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viernes, 13 de agosto de 2010

La propaganda nos hará esclavos


Los relativistas han acabado imponiendo sus dogmas en la sociedad occidental, cuando anunciaban que el relativismo era la superación de todos los dogmas (menos los suyos, claro). Desde los axiomas de la comunicación de la Escuela de Palo Alto hasta nuestros días han pasado muchos años. De la verdad os hará libres han pasado muchos siglos. Hoy la verdad sólo puede ser aproximada, no existe la certeza (aunque esté contrastada), sin embargo en todo de lo que no se puede demostrar su certeza se genera un espacio de incertidumbre que permite a los que manejan los medios de comunicación influir sobre los criterios y los conocimientos de las personas, manipulando la información a su interés, que habitualmente coincide con el poder correspondiente que les paga generosamente por su trabajo, e indefectiblemente con nuestros impuestos.

Los cambios que se han producido en la comunicación en las últimas décadas provienen de una estructura compleja que se ha establecido sobre diversas adquisiciones y pérdidas de la civilización contemporánea con respecto al periodo anterior, de no consumo cibernético. Hoy la realidad virtual ha ampliado la realidad humana, fundamentalmente con varias intenciones, la primera inducirnos al consumo de todo lo que quieren vendernos y la segunda influir en la opinión pública desde el poder, para que los poderosos y sus edecanes puedan seguir adheridos al pesebre público, que detentan con la coartada de las urnas.

Noam Chomsky, uno de los líderes carismáticos del pensamiento social en Norteamérica decía que “la propaganda es en una democracia lo que la coerción en un Estado Totalitario”. Me permito modificar la frase para decir que la propaganda es la coerción del poder que convierte una democracia en un Estado Totalitario. El derecho a la información no manipulada es necesario para que un sistema democrático pueda funcionar de forma armónica y eficaz. La libertad de expresión es imprescindible para que una democracia permanezca viva, sin embargo los mecanismos de la censura se han invertido, si ayer se recortaba la información con interés político, hoy se difumina en un proceso de intoxicación permanente desde los órganos del poder que se encargan de que no sepamos lo que realmente está ocurriendo.

En el caso español la información política ha convertido en una cloaca pestilente el espacio público. Los medios de comunicación redundan sin fin las mentiras que se urden en Gobierno y oposición cada día, provocando un efecto sobre nuestra atención que termina aturdida antes siquiera de saber lo que está pasando. La propaganda ha convertido la información en un material de consumo, que se expande con las reglas de la publicidad en la opinión pública. Los seres humanos no estamos preparados para comprender lo que está ocurriendo y lo único que podemos hacer es permanecer absortos ante la campaña permanente de manipulación informativa a la que nos someten desde todas las fuentes de información.

La realidad ha cambiado, porque hoy es lo que antes era más la intoxicación correspondiente, vivimos en una realidad tóxica. Cada día resulta más difícil para la inmensa mayoría de la gente saber lo que está ocurriendo, pero sin embargo la sensación subjetiva que nos infunden es la de que jamás hemos tenido tanto acceso a la información, cuando en realidad a lo único que podemos acceder es a su manipulación con finalidad propagandista.

El cambio que acontece en el ámbito informativo y de la comunicación se ha producido, en mi criterio, por tres motivos entrelazados: la eclosión de las nuevas tecnologías, la ausencia de criterios de comprensión y la ilusión de control de las masas, la ambición de los detentadores de influir sobre la opinión pública para perpetuarse en el poder.

En primer lugar el estallido tecnológico en los medios de información y comunicación al que estamos asistiendo en las últimas décadas, es algo que no tiene parangón en la historia humana. Mucha gente disfruta con la fantasí de considerar que el accesor a un ordenador conectado a internet le permite controlar el mundo, cuando en realidad lo que ocurre es que está siendo controlado por el mundo. Al igual que los jugadores de videojuegos consideran que son héroes o villanos, con la facilidad que supone manejar un jostick.

En segundo lugar la ignorancia de las masas ha crecido en proporción correlacionada con los avances tecnológicos. Es cierto que hoy tenemos mucha más información de la que podemos consumir, pero el problema es que para digerirla se necesita disponer de un criterio que permita su comprensión. Somos náufragos en un océano en el que acabaremos muriéndonos de sed. Disponer de información sin criterio para comprenderla es igual que morirse de hambre en un supermercado por tener la boca amordazada.

La irracionalidad de los seres humanos es portentosa. Hoy cualquiera puede acceder a la información sobre el funcionamiento de un reactor nuclear, teniendo la impresión de que puede comprender perfectamente su mecanismo, habiendo leído previamente de ingeniería el manual de instrucciones de una lavadora. Lo mismo se puede decir de temas relacionados con cualquier materia, sea en el ámbito científico o en el mundo del humanismo. La gente opina sin criterio, así se pueden observar magníficas barbaridades en los medios de comunicación o en el espacio virtual de internet. El criterio proviene del conocimiento y la experiencia prolongadas, pero hoy la gente tiene prisa para reflexionar y prefiere consumir los productos intelectuales aptos para el consumo que les proporcionan desde los manantiales de la propaganda.

En tercer lugar está la ambición del poder de perpetuarse a sí mismo, de autoreproducirse, de extinguir cualquier amenaza que pueda desplazar a los detentadores de su abuso. Los gobiernos de cualquier color destinan ingentes cantidades de recursos públicos a fomentar en la opinión pública y el imaginario colectivo que están velando por el bienestar de los ciudadanos, mucho mejor de lo que pudiera hacerlo cualquier alternativa rival. Para ello no duda en cambiar las propiedades del lenguaje si es necesario, con el objetivo de que los mensajes que emite sean aceptados como excelentes por la inmensa mayoría, especialmente por la masa desinformada, amorfa y sin criterio. Al poder no le interesa educar a los ciudadanos en la libertad, más bien lo que pretende es que su forma de opresión sea consideradad por los ciudadanos como la única libertad posible.

Decía Mac Luhan en “La Aldea Global” que el medio es el mensaje, hoy en día podemos resumirlo en que los deseos del poder son el único mensaje posible en un estado totalitario como el que nos están construyendo a modo de jaula mental. El pensamiento político correcto, el talante, la ocultación de la realidad, las mentiras urdidas con intenciones propagandistas, la negación de cualquier discurso que no sea el del poder con el aplastamiento de las opciones políticas rivales –la derecha- y su difamación permanente, son las armas que permiten a los gobernantes del PSOE continuar aferrados al poder, fundamentalmente porque el millón de “pesebristas” que mantiene han conseguido desplazar a cinco millones de españoles al paro, con la ayuda inestimable de los sindicatos. El PSOE ha adquirido las mejores técnicas de manipulación de la extinta Unión Soviética tras la caida del Muro de Berlín. Los del PP arriolano se conforman con esperar y ver como el cadaver de su enemigo pasa por delante de su puerta sin mover un dedo, con esa credulidad que caracteriza a los ineptos que se piensan superdotados por los dioses.

Lástima de país y de las generaciones que tendrán que resolver en el futuro el páramo intelectual que han creado los progresistas que nos pretenden llevar de regreso a la Edad Media, para constituir de nuevo el Antiguo Régimen de poderes absolutos, eso sí, en esta ocasión desde el más puro relativismo, con una sonrisa beatífica y la miseria de los que siempre esperan que alguien haga algo sin mover un dedo siquiera por cambiar el desastre de su propio destino.

Biante de Priena

miércoles, 11 de agosto de 2010

La deriva inconstitucional del poder político en España


“La nación todo lo puede y Las Cortes solamente lo que les permite la Constitución que forma la nación”. Conde de Toreno. Diario de las discusiones y actas de las Cortes. Vols. 7-8. Cádiz 1811.

España ha retrocedido políticamente durante las últimas legislaturas en las que el PSOE ha gobernado nuestro país. José Luis Rodríguez Zapatero es el Presidente de Gobierno que más se ha excedido en sus arbitrarias y sectarias políticas legislativas. El Parlamento español ha sido cómplice del Gobierno, vulnerando su mandato y compromiso democráticos. Los órganos de administración del poder judicial están impuestos por el Parlamento y el Gobierno, y por lo tanto no son independientes, sino tributarios solidariamente de la responsabilidad política que corresponde a los dos poderes que determinan la composición de sus órganos rectores. Esto conduce nuestro país a una situación de ilegitimidad establecida desde el poder de forma delictiva.

El Parlamento español a instancias del Gobierno, con el apoyo de los minoritarios grupos nacionalistas y la connivencia del principal partido de la oposición, en una vesania totalitaria desconocida en las democracias occidentales, ha aprobado leyes inconstitucionales, que afectan a los derechos fundamentales de los ciudadanos españoles, que sólo podrían reformarse convocando Cortes Constituyentes.

La gravedad de la situación ha pasado prácticamente desapercibida gracias al apoyo y la colaboración de los medios de comunicación y el silencio de la inmensa mayoría de opinadores sin criterio que pueblan el espacio mediático, convertido en pesebre, en nuestro país. Los principales supuestos valedores del orden constitucional se han comportado como oligarcas sin complejos, que han secuestrado la soberanía del pueblo español.

Al menos en tres cuestiones el Parlamento Español ha cometido fraude de ley: la ley de violencia de género, la negociación con ETA, el Estatuto de Cataluña. En todos los casos citados se atenta fundamentalmente contra el artículo 14 de la Constitución Española de 1978, pero no es el único que han transgredido los parlamentarios españoles que deberían haber velado por el cumplimiento estricto de la Carta Magna.

Estamos asistiendo a una situación perversa, porque los parlamentarios españoles al transgredir la Constitución, pierden de forma inmediata su representatividad pública, pues su mandato democrático debe ceñirse escrupulosamente al ámbito perfectamente delimitado por la Constitución.

Definitivamente, el Parlamento Español y el Gobierno han derivado hacia la extraconstitucionalidad y deberían ser deslegitimados de su representatividad democrática por el Tribunal Constitucional y desposeídos de su poder por las autoridades correspondientes.

La gravedad de la tergiversación que se ha hecho de la Constitución Española con la insidia orientada exclusivamente por los beneficios electorales que han procurado al Gobierno determinadas alianzas, es de tal perjuicio para los españoles, como el Golpe de Estado encubierto que el Presidente Zelaya intentó dar en Honduras o Hugo Chávez ha dado en Venezuela.

Los españoles estamos viviendo en estos momentos fuera de la ley, mientras la oclocracia gubernamental y parlamentaria defiende sus propios intereses contra los del pueblo español. Esto es inadmisible en una democracia europea. Deberíamos reunirnos y presentar una protesta en Estrasburgo por aceptar un país que ha dejado de ser democrático en el seno de la Unión Europea.

El programa marco del Gobierno en su aproximación a comunidades no democráticas bajo el pabellón inventado de la Alianza de Civilizaciones está logrando el efecto contrario al que se presuponía, en detrimento de la soberanía nacional y la ciudadanía española. Lo mismo se puede decir de la deriva gubernamental hacia las hipótesis arbitrarias del nacionalismo catalán o el secesionismo etarra. El Gobierno se alía con los principales agresores de la Constitución española, contra los españoles soberanos de esta nación, en plena impunidad y regresión.

Hoy la España de Zapatero se parece más a Turquía en los ámbitos social y político, que Turquía a la España que existía antes de que el PSOE llegara al Gobierno tras el atentado del 11-M, con José Luis Rodríguez Zapatero de Presidente. En 2012, si seguimos al mismo ritmo, posiblemente ya nadie recuerde que España tenía una Constitución legítima aprobada por el pueblo español en 1978. El silencio de los supuestos opositores del PP no es otra cosa que complicidad y connivencia, de la que son absolutamente responsables.

Biante de Priena

Liberalismo Revolucionario: una propuesta para la juventud española

"Para que una nación ame la libertad basta con que la conozca, y para que sea libre basta con que lo desee." Lafayette

"¿Qué es el gobierno sino la conducción de los asuntos de una Nación?. No es, y no puedo serlo por su naturaleza, la propiedad de cualquier hombre o familia particulares, sino la propiedad del conjunto de la comunidad, a cuyas expensas es sostenido; y aunque mediante la fuerza o el ingenio ha sido convertido en patrimonio privado, esta usurpación no puede alterar la naturaleza de las cosas. La soberanía, como un asunto de derecho, pertenece solamente a la Nación y no a un individuo cualquiera; y una Nación tiene en todo momento un derecho inherente e irrenunciable a abolir cualquier forma de gobierno que encuentre inconveniente y a establecer la que esté de acuerdo con su interés, disposición y felicidad. La romántica y bárbara distinción de los hombres en reyes y súbditos puede convenir a los cortesanos pero no a los ciudadanos; y resulta desmentida por el principio en el que los Gobiernos ahora se fundan. Cada ciudadano es un miembro de la Soberanía y, como tal, no reconoce sujeción personal y sólo obedece a las leyes" (p. 165). Los Derechos del Hombre. Thomas Paine. 1791

Hace unos años se publicó en este blog una breve biografía comentada de Thomas Paine, si lo desean pueden ustedes leerla en este enlace, pero si lo prefieren pueden conocer al personaje que hoy abordamos en este otro, o también en éste. Un personaje como Tom Paine no pasa desapercibido para nadie que considere la política como el arte de administrar el poder sin hacer daño y la libertad como una conquista irrenunciable del ser humano.

Hoy, al mismo tiempo que vivimos en el marasmo de la mediocridad gubernamental que nos conduce, sin duda, al declive económico y el desamparo social, es buen momento para recordar a una de las figuras más notorias de la historia del pensamiento político, posiblementa la figura más relevante del liberalismo revolucionario, hecho a sí mismo, mezcla de ideas claras y precisas sobre la condición social de los seres humanos y de acción permanente en la búsqueda del bienestar comunitario, tanto privado como colectivo. Al liberalismo revolucionario debemos las mejores páginas de la historia de la lucha contra el poder en todas sus formas, religiosas, políticas, culturales, económicas y sociales.

Hoy en día, que hasta un inepto como José Blanco se permite disertar sobre filosofía, mientras un paradigma de la estulticia como es Celestino Corbacho, opina sin criterio alguno sobre la realidad social, es momento para recordar a las nuevas generaciones que no siempre la decadencia y la basura mental ocupó las riendas del poder. Los jóvenes españoles, más que cualquier otra juventud europea, necesitan comprender la realidad más allá de la propaganda que les brindan desde La Moncloa, como ayer se hacía desde el franquismo, convenciéndoles de que el socialismo es la panacea universal a todos los problemas humanos, la epítome de la democracia y otras chorradas semejantes destiladas por José Luis, en el páramo en el que se ha convertido el espacio político en nuestro país gracias a la inestimable ayuda de ese fantasma del Licenciado Vidriera que es Mariano Rajoy y la corte de los milagros que le acompaña en la deriva tediosa de lo sobrevenido.

Mis queridos compatriotas más jóvenes abandonad la miseria en la que os han adoctrinado, porque es el yugo que los infames quieren ceñir sobre vuestras cabezas, para convertiros en esclavos. El socialismo jamás ha liberado a nadie de nada, es la más inane de las ideologías y solo puede brillar en la miseria, la opresión y la depresión. Es hora, queridos jóvenes españoles, de que sepais que vuestra nación no es un accidente, ni una aberración, sino al contrario, un paradigma de la libertad, la igualdad y la justicia que no acaban de cultivarse de forma adecuada en esta democracia asfixiada por los partidos políticos.

Cuando en los Estados Unidos de América se promulgó la Declaración de Independencia en el año 1776 (previamente habían establecido la Declaración de Derechos en 1774), todavía faltaban trece años para que estallara en el país vecino la Revolución Francesa en el año 1789 y la proclamación de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano.

España no se quedó atrás, porque en el periodo comprendido entre 1808-1812 vivió ambas revoluciones al mismo tiempo, la primera contra los ejércitos invasores de Napoleón, y la segunda con la promulgación de la primera Constitución Española, en la que se declaraba que el pueblo español era el único soberano de la nación española, se establecía el sufragio universal, la separación de poderes y se sometía al Rey Fernando VII a la Ley del Pueblo.

Los socialistas y conservadores os ocultarán esa realidad, porque ni existían por entonces y sus ancestros apoyaban a los serviles o a los traidores. Aquella magnífica obra política fue promovida por los liberales, a ellos se debe la mayoría de las libertades y derechos que hoy disfrutamos en nuestro país, muchos de aquellos liberales se dejaron la vida por traer a España un gobierno con mayor presencia del pueblo, que con el tiempo derivaría en lo que hoy conocemos como democracia liberal. Desde entonces hemos retrocedido, porque la democracia ya no es el poder del pueblo, sino de sus intermediarios: los partidos políticos.


Cuando hoy se le llena la boca al Presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero sobre los derechos humanos, siempre se le olvida rendir tributo a aquellos liberales que los trajeron a la civilización occidental, mostrando la miseria de su propaganda, parece que antes de la llegada del socialismo a España nadie había hecho nada por el pueblo, cuando el socialismo siempre ha gobernado contra el pueblo, formando pesebres para sus sectas que fundamentan en el victimismo, que solo se debe a su propia mediocridad e incapacidad para el esfuerzo, los males que atenazan a los que en un mundo de libertad solo pueden triunfar haciendo trampas, ocultando la realidad, intoxicando la opinión pública, mintiendo sin recato, aborreciendo a todo aquel que destaca si no es de su apestosa secta.

Rindo homenaje a Thomas Paine, un hombre extraordinariamente generoso que jamás veréis reflejado en ningún texto socialista o conservador, a pesar de haber publicado textos que superan todo lo aportado por el socialismo a lo largo de su mezquina historia y por los conservadores a lo largo de su impertinente devenir, porque realmente defendía a los ciudadanos (a cada uno de ellos, fueran de su idea o de otra diferente) y no el acotamiento de poder para dominarlos y obtener privilegios a su costa.

No es cierto que no haya salida, es una de las muchas mentiras con las que los políticos del ahora pretenden atraparnos en su red de opresión y privilegio. La salida es, como ha sido siempre la lucha por la libertad de cada uno, cada uno debe luchar por su libertad y contra la opresión a que intentan someterle los poderosos. No hay otra forma de romper las cadenas que destrozando la cárceles mentales en las que nos han depositado los actuales representantes políticos en España.

La única salida es libertad, igualdad y justicia, hoy como en 1812, y por supuesto cultura, sin cultura es imposible escapar a la miseria que nos tienen preparada, así que mis queridos jóvenes españoles, conoced lo que realmente sois por vosotros mismos, para que nadie os pueda condenar a su miseria. Nadie puede hacerlo por vosotros, sólo así seremos capaces de enfrentarnos a esta purria política que pretende que nos creamos que representa los intereses de todos y no los suyos personales. Seguid las enseñanzas de Thomas Paine, los liberales revolucionarios y los padres de la nación española y os aseguro que encontraréis vuestro camino en el horizonte a la luz de la libertad.

* No dejéis de visitar Mundo Libre Digital, La República Constitucional, el estimado rincón de Antonio Escohotado que se anuncia así: «La humanidad no posee regla mejor de conducta que el conocimiento del pasado.» Polibio, o si queréis pasar a la acción Movimiento Democrático, el Movimiento Ciudadanos por la República Constitucional, será un buen comienzo para la conquista de vuestra libertad y la de todos.

Biante de Priena


martes, 10 de agosto de 2010

Salvemos la democracia, acabando con los partidos políticos



"Que nadie se olvide que la democracia en España fue inventada por el socialismo. Ser socialista en España es ser demócrata, no ser socialista es ser un facha. Los únicos que lucharon por la libertad, contra la opresión del franquismo fueron los socialistas. Sin socialismo, la democracia no hubiera sido posible en España. Socialismo es igualdad y todo lo que no sea socialismo es desigualdad y privilegio. Gracias al socialismo, España ha progresado, hoy todos vivimos mejor que hace treinta años. Los únicos que han defendido los derechos humanos en España han sido los socialistas. Sin socialismo los trabajadores no tendrían los derechos que hoy tienen (aunque muchos ya no tengan trabajo), los pensionistas no cobrarían las pensiones que hoy cobran (aunque se hayan congelado), los niños no estarían escolarizados (aunque el fracaso escolar haya aumentado), la sanidad no sería universal (aunque lo que hizo Felipe González fue ampliarla al 5 % que no tenía acceso a ella). Las comunidades autónomas más nacionalistas no hubieran alcanzado las elevadas cotas de independencia de las que disfrutan. Ninguna opción política ha hecho tanto por este país como el socialismo, a pesar de la derecha que ha gobernado siempre contra los españoles".

No se asusten, no es el calor que me ha disuelto las meninges, sencillamente les ofrezco un anticipo de los lemas que acompañarán las próximas campañas electorales del PSOE. La cosa será así o similar, con alguna barbaridad añadida tipo planetario que nos brinden prodigios humanos como José Luis, José Blanco, Manuel Cháves, o Leire Pajín. No esperen más, porque no lo habrá. El PSOE hará un discurso positivo, aunque para ello tenga que enterrar la historia reciente de España y la de la humanidad, si es preciso.

Pero sólo con propaganda no podrán triunfar en las próximas elecciones, aunque el millón de socialistas, “zapateristas”, sindicalistas, feministas, ecologistas, revisionistas, pacifistas, y contratados a dedo por ser afines al PSOE en este país, estén preparados para acometer la campaña electoral más difícil de su historia y dispuestos a la proeza de borrar la realidad que nos legará José Luis. Cierto que en este país hay cinco o seis millones de ciudadanos que votarán por el PSOE, aunque nos haya llevado a la ruina, al igual que hay otros cinco o seis millones que lo harían por el PP en las mismas circunstancias. Pero ni los unos ni los otros, que son necesarios, resultan suficientes para triunfar en las elecciones. Hay mucha gente harta de la política y los políticos en este país que se abstendrá electivamente, y otros que tratarán de promover nuevas alternativas. Al final gobernará el PSOE o el PP, porque es difícil que surja una alternativa que cohesione a los cinco o seis millones de votantes que están hartos de ambos.

El PSOE será reo de su propia trampa, ha despotricado tanto contra los rivales que se le volverá la opinión pública en contra exigiéndoles a ellos lo mismo que han reclamado a los demás. En este país cada día hay más gente que considera que la honestidad en las filas socialistas brilla por su ausencia, que la humildad tan pregonada en otras épocas por el socialismo se ha convertido en una insoportable soberbia, y que la tendencia que han impuesto los socialistas en la política de este país se aproxima más a la tiranía que a la libertad. Ni siquiera ante la rivalidad del PP desnortado y desvaido de Mariano Rajoy podrán triunfar, porque de tanto enflaquecerse y avergonzarse en su ideología la derecha española se ha quedado anoréxica y flojita, pero muy petardos tendrían que ser para perder unas elecciones en estas circunstancias.

No se pueden tapar cinco millones de parados, una economía ruinosa que no generará empleo hasta el año 2016, un déficit galopante, una deuda estrambótica, una dilapidación de recursos públicos perversa, una carga de impuestos inusitada. Pero si en la cuestión económica el PSOE ha cometido las mayores tropelías, en la cuestión política será difícil olvidar las imposiciones a que nos han sometido los socialistas en las legislaturas de José Luis Rodríguez Zapatero, comenzando por la negociación encubierta con ETA contra la memoria de las víctimas del terrorismo (la baza de oro que se reserva José Luis para triunfar en las próximas elecciones), los presos políticos por legislaciones impuestas que en otros países democráticos jamás se hubieran permitido (violencia de género, ley de tráfico, política antidroga, inmigración, prostitución, delincuencia común), ni tampoco podremos olvidarnos los españoles de los desmanes que se han permitido contra la igualdad interterritorial en España, los despilfarros institucionales, la creación de agencias sociales desorbitada, la manipulación de la información y la propaganda a que hemos sido sometidos y el cambio cultural en este país, que recuerda a las imposiciones de la falange y el clero durante el franquismo.

Son demasiados errores para perdonárselos a nadie, ni siquiera a José Luis “el bondadoso” que tanto mal ha hecho a la sociedad española con sus gilipolleces, pero sin duda la mayor barbaridad de la égida socialista ha sido la de atribuirse lo que no le corresponde, el maquillar la historia a su conveniencia, el adanismo insufrible, el neoprogresismo milenarista, el abuso de poder, la perversión continuada en sus gestiones políticas, y ese descaro con que pretenden tomarnos el pelo a los españoles que no vamos a votarles.

El socialismo nunca ha sido democrático, no da la talla, por su extrema ambición en conquistar el poder para cambiar la realidad en su interés y en el de los que lo apoyan electoralmente. Practica el sectarismo más infame de toda oclocracia que se precie, conformada por una muchedumbre amorfa que apoya una tiranía gubernamental para explotación permanente de los no socialistas. El socialismo nunca ha buscado el bienestar de los pueblos que gobierna, prueba de ello son los ejemplos de los países del este europeo oprimidos en su día por la Unión Soviética o las dictaduras china, cubana, o venezolana. El socialismo persigue exclusivamente el bienestar de los socialistas y el malestar de todos los demás para conseguirlo, aunque sea ejerciendo la opresión, la asfixia de las libertades civiles, o la convulsión de la Constitución y el Estado de Derecho. El socialismo es una forma discreta de dictadura que no respeta más marco de juego político que el que impone, contra la razón y el sentido común, cuando alcanza el poder.

Les pondré un ejemplo para concluir, el socialismo actúa como un restaurante en el que los que le caen bien al dueño comen magníficamente mientras que los que le caen mal reciben alimentos podridos y al final, todos pagan lo mismo por su comida. A esta acción la denominan redistribución de la riqueza. Así funciona el Estado socialista, todo para los nuestros y nada para los demás, y tienen la desfachatez de denominar “democracia” al invento, y que a nadie se le ocurra llevarles la contraria porque inmediatamente será considerado un facha por todos ellos, aunque tengan bien seguro que a los que no dicen nada, les consideran idiotas. Así que ustedes eligen mientras sigan siendo libres, en este país para los socialistas solo se puede ser socialista, o en su defecto facha o idiota. Sólo por ello se merecen una muy larga temporada en la oposición, aunque la alternativa tenga que ser la de soportar a Mariano Rajoy diciendo que la verdad siempre acaba resplandeciendo y chorradas semejantes.

La verdad de los españoles no puede ser representada ni por Zapatero, ni por Rajoy, pero para nuestra desgracia tampoco por ninguna formación política de las existentes en la actualidad. La única opción posible para salir de este delirio maniqueo sería votar a una formación política que propusiera como único objetivo un gobierno de transición hasta la convocatoria de un referendum constitucional en el que todos los artículos se votaran uno por uno por los españoles, en el que cada español pudiera sugerir los artículos que bien le parecieran, la fórmula para conseguirlo sería sencilla, se votaría primero en los municipios o barrios, para ir acumulándose las opciones más votadas hasta llegar a un referendum nacional en el que se ofrecieran las tres alternativas por artículo preferidas por los españoles. El único obstáculo para conseguirlo es que se necesitarían miles de personas organizadas para lograrlo, es decir, una sociedad civil dispuesta a zaherirse del yugo político para implantar la forma de convivencia que desea.

Hay otra alternativa más pintoresca que consiste en un gran sorteo introduciendo en un bombo los números de DNI de todos los españoles mayores de 18 años para elegir a todos los cargos políticos representativos en España. Al menos así conseguiríamos una auténtica democracia, porque ellos sí serían los auténticos representantes del pueblo español, y con toda seguridad, tras unos primeros meses de caos y acostumbramiento, se lograría que en este país desapareciera la corrupción, el nepotismo y el abuso de poder a que nos someten los partidos políticos. Para los que lo desconozcan, la democracia no fue inventada por los socialistas (aunque lo parezca escuchando sus discursos) , la democracia proviene de la Grecia Clásica, y las elecciones comenzaron siendo por sorteo, porque los ciudadanos griegos ya no se fiaban de los políticos que querían representarlos.

Biante de Priena

domingo, 8 de agosto de 2010

La bandera de la necedad ondea en La Moncloa


Estoy harto del relativismo, sin otro mérito que su afán destructivo, se ha convertido en la mayor dictadura dogmática del pensamiento desde que Agustín de Hipona consideró que las verdades sólo podían ser reveladas por inspiración divina.

¿Pero qué modernidad aporta el relativismo?. Ninguna, salvo la exaltación de la ignorancia como bien intelectual supremo. La ausencia de conocimiento es ignorancia, no creatividad, no rebeldía, no innovación. Desanclar el pensamiento de los dogmas del pasado nos conduce al anclaje en los dogmas del futuro, que como todavía no han sido descubiertos, permiten que todos los charlatanes hagan su agosto vendiéndonos el mejo porvenir de los posibles, mientras se ciscan en todo el esfuerzo realizado por las generaciones anteriores.

Que tremenda osadía la de los falsos discípulos socráticos, esos políticos que no saben nada y actúan desde la presunción de que lo saben todo, porque el poder que les ha tocado en la tómbola de las urnas, gracias a la irresponsabilidad de los votantes absortos ante la intoxicación a que les someten, les ha concedido autoridad inmerecida, permitiéndoles convertir la democracia en la tiranía de sus delirios y la pesadilla de los gobernados.

Los nuevos sofistas ocupan los parlamentos con descaro e impunidad. Auténticos indigentes intelectuales convierten en delincuencia la representación pública con el desparpajo propio de la purria más chabacana. ¿Pero qué podemos esperar de esta legión de ineptos “autorizados” exclusivamente por un puñado de votos?. ¿Si desconocen mucho más de lo que saben como van a resolver nuestros problemas?.

Denle ustedes poder a un inepto y destruirá el paraíso si es necesario para pasar a la historia. Ahí tienen a José Luis prometiendo pleno empleo y logrando la cifra más elevada de desempleo de la historia de España, el artífice de la Alianza de Civilizaciones que es incapaz de organizar la convivencia armónica de las autonomías del país que gobierna, un patán que ha elevado la deuda y el déficit españoles a niveles de la dictadura franquista. Y que decirles de Mariano Rajoy, nada, que se puede decir de un fantasma que se conoce mejor por sus ausencias que por sus presencias. ¿Pero de verdad alguien que no cobre del pesebre se piensa que esta camada de impresentables puede resolver los problemas de los españoles como comunidad cultural, histórica, política y económica?.

España es tierra de creyentes, siempre lo ha sido, con Felipe II íbamos a cristianizar el mundo y con Zapatero vamos a socializar la realidad, el problema es que los ciudadanos de este país siempre acabamos pagando los desmadres de los aventureros privilegiados que nos representan políticamente.

El relativismo es el mayor timo intelectual de la historia del pensamiento occidental, es la estrategia del parasitismo, la coartada de los vagos para aprovecharse del esfuerzo de los trabajadores, el engaño de los ineptos para someter a los capaces, el juego de las víctimas para aplastar a los mejor dotados. El socialismo ha derivado en relativismo porque tras la caída del Muro de Berlín se descubrió la auténtica realidad de sus logros: miseria, ignorancia, opresión, burocracia y tiranía, el socialismo real era una táctica para dotar de riqueza a quien no la producía, es decir, a las élites de la nomenclatura, mientras el pueblo cada día vivía con más necesidades, prácticamente en la esclavitud, y la exclusión de libertad.

Los gobiernos de José Luis se han construido sobre la propaganda no sobre los hechos de la realidad, por eso siguen ofreciendo lo que no pueden proporcionar, engañando a la gente en un huída hacia delante, tratando de sobrevivir al caos que han organizado por su ineptitud. Mientras la oposición está de vacaciones permanentes, sin capacidad para denunciar lo que ocurre, con el sambenito de la derecha de escapulario, y sin criterio para exigir la restitución de lo que han dilapidado los inventores de nuevas realidades, como los nacionalistas catalanes, al 4 % de comisión (y todavía hay gente que piensa en la legitimidad del robo institucionalizado como un hecho diferencial) .

La bandera de la necedad ondea en La Moncloa y en todas las instituciones de este país, porque el triunfo de los necios en España es el símbolo más característico de nuestro tiempo.

Biante de Priena

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