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viernes, 18 de diciembre de 2009

Los PAZIS apoyan el envío de tropas a Afganistán



Los pacifistas organizados por sus líderes buscando víctimas para el martirio en su "yihad" particular, que contribuyan a fortalecer su causa. En la época de Aznar, justo antes de la llegada de Zapatero, era el lema de la izquierda, ahora no ,ahora no, cuando Zapatero se afana por enviar 541 soldados españoles a Afganistán, por "motivos pacíficos". Porque todo el mundo sabe que lo de Irak es una guerra despiadada, y lo de Afganistán una colaboración pacífica con el gobierno democrático de Karzai.

¿Por qué las cámaras de televisión sacan las escenas más descarnadas del conflicto irakí, y ocultan las del conflicto afgano?. Los soldados que mueran en Afganistán, como no están en la guerra, no podrán ser reconocidos como heróes, sino como funcionarios con mala suerte. Impedir la gloria de los que mueren defendiendo las causas de su país es posiblemente el mayor ultraje que se puede hacer a un ser humano

El "doblepensar", la doble moral, y la más absoluta desvergüenza, son los valores fundamentales del Gobierno de Rodríguez Zapatero y sus seguidores.



jueves, 17 de diciembre de 2009

Creo en Aminatu Haidar, ser humano


Última hora: poco tiempo después de haberse publicado este escrito, Aminatu Haidar ha podido regresar a su casa en El Aiun, gracias a la intervención del Presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy
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Pocas cosas sabemos de ella, se ha convertido en un personaje familiar de nuestra vida deslizándose por los telediarios y expulsando a los famosos de las primeras páginas de los periódicos. Es saharaui, es mujer, es madre, tiene dignidad y quiere regresar a su casa, viva o muerta, pero una autoridad suprema y divinizada, hija putativa de la demagogia se lo impide.

He estado pensando, esta señora me ha hecho pensar, reflexionar, meditar, preguntarme si su historia era un acto de propaganda, un cuento chino para promocionarse en algún programa cutre de televisión, o una magnífica representación teatral para colocarse con ventaja en el camino hacia algún afortunado horizonte desconocido. Antes de decidirme a brindarle mi apoyo, he observado todas las banderas de los que dicen defenderla, he visto algunas que me avergüenzan, también he mirado las de sus adversarios, también me avergüenzan.

Pero se está jugando la vida de verdad, no es una representación virtual esa es la bandera más destacada, precisamente por eso creo en Aminatu Haidar, aunque sé que detrás de ella se mueve un remolino de virulencias políticas y sociales, un auténtico negocio de la sensibilidad solidaria que desprecio, y un juego de poder que abomino.

Por eso voy a quitarle todas las vestimentas que se le han puesto para decorarla a gusto del consumidor, quedándome exclusivamente con su gesto. Su mensaje está claro, es diáfano, sencillo, brutal: “si no puedo vivir de pie, prefiero morir de rodillas”. Y la izquierda española, tan proclive a organizar reivindicaciones territoriales de cartón-piedra en Cataluña no puede dejar pasar la oportunidad para aliarse con las reivindicaciones del Polisario sobre su patria que siempre le han sido tan gratas –coherencia obliga-, mientras preparan el diálogo con Al Qaeda para que vuelvan a casa los tres excursionistas catalanes de vacaciones solidarias en el desierto a costa del erario público, y la derecha española, tan estúpida como siempre, sigue siendo incapaz de posicionarse para defender al ser humano, su derecho a la vida y la libertad; y los nacionalistas muestran su egoísmo particular mientras calculan las ventajas que les puede ofrecer el apoyo o rechazo a su gesto; por eso creo en Aminatu Haidar, porque su triste mirada muestra como un foco la ridícula imagen de los fantoches políticos que dicen representarnos.

Me gusta ver a los socialistas mostrando su incongruencia, y a los conservadores no sabiendo que decir, que hacer, desvalidos antes una situación nueva, como siempre, y los nacionalistas, diciendo tonterías, no sabiendo colocarse, tan atentos ellos a aprovechar cualquier oportunidad. Me hace gracia ver a los Estados Unidos, que ha elevado históricamente la producción de muertos en los conflictos bélicos de Irak o Afganistán, mientras Obama recibe el Premio Nobel de la Paz en Oslo, considerando que la paz es una consecuencia de la guerra, moviendo su doctrina Clinton por esta musulmana pacifista. Y disfruto viendo al ministro de asuntos exteriores de Su Majestad el Rey de Marruecos debatiendo con el Secretario General de la ONU sobre la imposibilidad de que su gobierno acceda a un chantaje político. Y como un Gobierno de petimetres vencidos por la realidad, impiden que el Rey Don Juan Carlos, llame por teléfono a su hermano del otro lado del estrecho y resuelva el caso, porque eso le devolvería a la Monarquía española el prestigio que han logrado arrebatarle esta legión de impresentables que nos ha traído la democracia de señuelo y ahora les interesa que la institución permanezca en las horas de su más baja intensidad. El Parlamento Europeo se ha inhibido por una propuesta socialista. Hoy me he enterado, que los compatriotas de Aminatu Haidar han solicitado la intervención del Papa, ellos, musulmanes, pidiendo la intervención del Santo Padre cristiano, en vez de solicitar la ayuda del imán de Rabat. Por todo esto creo en Aminatu Haidar.

Aminatu Haidar es una africana que se muere de hambre ante las cámaras, cuando todos los días muchos africanos se mueren de hambre. Aminatu Haidar es una mujer extorsionada por un régimen dictatorial musulmán, cuando todos los días millones de mujeres musulmanas son oprimidas por la Sharia. Aminatu Haidar se ha convertido en una solipsista envainada en una acción simbólica de reivindicación, en un gesto humano de dignidad, contra un mundo manifiestamente hostil, materialista y estúpido, que pretende hacer hamburguesas y salchichas con nuestras esperanzas e ilusiones.

Por eso creo en Aminatu Haidar y su voluntad de morir por sus ideas, sin odio, ni ira, pero con tesón, mostrando como espejismo la importancia y el valor de la vida humana cuando nos hace ver la violencia de la sociedad en que vivimos, gracias a los políticos que piensan que han construido un mundo perfecto, cuando los casos individuales, los seres humanos, se siguen yendo por el desagüe de la historia para refutar el aserto.

Ayer fue Diego Pastrana Viaco, acusado del crimen execrable de la niña Aitana que trató de salvar de las zarpas del sistema, sin conseguirlo, y fue convertido en chivo expiatorio para salvar la Ley de Violencia de Género del retrato definitivo de su impostura. Hoy, es Aminatu Haidar, una saharaui, una mujer, una madre, la que se enfrenta sola a la “Marcha Verde” cuarenta años después, para recordarnos que los hombres azules y las mujeres que les acompañan, se pasean tranquilos en sus camellos sobre la arena de las ruinas de nuestra civilización, mientras en la distancia se siente la brisa en las palmeras del oasis y se escucha ese grito gutural caracteríastico del pueblo berebere, que expresa el entusiasmo de su presencia en este mundo.

Definitivamente creo en Aminatu Haidar, porque ha sabido darle sentido a nuestras vidas con la suya, porque ha señalado el problema más grave de la globalización: ¿qué hacemos con los seres humanos, no con la humanidad genérica, sino con los casos individuales?: Aminatu, usted, yo y el panadero.

Aminatu Haidar, un día se plantó ante el destino y dijo hasta aquí hemos llegado, quiero regresar a mi casa, abrazar a mis hijos, dormir en mi cama, tomarme un té y seguir soñando con la vida, como cualquier ser humano, pero con mi dignidad intacta, porque sin dignidad no merece la pena seguir existiendo.

Aminatu Haidar es la puerta del futuro, porque ha mostrado su valentía para regresar a lo que realmente es, viva o muerta, no a lo que las hienas que viven del malestar humano quieren que sea, para cumplir su propósito insidioso. Por eso creo en ella, porque sigo creyendo en mí, y le agradezco profundamente que me lo haya recordado, es magnífico que no todo sea hipocresía social, en estos tiempos en que la televisión contrata actores para que cuenten emocionadamente sus desgracias, que nunca ocurrieron más que en el guión del programa y la imaginación del propagandista que ha escrito el guión.

Aminatu Haidar es un síntoma de esa terrible enfermedad social y cultural que padecemos: la deshumanización.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Lingüística para Nacionalistas (V), por Manuel I. Cabezas



DEL OASIS SOCIOLINGÜÍSTICO ESPAÑOL A LA ENTROPÍA LINGÜÍSTICA DE LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS CON DOS LENGUAS OFICIALES (EL CASO CATALÁN) (*)

0. Desde hace más de tres años, estamos a la espera de la sentencia del Tribunal Constitucional, que no acaba de llegar, para saber si, como filtró El País, el 20.11.2009, más de un tercio de los artículos del Estatuto de Cataluña de 2006 es inconstitucional o no. Entre los artículos bajo la espada de Damocles del citado tribunal, están el “Art. 6. La lengua propia y las lenguas oficiales” (Título Preliminar) y ciertos artículos del “Capítulo III. Derechos y deberes lingüísticos” (Título I). A pesar de este stand by y a pesar de esta incertidumbre sobre la constitucionalidad del Estatuto de 2006, la Generalitat ha puesto la directa y se ha dedicado a desarrollar los distintos aspectos del mismo; entre ellos, ciertos artículos relativos a la cuestión lingüística, en la Ley de Educación de Cataluña (LEC) de 2009 que, por cierto, también está recurrida ante el Tribunal Constitucional, desde mediados de octubre de 2009.

En este contexto de espera (para todos) y de nerviosismo para los nacionalistas catalanes de todo cuño (radicales y menos radicales, de derecha y de izquierda, en el poder o en la oposición), y ante la casi segura poda constitucional que se avecina, me permito describir, a grandes rasgos, la política lingüística aplicada en el sistema educativo de Cataluña desde 1975. Me centro en esta política lingüística porque, para los responsables de la misma, la “normalización lingüística” del sistema educativo es el instrumento fundamental para asegurar la implantación sólida y permanente del catalán en todos los otros ámbitos.

1. El desierto lingüístico español de la época franquista (1939-1975)

El Reino de España actual es una realidad plurilingüe, donde se habla, además del catalán y sus variedades lingüísticas de Valencia e Islas Baleares, el vasco, el gallego y el castellano. Ahora bien, desde la Edad Media, el español se ha impuesto a las otras lenguas por una serie de motivos, que no es el momento de explicitar. Así el español, a lo largo de los siglos, ha adquirido cada vez más importancia y ha conquistado nuevos espacios de comunicación, no por la imposición autoritaria del poder central del Estado, sino por su prestigio, su fuerza y su peso específico, largamente consolidado.

· Sin embargo, en el siglo XIX, en el contexto del Romanticismo, se produjo un interés creciente, en todas las regiones de España con una lengua vernácula, tanto por las lenguas regionales como por su pasado histórico y literario. Así, a partir de este momento, las lenguas regionales serán utilizadas como un banderín de enganche para fundar y justificar las reivindicaciones nacionalistas de autonomía política y/o de independencia. Y así nació lo que Vidal-Quadras ha llamado el “nacionalismo lingüístico” (nacionalismo que utiliza la lengua como excusa, como coartada, como un simple instrumento para llegar al poder y conservarlo).

· Estas reivindicaciones políticas y lingüísticas del siglo XIX empezaron a ser satisfechas durante la Segunda República española (1931-1939). Ésta reconoció, en la Constitución de 1931 (cf. Art. 4 y 50), las peculiaridades lingüísticas de las diferentes regiones y favoreció la elaboración del Estatuto catalán de 1932. Sin embargo, el golpe de Estado de 1936 y la instauración del Régimen Franquista (1939-1975) provocaron la anulación del precitado Estatuto de 1932 y la prohibición explícita de utilizar oficial y públicamente las lenguas regionales, así como la prohibición de enseñarlas o de utilizarlas como lenguas vehiculares en la escuela. Estas prohibiciones están en el origen de lo que he denominado “desierto lingüístico”, tanto en Cataluña como en el resto de regiones con una lengua vernácula, desierto caracterizado por el “monolingüismo en español”, durante los 40 años de dictadura.

2. El oasis sociolingüístico español, fruto de políticas lingüísticas flexibles, razonadas y razonables

Ahora bien, el fin de la Dictadura y la Constitución de 1978 provocaron la “transición política”, que va a permitir abandonar el “desierto lingüístico franquista” y entrar en el “oasis lingüístico de la época democrática”. En Cataluña, esta transición fue preparada por una serie de instituciones, nacidas en los años 60 y preocupadas por la recuperación del uso de la lengua catalana. Entre ellas, Omnium Cultural (1961) y Rosa Sensat (1965), que han trabajado por la “catalanización de la escuela”, pero desde ópticas diferentes. Rosa Sensat defendía “lo psico-pedagógicamnete correcto” y militaba por una enseñanza del y en catalán; y del y en español. Además, para Rosa Sensat, en la escuela infantil y en la primaria, se debía utilizar, como lengua vehicular, la lengua materna del alumno e introducir progresivamente la otra lengua, para conseguir un “bilingüismo equilibrado”. Omnium Cultural, sin embargo, siempre ha defendido “lo políticamente correcto”, desde la óptica nacionalista: escuela en catalán sólo, desde el primer día de clase, para todos los alumnos y sin tener en cuenta la lengua materna de los mismos.

La entrada en el oasis lingüístico fue posible gracias una “política lingüística flexible, racional y razonable”, basada en los criterios pedagógicos y psico-lingüísticos de Rosa Sensat. En esta primera política lingüística, se pueden distinguir dos etapas. En la primera (1975-1982), se introdujo la enseñanza obligatoria del catalán, para todos los alumnos de todos los niveles educativos no universitarios, a razón de 3h. semanales; hora bien, al mismo tiempo existió la posibilidad de desarrollar programas experimentales de enseñanza sólo en catalán o sólo en castellano. En la segunda etapa (1982-1992), además de la enseñanza obligatoria del catalán, se inició la generalización de la enseñanza en catalán, para que se convirtiera en lengua vehicular, como el español, de algunas materias. Así, catalán y español se convierten en objeto de estudio (4h./sem.) y en lenguas vehiculares. Además, como en la etapa anterior, se podo utilizar una de las dos lenguas como única lengua vehicular. Por otro lado, se consideró que las primeras enseñanzas había que impartirlas en la lengua habitual de los alumnos (o catalán o español). Y, con esta política lingüística flexible, se persiguió conseguir un “bilingüismo equilibrado” (catalán /español).

El triunfo del proyecto lingüístico de Rosa Sensat y su adopción por parte de los responsables políticos catalanes no fueron el resultado de un convencimiento a propósito del peso, del valor y de la pertinencia de los principios psico-pedagógicos de Rosa Sensat, sino la consecuencia de la coyuntura del momento. En efecto, los responsables políticos eran conscientes de que se debía ser prudente para no provocar el rechazo, la resistencia y la contestación de los ciudadanos de Cataluña. Además, constataron que no se disponía de un número suficiente de profesores, bien formados, para asegurar una enseñanza extensiva e intensiva de la lengua catalana y en la lengua catalana. Por otro lado, el material pedagógico necesario no estaba todavía listo. Y debemos añadir que el balance de esta política lingüística flexible no satisfizo las expectativas de los responsables políticos: el ritmo de la misma fue considerado muy lento y los resultados no fueron los esperados.

3. La entropía lingüística: política lingüística radical por “inmersión precoz"

· Ante el ritmo lento y los resultados insatisfactorios de la “política lingüística flexible” (cf. 2. supra) y una vez solucionados los problemas de profesorado, suficiente y bien formado, y de material pedagógico necesario, la Generalitat comenzó a aplicar una “política lingüística radical”, implantando la “inmersión precoz, total y obligatoria” (la defendida siempre por Omnium Cultural), que persigue el “monolingüismo en catalán”, abandonando definitivamente el “bilingüismo equilibrado” y las tesis de Rosa Sensat de la etapa precedente (cf. 2. supra).

· Esta “política radical” impuso el catalán como único vehículo de expresión normal y propio en todas las actividades escolares, para-escolares y extraescolares. Como correlato, el español fue privado del estatus de lengua vehicular y fue considerado como una lengua extranjera o todavía peor, ya que su horario es inferior al de la lengua extranjera. A pesar de esto, los alumnos tienen, en teoría, el derecho a recibir las “primeras enseñanzas” en la “lengua habitual”, ya sea ésta el catalán o el español. Ahora bien, este derecho está en contradicción con la imposición del catalán como única lengua vehicular de la escuela. Además, este derecho es un sucedáneo de derecho y un eufemismo, ya que adopta la forma de lo que se ha denominado “la atención individualizada” del alumno: el profesor explica al alumno hispanohablante lo que no ha comprendido en catalán, durante unos minutos, en un rincón de la clase, mientras que sus compañeros continúan con sus actividades en catalán o están en el recreo. Por otro lado, las “lenguas extranjeras” podrán ser utilizadas como lenguas vehiculares para abordar “una parte de los contenidos de los programas escolares” o para realizar “otras actividades educativas”, algo que está vedado para el español. En estas condiciones, ¿cómo conseguir que los alumnos alcancen un “conocimiento práctico y completo” de las dos lenguas oficiales, como pretenden los textos legales?

· Para llevar a cabo esta “política lingüística radical”, los responsables políticos catalanes importaron, sin cuarentena previa ni adaptación, uno de los programas del proyecto canadiense de inmersión: la “inmersión precoz y total” que, en Cataluña, es además obligatoria. Actuando así, estos responsables no han tenido en cuenta o no han querido ver que las condiciones o circunstancias de Quebec y de Cataluña son totalmente diferentes o, más bien, antagónicas (cf. Lingüística para Nacionalistas III, in Ciudadanos en la Red). Además, esta inmersión está en contradicción con las aportaciones de las Ciencias de la Educación a propósito de la educación bilingüe y del papel de la lengua materna en la adquisición de los primeros conocimientos, aportaciones recogidas en las recomendaciones de la UNESCO de 1953. En fin, esta “inmersión precoz, total y obligatoria” denota que los responsables de la política lingüística catalana utilizan, sin rubor, dos varas de medir, según la situación. En efecto, lo que era válido durante la época de la dictadura (se reivindicaba, apoyándose en lo que decía la UNESCO, que las primeras enseñanzas debían ser impartidas en la lengua materna de los alumnos: el catalán o el castellano) no lo es desde 1992 (las primeras enseñanzas no pueden ser impartidas en la lengua materna de más de la mitad de los alumnos de Cataluña: el español). Como rezaba un titular del ABC de 1993, “Igual que Franco, pero al revés. Persecución del castellano en Cataluña”.

4. Consecuencias de la inmersión precoz, total y obligatoria

· Esta inmersión implica una violación de los derechos lingüísticos de los alumnos hispanohablantes, una discriminación del español tanto en los currículos escolares como en el funcionamiento de la escuela, así como un desprecio de las aportaciones de las Ciencias de la Educación y de las recomendaciones de la UNESCO. Todo esto ha hecho que la parte más informada y consciente de la sociedad civil catalana se revele y se oponga a la entropía provocada por la “política lingüística radical” de la Generalitat. ¿Cómo?· Creando, a partir de 1983, numerosas asociaciones (A. C. Miguel de Cervantes, A. por la Tolerancia, Convivencia Cívica Catalana, Profesores por el Bilingüismo, Foro Babel, etc.) y dos partidos políticos, que han salido rana (C’s, con implantación regional en Cataluña; UPyD, con implantación nacional). Por otro lado, organizando concentraciones y manifestaciones reivindicativas para defender los derechos lingüísticos. Además, estando en el origen de iniciativas legislativas (cf. enmienda 6.1., en 2006; y la Iniciativa Legislativa Popular de CCC, en 2007). Iniciando procesos judiciales contra la Generalitat de Cataluña (cf. recurso contencioso-administrativos ante el TSJC contra la supresión de la casilla en el impreso de preinscripción, relativa a la lengua habitual; y otro para exigir el cumplimento de la “tercera hora de castellano”). Finalmente, y no he intentado ser exhaustivo, buscando el amparo del Defensor del Pueblo y empujando al PP para que presentase recursos de inconstitucionalidad contra el Estatuto de 2006 y la Ley de Educación de Cataluña (LEC) de 2009.


Capítulos anteriores

Manuel I. Cabezas González

(*)Este texto es un resumen de la intervención del autor del mismo en el Coloquio Internacional sobre “L’Europe des 27 et ses langues”, que se celebró en París, entre el 3 y el 5 de diciembre de 2009.

La nación impasible


Decía uno de nuestros filósofos más reconocidos, Don José Ortega y Gasset, que la decadencia en España formaba parte de su urdimbre, era inherente a su sustancia, creo que lo decía en “La España Invertebrada”. Ciertamente ha sido así a lo largo de muchos siglos, y es que la patria nuestra se deja cocinar mal.

Don Miguel de Unamuno prefería atribuir a nuestra quijotesca idiosincrasia los problemas que acontecían para definir una identidad homogénea, quizás porque lo único que se puede delimitar en nuestro país de forma homogénea sea su heterogeneidad.

Jovellanos, al igual que Francisco Giner de los Ríos hizo años después, consideró que el mayor problema de nuestro país era la ignorancia, o mejor dicho el abismo que separa una élite intelectual extraordinariamente culta de una masa popular extravagantemente analfabeta. Ambos trataron a su manera de corregir el abismo insoportable del que provienen las Dos Españas, la que se aferra a la tradición y la que abjura de ella, en una dialéctica imposible. La indolencia del pueblo, la insolencia de los privilegiados, la síntesis imposible entre ambas, ha impedido un desarrollo uniforme de algo parecido a una conciencia nacional

Don Américo Castro consideraba que el entramado del que provenía nuestra indefinición era precisamente el haber sido frontera occidental de Europa a las influencias orientales que trajeron judíos y musulmanes a nuestra tierra. Por eso el catolicismo en nuestro país se hizo anatomía y no sólo fisiología, para ser la barrera sur a la invasión europea de las culturas no occidentales. Sin embargo, Don Claudio Sánchez Albornoz nos ofrecía una alternativa diferente, que comparto, la de que España proviene de una mezcla singular de las tres grandes religiones monoteístas, algo que no se produjo en ningún otro lugar del mundo. La hipótesis de Américo Castro, en mi opinión, es sobrevenida pues explica lo ocurrido tras la expulsión-conversión de los judíos y la toma del Reino de Granada por los Reyes Católicos. Don Salvador de Madariaga ofrecía para comprender nuestra extravagante dualidad una síntesis imposible entre la jerarquía y la anarquía, porque ni una, ni otra pueden reducirse a su opuesta.

Decadencia, quijotismo, ignorancia, frontera y mezcla cultural, anarquía y jerarquía, son algunos de los elementos que de forma no exhaustiva pueden definir la idiosincrasia española. Hay muchas otras características como la pasión sobre la razón, el orgullo sobre la humildad, la ira sobre la tolerancia, la envidia, la soberbia, la pereza, la improvisación, o el tedio, que también nos definen.

Pero quizás la impasibilidad política de los ciudadanos sea la característica patognomónica de nuestra triste coyuntura. El arcano que guía nuestro destino es la imposibilidad de determinación, parece que alguien nos ha condenado a vagar por el tiempo sin definirnos, porque no hay ninguna definición que nos pueda incluir satisfactoriamente a todos, quizás porque en el fondo no queramos definirnos. España es patria de indefinidos, porque al contrario que ocurre en naciones similares, no todos los nacidos en España se consideran españoles, hay vascos, gallegos y catalanes que se consideran no españoles, evidentemente son minoría, pero se consideran con derecho a no ser definidos como españoles.

Decía el propio Macià que los catalanes no tenían ningún problema con los españoles, sino con los políticos españoles que habían tratado de forma miserable a Cataluña; el general López Ochoa, un catalán que se consideraba español, confirmaba sus palabras y atribuía a la intempestiva injerencia del dictador Primo de Rivera, junto a la abominación del Rey Alfonso XIII por las autonomías en su reino, la inquina que nos condujo al desastre de un conflicto bélico entre españoles. La guerra civil y la dictadura de Franco tampoco contribuyeron a resolver el problema de los separatismos vasco y catalán, en menor medida el gallego, navarro, balear, valenciano, andaluz o canario, que también existen, sino más bien a agravarlos.

Sin embargo desde la antropología se puede resolver el problema de forma objetiva, porque cada uno puede sentirse lo que quiera, pero no por ello debe ser considerado diferente. Si hay algo que compartimos los españoles por encima del idioma, la historia, la economía o la política, es sin duda la cultura. España es un mosaico de culturas, que comparten mucho más de lo que disienten. Está claro que hay en la cultura española –me atrevo a denominarla civilización- un componente nomotético, común, extraordinariamente mayor que la idiografía particular de cada comunidad. No hay ninguna comunidad en España que sea más diferente que las demás, porque todas tienen su propia historia, y su forma particular de interpretar su hispanidad, en un amplio abanico de posibilidades, con la excepción de algunos extremistas, tanto en su interés de segregación como en su interés de cohesión absoluta, que no superan dos o tres desviaciones típicas, de la distribución normal de la población española, es decir menos de un 10 % de los españoles. Pero el 90 % de los españoles estamos de acuerdo en seguir siendo españoles, y prácticamente el 100 % aprobaríamos ser europeos.

¿Por qué un problema que afecta como mucho al 10 % de los españoles que quieren ser otra cosa distinta, condiciona y distorsiona la convivencia del 90 % restante que acepta su condición hispana sin grandes problemas?.

¿Se piensan ustedes que si un 10 % de españoles quisieran un Estado fascista o comunista serían igualmente atendidos?. ¿Se piensan ustedes que si un 10 % de los españoles quisieran crear un Estado teocrático, cristiano o musulmán, serían igualmente atendidos?. Seguramente no, si vivimos en una democracia algo que el 90 % de la población aprueba, aunque el 10 % lo rechace, no puede generar ningún problema político.

El problema que tenemos los españoles no proviene de nuestras diferencias sociales insalvables, ni de nuestra falta de homogeneidad cultural, ni de idiosincrasias extraordinarias. Esa disgregación artificiosa forma parte del imaginario político sobrealzado mitológicamente sobre la impasibilidad de los ciudadanos, desconocedores de su realidad soberana como españoles.

Los problemas de identidad que hoy se viven en España son una consecuencia de la administración política de la distorsión y el conflicto, que permite a los políticos mantenerse en una actitud irresponsable sobre los problemas reales de los españoles que son la crisis económica, el paro, la corrupción, la ausencia de democracia, la injusticia, la desigualdad, la opresión, o el engaño continuado sobre nuestra situación real, que los medios de comunicación se encargan de ocultar bajo referendums de juguete y conflictos demagógicos.

El único problema que tenemos los españoles es que mientras estemos ocupados en definir nuestra identidad, hay una ingente legión de aprovechados en la política y sus ramificaciones sociales que viven magníficamente a costa de todos los demás, sin cumplir con su trabajo que es traernos bienestar y progreso. Los ciudadanos españoles llevamos más de un siglo debatiendo nuestra identidad, porque a los políticos les interesa que no se acabe de definir y determinar, así pueden seguir robando, haciendo lo que les dé la gana y sin rendir cuentas a nadie. Porque en otros países, en los que no hay problemas de identidad, tienen que rendir cuentas de forma exhaustiva sobre sus hazañas, pero en España no, porque los políticos viven en plena irresponsabilidad e impunidad.

El precio que pagamos los ciudadanos de este país por no estar claramente definidos, es el de tener que mantener a un millón de sinvergüenzas que no rinden cuentas ni a dios, ni al diablo, ni por supuesto a los ciudadanos españoles, que les eligen para resolver sus problemas, cuando en realidad son los más interesados en que no se resuelvan. Es una maldición ancestral, la que sufrimos en este país, porque los poderosos, desde que fueron apeados del poder en 1812 por los Padres de nuestra Patria, se han alíado entre sí durante doscientos años para seguir manejando el poder a su antojo, mientras excluían al pueblo soberano de decidir su destino.

No es cierto que España sea una nación imposible, eso es un cuento de los políticos para seguir subvirtiendo el orden establecido en todas las Constituciones que el pueblo español se ha concedido desde su soberanía. El único problema que tenemos los españoles es que somos una nación impasible, ante la usurpación política de los que se afanan en representarnos. Porque los políticos de este país y a lo largo de generaciones se han convertido en una casta feudal que ha impedido que el pueblo español sea dueño de su propio destino.

El único problema político que hay en España es precisamente que los políticos siempre han decidido representar sus propios intereses en su beneficio, antes que los intereses de los españoles. Ese cinturón de hierro de la oligarquía política es el yugo que este pueblo no puede seguir soportando, porque ha llegado la hora de romperlo sobres sus espaldas, porque nunca medraron los bueyes en los páramos de España como dijo con extraordinario acierto Miguel Hernández.

Mientras los españoles sigamos impasibles, España seguirá siendo imposible y los políticos serán los señores feudales de un pueblo de siervos oprimido, como en la Edad Media. La domesticación-civilización de los depredadores que dicen representarnos es la única solución a nuestros problemas, no hay otra, o lo hacemos ahora, o acabarán con todo lo que somos, y no queda demasiado tiempo. Mientras no seamos capaces de que la Ley esté por encima de los políticos, como está por encima de los ciudadanos, este país no podra vivir en paz, ni progresar serenamente.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

lunes, 14 de diciembre de 2009

Desmontando la farsa del socialismo español

Lo único que actualmente separa a los españoles de una dictadura populista es la Constitución de 1978, no hay nada más que nos distinga de las democracias populares que hoy persisten en el mundo: Cuba, China, Corea del Norte, Vietnam, algunos ejemplos africanos y la colección de repúblicas bolivarianas integradas en el ALBA, la coalición socialista latinoamericana promovida por Hugo Chávez.

No es baladí por tanto la determinación que el Tribunal Constitucional adopte en relación al Estatuto de Cataluña, porque si los magistrados que velan por el criterio supremo de legitimidad vigente deciden avalar sin modificaciones la constitucionalidad del panfleto que promocionan los partidos nacionalistas y el socialismo catalanes, nuestra Carta Magna quedará derogada en ese mismo instante, “de iure” y “de facto”. Rodríguez Zapatero lleva laboriosos años preparando la sociedad española para tal fin.

De esta forma, el inofensivo Estatuto para Cataluña, no tiene otra intención que acabar con el orden constitucional que rige en España, con la Nación, con el Estado social y democrático de Derecho en el que vivimos 46,5 millones de españoles; el mismo objetivo perseguido por ETA y el nacionalismo vasco durante los últimos cuarenta años, pero urdido de una forma mucho más ladina y parsimoniosa, porque la violencia no ha sido manifiesta, sino latente, sumergiendo a la sociedad catalana en su versión de la realidad, poco a poco, para que no se note demasiado.

Todavía no he visto a ningún avezado periodista señalar auténtico problema que acontecerá si el Tribunal Constitucional aprueba el Estatuto catalán sin enmendar su despropósito, pero si he visto varios ejemplos de lo contrario en la legión de palmeros escribientes a sueldo de la Generalitat; porque si se admite tal como está el Estatut, la Constitución Española de 1978 aprobada por el pueblo español soberano, dejará de tener vigencia en Cataluña y consecuentemente en toda España, porque sin Cataluña dejará de existir la Nación española, subvirtiendo el artículo segundo de la Carta Magna en el que se fundamenta el principio de legitimidad constitucional.

El socialismo de Rodríguez Zapatero está imponiendo a los españoles un Estado Federal como mal menor –que es el modelo por el que siempre ha abogado el PSOE-, una nueva Constitución forzada, y posiblemente, una República, sin haber consultado a los legítimos soberanos que somos todos los españoles reunidos en referéndum, la Nación española, sobre la conveniencia de mutar la vigente Ley de leyes. Algo muy propio de alguien que quiere transformar nuestra democracia liberal en una democracia popular.

Esta acción se habrá convertido en un Golpe de Estado encubierto en el momento que el Tribunal Constitucional emita sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, tanto si su resolución es favorable como desfavorable, porque si es favorable, el Gobierno habrá participado en un Golpe de Estado, junto al Tribunal Constitucional, la Generalitat, y los parlamentarios españoles que aprobaron el Estatuto en el Congreso y el Senado, pero si su resolución es desfavorable, el Golpe de Estado no se habrá consumado, quedándose entonces en grado de tentativa, con la participación de todos los actores mencionados, menos el Tribunal Constitucional.

El Tribunal Constitucional se juzga a sí mismo

Hay varias cuestiones sobre las que el Tribunal Constitucional no puede inhibirse:
La primera es una cuestión semántica, porque una Autonomía –o su eufemismo particularizado de “nacionalidad”- tan sólo es una forma de ordenación descentralizada del Estado, nada tiene que ver con la Nación, que depende exclusivamente de la soberanía de los españoles, de todos reunidos como pueblo español, no acumulados o fragmentados según convenga a los políticos de turno. Autonomía y Nación no comparten el mismo campo semántico, ni jurídico, por mucho que se empeñen algunos en que así sea.

La segunda es que la Constitución vigente fundamenta su legitimación en la unidad indivisible de la Nación española, si la Nación deja de existir porque se divide, se disuelve, o se trastoca, la Constitución pierde su legitimidad de forma inmediata. Los socialistas y los nacionalistas pretenden abocarnos a una situación legal desesperada en la que puedan imponer sus criterios partidarios, contra la legitimidad de los criterios comunes de todos los españoles.

La tercera consiste en mostrar la ignorancia de los representantes políticos españoles porque su poder no es indeterminado, puesto que está limitado a lo establecido en la Constitución Española de 1978, precisamente porque las cuestiones relacionadas con la Nación y la Constitución, no pueden en ningún caso ser dirimidas con la representación política que provenga de unas elecciones por muy democráticas que hayan sido y aunque los ciudadanos hayan expuesto su voluntad al elegir entre galgos y podencos –algo que la Vicepresidenta de la Vega y el Presidente Rodríguez Zapatero desconocen, y no deberían-.

Para cualquier cambio en la Constitución o en cuestiones relacionadas sobre nuestra identidad nacional –algo que el Estatuto Catalán pretende-, es inevitable consultar al pueblo español en referéndum convocado a tal propósito, como el celebrado en 1978, en el que los ciudadanos puedan expresar su soberanía, no exclusivamente su ciudadanía. Recuerden ustedes que por ser españoles somos ciudadanos de un Estado Social y Democrático y soberanos de una Nación, no tan sólo ciudadanos, como pretenden los socialistas y los nacionalistas.

Lo que está haciendo este Gobierno y todos sus comparsas políticos es jugar un partido de fútbol sin respetar las reglas de juego, dejando exclusivamente en manos del árbitro –que es su empleado político- su legitimación, habiendo impedido que las cámaras de televisión, los periodistas, y el público puedan presenciar el partido, cerrando el campo a cualquier espectador que no sean los jugadores y el árbitro, porque no quieren observadores, ni testigos incómodos, que puedan denunciar la tropelía que se está cometiendo.

El fin no justifica los medios

La claudicación del Gobierno de España ante el Estatut, guiado por el ocurrente Presidente Rodríguez Zapatero, no tiene otro objetivo que la perpetuación de su partido en el poder, tanto en Cataluña como en España. El próximo año habrá elecciones en la Comunidad catalana y el Presidente de la Generalitat, José Montilla, necesita una sentencia favorable del Tribunal Constitucional que avale el catalanismo de su partido, para que pueda tener alguna opción de renovar su mandato, al igual que Rodríguez Zapatero necesita los votos del PSC para acceder de nuevo a la Presidencia del Gobierno, con el apoyo de los nacionalistas, una magnífica simbiosis que pone los intereses del PSOE y los nacionalistas por encima de los intereses de todos los españoles, es decir, de nuestra Nación que es España.

Por algo similar a lo ocurrido en España –promover un cambio en la Constitución para asegurarse la perpetuidad en el poder, como hizo Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia- en un país como Honduras, los parlamentarios, el ejército, y la mayoría de los ciudadanos, enviaron al Presidente Zelaya a vagar por el mundo, antes de verse en una situación como Venezuela, Bolivia o Cuba. Algo que ha denunciado el Gobierno español como no democrático, por supuesto, mientras que el norteamericano y nuestros socios de la Unión Europea han cambiado de opinión al haberse celebrado nuevas elecciones y haber salido un nuevo presidente constitucional.

La miseria del socialismo

El socialismo nunca ha respetado a los seres humanos, es un movimiento político que atenta contra las personas y su identidad, para conceder su representación a determinados grupos que patrocina. El socialismo es un fundamentalismo que clasifica, etiqueta y define a los seres humanos al bulto o al peso. Un ser humano en un régimen socialista va dejando de tener derechos fundamentales individuales, para recibir exclusivamente concesiones sociales desde el poder del Estado. Para esta ideología, la democracia consiste en establecer una dictadura de la mayoría sobre los seres humanos individuales. Si dos sujetos deciden que el robo es legítimo, y un tercero, apoyándose en la legalidad, está en contra, lo democrático es robar y prevalece siempre sobre lo legal. La democracia para el socialismo se restringe a lo popular, eliminando la libertad individual, que es su principal fundamento, algo que se puede comprobar en países próximos, pero no en el nuestro. Proudhon ya le advirtió a Marx en su obra “Filosofía de la Miseria” que el socialismo sin libertad sólo puede repartir miseria, cuanto más tiempo esté en el poder, más miseria repartirá.

El socialismo no respeta el orden legítimo establecido, porque es un movimiento mesiánico, que pretende la utopía de salvación de la humanidad. Por eso considera los votos por encima de las leyes, para utilizar el poder en función de sus objetivos, fundamentalmente para conceder privilegios a su secta, a los que apoyan desde el odio y la envidia un cambio que les favorezca, por eso en todos los sistemas socialistas hay dos mundos paralelos: uno lleno de ventajas y favores para los suyos, y otro privado de todo lo que legítimamente le corresponde, recluyendo en campos de concentración virtuales –cordón sanitario, archipiélago Gulag- a todos sus detractores.

El socialismo utiliza la democracia para recortar la diversidad, asfixiando la libertad de los seres humanos, delimitando la organización de su vida y de su muerte, porque sólo tienen derecho a la vida los necesarios –no se admiten sorpresas en las economías planificadas- para establecer una homogeneidad social que incluye a todos los ciudadanos sea cual sea su condición, esfuerzo, inteligencia, creencia o voluntad, porque los únicos que pueden tener distinción y privilegios son los gerifaltes del partido y sus aliados, que conforman una Nomenklatura que disfruta de todas las ventajas, a costa de crear todos los inconvenientes a los demás.

El socialismo es un fundamentalismo sectario, un movimiento fanático que se disfraza de democracia, cuando realmente es incompatible con cualquier tipo de libertad que no contribuya a fortalecer su sectarismo. El socialismo establece una insulsa revolución permanente que entretiene a los ciudadanos creando conflictos, transformando lo existente, por ejemplo introduciendo en el armario a la mayoría de los ciudadanos, para extraer de él y hacer proselitismo de todas las desviaciones de lo convencional, existentes o creadas. Porque los socialistas saben perfectamente que mientras haya conflicto social serán necesarios, por eso si no existe el conflicto, no tienen ningún recato para crearlo, aunque sea artificialmente; sin conflicto social el socialismo dejaría de existir, por eso el conflicto social es inherente a sus posibilidades de acceder y mantenerse en el poder.

El socialismo procura el enfrentamiento social representando ante los espectadores confrontaciones inexistentes, que exageran y patrocinan, se apropia del lenguaje para deformarlo en función de la propaganda y demagogia que conviene a sus intereses, creando problemas donde no los hay, porque es una ideología que necesita del malestar humano para triunfar. Por eso crea conflictos a la medida de sus necesidades. El socialismo nunca puede resolver los problemas sociales porque vive de ellos. Esperar que la paz social provenga del socialismo, es como pedirle a un proxeneta que acabe con la prostitución.

Las acciones políticas del socialismo tienen siempre como horizonte la búsqueda del enfrentamiento social de los ciudadanos, inoculando en la sociedad dosis inusitadas de violencia social y cultural de forma enmascarada, reprimiendo todo lo que no le beneficia e interesa. Un régimen socialista óptimo se caracteriza porque todo el mundo está enfrentado con todo el mundo, de forma latente o manifiesta. La sociedad crispada es el mejor caladero electoral del socialismo. Esa tensión de la que hablaba Rodríguez Zapatero al hermano del Ministro de Cultura, tan necesaria para triunfar en las elecciones.

Por eso el socialismo español legisla para tensar, gobierna para crispar, importándole una mierda si sus legislaciones son justas o injustas, y cuantos cadáveres se dejan en el camino, porque la única justicia que conoce el socialismo es la de llevar a los suyos a lo más alto y a todos los demás a lo más bajo. Alfonso Guerra guillotinó una tarde a Montesquieu, porque con una Justicia independiente sería imposible e impensable el totalitarismo socialista en el que vivimos.

Algunos ejemplos del desmadre

Siguiendo la tesis establecida, de que el socialismo sólo reconoce como justicia exclusivamente la justicia social que permite a los suyos obtener privilegios, aunque sea a costa de perjudicara a todos los demás, lo que nos indica su grado de egoísmo, podemos observar lo que ha hecho Rodríguez Zapatero en estos años inolvidables.

- La Ley de Violencia de Género para enfrentar a las mujeres con los hombres, beneficiar a las feministas, y crispar a la sociedad creando un despótico régimen en el que por ser hombre o mujer uno puede ser juzgado con reglas diferentes.

- La implantación del matrimonio homosexual, para beneficiar al lobby gay, y socavar la estructura de la familia convencional, de origen cristiano o laico, creando distorsión en su seno y convirtiéndola en una especie de pieza de museo arcaica, porque lo que se persigue es que cualquier unión o contrato entre seres humanos individuales sea abolido por superfluo, para que el Estado pueda determinar cuál es el papel social para cada miembro de la sociedad, desvinculado, desidentificado, anómico, y alienado.

- El Estatut de Cataluña enfrenta a los catalanistas contra todos los españoles, creando una tensión innecesaria porque esto permite, dividir a la sociedad en dos bandos, y siempre que esto ocurra uno de ellos apoyará el socialismo fundamentándose en el imaginario propagandístico que ofrece.

- La Ausencia de una Reforma Laboral, encona a los empresarios con los trabajadores, al tiempo que las pequeñas empresas privadas se van cerrando, y los autónomos van incorporándose al paro. Esta barbaridad ha producido ya más de cuatro millones de parados, porque la población en desempleo es muy rentable electoralmente para el socialismo. El trabajo es una magnífica fuente de conflictos, que administran los sindicatos de clase, otros de los grandes beneficiados del régimen, porque enfrentan a empresarios con trabajadores, a trabajadores con parados, a todo el mundo por la cuestión laboral, mientras las condiciones de los trabajadores se van deteriorando cada vez más, y la explotación se incrementa, teniendo que trabajar el doble para ganar lo mismo y dando las gracias por poder hacerlo.

- En cuanto a los jóvenes, el socialismo les ofrece desde la más absoluta irresponsabilidad un imaginario distorsionado, porque son los más asequibles a la propaganda y la creencia en las buenas causas. Primero les dice que el socialismo es libertad, y los panolis se lo creen. Luego les ofrece la oportunidad de vivir de forma irresponsable, ocupándose de resolver el hambre en el mundo, el cambio climático, las guerras lejanas o la injusticia social, condenándolos a la dependencia eternamente, con cursos que no sirven para nada –impartidos por los sindicatos, por supuesto- mientras aborrega y alecciona a las nuevas generaciones, diciéndoles que lo importante es vivir ahora, para que desaprovechen la oportunidad de formarse y en el futuro se conviertan en unos desgraciados. En los últimos años se ha pasado de un 56 % de estudiantes que concluían los estudios de bachiller a un 39 %, el paro supera el 40 % en la juventud española. Carne de cañón de recambio para el futuro electoral del socialismo.

No quiero extenderme demasiado, pero señalaré algunos conflictos que administra con criterio de cirujano social el socialismo español para generar enfrentamiento y crispación en nuestra sociedad.

La crisis económica enfrenta a los que tienen un puesto fijo, con los que no trabajan o tienen un puesto de trabajo eventual. La política permisiva en materia de inmigración ha generado bolsas de pobreza inexistentes previamente, porque los inmigrantes están dispuestos a trabajar en peores condiciones que los autóctonos, obligando en una situación de precariedad laboral a estos últimos, a tener que aceptar cualquier trabajo para poder vivir en las peores condiciones, gracias a que los sindicatos han permitido y fomentado que esto ocurra.

La desafortunada Ley del Aborto nada tiene que ver con las necesidades sociales, sino con el objetivo último de crispar a la sociedad, convirtiendo en un derecho inalienable algo que es una irresponsabilidad manifiesta, existiendo anticonceptivos para el día antes o el día después, quedarse embarazada sin desearlo es una tremenda irresponsabilidad, y los derechos no deben abogar por crear ciudadanos irresponsables, sino todo lo contrario.

El diálogo con ETA es una de las joyas de la corona de la política de Zapatero, con unos cuantos asesinados producto de su política de pacificación, una T4 que costó muchos millones de euros levantar dos veces y que hemos pagado todos los españoles, y una crispación sin parangón en las víctimas del terrorismo y en todos los que compasivamente apoyamos a los que perdieron a algún miembro de su familia, para que estos sinvergüenzas obtengan beneficios.

La retirada de las fuerzas de Irak, las manifestaciones del “No a la guerra” para alcanzar el poder, tras ese 11-M del que todavía nos quedan tantas cosas por conocer, fue una jugada magistral de la propaganda socialista, que los conservadores no supieron rebatir ante la barbarie que estaban presenciando. Pero los socialistas aprovechan siempre cualquier resquicio para encaramarse al poder, sea como sea y a cualquier precio, porque les va su bienestar en ello, algo que no ocurre con los conservadores en la misma medida, aunque no están libres de corrupción como se ha visto en Valencia o Madrid, pero en un ambiente generalizado de corrupción, con los casos de Santa Coloma, Mercasevilla, Palau, nadie puede erigirse en la política española en paladín de la honestidad, desde luego los socialistas y nacionalistas menos que otros.

Hay otros ejemplos numerosos como la represión de la inquisición moderna que representa la SGAE, la polémica del crucifijo para agradar a los anticlericales, la negación a la energía nuclear mientras le compramos electricidad a Francia que es la mayor potencia nuclear de Europa, el cambio climático y sus desmesuras y falacias, las cuestiones sobre la identidad de los españoles, sobre la posibilidad de modificar la Constitución, la Ley de Memoria Histórica o la prohibición encubierta de fiestas tradicionales en España como los toros o las navidades.

En resumen y concluyendo la tesis esbozada al comienzo, el socialismo es una ideología política que se alimenta electoralmente del conflicto social, y si este no existe entonces se procura, con legislaciones “ad hoc”, o movilizando a todos los que viven de la subvención y el engaño a los demás, para que armen suficiente bulla y salgan en los telediarios asustando, como ha ocurrido recientemente con los sindicatos CCOO y UGT, ocurrió con la campaña del “Nunca Mais”, o la de el “No a la guerra”. Los socialistas son unos profesionales de la política, la mayoría viven muy bien, como jamás vivirían si no estuvieran afianzados en el poder, por eso se han especializado en todas las estrategias de agitación, propaganda, y engaño para comerle el tarro a los ciudadanos con que los malos son siempre los otros y asegurando que ellos son los únicos que pueden salvarles. Los socialistas representan con inusitada desmesura una execrable farsa social.

Un país como España, en que la ignorancia se puede medir cada día en los programas de televisión, o en la disposición que adoptan los ciudadanos hacia la política, mucho más fundamentada en la creencia que en la racionalidad, tiene mal pronóstico. Porque mientras los ciudadanos ven como los políticos les están robando, ultrajando y masacrando, todavía son capaces de confiar en ellos, este país no tiene otra opción a corto plazo que seguir siendo socialista, porque quienes deberían oponerse y mostrar a la población española lo que realmente está ocurriendo, prefieren seguir mirándose el ombligo, no vaya a ser que les digan sus adversarios que con ese ombligo no pueden ser demócratas y se lleven un disgusto.

Sin una oposición tan ignorante, pésima y pasiva sería imposible un Gobierno tan malvado, así que repartan ustedes las responsabilidades de lo que ocurre como bien les parezca entre los actores implicados en la obra, sean libres para opinar, al menos, sobre cómo les están tomando el pelo, ya que el secuestro de la democracia en España no permite otra libertad que la de decir lo que se piensa, cuando se piensa, desde luego.

Evidentemente hay otros socialismos, como la socialdemocracia alemana, las socialdemocracias escandinavas o el laborismo británico, dignos de respeto y veneración por sus aportaciones sociales, pero el que nos ha tocado a los españoles es sin duda el más vergonzoso de Occidente, aunque posiblemente el más avanzado de Iberoamérica.

Enrique Suárez Retuerta

Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía.

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