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viernes, 15 de octubre de 2010

No miren a la pantalla, fíjense en el proyector


Hace unos años asistí a unas jornadas sobre manipulación de la información,un amigo me invitó a que participara en las mismas sabiendo de mi interés por las formas de persuasión. Allí, un señor argentino que había vivido muchos años en Estados Unidos y del que desafortunadamente no recuerdo el nombre, pero sí que había participado de las enseñanzas de Pichón Riviere, nos fue desgranando, poco a poco, como se utilizaba la información para intoxicar a la gente, especialmente en los medios de comunicación de masas.

Al parecer todo es algo parecido a la prestidigitación, el arte de sacar conejos de las chisteras ante los atónitos ojos del público asistente y de clavar espadas en cajas en las que una cabeza y extremidades permanecen visibles, sin herir siquiera al colaborador del experimento. La magia de la información comunicada es algo similar, sobre todo en estos tiempos, en el ámbito de la política.

En política, como en toda realidad susceptible de análisis, lo que no tiene explicación, seguramente tiene intención. Nada ocurre al azar, las cosas no son por casualidad sino por causalidad. Cuando los políticos les señalen la luna con el dedo, procuren mirar al otro lado no vaya a ser que quieran ocultarles algo.

Aunque ustedes no se den cuenta, entre la realidad que se muestra en las pantallas de televisión cada día y la realidad auténtica, hay una extraordinaria diferencia. La realidad mostrada es siempre la realidad más la intención del que la muestra. La política es el arte de lo posible y la ciencia de lo imposible. Solo un político puede soportar sobre sus hombros el haber ofrecido pleno empleo y haber conseguido pleno paro, quedándose tan fresco, sin pedir disculpas ni nada.

Los políticos no se rigen por las mismas reglas que los demás ciudadanos, son los únicos que pueden mentir reiteradamente sin ser responsables, como los niños o los locos. La tragedia de este país es que en manos de unos auténticos irresponsables están nuestro pasado reciente, nuestro presente y nuestro futuro.

Tras cada noticia política que nos cuentas desde los medios de comunicación se encuentran dos cosas: el recuerdo de la noticia y la intención del que la cuenta. Así nos van convenciendo de que no hay otra realidad que la que se ofrece que, como un monólogo, siempre nos conduce al mismo lugar: no hay solución.

No es cierto, sean inteligentes, no se fijen en la pantalla que es lo que quieren mostrarles, fijénse en el proyector y quien lo maneja y descubrirán porque las noticias distan de la realidad. ¿Se piensan ustedes que si en los informativos nos ofrecieran la realidad auténtica de lo que está ocurriendo en España la gente no estaría montando guillotinas en las plazas públicas?. Por eso no nos la muestran, claro.

Biante de Priena

4 comentarios:

Carlos Fernández Ocón dijo...

¡Exáctamente!

fractalio dijo...

Biante, tienes toda la razón, pero el problema de los medios de comunicación de masas es universal, no exclusivo de nuestro país, ni mucho menos.

Para percibir la realidad es imprescindible desconectarse de los medios. No hay en ellos una sola palabra que no tenga detrás más de un interés manipulador y especulador. Y siendo parte de su audiencia, lo único que estamos haciendo es ser cómplices de nuestros propios estafadores. Allá cada cual, pero pasa como con los votos, que aunque uno no lo practique, sufre las consecuencias de los que lo hacen.

Y la ética periodística es una entelequia que jamás existió, y jamás existirá. Lo que nunca podré entender es cómo se puede llegar a tener tan poca dignidad como la que demuestran los periodistas siendo cómplices necesarios de semejante ignominia. Lo digo como lo siento.

aspirante dijo...

Buena denuncia y buen comentario de Fractalio.
Somos cómplices de la estafa.

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=anpQadSAuHU

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