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sábado, 12 de diciembre de 2009

La vicepresidenta usurpa la soberanía de los ciudadanos españoles


"La soberanía de los ciudadanos sólo admite representación en la cabeza de los tiranos". Erasmo

Pasmado me dejan las declaraciones de la señora De la Vega, cada día más doctrinaria e histérica en sus soflamas. La matriarca del progresismo, que junto al Edipo de las cejas, se han creído que las urnas les conceden patente de corso para hacer lo que bien les parezca. Cada día estoy más seguro de que el mayor problema del Gobierno socialista es la indigencia intelectual, la suprema ignorancia que atesora, que unido a la mala leche, el instinto de venganza que proviene del odio a lo diferente, y que acompaña siempre a los sectarios fundamentalistas, miserables en sus ideas y mezquinos en sus acciones, nos conduce, sin remedio, al abismo del malestar social y del esperpento cultural, porque piensan que cuanta más decadencia se produzca más votos obtendrán los representantes del progresismo y más cargos públicos bien remunerados podrán repartirse.

Monseñor Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal, ha hecho unas declaraciones considerando que para la Iglesia católica el aborto es un delito, evidentemente la Iglesia puede decir misa, pero no puede intervenir de ninguna forma en el ordenamiento jurídico español, aunque desde la libertad de expresión puede exponer su opinión como cualquier otra organización social o ciudadana.

El problema de la iglesia española es que hace tiempo que el socialismo se comporta como una secta religiosa, impartiendo una Nueva Fe que se contrapone a la Vieja Fe que representa la tradicional relación de nuestro país con el cristianismo. No es extraño que surja enfrentamiento en el ámbito de las creencias, caminamos a buena marcha hacia una nueva cruzada, porque cuando la política se fundamenta en la fe y no en razones, la violencia acaba emergiendo.

A la vicepresidenta De la Vega, una de las representantes más recalcitrantes del progresismo más infame, no le han sentado nada bien las palabras del representante episcopal, prorrumpiendo en un solemne exabrupto, para exclamar, con esa dulce faz que le ha brindado el destino, lo siguiente: “la última palabra la tienen los representantes de la soberanía, el Parlamento”.

La apropiación indebida de la semántica de los conceptos que hacen los políticos socialistas es propia de la Novela Picaresca española y las crónicas de los timos organizados en las películas de Toni Leblanc, porque alguien que ha estudiado la carrera de Derecho y ha ejercido como profesional en los tribunales, no puede ser tan torpe, tan ignorante, y tan ruin, como esta señora, pero la vicepresidente De la Vega lo es y lo demuestra sin recato alguno, sabiéndose lideresa mesiánica de la horda progresista que asola los páramos de la patria.

Verá usted, señora vicepresidenta, la iglesia no representa la soberanía de los ciudadanos, pero usted tampoco, ni nadie de su partido, ni de otro partido, es decir, exactamente nadie puede representar la soberanía de los ciudadanos, ni siquiera el Parlamento, porque la soberanía de los ciudadanos no puede ser representada, ni transferida, ni delegada, no admite representación, porque los ciudadanos somos legítimamente soberanos y la soberanía no se transfiere en las urnas, por lo tanto ni necesitamos, ni aceptamos, ni asumimos su representación, al igual que tampoco asumimos la representación de Monseñor Martínez Camino, ni de ningún otro u otra que se arrogue lo que no le corresponde.

Usted, lo que puede representar es la soberanía de la nación española, porque está legitimada para ello por ser un miembro del Gobierno, por ejemplo para prohibir las histriónicas consultas municipales sobre la independencia de Cataluña que apadrina Laporta, para ejercer su derecho de veto a un régimen no democrático y cerrar las fronteras con Marruecos por el asunto Haidar y la cuestión del Sáhara Occidental; también es representante del Estado para intentar derogar, por ejemplo, la Ley de Violencia de Género que patrocinó, y que está produciendo más damnificados que la Primavera flores, para eso si tiene potestad, pero prescinde de ejercer su derecho y su deber porque contraviene su ideología

Una ideología es simplemente una creencia racional o irracional, la creencia socialista es tan racional como puede ser la que defiende Monseñor Martínez Campos, sencillamente basada en otra fe que no es la suya. Y como este país tiene un Estado aconfesional según su Constitución, tan aconfesional es para su creencia como para la de Monseñor Martínez Campos. Mida sus palabras y deje de adoctrinar a los españoles en su sectarismo, porque la doctrina del partido socialista no será la de los españoles por mucho que se empeñe; actualmente estamos mucho más perjudicados por el fanatismo y radicalismo intempestivo de los socialista, que por todas las cuestiones relacionadas con la Iglesia cristiana, que socialmente ha sido desplazada por la cultura que usted patrocina.

Así que deje de suplantar a los ciudadanos en su soberanía, porque los ciudadanos españoles somos soberanos, la soberanía ciudadana no admite representación más que en la cabeza de los tiranos, que suprimirían la democracia si estuviera dentro de sus posibilidades. La soberanía de los ciudadanos en España proviene de que somos españoles, no de que seamos ciudadanos, ni catalanes, vascos, gallegos, socialistas, conservadores, progresistas, republicanos, cristianos, musulmanes o judíos, que no lo acaba de entender, la soberanía no dimana de la ciudadanía, es concurrente y convergente con ella; en todo caso somos ciudadanos como consecuencia de ser soberanos, y no al revés, por mucho que les interese a los socialistas que así fuera.

Los españoles somos ciudadanos y soberanos, no sólo ciudadanos. Y porque somos soberanos, somos los que tenemos la última palabra sobre lo que se diga y se haga en cuestiones relacionadas con la Nación y la Constitución españolas, somos lo que nos dé la gana ser, no lo que usted o cualquier otro indique y patrocine. En un país normal, alguien como usted ya debería estar ante un tribunal rindiendo cuentas por sus desmanes, por las tropelías que ha hecho y las gilipolleces que ha dicho en plena impunidad.

A ver si se enteran de una vez estos socialistas golpistas y dejan de subvertir el vigente orden Constitucional desde el Gobierno, excediendo los límites de su potestad; los socialistas se han embriagado de poder para beneficiarse personalmente a costa de nuestro bienestar y porvenir, y no se cortan un pelo para dar un Golpe de Estado permanente desde las instituciones que administran.

Precisamente en una nación hermana como es Honduras no han tenido ningún problema para comprenderlo, por eso enviaron al Presidente Zelaya a vagar por las embajadas, que es lo que tendríamos que haber hecho en España con Zapatero y su corte hace mucho tiempo.

Va siendo hora de que la caterva de ignorantes que dicen representarnos en el Parlamento Español se enteren de una vez de que su poder está limitado y controlado por nuestra Constitución, que su elección democrática sólo les permite administrar el Estado y sus instituciones provisionalmente, por el tiempo acordado, y representar nuestra Nación ante otras naciones, pero no pueden, ni modificarla, ni maquillarla, ni representarla ante los españoles que somos sus legítimos dueños, sin consultarnos previamente, y si lo hacen o lo intentan hacer, están cometiendo un delito de prevaricación.

¿Pero a dónde están mirando los representantes de la Justicia en este país?, ¿al amo Estado que les paga los sueldos?. Pues deberían mirar a los ciudadanos y soberanos españoles, que somos quienes tenemos derecho a ser representados, y los funcionarios de Justicia la obligación de representarnos, aunque sea contra el Gobierno que administra el Estado, porque nosotros pagamos realmente sus sueldos, los de los funcionarios públicos, los de los políticos, los del Gobierno y también los de los funcionarios de la Justicia Española, pero desde que Alfonso Guerra decapitó a Montesquieu, los representantes de la justicia en nuestro país se han convertido en una filial del Gobierno, subvirtiendo el orden Constitucional vigente.

Porque está claro que el que paga tiene derecho a exigir, y los representantes de la Justicia de este país tienen mucha responsabilidad en todo lo que ha ocurrido en este desmadre que estamos viviendo. Esa responsabilidad que los ciudadanos y soberanos españoles nunca vamos a olvidar, hasta que rindan cuentas de su extraordinaria complacencia con unos gobernantes que ilegítimamente se exceden en su representación pública para convertir una democracia en una tiranía demagógica.

Enrique Suárez Retuerta
un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

viernes, 11 de diciembre de 2009

Las siniestras intenciones del prevaricador Rodríguez Zapatero


Va siendo hora de poner las cosas en claro, porque el Presidente del Gobierno de España ha prevaricado, cometiendo un delito penado por la justicia española vigente, como denunciaba recientemente en un artículo previo.

Para los no versados en terminología jurídica, les recuerdo que el diccionario de la RAE define
prevaricación.
(Del lat. praevaricatĭo, -ōnis).

1. f. Der. Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario.


Rodríguez Zapatero ha participado muy directamente en el desarrollo preliminar del Estatut y en su aval público, reiterándose en su apoyo. Es decir, ha resuelto desde su autoridad como Presidente del Gobierno de España, y gracias al apoyo de su partido, convertirse en parte activa de la defensa del Estatut catalán contra el resto de la Nación española.

Un Estatut que dice en su preámbulo lo siguiente:

El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación. La Constitución Española, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Cataluña como nacionalidad.
Según el diccionario de la RAE es evidente es que, una nación no es una nacionalidad. Dentro de nuestra vigente Constitución de 1978, no hay posibilidad alguna para que Cataluña sea una nación, aunque bien puede definirse como nacionalidad. La única nación indivisible en la Constitución es la nación española, no hay alternativas, ni resquicios.

El Parlamento de Cataluña no tiene capacidad jurídica para definir Cataluña como nación, porque eso es un delito de sedición en nuestro Estado de Derecho. Admitir esa posibilidad es aceptar que los catalanes son soberanos sobre su territorio, población e instituciones, algo que resulta inconcebible, puesto que Cataluña forma parte de la “patria común e indivisible de los españoles” que es España como bien expresa el artículo 2 CE 1978

Artículo 2.

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Y el artículo 11 CE 1978. nos dice:

Artículo 11.

1. La nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la Ley.
2. Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad.

Y con estos conceptos es suficiente para demostrar la prevaricación de Rodríguez Zapatero al avalar el Estatut de Cataluña siendo Presidente del Gobierno de España, porque si la única nación legítima que puede existir en nuestro territorio, como bien dice la Constitución Española de 1978 es España, y los españoles no pueden ser privados de su nacionalidad: ¿cómo se puede hablar entonces de Cataluña como nación y de los catalanes como nacionalidad?.

Pues cometiendo un insidioso error, urdido para confundir el orden vigente, que es considerar nacionalidaduna forma de definir Autonomía como institución del Estado- con NACIONALIDAD –que es una consecuencia derivada del origen Nacional, una condición de pertenencia-.

Una nacionalidad, como bien define el diccionario de la RAE puede ser

nacionalidad.

1. f. Condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación.
2. f. Estado propio de la persona nacida o naturalizada en una nación.

3. f. Esp. Comunidad autónoma a la que, en su Estatuto, se le reconoce una especial identidad histórica y cultural.
4. f. Esp. Denominación oficial de algunas comunidades autónomas españolas.


Las acepciones 1 y 2 exclusivamente pueden dimanar de la condición de Nación, y según la Constitución Española de 1978, sólo hay una nación legítima que es España.

Las acepciones 3 y 4, y aprovecho para mostrar mi admiración por los veladores de nuestra magnífica lengua, el idioma español, en el relativo de España –no de una forma genérica-, sirven para definir comunidades autónomas, nada que ver con la cuestión nacional.

No volveré a repetir lo establecido en el artículo El Golpe de Estado, encubierto e ilegal de Rodríguez Zapatero, donde se explica que la autonomía es exclusivamente una forma de organización del Estado, nada que ver con el concepto de Nación, que depende exclusivamente de la soberanía del pueblo español.

Pero Rodríguez Zapatero, que en su día obtuvo su licenciatura con una memoria que llevaba por el título de “Un modelo de autonomía política: Castilla y León”, y habiendo sido profesor ayudante de Derecho Constitucional en la Universidad de León, no desconoce estas cuestiones, porque en sus propias palabras decía:

“El tribunal Constitucional ha definido con lucidez el significado de la autonomía como poder limitado: “Ante todo –dice el tribunal- autonomía no es soberanía, por lo que en ningún caso el principio de autonomía puede oponerse al de unidad dado que cada organización territorial es una parte del todo” (Rodríguez Zapatero).
Rodríguez Zapatero, al igual que el Parlamento de Cataluña, y todos los Parlamentarios Españoles que aprobaron el Estatut en el Congreso y el Senado, han prevaricado en su resolución.

Y regresamos de nuevo al artículo 2 de la Constitución Española de 1978, para reafirmar lo dicho, porque de forma artera, la estrategia insidiosa de Rodríguez Zapatero, se manifiesta en la plenitud de su perversión cuando descubrimos lo siguiente, y me permito repetir el artículo de nuevo:

Artículo 2.

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas

Lo hago para dejar bien clara la cuestión de fondo de toda esta representación teatral, que no es otra que la revocación sobrevenida de nuestra Constitución, subvirtiendo la voluntad del pueblo español, porque si ustedes se fijan en el siguiente párrafo lo entenderán con claridad meridiana

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.... lo que quiere decir que si se aprueba el Estatut, España dejará de ser una Nación y patria común e indivisible de todos los españoles, porque los catalanes podrán decir sin problema alguno que no son españoles, puesto que su nacionalidad no es española, sino catalana, y en ese mismo momento la Constitución Española, aprobada por el soberano pueblo español en 1978, quedará derogada “de iure” y “de facto” de forma inmediata, porque el Estatut catalán no puede ser contenido por nuestra Constitución, y nuestra Constitución dejará de estar vigente en Cataluña, y consecuentemente, en toda España.

El Estatut supone de hecho un Golpe de Estado encubierto, porque elude consultar al soberano pueblo español sobre su legitimidad, que es el único sujeto legítimo para dirimir sobre cuestiones relacionadas con la Nación española, y quienes lo patrocinan son unos golpistas.

En estos momento se está perpetrando un Golpe de Estado encubierto, desde la Presidencia del Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña, que sólo puede detener el Tribunal Constitucional. Si el Tribunal Constitucional acepta el Estatut tal como está, también habrá prevaricado, lo que no tiene ninguna consecuencia sobre la prevaricación cometida hasta ahora por el Presidente del Gobierno de España, los parlamentarios que aprobaron el Estatut y la Generalitat, por la que sus representantes que deben ser denunciados de oficio, por el Fiscal General del Estado, -y si no lo hace, siendo consciente de lo ocurrido como es, también habrá prevaricado-, y posteriormente juzgados en los tribunales españoles

Los españoles tenemos un grave problema, porque Rodríguez Zapatero ha prevaricado en sus funciones, arrastrando a la prevaricación al Parlamento español y estando a punto de llevar a las máximas instituciones judiciales de nuestra nación al harakiri de su legitimidad si osan hacerle caso. Los tres poderes que conforman el Estado social y democrático de Derecho, legislativo, ejecutivo y judicial están al borde del abismo gracias a la magnífica ocurrencia del inefable, por asegurarse un puñado de votos.

No son los únicos motivos por los que el Estatut es inconstitucional, hay otros muchos, como la bilateralidad y la multilateralidad, pero sin duda este es el más importante. De hecho el Estatut habla de la cooficialidad del idioma español en Cataluña, cuando se ha exterminado la posibilidad de su aprendizaje preceptivo.

Enrique Suárez Retuerta,
un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

jueves, 10 de diciembre de 2009

Campaña de Navidad: Sienta un progresista a tu mesa también en Nochebuena

Es Navidad, vivimos en el mejor mundo de los posibles y tenemos el mejor Presidente de Gobierno del mundo mundial. Todo es paz y amor, casi todos tenemos el plus en el salón y podemos ver la cuatro y la sexta gratis. No hay trabajo, la educación está echa unos zorros, la economía española es la más deteriorada del mundo occidental, nuestros hermanos musulmanes secuestran españoles por todas partes, y el 1 de enero en ZEUROPA podrán disfrutar de las ocurrencias de ese prodigio de la naturaleza de las cejas circunflejas, que la fortuna nos ha deparado.

Con motivo de tan fastuoso acontecimiento es hora de aproximarnos y cantar todos juntos el Noche de Paz, por eso desde este blog lanzamos una iniciativa singular, que es la de conocer al progresista que estamos manteniendo con nuestros ingresos e impuestos, ¿cómo se llama?, ¿de dónde es?, ¿a qué dedica el tiempo libre?, ¿pertenece a la SGAE?, ¿ha estado apoyando la conferencia de Copenhague?, ¿qué ha hecho por el feminismo?, ¿participó en las manifestaciones del NO a la Guerra?, ¿estuvo recogiendo chapapote en el Nunca Mais?, ¿a qué sindicato pertenece?, ¿cuántos colectivos le tienen como socio?.

Para comunicarte con él o ella, no tendrás problemas si utilizas los consejos que nos ofrece Ann Coulter, sencillos y precisos.

Sentemos a nuestro progresista a la mesa en la próxima cena de Nochebuena, para que coma con nuestra familia ese día ya que come a costa de ella todo el año, para que nuestros hijos le pierdan el miedo a los extraños que nos hacen echar sapos por la boca, para que sepamos como ha podido vivir gracias a nosotros durante el último año, para que nos cuente que restaurantes con estrellas michelín ha visitado, que paises ha conocido y en que hoteles de cinco estrellas ha pernoctado, de que marca es el coche nuevo que ha estrenado y el piso al que se le ha trasladado desde que vive a costa del erario público. Ese progresista representa toda nuestra felicidad, nosotros estamos jodidos, pero él está fenomenal gracias a nuestro trabajo y Zapatero. ¿No es maravilloso?

Esperamos que el Ministerio de Igualdad nos apoye -y subvencione- en la promoción de esta magnífica campaña solidaria:

invita un progresista a tu mesa también en Navidad, ya que todo el año come a costa tuya.

No lo dudes, súmate a esta magnífica campaña solidaria, poniéndote en contacto con La Moncloa, donde te brindarán los datos del progresista que corresponde a tu familia.

Que se vea que somos solidarios, por unas Navidades progresistas, y no escatimes en gastos, que su paladar está acostumbrado a lo mejor.

Observatorio Español "Aprendiendo a compartir" les desea:

Felices Fiestas Progresistas

Algunos españoles no estamos de acuerdo


A fin de conmemorar el tercer año de presencia pública de Ciudadanos en la Red en la escena política de la red hispana, deseo brindar un merecido homenaje a la Resistencia Española, conformada por todos los que han mostrado su oposición ante la barbarie sectaria que asola la existencia de los vejados ciudadanos de este país, jamás respetados por los políticos de todas las facciones que conforman un régimen de esperpento y latrocinio.

El trigésimo primer aniversario de la Constitución Española de 1978 ha pasado y habrá que luchar cada día más por alcanzar el trigésimo segundo y los sucesivos, pero la victoria está asegurada para los españoles y no para los políticos que dicen representarles. Está claro que los políticos de este país no se merecen más respeto que el que brindan a los ciudadanos, a los que dicen representar, porque el respeto se obtiene del esmerado cumplimiento de las reglas que ellos se saltan cada día y de la confianza mantenida, que no puede provenir de la demagogia que imparten como doctrina.

Ante nosotros tenemos a un Presidente del Gobierno español que ha prevaricado en sus funciones, porque habiendo prometido cumplir y hacer cumplir la Constitución Española para acceder a su cargo, ha tenido la desfachatez de apoyar una sedición encubierta de la comunidad de Cataluña para mantener su partido en el poder, tanto en Cataluña, como en España; es decir, ha intentado vender la dignidad de los españoles por un plato de lentejas electorales, aprovechando que los ciudadanos estamos deslumbrados por la crisis económica que nunca existió, la desocupación más elevada de la historia de nuestro país, y los daños colaterales de su Gobierno. Quienes representan la oposición, tampoco han sabido ni han querido –ojo al dato- ejercer su derecho y deber, limitando y controlando los excesos de autoridad de un Gobierno que ha traicionado los propios fundamentos de su existencia.

Por eso quiero hacer un homenaje a la Resistencia Española formada por los ciudadanos, en especial a mis antiguos compañeros del partido Ciutadans, evidentemente no a los peregrinos que hoy acompañan a esa polichinela que es Albert Rivera hacia el cenotafio que la historia le tiene reservado hace tiempo, sino a los que estuvieron hasta un poco antes o un poco después del Congreso de Hospitalet, en el que se confirmó la deriva del engendro catalán no nacionalista.

Definir la Resistencia Española no resulta fácil, pero la experiencia de estos años nos ha permitido a algunos conocer sus características, porque aunque resulte extraño lo que se vivió en Ciutadans en el periodo que va desde su fundación hasta su declive, remeda en numerosas cuestiones lo ocurrido en este país. Quien haya vivido la confrontación de Constitucionalistas contra No Nacionalistas en el partido naranja, sabe que es lo que está ocurriendo ahora mismo en el conflicto que se dirime entre los derechos inconstitucionales de sedición de la Catalunya representada –que nada tiene que ver con la Cataluña real- y los Constitucionalistas que defendimos en todo momento la Nación española constituida como único atanor de legitimidad para nuestra convivencia. También en Ciudadanos se promovió algún Manifiesto por la Dignidad, ahora que están tan de moda en nuestro país.

Evidentemente la resistencia española no está formada exclusivamente por los que estuvimos en Ciutadans, me consta que en todos los partidos políticos, especialmente en los más novedosos, se han formado grupos de resistencia contra la osadía de los políticos, algo que he celebrado y de lo que me congratulo. Pero también hay numerosos ciudadanos que a título individual o en pequeños grupos cada día presentan batalla contra la estupidez de los políticos españoles, todos ellos, por supuesto también conforman la resistencia española, al menos la que se expresa públicamente.

¿A dónde quieren llevarnos los políticos?

El meollo de la cuestión que se dirime no es baladí, porque tras la pantalla ornamentada de una lucha por los derechos de una comunidad a emanciparse de la organización común y compartida que es el Estado español, que no puede exceder en ningún caso los límites de la Nación española y su Constitución, se oculta arteramente la sumisión de los derechos fundamentales de los españoles a su representación política colectiva, que es el pasaje gratuito e involuntario para un viaje sin retorno hacia el feudalismo al que nos invitan nuestros representantes públicos Pero además se oculta la demolición incontrolada de nuestro Estado de Derecho, de nuestra cultura, de nuestra historia, de nuestra identidad, de todo lo que somos, hemos sido y podremos ser, porque reescribir de nuevo la realidad al antojo de unos cuantos sinvergüenzas produce numerosos privilegios y beneficios de enorme rentabilidad, aunque sea sometiendo a la más inicua opresión a los ciudadanos representados.

El Estatut de Catalunya es exactamente lo mismo que la propuesta de Ibarretxe para convertir Euskadi en un Estado Libre Asociado, pero hecha de forma más maquiavélica y demagógica, con nocturnidad y alevosía, porque en este caso ha contado con la colaboración y / o anuencia de una facción numerosa del partido –no todos, es cierto- que sustenta en el Gobierno de España, a José Luis Rodríguez Zapatero como Presidente, un personaje que todavía no distingue que sus gobernados son ciudadanos y soberanos, que él sólo tiene poder para administrar el Estado, siempre que no toque el dominio que es la nación, España, y su soporte legítimo que es la Constitución de 1978, cuya existencia y futuro concierne en exclusiva legitimidad al pueblo español –y a nadie más-, porque este poder no puede ser delegado, ni transferido, ni representado en ningún proceso electoral que no sea un referéndum de todo el pueblo español, de la nación española. Algo tan sencillo de comprender para alguien que no sea analfabeto, no puede en ningún caso dejar de ser comprendido por un licenciado en derecho que incluso impartió clases de Constitucional y por todos los representantes funcionariales del Estado español, así que a la malevolencia política debe añadirse el agravante de insidia y connivencia de los servicios jurídicos del Estado.

Para que ustedes acaben de entender la tropelía del insigne circunflejo, sirva el siguiente ejemplo, supongan que una empresa valenciana de calzado contrata a un gerente para hacer zapatos, pero un día el gerente se levanta y se declara a sí mismo presidente del consejo de administración y decide con la ayuda de un delegado en el consejo, enajenar una parte de la empresa ante la mirada atónita de los accionistas, que son los únicos y legítimos propietarios de la empresa. Otro ejemplo, los hijos de un finado heredan un negocio y uno de ellos decide unilateralmente venderlo sin informar siquiera al resto de los legítimos herederos. Esto que parece un chiste, es lo que pretende hacer Rodríguez Zapatero con Montilla, ríanse ustedes ahora del despropósito y la desvergüenza que supone tener unos representantes públicos que hagan semejante salvajada política y además pretendan recibir aplausos. Nos insultan, estos malandrines insultan la inteligencia de los españoles, conculcan nuestros derechos, y se quedan tan frescos.

Pues todas estas cosas las fuimos aprendiendo algunos españoles en el enfrentamiento directo con esa legión de sectarios que habitaba Ciutadans, los que se declararon no nacionalistas de centro izquierda un buen día, pensando que se habían deshecho de los españoles en su partido y lo que lograron fue mandar su formación política directamente al olvido, gracias a la ayuda de algún catedrático de Derecho Constitucional primo del Presidente de Caixa Catalunya y el pacto contra natura de un Albert Rivera que aspiraba a líder mesiánico, con unos sectarios organizados, ex militantes del PSC, que decían representar al partido en el Parlament de Catalunya, mientras lo que hacían era dejar que pasara el tiempo sin hacer nada, o haciendo que hacían algo, para que la afrenta del Estatut se acabara perpetrando.

España le dice adiós a Zapatero

Alguien me preguntó el otro día en un comentario por qué no soporto a Zapatero, pues muy sencillo: porque es idiota de libro, y si acepto su idiotez como supremacía intelectual yo también me convierto inmediatamente en idiota, y la verdad que no me agrada, como sé que le ocurre a otros muchos de mis compañeros en Ciudadanos en la Red, que nos hagan idiotas por decreto nos molesta soberanamente, por mucho poder que crea un imbécil y sus seguidores que atesoran por haber sido elegido en las urnas, a base de subvenciones, reparto de euros y contratos del plan E, llenando de engaños, autobuses y bocadillos los procesos electorales, con unos votantes a los que mantiene en la más absoluta indigencia política e ignorancia supina bajo hipnosis televisiva, en vez de procurar su emancipación cultural como seres humanos libres que sean capaces de pensar y decidir por sí mismos. No se puede hacer un país serio con creyentes alelados, gente que sólo piensa en lo que va a reportarles económicamente su voto, si un contrato público, una pensión, una liberación sindical, una paga para la mujer, un trabajo para la niña, o un pelotazo, porque hay mucha miseria bien administrada en este país gracias al socialismo, los nacionalismos, y los conservadores, ejemplares representantes de todas las corrupciones.

Quiero añadir una cosa más, si en España hay pluralidad, que es la condición necesaria –aunque no suficiente- para que exista libertad, es por nuestra unidad como españoles gracias a la Constitución Española de 1978, en esta magnífica nación en la que vivimos. Que no, que se siguen equivocando los petimetres, que la pluralidad no se puede definir por territorios (nacionalistas), clases (socialistas) o creencias (conservadores). La única pluralidad realmente existente en España es la de individuos libres con derechos fundamentales bien acotados y determinados por su Constitución, que los determina como ciudadanos y soberanos.

La pluralidad y la libertad que vivimos en España provienen de la unidad y la cohesión de los españoles, pero de uno en uno –ciudadanos y soberanos- y no agrupados de forma interesada según convenga al político de turno. Porque estos imbéciles que se dedican a la política no acaban de entender por más que se les explique que la emancipación humana de los españoles es de cada uno y de todos al mismo tiempo.

Cuando en 1812 esta nación se hizo soberana ante el absolutismo del Rey, se hizo dueña de su destino al mismo tiempo. Ni siervos, ni esclavos, ni sometidos. Esta nación es del pueblo español –que no puede delegar su soberanía a nadie- y sólo el pueblo español, la suma de todos y cada uno de los españoles, puede decidir su continuidad o disolución, es un todo conjunto, una unidad que no admite fragmentación, ni reducción, ni maquinación alguna. Ahora España somos nosotros, pero España ha existido y seguirá existiendo cuando nosotros no estemos, eso que es tan sencillo de comprender, estos tarugos tratan de envolverlo en sus miserias para hacer hamburguesas de nuestra soberanía.

A estas alturas de la historia, lo único que nos interesa dejar claro a los ciudadanos-soberanos españoles es que hemos decidido enfrentarnos con la estupidez solemne de los representantes públicos de nuestro país, porque España, la Nación española, no está en venta, se queda fuera del negocio que se han montado los políticos, como indica con claridad meridiana la Constitución Española de 1978.

Y como ha ocurrido en otras etapas de nuestra historia, algunos españoles hemos decidido que no admitimos ni un peinado para la patria, que está hermosa con sus pelos escarpados y la peineta tradicional, que les quede claro a estos peluqueros sobrealzados a políticos. Con el tiempo habrá que exigir responsabilidad pública a todos estos mequetrefes, pero por ahora vamos a unirnos bajo nuestra bandera con la Constitución en la mano (y en la cabeza) para mandarlos directamente a la mierda, proclamando a los cuatro vientos:

¡Qué os den miserables!

¡Viva España y Olé!


Enrique Suárez Retuerta

martes, 8 de diciembre de 2009

Zapatero, historia de una ocurrencia


¿Por qué nadie hasta hoy se ha atrevido a escribir una biografía, aunque sea inacabada, del Presidente de Gobierno español tras cinco años de ejercicio en sus funciones?; motivos hay suficientes para exposición, al menos, de unas crónicas, tanto por las cosas que ha dicho, como por las que ha hecho, como por las que no ha dicho y no ha hecho. El personaje brinda emociones singulares para hacer una novela picaresca o de caballerías, géneros tan habituales de la literatura española, pero ni siquiera un comic ha desgranado su inefable devenir; lo más próximo a una historia de vida ha sido aquel libro del profesor Gustavo Bueno en el que describía el pensamiento Alicia. Ni desde el pesebre más irredento y satisfecho, ni desde la crítica más escarnecida y hostil, ni desde la perplejidad o el pasmo, se ha procurado una mísera consideración literaria del héroe de las cejas pobladas, el acomplejamiento circunflejo y los hombros encogidos.

Quizás sea un tema tabú de los tiempos políticamente correctos contar su vida, tanto para los que viven cómodamente de su existencia y no se atreven ni a mentar al Mahdi, no vaya a ser que les procure el ostracismo de la SGAE y el Ministerio de cultura, como para los que no dejan de echar pestes sobre el adefesio y su pantomima inacabada. Creo que si alguien se ve obligado a proclamar al mundo su osadía incomensurable, estamparía en la portada del libro el título que ofrezco para este artículo: “Zapatero, historia de una ocurrencia”.

El comienzo de la obra

Todo comenzó tras la marcha de Felipe González, el melón de la sucesión estaba abierto en aquel congreso del PSOE del año 2000, en el que nuestro personaje obtuvo la Secretaría General del partido por nueve votos contra Bono que representaba la continuidad, y por muchos más contra Matilde Fernández que era representante del guerrismo, y contra Rosa Díez que a la larga terminó forjando esa marca blanca del partido que es la UPyD. Merece atención este momento culminante de la historia del partido del cambio y los cien años de honradez, que terminó organizando el GAL, FILESA, la expropiación de Rumasa y Banesto, y que nunca estuvo muy claro cuál fue el papel que jugó en el Golpe de Estado del 23-F. En realidad, Zapatero y Rosa Díez compitieron contra la confrontación eterna entre el felipismo de la posibilidad y el guerrismo de los orígenes. Zapatero venció a Rosa Díez, en la representación de la tercera vía, porque daba menos miedo, era más joven, no había participado de forma destacada en las cochambres del felipismo y al menos había estudiado derecho -que en el partido también hay clases-, llevándose el gato al agua. Esa fue la primera ocurrencia.

El 11-M estará adherido para siempre a la historia del actual Presidente del Gobierno de España, por mucho que se empeñen los socialistas en señalarnos a Aznar como su máximo responsable. Si no hubiera sido por qué tres días antes de las elecciones del 14 de marzo de 2004 se produjo en Madrid el atentado islamista más importante de Europa, sobre el que todavía quedan algunas cosas importantes por esclarecer, Rodríguez Zapatero no hubiera llegado a La Moncloa, al menos en esas elecciones, tal como recogían las encuestas. Esa fue la segunda ocurrencia.

El providencial atentado contra la democracia española, una campaña extrema de difamación urdida desde el PSOE contra el PP, y una deslealtad inusitada del partido de la oposición contra el partido en el Gobierno, bajo los pabellones del “todo vale” y “el fin justifica los medios”, hicieron posible que un personaje atenazado por sus enormes complejos tuviera la oportunidad de superarlos utilizando España como diván y laboratorio de sus ocurrencias.

Porque Zapatero, más que en las urnas, comenzó su andadura arrebatando el poder a los instintos más nobles de los electores españoles que habían sido víctimas inmediatas de la mayor crueldad del islamismo fundamentalista en el Viejo Continente, un hito de inmensa violencia e insania es el pedestal sobre el que se erige la égida de este malandrín sobrealzado por el destino, que se adueñó de la conciencia social de este país, enarbolando la bandera del descrédito del adversario que estaba en el Gobierno de todos los españoles. A golpe de SMS y propaganda advenediza del sindicato de la ceja se hizo con el poder del Estado y el beneplácito de los medios de comunicación afines, heredó una situación económica con el superávit más elevado de la historia de España para conducirnos a la situación más precaria de occidente. Tomó el poder en las urnas al descuido, contra las encuestas y el sentido común. Así llegó Zapatero al poder, gracias también al comportamiento insulso, abatido y cobarde de un PP dirigido por ese otro personaje inefable que es Rajoy, sin cuya extravagante cadencia nada de lo ocurrido hubiera sido posible.

Al PP le faltó cintura e inteligencia para saber administrar a su favor la alianza circunstancial que se estableció entre el terrorismo y el PSOE para alcanzar el poder; una vez más, la acomplejada derecha española eligió la honra antes que las naves, porque si hubiera mostrado que votar al PSOE era apoyar los intereses de los islamistas –solos o acompañados- que habían atentado contra los españoles, sin duda hubiera triunfado en las elecciones, pero alguien decidió no hacerlo, quizás para evitar aún más dolor a los ciudadanos de este país, y en consecuencia, aquella extraña debilidad nos está saliendo muy cara. Me consta que Álvarez Cascos y alguno más dentro del PP, vieron la jugada con extrema claridad, pero alguien –Aznar o Rajoy- decidieron no intervenir y consintieron la usurpación infame, para evitar males mayores. Ese fue el clima que hizo presidente del Gobierno de España a Rodríguez Zapatero.

El desarrollo insoportable

A partir de entonces, un novato sobrealzado por el destino y la casualidad, sobre el que ni su mismo partido daba crédito a su triunfo, se dedicó a administrar la baraca. Pero había que mantenerse en el poder y para ello, no dudó en continuar su huida hacia delante contra todo lo existente pidiendo perdón a los agresores, al tiempo que se aliaba con todos los rivales del bienestar común hasta el enaltecimiento de la extravagancia, contra el Partido Popular de Mariano Rajoy absolutamente noqueado. La fiesta para los "descamisados" -reales o imaginarios-dio comienzo, bajo el lema del descamisamiento proveerá.

Se abrieron todos los armarios, había que orear este país que apestaba a naftalina y humedad, concedió a los nacionalistas –el enemigo interior del bienestar de todos los españoles- lo que nadie se hubiera atrevido a brindarles, para tener asegurado su apoyo. A partir de entonces, con el cordón sanitario con que cinchó a su principal adversario, comenzó a elaborar su programa mesiánico de “otro mundo es posible”, mejor dicho, de otro enmascaramiento es posible, porque el socialismo desde la caída del muro de Berlín lo único que puede proponer es enmascaramientos de la realidad, sea con la nueva plaga del cambio climático, el antibelicismo de imponer la democracia en países musulmanes, o la propaganda por la apropiación debida de los desposeidos, mientras van perdiendo su trabajo. La cruzada por la aniquilación de la individualidad de los seres humanos y sus derechos fundamentales, promoviendo su exclusiva consideración social, como referentes materiales y objetivos (contribuyentes, consumidores, electores, usuarios) y no como referidos y subjetivos (ciudadanos y soberanos), había comenzado.

El Presidente del Gobierno español ha utilizado la democracia para establecer su pequeña dictadura cultural, económica y política de corralito, con el aplauso de todos los sectarios que le apoyan, que no son pocos. Nadie podrá decir que no ha aportado nada a la política, porque su gran adquisición más depurada es el multisectarismo fundamentalista: organización del poder en sectas establecidas dentro del Estado que se han ido adueñando de la cultura, la economía, la política, la comunicación y la potestad de conceder bienestar a sus seguidores a costa del malestar ajeno.

Durante el franquismo el Gobierno iba misa los domingos, con Zapatero, el Gobierno se va de botellón bien entendido los sábados y no se pierde un acto de todas las sectas los domingos, que se han hecho fuertes a su sombra, con el dinero pagado con nuestros impuestos. Que la Iglesia cristiana recibiera 1 millón de euros al mes durante la transición es denunciable, pero que cada mes las sectas de Zapatero reciban 100 millones de euros es progreso; siempre considerado como una compensación histórica antes que como una tomadura de pelo, sólo hay que adornarlo debidamente, y para eso, este régimen también ha organizado su cloaca de reptiles.

El único problema de la geometría social de Rodríguez Zapatero somos los seres humanos que no encajamos en su oferta de la realidad, por eso comienzan a surgir los crímenes de Estado contra individuos concretos: Diego Pastrana Viaco, Aminetu Haidar, las víctimas del terrorismo, los pescadores del Alakrana, y lo que es aún más peligroso para nuestra sociedad, algo que carga poderosamente de violencia a los individuos y que traerá consecuencias imprevisibles en los próximos meses, me refiero al acoso permanente de los furibundos talibanes de la ceja que para establecer el nuevo sincretismo sectario deben abolir cualquier presencia de los símbolos que nos han proporcionado identidad a lo largo de la historia: nuestra identidad nacional, los símbolos del cristianismo, la historia de España, la tauromaquia, las relaciones de pareja estructuradas, el consumo de tabaco y alcohol, o la idiosincrásica siesta nacional, mientras nos empobrecemos cada día más en todos los sentidos y vamos teniendo menos posibilidades de encontrar un trabajo, ni siquiera autónomo, porque los que trabajan para sí mismos son los principales enemigos del régimen de Rodríguez Zapatero, pues no generan sociedad de la que puedan extraer beneficios los vampiros enajenados , por eso hay que erradicar a los que osan a ganarse el pan con el sudor de su frente, sin permitir que el Estado les organice el negocio.

Y el seguro desenlace

Quien no aprecie heroicidad en este paladín del desconcierto es que desconoce el lenguaje de la semiótica, porque Zapatero es un héroe trágico, un auténtico producto nieztchesiano, un Prometeo arrepentido, un Teseo cobarde, un Ulises agorafóbico, un Aquiles rendido, un Hercúles en el paro, un Edipo desenfrenado. No, no es un antihéroe, es un héroe decadente, un joven Wherter que no acaba de encontrar el final de trayecto, es el nuevo Quijote de la era virtual, andrógino y devastado.

Zapatero ha llegado al poder para devolverle lo arrebatado a todos los desposeídos de la Tierra, comenzando por los españoles; para hacer justicia universal y pedir perdón al mundo por la historia de España, para desandar lo andado, para fragmentar lo unido, para romper lo existente. Y como todos los héroes es imprevisible y peligroso, porque huye hacia adelante en busca de nuevas aventuras para su mayor gloria, sin importarle los cadáveres y la devastación que deja en el camino, la destrucción que ocasiona, o las deudas que provocan sus proezas. Está convencido de que nadie puede detenerlo hasta que alcance a su destino.

Zapatero es un fundamentalista de sí mismo, el hombre nuevo spengleriano, ahormado entre el imaginario antifranquista y la transexualidad gótica. El ocaso de los ídolos es conocido, su mensaje siempre es el mismo: concluir su trabajo para salvarnos a todos o morir en el intento, no cabe otra. Así que paciencia, porque cuantas más dificultades se produzcan, más barbaridades nos irá procurando, no tentemos a la fortuna provocando su filantropía que es capaz de reinventar los campos de concentración e instaurar la eutanasia social obligatoria.

Al final pasará, se perderá en el olvido deprisa y este país podrá seguir adelante sin él, mucho mejor que con él. Mientras tanto, larga vida a los ciudadanos españoles, únicos soberanos de la nación española, como ha dicho Gregorio Peces-Barba, uno de los padres de la Constitución vigente.

Enrique Suárez Retuerta

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