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jueves, 7 de mayo de 2009

Los trepas y la tropa

Hoy he leído algo que me ha dejado perplejo, he de reconocerlo públicamente, y no por lo que se dice, sino por lo que entraña. Albert Boadella, en una conferencia pronunciada en el Foro de la Nueva Sociedad, el pasado 26 de abril, acompañado de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se posicionó claramente sobre su voto en las próximas Elecciones Europeas: "Yo voto a Doña Rosa Díez, que es la continuación de Ciudadanos, pero en el conjunto de España"

Y no le falta razón al maestro en su afirmación y como estamos en un país libre prescindo de comentar su decisión electoral y me quedo con los motivos. ¿Realmente es UPyD la continuación de Ciudadanos en el conjunto de España?. Pues creo que sí. El partido de Albert Rivera y el partido de Rosa Díez se parecen como dos gotas de agua, con una diferencia de ámbito de expansión, y de énfasis en el liderazgo, pero ideológicamente son similares, ambos son personalistas, organizados jerárquicamente de forma vertical, con muy poco aprecio por la democracia y la libertad, y con una militancia harta de los devaneos de sus líderes divinizados.

Si en Ciudadanos Antonio Robles fue el secretario general que trató de imponer a toda la gente de su cuerda, incluso algún marxista en los puestos de mando, con tanta estupidez como dureza, en UPyD, Carlos Martínez Gorriarán ha convertido el partido en una estructura orgánica que remeda la burocracia soviética, haciendo un brindis a la ignominia que supone apartar de los puestos de dirección a los más capacitados, porque no son de su cuerda.

En ambos se han cometido errores de patio de escuela, gracias a la escasa preparación para el liderazgo de los mandantes, que tienen que suplir con férrea disciplina y blindaje militar. Un partido que se regodea en su laicismo fanático proponiendo la reprobación del Papa, en compañía de gente de ERC e IU, antes de unas elecciones europeas, cuando intenta recoger buena parte de sus votos entre el electorado cristiano del Partido Popular, no tiene demasiado futuro.

Al igual que ocurrió en Ciudadanos, cuando el máximo urdidor de su quiebra, Fraçesc de Carreras, propuso en un programa de televisión un referéndum de autodeterminación para Cataluña, ante una militancia posicionada en la lucha contra el nacionalismo catalán.

Errores de estas dimensiones concluyen con la posible confianza que un elector medianamente informado puede asumir, pero como las decisiones dentro de estos partidos muestrario –de todo ofrecen en las valijas, todo lo que se pueda consumir por los electores- se toman por los gerifaltes de la dirección y son aplaudidas por la trouppe palmera de trepas que les acompaña, no hay alternativa posible. Sin posibilidad de crítica, todo se termina convirtiendo en lo mismo, sin contraste alguno.

La clasificación de los partidos muestrario, condenados a asfixiar la libertad de expresión de sus seguidores y cualquier posibilidad de pluralidad discursiva, porque podría poner en peligro la apropiación indebida y autoritaria de la dirección del partido, es sencilla, se resume en dos categorías de participantes: los trepas y la tropa, o cómo dijo en cierta ocasión uno de nuestros compañeros, la élite y la chusma.

Los trepas tienen todos los derechos, disfrutan de todas las ventajas, no son cuestionados aunque digan chorradas, y ejercen el poder que les proporciona el núcleo sectario que han formado contra todos los demás, agrupados en la tropa, que tiene todas las obligaciones, pueden ser cuestionados en cualquier momento, incluso despreciados, y las únicas actividades que pueden desarrollar en el partido son las que requieren más esfuerzo y menor compensación: pegar carteles, sellos, repartir propaganda, montar tenderetes, buzonear con frío o calor y aplaudir en los mítines que ofrecen los trepas, siempre bien colocados, dispuestos a lamer el culo a los dirigentes máximos si es necesario o a llevar a la familia de procesión a los actos públicos. Los trepas son conocidos y respetados por todos, aunque sean irrespetables.

Los auténticos idealistas de los partidos muestrario están en la tropa, por supuesto, porque son los que sólo obtienen desventajas por su presencia en la formación política, los trepas, sin embargo, son los que administran el dinero y el poder, tomando decisiones, que habitualmente nunca están en contra de sus intereses personales, y en muchas ocasiones exclusivamente para fortalecer su posición dentro del partido. Habitualmente los miembros de la tropa no tienen ni nombre, son militantes, afiliados, "buenos chicos".

Que en el siglo XXI tengamos que asistir en este país a las manipulaciones y orquestaciones de la melodía del futuro que imponen los trepas, en plena desigualdad, ausencia de libertad, y respeto por las personas y la justicia, clama al cielo y al infierno. Pero los trepas son así, se lo creen, y encima se piensan que se merecen la posición que han obtenido con trampas y engaños, pisando a los demás, y obteniendo ventaja de la ingenuidad de sus compañeros, y todavía se permiten tildarse de demócratas, de izquierdas, o liberales. Que asco y vergüenza me provocan.

Algunos personajes logran zaherirse por sus características personales, por su propia trayectoria , por la defensa valiente que han hecho de sus ideas con peligro para su existencia cómoda, que no son ni trepas, ni tropa, por qué se sitúan fuera del horno de la discusión interna y el debate militante.

Son esos áulicos personajes que con su llamada arrastran a muchos miembros de la tropa a incorporarse al partido, sin advertirles de la existencia de los trepas. En mi caso, debo a la veneración que siento por Boadella el haberme incorporado a Ciudadanos en su día, de lo que no me arrepiento, fundamentalmente por que a mí me gusta vivir entre la tropa, cuanto más lejos de los trepas mejor, eso me permite poder expresar en libertad lo que me parece. Sé que otros también se incorporaron a Ciudadanos por Boadella, y la confianza que despierta.

Quizás Boadella no lo sepa, no sepa que una buena parte de lo que nos ocurrió en el partido, fue gracias a su llamada, posiblemente nunca ha sido consciente del poder de sus palabras para los que no teniendo ninguna duda de la honestidad y necesidad de su llamada, acudimos a su solicitud, para entregar lo mejor de nosotros mismos y ser arrastrados por el fango.

La primera vez, en Ciudadanos, sirvió de escarmiento, cuando muchos de sus seguidores comprobamos que se incorporaba a UPyD, sentimos cierta incertidumbre, por qué no teníamos claro que era lo que se proponía el partido de Rosa Díez, más allá de obtener representación electoral.

Ahora ya lo tenemos claro, por eso, respetando el criterio libre de Albert Boadella, de votar a quien bien le parezca, somos numerosos los que no vamos a imitar su conducta, fundamentalmente por qué votar a UPyD es apoyar a los trepas, y nosotros seguimos siendo tropa, pero a estas alturas con una gran experiencia en que no nos tomen el pelo.

Cuando se aclare Albert Boadella con lo que es UPyD, una continuación de Ciudadanos -al que tantos reproches impone-, posiblemente volveremos a encontrarnos. Como ayer mismo nos recordaba nuestro amigo Dante Pombo de Alvear, cuando decía que su admirado Federico puede equivocarse, hoy me toca decir a mí, que Albert Boadella también puede equivocarse, y cuando dos mentes preclaras y honestas como las suyas, se equivocan al mismo tiempo, es que muy bien está representando su comedia Rosa Díez, una gran actriz.


Biante de Priena

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo has clavao Biante, los trepas y la tropa, si señor. Pero no solo en UPyD y Ciudadanos, es así en todos los partidos.

vaca dijo...

Ciudadanos y UPD son iguales de puertas hacia adentro, pero con diferente fachada. Nadie que se haya acercado a ellos, como nosotros, pero que sí haya simpatizado puede sentirse molesto por el duscurso político del partido. Para mucha gente eso es lo único que importa, que quiere saberse. y para mí también lo era.

Anónimo dijo...

también era lo que me importaba em otras ocasiones, digo

Ciudadano en la Red dijo...

Tienes razón en lo que dices VACA, en este país la gente -40 años de sometimiento hacen cultura-, la gente vota por lo que dicen los políticos, no por lo que realmente HACEN. Su auténtica catadura se ve en lo que hacen DENTRO de su propio partido, y eso es lo que nosotros hemos contemplado y no podemos callarlo. Es hora de pasar a la política 2.0, en la que no sólo se valore la estética de la máscara.

Saludos Liberales

Erasmo

Viviendo Prolegómenos dijo...

Historia de la Revolucion Rusa Tomo II

Conclusión

(..."¿Quién podría creer -escribirá a este respecto, con tono indignado, el general ruso Zaleski- que un empleado de tribunales o un guardián del Palacio de Justicia hayan podido convertirse de repente en presidentes del Congreso de los jueces de paz? ¿O un enfermero pasando a ser director de ambulancias? ¿O un peluquero, alto funcionario? ¿O un alférez ayer, a generalísimo? ¡Un lacayo de ayer o un peón pasando a ser prefecto! El que todavía ayer engrasaba las ruedas de los vagones convirtiéndose en jefe de una sección de la red o en jefe de estación... ¡Un cerrajero designado a la cabeza de un taller!"
"¿Quién podría creerlo?" Había que creerlo. No se podía dejar de creer en ello, ya que los alféreces habían derrotado a los generales; el prefecto, antiguo peón, había puesto en razón a los amos de la víspera; los engrasadores de ruedas de vagones habían organizado los transportes; los cerrajeros, en calidad de directores, habían puesto en pie a la industria.
La tarea principal del régimen político, según el aforismo inglés, consiste en poner the right man in the right place. Desde ese punto de vista, ¿cómo se presenta la experiencia de 1917? En los dos primeros meses, Rusia seguía gobernada, según el derecho de la monarquía hereditaria, por un hombre poco dotado por la naturaleza, que creía en las reliquias y obedecía a Rasputin. Durante los ocho meses que siguieron, los liberales y los demócratas intentaron, desde lo alto de sus posiciones gubernamentales, demostrar al pueblo que las revoluciones se realizan para que todo quede como antes. No es extraño que esta gente haya pasado por el país como sombras flotantes, sin dejar rastro. A partir del 25 de octubre se puso a la cabeza de la nación Lenin, la más grande figura de la historia política de este país. Estaba rodeado de un estado mayor de colaboradores que, según la confesión de sus peores enemigos, sabían lo que querían y eran capaces de combatir para conseguir sus fines. ¿Cuál de esos tres sistemas se mostró capaz, en las condiciones concretas dadas, de colocar the right man in the right place? (...)



http://www.marxists.org/espanol/trotsky/1930s/histrev2/hoja25.htm

SixTarta dijo...

Por supuesto Boadella es mortal y falible. Y en esta ocasión esta completamente errado (herrado como el burro catalán).

Io dijo...

Es hora de pasar a la política 2.0, en la que no sólo se valore la estética de la máscara.

D. Real creo que alguien le hace caso

Anónimo dijo...

¿Espinosa donde estás?, cacho ideólogo de la nación de ciudadanos, capullo. ¿Has dimitido ya o piensas trincar?.

Corre que te pillan dijo...

el "ciudadano del mundo" i herr korrectorrrrrrrrr, anda buscando un agujero nacional para que no lo encuentren nunca, pero las naciones no existen, jajajajajsajajaja....

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