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martes, 29 de enero de 2008

Del estigma al privilegio

Secuestrados por nuestra mala conciencia vivimos los ciudadanos españoles gracias a las estrategias de los políticos que delimitan el curso de nuestras vidas, las de todos nosotros, desde su gestión particular de la historia y la memoria.

Hace tiempo que comprendí que el único interés de los partidos de izquierda por desplazar los valores religiosos de la vida pública, era exclusivamente el de sustituirlos con sus propios valores. El socialismo y el comunismo, son nuevas formas de religión, fundamentadas en la creencia de un regreso al paraíso original, en el que la guerra, el hambre, la miseria, y la desigualdad sean abolidas.

La única razón para presentar una nueva colección de valores de obligada implantación en nuestros hijos, por medio de esa asignatura que ha recibido el rimbombante nombre de Educación para la Ciudadanía, es precisamente la de adoctrinar a los más jóvenes en los valores que les son favorables, y erradicar los que podrían cuestionar sus principios morales.

El problema, en realidad, no son los valores, pues prácticamente son los mismos, sino la interpretación peculiar que se les concede, es decir, el origen de los mismos. A lo que los cristianos denominan fraternidad, los socialistas lo llaman solidaridad, a la obra de Dios en la Naturaleza, lo denominan Ecología, el paraíso terrenal es similar al Estado del Bienestar, el infierno es el sistema capitalista, y el cielo el mundo socialista.

La labor ecuménica del socialismo siempre ha sido encomiable, hacen proselitismo, y también consideran herejes a los que no piensan como ellos, por ejemplo los del PP, por lo que no se merecen participar en la búsqueda de la única verdad. ¿Cuánto recuerda José Luis Rodríguez Zapatero y su Alianza de las civilizaciones a los discursos del Papa Benedicto XVI y su ensalzamiento de la paz?.

Si hablamos de los nacionalistas, veremos que manteniendo sus peculiaridades localistas, sus mitos particulares y su apropiación de lo común para gestionarlo según sus intereses, son similares. La lengua sagrada vuelve en esta ocasión no en forma de Biblia, sino de ediciones subvencionadas. Se prima cualquier diferencia nimia como un hecho distintivo insoslayable. Se reescribe la historia hasta que queda al gusto del patrocinador y su ideal mitológico, y se destaca el discurso de los opresores hasta convertirlos en criminales.

Si nos referimos a los conservadores, también tienen su fe particular en que todo cambio resulta perjudicial y que cualquier tiempo pasado fue mejor, en esa nostalgia depresiva por lo que ya no existe, por que los cambios requieren nuevas adaptaciones y eso supone un esfuerzo que les obliga a reorganizar su mentalidad. Hacen de la seguridad una fortaleza, que requiere un orden y una autoridad definidos, pensando que todo lo que no queda dentro de sus principios es maligno.

Su connivencia con los planteamientos religiosos, económicos, y políticos más conservadores es conocida. En este caso pretenden regresar al paraíso dando marcha atrás, y erradicando buena parte de lo que se ha alcanzado. Son nuestros pecados civiles los que han convertido esta sociedad en un infierno, y también los socialistas, por supuesto.

Cuanta estupidez atesoran los políticos que nos representan, parece mentira pero la realidad no miente. Todos quieren salvarnos desde sus planteamientos respectivos, los socialistas haciendo que abjuremos del pasado, los conservadores haciendo que abjuremos del futuro, y los nacionalistas haciendo que renunciemos a lo que somos para que ellos puedan ser lo que quieren.

Todos nos venden su victimismo, los socialistas en la defensa de los más desfavorecidos y oprimidos (entre los que ellos se incluyen, hay que tener cara); los conservadores en la defensa de los valores tradicionales, de los sentimientos compartidos, de las semejanzas, para que puedan prevalecer las diferencias que siempre han existido y que por supuesto les benefician; y los nacionalistas, sin vergüenza alguna, defienden lo suyo y a los suyos, haciendo valer los criterios del feudalismo y la desigualdad que se habían superado hace más de doscientos años, para sacar la tajada correspondiente.

La estrategia en el caso de los nacionalistas y los socialistas es simple, muy simple, se crean una víctimas según el criterio correspondiente, que supuestamente han sido estigmatizadas por la historia, y se pasa factura a la sociedad actual de lo ocurrido hace cien años, generando la conciencia de culpabilidad deudora en los ciudadanos de las cosas que hicieron sus abuelos. En el caso de los conservadores la culpabilidad es inherente a cualquier desliz fuera de la vía fija establecida por la razón y el orden, todo lo que nos ocurre es por no cumplir con nuestras obligaciones y aceptar la autoridad correspondiente que siempre suele ser la suya.

Desvían nuestra atención hacia su victimismo, cada planteamiento con su ideología particular, para dotarse de privilegios apelando a la injusticia, la falta de ecuanimidad, o el mismo pecado si se tercia; pero en realidad las únicas víctimas somos los ciudadanos, que estamos condenados a aceptar sus planteamientos como los únicos posibles, cuando en realidad son estrategias para incrementar y mantener sus privilegios y los de sus respectivas sectas.

Quieren que nos creamos que son santos o ángeles, cuando en realidad son demonios dementes que destrozan nuestras vidas cada día. Quieren que pensemos que la democracia, la libertad, la igualdad y la justicia es lo que nos ofrecen, cuando en realidad utilizan todo lo que sea necesario para seguir disfrutando de sus privilegios. Llaman democracia al monopolio del poder, en el estado y el mercado, a oligarquía cada día más totalitaria y opresora, y se quedan tan tranquilos.

Que nadie se olvide el 9 de marzo que hay un partido diferente, transversal, (al menos eso espero), que se llama UPyD, y una política de raza, hábil comunicadora, arriesgada en sus palabras, coherente en sus actos, que conoce perfectamente los entresijos del poder y que dice que está dispuesta a regenerar la democracia.

Ojalá Rosa Díez represente con su voz el silencio estridente de los ciudadanos de este país, aún llamado España.

Amén.


Biante de Priena

2 comentarios:

Chapeau dijo...

Vaya poderío de comunicado en este Blog... llevo todavía media hora con la boca abierta.

Las cosas claras y el chocolate espeso.

La cherlo Homs dijo...

http://www.lavanguardia.es/lv24h2007/20080128/
53429883702.html
dice:

"ENTREVISTA A FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
"Los nacionalismos son una religión agresiva hacia el resto del pueblo"

El polémico escritor completa su ciclo temático sobre España con el ensayo 'Y si habla mal de España…es español'"

sigue...

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