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sábado, 31 de julio de 2010

Al idiota de la Alianza de Civilizaciones


Querido idiota:

Sabes que me dirijo a ti, sí, a ti, precisamente a ti, que tratas de convencer a los españoles de dos cosas: una, quizás la más importante, que en su conjunto los españoles somos más idiotas que tú (que ya es decir), porque debemos cuestionarnos la identidad que nos define, para ser homologables a la discusión bizantina que requiere tu estrategia electoral para perpetuarte en La Moncloa; la otra, no de menor importancia, que es cierto que tienes interés en aproximar culturas desde un criterio antropológico que has adquirido en dos tardes, como todo lo que sabes de Economía, gracias a Jordi Sevilla “el arrepentido”.

Verás José Luis, tu imprudencia ha pasado de la temeridad a la violencia reiterada contra la razón, eres un pequeño fantoche, inane, fútil, viscoso, que pretende en su inimaginable soberbia dar lecciones al mundo sin tener ni puta idea, un adanista producto de los tiempos, de la sociedad de masas más cutre, que pretende transformar en oclocracia y tiranía oligárquica y sectaria, la maltrecha democracia española tras su paso por la Presidencia del Gobierno.

Fíjate como será la cosa, que ni en vacaciones me puedo olvidar de ti y tus gilipolleces, cuanto más pienso en tus chuminadas más asco me da toda tu perorata de charlatán de feria trasnochado, tu soporte en la propaganda que pago con mis impuestos, y tu baja calidad humana, porque en realidad eres un auténtico miserable, José Luis, quiero que lo sepas.

Te has empeñado en convencernos de que tu espíritu pacifista nos hizo abandonar Irak, cuando en realidad lo que pretendías era acceder al gobierno aprovechando el pánico en el que se encontraba sumido el electorado que te votó (que no el pueblo al que dices representar) ante los atentados del 11-M de 2004. Hay que ser sinvergüenza para infundir el miedo a nuevos atentados con el objetivo de triunfar en unas elecciones.

Mala conciencia debe desvelarte por las noches, la que permite que continuemos en la guerra de Afganistán, tratando de imponer una democracia a gente que todavía tiene trabajo para entender lo que es tal cosa, cuando los muertos de esta guerra pesan sobre tu cabeza (más de un centenar) y los de la de Irak, sobre la de Aznar (ninguno), y todavía la gente que te vota piensa que tu eres un antibelicista y tu antecesor un belicoso.

La Alianza de Civilizaciones es un puñetero eufemismo que pagamos los españoles para que tu juegues a líder internacional, para establecer una coartada que te permita seguir asesinando musulmanes con patente de profeta de la paz, puro colonialismo al servicio de los intereses de otros países, porque ni siquiera sabes qué sentido puede tener lo que estás haciendo, te falta más de lo que posees para comprender las relaciones entre Occidente y Oriente. Sólo la cascarria que te apoya electoralmente puede convencerse de que si a Moratinos le imponen un turbante en Afganistán es que todo va bien.

Esa magnífica incongruencia de tu política exterior nos conduce a situaciones esperpénticas dignas de inmortalidad, como la de que la legión feminista a la que patrocinas se oponga a que las mujeres musulmanas puedan liberarse del burka en nuestro país, diciendo que es por su bien, evidentemente, que otra cosa iban a decir si entre ellas, los lobbys homosexuales, los altermundistas y la fraternidad de la modernidad “progre” nos han impuesto a los españoles el burka del pensamiento políticamente correcto (que es únicamente el suyo) para seguir viviendo del pesebre y tu lo aplaudes hasta con las cejas, porque son votos para tu causa.

Pero lo que más me fascina, de todos tus despropósitos es lo de la Alianza de las Civilizaciones (que no Culturas), porque gracias a tu estupidez y las de los que te acompañan en la profanación de las arcas del Estado, yo, como español, heredero de tradición cristiana de frontera aunque sea agnóstico, tengo que quedarme callado discretamente, suspendiendo todo juicio, en el bando de los conniventes, ante todas las barbaridades que nos brindan tus socios de la media luna, sea en Afganistán, Somalia, Kirguizstan, Palestina, Turquía o Chechenia.

El mundo nos mira José Luis, pero estos no son como los de los sindicatos que amordazas con dinero, los de la chilaba vienen para quedarse con Al Andalus, como a lo largo de la historia de esa España que tu tratas que se desconozca que ya lo anunció Osama Ben Laden en su día. Las comunidades teocráticas del Islam (que son una intensa minoría dentro de las numerosas comunidades de ciudadanos musulmanes y árabes) sólo tienen como pretensión acabar con todo lo que no sea Islam, como tu tienes la pretensión de acabar con todo lo que no sea tu versión de la realidad, como los catalanistas quieren acabar con todo lo español en Cataluña, o los vasquistas en Euskadi; quien iba a decirnos que íbamos a tener un Presidente del Gobierno de España que compartiera métodos y estrategias con los mismos talibanes.

Verás, José Luis, para respetar una cultura diferente lo más importante es el extrañamiento, un concepto antropológico que por supuesto desconoces, y que posiblemente ninguno de tus cientos de asesores sepa siquiera de que va. Sólo desde la conciencia de alteridad se puede llegar a comprender lo diferente, no desde la simulación de homogeneidad como la que ejerces sin piedad alguna, que es una nueva forma de colonialismo camuflada con créditos e inversiones en la población clave que pagamos tus compatriotas. Realmente José Luis, lo que estás haciendo es lo mismo que hicieron tus denostados yanquis con las tribus indias de Norteamérica, lo mismo que hizo Pizarro con los incas, o algunos lugartenientes de Hernán Cortés con los aztecas.

Eres igual que Felipe II, empeñado hace quinientos años en expandir el cristianismo por el mundo a costa de sus compatriotas, aunque fuera vaciando las arcas del Estado, solo que en esta ocasión tú lo que quieres imponer es la nueva moral socialista, de la que eres el máximo profeta, a todo el planeta, no me extraña que Obama te invite sólo a rezar, porque mira que hay que ser idiota para irte a Estados Unidos a darle lecciones a los norteamericanos sobre tu Alianza de las Civilizaciones, cuando ellos han tenido el coraje de elegir a Barack Obama, nieto directo de musulmanes para que guíe su destino.

José Luis, eres el mayor impostor de la historia de Occidente, nadie se había atrevido a hacer tantas estupideces juntas y venderlas como un triunfo de un pensamiento nuevo, hay que ser farsante para tener tal osadía; ¿pero qué tiene de nuevo abusar del poder para hacer las mayores barbaridades?. ¿Pero acaso es progreso regresar al Antiguo Régimen en que los sátrapas que te acompañan en esta Nueva Persia que te has inventado puedan hacer lo que les plazca sin respetar siquiera el Código de Hammurabi?. La cobardía del converso es la que dirige tus pasos, porque como bien sugirió Dante Alighieri en “La Divina Comedia” los primeros que deben ser condenados al infierno son los que ante la injusticia, la opresión, y el aplastamiento de los derechos humanos se quedan impasibles.

José Luis, ilustre papanatas, tú y tu Alianza de Civilizaciones es la coartada que ha permitido y permite a los talibanes hacerle a la chica de la foto esta barbaridad, tú que tiendes puentes de comprensión con estos salvajes, en compañía de las feministas que se callan en tu gobierno ante estos crímenes, sois responsables directos de que esto pueda seguir ocurriendo, simplemente con el objetivo de no perder las próximas elecciones. Hay que ser miserables y desalmados para quedarse callados y calladas ante tanta vesania, por un puñado de votos.

Biante de Priena

viernes, 23 de julio de 2010

El burka catalán



Alguien ha comparado con acierto el Estatut catalán con un burka político, que una congregación de fanáticos intenta imponer de forma ilegítima a una población perpleja, con el adoctrinamiento y el ahinco de los fundamentalistas, empeñados en conseguir una pureza étnica-folklórica imposible en una población tan mezclada y multicultural como la catalana; estos hechos hacen que los demócratas se sonrojen y los amantes de la libertad y la igualdad prorrumpan en improperios.

Pero quizás la degradación culmina con el procedimiento, porque una minoría soberanista (16,2 % según la última encuesta de El Periódico), azuzada por los políticos que consideran que una condición nacional propia les permitiría ampliar su afición por el pesebre hasta cotas inimaginadas, ensalzada por los medios de comunicación catalanistas, pretende conculcar la legitimidad constitucional, ratificada por el Tribunal Constitucional, contra la voluntad del pueblo catalán que nunca ha votado en contra la Constitución Española, sino con cifras que superan en participación en el doble a las acontecidas en el refrendo del Estatut, y con tasas del 91 % de apoyo, cifra no alcanzada por el Estatut.

La pantomima podría derivar en un esperpento más de los muchos que han coleccionado los políticos catalanes a lo largo de su historia, pasando inevitablemente por el Golpe de Estado contra la República del President Companys en 1934, por el que fue juzgado, condenado y encarcelado en El Puerto de Santa María, por los tribunales de garantías constitucionales correspondientes. Bajo el gobierno de Companys se produjeron más de 8.500 asesinatos por parte del nacional-socialismo en Cataluña, información que ha desaparecido, casualmente, del periódico que lo publicó en su día, La Vanguardia.

Pero no puede pasar al museo de las estupideces, porque desde La Moncloa, por mor de su Presidente José Luis Rodríguez Zapatero se sigue apoyando, a pesar de la sentencia inapelable del Tribunal Constitucional, con la asistencia del PSOE (Leire Pajín: “es nuestro Estatut”). José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió en su día a apoyar lo que surgiera aprobado en el Parlament de Catalunya, cometiendo la imprudencia de obviar la decisión del Tribunal Constitucional, acostumbrado como está a no respetar la independencia de la justicia.

Cuánto más va pasando el tiempo, más facil es contemplar el espectáculo nacional-socialista de la representación teatral que la oclocracia catalana nos brinda, siempre preocupada por lograr una nación en Cataluña, bilateral o independiente de España, pero que no sabe nada de lo ocurrido con los 35 millones del caso Millet, que ha servido para financiar a CIU, al PSC, y a ERC de forma discreta. Tampoco se sabe nada de lo ocurrido con los más de 10 millones de euros que se han desviado en el caso Pretoria. Ni se sabe siquiera el montante total de las inversiones de la Generalitat de Cataluña en “hacer nación” (es deicir, alimentar a todos los que viven en su gran pesebre), evitando que los ciudadanos catalanes tengan el Estado de Bienestar que les correspondería si no tuvieran una casta política empeñada en proclamar una nación en Cataluña.

Nada que decir del 65,7 % de los ciudadanos españoles residentes en Cataluña que se sienten bastante o muy orgullosos de ser españoles, y que en el Estatut de Cataluña son devaluados a ciudadanos de segunda categoría, a los que no se dedica ni un artículo de los muchos que contiene. ¿Cómo menos de un 20 % de la población catalana puede aplastar los derechos de casi un 70 % de sus conciudadanos y quedarse tan fresco?. Son cosas inexplicables, porque cuando los argumentos se fundamentan en los sentimientos y no en la razón, todos los sentimientos son iguales, los de los que quieren ser una nación independiente y los de los que quieren seguir siendo una comunidad española, en la que sus ciudadanos tengan la garantía constitucional de sus derechos fundamentales compartidos con sus compatriotas, y no la garantía de que la Constitución, como actualmente ocurre de forma ilegítima en Cataluña, donde se sigue aplicando el Estatut sin las correcciones establecidas por la sentencia del Tribunal Constitucional, sea erradicada. ¿Se puede hablar de respeto a la democracia en estas condiciones ilegítimas?.

No comprendo a los catalanistas, exigen que por ley se les conceda lo que piden y no son capaces de respetar las leyes en la que fundamentan su presunción soberanista. Esta forma de interpretar la justicia es perversa y degradada. Imagínense ustedes que pasan bajo un balcón, les cae un tiesto en la cabeza, les ocasiona un traumatismo craneoencefálico y un juez decide que ustedes deben pagar el tiesto (y no tienen derecho a indemnización alguna) porque la fatalidad de que les cayera el tiesto encima se debe a su imprudencia de no ir mirando los tiestos de los balcones, pues algo similar es lo que pretenden que nos creamos desde La Generalitat de Cataluña y desde La Moncloa. Esto supone un auténtico reto a la inteligencia y la prudencia. La tolerancia de los españoles con los políticos que les representan, tanto los que residen en Cataluña como en cualquier otra comunidad española, debería ser galardonada con el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia, por lo menos, o mejor con el Premio Nóbel de la Paz, porque mira que llevamos tragado sin inmutarnos.

Biante de Priena

lunes, 19 de julio de 2010

La Democracia es hija de la Libertad


"La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos." George Bernard Shaw

Decía con acierto el catedrático Jesús Mosterín en su libro “La cultura de la Libertad” (Ed. Gran Austral, 2008) que la Libertad es hacer lo que uno quiera, mientras que la Democracia es hacer lo que quieran los demás. La Libertad sólo se puede comprender desde una perspectiva individual, para nada hay una libertad social o una “libertad de la sociedad” ni nada que se le parezca. La sociedad es libre si los individuos que la conforman son libres.

La democracia se puede convertir en una tiranía fácilmente, pues si dos quieren el mal de un tercero, sólo tienen que votar para conseguirlo democráticamente, por eso la democracia requiere de unos límites que deben ser impuestos por la Justicia, unos límites que aseguren la Libertad individual.

La democracia puede asfixiar la libertad, pero también la razón, incluso la justicia como ocurre en nuestro país. Hay muchos gobiernos que se han apoyado en la democracia para construir su tiranía particular, tenemos ejemplos próximos. La Libertad solo puede tener por límites las leyes, la Democracia debe estar estrictamente regulada por Ley, ceñirse a ella y vigilarse estrictamente, porque el poder político suele traspasar la Ley para imponer sus códigos particulares, disfrazados de una democracia que realmente no lo es, con el fin de reducir la llibertad. La Libertad tiene por único límite las leyes, pero no está regulada por la Ley, al contrario que la Democracia. Dentro de la ley, la libertad no admite ningún condicionamiento, la Democracia no admite nada fuera de la Ley.

La democracia sin libertad no existe, no puede existir, pero al contrario, si puede existir la libertad sin democracia. En las peores dictaduras como la nazi o la estalinista, ha habido gente que ha sido libre y ha pagado un precio elevado por ello, incluso con su vida. La libertad es la condición humana suprema y necesaria para que los seres humanos puedan desarrollarse en plenitud, sin libertad la vida degenera y se acaba extinguiendo, porque la vida humana se fragua entre la biología y la cultura. Por eso el poder trata de establecer un cordón cultural coherente con su ideología, que excluya a todas las demás.

Enemigos de la Libertad

A pesar de que la Libertad es la condición imprescindible para que la democracia esté viva, y la justicia sea independiente, hay muchos enemigos de la libertad, como denunciaron en su día Erich Fromm o Karl Popper, que fundamentan en la democracia su opresión, tanto la que ellos viven, como la que tratan de imponer a los demás. Hay mucho totalitario democrático que establece un fundamentalismo de lo accesorio para asfixiar lo fundamental. Son los que consideran que la democracia debe someter a la libertad y abjuran de que sea la libertad la que determine la democracia.

Muchos ciudadanos se consideran demócratas, pero temen a la libertad, no importa la ideología, ni la formación política a las que se adhieran, en general, el poder teme a la libertad, por eso trata de regularla y reprimirla de diversas maneras, la más importante es el adoctrinamiento, sobre todo entre los más jóvenes a los que convencen de que su versión de la realidad es la única posible, haciéndoles fieles de sus revelaciones. Los socialistas, habitualmente son enemigos de la libertad, como denunciaron Hannah Arendt o Von Hayek. Pero también lo son los fascistas, en general los que buscan la fortaleza del Estado son totalitarios, porque desprecian a los seres humanos, sobre todo cuando se presentan en su condición individual. Los socialistas y fascistas tratan de clasificar a los seres humanos individuales y libres en unidades reiteradas idénticas, homogéneas y seriadas, buscando en la disolución de la masa cualquier iniciativa particular que pueda poner en peligro la estabilidad del poder. Su finalidad siempre es el control, la represión, y la coerción, tratando de eliminar cualquier posibilidad de creatividad o discrepancia que pueda poner en peligro el “status quo” adquirido por los que controlan el poder o quieren controlarlo.

Hay un elemento indispensable para comprender la relación entre la Libertad y la Democracia que es la Justicia, desde Montesquieu se considera que la separación de poderes es indispensable para evitar el totalitarismo. Sin embargo, en un país como España, podemos comprobar como los más altos órganos de la Justicia son elegidos por los políticos mediante acuerdos y repartos. Eso quiere decir que en España no hay garantías para que la Libertad individual sea respetada y la Democracia se convierta en un mecanismo honesto y equitativo de reparto del poder, en un clima de auténtica libertad. La abdución de la justicia por el poder político en una democracia es una infamia intolerable, que retrata a los poderosos.

Decía Pierre Joseph Proudhon, un anarquista considerado el azote de Marx, en una inmortal frase que relaciona los conceptos que estamos tratando que: “El progreso no es otra cosa que la realización de la justicia siempre que se respete la libertad individual”. ¿Pero qué progreso va a producirse si no hay justicia que garantice la libertad individual, y por lo tanto la igualdad de condiciones entre ciudadanos y sus representantes políticos?. Los políticos son libres de hacer lo que quieran sin rendir cuentas a nadie más que cada cuatro años en las urnas, los ciudadanos no son libres de repudiarlos, ni siquiera de exigir restitución por sus corrupciones, delitos y crímenes.

El democratismo no es democracia

En la esquizofrenia política que vivimos en España se está produciendo una deriva hacia el “democratismo”, al estilo de la Venezuela sectaria de Hugo Chávez, que nada tiene que ver con la democracia, sino con la dictadura de la ignorancia, que se opone radicalmente a la libertad, a la razón e incluso al sentido común. La democracia española ha degenerado en oclocracia hace mucho tiempo gracias a la alianza inefable entre socialistas y nacionalistas, la connivencia de los conservadores y la actitud pasmada e irresponsable de los ciudadanos. La democracia no es la madre de la libertad, sino su hija.

El simplismo socialista que nos asola ha llegado a considerar que si dos ciudadanos deciden equivocarse, tienen derecho a hacerlo, aunque sea contra un tercer ciudadano que tenga razón, que pagará igualmente las consecuencias de sus errores, además consideran que el resultado de la decisión es fruto de la democracia, cuando en realidad es resultado de la tiranía de la ignorancia más depravada que habitualmente se fundamenta en la envidia y posiblemente en la soberbia más miserable. Porque tener razón no es fácil y los que no han hecho ningún esfuerzo por adquirirla imponen su miseria a los que sí se han esforzado. Con esta magnífica fórmula, votar se convierte en un acto de irracionalidad, pero al mismo tiempo permite que los representantes políticos puedan ser todo lo irresponsables que les parezca, pues de la razón se puede prescindir fácilmente si nadie exige resultados, ¿y quién va a exigirlos si se engaña a los electores sin descanso y estos no saben discernir la falsedad en su simplicidad ingenua?. Así los errores de los políticos son rápidamente obviados, pasando desapercibidos y siendo ocultados por los medios de comunicaión a su servicio, que en España nunca han hecho realmente crítica al sistema político degenerado en el que pasamos nuestra existencia.

Por esta interpretación miserable de la política, con un poder judicial politizado y una libertad erradicada, se pueden producir situaciones como la ocurrida en Cataluña, cuando una oligarquía política que representa exclusivamente sus propios intereses impone una nación de diseño a un 65,7 % de ciudadanos catalanes que se consideran bastante o muy orgullosos de ser españoles y deciden no respetar la Constitución, cuando en Cataluña con una participación de más del 70 % recibió el apoyo de más del 91 % de los catalanes en su día, mientras el Estatut de Catalunya ha recibido el apoyo de un 89 % de catalanes con una participación del 36 % (un tercio de la constitucional), pero también del PSOE (Leire Pajín: "es nuestro estatuto"), el Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ("aprobaré lo que decida el Parlamento de Cataluña)" y todos los partidos del Parlamento Español menos el PP. ¿En cuantos artículos del Estatut está representado el 65,7 %de los ciudadanos catalanes que se sienten orgullosos de ser españoles?. ¿Cómo se puede decidir sobre la soberanía de los españoles desde el Parlamento Español, si la soberanía, al contrario que la ciudadanía, es algo inherente al pueblo español directamente, intransferible, que no se puede delegar ni representar por nadie, ni por Dios, ni por el Rey, ni por los políticos?. El Pueblo Español es el único soberano de España, incluidos el País Vasco y Cataluña, cualquier decisión al respecto de su destino, nos concierne a todos los españoles y no a los políticos que usurpan nuestros derechos en su representación esperpéntica.

Esto no podría ocurrir sin la connivencia de la oposición, que ante una usurpación como la cometida por los oclócratas debería abandonar el Parlamento Español hasta que se convocaran nuevas elecciones, ni sin a ayuda de los Medios de Propaganda en que se han convertido los medios de comunicación en este país (la editorial conjunta y unitaria de la prensa catalana muestra al servicio de quien están los medios de información catalanes, no al de los ciudadanos, sino al de los políticos). Noam Chomsky, el lider social de la izquierda norteamericana, dijo en cierta ocasión que: “La propaganda en una Democracia es lo mismo que la Coerción en un Estado Totalitario”. Una Democracia fundamentada en la propaganda es la antesala de un estado totalitario, sin duda alguna. Cataluña es hoy en día un ámbito del totalitarismo, como lo fue el País Vasco con el PNV, lo es Baleares, lo fue la Galicia de Touriño, la Andalucía de Chaves, la Asturias de Areces, o la Castilla La Mancha de Barreda (lugar en el que más ha crecido el analfabetismo en España). Las comunidades del PP tienen otros problemas con la corrupción y negocios inexplicables, pero en ellas la libertad no está asfixiada.

La oclocracia no es democracia

En España estamos abducidos actualmente por un régimen que nada tiene que ver con la Democracia –que pretende desde el Gobierno de España puentear una sentencia del Tribunal Constitucional para satisfacer a sus socios catalanes, en plena impunidad e ilegitimidad-; estamos viviendo en una oclocracia, que consiste en un régimen en el que un poder totalitario se apoya en una muchedumbre parasitaria.

La democracia es el Gobierno del pueblo, el gobierno que decide el pueblo, en este caso el español, no el que deciden los comités electorales de los partidos políticos, los sindicatos, colectivos, medios de comunicación y amigos del pesebre que se financian desde el Estado con el dinero de todos, dinero que el Gobierno del PSOE invierte en su autoperpetuación y permanencia, al igual que lo hace el del PP y los nacionalistas. Eso es exactamente una oclocracia, porque se convierte en una tiranía discreta, que no puede pasar desapercibida, en un “gobierno de beneficiados” a costa de perjudicar a todos los que no comparten el sectarismo del poder, que resultan damnificados, siendo la inmensa mayoría.

José Luis Rodríguez Zapatero es un traidor sobrevenido al pueblo español, porque apoyándose en los enemigos de lo común, los nacionalistas (menos del 7% del censo electoral), ha creado desigualdades, injusticias y calamidades que perjudican al conjunto de los españoles, al pueblo español. Hoy los españoles somos más desiguales entre nosotros que lo éramos antes de su llegada, hay más desempleo que nunca ha habido en España, tenemos una deuda que nos lleva al mismo borde del abismo de la quiebra y encima el ilustre cazurro se cisca en la Constitución, pactando acuerdos con Montilla y el PNV que perjudican a la inmensa mayoría de los españoles. Todo esto consentido y aplaudido desde su partido el PSOE y sin la réplica imprescindible de la oposición del PP, ocupada en hacer cálculos de hasta donde debe dejar que se destroce España para triunfar en las elecciones por mayoría absoluta, con Rajoy, ahí es nada.

Ganaderías electorales

Mientras, una inmensa mayoría de ciudadanos españoles esperan que el desaborregamiento les llegue por ciencia infusa y en su fe de creyentes piensan que las cosas van mal, pero ya se arreglarán, por la vía del milagro. ¿Pero cómo van a arreglarse si el Presidente del Gobierno considera que el estropicio que ha armado el solito es la culminación del progreso?. ¿Pero cómo van a resolverse si para cambiar la realidad tenemos que votar a los mismos (PP=PSOE) para que vuelvan a hacer más de lo mismo en la próxima legislatura?. No se puede ser tan borrego y considerarse ciudadano en una democracia, por acudir a las urnas cada cuatro años a votar por los cartelitos de colores, las sonrisas de anuncio de dentífrico, y las promesas que con seguridad se incumplirán.

En este país hay mucha gente que lo va a pasar muy mal y lo peor es que piensan que van a ser otros, que a ellos no les va a tocar, porque confían en que Zapatero velará por los más débiles y si no lo hace, lo hará Rajoy. ¿Pero cómo se puede elegir entre lo malo y lo peor y quedarse tan fresco?. Si son incapaces de resolver los problemas que tenemos ahora, lo van a seguir siendo en la próxima legislatura.

En este país nadie hace nada para que cambien las cosas en la política, pero todos se consideran con derecho a criticar lo que hacen los demás y a quejarse, porque consideran que la democracia es respetar el criterio de la mayoría, aunque se equivoque y nos arrastre en sus errores al más tremendo fracaso. La democracia ha permitido que los más incapaces de nuestra sociedad estén afincados hoy en el poder, contra cualquier criterio racional, evidentemente haciendo todas las trampas necesarias. En España no tenemos democracia, es lo que pienso, o en su defecto la democracia conduce al error, esencialmente cuando se aparta de la libertad y la justicia, algo que también ocurre, aquí y ahora . No tenemos democracia, por lo tanto no podemos decir que la democracia no funcione, los que con certeza o funcionamos somos los ciudadanos, al aceptar un régimen de aprovechados como paradigma de la democracia, si hacer absolutamente nada más que quejarnos y fastidiarnos.

Sin duda, me quedo con la libertad, sin libertad es imposible la democracia, la justicia y cualquier forma de civilización que no sea una tiranía del poder. Este país está lleno de enemigos de la libertad, “democrátas de salón”, opinadores pasivos y fabulosos críticos, que no mueven un dedo siquiera por hacer que las cosas cambien. Son cómplices de lo que ocurre, son el lastre que impide que las cosas evolucionen definitivamente en este país, porque carecen de iniciativa y coraje para enfrentarse a la realidad. Son presos de las cárceles mentales que les han impuesto los políticos con "su instrucción democrática", para seguir disfrutando de sus privilegios inmerecidos mientras les oprimen sin fin.

Ser libre es una condición individual que no se hereda, ni se regala, se conquista por cada uno en cada instante y no se puede bajar nunca la guardia, porque la libertad se pierde fácilmente. ¿Pero qué batalla van a presentar los demócratas españoles que piensan que han sido adoctrinados desde la izquierda en que la libertad es un privilegio insolidario y no una condición indispensable para el funcionamiento de la democracia?.

La Democracia se alimenta con Libertad, si en España tenemos una Democracia anoréxica es porque los españoles no sabemos ser libres, ni ejercer nuestra ciudadanía en libertad. ¿Cómo se puede ser libre si no se reconoce que se está oprimido por el poder político?. ¿Cómo se puede tener la pretensión de que la democracia y no la justicia deba imponer los límites a la libertad como intentan convencernos los del PSOE y los nacionalistas, sin que el PP diga esta boca es mía?. En España tenemos una auténtica demagogia, a la que los políticos denominan democracia y los ciudadanos se lo acaban creyendo.

Biante de Priena

España soy yo


Estamos abducidos por la estupidez, no queda otra. Muchos dirán que igual que el resto de los europeos o que otros ciudadanos del mundo, pero no es así como trataré de demostrar a continuación.

A esta reflexión he llegado tras contemplar el Debate del Estado de la Nación más estúpido de la historia, cuando atravesamos una de las peores épocas de nuestra existencia como nación, al imbécil que está en el Gobierno solo le ha faltado decir: “España soy yo” y al imbécil que está en la oposición aplaudirle con las orejas. Los nacionalistas mirando a ver quienes le pueden dar más o quitar menos, como siempre.

Una parte de los españoles, la inmensa mayoría espero, piensa por sí misma, mientras que otra parte de los españoles solo cree en lo que le dicen. Hay también una zona de transición, en la que la gente piensa y cree indistintamente y posiblemente haya una parte que ni piensa, ni cree, y se limita a existir.

La España que cree está abducida por la oclocracia, como en el pasado lo estuvo por el franquismo. Los fieles no se cuestionan lo que ocurre, simplemente apoyan a unos u otros, según “las verdades reveladas” que les proporcionan. Los creyentes piensan que la política sirve para resolver sus problemas (más que para complicarles la vida) y los hay en todo el espectro político, fundamentalmente en el PSOE y los nacionalismos, pero también en el PP.

En el PSOE están los que habiendo escuchado a Rodríguez Zapatero ofrecerles pleno empleo no dicen nada ante los cinco millones de parados que ha conseguido, habiéndole visto negar la existencia de la crisis se callan ante la debacle, habiéndole contemplado decir que los derechos sociales no se recortan, ahora comprenden que se destrocen, sin decir ni esta boca es mía.

En los nacionalistas están los que juran que son una nación, porque así lo han decidido y así se lo han colocado, a pesar de sentencias del Tribunal Constitucional que lo desmientan. Como si ser una nación formara parte exclusivamente del mundo de los deseos y no de los delirios. Por la misma razón cualquier español podría decir que es extraterrestre y si no se le da la razón, denunciar al Estado ante el Tribunal Internacional de los Derechos Humanos.

En los del PP también hay muchos creyentes, que piensan que lo que existe en realidad no puede ser negado, que España regresará algún día al recto camino que es el suyo, y que con pastorear la opinión pública hasta la realidad será suficiente para que Rajoy se convierta en el próximo presidente de España. También creen que son los mejores, la élite social, y los únicos que pueden salvar España.

Hay otros muchos que no creemos desde el agnosticismo político y el escepticismo, pero somos minoría. Somos los que alcanzamos a ver que la política es un negocio, que solo sirve para que unos aprovechados sin formación, sin responsabilidad, sin capacidad, logren vivir mucho mejor de lo que les corresponde a nuestra costa, que convergemos en una idea compartida, la de limitar el poder de los políticos, la de controlar exhaustivamente sus andanzas, la de fiscalizar sus acciones, la de ciscarnos en sus muertos si intentan estafarnos, la de mandarlos a la mierda cada vez que se lo merezcan.

Pero desgraciadamente, la inmensa mayoría de los españoles sigue creyendo en los políticos porque son demócratas, vamos, siguen creyendo en lo que les han adoctrinado, somo si ser demócrata fuera magia que se obtiene a lo Harry Potter con depositar un voto en una urna por aquellos que pensemos que no nos van a estafar, sin saber que todos van a estafarnos, porque la corrupción política en este país es inmanente, lo alcanza todo, todo está politizado, y la primera ley de los políticos de todos los partidos es salvaguardar el sistema de sus detractores. Cada vez que un español acude a las urnas para votar por partidos políticos que hace tiempo que dejaron de ser demócraticos se está cargando la democracia, ojo al dato, votar por lo que no es democrático, es mantener en el poder la tiranía, no caben enmiendas.

Otra tontería a la que asistimos de forma cotidiana es comprobar como hay gente empeñada en vencer convenciendo, cuando les han impuesto un cordón oclocrático para silenciar su discurso, interferirlo e intoxicarlo hasta que llegue deformado a la opinión pública, y además lo han hecho con el dinero de los españoles. ¿Qué más da tener razón si no sirve de nada a efectos de cambiar la opinión pública?.

En el PSOE son muy listos, se han unido a los nacionalistas en el control de los medios de comunicación, de los mensajes, de lo que se puede y no se puede decir, en imponer un burka mediático a los españoles diciendo precisamente que están contra los burkas. Los socialistas mienten tanto como los nacionalistas. Prueba de ello es que nos han mentido con el pleno empleo de los cinco millones de parados, con la crisis que nunca iba a existir, con el respeto a las normas constitucionales que no respeta y siguen tan frescos.

La opinión pública española está secuestrada en una fortaleza inexpugnable que se vigila sin descanso por los guardianes del régimen. La cuestión no es tener o no tener razón, porque en el ámbito de la razón los socialistas han perdido la batalla al venirse abajo el socialismo real, al salir de todos los gobiernos de Europa importantes (los europeos llevan años siendo democráticos y saben elegir, no como nosotros que todavía estamos en la etapa de tránsito entre la fe política en las buenas intenciones y la razón política fundamentada en los hechos).

Hoy en Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Grecia, Polonia y Holanda no gobiernan los socialistas, en Estados Unidos ni se les conoce, ni se les espera. ¿Pueden equivocarse tantos occidentales en relación al socialismo?.

Y como los socialistas y los nacionalistas saben, los únicos que no lo saben son los del PP, que la única forma que tienen de seguir en el poder es tirando la casa por la ventana, pues no les importa ni ser inconstitucionales, ni proponernos que nos van a poner un piso a todos los españoles, ni estafarnos diciéndonos que vamos a salir de la crisis con sus medidas ridículas, ni vendernos la moto de que viene la derecha, ni nada, ni nadie, lo único que les importa es seguir aferrados al poder, porque en la vida privada pasarían a la condición de no privilegio del resto de los ciudadanos; de chofer, casa y gran sueldo, a vivir con muchas necesidades, como los demás, porque realmente en la vida real (que no el mundo virtual en el que viven y pagamos todos) no serían nada relevante, lo que hacen , como todos, es situarse en la posición en la que reciben más por hacer menos. Esta camada de impresentables que nos representan, sólo con la política pueden destacar, lo saben y harán lo posible para que nosotros sigamos sin saberlo, pero nos matarán a disgustos con tal de seguir aferrados al poder.

Para los bien intencionados que vendrán a decir que este es un alegato de defensa del PP, de la derecha y de los clanes oligárquicos, decirles que para nada, el PP hace mucho tiempo que ha perdido su rumbo y se encuentra desnortado, el capitán Rajoy ha demostrado ser un auténtico inútil en compañía de su equipo de mediocres sobrealzados, incapaz de impedir que unos sinvergüenzas le apartaran de sus legítimas funciones representativas, además también tiene mucha mierda que ocultar. Ni siquiera con alguien tan nefasto y básico como el presidente Zapatero son capaces de triunfar en las urnas con holgura, ¿se puede ser más ridículos?.

Lo que he dicho vale para todos los políticos, socialistas, conservadores y nacionalistas. Son una casta infame que se ha enseñorado del poder para utilizarlo en señorío convirtiendo a ciudadanos de una supuesta democracia en vasallos de sus delirios, jodiéndonos la vida a nosotros y a las próximas generaciones, y en este país castrado ya no quedan agallas para enfrentarse a los opresores que solo están en el poder para vivir en el privilegio mientras cada día condenan a más españoles a la miseria. Esta es la realidad.


Biante de Priena

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