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martes, 15 de abril de 2008

La ministra de igualdad, comienza discriminando

Lo hemos leído en el blog de nuestro amigo Lordkobol, Estrella de Combate, que hace un par de días le dejo un mensaje de enhorabuena recordándole la situación del español en Cataluña, y aún no ha aparecido su mensaje en el blog, ha sido censurado.

El mensaje era el siguiente:

Desde la distancia ideológica, enhorabuena!

Esperemos que también luches por la igualdad de los castellanohablantes en Cataluña por ejemplo, para que tengan igual derecho los niños castellanohablantes a educarse en su lengua materna como ahora lo tienen los niños catalanohablantes.

Suerte.



También se queja de censura en los comentarios, Adrián Serrano, que le dejo el mensaje de enhorabuena que sigue:

Hola! A mí también me ha censurado el comentario que le dejé en su blog, en un principio sí que aparecía (se ve que no paso por la moderación de comentarios) hoy al ir a leer el resto de comentarios EL MIO YA NO ESTA!! TAMBIEN LO HA CENSURADO.

Tan solo le dí, como tu, la enhorabuena, y le di ánimos para enfrentarse a la cantidad de trabajo que le espera: Igualdad en la Educación, en la Sanidad, por el colectivo LGTB(gays, lesb., trnas, bi.), en el AGUA (para todos), en la RENTA, el las ayudas a inquilinos SI hipotecados NO, igualdad entre territorios. Tan sólo ésto. Por supuesto sin incluir insultos, con toda la educación del mundo, incluso con la esperanza que aplique la IGUALDAD más allá de la de genero.

Pero ya sabemos como empieza a jugar esta nueva joven ministra (que al parecer ya nació sabiendo que terminaría siendo ministra cuando Cháves la acunó con cuatro meses). En fin. Otra de ZP.



En el blog exclusivamente aparecen mensajes de felicitación; es para reirse, sino fuera que el encumbramiento de esta chica y las arbitrariedades que cometa a partir de ahora, se pagarán con nuestros impuestos.

Ciudadanos en la Red

lunes, 14 de abril de 2008

Un gobierno para las alondras

Un amigo mío, al que le gusta el psicoanálisis, me habló en cierta ocasión de la triple inferencia, un método que por lo visto servía para comprender el auténtico significado de las acciones humanas, fueran pensamientos, palabras o acciones.

Por la misma razón, el método se puede utilizar para comprender las acciones políticas, o mejor dicho, el auténtico significado de las acciones políticas, porque a pesar de todo lo que se lee, no dejan de ser humanas.

El Diccionario de la RAE muestra tres acepciones para el término inferir. La primera nos habla de deducir algo de otra cosa, la segunda de conducir a un resultado, y la tercera de causar heridas u ofensas. Nos ocuparemos en esta ocasión de la primera, aunque contenga en sí, cierta carga de la tercera, y evidentemente lleve a la segunda, que a saber como acontece.

Con los nombramientos de ministros que ha hecho Rodríguez Zapatero, está bien claro que no defiende los intereses de los ciudadanos, sino sus obsesiones personales. Es lo que tiene el poder absoluto, sin ir más lejos, el emperador Calígula nombró senador a su caballo, porque podía hacerlo y lo hizo.

Para entender las reglas que ha utilizado Rodríguez Zapatero en la construcción de su Gobierno, no hacen falta tantas artes, ni inferencias, todo es mucho más sencillo.

El primer elemento ha sido el sesgo de la paridad, consistiendo en que haya más mujeres que hombres en su Gobierno, porque un presidente que se ha declarado profundamente feminista (posiblemente esto oculte cierta androfobia), no valora la capacidad de sus ministros como criterio fundamental, sino que no haya más hombres que mujeres.

Lo que a la larga encaja con esa estupidez que se ha inventado de la pedagogía social, él, que andaba fumando a escondidas cuando la hermana Salgado implantó su doctrina antitabaco. Sí aún no quedaba clara su profunda inequidad, lo ha reafirmado con la creación de un Ministerio de Igualdad, del que la ocupante todavía no sabe ni las funciones, y los ciudadanos no sabemos la utilidad.

El segundo elemento es el espectáculo, a Zapatero le gusta dar el cante, es lo que le va a los narcisistas cuando se les da la oportunidad, y lo ha hecho nombrando a Carmen Chacón como Ministra de Defensa, a ella, precisamente, que había dicho que para ella los intereses fundamentales que defendería eran los de Cataluña, y que se ha declarado profundamente pacifista. Hay que verla lo chula que queda diciendo "Viva España" con su barriguita y su canesú, y declarando su profundo amor a nuestra España unida y diversa. Rayano en el esperpento, "la niña de Felipe", tomando posiciones para heredar al ínclito en su día.

El tercer elemento es la demostración del poder absoluto, "urbi et orbe", y lo ha hecho de tres formas, por una parte creando-destruyendo las competencias de los ministerios a la medida de sus delirantes percepciones, y manteniendo a los ministros más criticados, Solbes (¿qué crisis), Moratinos ("Lingala speak"), Soria ("el decano que no fue") y Bermejo (que bonito me ha quedado el ático, celebrando la baja con mi mujer bailando) , y a la única cuestionada por el Parlamento y la Generalitat, Magdalena Alvarez. Por último, el nombramiento de "su amigo" Miguel Sebastián, y sus afines, es un acto que demuestra a su propio partido quien manda, que lo tengan bien claro: él ha ganado, él decide.

El cuarto elemento ha sido el miedo, manteniendo a su mentora Maria Teresa Fernández de la Vega al mando de la basca, con el denostado Rubalcaba en Interior matizando, que si no puede ser mucho el estropicio (hay que esperar unas buenas relaciones entre Defensa e Interior, pelillos a la mar) y lanzando a Jesús Caldera al estrellato ideológico - en realidad, "Ministerio de Propaganda" en la sombra-, y a su querido Alonso, a la portavocía del Grupo Parlamentario, para que le lave la cara al régimen. En mi opinión, le ha faltado valor para meter a Rodolfo Chikilicuatre de ministro de cultura, eso habría sido genial.

El quinto elemento todavía no se ha mostrado, y se conformará en torno a los elementos que obsesionan al Presidente del Gobierno, que en el fondo, solo es uno, mirarse al espejo de Alicia en el País de las Maravillas, para recordarse a sí mismo que la gente cree en él, que la gente le quiere, y que es tan bueno, que su abuelito estaría tan orgulloso de él como lo estaba el abuelo de Heidi, viéndola hacer cabriolas por las montañas. Necesita algo que sobrepase a la Alianza de las Civilizaciones, al diálogo con ETA, al matrimonio homosexual, a la Educación para la Ciudadanía, algo que le haga pasar a la historia como lo que se cree que es, un nuevo Mesías. Apuesto por hacer lo posible para que el proyecto SETI salga adelante, ¿se imaginan ustedes?, ¿Zapatero el primer hombre que se comunica con los extraterrestres?. Algo así, ya verán. Y esto es lo que hay. Todos contentos y en caso contrario ajo y agua.

Poca confianza nos queda a los ciudadanos en los políticos que dicen representar nuestros intereses. Lo que haga el ocupante de La Moncloa por aclamación de masas, me resulta tan zafio, zaino, y zaparrastroso que voy a dejarlo aquí, para no escribir algo de lo que pueda arrepentirme. Este ha sido el primer "zapa-reto" a la razón, pero no será el último. Que no nos falte el sentido del humor y vayan encomendándose a Santar Rita los creyentes, y al Mercado, los laicos.

Biante de Priena

El pazismo de Zapatero

No confundir con pacifismo, nada tiene que ver con la doctrina que se opone a la guerra u otras formas de violencia, el pazismo es más bien la utilización del pacifismo para obtener privilegios, sean estos del Estado (políticos) o del Mercado (negocios), o en el caso que nos ocupa, de ambos. Los seguidores del pazismo son pazis.

Cuando una doctrina se implanta de forma sectaria como es el caso, no se ofrece como una de las alternativas a elegir, conviertiéndose en la única doctrina del Estado, entonces se puede hablar de Estado confesional, algo que está prohibido expresamente en nuestra maltratada Constitución.


16.3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

El problema de Zapatero es el agotamiento de ideas, lo de la paz es su amuleto preferido, le trae "baraka", le permitió ser Presidente de Gobierno en 2004, y ahora ha contribuido lo suyo tras el diálogo con ETA y la negociación por la paz que este país le ha perdonado, porque es un hombre de buena voluntad, solo hay que mirar sus buenas intenciones con la Alianza de las Civilizaciones.

Cuando Rajoy hizo el discurso correspondiente a una España pensante, equivocándose, porque la racionalidad de la masa ciudadana que vota en este país es chikilicuatrera y ha sido ahormada por "crónicas marcianas" a la medida de un mensaje ideológico que quepa en un "pásalo", tenía dos alternativas: decir lo que pensaba y acabar como en Trafalgar, o pensar lo que decía, y venderse al electorado. Evidentemente, eligió la primera alternativa, y perdió con honor, porque más vale honra sin Moncloa, que Moncloa sin honra.

Una de las grandes virtudes de Zapatero es hacer pensar a los españoles que cualquiera puede ser Presidente del Gobierno, como él, que es un currante, un tio guay, que se enrrolla, y que no se ha fumado un peta en la vida (?), pero Rajoy se parece más a un "jefe"l. Esa identificación hipnótica es la que le ha hecho ganar las elecciones al PSOE y sus versiones nacionalistas (PSC+PSE+PSGA), porque los del PP son muy serios y se toman las cosas como los jefes: se quejan, riñen, juzgan, acosan, y no dejan de dar la brasa. (Se lo advertimos a D. Mariano en su día...
-"Sin noticias de Rajoy" y otros -, pero no nos hizo caso).

Pero el problema más grave, es que aprovechando la coyuntura, los pazis nos van colocando su creencia y se la colocan a nuestros hijos, y llegará el celebre observador y dirá, ¿y usted, entonces, que aplaude?, ¿la violencia?. Pues no señor mío, aplaudo la libertad, de elegir y de creer, y evidentemente no ser pacifista totalitario o pazi por decreto cultural del Gobierno, no quiere decir que se aplaude la violencia, ni mucho menos, lo que no quiero es que me tomen el pelo, convirtiendo la paz en un instrumento al servicio de Rodríguez Zapatero, marcando que se distingue del Aznar de las Azores.

A mi me importa exactamente lo mismo que a Rubianes España que Zapatero sea pazi, pero estoy harto de que me haga pazi por decreto ley, como en la época de Franco se hacía a los españoles de derechas, cristianos y patriotas por tradición. Precisamente he apostatado del pacifismo públicamente. (Ver:
"Por qué no soy pacifista").

El totalitarismo pacifista, o pazismo, es una doctrina perniciosa, sectaria y dañina. En realidad, es un enmascaramiento de la violencia que viene a cubrir uno de los complejos irredentos de nuestro Presidente del Gobierno, la memoria histórica de su abuelo, otra vez.

Zapatero no es pacifista, porque no hay pacifismo en la venganza, que es lo que está haciendo desde que llegó al Gobierno, vengarse de todos los españoles a los que hace responsables de la muerte de su abuelo porque no se rebelaron contra Franco, y como buen "cazurro", ni perdona, ni olvida. Zapatero es un pazi, un nazi que usa la paz como Hitler utilizó la guerra para destruir al pueblo alemán diciendo que iba a salvarlo del enemigo, cuando él era su peor pesadilla.

NOTA: El fotomontaje proviene de la web Serie Negra - PSOE, les recomiendo que la visiten y juzguen por sí mismos.


Erasmo de Salinas

domingo, 13 de abril de 2008

Hay un "pazi" en La Moncloa

"La característica esencial de la Civilización Occidental que la distingue de las petrificadas y detenidas civilizaciones del Este ha sido y es su preocupación por la libertad con respecto al Estado. La historia de Occidente, desde la era de las polis griegas hasta la resistencia actual al socialismo, es esencialmente la historia de la lucha por la libertad contra los privilegios de los burócratas." Ludwig von Mises

Es hora de elevar el discurso, de nada sirve criticar los epifenómenos ministeriales y los alegatos a la frivolidad de la pedagogía social, si no se deja claro que es lo que está ocurriendo en nuestro país, no se estará en condiciones de iniciar reacción alguna en búsqueda de soluciones.

Tenemos un “pazi” en la Moncloa, quiere esto decir que el Gobierno de España está en manos de un “pacifista totalitario”. El totalitarismo es un movimiento político que hace del Estado un instrumento de sus pretensiones ideológicas y de sus acciones políticas en la búsqueda del monopolio del poder, del poder absoluto. Pero también busca el monopolio social y cultural en torno a un discurso organizado sobre determinados valores, que excluyen todos los demás. Hay unos valores buenos y los demás no interesan.

El “pazismo” o pacifismo totalitario, aprovecha su posición de poder para establecer los criterios de selección de la burocracia requerida para sus pretensiones desde planteamientos sectarios, los únicos puestos libres en la administración del Estado son los más bajos de la escala jerárquica, porque todos los demás se conceden a los que han demostrado su afinidad con el proyecto.

Requiere un aparato de propaganda a la medida de sus necesidades, controlando los medios de comunicación, por medio de subvenciones directas e indirectas. Incorpora a cualquier oposición posible a su jerarquía de poder, convirtiéndola en la “oposición necesaria” para seguir manteniéndose en el poder.

Como todo movimiento totalitario, se establece sobre la figura de un líder carismático que manifiesta sus acciones de poder por su voluntad omnímoda, lo que viene a incrementar su aureola. También requiere el control de los medios de comunicación, los poderes económicos (sobretodo en época de crisis que se hacen dependientes de las inversiones públicas), y por supuesto, el poder judicial.

Su concepción de la justicia es totalitaria, afirmando que solo existe un derecho positivo que el Estado otorga a las personas (concedido, no inherente). No existen derechos naturales en las personas, por el hechos de ser ciudadanos, además niega la existencia de dignidad en la persona humana de manera natural. Las personas solo importan en cuanto forman parte de determinados grupos, sectores o sectas, que son arbitrariamente recompensadas o sancionadas según su criterio particular, que coincide precisamente con la defensa de sus intereses.

El pacifismo totalitario se comporta como un movimiento democrático pero no lo es, no respeta la democracia, simplemente la utiliza, al igual que utiliza un arsenal de propuestas “deseables” como envoltorio de su acción política sectaria.

Un ministerio de igualdad, por ejemplo, sirve exclusivamente para profundizar en la desigualdad necesaria a sus propósitos. Un ministerio de innovación, sirve precisamente a la búsqueda de las alternativas que le permitan mantenerse bajo un halo de modernidad en el poder, que sin embargo cada día está más restringido a los temas que le permiten perpetuarse en el poder, solo recibe ayudas la ciencia que favorece al régimen.

Por otra parte el pacifismo totalitario de Rodríguez Zapatero, ahorma la oposición a su medida. Ha conseguido que lo que quedaba a su izquierda desaparezca, se ha hecho nacionalista, y ha excluido a la derecha de cualquier opción de gobierno, negándole hasta el criterio propio y por supuesto, la legitimidad de su discurso. Y todos se han quedado tan contentos.

El movimiento crea una cultura propia, un lenguaje propio, una fisonomía particular que se premia. El talante, el pensamiento políticamente correcto, el cordón sanitario, el diálogo con el agresor, el alarde de búsqueda del consenso desde la creación permanente del disenso, son algunos de los elementos característicos de su proselitismo.

Convierte en valores de todos, valores particulares, por ejemplo la memoria histórica, la lucha por el cambio climático, la erradicación de la “violencia de género”, el ensalzamiento de los menos capacitados añadido a la asfixia de los más capacitados, la negación del mérito, de la competición, del individuo.
También crea un sistema educativo a la medida de sus necesidades, por ejemplo con la exclusión de un idioma común facilita la incomunicación, con la educación para la ciudadanía destruye la tradición y establece nuevos códigos de valores a la medida de sus intereses.

Los problemas sociales dejan de adherirse a personas, para transformarse en problemas de grupos; la negación del individuo supone la negación de ideas, creencias, valores, creaciones, principios, y otras características diferenciales. Se establece la igualdad de todos como destino y no como punto de partida. Solo hay un avance colectivo para la mayoría, y el único avance individual aceptado es el de los favorecidos por el régimen.

Recientemente, Antonio García Trevijano ha dicho que
no hay diferencia entre el franquismo y el zapaterismo. Creo que tiene mucha razón, muchos españoles nos hemos dejado media vida para luchar por traer la igualdad, la democracia y la libertad a nuestro país, y volvemos a estar en el punto de partida.

Ayer luchamos contra el franquismo y hoy luchamos contra su imagen simétrica, el zapaterismo, que va a resultar tan pernicioso para el futuro de nuestro país como lo fue en su día la dictadura, lo único que hemos logrado es cambiarle el nombre, ahora se denomina democracia, pero resulta inútil, no sirve y no es capaz de sacarnos del pozo en que nos encontramos, porque una democracia necesita demócratas que la materialicen, y en este país solo quedan masas amorfas de ciudadanos absortos ante el esplendor de la miseria.

Erasmo de Salinas

El congreso del PP

A estas alturas de la historia de España que Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre o Alberto Ruiz-Gallardón piloten la nave de la derecha española poco importa, más bien nada.

Por eso resulta ridículo contemplar el sonido de los sables en Génova, al ser desenfundados de sus vainas para amagar y no dar. La derecha española se tiene miedo a sí misma antes que a ninguna otra cosa. Tiene miedo a ser diferente de lo que es y así van las cosas en este país, a la medida de la condición intelectual de los políticos que nos representan. Nadie del PP dirá nada sobre el gobierno que nos ha colocado el PSOE, para mostrar el esplendor y brillo de su poder absoluto.

La derecha española no ha evolucionado, ha seguido siendo más de lo mismo, con un arrebato en los tiempos de Aznar, que no salió bien cuando se quiso poner a España a la altura de sus circunstancias, cambiando el juego de alianzas tradicionales. Pero salió mal, gracias al atentado del 11-M, y la decisión mal explicada y un poco chulesca de enviar tropas a Irak antes de tiempo. El pecado va en la penitencia.

El próximo congreso del PP que se celebrará a últimos de junio nada cambiará, por varias razones, pero la fundamental es el “conformismo” de los barones del PP, que se encuentran muy a gusto en sus feudos particulares, viendo la que les está cayendo a los que viven en territorio enemigo. Hay que conservar, dicen los conservadores.

En realidad, el problema de la derecha española es intelectual, es un partido de bajo rango estratégico y logístico, con un juego dependiente de las cosas que hace el gobierno correspondiente, sin discurso propio, más allá de defender los sacros valores patrios, y decir que el contrario se equivoca sin demostrarlo con claridad.

El problema del Partido Popular es de personas, no entre personas, ninguno de los conocidos líderes y lideresas son capaces de articular un discurso pleno y contundente, como el que han establecido Merkel en Alemania, Sarkozy en Francia y Berlusconi en Italia.

Les falta valor para decir que lo que está encima de la mesa es la la lucha de la civilización contra la barbarie, de lo que nos ha traído hasta aquí contra lo que no se sabe a donde nos llevará, de lo conocido contra lo desconocido, de lo contrastado contra los experimentos, de lo coherente contra lo incongruente.

Eso es lo que no se logrará en el congreso del PP de junio, porque no hay absolutamente nadie con capacidad para ponerlo siquiera encima de la mesa. Los militantes del PP están tan sensibilizados con el fracaso y la frustración que son capaces de aplaudir un silencio, como si fuera un gran discurso.

Y el problema de los españoles, es que con una oposición tan extraordinariamente desvencijada, asistiremos sin remedio a la destrucción de todo lo que somos gracias a la genialidad de Zapatero y su gente, exhaustos en la opulencia del no ser, de estar a cualquier precio, construyendo el país a la medida de sus delirios.

Biante de Priena

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