desde 2.006 en Internet

lunes, 12 de julio de 2010

Selección de españoles


De esta forma despectiva denominaba un periodista catalanista a la Selección Nacional de fútbol en la que jugadores catalanes o que juegan en el FC Barcelona han tenido un protagonismo esencial. Ayer mismo, Iniesta, oriundo de Albacete y uno de los jugadores más admirados por su humildad y prudencia, coronó a nuestra selección con un gol mágico, tras una de las más broncas finales de un mundial que se recuerda, dónde la selección holandesa mostró al mundo lo que no es el fútbol.

El triunfo es un logro común de generaciones apasionadas por el deporte rey, del que algunos prefieren apartarse porque no soportan que nuestro país destaque en nada. Hay una oclocracia en este país que trata de envolver la realidad en propaganda para obtener ventajas y beneficios sobre los demás españoles. Su objetivo no es hacer que este país progrese sino más bien que se arruine, que retroceda, y para ello promueven el deterioro de la convivencia, la mentira institucional y la animadversión entre los españoles.

Ayer mismo, el Presidente de Gobierno mostró que todo lo que hace forma parte de una estrategia calculada, y al mismo tiempo denota su cobardía y mezquindad. Cierto es que nuestro país, gracias a los gobiernos nefastos que ha tenido, cada día avanza más por el camino de la creencia y la superstición, media España temblaba ante su presencia en Sudáfrica por su fama de gafe. Al final no acudió, mostrando su cobardía secular y la aceptación de su condición de traer mal fario a este país. Cierto es que ese adefesio político que es Mariano Rajoy tampoco se ha atrevido, por si las moscas.

En la Cataluña oclocrática ayer los mossos d´escuadra suspendieron los actos de celebración del mundial, con una intervención intempestiva según fuentes presenciales (una de las muchas que acumula), que provocó la ira de los aficionados españoles que disfrutaban del triunfo de la Selección. Sin embargo el día anterior, en una manifestación de corte independista patrocinada por las instituciones catalanas, no hizo acto de presencia ni siquiera cuando el Presidente de la Generalidad, José Montilla, estuvo a punto de ser agredido. El criterio de inequidad de esta intervención que ha ocasionado heridos atendidos en los hospitales, es una instantánea de oro de la miserable realidad que se vive en Cataluña, con una aplicación etnicista de las leyes que considera vasallos a los españoles y señores a los que abanderan esteladas. Prodigio de xenofobia bien construida y ocultada a lo largo de los últimos treinta años.

Los vasquistas no han sido menos extravagantes y en las provincias vascas se han producido altercados entre nacionalistas y españoles que han concluido con al menos tres heridos evacuados a un hospital.

Sin embargo la inmensa mayoría del pueblo español, no de sus versiones sindicales o políticas, ha salido a la calle para celebrar el triunfo de la Selección Nacional de fútbol (denominada “la roja” por los inventores de palabras y naciones).

Sí estuvo en la final la Reina de España, alzando los brazos de felicidad, y los Príncipes de Asturias, con un heredero afónico por los nervios tras haber gritado desde el palco de autoridades como cualquier español de bien desde las gradas.

España se ha merecido esta copa del mundial, en concreto ante una de las finales más broncas de la historia, en la que los holandeses dieron pruebas de lo que es jugar a otra cosa del fútbol, los medios internacionales hablan de justicia poética y romántica, en la que los que jugaron al fútbol triunfaron ante los que jugaban a otra cosa.

En fin, la selección de españoles, desde sus Reyes hasta el último contribuyente, ha mostrado que en los tiempos del cólera los jóvenes sacan de sí mismos lo mejor. Gran ejemplo para nuestra juventud asediada por los infames políticos que han convertido en parados a uno de cada dos españoles menores de 25 años.

Ayer ha quedado demostrado que lo único que le sobra a este país para salir adelante es la casta política que mantiene secuestrado al pueblo español para seguir disfrutando de sus privilegios inmerecidos. Cada día se hace más necesario un nuevo Contrato Social entre los españoles, que impida que los políticos más nefastos y corruptos puedan permanecer en la política, sin rendir cuentas de sus descomunales errores, con una patente de tiranía inadmisible para un país europeo en pleno siglo XXI.

Ahora debemos jugar todos juntos para lograrlo, la Selección Nacional de Futbol de España ha abierto la brecha para que los españoles seamos lo que nos corresponde y no el redil de borregos en que nos han convertido los políticos para afianzarse en sus privilegios a nuestra costa.

Biante de Priena


Más Miseria: los mossos d´esquadra disuelven la fiesta del mundial en Barcelona




Según nos informan desde el lugar de los hechos, los mossos d´esquadra han disuelto la celebración del mundial en Barcelona con gases lacrimógenos y medios antidisturbios, están provocando a la gente que se manifestaba pacíficamente para CREAR DISTURBIOS (y luego acusarles de haberlos creado).

PEDIMOS LA DIMISIÓN INMEDIATA DE LOS INDESEABLES QUE HAN DADO LA ORDEN.

LA MANIFESTACIÓN DE AYER NO LA DISOLVIERON, A PESAR DE HABER ATENTADO CONTRA EL PRESIDENT DE LA GENERALITAT.


CATALANISTAS SOIS UNOS MISERABLES. FASCISTAS. TIRANÍA DE MAFIOSOS. BUSCAIS EL ENFRENTAMIENTO CON LOS ESPAÑOLES Y YA NOS TENÉIS HARTOS.

DIMISIÓN DE SAURA POR LOS INCIDENTES DEL MUNDIAL (GRUPO DE FACEBOOK - ÚNETE)

ESPAÑA NI OLVIDA, NI PERDONA.

domingo, 11 de julio de 2010

Burgueses (y adoctrinados) contra el Tribunal Constitucional - Fotografías Manifestación Independentista Barcelona 10-07-2010


Ayer por la tarde asistí a la manifestación independentista que tuvo lugar en el centro de Barcelona, sin ninguna duda la manifestación más grande en la que he estado nunca, pues en muchos momentos el colapso era generalizado en un Paseo de Gracia absolutamente abarrotado, de principio a fin. Podría decirse que la masa -y nunca mejor dicho- apenas podía avanzar porque todo el recorrido previsto estaba completamente lleno.

A propósito de esta manifestación, quisiera hacer algunas reflexiones, y espero que se me perdone el atrevimiento: La primera, que el principal problema de Cataluña es que posiblemente sea el pueblo más fácilmente manipulable de España –que ya es decir-. Su fuerte identidad, que la tiene, le lleva a atender a cualquier gañán que le prometa la tierra prometida -valga la redundancia-, ya sea para mejorar su nivel de vida o para liberarse de un opresor inexistente, puesto que los opresores reales son unos gobernantes que culpan absolutamente de todo al resto de España para poder seguir manipulando a la plebe y robando a sus anchas.

Se trata de una cuestión compleja, puesto que la gente, realmente, no tiene la culpa de haber nacido en eso que acertadamente se ha denominado el "oasis catalán". Cuando tú a un niño le repites innumerables veces que vive en una nación oprimida por un estado heredero del fascismo, y todos los políticos, todos los medios de comunicación, todos los profesores en su escuela, e incluso sus propios padres, le repiten esa misma canción, el niño finalmente odiará a su enemigo. Es natural que esto sea así, y no cabe echarle la culpa al niño, sino a quien lo adoctrina.

No nos engañemos. El estatuto de autonomía de Cataluña, tal y como fue aprobado por el Parlamento de Catalunya, no era una Ley para mejorar la vida de los ciudadanos residentes en Cataluña, sino para expulsar a todos aquellos que no fueran catalanistas, que no fueran nacionalistas. Ese texto incidía en recortar -todavía más- las libertades de los foráneos, o de los no nacionalistas, de tal modo que nos negaba –por ejemplo- la posibilidad de apelar al Defensor del Pueblo, o la posibilidad de educar a nuestros hijos o de comunicarnos con la administración en nuestra lengua común. Ese texto decía que la lengua española es impropia de Cataluña, y que no tiene ningún valor en esta tierra. Ese estatuto consagraba la división, el genocidio cultural que se practica en la educación catalana, desterraba la movilidad laboral y nos animaba, en definitiva, a abandonar esta nueva nación en busca de la nuestra, esencialmente para volver a ser hombres libres. El Tribunal Constitucional no ha hecho otra cosa que darnos un balón de oxígeno a los no nacionalistas, destruyendo un texto que recortaba libertades y derechos humanos, aunque somos muy conscientes de que la sentencia no va a ser acatada ni por los políticos, ni por las instituciones, ni por buena parte de la ciudadanía, lanzada definitivamente hacia el odio y la insumisión.

Por lo tanto, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la sentencia no sirve para nada, es papel mojado, porque en Cataluña hace muchos años que sus políticos hacen simple y llanamente lo que les da la gana, y en una situación como esta esa sentencia sólo les sirve para asumir un papel de víctimas elevado a la enésima potencia y, en definitiva, para llegar a eso que ahora llaman "la superación del estatut". O, lo que es lo mismo, que ven la posibilidad de obtener mucho más que antes, porque ahora ya nos están explicando cada día que se han terminado las razones para atenernos a la Ley española, pues una vez que España ha demostrado que no respeta la voluntad democrática del pueblo catalán, ya no tienen por qué respetar a España, ni lo que diga el parlamento español, ni lo que digan sus jueces, todos ellos, así como toda la población española, en su conjunto, herederos directos del franquismo, dedicados a ningunear y a destruir las otras realidades nacionales de España. En definitiva, que ya no hay que respetar las leyes españolas porque vamos a tener que atenernos –sí o sí- a las leyes catalanas, que son las nuestras, las que nos damos a nosotros mismos a través de nuestros representantes locales, estos sí, democráticamente elegidos.

El problema que he descrito en estas pocas líneas no tiene solución. La población nacionalista de Cataluña está absolutamente convencida de que España les roba, de que España les oprime, de que España les odia, de que España les quiere anular como pueblo, y estamos llegando a una población talibanizada en el mismo sentido que las hordas de Herri Batasuna en el país vasco. Si bien es cierto que aquí los casos de violencia física son muy escasos, la violencia institucional y social contra quien se siente español está a la orden del día, y muchas personas se niegan a sí mismas, niegan su tradición, sus costumbres, su historia y sus orígenes con tal de ser aceptadas, obtener un empleo y un estatus cercano al de la clase dominante, que a partir de la aceptación en la secta estará siempre pendiente de sus necesidades. Es más, muchas personas entregan conscientemente a sus hijos en manos de un nacionalismo radical, porque saben que sus hijos no tendrán ningún futuro si no se mimetizan completamente con el paisaje, aunque eso suponga perderlos para siempre: la red del nacionalismo asegura trabajo y bienestar, y la seguridad de acabar integrado en una burguesía llorona, victimista, reivindicativa, y tiránica con quienes no sean de los suyos.

Como venía diciendo, este es un problema irresoluble, pues estamos alcanzando un punto de no retorno en el cual son legión los ciudadanos que se han amoldado a la realidad impuesta por unos políticos que nos han repetido innumerables veces: "o eres como yo digo, o no serás nada". Y la mayoría de la gente ha optado por ser como los políticos les han obligado a ser, de tal manera que la sociedad catalana, que tanto valora su propia identidad, finalmente carece de identidad propia, puesto que no es dueña de su propio destino, y se ha convertido en un instrumento en manos de sus gobernantes. Políticos acostumbrados a decidir no para mejorar la vida de los ciudadanos, sino para recortar las libertades con el fin de silenciar cualquier voz discordante y aumentar su poder: "si no hablas catalán no puedes trabajar", “si rotulas en castellano te cerraremos el negocio", etc, los cuales han redactado un estatuto de autonomía para darles un hachazo definitivo a todas las personas que todavía no se han sometido, y que al ver modificado su texto liberticida no tienen mejor idea que sublevar a la población civil para demostrar que ellos controlan la situación, y lanzar un mensaje a Madrid: "Nuestra población está en nuestras manos, y como no hagáis los que nosotros decimos, os vamos a machacar". Y tienen razón, pues una parte significativa de la población está en sus manos, y son capaces de manipularla para tensar la cuerda hasta que se rompa, pues estos políticos – que a buen seguro ya tienen el suficiente dinero como para salvaguardar el futuro de sus hijos y nietos- pueden caer en la veleidad de pretender pasar a la historia del mundo como los arquitectos de una nueva nación.

Y en construir una nueva nación es en lo que estamos, y es un proceso difícilmente reversible, y que podía observarse con claridad meridiana en la manifestación de ayer por la tarde, e intentaré explicarlo en pocas palabras: Zapatero abrió el melón del estatuto de autonomía de Cataluña y prometió que se aprobaría lo que decidiera el Parlamento de Cataluña. Aprovechando esa circunstancia, los políticos del lugar escribieron un texto que conscientemente anulaba los derechos constitucionales de la población para llevarnos a un nuevo escenario, donde España ya no era España y Cataluña se convertía en un parásito, que sólo apelaría a España cuando necesitara algo y al que España ya no podría exigirle –ni siquiera sugerirle- absolutamente nada. Zapatero les dio a los liberticidas nacionalistas la excusa perfecta para ganar siempre, pues redactaron un texto infumable que con absoluta seguridad sería recortado, pero antes tuvieron la inteligencia de someterlo al referendo popular. Y las pocas personas que acudieron al referéndum, la mayoría de ellos votantes nacionalistas, sin ni siquiera leer el texto, lo aprobaron. Y lo que aprueba el pueblo, deja de ser de los políticos para pasar a ser del pueblo, y ahí está la clave del asunto, y de la adhesión masiva de la gente a esta manifestación. Esa estrategia era el camino perfecto hacia la independencia. Estoy casi seguro de que esta jugada no la vieron ni Zapatero ni Maragall, pero que sí que la contemplaron desde CIU o desde ERC. Era demasiado evidente que toda esta parafernalia del estatuto de alguna manera se torcería, y que eso les llevaría al escenario largamente deseado. Lo que ocurre en estos momentos, y eso es lo que vimos ayer por la tarde, es que hay una parte muy importante de la población que aprueba la independencia que ahora exigen sus políticos. Y auguro una profundización del PSC en esos términos –para no perder poder, aunque no colará-, pero, sobre todo, un enorme éxito electoral de Reagrupament, el partido que dominó y que encabezaba realmente la manifestación, y que es un espacio fanatizado que va a llevar a una parte de la sociedad hacia una ruptura definitiva y radical con lo poco que queda de España en Cataluña. Mucho me temo que tras la sentencia del Constitucional ya no queda la menor posibilidad de que no prohíban los toros en esta región. Lástima, los aficionados no podrán volver a ver a José Tomás triunfando en Barcelona. Esa será la primera muestra de que aquí las cosas cada vez irán a peor, a no ser que alguien (¿?) le ponga remedio.

FOTOGRAFÍAS DE LA MANIFESTACIÓN:











































Fotografía tomada a un metro de Joan Carretero, líder absoluto del partido secesionista Reagrupament, que me señala con el dedo y me pide que venga a hablar con él.

-----------------------------------------------------------

ANOTACIONES FINALES:

Lo que más me llamó la atención de la manifestación es la pasividad de los manifestantes. Me recordaban a un inmenso rebaño de borregos, en el sentido de que ni churreaban ni murreaban. La práctica totalidad de los asistentes permanecieron liberalmente mudos, como si con su mera presencia bastara, y no necesitaran expresar absolutamente nada.

La mayoría de ellos parecían aburridos, y muchos incluso bostezaban, como si aquello les aburriera. También me sorprendió la poquísima imaginación y preparación del evento por parte de la gente, pues apenas había pancartas, y las pocas que encontré –y mira que caminé para arriba y para abajo- tenían poca gracia. Lo mismo podría decirse de los lemas. Entiendo que había un lema principal, que repetían la mayoría de los presentes, que era “¡dignidad!, ¡independencia!”, pero lo que en ningún momento escuché ni vi escrita fue la palabra libertad. Por supuesto, me hubiera resultado esperpéntico encontrarme con esta palabra, pues los carceleros no pueden exigir libertad, pero tal y como están las cosas, uno ya no se sorprende de nada.

Algunos lemas algo más imaginativos, o que daban más de sí, el socorrido “español el que no bote”, con lo cual todo el mundo se ponía a saltar compulsivamente, y un grupo gritando todo el tiempo “si fuese español, ya me habría suicidado”. Todo lo anterior en catalán, of course.

Pero lo más triste para mí, sin ninguna duda, la impresionante cantidad de niños pequeños envueltos en banderas independentistas. Niños pequeñísimos gritando todo el tiempo frases como “puta España” y cosas así, nunca dejan de sorprenderme, aparte de producirme una profunda tristeza, y de llevarme a reflexionar que sólo personas enfermas pueden educar a sus hijos en un odio visceral hacia sus propios vecinos.

En general, escuché a la gente hablar mucho de fútbol, y diría que esa fue la conversación principal entre los asistentes a la manifestación, todos con el deseo común de que hoy pierda España la final del mundial.

Montilla, en olor de multitud

sábado, 10 de julio de 2010

De la miseria

Última hora: la agencia EFE informa que los asistentes a la manifestación institucional de Barcelona contra la sentencia del Tribunal Constitucional reunió 56.000 asistentes (y no más de un millón como decían los organizadores).

"Una nación es un RESULTADO antes que un propósito" (Max Weber)

La irresponsabilidad del President de la Generalitat, el deshonrado Montilla, que jamás tuvo honor, ni decencia, ni inteligencia, ni prudencia, como los buenos talibanes, se pondrá esta tarde a la cabeza de una manifestación institucional contra el pueblo español, no contra el Estado, no contra España, no contra el Gobierno, sino contra los españoles. Este esperpento político, medio analfabeto, al que Pujol le quería añadir una p a su nombre (p de pringado) acaba de cometer su última torpeza.


Los catalanistas no se han dado todavía cuenta de que han perdido “su guerra de papel” (nunca han tenido valor, ni coraje para otra cosa) contra España, una vez más, como todas las anteriores. Ni elevando a la mitología una refriega como la de Els Segadors, ni reescribiendo la historia de lo ocurrido en 1714, ni elevando a Macià al héroe que no llegó a ser (otra cosa es que fuera honesto, que este sí lo era, pero fue traicionado por sus propios compañeros catalanistas), ni reeditando la semana trágica, ni olvidando la sedición de Companys en época de la República, por la que fue juzgado y encarcelado, han servido para imponer una nación contra la Ley suprema que es la Constitución Española.

La memez de la oclocracia catalanista no tiene parangón, se sacan un reglamento de deseos e intentan colarlo de rondón al Estado en sustitución de una Constitución aprobada por los catalanes, al igual que por los demás españoles, en su día (con cifras de ratificación de más del 90 % y participación de más del 70 % -compárese con las del Estatut, participación del 38 %). Contando además, y esto ya roza el sarcasmo, con el apoyo del Gobierno de España del PSOE, del Presidente Rodríguez Zapatero, y ese portento que es Leire Pajín, que horas antes de la sentencia del Tribunal Constitucional, advertía que “es nuestro” Estatut, refiriéndose al PSOE, por supuesto.

El señor Montilla no tiene bastante con ingresar al año 160.000 euros, mientras que su señora se endosa otros 150.000 euros, ni con enviar a sus hijas a un colegio alemán en el que apenas se habla catalán, mientras impone a los hijos de todos los demás la inmersión lingüística. No, su avaricia y soberbia son descomunales, quiere más, o en realidad quiere lo mismo, el problema es que sin un Tribunal Supremo catalán, ahora todos los que han trincado en Cataluña van a tener que rendir cuentas ante la justicia española de lo ocurrido en el caso Palau, en el caso Pretoria, y en otros tantos.

La manifestación de esta tarde más que el derecho a decidir, lo que pretende es el derecho a permanecer en la poltrona, contra los ciudadanos, catalanes y españoles, el derecho a imponer una tiranía discreta, el derecho a distinguir entre señores feudales (políticos) y vasallos (el pueblo). No se enteran, no acaban de enterarse, de que para que ellos sean una nación, España que sí lo es, lo ha sido y lo seguirá siendo tendría que dejar de serlo. Y además, sin consultar directamente a los españoles –que falta de respeto- sino haciendo un entramado mafioso con los representantes políticos del pesebre nacional, con los autores de los cinco millones de parados, el robo sin fin, la usurpación, la insidia, el déficit del 12 %, la deuda total de 4 billones de dólares, y el mayor descrédito de un gobierno de la historia de España.

No se enteran de que una nación se construye sobre la realidad, no sobre la propaganda y la agitación de una oclocracia depravada que se está beneficiando a costa de que los españoles hayan perdido su bienestar. Cuanta miseria hay en el socialismo español, en los nacionalismos de este país, cuanta gente lo está pasando mal, para que ellos jueguen a sus sueños de patriotas (que en realidad es el envoltorio de sus privilegios inmerecidos). El irresponsable Montilla, ha invocado la sedición y eso es traición a la patria, motivo para detenerle y encarcelarle junto a todos representantes de instituciones del Estado que le acompañan, pero no ocurrirá nada porque la manifestación se dirige desde La Moncloa.

El señor Montilla será el máximo responsable de lo que ocurra en Cataluña en los próximos días, hoy tendremos una manifestación de subvencionados y aspirantes a vivir de los demás. Mañana, tendremos una manifestación espontánea de los españoles residentes en Cataluña, si la selección nacional de fútbol triunfa en el mundial, algo que deseo con todas mis fuerzas, como todos los españoles decentes y honestos, no solo el Estatut, sino toda la oclocracia perderá su poder para siempre.

Mañana, como ocurrió en él pasado, el futuro de nuestra nación se dirime en tierras lejanas, en esta ocasión en Sudáfrica (tierra de Böers), el nuevo Flandes. Lo único que cambia es que ayer era el Duque de Austria y hoy Vicente del Bosque el que dirige a nuestro ejército. Y lo más penoso, para todos estos sinvergüenzas, es que posiblemente sea un jugador catalán, del Barsa, el que termine dando la puntilla a sus aspiraciones, aunque no perdamos de vista a Villa, que a pesar de ser del Barsa es asturiano, y a los asturianos lo de defender a la patria nos viene de fábrica.

Sea quien sea, suerte muchachos, SOIS NOSOTROS, VOSOTROS SÍ SOIS ESPAÑA, vosotros sí que representáis el honor de nuestra patria. Y si no puede ser, enhorabuena por haber llegado a las semifinales, sabemos que pondréis lo mejor que lleváis dentro, todo lo español que atesoráis, y con eso es suficiente para haberos convertido en nuestros héroes, en esta España asolada y asediada por los parásitos de la política. Los españoles sabemos salir adelante, con la derrota y con la victoria, porque llevamos siglos haciéndolo. Si perdemos, habremos avanzado lo que nunca antes se había logrado, si ganamos... no sólo será un mundial, van a ser muchas más cosas las que van a cambiar en este país que la historia del fútbol.

Biante de Priena

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...