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domingo, 27 de enero de 2008

La indeterminación intelectual en España

La singularidad de nuestro país es reconocida internacionalmente desde aquel eslogan pretérito del “Spain is diferent”. Y no resulta extraño, pues a comienzos del siglo XX, España era considerada por los ingleses, franceses y alemanes como un escenario social exótico y primitivo, y sus gentes fueron estudiadas con el mismo rigor que las tribus africanas.

Entre otras muchas cosas, nuestro país se distingue de otros en su entorno cultural, por contener a los intelectuales más antipatriotas de la Civilización Occidental. En España, un intelectual común siempre ha escrito diez veces más sobre lo que nos separa que sobre lo que realmente nos une, promoviendo lo que nos diferencia antes que lo que nos vincula, deconstruyendo lo que realmente existe de forma permanente, elevando a categoría taxonómica la maledicencia nacional.

Desde el desastre del 98, la intelectualidad española ha permanecido acomplejada con honrosas excepciones como Machado, Unamuno, Ortega y Gasset, Marañón, Giner de los Rios, o Gustavo Bueno. La Institución Libre de Enseñanza fue el baluarte que intentó dotar a nuestro país de sentido y dirección.

Pero la guerra civil, los cuarenta años de franquismo y los treinta años de democracia saboteada por los nacionalismos, han logrado impedir el propósito de aquel elenco de patriotas en la modernización y determinación última de la idiosincrasia de nuestro país, completando su representación semántica.

Hay demasiada desidia en la defensa de los valores nacionales por parte de los augustos cronistas del presente, posiblemente como reacción al nacional-catolicismo del franquismo cuartelero. En nuestro país, los intelectuales siempre han sido más antifranquistas que otra cosa, y todavía lo siguen siendo.

En la desequilibrada balanza que relaciona razón y poder, hay dos categorías de intelectuales en España: la cofradía del pesebre, que vive de las migajas del partido-gobierno correspondiente que subvenciona su arte, con un discurso mantenido en la defensa de los intereses de sus patrones respectivos; y la cofradía de la indeterminación, que vive en un transido nihilismo, legión sartriana postmoderna que niega cualquier realidad, para no afirmar más que su libertad de criticar todo lo existente, que además suele coincidir con un dogmatismo narcisista que pone los pelos de punta a cualquiera.

Entre ambas cofradías conforman la antiespaña de las ideas, una de las razones de que aquí no se pueda consolidar de una vez un modelo único de identificación nacional. Por eso, en circunstancias difíciles como las que está atravesando nuestro país, la anhelada luz de los intelectuales de oficio brilla por su ausencia.

Nuestra cohorte racional-nacional, más bien se dedica con ahínco a mostrarnos la inexorable complejidad de las sombras en el camino, las dificultades insoslayables en la reconstrucción de nuestra identidad nacional, para aconsejarnos a continuación la parálisis de cualquier acción que contribuya a acometer los problemas que realmente asedian la condición última de ser español

La legión de ilustres opinadores mediáticos recuerda al ejército de terracota del primer emperador Qin, bien organizado, majestuoso, solemne, y absolutamente inútil a la hora de salvaguardar el panteón cultural español, en su letárgica adinamia crespuscular.

Espada y Savater

De la cofradía nihilista destacaré dos ejemplos singulares: Arcadi Espada y Fernando Savater.

Que decir del ilustre profesor de periodismo de la Universidad Pompeu Fabra, cronólogo, diletante columnista transversal, ora en El País, ora en El Mundo; cotidiano relator que nos ha deleitado durante los últimos años en su bitácora con una serie magistral de artículos gongorinos de gramática ineludible, elevando la pesquisa a categoría semiótica, y la sintaxis, a creencia y fe.

Fiel émulo de Gregory Bateson, ha contribuido con su gestión excelsa del "doble vínculo", mucho más que por su estertórea defensa del bilingüismo ,(que parece servirle exclusivamente de máscara), a incrementar la esquizofrenia de los españoles residentes en Cataluña, especialmente los adscritos a las formaciones políticas que ha auspiciado y trata de controlar en ese territorio: Ciutadans y UPyD.

Nada que ver con la ironía cabal de Albert Boadella, incontrovertible, contundente, inexorable, fundamentada en la experiencia y la sensibilidad del artista que ha vivido en carne propia la opresión del nacismo tridentino de la Generalitat. Cuanto recuerda a Quevedo en sus intervenciones públicas, el juglar indómito.

El otro ejemplo que quería destacar es el del ilustre profesor de ética en la Universidad del País Vasco, Fernando Savater, promotor intelectual de UPyD, escritor de best-seller filosóficos como la ética y la política para Amador que han contribuido posiblemente a la pedagogía racional de muchos adolescentes españoles.

El caso de Savater es más complejo; su propósito, posiblemente, sea el de pretender elevar la dialéctica política de nuestro país, superando etapas anteriores, y renunciando a la defensa de lo que hay para imbuirnos de la bondad de un estado laico, progresista y pacifista, en el que los malos dejarán de ser malos, por arte de la magia colectiva de sus desdén. Cuanto me recuerda a Zapatero en sus instrucciones.

A su favor tiene su plante ante ETA, lo que le hace ir acompañado de escolta desde hace años por ser objetivo principal de la banda terrorista, pero realmente molesta esa actitud suya tan a lo Lyotard, tan francesa, de quitarle aspereza a la realidad, para terminar informándonos de que si no vivimos en el mejor de los mundos posibles, poco nos falta, y lo que nos falta depende exclusivamente de nosotros.

Savater y Espada son dos ejemplos de la postmodernidad intelectual española, pero no de la genuina y creativa, sino de la adquirida en el sueño de la razón de otros, en ese marco de la verdad reconvertida que completa el pensamiento políticamente correcto.

Es su relativismo proselitista el que determina para muchos la hundida línea de flotación de las esperanzas de configurar una nación española sólida e inexpugnable, como fortaleza de nuestros derechos civiles, como defensa del Estado, y de esa categoría inacabada que se determina en lo español. Tengo la certeza de que si de ellos dependiera el porvenir de España nuestra nación habría dejado ya de existir, y eso realmente me preocupa, y por qué no decirlo, también me incomoda.

Y no quiero concluir sin recordar las palabras inveteradas de aquel controvertido general carlista, Ramón Cabrera y Griñó, con las que concluye su carta "A la Nación", que fueron escritas en 1875.

"Rechacemos de una vez para siempre la injuria que hacen á nuestra dignidad los que nos califican de ingobernables, y nosotros, conquistadores por tradicion y por carácter, realicemos la mayor conquista que un pueblo pueda hacer, que es triunfar de sus propias flaquezas".

Arcadi, Fernando, si no quereis contribuir a que España siga siendo lo que es, y no lo que han provocado las argucias de Zapatero y los intereses de los nacionalistas, al menos procurad ser discretos en vuestros flagrantes deslices nacionales, o declaraos siquiera cosmopolitas o patafísicos, para que se sepa realmente que vuestros objetivos forman parte de otra realidad.

Y apelo a la humildad que caracteriza vuestras intervenciones públicas para recomendaros que leais a otros que han cogido la lanza en astillero y la adarga antigua para hacer camino al andar, mientras vosotros seguís imbuídos en la disquisición metafísica del hecho circunstancial.

Biante de Priena

Video Elecciones Generales Pre Campaña de Ciutadans Ciudadanos - Partido de la Ciudadanía

¿Hasta cuándo vas a seguir tragando? Una pregunta excelente para hacérsela a los afiliados de Ciutadans.

Ni el catastrofismo del PP, ni el triunfalismo de ZP

Imagen tomada esta noche en el metro de Barcelona:

sábado, 26 de enero de 2008

Con Z de Zapatero (16): "Tras cuatro años, vuelve a crecer el desempleo"

Unos lo atribuyen a la crisis del ladrillo, otros a la coyuntura internacional, y Jesús Caldera, el ministro de trabajo, culpa directamente a los Estados Unidos por la invasión de Irak, lo que ha hecho que suba el petróleo. Bueno.

La cuestión es que ya esta el paro en 8,6 %, cuando Z, desde la seguridad económica que caracteriza sus actos y sus gestos, había prometido que se acabaría la legislatura con cifras de desempleo muy inferiores al 8 %.

Posiblemente los sindicatos de clase, UGT y CCOO convoquen protestas antes de que se celebren las elecciones de marzo, estamos expectantes a la espera de su convocatoria.


MADRID (AFP) — La tasa de desempleo en España aumentó el año pasado por primera vez desde 2003 y llegó al 8,6% de la población activa, debido sobre todo a la pérdida de puestos de trabajo en el sector inmobiliario y a un aumento fuerte del número de personas activas en el cuarto trimestre.

Según datos publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el número total de desempleados aumentó en 117.000 en 2007 y llegó a 1.927.600 personas, con lo cual la tasa de paro alcanzó el 8,6%, es decir, muy por encima de la previsión de los analistas, que apostaban por un 8,20%. A finales de 2006, la tasa de desempleo en España era del 8,3%.

A poco más de un mes de las elecciones generales del 9 de marzo y en una precampaña donde los riesgos de recesión económica ocupan un lugar importante, el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, ha admitido que el incremento del desempleo es un dato "malo" pero según él, "coyuntural". Frente a ello, ha querido destacar la creación durante el pasado año de más de 475.000 empleos y ha subrayado que el número de personas con trabajo se elevó un 2,38% y se situó en 20.476.900 personas.

El desempleo sin embargo golpeó todos los sectores, según el INE, sobre todo el sector terciario (con 46.400 nuevos desempleados) y de la construcción (+61.500 parados), cuya actividad vive una flagrante pérdida de velocidad después de varios años de 'boom'.

"El dato anual es positivo, no así el del cuarto trimestre", insistió Caldera, culpando del aumento del paro entre octubre y diciembre a la desaceleración de la construcción y de los servicios relacionados con el sector inmobiliario, motivada por la crisis hipotecaria en Estados Unidos.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, candidato para un segundo mandato frente a Mariano Rajoy, del Partido Popular, prometió que la tasa de desempleo estaría "claramente" por debajo del 8% en 2007.

En esta línea, Caldera recordó que la tasa actual de desempleados en España se sitúa tres puntos porcentuales por debajo de la que el actual Gobierno encontró al inicio de la legislatura. El ministró pidió estos datos "no empañen" los resultados positivos en materia de empleo obtenidos por el Ejecutivo en los últimos cuatro años.

Información AFP


Otras noticias de la sección "Con Z de Zapatero"

Ciudadanos en la Red

Se llamaba Libertad

A veces te asaltan los recuerdos, precisamente hoy invadió mi tranquilidad una historia que viví hace años, y mientras trato de que mi hija de tres años no se cargue la mesa de cristal con el cenicero, voy recorriéndola por los pasajes entelarañados de la memoria.

Era una chica muy joven, la recuerdo mendigando calle arriba y calle abajo, con su mirada verde de esperanza agotada, en aquellos rasgados y aburridos ojos que parecían vidrieras de un convento de clausura abandonado. Seguía el paso a los transeúntes, poco más de cinco metros, repitiendo su arenga de hijos y miseria.

Le pregunté a Dionisio, el camarero del bar donde tomo café que sabía de aquella chica, y me dijo que era una yonki. Más tarde pensé en la diferencia entre ese “ser” yonki, y el “estar en la droga”. El caballo salvaje de la heroína no admite visitantes, ni turistas, solo emigrantes permanentes, esclavos a precio, saldos humanos.

Luego desapareció y tras varios meses, un día helado de diciembre, volví a verla, con poca ropa, ensombrecida, tiritando, ya no seguía a los viandantes, se movía como un robot a izquierda y derecha, me acerqué y le dije que si quería tomar un café. Asintió con la cabeza.

A Dionisio le extraño verme sentado con ella, le pedí un café grande y dos magdalenas, pero solo se comió una. Quería invitarla a un café y que los dos siguiéramos nuestro camino, pero fue inevitable que le preguntara mientras miraba como comía, si no tenía familia, o porque no buscaba trabajo.

Con la boca llena levantó su cabeza y sus ojos acristalados se fijaron en los míos como quien se mira ante un espejo o una pregunta. Permaneció en silencio y siguió comiendo, olvidándose de la inquisición menor de tener que dar referencias de su vida.

Eso hizo que pensara que tal vez le hubiera molestado con mi tonta curiosidad, y pensé por un momento que su respuesta había sido algo así como: ¿necesitas qué te cuente realmente como he llegado hasta aquí, de verdad qué quieres saberlo?.

Una señora con su abrigo de visón, alertada por su amiga, evitó sentarse en la mesa de al lado y se fueron tres más allá para cuchichear mientras nos miraban.

La chica terminó su magdalena y le dio un sorbo al café, entonces con una voz áspera, gutural y profunda, me dijo:

- ¿Sabes?. Tengo Sida, me han quitado a mis hijos.

Siguió tomando el café y con la mirada extraviada en la calle, bajando la voz hasta el susurro, continuó.

- Mi madre se murió cuando tenía nueve años, con diez años mi padre me violó por primera vez, y a los trece ya me había acostado con casi todos los chicos del barrio. A los catorce un señor muy majo, me llevó a un hotel y me dio 30 euros por satisfacerle. ¿Puedo pedir otro café?. ¿Cómo te llamas?. Yo me llamo Libertad.

Le pedí a Dionisio un café para la chica y otro para mí, encendí un cigarro y le ofrecí a ella, cuando lo cogió me di cuenta de que en sus manos había cicatrices de viejas quemaduras. Dioni nos trajo los cafés hasta la mesa, mientras se acercaba a las señoras parlanchinas para atenderlas, no habían dejado de cuchichear desde que se habían sentado.

- Más tarde, un amigo que me gustaba, Juan me dijo que si nos íbamos a vivir juntos, tendría unos dieciséis años por entonces, Juan se metía caballo y me aficioné al "chute"; un día le encontré muerto, pero antes me dejó unos gemelos preciosos. Yo seguí trabajando en la calle, él no hacía nada, yo me acostaba con quien me pagaba. Mi novio me pegaba cuando no traía dinero, cuando ya nadie quería acostarse conmigo por la tripa enorme me fui a un refugio de unas monjas, allí me quitaron a mis hijos, no les he vuelto a ver. Desde entonces prefiero mendigar. Y ahora te dejo, tengo que hablar con aquel chico, señalando a un punki encrestado que pasaba por la calle. Me dio las gracias y un beso para irse.

El de la cresta era un camello conocido, Dionisio se acercó a recoger las tazas y los cubiertos y dijo.

- Esto no lleva remedio, hay gente que solo sabe destrozar su vida. Ni se sabe para que nacen, son escoria.

No le respondí, quedé mirando la tele donde anunciaban un nuevo atentado en Bagdad; la señora del abrigo de visón se reía discretamente con su amiga. Un señor mayor tropezó con una banqueta de la barra y casi se cae, mientras unos niños pequeños deshacían un servilletero, a la par que sus madres despellejaban ajenas a alguna vecina.

Salí a la calle, hacía más frío, era posible que nevara. Me fui al trabajo.

Al día siguiente volví a tomar café, Dionisio se acercó, estaba nervioso, me dijo que si sabía lo que había pasado, le dije que no.

- La chica a la que invitaste ayer ha aparecido muerta en el portal de la óptica, tenía una jeringuilla al lado, debió ser por sobredosis. Mañana seguro que sale en los periódicos.

Me puso el café y pensé en Libertad, había muerto, pero todos aquellos imbéciles no sabían que la sobredosis no había sido de caballo sino de vida; tantas afrentas, tanta miseria, tanto horror no hay cuerpo ni mente que los soporte. En ocasiones, la vida es la droga más dura, no hay antídoto para su veneno.

Y aquel invierno tan frío nos quedamos sin Libertad, pero todo siguió más o menos igual. La señora del abrigo de visón siempre que pasaba a mi lado me miraba despectivamente, estoy seguro de que no tiene hijos, para que los necesita si tiene su abrigo tan bonito y tan caro, y seguro que no tiene más preocupaciones que criticar a los demás, esa afición a meterse en las vidas ajenas por aburrimiento, posiblemente porque nunca se atrevió a vivir la suya en plenitud, demasiado riesgo eso de vivir.

Aquí se acaba la historia, que se va haciendo tarde. Las vidas de los demás siempre nos parecen simples, pero son extraordinariamente complejas. Estamos acostumbrados a ver solo las sombras de la existencia ajena, así que cuando nos encontramos con un ser que vive descarnadamente, arrastrado por la corriente, nos inunda la sorpresa hasta dejarnos perplejos. Despertamos un instante del cotidiano discurrir de nuestros días, para volver inmediatamente a aletargarnos en el más de lo mismo. Cuanta razón llevaba el dramaturgo que equiparó la vida al sueño.

- Libertad, quieres dejar de una vez el cenicero, vas a terminar rompiendo la mesa.


Biante de Priena

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