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sábado, 19 de julio de 2008

La pirámide del 11-M

Como estamos en verano, les voy a recomendar un libro apasionante: “Dioses, tumbas y sabios” de C.W. Ceram, que es una historia novelada con rigor, pero también con romanticismo, sobre las vidas y dificultades de los primeros arqueólogos, aquellos que descubrieron los misterios de las antiguas civilizaciones, desde la escritura jeroglífica egipcia hasta los caracteres cuneiformes de los sumerios, van deslizándose ante nuestros ojos, la tumba de Tutankhamon, las ruinas de Troya, y la historia de los ladrones de tumbas profesionales. El autor nos va describiendo los problemas que tuvieron que afrontar personajes singulares, voluntariosos y valientes apenas conocidos por el gran público, pero que gracias a su denuedo han permitido descubrir los orígenes de las diversas culturas que han poblado nuestro planeta, civilizaciones extinguidas y olvidadas.


Un autor diletante, el enigmático Michel Foucault, también se ocupó de la arqueología, pero en relación al conocimiento; en su obra “Arqueología del saber”, nos va explicando con paciencia, como todos los conocimientos conocidos están artefactados por las diversas divisiones del poder, en su lenguaje y en su representación. Al poder no le interesa la epistemología de la realidad, sino su manipulación en relación a sus intereses.

El antropólogo español, Julio Caro Baroja, desarrolló algunas de sus obras más relevantes precisamente deconstruyendo y reconstruyendo las verdades oficiales, hasta ofrecer una precisa perspectiva de lo ocurrido, por ejemplo en su libro: “Las brujas y su mundo” (1961). Pero sin duda el pensador que más sufrió con sus descubrimientos sobre las mentiras de la civilización occidental y sus "verdades oficiales" fue Friedrich Nietzsche, que se ocupó de la demolición de los axiomas de nuestra civilización, desde los religiosos a los políticos, convirtiéndose en el gran refutador de lo establecido, un auténtico maestro de la sospecha, como Freud y Marx, entre otros.

Disculpen el obligado preámbulo, porque en realidad de lo que quería hablar con ustedes es del principal misterio de nuestro país: ¿Qué ocurrió realmente el 11-M?, pues sólo conocemos de la realidad los resultados: 192 muertos y más de 1500 heridos, muchas decisiones erróneas injustificables, y un desconocimiento absoluto de quienes fueron sus autores, porque sólo se han establecido algunos fragmentos de la ejecución del crimen.

Si comparamos lo ocurrido el 11-M con lo ocurrido el 11-S, llama la atención la diferencia entre lo que se conoce de ambos magnicidios, del atentado contra las torres gemelas se conoce a los ejecutores, fanáticos fundamentalistas adscritos a la yijad que organizaron durante años su crimen, su paso por España y Alemania, su formación como pilotos, de dónde sacaron el dinero, como lo fueron preparando, y casi todos los pasos que fueron dando hasta estrellar los aviones contra las torres gemelas.

De lo ocurrido en España se conoce mucho menos, a pesar de que la policía intervino rápidamente y descubrió la trama ejecutora, y que se haya celebrado el juicio y el Tribunal Supremo lo haya matizado, pero sigue faltando el móvil, (o tal vez haya sobrado el de la mochila que no estalló). En una enfermedad infecciosa es necesario conocer el agente causante, aunque los daños provengan de la debilidad del huésped, permítanme el símil, sabemos que hubo infección, conocemos los resultados, pero no sabemos que agente fue el causante, cual fue el motivo de que una mañana de marzo de 2004, unas personas dejaran unas mochilas con unas bombas en varios trenes de cercanías en las proximidades de la estación de Atocha.

Si como dice Luis del Pino, el Supremo ha descartado que Al Qaeda esté detrás del asunto, y ha liberado a los únicos islamistas organizados de la cárcel al demostrarse su no implicación en el atentado, además de sentenciar la “duda razonable” de que los siete suicidas de Leganés fueran los autores materiales, y la consideración de que además se destruyeron pruebas de cargo de forma anómala, y añadimos las preguntas que Emilio Campmany realiza en su último artículo, más las declaraciones de Pío García Escudero, aceptando, más o menos, que lo que hay es lo que hay, y descabalgando así al PP del “queremos saber”, las cosas cada día están más confusas, en vez de ir aclarándose.

La arena de la justicia erosiona la realidad lentamente, mientras que sobre el 11-M se construye una auténtica pirámide de silencio y olvido, intención a la que no es ajeno el poder político y mediático afín al gobierno de Rodríguez Zapatero.

Hay demasiados interesados en erradicar del tiempo real lo ocurrido, para que pase a formar parte de las historias no resueltas de nuestro país: el gobierno y la oposición están de acuerdo en enterrar el 11-M.

Las víctimas, algunos periodistas heroicos, algunos jueces honestos y muchos ciudadanos libres de influencia y pesebre, no comparten con los políticos la decisión de darle sepultura a un caso que está más vivo que nunca, y que deja con seguridad a algunos de los auténticos responsables de la comisión del delito (por acción, omisión o negligencia) paseándose tranquilamente por la calle del crimen, porque tan criminal es quien comete un delito como quien impide que se detenga a los culpables.

La verdad oficial no me convence, por eso comencé hablando de arqueología, será necesario remover piedra por piedra de esta pirámide singular, hasta dar con las claves que expliquen lo ocurrido, porque en su defecto, los españoles estamos condenados a una ley de punto final impuesta por el poder, que es una expresión más de su tiranía, sin duda la más importante de todas, la que muestra con más claridad que si la realidad no concuerda con la verdad oficial, no miente la realidad, sino los constructores de la verdad oficial que inexorablemente son los mismos que impiden que se conozca la verdad real.

Biante de Priena

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Los que han cometido este crimen son los mismos que organizaron los GAL: los que habitan en la sentina del Estado. Así tiene explicación este asesinato colectivo, en cuyo camino de ocultación lo primero que hicieron fue DERRETIR cuatro convoyes de trenes para no dejar ni rastro de las pruebas.

Los USA son capaces de reconstruir un avión caído al mar para investigar las causas de su caída, o poner todo el material de las Torres Gemelas a disposición de los investigadores.

En la España Neonazi destruyen toda prueba del atentado para evitar conocer a sus urdidores. Y la oposición oficial, ioncluida Doña Rosa Díez, se pliega a los deseos asesinos de sus autores, cuyo cerebro criminal reside en la Moncloa.

Estos asesinos pueden cometer mañana otro "más de los mnismo" si antes no se les borra de la política española.

Anónimo dijo...

El tabú
José María Marco (LD)

"Y por lo que respecta a la opinión pública, la mayoritaria al menos, difícilmente podría ahora enfrentarse a la verdad de lo ocurrido el 11-M sin cuestionarse su propia actitud ante las consecuencias de aquellos hechos".






Las matanzas del 11-M son el cimiento de un cambio de régimen, un giro histórico en la vida española. Vinieron precedidas de las movilizaciones contra el Gobierno de Aznar, propiciadas por el desprecio del PSOE hacia la democracia y por el desprecio del PP hacia la opinión pública.

Entre el 11 y el 14 M comprendimos el alcance de estas dos actitudes. El PSOE y los medios afines mintieron, manipularon y violaron las reglas democráticas. El Gobierno del PP quedó agarrotado y sin capacidad de respuesta a medida que veía cómo se urdía la trama de la relación de las matanzas de Madrid con el apoyo español a la Guerra de Irak. No habiéndose argumentado este, ahora no había forma de contrarrestar la propaganda, por muy burda que fuera.

Desde entonces, las matanzas del 11-M han sido tabú para los dos partidos. Para el PSOE, porque su llegada al poder y el advenimiento del nuevo régimen han quedado para siempre relacionados con el crimen: fueron su preludio y su inauguración. Para el PP, porque lo que se escenificó aquellos cuatro días fue el pavor del Gobierno popular a verse involucrado –vía Irak– en aquella barbarie.

De fondo, está la actitud de un número significativo de españoles, que en cuestión de horas decidieron ensimismarse y rendirse al terror. Por lo mismo, se dio por cerrado el 11-M, que quedaba reducido a un episodio o un accidente. El PSOE podía aprovechar esa actitud sin más límite que el tamaño cada vez abultado y flagrante de las mentiras. Pero nada hay insalvable para quienes han hecho del cinismo y del fanatismo la base de su actitud. El PP, en cambio, tenía que alejarse lo más posible del recuerdo de los hechos, pasar página, como se ha dicho, so pena de verse castigado por unos electores que han optado, con plena conciencia de lo que hacen, por no saber nada de aquel asunto.

Como suele ocurrir con cualquier tabú, también este conlleva una confesión por parte de quienes lo aceptan. Todo el mundo tiene algo que ocultar. En cuanto al PSOE, resulta evidente: con sólo lo que se sabe de lo que hizo en aquellos días, ya sería bastante para poner en cuestión su llegada al poder. En cuanto al PP, él mismo abandonó los argumentos que le habrían permitido una defensa consistente y una respuesta verosímil. Y por lo que respecta a la opinión pública, la mayoritaria al menos, difícilmente podría ahora enfrentarse a la verdad de lo ocurrido el 11-M sin cuestionarse su propia actitud ante las consecuencias de aquellos hechos, consecuencias de la que esa misma opinión es responsable.

Así que nos encontramos con que el nuevo régimen de Rodríguez Zapatero, esta segunda Transición a la que estamos asistiendo desde marzo de 2004, no sólo está marcada por el crimen. También lo está, en sus mismos fundamentos, por la imposibilidad de saber qué es lo que ocurrió el 11-M. Toda la vida pública española está desde entonces enturbiada por el crimen y contaminada por el silencio. Cunde la convicción de que si lo ocurrido empezara a hacerse público, todo el sistema político español se hundiría, de tan lejos como parece que llegan las complicidades en cuanto a los hechos y en cuanto a sus consecuencias.

La sentencia del Tribunal Supremo apunta sin remedio hacia ese punto ciego en el que la verdad no puede decirse, habiendo quedado la mentira al descubierto. ¿Qué se puede fundar en esto? Poco. El que hable o quiera saber será el chivo expiatorio y se le endosarán los pecados de todos. Así es como el tabú ha transformado ya nuestro sistema político, hasta el punto de empezar a convertirlo en la ficción, la sombra de una democracia liberal.

Anónimo dijo...

pero biante! para nada se conoce los verdaderos autores del 11-s. parece que eran los judios, o algun inversor judio, o el gobierno americano en manos de neocons judios.

hay en los estados unidos una muy viva disputa sobre el 11-s. y se dicen alla tantas cosas descabelladas como aqui sobre el 11-m. la conspiranoia es verdaderamente internacional.

gracias, pues, por dar mas risa.


berenger

Ciudadano en la Red dijo...

berenger,

que mal informado está, en realidad el 11-S y el 11-M, no ocurrieron, como la llegada del hombre a la luna..., todo es una gran mentira, berenger, una gran conspiración de los masones, los mismos que niegan la democracia en Cuba o China, los que dicen que Hitler asesinó a seis millones de judíos y que Stalin se cargó a cincuenta millones de personas, como si eso pudiera ocurrir en un mundo tan perfecto como el nuestro...

Creo que ahora se está estudiando la posibilidad de que lo del 11-S en realidad fue un atentado organizado por células revolucionarias sioux y comanches, cuando confirme la fuente se lo cuento con detalle.

Saludos

Erasmo

Anónimo dijo...

erasmo, tratandose del pais del boston tea party usted esta diciendo poca broma. y poca broma es ridiculizar el ridiculizando por otro, la repeticion del recurso siempre suena a caspa.

pongamonos serios, pues: segun usted todos estan en el ajo. los politicos, los jueces, los policias, los periodistas, los editores; todos, sin distincion. solo se oponen algunos heroes que a) entienden lo que realmente esta pasando y b) tienen la valentia de decir la verdad.

esto, señor, es conspiranoia.

usted prefiere hablar de "sospecha" y "enigma". usted es un conspiranoico.

le desayudan mucho las referencias a regimenes totalitarios: no demuestran nada sino la incomprension de usted por lo que distingue un regimen totalitario con otro democratico. no es tema cuan buenamente se vive la democracia, la diferencia es estrutural.

esa diferencia estructural que le posibilita a usted escribir en la red lo que le plazca, entre otras muchas cosas.

en la democracia se oyen todas las voces. se oye la suya, se oye la mia.

usted es un conspiranoico y demagogo, y yo se lo digo, dia si y dia tambien.


berenger

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