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martes, 27 de marzo de 2012

La italianización del electorado español


Cuando los plumíferos de la izquierda española afín al PSOE se preguntaban como podía ocurrir en Italia "el fenómeno Berlusconi", que para ellos resultaba inexplicable, no sabían que en España se iba a producir algo parecido con el partido de Zapatero. La diferencia entre el electorado italiano y español, es que los de la península de la bota llevan años eligiendo aquella alternativa que piensan que les va a robar menos, no aquella que piensan que les va a ofrecer más. Aquí todavía estamos en la era de la inocencia.

Muchos no se explican como el PSOE ha podido triunfar en Asturias que tiene por delante a media administración de la época de Areces pendiente de rendir cuentas en los tribunales por el Caso Marea, y tampoco como el PP no ha logrado una victoria contundente en las elecciones andaluzas tras el caso de los EREs.

Creo que la mejor explicación es el hartazgo de los españoles tras haber sido sometidos sin descanso a una campaña de manipulación e intoxicación por parte de los medios de comunicación, fundamentalmente la prensa escrita, pero también la digital, las emisoras de radio y los distintos canales de televisión. Sin un euro en las cajas públicas, con una amenaza de quiebra en la inmensa mayoría de las compañías que se dedican a la información en este país, los principales editores han apostado por aquellos que más puedan ofrecerles, precisamente los que puedan concederles más subvenciones y fondos públicos.

El caso paradigmático es el de La Nueva España en Asturias, un periódico que se ha tomado como una cruzada la presencia de Alvarez Cascos en la presidencia del Principado, porque le he hecho perder con su política restrictiva varios millones de euros de negocio y la ha condenado tras su política de influencias patrocinadas, al cierre o al cambio. No le queda otra y sin duda es la opción más derrotada tras las últimas elecciones, porque la presencia de Foro en todas las instituciones le ha asegurado no recibir un euro público en los próximos años. Les ha salido mal la operación de erradicación del partido de Álvarez Cascos.

Pero en el caso andaluz se puede hablar de una conjura de todos los medios de comunicación para favorecer la candidatura del PP, tanto por las encuestas que se han presentado, como por la campaña permanente de denuncia que han realizado de los casos de corrupción en Andalucía.

Lo que está claro es que tanto los asturianos como los andaluces no le han hecho demasiado caso a los medios de comunicación, y han votado lo que les ha parecido. En Asturias la derrota de Foro se debe fundamentalmente a la baja participación, de los 106.000 asturianos que no han acudido a las urnas en relación a mayor del año pasado, más del 50 % habían votado a Foro.

Tanto en Andalucía como en Asturias, el PP resultó la fuerza más votada en las pasadas elecciones generales, con un margen suficiente para poder quedar como el partido que pudiera gobernar, pero en las autonómicas el voto ha cambiado, los andaluces y los asturianos, por razones posiblemente emocionales, han decidido que el PSOE no se quede sin poder en este país, lo que le condenaría a su refundación y posiblemente a su escisión en una formación nacional similar al partido de Rosa Díez y otra formación nacionalista similar al PSC.

Parece que asturianos y andaluces han decidido votar contra el sistema, más que contra el PP que representa el poder. El ascenso de votos de IU parece estar orientado en la misma línea. Al final la democracia nunca se equivoca y los electores españoles cada día se están italianizando más, porque lo mismo votan al PP que al PSOE, o no votan si nadie les convence del todo, y lo hacen de forma diferente en elecciones europeas, generales, autonómicas y municipales.

Parece que quisieran convertir el voto en un arma cargada de futuro contra la estupidez de los políticos, votando al que más pueda hacer valer su voluntad, en un gesto último de soberanía atenazada. En este país, hace tiempo que se vota más contra algo que a favor de algo. La crispación juega siempre contra los que más poder acumulan, y esto vale lo mismo para el PP que para el PSOE. No es fácil de entender, pero creo que el mensaje de los electores asturianos y andaluces, en esta ocasión, quiere decir algo así como vamos a votar por aquello que no permita que nos aplasten desde el poder. La democracia nunca se equivoca, el pueblo tampoco, se equivocan los políticos.

Enrique Suárez

lunes, 26 de marzo de 2012

Asturias sí es diferente

Cabeza de Caballo
Cueva de Tito Bustillo (Asturias)


"Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo" Armando Palacio Valdés

En plena jornada de reflexión, ese edecán a sueldo de Nuestra Señora de Cospedal que es Federico Quevedo, hacía campaña contra Foro y Francisco Álvarez Cascos en “El Cospidencial” (también denominado “El Confidencial”, será por los chismes que le pasa la Presidenta de Castilla La Mancha, que no dudó en acudir a Asturias el último día de campaña, para apoyar a Mercedes Fernández, la candidata del PP), nos ofrecía una tontería como la siguiente: “La deriva de Cascos es inversamente proporcional a la de Arenas y cabe decir de él que es un político acabado que verá este domingo como todas sus aspiraciones se desvanecen”. La reacción espontánea de los asturianos se puede leer en los comentarios.

El PP, con todas sus fuerzas y traiciones, ha tratado de destruir a Foro desde el mismo día en que apareció en escena. La mayoría de los antiguos compañeros de Francisco Alvarez Cascos han pasado por Asturias para acabar con Foro por todos los medios, incluidos los medios de comunicación a su servicio, pagados, sin duda, con los dineros del poder, los mismos que el Presidente de Asturias, hoy en funciones, para algunos ha terminado siendo en defunciones, porque, por ejemplo, La Nueva España nunca volverá a levantar cabeza, y está condenada al cierre o al cambio. Las grandes victorias se logran con el triunfo en pequeñas batallas. Los enemigos de Foro y Cascos nunca antes habían estado tan debilitados como están hoy en Asturias, paciencia, prudencia y perseverancia.

Los medios de comunicación en Asturias nunca volverán a estar al servicio del poder y cuando se les acabe lo que le sacaron al PSOE y al PP, para posteriormente servirles, como han hecho, están condenados a echar la persiana. Ya falta menos.

Solo un tonto muy tonto como Federico Quevedo, puede tratar de ocultar el sol que brilla en Asturias con la mano, mientras trata de iluminar con su verbo a un personaje decadente y amortajado políticamente, que ha fracasado estrepitosamente, como es Javier Arenas, y por supuesto, con él ha fracasado el PP de Rajoy y Cospedal, mucho más que triunfado el PSOE de la corrupción de Griñán, Zapatero, Blanco y Rubalcaba.

Se ha podido constatar en estas elecciones, que Foro goza de buena salud, porque en esta ocasión, sin que sirva de hábito, no estaba en la victoria su triunfo, sino en evitar la derrota, su futuro, y eso es precisamente lo que ha logrado el partido de Francisco Álvarez Cascos, contra todos, adversarios y medios, en la campaña más infame y destructiva que se recuerda contra una opción política en España. Quien ha visto a los ministros del PP paseándose por Asturias, junto a la mujer de Aznar, el delfín Feijóo y “la niña de Cascos”, Cherines, sabe de lo que estoy hablando.

Nadie se ha dado cuenta de lo más importante: Asturias ya nunca se podrá comprender sin Foro, esos 13 diputados que se han obtenido (aunque fueran 12) son el resultado de un trabajo extenuante por parte de los seguidores de Foro y el apoyo de más de 120.000 asturianos, que no se han dejado convencer por los engaños de los adversarios y los medios. A pesar de la boutade del Presidente de Cantabria (otro edecán de Nuestra Señora de Cospedal, la "patrona del PP") que pretende cambiarle al PSOE el gobierno de Andalucía por Asturias, para que gobierne la lista más votada. Hay algunos en el PP no son más tontos, porque no ensayan.

La línea de resistencia está establecida, el proyecto en marcha, un partido particular que no es nacionalista, que defiende lo local frente a la apisonadora de la globalización, se acaba de consolidar en estas elecciones. No está España para filigranas tras lo visto en Andalucía, la capacidad de comprensión de los ciudadanos está muy mermada tras el cultivo de la ignorancia política y la espectacular invasión de los medios de comunicación en nuestras vidas que ha promovido el PSOE en Andalucía y en España. Pero no menos de la distancia que trata de establecer el PP con los ciudadanos, creando una nueva élite política de espabilados por la Gracia de Dios.

Foro sólo tiene un problema, la melancolía de Cascos, que ha impedido su desarrollo hacia la utopía que otros hemos promovido, aunque muchos piensen que es por miedo, realmente es por nostalgia. Francisco Álvarez Cascos ha saltado del PP cuando este partido, bajo el mando de Rajoy y Cospedal, se ha convertido en el Titanic de la política española que ha encontrado su primer iceberg en Asturias el año pasado, y el segundo en las elecciones andaluzas de ayer. Este PP que triunfó en las elecciones generales no convence a los españoles, ni Rajoy tampoco, porque en el momento más bajo del PSOE, Zapatero sólo obtuvo una centésima menos de apoyo que Mariano Rajoy. Este PP que han creado los “jóvenes castores socialdemócratas de Cospedal”, en el que las siglas son más importantes que las personas, nada tiene que ver con el PP que “creó” Francisco Alvarez Cascos.

Paco se nos hace mayor (lo digo con respeto y cariño), mira hacia atrás, ve aquel PP que él mismo, con D. Manuel y otros “leales” contribuyó a crear, para que al final fuera heredado por “los cómplices de Zapatero” en la destrucción de España, de la riqueza de este gran país, de la política y la economía, para favorecer un elenco de impresentables que viven a costa de los demás y ... no puede superarlo. No puede ver a Aznar fagocitado por la estupidez, no puede consentir el ridículo que está haciendo el partido de la gaviota, y el peligro al que está conduciendo a nuestro país. Se da cuenta, porque no es un apesebrado, que mañana, cuando Rajoy suba los impuestos tras la huelga general, se va a echar encima a medio país y no le queda otra. Se da cuenta de que en España no se va a crear trabajo hasta 2016 y toda la legislatura va a ser una penuria. Se da cuenta de que España está encadenada por la deuda y la prima de riesgo, tras la política de tierra quemada que hizo el PSOE al final de la legislatura de Zapatero, para empeorar nuestra situación aún más.

Paco está atrapado por el síndrome de Casandra, como todos los españoles, ve lo que viene y no puede hacer nada por evitarlo, porque el PP se ha pasado al enemigo y ha comenzado a hablarnos de brotes verdes y desaceleraciones, cuando estamos al borde del abismo. Es todo tan complejo y tan difícil. Si Cascos ha perdido estas elecciones ha sido por que le ha dado al PP la última oportunidad de corregir su deriva hacia el fracaso, antes de tomar la decisión que va a tomar de abrir su proyecto a toda España, que a nadie se le olvide que Foro es un partido de ámbito nacional afincado en Asturias, pero ya no le queda más remedio. Y eso es lo que ha tratado de detener el PP con su cerril actuación en Asturias en los últimos diez meses y hasta ahora. Los del PP sí son responsables de lo ocurrido en Asturias, mucho más que Francisco Álvarez Cascos, conociéndole, deberían haberle apoyado desde el primer día, pero han hecho todo lo contrario, tratando de mostrar que Cascos es un enemigo del PP cuando, a pesar de todo, era el más leal de sus creadores. Otro error de Rajoy y Cospedal.

Alea Jacta Est, ojalá el PSOE nos quite el diputado de Occidente, porque entonces a Francisco Álvarez Cascos sólo le quedará dar el paso adelante que debió dar en su día, expandiendo Foro por toda España, que no dio por puñetera melancolía, y porque es más prudente y paciente, y no tan utópico y aventurero como otros que le acompañamos. Poca gente sabe que Foro se pudo presentar a las elecciones en Andalucía y decidió no hacerlo. Me consta que se le ofreció infraestructura en todas las provincias andaluzas, que declinó. También se le ofreció presentarse en las elecciones catalanas e hizo lo mismo. Francisco Álvarez Cascos sólo tiene en su cabeza dos cosas: sacar Asturias adelante y que el PP recobre el norte que ha perdido, de la primera nunca va a olvidarse mientras viva, es asturiano como bien dice; de la segunda, se puede decir que ha caducado. Rajoy no quería a Cascos en Asturias y ahora lo va a tener en toda España. El PP le ha demostrado que ya no tiene salvación posible, eso era lo que necesitaba comprobar por si mismo, porque no acababa de creérselo.

Amigos míos, que se preparen los sarracenos, mientras haya vida, hay esperanza. Asturias sí es diferente. Gracias Francisco, gracias Foro, gracias asturianos, por haberlo hecho posible.

Enrique Suárez

viernes, 23 de marzo de 2012

Que no os parezca mal, pero preferimos a Alvarez Cascos


"Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito" Francisco de Quevedo y Villegas

Provoca fascinación el espectáculo de ver a los principales partidos de este país, coaligados de facto en un mismo propósito, con una misma estrategia, que recuerda a la ofrecida por León Trotsky para eliminar a los adversarios: "caminar separados, golpear juntos"; cuando a lo largo de la historia democrática reciente apenas se han puesto de acuerdo en algo, más que los sueldos que debían cobrar los representantes públicos de ambos partidos. El PSOE y el PP no se han puesto de acuerdo en nada, ni en lo de ETA, ni en lo del 11-M, ni en la Constitución, ni en la política económica, ni en la política internacional, ni siquiera en el significado compartido del país que gobiernan, pero gracias a Alvarez Cascos, por primera vez en este país, podemos admirar los españoles el milagro de verlos reunidos en un propósito: derribar al Presidente del Principado como sea, también a su partido y por supuesto revertir la impropia situación de 180.000 asturianos que decidieron abandonar el redil de lo políticamente correcto, hace menos de un año.

No es baladí el esperpento de contemplar a Felipe González de acuerdo con Mariano Rajoy y a María Dolores Cospedal de acuerdo con Elena Valenciano, en que el mayor peligro para el futuro de España es que Alvarez Cascos vuelva a triunfar en las elecciones el próximo domingo. ¿No es acaso una representación del PPSOE lo que nos están mostrando, pero en esta ocasión, de ámbito nacional, no exclusivamente restringido al Principado de Asturias, como hasta ahora?

Aterrizan aterrorizados en Asturias, vienen a ver al “ogro de las montañas” y a contarnos a los asturianos que nos quieren, que van a tratarnos mejor que hasta ahora, mientras nos advierten del grave peligro que corremos si decidimos emanciparnos del más de lo mismo. Rajoy ha dicho que nos quedaremos aislados, como si no lo estuviéramos ya, y Rubalcaba ha dicho que Asturias es una tierra espectacular, espectáculo el que nos han dado los socialistas con la corrupción y el despilfarro que nos ha llevado a tener 100.000 parados hasta ahora. Nunca han pasado tantos espectaculares para hacer el espectáculo por el lugar, más de siete ministros, todos los cargos vivos del PSOE, incluso esa gran matriarca de la izquierda que es Felipe González.

Pero lo realmente interesante de esta campaña es ver a un personaje como Alvarez Cascos, enhiesto y erguido, esperar a los malandrines tras haberse echado al monte, reclamando a unos y otros, lo que le han hecho a Asturias durante estos años. Ni una explicación de por que Asturias es la comunidad que tiene mayor riesgo de empobrecimiento de España, la que tiene más crecimiento del paro, la que ha reducido más su PIB, la que tiene la mayor mortalidad de España, la menor natalidad de Europa, el porcentaje mayor de pensionistas del Estado, la tasa más baja de actividad laboral, la mayor emigración juvenil, la menor inmigración, y para colofón, la mayor tasa de suicidios. De esto no hemos escuchado ni una explicación ni al PSOE que ha gobernado durante los últimos doce años, ni al PP que ha hecho oposición durante el mismo tiempo sin mover una pestaña, para que sus apoltronados representantes no perdieran sus privilegios. Por no hablar de los despilfarros, los chiringuitos, la corrupción, los enchufes y el duerno que han construido entre los del puño y la gaviota, al alimón.

La situación de Asturias no es de urgencia, sino de emergencia, y todo lo que se les ocurre decir a los que han venido a pasearse es anunciarnos que Cascos es un peligro para el futuro de Asturias, como si ellos no hubieran sido una catástrofe para el pasado, por sus inexplicados despropósitos. ¿Pero cuándo se ha visto que un partido que ha gobernado durante doce años una comunidad no quiera hablar de nada de lo que ha hecho, porque se mire donde se mire está lleno de fiascos, corrupciones y desmadres? ¿Pero cuándo se ha visto que un partido que ha alcanzado la mayoría absoluta en las elecciones nacionales venga a decirnos a los asturianos que nos equivocaremos si votamos a Cascos? ¿Cómo se atreven a amenazarnos? ¿Pero con quién se han creído que están tratando?

Viene a mi memoria la advertencia que hace un año le brindó Federico Jiménez Losantos a Mariano Rajoy con motivo de la marcha del PP del ex general secretario: “Mariano no se ha enterado todavía de que un tiburón blanco es un pececito comparado con Alvarez Cascos”. No, de que se va a enterar Mariano si mientras Zapatero hundía el país, él se dedicaba a leer El Marca.

Lo tienen difícil los hermanos Fernández a los que solo conocen un 65 % de los asturianos en la última encuesta del CIS, y eso que ni nos imaginamos la pasta que se han gastado el PP ahora y el PSOE mientras gobernaba para que los medios de comunicación como La Nueva España le hicieran la campaña más infame a un político que se recuerda en la historia de España, ni Público con Esperanza Aguirre.

Es triste ver pasar a tantos antiguos compañeros de Alvarez Cascos por Asturias para decir a los asturianos que se equivocan si eligen a su principal adversario político en el Principado, y que este no sea el PSOE, sino el Foro de Alvarez Cascos; fundamentalmente lo hacen para tratar de tapar los errores de Mariano Rajoy al impedir, en un pucherazo ignominioso, que Alvarez Cascos fuera el candidato por su partido a la Presidencia del Principado. Pero también es triste el desfile de los socialistas para apoyar el matiz mortecino de su candidato, sin recordar que son los autores principales del descalabro actual de España, y especialmente, de Asturias. Ni una palabra de lo que han deshecho, todas de lo que van a hacer, como Zapatero, que no asumió ni que hubo crisis y nos dejó 5,2 millones de parados, un déficit del 8,5 %, y una deuda pública, que sin maquillajes, alcanza el 100 % del PIB.

Es triste ver al PP y el PSOE coincidir en que Alvarez Cascos les molesta igualmente a ambos, es triste ver a Rajoy criticar a Cascos y a Rubalcaba hacer lo mismo, triste para ellos, claro, porque para los asturianos es una magnífica ocasión para decirles a ambos que el rumbo de Asturias lo decidiremos los asturianos el próximo domingo, y mal que les pese, creo que vamos a entonar el Asturias Patria Querida aunque les duela; que no les parezca mal, pero es que Francisco Álvarez Cascos habla nuestro mismo idioma y no esa jerga de amenazas, sandeces y mentiras, con las que tratan de ocultarnos el futuro para condenarnos a un insoportable e inadmisible regreso al pasado. Los asturianos ya estamos en el futuro, muchos ya lo hemos decidido; ellos, el PSOE y el PP, siguen en el pasado, tratando de que regresemos; todavía no se han enterado de que Asturias se escribe con A... de Alvarez Cascos.

Enrique Suárez

miércoles, 21 de marzo de 2012

Asturias, patria herida

Fotografía: Marga González Corrales


Poco más de un millón de españoles están a punto de romper el más de lo mismo de la política nacional durante los últimos treinta años. Lo harán en Asturias, el país de la niebla entre montañas, donde las leyendas recorren los caminos, buscando su destino. Será con la victoria de FORO, el partido político que se creó para presentar a Francisco Álvarez Cascos como candidato a la Presidencia del Principado, el mismo que triunfó en las elecciones de mayo del año pasado, al que la oposición reaccionaria del PSOE-PP-IU, medios de comunicación, empresarios de pesebre y apoltronados diversos, boicotearon para que no pudiera gobernar, obligando a la convocatoria de nuevas elecciones.

El próximo domingo, 25 de marzo, Asturias volcará en las urnas su desconcierto y espanto ante todo lo que han contemplado durante el último año los ciudadanos de esta tierra que, habiendo perdido su orgullo y su honra, vejada por las mentiras insistentes que mostraban que el paraíso era un privilegio para algunos y consistía en que unos cuantos aprovechados puedieran vivir a costa de los demás, contando sus cuentos sostenibles, sin rendir cuentas a nadie.

A Foro le faltará una semana más de campaña para conseguir la mayoría absoluta, aunque en estas elecciones va a rondarla. Más allá de las encuestas, hay signos que dicen que FORO tiene la victoria asegurada. El despliegue de ministros, presidentes autonómicos y demás gerifaltes del PP, con la presencia del Presidente de Gobierno Mariano Rajoy hasta en tres ocasiones en el último mes, nos indica que las encuestas que se han publicado nada tienen que ver con la realidad, porque si el pronóstico de la mayoría de ellas, que auguraba a Foro que sería la tercera fuerza política en el Principado, fuese cierto, ésto haría que el PP se concentrara en la campaña de Andalucía, aún más de lo que lo está haciendo, pero no es así. Han venido más ministros por Asturias durante el último mes que en toda su historia.

Pero lo más fascinante es que, como Pons hizo en su día, ahora Rajoy y Gallardón han amenazado a los asturianos con el infierno de no votar al PP les puede costar caro (caro les va a costar a ellos). Algo que sin duda todavía le va a dar más votos a Foro, porque los asturianos tenemos la buena costumbre de oponernos radicalmente a los que pretenden oprimirnos desde el poder, sean de derechas, izquierdas, foráneos o locales.

La campaña electoral del PSOE se ha convertido en un auténtico esperpento, ver a su candidato adherido a la estrategia permanente de decir todo lo malo que va a hacer Cascos, o lo peor, sin dar una sola explicación de la gestión política de su partido, de las obras hechas durante los últimos doce años en que han gobernado, no invita a pensar en un buen pronóstico para este partido, más aún, cuando el único argumento de un Rubalcaba esquivo que volverá de nuevo el próximo jueves, ha sido que el PP y FORO son la derecha. Para eso más le valía no haber venido.

Como si desconocieran los del PSOE que Asturias, gracias a la inolvidable gestión de su partido durante la última década, tiene la tasa de mortalidad más elevada, la más baja de natalidad, la menor inmigración, la mayor emigración, la menor esperanza de vida, la tasa de suicidios más elevada, la más baja tasa de actividad laboral y el riesgo de empobrecimiento más elevado de todas las comunidades españolas. No me extraña que en el PSOE hablen de Cascos cuando de muy poco de lo que han hecho se pueden sentir orgullosos, por no mencionar los despilfarros inexplicables y las corrupciones inexplicadas, que actualmente asfixian a su partido en toda España, pero también en Asturias.

Ante este panorama está claro que sólo hay una fuerza política que puede triunfar en las elecciones del próximo domingo 25 de marzo: Foro Asturias, cualquier otra alternativa tiene poco sentido, si realmente se quiere que Asturias salga adelante, si se quiere cambiar definitivamente la residencia al borde del abismo a la que nos han conducido entre el PSOE con su obra y el PP con su silencio.

Pero sin duda, el mejor indicador de que las encuestas reales (no las que se han publicado, que son las maquilladas al servicio de aquellos que las han pagado) le conceden la victoria a Foro es el comportamiento desesperado de los medios de comunicación asturianos: La Nueva España, La Voz de Asturias, la RTPA, algunas emisoras de radio, que han tomado esta semana como la gloriosa resistencia reaccionaria a perder sus esquilmados privilegios tras la presencia de Alvarez Cascos en la Presidencia del Principado.

La Nueva España ha perdido cifras de negocio que superan los dos millones o tres millones de euros en el último año, desde que Foro está presente en las instituciones. Lo mismo se puede decir de la RTPA que ha comenzado a estar fiscalizada en sus negocios en los últimos meses, o en La Voz de Asturias, hasta ahora asociado al finado diario Público de Roures, otro de los beneficiados por el dinero público de los asturianos. Tanta desesperación de tinta, tanta histeria y despropósito en los juicios y opiniones sobre Foro y Alvarez Cascos sólo puede ser indicador de que saben que el partido exclusivamente de Asturias (todos los demás no lo son) va a ganar las próximas elecciones. Y si tal cosa ocurre, los medios de desinformación de Asturias tendrán los días contados, por eso su actitud numantina y desesperada, porque se juegan su supervivencia. Todos han menguado en lectores, por supuesto, también en subvenciones y negocios con el dinero público, por lo que tienen difícil su existencia a partir de ahora.

Asturias es una patria herida, o tal vez, una herida en la patria, ¡quien lo sabe!; pero lo que está claro es que pronto dejará de sangrar inútilmente como lleva haciendo durante los últimos treinta años. Los asturianos confían en Foro y en Alvarez Cascos, aún más que el año pasado, cuando les concedieron el triunfo en las elecciones autonómicas. Asturias dejará de estar herida, pero al mismo tiempo, será una herida para el PSOE y el PP, que tardará mucho tiempo en cicatrizar, posiblemente tantos años como el PSOE y el PP han abanonado esta magnífica tierra y sus gentes, para tratarlas como si fueran una molestia o un estorbo incómodo para sus planes y ambiciones.

Asturias, a partir de ahora, será definida por los asturianos, y dejará de ser un elemento territorial más, al servicio de los respectivos puzzles de poder de los que se merecen el olvido de los asturianos en estas elecciones, como ellos se olvidaron de Asturias en los últimos años.

Enrique Suárez

domingo, 18 de marzo de 2012

De Cádiz a Gijón en 200 años. Viaje de regreso a la patria



“De las naciones que formaban Hispania, indudablemente la más valiente era la de los astures” Estrabón

¡Nos van a oir!, hasta diez veces repetido en un discurso; así se expresaba recientemente Carmen Moriyón, la alcaldesa de Gijón, la ciudad más habitada del Principado de Asturias, en la que por primera vez en los últimos treinta años hay un alcalde que no es del PSOE. No es la única alcaldesa de Foro Asturias, hay otros nueve que la acompañan en los 78 municipios que forman Asturias. También 158 concejales con presencia en 60 de los concejos mencionados.

El pasado 22 de mayo, Francisco Álvarez Cascos con un partido político formado dos meses antes triunfó en las elecciones autonómicas y formó gobierno en Asturias. No le dejaron gobernar y decidió convocar nuevas elecciones, porque ha preferido pactar con el pueblo, que contra el pueblo, es decir, con los partidos políticos que se llevan oponiendo a la liberación de Asturias del marasmo a que está sometida durante más de una década, estos partidos son el PP, el PSOE e IU, que decidieron pactar para impedir, de cualquier forma, que el partido Foro Asturias pudiera desarrollar su programa de Gobierno, a pesar de haber obtenido los mejores resultados en las urnas.

No se podría entender lo ocurrido sin mencionar la colaboración de los medios de comunicación asturianos y nacionales con los adversarios de Foro, desde el primer día hasta el último, todos juntos y en unión contra la voluntad manifestada por las urnas en Asturias. La campaña de infamia de La Nueva España contra Cascos y Foro pasará a la historia de la demagogia con letras de molde, pero no ha sido el único medio contrario, pues todos se han reunido para derribar el proyecto asturiano, por cierto, 100 % asturiano, sin aditamentos, ni conservantes, ni emolientes, natural de Asturias.

Ahora estamos de reválida. Cascos no ha dudado: “si el pueblo me quiere gobernaré, sino puedo hacerlo por que lo impiden mis adversarios, que vuelva a decidir el pueblo, no mis adversarios”. Así es la democracia en la interpretación de Francisco Álvarez Cascos, sin miedos, ni complejos, porque los políticos no son dioses, sino servidores públicos, no están en la política para hacerse acotamiento de poder, sino para resolver los problemas de los ciudadanos. Por eso la mayoría de los cargos públicos que nombró en su Gobierno no tenían antecedentes políticos.

Pero la historia es curiosa y paradójica, aquella Asturias que se hizo independiente de la España invadida por Napoleón y abandonada por los Borbones, un nueve de mayo de 1808, que envió embajadores a Londres para requerir ayuda, que hablaron en el Parlamento de Wensminster ante grandes aplausos de comunes y lores, que tuvo en Lord Holland, amigo de Jovellanos (el que diseñó buena parte de nuestra organización nacional) y Argüelles a su mentor, esa Asturias vuelve a la rebelión ante la deriva de la nación española. Asturias, la patria querida, origen de la nación española tantas veces, se ha echado al monte otra vez, y denosta el rodillo nacional. No es una cuestión de nacionalismos, porque Asturias nunca ha sido nacionalista, sino de patriotismo, muy profundo y ancestral en los moradores de esta tierra, por historia, pero también por aislamiento secular y abandono por parte del Estado.

Si hoy España es como es, algo habrán tenido que ver los asturianos, seguramente, no por lo que hicieron a lo largo de la historia, sino por su participación en la creación de la nación española. El gran debate que se estableció en Cádiz hace doscientos años tuvo como protagonistas a muchos asturianos, por el partido de los liberales, Agustín Argüelles, por el partido de los tradicionales o “serviles”, el Cardenal Inguanzo; en la primera presidencia de las Cortes Constituyentes, Alonso Cañedo. No fueron los únicos. El término liberalismo nació en Cádiz en 1811, algo que se le ha olvidado a los que hoy nos representan y luego se exportó al mundo, dicen que fue Agustín Argüelles su creador, aunque no está confirmado.

Tal día como mañana, alborozado, el “divino” Argüelles, hombre comedido y circunspecto, poco dado a expresiones alborotadas, salió del Oratorio de San Felipe, entusiasmado y feliz, para gritar a los gaditanos: “¡Españoles, ya tenéis una nación!”. Lo demás ya es historia.

Pero aún otro asturiano, ante la felonía de Fernando VII (que no quiso sancionar la Constitución aprobada en Cádiz para no renunciar a sus privilegios), quien sometió al rey al poder civil, ocho años después, en Cabezas de San Juan; el General Riego prefirió volver sus tropas contra el Rey tirano, que llevarlas a la defensa de un decadente imperio que clamaba libertad. De su decisión no solo España se hizo una nación con una Constitución legal y legítima, sino muchas otras naciones hermanas de Iberoamérica siguieron sus pasos, sin grandes pérdidas humanas, no como ocurrió con otras colonias europeas.

Ahora viene otra etapa, en Asturias se está creando una nueva forma de entender las cosas, los asturianos se han rebelado para mostrar a todos los españoles su indignación cívica con los políticos que representan más sus intereses que los del pueblo. La resistencia de los reaccionarios ha sido numantina, por Asturias han venido más líderes que en toda su historia, los medios de comunicación, nacionales y locales se han enfrentado a Foro con mares de tinta para emborronar su propósito. Pero de poco ha servido, un diario de papel: El Hormiguero, que recuerda los comienzos de todas las revoluciones ha llegado a todas las casas, todos los asturianos han podido conocer la verdad de lo que ocurre y miles de hormigas cibernéticas han transmitido los engaños, vertidos sobre Foro, a los internautas. Para los seguidores de Foro, cualquier lugar de Asturias es una trinchera.



Nos ha visitado Rajoy para decirnos que Asturias es una isla (¿será, acaso, la nueva isla de León), nos ha visitado Rubalcaba para decirnos que Foro es un partido sin futuro (¿será acaso el afrancesado jacobino que viene a convencernos de que los vientos de Francia son de libertad?), nos ha visitado Cayo Lara para decirnos que Cascos es el Gürtel en Asturias (a este señor no le encuentro papel en esta historia, convencer a los asturianos de que se hagan comunistas a estas alturas es una tontería solemne). También nos han visitado ministros, líderes de otros partidos, como Rosa Díez, que no sé si dijo algo o no dijo nada, pero realmente seguro que poco tiene que ver con Asturias.

Así que todo está consumado: alea jacta est, mañana Gijón será Cádiz, el mitin central de campaña de Foro va a ser la culminación de una obra bien hecha; allí, volveremos a escuchar a Carmen Moriyón, la alcaldesa de la tierra de Jovellanos, decirnos otra vez lo de: ¡Nos van a oir! y a Francisco Álvarez Cascos, comunicarnos que Foro va a triunfar en estas elecciones con mejores resultados de los obtenidos en las pasadas autonómicas, ahora nos dejarán gobernar, tal vez no se alcance la mayoría absoluta, pero va a estar próxima.

Atrapados en el mito del eterno retorno, como el alfa y omega de nuestra bandera indica, los asturianos sólo elegiremos aquello que decidamos, no lo que nos impongan. Después, cuando arreglemos lo nuestro, nos ocuparemos de España, nuestra patria, porque siempre lo hemos hecho y lo vamos a seguir haciendo; Asturias nunca dejará a España a su suerte, en manos de políticos extravagantes que no se dan cuenta de que pertenecen al pasado, porque los españoles quieren decidir, como haremos los asturianos el próximo 25 de marzo, que a nadie se le olvide, amigos, que más allá del PSOE y el PP, también hay vida, posiblemente mejor que la que ellos pueden ofrecernos, como vamos a demostrar en Asturias a partir de ahora. Eso es lo que no perdonan a Cascos y a Foro, y a los asturianos, estos aprendices de tiranos: que la gente pueda comparar y elegir en libertad, ejerciendo la democracia si no es para apoyarles a ellos, aunque nos hayan llevado a la ruina.

Los españoles volverán a mirar al Norte, tras las montañas está Asturias, el país de la niebla, la tierra indómita que rehúsa doblegarse, una vez más.

Enrique Suárez

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