desde 2.006 en Internet

viernes, 2 de marzo de 2012

El nombre de la cosa


Vayamos por partes, en esta carnicería de la opinión pública a la que nos someten los medios de intoxicación habituales. Todo el mundo habla de crisis, de política, del Gobierno, de la calle, de lo mal que van las cosas, pero se nos ha olvidado a todos que hace siete años no estábamos así, y casualmente, tras el paso del Gobierno del PSOE, ahora tenemos más de 5 millones de parados, un déficit del 8,5 % y la desconfianza de Europa en nuestras finanzas, y la de los españoles, por supuesto, en que los del PP de Rajoy –aquel que estuvo callado mientras Zapatero destrozaba España, leyendo El Marca- puedan resolverlo.

En la encuesta que se realiza en este blog, sólo un 17 % de los doscientos once votos emitidos piensan que el PP va a resolver alguno de los problemas que tenemos durante el próximo año. Mientras Rubalcaba se dedica a tomar la calle, tras haber sido desalojado el PSOE del poder como nunca antes había ocurrido en su historia, Rajoy nos sorprende cada día con nuevos recortes y medidas improvisadas, mintiendo sobre sus propias palabras del pasado, subiendo los impuestos y mostrando que está más perdido que un pulpo en un garaje. No es serio, lo que está haciendo el PP, aunque era previsible. En este blog siempre consideramos que si el PSOE era el paradigma de la impostura, no lo era menos el PP, porque de otra forma, cuando estuvo en la oposición habría hecho algo para detener la molicie de sus adversarios, tuvieron tiempo, pero no tuvieron ganas.

Cierto es que el PSOE durante los dos últimos años de Gobierno se dedicó a practicar una política de tierra quemada, cuanto peor, mejor; cierto es que entonces comenzaron a cultivar con interés los conflictos que hoy se viven en las calles; cierto también, que a pesar de que la situación ya era extremadamente grave el año pasado, la cosa no pasó de concentraciones pacíficas modelo 15-M, mientras que ahora, al haber abandonado el PSOE el Gobierno cada día se muestran más violentas.

Pero lo más fascinante es que ni los medios de comunicación, ni los partidos políticos, ni los intelectuales, ni las masas, ni siquiera los que más sufren la deriva, se atreven a definir lo que está ocurriendo, tal es el pánico que nadie osa pronunciar la palabra temida: quiebra, pero no sólo económica, sino política, social, institucional o cultural, estamos en una quiebra total, la realidad no se sostiene con palabras y los hechos demuestran que nadie tiene ni pajolera idea de como abordar la crisis.

No me lo creo, al contrario, la mayoría de los que viven del poder saben que no hay ninguna posibilidad de resolver nuestros problemas por ahora y lo que hacen es enturbiar la situación, para que cada día las cosas estén más confusas, y nadie pueda enterarse de lo que está ocurriendo. Parece mentira que nos engañen de esta manera.

Vamos a contar algunas cosas a los ciudadanos que desconocen por que los medios de comunicación hacen lo posible para que les pasen desapercibidas.

1) En realidad estamos en estanflación desde mediados del año 2008 (algo de lo que nos enteramos un mes después cuando Obama llamó a Zapatero), la estanflación de 2008 se ha venido encubriendo desde entonces con subidas artificiales de los impuestos y la creación de una inflación falsa, con un despilfarro de dinero público que ha incrementado a la deuda, que ya resulta asfixiante

2) La deuda, que cada día nos cuentan que se va colocando, diciéndonos que la prima de riesgo disminuye y que España no ha perdido la confianza internacional, en realidad se ha incrementado aún más, sobrepasa entre la pública y privada más del 400 % del PIB, y sólo en amortización y pagos se lleva actualmente más del 25 % del PIB. Esto no se resuelve con recortes puntuales o reformas laborales acongojadas, que sólo son operaciones de maquillaje pactadas entre el PSOE y el PP, para tratar de embaucar a Europa con la situación que atravesamos en España. En el año 2009, dimos la alarma, pero nadie nos hizo caso

3) Se alcanzarán los 6 millones de parados (algo que advertimos en el año 2010), porque no hay ninguna posibilidad de que así no sea. Para que se reduzca la destrucción de empleo tiene que haber crecimiento de la economía, y España está en recesión, y disminuirá su PIB más del 1 % durante este año, y también el siguiente. Sólo se comenzará a crear empleo a partir de finales de 2016, como muy pronto.

4) El origen de los problemas de la economía española no es otro que la desconfianza de los mercados, a pesar de que nadie nos lo haya contado –bueno, en Ciudadanos en la Red si lo hicimos- todo proviene de la enorme desinversión extranjera que España sufrió alrededor del año 2006, la mayor del mundo. Nos dejaron pelaos, gracias a las ocurrencias del Presidente Rodríguez Zapatero y la desconfianza que generó con su desquiciada deriva política, pletórica de irresponsabilidad. Esta situación está relacionada con la inflación política que se ha vivido en España, por que tenemos hoy cinco veces más políticos que a comienzos de la democracia, para tener muchos más problemas, lo que nos conduce a la extravagante situación en la que vivimos.

5) ¿Y qué va a ocurrir?, pues ya lo advertimos en el año 2008, ahora lo reproducimos para que la gente sepa de verdad a lo que tiene que enfrentarse, es una auténtica inmoralidad que nos sigan intoxicando desde los medios de comunicación, el Gobierno y la oposición.


¿Qué consecuencias tiene para el ciudadano?.

La consecuencia inmediata es el incremento del desempleo, por debajo del 3 % de crecimiento del PIB se pierde empleo, fundamentalmente en los sectores más frágiles del mercado laboral que afectan especialmente a mujeres e inmigrantes.

Se cierran empresas por quiebra, porque no pueden resistir las condiciones crediticias sin demanda de sus productos, las más vulnerables, las que estén con una elevada presión crediticia cerrarán las primeras. Más desempleo.

Incremento de los precios considerable, subida descontrolada de la inflación, con grandes elevaciones de precios en productos básicos.

Disminución galopante del consumo, porque el desempleo influye en la cuestión, pero también el flujo económico que se reduce, enfriamiento de la economía, reducción de las importaciones, saldo de nuestros productos en venta al exterior con apenas beneficios, economía de supervivencia en las empresas.

Conflictos en el mercado laboral, abaratamiento de la mano de obra, huelgas sectoriales ininterrumpidas

Disminución de la recaudación por parte del Estado con lo que se incrementará la presión fiscal con subida de impuestos.

Ascenso de los tipos de interés para frenar el consumo.

Desinversión extranjera, huída del capital a lugares menos tormentosos.

Paralización - estancamiento de la obra pública, el Estado reduce su participación en el mercado porque no tiene recursos más que para mantener su funcionamiento.

Final del Estado de Bienestar. Copagos, reducción de servicios públicos, deterioro de la salud, la educación y los servicios sociales. Crispación social ininterrummpida.

Pero lo que resulta extraordinariamente extravagante es que si desde en un humilde blog pudimos predecir, más o menos, lo que iba a ocurrir desde un análisis certero de lo que estaba ocurriendo. ¿Cómo no pudieron hacerlo y evitarlo los 100.000 políticos que forman gobiernos y oposiciones en este país, y sus cortes respectivas? ¿No habría que exigirles responsabilidades, por qué si han sido unos ineptos deberían desaparecer del panorama político español y si han actuando con mala intención, deberían estar en la cárcel?.

No hay posibilidad de error, si alguien se hace responsable de algo debe cumplir con ello y si no puede, no sabe o no quiere, a la puta calle, los del PSOE ya están, pero ahora deben seguirles los del PP, que están mostrando ser igual de inútiles, por que llevamos ocho años soportando parásitos en el poder, que nos cobran sus servicios para incrementar nuestro malestar como si fueran premios nobel y se dan más jabón que Popea en el baño. ¡Cuantos gandules viviendo de los demás y además mostrando su onerosa incapacidad!

Enrique Suárez

jueves, 1 de marzo de 2012

De la calle es mía de Fraga a la calle es nuestra de Rubalcaba



"Los políticos crean problemas, para después ofrecer soluciones, y así parecer necesarios". Ciudadano Ubú

Tiene razón un amigo mío, cuando dice que de la dictadura del franquismo hemos pasado a la dictadura del antifranquismo en tan solo 40 años, todo un avance social pletórico de progreso, sin haber tocado, tangencialmente siquiera, la democracia. Se veía venir desde hace tiempo, cuando todos los que estaban afincados en los puestos sociales del Gobierno anterior se fueran a la calle, comenzaría el espectáculo, tienen dos años de paro por delante para reventar el país si hace falta, a ver si la trisca en la calle les otorga la legitimidad que no les brindaron las urnas en la última convocatoria electoral.

Si en la Alemania nazi se cultivó el huevo de la serpiente tras las imposiciones compensatorias de los vencedores de la primera Guerra Mundial, en España se ha cultivado con esmero desde hace ocho años el penoso espectáculo que nos brindan las izquierdas de este país, junto con los sindicatos y todos los que han convertido las iniciativas colectivistas en la nueva gallina de los huevos de horo (con h, por si acaso). Lo del 11-M fue un ensayo exitoso de que funciona amedrentar al personal, y lo del 15-M, nuevas fórmulas, por las que menos del 0,1 % de la población española trata de imponerle a 99,9 % restante su sacrosanta voluntad, y a esto lo denominan democracia, no sé si social o estalinista.

En fin, aquí tenemos de nuevo a la oclocracia (qué es como técnicamente se denomina la cosa), ofreciéndonos violencia por paz social. Así podría ser el diálogo entre ciudadano que pasaba por allí y elemento violento-pacifista-socialista-vengador de todas las injusticias inhumanas a que se somete al sufrido proletariado, parias de la tierra y liberados sindicales, reunidos:

- Oiga usted, dijo alguien, que los 5,2 millones de parados (50 % de paro juvenil), son obra personal del contador de nubes aquel de las cejas.
- Eso es lo de menos, Rajoy es el responsable de todo lo que haya ocurrido, ocurra y pueda ocurrir. La derecha siempre es responsable de todo hasta que no se demuestre lo contrario y la izquierda de nada, aunque se demuestre que si lo es ¿Queda claro?
- Si usted, lo dice, pues que se le va a hacer, pero verá es que el 25 % del PIB dedicado a la amortización de la deuda fue obra de Zapatero y también el 8,5 % del déficit, por no mencionar los despilfarros acometidos durante la égida del aliancista de civilizaciones.
- Fachas, capitalistas, explotadores, opresores, vais a enteraros del poder del pueblo.
- ¿Pueblo?, disculpe usted, cuatro gatos dando voces y destrozando los bienes públicos y privados no es el pueblo, sino una muchedumbre, una turba o una horda. El pueblo ha votado el 20-N en las urnas y ha dicho que los del PSOE a la puta calle, por haberse pasado de caviar, y ustedes cumpliendo con las expectativas. Así que cuando Zapatero creaba parados lo hacía por el bien de la humanidad, y cuando Rajoy trata de resolver la orgía de despilfarro que se han montado es un facha, ya, ya voy comprendiendo sus argumentos.
- ¿Te quieres callar imbécil? En este país el pueblo somos nosotros y la calle es nuestra, y vamos a bajar a los fachas de la derecha del Gobierno aunque tengamos que prenderle fuego a La Moncloa…
- ¿Y lo van a hacer ustedes solos o acompañados? La verdad que da realmente miedo la penuria analfabeta en la que ustedes deambulan, ¿pero no les da vergüenza lo que hacen? ¿Están buscando un muerto para promover su causa? Panda de descerebrados los que se reúnen para fastidiar a los demás. Niños y niñas de papá Estado que tienen como pretensión que los demás les resuelvan lo que han creado los que apoyan y les apoyan. La verdad, que no tiene mucho sentido, ni común, ni ninguno.
- ¡Fachas al paredón! ¡Viva la Revolución!
- Triste, muy triste.
Podría seguir, pero para qué, la oclocracia es así, una muchedumbre habitualmente manipulada por intereses políticos salta a la calle para defender una tiranía, acusando, precisamente a los que han salido elegidos en las urnas, de dictadores, mientras ellos se autodeclaran demócratas. Y lo mejor es que se quedan tan frescos.

En primer lugar deberían respetar a los demás, cosa que no hacen, si quieren ser respetados. En segundo lugar deberían saber que la libertad tiene sus límites en las narices de sus vecinos. Y en tercer lugar no tendrían que desconocer que todo lo que destrocen estos niños de papá Estado que se han quedado en el paro, que estudian con becas sin aprobar, que se han montado la vida de okupas y outsiders, que quieren justicia y ejercen la violencia, que piden todo pero no dan nada, y que consideran que los demás tenemos que pagarles los espectáculos que se montan para mostrar su coraje y su extraordinaria mendacidad, son unos pequeños dictadores al servicio de los amos políticos que les señalan el camino, para que les ayuden a regresar a las poltronas que han perdido.

No dudo que algunos de los participantes actúen así por que están convencidos, en su terrible desesperación, de que Zapatero y el PSOE les ha dejado con menos porvenir que una gallina en una reunión de hambrientos, pero de ahí, a que sus protestas legitimen sus inquietudes hay el mismo trecho que separa la razón de la locura.

Estos fachas de izquierdas, lo que tendrían que hacer es reclamar a quien los ha convertido en la generación con menos porvenir de la historia de España de los últimos cincuenta años, pero ni lo hicieron, ni lo hacen, ni lo harán. El PSOE, IU y los sindicatos se están pasando de frenada en esta alegoría revolucionaria que están fomentando y cultivando.

El día que "los manipulados" se den cuenta de que están siendo instrumentalizados pos los mismos intereses políticos que les ha arruinado la vida, se les va a volver el monstruito que están creando y les va a pegar un viaje que los puede desplazar de la escena política española para siempre.

La calle es de todos, señor Rubalcaba. No lo olvide, porque a este paso los destrozos que ocasionen sus jóvenes descamisados va a terminar pagándolos el aventurero que les ha lanzado contra sus adversarios, para que no le pidan explicaciones al PSOE de su damnificado y grotesco patetismo, el de aquellos que los han creado y ahora los utilizan en su propio interés... eso sí, contra los demás, claro.

Enrique Suárez

miércoles, 29 de febrero de 2012

Condenados a la miseria en nombre del socialismo


Las trampas del relativismo

Y sin embargo el relativismo tenía razón, cierto, pero no toda la razón, por que si tuviera toda la razón se convertiría en un nuevo dogmatismo que, precisamente, era lo que trataba de demoler; esta magnífica paradoja pasó desapercibida por los detractores del racionalismo a finales del siglo XX. Ahora vivimos en las secuelas de aquella confusión.

El primer relativista de la historia fue Protágoras cuando advirtió que el hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en tanto que son, de las que no son en tanto que no son. Ciertamente la verdad no es igual para todos, salvo las verdades absolutas, pero más por su absolutismo que por su certeza. Sin dogmas todo es relativo.

Quizás el primer relativista de la historia moderna fue Nietzsche, cuando advirtió que la razón no podía someter la vida a sus designios, derribando los presupuestos construidos por Kant, e incluso Hegel:
"Nietzsche piensa que el hecho de someter la vida a la razón es un error, es como apagar la vida, porque la racionalidad es aquello derivado de la vida, mientras que la vida no está en función de ningún valor externo a ella misma. La cultura occidental, entonces, está viciada desde su origen. Su “pecado” ha consistido en instaurar la “racionalidad” costara lo que costara. Este error dogmático se arrastra desde que Platón inventó el espíritu puro y la idea de bien en sí mismo. Este dogmatismo a toda ultranza Nietzsche lo interpreta como un síntoma de decadencia, entendida ésta como una oposición a los valores de la vida que afecta en todos los aspectos de la cultura. Para eliminar el error de base, es necesario criticar el dogmatismo platónico y hacerlo en todos los ámbitos en qué se manifiesta: el moral, el religioso, el filosófico, el cultural, el económico y el político”
Eliminar todos los dogmatismos, incluye también erradicar el relativismo dogmático y su pretensión de que todo depende del cristal con que se mira. Las cosas no dependen del cristal con que se miran, sí lo hacen las percepciones y en consecuencia las interpretaciones, luego la relatividad es una interpretación más dependiente de la percepción, porque la percepción de la realidad sí es relativa en cada ser humano, que de los hechos percibidos.

Como se construye una estafa irracional

Nietzsche decía que el mayor error del pensamiento occidental que se podía cometer, era el que denominaba: “corrupción de la razón”, y que consiste básicamente en confundir las causas con las consecuencias, incluso prescindir de las causas y las consecuencias para ofrecer explicaciones, no fundamentadas en los juicios analíticos, sino en las opiniones, que a su vez dependen de las interpretaciones y estas provienen de las percepciones diversas.

Si el relativismo, entonces, puede ser considerado como un artefacto perceptivo que interpreta la realidad, llegamos al subjetivismo, todo es subjetivo, no hay objetividad. Sin embargo, cuando los hechos ocurren, son objetivos, si son consecuencia de otros hechos, estos pueden ser considerados sus causas. Negar la existencia de causas y efectos, es abjurar del principal fundamento de la racionalidad, no sólo filosófica o lógica, sino también científica.

Supone regresar al azar, sustituyendo la causalidad por la casualidad, devaluando el pensamiento y sometiéndolo a la arbitrariedad de la opinión. Si nada existe, comenzamos de nuevo, dando lugar al adanismo y el “presentismo” que asola nuestra existencia, la cultura del talante sustituye al talento, los deseos más infantiles a las necesidades más perentorias. Así ha sido la política del PSOE durante los últimos siete años, mendaz, artera e insidiosa.

Sin duda una estrategia urdida con el interés de abominar del orden establecido fundamentado en la razón, para entregarnos a los brazos del azar, de la casualidad, de la anécdota. De esa forma se puede negar la historia, la filosofía, la moral, la justicia, por supuesto la libertad, y todos los valores que han sostenido a la civilización occidental hasta ahora. Creo que nos encontramos ante una enorme falacia construida con la intención de imponer un nuevo dogmatismo, el de la relatividad, que permite cuestionarlo todo sin ofrecer una alternativa.

De ahí a la reducción de la verdad a una condición democrática hay un paso, y así alcanzamos el fundamentalismo democrático, que puede ser utilizado para detener el futuro creando comisiones. Supongamos que se reúnen cinco personas para tomar una decisión, tres no tienen ni idea del tema que se dirime, pero sin embargo tienen la intención de que no salga adelante a pesar de que su presencia sería positiva para todos (menos para ellos), mientras que dos, que son los que conocen las causas y consecuencias de la decisión son minoría, pues sencillamente se vota la decisión y saldrá la propuesta más irracional, pero también más democrática. Multipliquen ese proceso por las decisiones que se toman cada día en este mundo y obtendremos el origen de buena parte de nuestro malestar.

Para eso ha servido el relativismo, para apartar la razón y dejarnos a los pies de los caballos de la impostura y la irracionalidad. La sociedad de la comunicación en la que vivimos aboga por la democratización de las decisiones, independientemente de la racionalidad de los que deciden. Cuando las cosas van mal, con decir que todo es relativo está resuelto.

España, hundida por el socialismo

España tuvo un déficit el año pasado del 8,51 %, el Gobierno de Rodríguez Zapatero se había comprometido con la Unión Europea a que no sobrepasara el 6 %. Al igual que negó la existencia de una crisis económica en este país para triunfar en las elecciones del 2008, engañando a sus votantes y a todos los demás. De la misma forma que Zapatero prometió pleno empleo en el 2003, para marcharse dejando 5,2 millones de parados. No puede ser que durante siete años el PSOE no haya concluido ninguna de las reformas políticas y económicas que inició, y se haya dedicado a derrochar el dinero público en sus obsesiones particulares cuando ahora tenemos dificultades para cubrir los servicios básicos gracias a su enorme y descerebrado despilfarro.

Verán ustedes, yo sigo pensando que no hay inocencia en estas políticas, más bien al contrario, hay intención de crear un escenario de “tierra quemada” como se denunció en su día. La política de Zapatero durante los últimos años de su Gobierno estaba orientada exclusivamente a incrementar nuestro malestar y precariedad, urdida con el objetivo de empobrecernos, empujarnos al abismo y a la desesperación. No hay inocencia, sino maldad. No hay casualidad, sino causalidad en la ruina de España.

Ahora los del PSOE se han marchado, dejando este país hundido, y ya preparan la reacción en las calles para culpabilizar al PP de todos nuestros males. Me parece que asistimos a un episodio de desvergonzada inmoralidad, ningún partido ha gobernado en España para crear más desigualdad, ningún partido lo ha hecho tan mal y además, sin pedir disculpas a los españoles por sus errores, que han quebrantado el futuro de este país y condenado a la miseria a las próximas generaciones, nadie ha sido tan inútil y desalmado en el Gobierno como la tropa que ha acompañado a Rodríguez Zapatero, entre ellos Rubalcaba y Chacón.

Desgraciadamente no ha sido una orgía relativista la causa de nuestros males, sino la ineptitud acompañada de egoísmo la que ha convertido España en el país con más parados de Europa, y el mayor riesgo de empobrecimiento. En las próximas elecciones el PSOE debería ser erradicado del escenario político por todo el daño que ha causado a los españoles. No exigir responsabilidad a quien debería haberla tenido, supone, tarde o temprano, el regreso al error, por mucho que se trate de corregir en el presente.

¿Estamos acaso condenados a levantar el país, con gran esfuerzo, para qué dentro de unos años, los mismos ineptos que lo derribaron en la última ocasión vuelvan a hacerlo?. Para acabar con lo malo, es bueno comenzar cualquier día.

Enrique Suárez

lunes, 27 de febrero de 2012

Nace El Hormiguero, el diario de Foro Asturias



EL HORMIGUERO, a su disposición las noticias de Asturias que no salen en La Nueva España, ni en La Voz de Asturias, ni en las emisoras de radio del Principado, ni en la RTPA. Por supuesto, tampoco en los medios de comunicación nacionales.

La otra cara de la realidad asturiana, no la que nos cuentan y con la que nos intoxican cada día los medios de comunicación al servicio del PPSOE.

viernes, 24 de febrero de 2012

La decadencia del porvenir


Este país tiene un grave problema: no sabe ni de donde viene, ni tampoco sabe a donde va. Desde el reseteo que le metió Zapatero hemos avanzado por inercia y a la deriva hasta el “raseteo” que le está metiendo Mariano Rajoy. Pero si algo llama profundamente la atención es la vacuidad depresiva, el nihilismo existencial, la liquidación del porvenir al que estamos asistiendo los españoles en pasiva actitud, con la excepción de los sucesos valencianos, previos a las fallas, que ahí va a ser donde se arme gorda cuando aparezca el fuego por el medio.

Hace unos meses se publicó en este blog un artículo titulado: “El síndrome de Casandra” con el que se identificaban las circunstancias que atraviesa nuestro país: poder predecir el porvenir, pero no poder hacer nada para evitarlo. Sabemos que las cosas van a peor, lo que aún no conocemos si como preludio de la agonía prolongada o como anticipo del empeoramiento previsto. Un millón de parados más, no es lo mismo sobre los 2,3 millones de parados que heredó Zapatero, que sobre los 5,3 millones de parados que esperaban a Rajoy, eso es cierto. Pero a los sindicatos les da exactamente igual, por que su reino no es de este mundo.

Mariano Rajoy se está equivocando, cada día un poquito más, mostrando que realmente su triunfo electoral no lleva camino de resolver los problemas de los españoles, sino más bien de agravarlos. Tras las andaluzas nos elevarán el IVA al 20 %, por aquello de la emergencia, y en Europa nos dirán que la reforma laboral queda muy bonita, pero que no resuelve nuestros problemas. En Bruselas están mirando a Mariano Rajoy con ojos helenos, no se fían, ni del déficit, ni del decrecimiento del PIB. Los españoles tampoco se fían de él, entre otras cosas por haberles mentido con aquello de los impuestos; con lo de que tenía un plan, viéndose en su política de bandazos que está improvisando; pero fundamentalmente, por seguir sin exigir responsabilidades a sus predecesores de la catástrofe que le han legado. Eso ya se lo advertimos en su día, que de los problemas del PSOE sería el PP responsable, pero nos hizo tanto caso como Zapatero.

A Mariano le falta liderazgo, lo mismo que a Zapatero le faltaba vergüenza, son tal para cual, un roto para un descosido, dos inútiles sobrealzados por la partitocracia española y las grandes corporaciones industriales y financieras, pero también por el miedo de los españoles a que todo se ponga peor, que se pondrá.

Para resolver los problemas de este país se necesita más que un partido de siglas lleno de mediocres, como también se necesita algo más que un partido de siglas que estaba atravesando su fractura implícita y continúa tratando de aferrarse al futuro, del que cada día se aleja más. Con Zapatero, al menos, nos enfrentábamos contra algo, pero si lo contrario de Zapatero, es Rajoy y estamos como estamos, ya no nos quedan ni fuerzas para enfrentarnos contra la misma memez pero invertida y simétrica.

Los problemas de este país se resuelven con inteligencia y esfuerzo, no con sindicatos que piden la luna y estudiantes que la quieren en Valencia. En este país debería hacerse un censo de vagos e inútiles que viven de representar a los demás, sin merecerse acaso ni representarse a sí mismos. La política ha degenerado demasiado en España, así no salimos, nos seguiremos hundiendo lentamente, hasta que un día alguien nos recuerde que en los últimos diez años hemos perdido el 50 % del poder adquisitivo, convirtiéndonos de nuevo en la España de pandereta, emigración, desigualdades, paro, analfabetismo y corrupciones.

No hay solución, con políticos que no se enteran de que para salir de esta crisis lo primero que nos sobra es su insoportable incapacidad, si eligiéramos por sorteo a los miembros del Parlamento Español, seguramente tendríamos muchas más posibilidades de recuperación y un porvenir mucho más favorable. Por dar ideas que no sea... pero ¿de qué iban a trabajar los 100.000 españoles que desde la política, los sindicatos y las instituciones se dedican a descomponernos la existencia?, porque lo que está claro es que estos no se quedan en el paro.

Enrique Suárez

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...