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viernes, 16 de mayo de 2008

Como si no pasara nada


Es fascinante la caradura que tienen los políticos españoles, la caterva actúa como si no pasara nada. Asesinan a un Guardia Civil, minuto de silencio, comités de bienvenida y despedida del féretro, y ahora ya está produciendo ortigas, y su mujer e hijo se han quedado sin marido y padre, porque el bueno de Piñuel, se estaba haciendo un País Vasco para poder marcharse a Málaga con la familia.

¿Hasta cuándo vamos a descontar la mezquindad de nuestros políticos?. ¿Cuánta miseria somos capaces de soportar los ciudadanos de este país sin hacer nada?. Estamos al borde del principio de algo que ni somos capaces de imaginar, ningún pueblo se mantiene tranquilo durante mucho tiempo mientras le destrozan los mimbres de la convivencia, la economía de subsistencia, y la propia existencia.


Dice Rajoy que va a procurar que le vean con Zapatero, ¡coño!, ¿y a mí que me importa que les saquen una foto juntos o separados?. A estas alturas, siguen los dos jugando a "tú haz como si no pasara nada, aunque nos hayamos cargado el alumbrado".

LLevamos más de 70 años (dictadura franquista + transición) viviendo bajo la tiranía del "como si no pasara nada". Y ya está bien. España no necesita una segunda transición, necesita entrar en la normalidad política de una puñetera vez, y para ello hay que erradicar a toda esta caterva de mangantes que viven de la política, es decir, de nuestros impuestos.

En este país se cometen errores políticos todos los días que nos cuestas millones de euros, que si la construcción de una obra pública se presupuestó demasiado bajo y necesita 40 o 50 millones de euros más, que si los servicios que se han contratado con una empresa que vive a la sombra de lo público hay que incrementarlos por las cosas del cambio climático, que si esta concesión hay que abaratarla porque es un amigo del primo de un ministro. LLevamos así más de 70 años, primero con Franco y después con todos sus sucesores, unos criticándolo y otros bendiciéndolo, pero todos viviendo a costa nuestra.

Es urgente que los políticos sean igual de responsables que el resto de los ciudadanos ante los errores que cometan en la gestión de los bienes que pertenecen a todos los españoles. El que meta la pata, deberá pagar con ello, como cualquier hijo de vecino.

Nos están tomando el pelo, porque cada vez que un político mete la pata en este país en vez de exigirle su dimisión, se le asciende a un puesto en otro sector para que siga funcionando la ley de hierro de "como si no pasara nada".
El umbral de rebosamiento de la paciencia de los ciudadanos se ha sobrepasado hace tiempo, y cada día estamos mucho más cerca de que pase algo, y ese día, queridos lectores, no pasará solo ese algo, se producirá una reacción en cadena que no va a dejar títere con cabeza. Es cuestión de meses, más que de años. No se puede soportar tanta estulticia sin ser soberanamente estúpido.

El "como si no pasara nada" tiene sus días contados. Romperá por cualquier costura, hay que recordar que durante los últimos meses se han visto numerosos conatos de rebelión pública: en el caso de Mari Luz, la niña de Huelva; en el caso del incendio de Écija que acabó con una familia; en la reciente trama de corrupción policial de Coslada.

Niká ("Victoria"), denominaban los griegos a la rebelión popular que hacía temblar los imperios. Comenzará cuando en una rebelión popular se produzca una víctima mortal "accidental" por parte de las fuerzas de orden público, posiblemente alguien joven. Entonces nadie detendrá el estallido de ira de las masas.

El ambiente de crispación creciente que han organizado los políticos de este país es el mejor terreno para que broten las protestas populares, y nadie podrá evitar su expansión una vez que comiencen. Tengo la certeza de que antes de que concluya el año 2008, asistiremos a una protesta popular contra los políticos de dimensiones desconocidas en nuestra historia.

Erasmo de Salinas

Corrupción política: el terrorismo silencioso


Independientemente de los estudios que cada año nos ofrece Transparency International y que durante el pasado año ha supuesto el peor puesto de los últimos diez años, descendiendo hasta el puesto 25, con la tasa de corrupción más elevada desde el año 2000, se están observando en España numerosos fenómenos que anuncian la insoportable rapiña a la que estamos sometidos los españoles por parte de las tramas organizadas en la prevaricación y la estafa pública, especialmente desde que el PSOE de Rodríguez Zapatero ha llegado al Gobierno.

No resulta sorprendente la asociación de corrupción política con gobiernos socialistas, precisamente el último gobierno de Felipe González fue desalojado de La Moncloa por el insoportable crecimiento exponencial de la corrupción en España, asociada a casos como Filesa, Rumasa, Cruz Roja, el despacho del hermano de Alfonso Guerra, o la singular epopeya de aquel Director de la Guardia Cívil, Luis Roldán, y los desmanes económicos del Ministerio del Interior en la época de Barrionuevo y Vera.

El caso de la Policía Municipal de Coslada es un claro ejemplo del deterioro ético que se está produciendo en nuestro país, al que se puede añadir la investigación que se está llevando a cabo en la Generalitat por los informes fantasma que le han costado al erario público 32 millones de euros.

Hoy mismo me comentaba un amigo empresario, que a fecha actual es prácticamente imposible participar en un concurso de obra pública si no se reparten beneficios antes de alcanzar la concesión entre los concesionarios. Hay que recordar que en este país hay un mercado secundario en las obras públicas, pues si una empresa alcanza una concesión, independientemente de que tenga capacidad de desarrollar la obra contratada, inmediatamente establece subcontratas que a su vez se siguen subcontratando varias veces, hasta que una empresa que contrata a sus trabajadores de forma ilegal, habitualmente inmigrantes, termina ejecutando el proyecto.

Pero quizás el mayor negocio de algunos testaferros del Partido Socialista haya sido las concesiones de empresas que trabajan para el sector público, de las que el Estado se ha desentendido. Hay impresionantes negocios relacionados con todos los sectores políticos relacionados con servicios públicos, educación, sanidad, justicia, cultura, medio ambiente - sector en alza -, igualdad, transportes, comunicaciones, y por supuesto, obras públicas.

La realidad es que este país ha perdido el tren de la honestidad pública, fundamentalmente con la llegada de los gobiernos socialistas, pero algo parecido ocurre en las zonas gobernadas por el Partido Popular o por los nacionalistas, que además utilizan sus recursos contra los intereses generales de España.

Es hora de que los ciudadanos nos organicemos políticamente, primero para denunciar y hacer pública toda la corrupción que conocemos en los lugares en que residimos, para presentarnos a continuación como acusación particular a los juicios que se celebren contra políticos acusados de corrupción. Si no lo hacemos nosotros, no lo hará nadie y al final, como hasta en el Consejo General del Poder Judicial ha habido casos de corrupción, todo quedará en un quítame allá estás pajas.

Es hora de que los ciudadanos luchemos directamente por nuestros derechos, porque si esperamos que los políticos se corrijan entre ellos en sus desmanes prevaricadores, jamás se resolverá este grave problema que retrasa más que ningún otro factor el progreso social en nuestro país, y pone en peligro el Estado de Bienestar más que ninguna crisis económica, nacional o internacional.

Es necesario que se cambie la legislación en materia de delitos de corrupción ejecutados por políticos y funcionarios, las penas deben ser similares a las que se establecen para los actos de terrorismo, porque si los crímenes del terrorismo son visibles, los de la corrupción política no lo son, y hacen tanto daño como el terrorismo a las circunstancias en que se desarrollan nuestras vidas.

Terrorismo y corrupción, delimitan el marco de desesperanza para todos los españoles. Es necesario recuperar la "salud pública", y para ello es imprescindible la organización de los ciudadanos en agrupaciones que intervengan directamente en el control de la gestión de los negocios que se están desarrollando a la sombra del Estado. En el actual estado de desconfianza justificada, sería una locura terrible no hacerlo.


Biante de Priena

miércoles, 14 de mayo de 2008

Una propuesta de Reconstrucción Nacional


Juntas Republicanas Españolas nos han remitido la información sobre la convocatoria de su Congreso constituyente, que se celebrara a las 10 del próximo dia 7 de Junio de 2008, en Madrid en el Hotel Tryp Centro Norte sito en, C/ Mauricio Legendre, nº 16(Metro Chamartin).

Publicamos a continuación su Manifiesto de Proclamación:

1. HACIA LA REPÚBLICA NACIONAL

España ha dejado de existir como Nación. El rey, el PSOE, el PP y los separatistas son los principales culpables. Sólo queda a los españoles una alternativa: la completa ruptura con el régimen de 1978, que ha conducido a España a la desintegración, y el avance hacia la República Nacional.


Proponemos:

a) Una república unitaria de ciudadanos, y no de territorios “étnicos” y cortijos lingüísticos (“comunidades autónomas”, “nacionalidades”, “naciones”, “realidades nacionales”, “Estados asociados”, etc.). Protagonismo de las Provincias y los Municipios, con sus diversas formas de asociación.

b) Una república democrática presidencialista, con elección directa del Jefe de Estado por el conjunto de la Nación. Una única Asamblea Nacional, elegida sobre base provincial, ejercerá funciones legislativas y de control del gobierno.

c) Magistratura y Fiscalía independiente de los partidos políticos.

d) La lengua oficial de la República, en todas sus instituciones, administraciones y niveles educativos, será el español. Se protegerá y promocionará a las demás lenguas de España sin que ello les confiera el carácter de cooficiales.

e) Una república laica, promotora de una ética nacional basada en los valores de verdad, justicia y libertad.

2. JUNTAS REPUBLICANAS ESPAÑOLAS

Si los patriotas españoles no emprendemos el camino de la acción masiva contra el vigente régimen, en formas cada vez más amplias, nuestro pueblo está perdido. No podemos seguir engañándonos con promesas de regeneración del régimen o discursos electorales: sólo mediante un creciente curso de movilizaciones, que saque a nuestros compatriotas a la calle, podremos superar el vigente Estado antinacional, antidemocrático y antisocial.

Para ello es necesaria la formación de Juntas Republicanas Españolas por provincias, integradas por ciudadanos, sin importar su procedencia política. El ámbito de actuación de las Juntas debe ser nacional y su régimen de funcionamiento interno, democrático.

3. GOBIERNO DE RECONSTRUCCIÓN NACIONAL

La movilización popular estimulada por las Juntas debe favorecer la formación de un Gobierno de reconstrucción nacional de carácter provisional. Su tarea fundamental será la elaboración del proyecto de constitución que organice a España en República Nacional. Dicho proyecto se someterá a referendo constituyente del pueblo español, habiendo garantizado previamente que esa convocatoria se realice en las condiciones de la más completa libertad

4. DESDE AHORA MISMO

El gobierno de reconstrucción nacional acometerá tareas que las Juntas asumen ya como objetivos orientadores de su acción inmediata:
Desarticulación y encarcelamiento de las tramas del terrorismo etarra y de sus imitadores y colaboradores fuera de Vascongadas. Ayuda material y reparación moral a las víctimas del terrorismo.

Esclarecimiento total, caiga quien caiga, de los atentados del 11 de marzo de 2004.

Reversión a la Administración General del Estado de todas las competencias entregadas a las autonomías en materia de educación, justicia, orden público y régimen penitenciario, hacienda, sanidad, vivienda, relaciones exteriores, urbanismo y ordenación del territorio, medio ambiente e inmigración.

Defensa del español como lengua oficial de nuestra Nación, que todos los ciudadanos tendrán el deber y el derecho de conocer.

Supresión de las políticas “flexibilizadoras del mercado laboral” que abaratan los despidos y sumergen en la precariedad las condiciones sociales de nuestros compatriotas. Fin de la fiscalidad regresiva. Gestión pública directa, sin intermediación de entidades crediticias ni de promotoras e inmobiliarias, en la puesta a disposición de viviendas de protección oficial a precio de coste.
Repatriación de inmigrantes ilegales. Adecuación del flujo migratorio legal a las tasas de paro de los trabajadores españoles.

ESPAÑA, VICTORIA, SALVACIÓN


Juntas Republicanas Españolas

El muerto al hoyo


Un nuevo comunicado de condena no le devolverá la vida a Juan Manuel Piñuel Villalón, ni a su esposa el marido, ni a sus padres el hijo, ni a su hijo el padre, ni a sus amigos su risa, ni a sus vecinos su amabilidad. Y a punto ha estado de arrebatarnos la insania de los asesinos etarras, otras cuatro vidas españolas, para colgar sus cabezas en la pared de las hazañas junto al árbol de Gernika. La muerte es una condición irreversible.

Como irreversible es el proceso de autodestrucción moral en nuestro país, de degradación permanente en los valores y los principios, de tolerancia a la barbarie y sumisión a los criminales asesinos de ETA.

He leído las declaraciones de Ibarretxe sobre el hartazgo de ETA, un poco más claras que de costumbre que no sobre su oposición diametral a los objetivos de los asesinos, la independencia de Euskadi, objetivo en el que coincide y converge con ellos.

He leído las declaraciones de Rosa Díez reclamando pactos de Estado al mismo aire que da en su cara, porque los partidos políticos que podrían hacerlos están mirando hacia sus propios ombligos. Recordando de paso que quien rompió los pactos existentes ha sido el PSOE para poder establecer un diálogo con los asesinos de ETA.

Dice Ibarretxe que la sociedad vasca está asqueada de tanta miseria, dirán Zapatero o El Rey que la sociedad española está asqueada de tanta miseria, y Rajoy no dirá nada, que para eso está de ejercicios espirituales para preparar la oposición del próximo congreso del PP.

Pues si señores y señoras, estamos hartos, pero no solo de ETA, también estamos hartos de todos nuestros representantes políticos, de la política miserable que ha permitido que ETA siga existiendo. Esa incapacidad de resolver el problema del terrorismo en España es el mejor ejemplo de la inutilidad que caracteriza a quienes rigen el destino de los españoles.

Una auténtica bazofia, ETA y vosotros, políticos mezquinos que buscareis buen restaurante camino del entierro del ciudadano, el guardia civil Juan Manuel Piñalón, y comentareis en la sobremesa los últimos rumores sobre la crisis del PP, mientras las lágrimas del hijo de Juan Manuel no dejarán de recorrer su rostro, y vosotros estareis tomando una copita que os facilite la digestión, entre risas y ambiciones.


Erasmo de Salinas

martes, 13 de mayo de 2008

El síndrome de China

Zapatero y su gente están nerviosos, razones no les faltan. Acaban de cruzar la delgada línea roja que separa la democracia del totalitarismo, empujados por las opiniones del ciudadano Juan Carlos y la rebelión desmesurada que se materializa en el seno del Partido Popular.

Algún síntoma se había presentado en las pasadas elecciones con la debacle de Izquierda Unida, el batacazo de ERC, y el triunfo del Partido Socialista en Cataluña y Euskadi (sobrepasando en votos al PNV). Aunque el elemento más desconcertante fue el triunfo electoral del PSOE con 11 millones de votos, de forma hegemónica.

¿Será cierto que se puede morir de éxito?. Rodríguez Zapatero y su partido político, están a punto de comprobarlo tras quedarse como únicos referentes políticos "sin problemas" en el escenario nacional.

Todo lo que está ocurriendo es sencillamente la consecuencia de un fenómeno de reacción en cadena que va a devolver a la realidad la política española tras numerosas convulsiones imprevisibles. El PSOE no puede sostener por sí mismo el Estado, no puede permanecer como una isla de paz en un área de huracanes y maremotos.

Precisamente ocurrirá todo lo contrario. El PSOE no es Zapatero, lo saben los militantes y lo sabe el Presidente, y por eso todos andan preocupados tratando de establecer un plan de choque para afrontar lo que se les viene encima.

Los errores se pagan, y Zapatero ha cometido el grave error de haber ganado las pasadas elecciones por mayoría suficiente para gobernar, lo que le ha impedido establecer un pacto con alguna otra formación política, aunque teniendo en cuenta que todo el que pacta con el PSOE acaba sucumbiendo, no es fácil que ninguna formación política se atreva a dar el paso.

Esto ha ocasionado una grave crisis en los partidos que le hacían compañía por la izquierda y la derecha, condenándolo a gobernar sin oposición hasta que se recuperen del descalabro. Y una vez más se va a producir el axioma de que el PSOE funciona bien contra alguien, pero no por sí mismo. En realidad, el Partido Socialista está sufriendo un aislamiento político, porque sus adversarios se van a dedicar durante los próximos meses a resolver los problemas internos de sus propios partidos.

Y Zapatero se va a quedar absolutamente solo ante la crisis, sin que nadie le diga ni haga nada, por lo que no podrá acusar a los demás de los problemas que se vayan presentando en el país. Es decir, el PSOE va a ser el único responsable de todo lo que ocurra en España en los próximos meses y eso es demasiada carga para que no broten problemas en su interior.

Estamos ante una forma particular del Síndrome de China, el reactor del Partido Popular se ha fundido y terminará atravesando la tierra de nadie para afectar a sus antípodas políticas, produciendo un efecto similar en su máximo adversario, el PSOE.

La explicación del fenómeno es compleja, pero la situación de desequilibrio de poder, de triunfo de la inanidad, de exaltación frívola de todas las apariencias y de la patada continuada que se ha dado al Estado de Derecho y la Constitución por parte del PSOE en la pasada legislatura, tiene como consecuencia inmediata la crisis del PP, al demostrar su incapacidad para derrotar una opción política que estaba absolutamente noqueada por sus propios errores.

El pueblo español, al que algunos, menos Trevijano, consideran sabio, más bien ha votado con un tremendo miedo, por no decir pánico a que las cosas se pusieran peor, porque llevados los nacionalismos hasta su punto de ebullición, la olla a presión del Estado está a punto de estallar por no tener ya el escape del vapor que suponía el Partido Popular. Ahora es demasiado tarde para rectificar y Zapatero no lo hará desde el mesianismo y la inanidad que le caracteriza, seguirá dando más fuego y la olla acabará explotando.

Ahora podemos saber que el pueblo español no ha votado por Zapatero, sino que ha votado contra el choque frontal entre un Gobierno del Partido Popular y unos poderes autonómicos nunca tan encrespados y beligerantes. El PSOE no puede detener por sí solo la reacción en cadena que se ha organizado tras quedarse el 11-M sin autores intelectuales, tras el fracaso de la negociación con ETA, tras el aislamiento del PP, y tras el apoyo a la sedición de los nacionalistas.

Conociendo al PSOE, se puede decir que ya ha comenzado el procesamiento interno de su líder al que guillotinará antes de que pase el ecuador de la legislatura, y lo más sorprendente es que será con el apoyo de los ciudadanos que le han votado. Cuando la crisis económica de nuestro país, se una a la crisis política que estamos viviendo, el poder seguirá una emulación propia de un reactor nuclear, primero se calentará el ambiente, después comenzará la descomposición de todo lo que le rodea y la radiactividad en forma de crisis contaminará a todos los ciudadanos de este país.

En ese momento, el PSOE sacrificará a Zapatero, porque de mantenerlo en el poder se irá al fondo con su líder, como ocurrió con el Titanic. No le doy más de veinte meses en La Moncloa, como si los del PSOE no supieran organizar un grave conflicto que requiera su dimisión inmediata, de manera fulminante. Posiblemente el PSOE sobrevivirá renovando su discurso y su forma de hacer política, pero para ello, previamente le hará un traje de cemento al actual Presidente del Gobierno, para que forme parte de los nuevos cimientos del futuro de su partido.

¿Acaso no lo hicieron con Felipe González y ese sí que era socialista y no un piji-progre iluminado?. Decía Guerra en sus buenos tiempos que el que se moviera no saldría en la foto, y Zapatero, que se le va a hacer, con la habilidad que le caracteriza, ha destrozado la cámara

Biante de Priena

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