Janario
Nadie en España o en el mundo, alberga la menor duda sobre la traición nacional que abandera el actual gobierno español de ZP, enemigo mayor de la nación. Este hecho inaudito, está siendo seguido y comprendido por millones de españoles en cada una de las actuaciones o declaraciones de un ejecutivo que va componiendo su inmoral música en relación directa al grado de rebelión social que despierta. No existe límite a la insolencia, mentiras, cinismo y aberraciones, de quienes se empeñan en consumar tan histórica afrenta pública.
Dicen algunos avezados analistas que los partidos políticos han caducado, porque los ciudadanos de a pie han descubierto que aquellos por los que votan están más interesados en resolver su propio porvenir y el de los miembros de su organización, que el presente y el futuro de la comunidad que representan. Aunque este fenómeno no se circunscribe exclusivamente a España, aquí destaca más, tal vez por la historia abierta permanente en la que se desarrolla nuestra democracia desde 1975.
Y no sólo dentro de su partido, el “cordón sanitario” frente al PP ya es un sueño inalcanzado y sin posible alcance. Sus socios poco a poco se van desentendiendo del presidente del gobierno. Al episodio de las conversaciones con ETA, se añade el de Navarra y el de su ministra de “desestructuras”, sin poder agotar la lista de cadáveres que el “talante” zapateril ha ido dejando por todas partes.
Un estudiante congolés de Ciencias Políticas acaba de pedir, en Bélgica, la prohibición (o, en su defecto, la venta sólo para adultos y con advertencia en la portada) del álbum Tintin en el Congo, escrito por el célebre y extraordinario historietista Georges Rémi, más conocido por su nombre artístico, Hergé (1.907 - 1.983).
Escrito y dibujado en los años 30, Tintin en el Congo encierra estereotipos colonialistas propios de aquella época, parecidos a nuestras publicidades posteriores del Cola Cao o, en Francia, de "Y a bon banania": negritos del África tropical ingenuos, ignorantes e infantiles, junto al hombre blanco paternalista y protector, que viene a educarles en nombre de la superioridad de su civilización. 
