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viernes, 2 de octubre de 2009
Madrid 2016
jueves, 1 de octubre de 2009
Cien libros para el siglo XXI (001)

Hace tiempo que en Ciudadanos en la Red no hablamos sobre libros. Lo haremos hoy, iniciando una recopilación de obras de necesaria lectura en los tiempos que estamos viviendo, mientras la democracia y la libertad retroceden ante el empuje del sectarismo, la opresión y el reparto inicuo de privilegios entre la casta que detenta el poder político y económico. Al tiempo que el ser humano se asfixia en su propia incoherencia. Daremos comienzo a este propósito con una obra inmortal de un autor español. La biblioteca de Ciudadanos en la Red tratará de abrir la cárcel mental en la que nos han encerrado los políticos, derribando las puertas que nos separan de la libertad.
La Rebelión de las Masas de José Ortega y Gasset (001)
Comentario CRED
Publicado en 1930 en la Revista de Occiedente. En esta obra, la más reconocida de su autor, se describe el hombre-masa como producto de una época que se caracteriza por la estabilidad política, la seguridad económica, el orden público y el bienestar. La vida sin límites es posible, en un mundo que alimenta sus deseos y apetencias, de tal forma que se acaban ocultando sus auténticas necesidades
El hombre-masa es un heredero ingrato con el legado de sus antecesores, egoísta y obsesionado con su propio bienestar, al que no renuncia por nadie, ni por nada, siendo insolidario e irracional en su comportamiento, absolutamente ignorante e incapaz de reproducir el mundo que ha recibido para sus descendientes. El hombre-masa es el niño mimado de la historia.
El hombre-masa en su extrema vulgaridad, es incapaz de algún esfuerzo que supere los límites de su propia persona, exclusivamente se mueve por un reflejo de orientación primario hacia sus necesidades básicas y sus instintos. El hombre-masa solo viven el el presente, en la acción sin propósito ni causa, sin supeditarse ningún código ético o moral.
Ante una persona podemos saber si es hombre-masa o no lo es, por una prueba muy sencilla, el hombre-masa no se valora a sí mismo, ni para bien, ni para mal, sino que se siente “uno más”, “como todo el mundo” y sin embargo no se angustia al sentirse idéntico a los demás. La dictadura de la vulgaridad comienza cuando los hombres-masa conquistan el poder, por medio de la democracia. La ausencia de criterios trascendentales, les impide tomar decisiones fundamentadas en algo que no sea la estricta supervivencia, que enmascaran de retórica y oropeles. La mediocridad está servida.
La masa no se mezcla, no desea convivir con lo ajeno, lo que no es reconocido como propio. “La masa arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado y selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado ”.
La tónica de vida del hombre masa es la insinceridad, el humorismo, la broma, la vida se convierte en algo trivial. “ Casi todas las posiciones que se toman y ostentan son interiormente falsas ”. El clima social es de insinceridad, los privilegios se reparten por criterios arbitrarios, al igual que las opresiones. El hombre-masa no puede mirarse ni en el espejo del pasado, ni en el del futuro, porque solo se reconoce en el presente, solo existe el presente y el hombre-masa se ha apoderado de él.
Una obra especialmente recomendada para comprender porque ante la estupidez política que estamos viviendo no se produce ninguna reacción eficaz, al igual que ocurrió en otras épocas en las que el poder político destruyó la auténtica esencia del ser humano, como en el nazismo de Alemania (que tanto recuerda a lo que ocurre en Cataluña y el País Vasco), el estalinismo en Rusia (que tanto comparte con la égida socialista de Rodríguez Zapatero y su proyecto mesiánico de Estado Providencia).
El hombre-masa espera ser salvado, que le mantengan como si fuera un lactante; el hombre-libre no espera nada e incia por si mismo el camino sin esperar a ver que hacen los demás. Quien no hace nada por sí mismo o por los demás, no se merece nada de los otros, ni siquiera el aire que respira.
Favorecer desde el gobierno a los que no hacen nada (pudiendo hacerlo), es la mejor forma de regresar a la pobreza y la ignorancia. Los niños, los jubilados, los parados (que buscan trabajo y no lo encuentran), los dependientes por incapacidad reconocida (y real) o enfermedad, se merecen todo nuestro apoyo y ayuda social, pero los parásitos que viven de representarnos y gestionar los recursos públicos en su propio provecho, sean políticos o sindicalistas, o los funcionarios y gestores por designación en función de criterios políticos, son el lastre que no podemos permitirnos.
Estado de Bienestar, sí; Bienestar a costa del Estado para nadie que no se lo merezca. Un carnet de un partido político o un enchufe por amiguismo no pueden suponer la entrada para un viaje eterno al Paraiso a costa de los demás. Es hora de fumigar.
Bibliografía
La Rebelión de las Masas. Antonio Jurado
La Rebelión de las Masas. Rincón del Vago
Obra completa en español(e-libro)
La Rebelión de las Masas (laeditorialvirtual)
La Rebelión de las Masas (UCM)
La Rebelión de las Masas (versión facsimil; e-books google)
Formato Presentación PPS
Libro para descargar
Edición Libro
En formato de papel se puede encontrar en Espasa y Alianza Editorial, por aproximadamente 11 euros.
Vídeos
La Aventura del Pensamiento (3 vídeos -25 minutos)
Julio Gorria (Guatemala) (5 minutos)
Escucha la voz de Ortega y Gasset(1 minuto)
Ciudadanos en la Red
La Rebelión de las Masas de José Ortega y Gasset (001)
Comentario CRED
Publicado en 1930 en la Revista de Occiedente. En esta obra, la más reconocida de su autor, se describe el hombre-masa como producto de una época que se caracteriza por la estabilidad política, la seguridad económica, el orden público y el bienestar. La vida sin límites es posible, en un mundo que alimenta sus deseos y apetencias, de tal forma que se acaban ocultando sus auténticas necesidades
El hombre-masa es un heredero ingrato con el legado de sus antecesores, egoísta y obsesionado con su propio bienestar, al que no renuncia por nadie, ni por nada, siendo insolidario e irracional en su comportamiento, absolutamente ignorante e incapaz de reproducir el mundo que ha recibido para sus descendientes. El hombre-masa es el niño mimado de la historia.
El hombre-masa en su extrema vulgaridad, es incapaz de algún esfuerzo que supere los límites de su propia persona, exclusivamente se mueve por un reflejo de orientación primario hacia sus necesidades básicas y sus instintos. El hombre-masa solo viven el el presente, en la acción sin propósito ni causa, sin supeditarse ningún código ético o moral.
Ante una persona podemos saber si es hombre-masa o no lo es, por una prueba muy sencilla, el hombre-masa no se valora a sí mismo, ni para bien, ni para mal, sino que se siente “uno más”, “como todo el mundo” y sin embargo no se angustia al sentirse idéntico a los demás. La dictadura de la vulgaridad comienza cuando los hombres-masa conquistan el poder, por medio de la democracia. La ausencia de criterios trascendentales, les impide tomar decisiones fundamentadas en algo que no sea la estricta supervivencia, que enmascaran de retórica y oropeles. La mediocridad está servida.
La masa no se mezcla, no desea convivir con lo ajeno, lo que no es reconocido como propio. “La masa arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado y selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado ”.
La tónica de vida del hombre masa es la insinceridad, el humorismo, la broma, la vida se convierte en algo trivial. “ Casi todas las posiciones que se toman y ostentan son interiormente falsas ”. El clima social es de insinceridad, los privilegios se reparten por criterios arbitrarios, al igual que las opresiones. El hombre-masa no puede mirarse ni en el espejo del pasado, ni en el del futuro, porque solo se reconoce en el presente, solo existe el presente y el hombre-masa se ha apoderado de él.
Una obra especialmente recomendada para comprender porque ante la estupidez política que estamos viviendo no se produce ninguna reacción eficaz, al igual que ocurrió en otras épocas en las que el poder político destruyó la auténtica esencia del ser humano, como en el nazismo de Alemania (que tanto recuerda a lo que ocurre en Cataluña y el País Vasco), el estalinismo en Rusia (que tanto comparte con la égida socialista de Rodríguez Zapatero y su proyecto mesiánico de Estado Providencia).
El hombre-masa espera ser salvado, que le mantengan como si fuera un lactante; el hombre-libre no espera nada e incia por si mismo el camino sin esperar a ver que hacen los demás. Quien no hace nada por sí mismo o por los demás, no se merece nada de los otros, ni siquiera el aire que respira.
Favorecer desde el gobierno a los que no hacen nada (pudiendo hacerlo), es la mejor forma de regresar a la pobreza y la ignorancia. Los niños, los jubilados, los parados (que buscan trabajo y no lo encuentran), los dependientes por incapacidad reconocida (y real) o enfermedad, se merecen todo nuestro apoyo y ayuda social, pero los parásitos que viven de representarnos y gestionar los recursos públicos en su propio provecho, sean políticos o sindicalistas, o los funcionarios y gestores por designación en función de criterios políticos, son el lastre que no podemos permitirnos.
Estado de Bienestar, sí; Bienestar a costa del Estado para nadie que no se lo merezca. Un carnet de un partido político o un enchufe por amiguismo no pueden suponer la entrada para un viaje eterno al Paraiso a costa de los demás. Es hora de fumigar.
Bibliografía
La Rebelión de las Masas. Antonio Jurado
La Rebelión de las Masas. Rincón del Vago
Obra completa en español(e-libro)
La Rebelión de las Masas (laeditorialvirtual)
La Rebelión de las Masas (UCM)
La Rebelión de las Masas (versión facsimil; e-books google)
Formato Presentación PPS
Libro para descargar
Edición Libro
En formato de papel se puede encontrar en Espasa y Alianza Editorial, por aproximadamente 11 euros.
Vídeos
La Aventura del Pensamiento (3 vídeos -25 minutos)
Julio Gorria (Guatemala) (5 minutos)
Escucha la voz de Ortega y Gasset(1 minuto)
Ciudadanos en la Red
Categorías:
Cien libros para el siglo XXI
El progreso social y la regresión humana: el caso español
Tras la II Guerra Mundial, las sociedades democráticas occidentales mantuvieron un modelo evolutivo que establecía un singular equilibrio entre el progreso colectivo de la comunidad y el respeto genuino a los individuos que la conformaban, pero ese equilibrio se ha roto en la primera década del siglo XXI, primando los políticos el avance de lo común sobre lo individual, o desde otra perspectiva, la vida pública sobre la vida privada; en la época actual, estamos viviendo las consecuencias y el resultado de este cambio en el modelo de desarrollo humano.
El cuerpo social prevalece sobre los miembros humanos que, como células de un organismo, lo conforman; los seres humanos hemos perdido significado propio (creencias, valores, principios, identidad) para ser comprendidos exclusivamente desde nuestra condición social. Se ha producido un proceso de desidentificación humana por qué la globalización, un instrumento cultural, económico y político, así lo requiere. La identidad individual de los seres humanos, su reconocimiento público y visibilidad distintiva, se ha desvanecido en un marasmo de detracciones públicas.
Lo público está destruyendo al ser humano, porque está eliminando su condición singular, para que prevalezca su definición social. Hoy, los seres humanos, no importan tanto por su condición propia y subjetiva, sino por la objetividad materialista que se establece desde su clasificación social: contribuyentes, usuarios, votantes, consumidores, ciudadanos, son las únicas categorías admitidas por el Estado, asumidas por la Sociedad. Objetividades materialistas son el socialismo y el capitalismo.
Este proceso conduce directamente a un retroceso en los derechos civiles alcanzados por nuestros antecesores, una involución de imprevistas consecuencias, porque lleva implícita la destrucción de nuestra libertad, al tiempo que el fantasma de los sesgos sectarios planea de nuevo sobre nuestro futuro.
Una ley no escrita considera que el poder siempre trata de autofortalecerse reduciendo las posibilidades de su control y límites. Ocurrió en los países que sufrieron un modelo de socialismo real, sin democracia, sin libertad, sin pluralidad, sin tolerancia, con una justicia social imperando sobre una justicia de referencia individual.
Tras la caída del Muro de Berlín y la Perestroyka, la mayoría de los ciudadanos occidentales, al ver lo que había ocurrido en los países tras el Telón de Acero, consideramos que el socialismo, en todas sus formas había fracasado y que nadie osaría a plantearlo siquiera como una alternativa posible, pero nos equivocamos.
Sí, nos equivocamos al pensar que todo el mundo quiere la libertad y la igualdad de oportunidades en nuestra sociedad, porque no es así, los socialistas quieren precisamente lo contrario, tras un discurso de buenas palabras, ocultan la opresión y el privilegio para los suyos. Esto no quiere decir que el capitalismo sea perfecto, que no lo es, por qué permite igualmente situaciones de ventaja y obscenidades personales como la pensión del número 2 del BBVA, la organización de la estafa piramidal de Madof, el parasitismo bancario en connivencia con los gobiernos occidentales o la asfixia de los ciudadanos que requieren un crédito o pagan una hipoteca. O más próximo, en nuestro país, la esperpéntica historia para no dormir del caso Gürtel. Pero hay una gran diferencia, si los casos que se producen en el ámbito del capitalismo voraz dependen de unos cuantos despiadados y son puntuales, los que se organizan en el socialismo siguen un programa no escrito de explotación de los ciudadanos, a los que se engaña con buenas palabras, mientras se les expolia con hechos perfectamente urdidos. El capitalismo permite los truhanes esporádicos, el socialismo, los organiza en sectas con premeditación y alevosía. La corrupción capitalista es un robo esporádico, la corrupción socialista, una estafa organizada. Sin corrupción, el capitalismo seguiría existiendo en nuestro país, pero el socialismo no. El socialismo necesita la corrupción para sobrevivir, por qué es inherente a su propósito mesiánico de cambiar el mundo.
La miseria del socialismo
El socialismo, un movimiento doctrinario y sectario, que apenas ha evolucionado en sus fundamentos desde su nacimiento, se fragmentó en sus múltiples componentes, orientados a la salvación de los seres humanos de sí mismos en este mundo, a costa de convertir la sociedad en un sistema utópico sin individuos, exclusivamente con unidades clónicas indiferentes que reunidas conforman un único colectivo de seres homogéneos (algo que le distingue de las religiones que buscan la salvación de los seres humanos en otro mundo y consideran el libre albedrío como un instrumento para conseguirlo)
La doctrina moral del socialismo, ha venido a sustituir, en muchos países, a las religiones. Se aduce la extinción del bienestar individual y subjetivo, exclusivamente para considerar que el único bienestar posible es el social. El bienestar de la mayoría, aunque sea a costa de la negación de la felicidad individual. Se considera conducta pecaminosa ser feliz, siempre que esta felicidad no se acompañe de la felicidad de todos los que rodean al afortunado. Esta sectaria aventura condena a las sociedades occidentales, entre ellas a la española, al quietismo y la ruina, algo muy relacionado con la crisis económica y política que estamos padeciendo.
La diferencia no existe, todos los seres humanos son iguales, independientemente de lo que hagan, piensen o digan. Quien trate de distinguirse de los demás por su esfuerzo, trabajo o estudio será acusado de conducta impía e insolidaria y condenado al ostracismo, como un egoísta representante de la especie humana. Quien no haga nada por sí mismo, ni por los demás, será favorecido. A eso, los socialistas lo denominan igualdad y justicia.
Sin embargo, la auténtica realidad es que el socialismo es un movimiento político que proviene exclusivamente de la envidia de los mediocres que sesgan la realidad a su antojo. La apoteosis de la ignorancia, la sublimación del sectarismo, se pueden contemplar en nuestro país a cada instante. Tenemos ministros que a duras penas han concluido sus estudios de bachiller (Blanco, Corbacho), presidentes y dirigentes autónomos que no han realizado estudios superiores (Saura, Montilla), al igual que ocurre con dirigentes de partidos políticos como Rosa Díez y otros que no han destacado en su vida en nada que no tenga que ver con la política o los sindicatos (Zapatero, Salgado, Sebastián, Chaves), que organizan el futuro jugando a Nostradamus. El argumento preferido para disfrazar su sublime incompetencia es que habiéndose dedicado a la política no tuvieron ocasión para formarse individualmente, como si los que están en otros partidos políticos o sus propios compañeros, no hubieran estado expuestos a las mismas condiciones.
Donde no hay conocimiento las decisiones se fundamentan en la experiencia, la práctica y el oportunismo, y que experiencia han tenido los componentes del elenco más que la de trepar a costa de los demás, haciendo trampas y escaqueándose de los caminos establecidos que debemos seguir los demás ciudadanos. El mayor problema que tiene este país no es que haya una ignorancia muy bien repartida, sino que la ignorancia, y la ceguera que produce, se ha convertido en un elemento para medrar, contra la inteligencia, el esfuerzo personal, el mérito y el trabajo.
En fin, esto es lo que hay, esta es la única consecuencia de que prevalezca lo social sobre lo individual, que los más aprovechados y tramposos puedan hacer fortuna a costa de desplazar de forma inicua a todos los que se merecerían, si realmente hubiera justicia (no justicia social), estar en los puestos que ellos ocupan. Como el modelo se reproduce a lo largo de la jerarquía de la pirámide social que se han construido los socialistas, tenemos que hasta los menos formados con carnet, tienen más privilegios y ventajas que los menos formados sin carnet. Ese el origen de la mayor parte de la desigualdad en España: el carnet de un partido o un sindicato.
Y todavía le extraña a la gente que estemos en recesión, que el próximo año superemos los 60.000 millones de deuda, y con toda probabilidad, los cinco millones de parados y la subida de impuestos (mientras Francia, Reino Unido, Italia y Alemania los bajan). Y estos sinvergüenzas tienen todavía la desfachatez de echarle la culpa de la crisis al capitalismo, cuando otros países sin socialistas en el gobierno salen ya de la crisis y en España todavía no hemos visto siquiera su horripilante final.
La crisis económica en España, ha mostrado la calaña de nuestros gobernantes y su insuficiencia supina fundamentada en la envidia de lo que son incapaces de lograr por sí mismos, pero que consiguen fácilmente utilizando la sociedad como herramienta de su propia fortuna. Estos mártires que han sacrificado su mediocres existencias por nosotros, y que ahora se cobran de nuestra explotación, lo que nunca hubieran sido capaces de lograr compitiendo con otros en condiciones de igualdad.
Cuanta corrupción hay en España, no sólo en Valencia.
Biante de Priena
El cuerpo social prevalece sobre los miembros humanos que, como células de un organismo, lo conforman; los seres humanos hemos perdido significado propio (creencias, valores, principios, identidad) para ser comprendidos exclusivamente desde nuestra condición social. Se ha producido un proceso de desidentificación humana por qué la globalización, un instrumento cultural, económico y político, así lo requiere. La identidad individual de los seres humanos, su reconocimiento público y visibilidad distintiva, se ha desvanecido en un marasmo de detracciones públicas.
Lo público está destruyendo al ser humano, porque está eliminando su condición singular, para que prevalezca su definición social. Hoy, los seres humanos, no importan tanto por su condición propia y subjetiva, sino por la objetividad materialista que se establece desde su clasificación social: contribuyentes, usuarios, votantes, consumidores, ciudadanos, son las únicas categorías admitidas por el Estado, asumidas por la Sociedad. Objetividades materialistas son el socialismo y el capitalismo.
Este proceso conduce directamente a un retroceso en los derechos civiles alcanzados por nuestros antecesores, una involución de imprevistas consecuencias, porque lleva implícita la destrucción de nuestra libertad, al tiempo que el fantasma de los sesgos sectarios planea de nuevo sobre nuestro futuro.
Una ley no escrita considera que el poder siempre trata de autofortalecerse reduciendo las posibilidades de su control y límites. Ocurrió en los países que sufrieron un modelo de socialismo real, sin democracia, sin libertad, sin pluralidad, sin tolerancia, con una justicia social imperando sobre una justicia de referencia individual.
Tras la caída del Muro de Berlín y la Perestroyka, la mayoría de los ciudadanos occidentales, al ver lo que había ocurrido en los países tras el Telón de Acero, consideramos que el socialismo, en todas sus formas había fracasado y que nadie osaría a plantearlo siquiera como una alternativa posible, pero nos equivocamos.
Sí, nos equivocamos al pensar que todo el mundo quiere la libertad y la igualdad de oportunidades en nuestra sociedad, porque no es así, los socialistas quieren precisamente lo contrario, tras un discurso de buenas palabras, ocultan la opresión y el privilegio para los suyos. Esto no quiere decir que el capitalismo sea perfecto, que no lo es, por qué permite igualmente situaciones de ventaja y obscenidades personales como la pensión del número 2 del BBVA, la organización de la estafa piramidal de Madof, el parasitismo bancario en connivencia con los gobiernos occidentales o la asfixia de los ciudadanos que requieren un crédito o pagan una hipoteca. O más próximo, en nuestro país, la esperpéntica historia para no dormir del caso Gürtel. Pero hay una gran diferencia, si los casos que se producen en el ámbito del capitalismo voraz dependen de unos cuantos despiadados y son puntuales, los que se organizan en el socialismo siguen un programa no escrito de explotación de los ciudadanos, a los que se engaña con buenas palabras, mientras se les expolia con hechos perfectamente urdidos. El capitalismo permite los truhanes esporádicos, el socialismo, los organiza en sectas con premeditación y alevosía. La corrupción capitalista es un robo esporádico, la corrupción socialista, una estafa organizada. Sin corrupción, el capitalismo seguiría existiendo en nuestro país, pero el socialismo no. El socialismo necesita la corrupción para sobrevivir, por qué es inherente a su propósito mesiánico de cambiar el mundo.
La miseria del socialismo
El socialismo, un movimiento doctrinario y sectario, que apenas ha evolucionado en sus fundamentos desde su nacimiento, se fragmentó en sus múltiples componentes, orientados a la salvación de los seres humanos de sí mismos en este mundo, a costa de convertir la sociedad en un sistema utópico sin individuos, exclusivamente con unidades clónicas indiferentes que reunidas conforman un único colectivo de seres homogéneos (algo que le distingue de las religiones que buscan la salvación de los seres humanos en otro mundo y consideran el libre albedrío como un instrumento para conseguirlo)
La doctrina moral del socialismo, ha venido a sustituir, en muchos países, a las religiones. Se aduce la extinción del bienestar individual y subjetivo, exclusivamente para considerar que el único bienestar posible es el social. El bienestar de la mayoría, aunque sea a costa de la negación de la felicidad individual. Se considera conducta pecaminosa ser feliz, siempre que esta felicidad no se acompañe de la felicidad de todos los que rodean al afortunado. Esta sectaria aventura condena a las sociedades occidentales, entre ellas a la española, al quietismo y la ruina, algo muy relacionado con la crisis económica y política que estamos padeciendo.
La diferencia no existe, todos los seres humanos son iguales, independientemente de lo que hagan, piensen o digan. Quien trate de distinguirse de los demás por su esfuerzo, trabajo o estudio será acusado de conducta impía e insolidaria y condenado al ostracismo, como un egoísta representante de la especie humana. Quien no haga nada por sí mismo, ni por los demás, será favorecido. A eso, los socialistas lo denominan igualdad y justicia.
Sin embargo, la auténtica realidad es que el socialismo es un movimiento político que proviene exclusivamente de la envidia de los mediocres que sesgan la realidad a su antojo. La apoteosis de la ignorancia, la sublimación del sectarismo, se pueden contemplar en nuestro país a cada instante. Tenemos ministros que a duras penas han concluido sus estudios de bachiller (Blanco, Corbacho), presidentes y dirigentes autónomos que no han realizado estudios superiores (Saura, Montilla), al igual que ocurre con dirigentes de partidos políticos como Rosa Díez y otros que no han destacado en su vida en nada que no tenga que ver con la política o los sindicatos (Zapatero, Salgado, Sebastián, Chaves), que organizan el futuro jugando a Nostradamus. El argumento preferido para disfrazar su sublime incompetencia es que habiéndose dedicado a la política no tuvieron ocasión para formarse individualmente, como si los que están en otros partidos políticos o sus propios compañeros, no hubieran estado expuestos a las mismas condiciones.
Donde no hay conocimiento las decisiones se fundamentan en la experiencia, la práctica y el oportunismo, y que experiencia han tenido los componentes del elenco más que la de trepar a costa de los demás, haciendo trampas y escaqueándose de los caminos establecidos que debemos seguir los demás ciudadanos. El mayor problema que tiene este país no es que haya una ignorancia muy bien repartida, sino que la ignorancia, y la ceguera que produce, se ha convertido en un elemento para medrar, contra la inteligencia, el esfuerzo personal, el mérito y el trabajo.
En fin, esto es lo que hay, esta es la única consecuencia de que prevalezca lo social sobre lo individual, que los más aprovechados y tramposos puedan hacer fortuna a costa de desplazar de forma inicua a todos los que se merecerían, si realmente hubiera justicia (no justicia social), estar en los puestos que ellos ocupan. Como el modelo se reproduce a lo largo de la jerarquía de la pirámide social que se han construido los socialistas, tenemos que hasta los menos formados con carnet, tienen más privilegios y ventajas que los menos formados sin carnet. Ese el origen de la mayor parte de la desigualdad en España: el carnet de un partido o un sindicato.
Y todavía le extraña a la gente que estemos en recesión, que el próximo año superemos los 60.000 millones de deuda, y con toda probabilidad, los cinco millones de parados y la subida de impuestos (mientras Francia, Reino Unido, Italia y Alemania los bajan). Y estos sinvergüenzas tienen todavía la desfachatez de echarle la culpa de la crisis al capitalismo, cuando otros países sin socialistas en el gobierno salen ya de la crisis y en España todavía no hemos visto siquiera su horripilante final.
La crisis económica en España, ha mostrado la calaña de nuestros gobernantes y su insuficiencia supina fundamentada en la envidia de lo que son incapaces de lograr por sí mismos, pero que consiguen fácilmente utilizando la sociedad como herramienta de su propia fortuna. Estos mártires que han sacrificado su mediocres existencias por nosotros, y que ahora se cobran de nuestra explotación, lo que nunca hubieran sido capaces de lograr compitiendo con otros en condiciones de igualdad.
Cuanta corrupción hay en España, no sólo en Valencia.
Biante de Priena
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Socialismo,
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miércoles, 30 de septiembre de 2009
Desaceleración en la Sanidad pública española

Como no podía ser de otra forma, ya se han cargado la Sanidad pública española las legiones de descamisados ignorantes que Rodríguez Zapatero y los presidentes autonómicos, han colocado en las direcciones políticas de los 17 sistemas sanitarios de este país.
La desigualdad de la Sanidad española está servida, tanto para los usuarios, como para los profesionales. En algunas autonomías, las dirigidas por el PSOE fundamentalmente, los recursos sanitarios se deterioran a la velocidad del relámpago, al tiempo que se está produciendo una privatización soterrada de los recursos indirectos para favorecer a los amigos del partido. Grandes pelotazos se han elaborado desde la organización de los servicios sanitarios en los Reinos de Taifas.
La Ministra de Política Social y Sanidad, Trinidad Jiménez, que no tiene ni pajolera idea de que va la cuestión sanitaria del ministerio que gestiona, ha procurado no perder ni un ápice de protagonismo en la cuestión de la Gripe A, de la que se desconoce si va a ser una pandemia que va a asolar el mundo –afortunadamente, parece que no- o una viriasis convencional, que será lo más probable. Pero se habrán comprado varios millones de vacunas para este país, porque la OMS se ha empeñado en hacer más ricos a algunos laboratorios.
La sanidad española es un desastre, porque se ha sindicalizado hasta la extenuación y se ha desprofesionalizado en sus criterios de gestión, al mismo tiempo. La estrategia del PSOE ha sido la misma que la urdida en otras cuestiones de interés social como la educación, el bienestar social o la justicia, y ha consistido en desautorizar a los profesionales para promocionar a sus comisarios políticos. En las comunidades gestionadas por el PP, el problema ha sido similar, pero no ha logrado tanto deterioro como en las socialistas, porque los profesionales no han sido desautorizados y han contado con la colaboración de los Colegios Profesionales. En las gestionadas por los nacionalistas en combinación con los socialistas, ambas ideologías se han repartido los cargos en la gestión, según su representación, como ha ocurrido en Cataluña, Galicia (hasta el año pasado) o Baleares.
El índice de deterioro en la sanidad pública española desde que gobierna Rodríguez Zapatero ha llamado la atención en Europa, porque España ha sido el país que más ha retrocedido en cuestiones sanitarias, durante los últimos cinco años.
El estudio realizado por la organización Health Consumer Powerhouse, hace las siguientes recomendaciones para España.
La desigualdad en indicadores de salud entre los españoles ha disminuido desde que en el año 2000 se hicieron las transferencias del Estado a las Autonomías. Una gestión sanitaria que entonces caminaba hacia la homogeneidad de prestaciones y recursos, se ha terminado conformando como uno de los más graves problemas para el bienestar de los ciudadanos. La sanidad pública española es muy cara y está mal gestionada, pobre de recursos en comparación con otros países próximos y está absolutamente politizada y manipulada por los sindicatos de clase, UGT y CCOO, pasando de la jerarquización extrema de otros tiempos a la anarquía más absoluta .
¡Que la disfruten!, mientras algunos se siguen forrando a costa del deterioro de sus prestaciones.
Biante de Priena
La desigualdad de la Sanidad española está servida, tanto para los usuarios, como para los profesionales. En algunas autonomías, las dirigidas por el PSOE fundamentalmente, los recursos sanitarios se deterioran a la velocidad del relámpago, al tiempo que se está produciendo una privatización soterrada de los recursos indirectos para favorecer a los amigos del partido. Grandes pelotazos se han elaborado desde la organización de los servicios sanitarios en los Reinos de Taifas.
La Ministra de Política Social y Sanidad, Trinidad Jiménez, que no tiene ni pajolera idea de que va la cuestión sanitaria del ministerio que gestiona, ha procurado no perder ni un ápice de protagonismo en la cuestión de la Gripe A, de la que se desconoce si va a ser una pandemia que va a asolar el mundo –afortunadamente, parece que no- o una viriasis convencional, que será lo más probable. Pero se habrán comprado varios millones de vacunas para este país, porque la OMS se ha empeñado en hacer más ricos a algunos laboratorios.
La sanidad española es un desastre, porque se ha sindicalizado hasta la extenuación y se ha desprofesionalizado en sus criterios de gestión, al mismo tiempo. La estrategia del PSOE ha sido la misma que la urdida en otras cuestiones de interés social como la educación, el bienestar social o la justicia, y ha consistido en desautorizar a los profesionales para promocionar a sus comisarios políticos. En las comunidades gestionadas por el PP, el problema ha sido similar, pero no ha logrado tanto deterioro como en las socialistas, porque los profesionales no han sido desautorizados y han contado con la colaboración de los Colegios Profesionales. En las gestionadas por los nacionalistas en combinación con los socialistas, ambas ideologías se han repartido los cargos en la gestión, según su representación, como ha ocurrido en Cataluña, Galicia (hasta el año pasado) o Baleares.
El índice de deterioro en la sanidad pública española desde que gobierna Rodríguez Zapatero ha llamado la atención en Europa, porque España ha sido el país que más ha retrocedido en cuestiones sanitarias, durante los últimos cinco años.
El estudio realizado por la organización Health Consumer Powerhouse, hace las siguientes recomendaciones para España.
Los pacientes debería poder elegir los medicos y hopitales donde ser atendidos para poder recibir un tratamiento adecuado y efectivo, esto es especialmente importante en un sistema de calidad mediocre como el español. En paso inicial hacia el implicación de los pacientes seria aumentando la información a la que tiene acceso. Un paciente bien informado puede participar y decidir activamente sobre su atención medica.
El informe de hoy recomienda que los pacientes españoles deberían manejar mas fuentes de información sobre medicamentos, además de los que proveen médicos y farmacéuticos, permitiendo al paciente un papel más activo en la toma de decisiones, consiguiendo mejores resultados en la asistencia sanitaria. Una pagina como la sueca www.fass.se podria servir como modelo, en ella los ciudadanos pueden aprender sobre los medicamentos que les han sido recetados. El sistema proporciona llamadas de alerta via SMS o email si las autoridades o los fabricantes de medicamentos encuentran algún problemas desconocido no descrito hasta el momento.
Además España debia crear una legislación en la que contemplar el derecho de los pacientes. Los pacientes o en su lugar asociaciones de pacientes debería de jugar un papel mas activo en la toma de decisiones, esto también beneficiaria el implicación. España podría inspirarse en este caso en países como Dinamarca o Reino Unido.
El estudio esta basado en 18 indicadores que se encuentran divididos en 4 categorias: Derechos del paciente, Información, evaluación de tecnología de salud (HTA) e iniciativas financieras. El peso especifíco de cada sub-disciplina esta corregido por un coeficiente que depende de la importancia de cada una de dichas sub-disciplinas en el empoderamiento, pudiendo obtenerse un máximo de 1000 puntos.
La desigualdad en indicadores de salud entre los españoles ha disminuido desde que en el año 2000 se hicieron las transferencias del Estado a las Autonomías. Una gestión sanitaria que entonces caminaba hacia la homogeneidad de prestaciones y recursos, se ha terminado conformando como uno de los más graves problemas para el bienestar de los ciudadanos. La sanidad pública española es muy cara y está mal gestionada, pobre de recursos en comparación con otros países próximos y está absolutamente politizada y manipulada por los sindicatos de clase, UGT y CCOO, pasando de la jerarquización extrema de otros tiempos a la anarquía más absoluta .
¡Que la disfruten!, mientras algunos se siguen forrando a costa del deterioro de sus prestaciones.
Biante de Priena
Categorías:
Crisis Económica,
Sanidad y Consumo,
Socialismo
lunes, 28 de septiembre de 2009
Cuando los homosexuales son normales

El líder del Partido Liberal Alemán (FDP), Guido Westerwelle, con toda probabilidad formará gobierno con la triunfadora de las elecciones celebradas ayer en Alemania, la presidenta de la coalición CDU (“Partido Conservador alemán”), Angela Merkel. El Partido Socialdemócrata alemán (SPD), ha obtenido los peores resultados de su historia y formará oposición con La Izquierda de Lafontaine y Los Verdes, más algunos diputados de partidos minoritarios.
Durante la campaña electoral celebrada durante las últimas dos semanas, apenas se ha hablado en los medios de comunicación de la condición homosexual de líder del Partido Liberal alemán, ¿qué importancia tiene?. Él, tampoco ha hecho gala de su “diferencia” (¡¿qué diferencia?!), ni desde el victimismo, ni desde la soberbia impostada de algo parecido a un orgullo gay. Tampoco hizo alarde de su condición cuando presentó públicamente a su pareja, Michael Mronz, con el que se dejó ver en el festival de ópera de Bayreuth, dedicado a Richard Wagner, algo que le distingue, por ejemplo, del Presidente de Gobierno de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wowereit, quien anunció a los cuatro vientos en un acto de su partido que era homosexual cuando aún era candidato a gobernador de la capital alemana.
Resulta extraordinariamente iluminador este hecho, cuando un liberal es homosexual, considera que su condición forma parte de su vida privada y que a nadie le incumben sus preferencias u orientaciones sexuales, pero cuando es un socialista el que aduce su condición homosexual, lo hace públicamente, en un alarde –orgullo gay- ante la sociedad, para recibir aplausos de los compañeros por su demostrado valor al salir del armario.
La homosexualidad, una condición que era considerada como enfermedad hasta que la APA (Asociación de Psiquiatría Americana) decidió extraerla de su clasificación DSM en 1975, ha dejado de ser algo extraño en nuestra sociedad, ser homosexual es algo absolutamente normal, lo que no quiere decir que sea frecuente, porque hay más heterosexuales que homosexuales en todas las sociedades; sin embargo, en España hay determinados lobbys homosexuales, de los que el socialista Cerolo es líder indiscutible, que ejercen presión social más por su estridencia que por su auténtica presencia o frecuencia, siguiendo el paradigma de que lo que sale en los medios de comunicación es lo realmente existe.
Una anécdota reciente, ha sido la equivocación del Eurodiputado de UPyD, Sosa Wagner, al confundirse con los botones de la votación y no mostrar su rechazo contra una ley lituana, que supuestamente aplaude la homofobia. En la Red, se ha organizado de forma inmediata la de dios es cristo, han expulsado al partido de Rosa Díez de las celebraciones del Orgullo Gay, y en un singular remdo de la Santa Inquisición a punto han estado de condenar a morir en la hoguera del descrédito a los seguidores de este partido.
El partido magenta, podrá ser criticado por muchas cosas, menos por una, su homofobia, en todo caso podría ser criticado por su ipsifilia u homofilia, pero nunca de homofobia. Pero le tienen ganas los sectarios desde que los partidarios de Rosa Díez denunciaron, con toda la razón, la boutade de una portada de la revista Zero(lo), por haber mostrado un guardia civil con tricornio en posición de hacerle una felación a un terrorista de ETA.
A lo largo de mi vida he conocido mucha gente, el único interés que he tenido sobre su condición sexual ha sido para comprender su perspectiva sobre algunas cuestiones de la vida, para mí no más importante que la edad, la raza, su trabajo, o sus aficiones. Los liberales respetamos a los seres humanos, exclusivamente por su condición humana, algo de lo que son incapaces los socialistas, que consideran que en su cruzada social deben cambiar los criterios de la gente para que acepten, aunque sea por imposición, la normalidad que piensan que no se les concede en la sociedad.
Tengo amigos y amigas homosexuales, me divierto con ellos y apenas hablamos de lo que su condición sexual repercute en sus vidas, es algo que siempre se queda en segundo plano, ni me siento discriminado, ni se sienten discriminados/as conmigo. ¡Qué tremenda estupidez!, discriminar a alguien por su condición sexual, sea la que sea. El clima es relajado y cómodo en nuestras conversaciones. Y sé que eso es lo normal.
Conozco a muchos homosexuales normales que están hartos de las “locas histéricas” que abanderan su condición sexual; piensan que son los elementos más perniciosos para poder vivir en normalidad en nuestra sociedad, por qué su estridencia, su distrofia estética, su tensa alarma, se ha convertido en algo que la sociedad acaba denostando y detestando, como las locuras de Zapatero, el silencio sindical, las barbaridades feministas, las inversiones históricas del olvido o el talibanismo del cambio climático: auténticos timos sociales
El problema de nuestra sociedad no es la homosexualidad, ni para los homosexuales, sino el sectarismo de izquierdas, que desde el victimismo irredento pretende revocar nuestra cultura, la cultura de la inmensa mayoría, para adaptarla a sus pretensiones neuróticas. El problema ya no es la homosexualidad en las sociedades occidentales, sino la rentabilidad del vicitmismo que por medio de los descerebrados legisladores pretende convertirnos a todos en sospechosos de homofobia, para que los colectivos homosexuales sigan viviendo del cuento y el adoctrinamiento de la sociedad.
El único problema que tienen los homosexuales normales en nuestro país, que no en otros como Alemania, Francia, Italia o Reino Unido, es que unos aprovechados de la izquierda, han encontrado un filón de oro del que viven cómodamente, mientras adoctrinan a la sociedad de su culpabilidad por los crímenes históricos que esta sociedad no ha cometido, ni se le ocurriría cometer. Pero mientras resulte rentable política y económicamente para algunos, en este país no permitirán, esta legión de sinvergüenzas organizados para delinquir públicamente, que la homosexualidad sea definitivamente normal, como tantas otras cosas de la vida.
La homosexualidad ya no es un problema para nadie en nuestra sociedad occidental–no lo es-, salvo para los socialistas que lo explotan, por qué no acaban de distinguir lo privado de lo público, para ellos todo es lo mismo. Con un argumento similar, se puede explicar la polémica que el Presidente Rodríguez Zapatero ha organizado con la imagen velada de sus hijas, para que al final se hable hasta la saciedad de la inmortal foto ante el Metropolitan de los líderes cósmicos reunidos, que es lo que realmente le interesa.
Sé que con este artículo acabo de condenarme, pero como no tenía ninguna intención de ser salvado por los sectarios organizados que se empavonan de su condición de homosexuales para vivir del erario público, me quedo tan tranquilo y desde aquí les envío, con absoluta premeditación, un liberal y solemne corte de mangas.
¡Qué os den, "locas"!.
Biante de Priena
Durante la campaña electoral celebrada durante las últimas dos semanas, apenas se ha hablado en los medios de comunicación de la condición homosexual de líder del Partido Liberal alemán, ¿qué importancia tiene?. Él, tampoco ha hecho gala de su “diferencia” (¡¿qué diferencia?!), ni desde el victimismo, ni desde la soberbia impostada de algo parecido a un orgullo gay. Tampoco hizo alarde de su condición cuando presentó públicamente a su pareja, Michael Mronz, con el que se dejó ver en el festival de ópera de Bayreuth, dedicado a Richard Wagner, algo que le distingue, por ejemplo, del Presidente de Gobierno de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wowereit, quien anunció a los cuatro vientos en un acto de su partido que era homosexual cuando aún era candidato a gobernador de la capital alemana.
Resulta extraordinariamente iluminador este hecho, cuando un liberal es homosexual, considera que su condición forma parte de su vida privada y que a nadie le incumben sus preferencias u orientaciones sexuales, pero cuando es un socialista el que aduce su condición homosexual, lo hace públicamente, en un alarde –orgullo gay- ante la sociedad, para recibir aplausos de los compañeros por su demostrado valor al salir del armario.
La homosexualidad, una condición que era considerada como enfermedad hasta que la APA (Asociación de Psiquiatría Americana) decidió extraerla de su clasificación DSM en 1975, ha dejado de ser algo extraño en nuestra sociedad, ser homosexual es algo absolutamente normal, lo que no quiere decir que sea frecuente, porque hay más heterosexuales que homosexuales en todas las sociedades; sin embargo, en España hay determinados lobbys homosexuales, de los que el socialista Cerolo es líder indiscutible, que ejercen presión social más por su estridencia que por su auténtica presencia o frecuencia, siguiendo el paradigma de que lo que sale en los medios de comunicación es lo realmente existe.
Una anécdota reciente, ha sido la equivocación del Eurodiputado de UPyD, Sosa Wagner, al confundirse con los botones de la votación y no mostrar su rechazo contra una ley lituana, que supuestamente aplaude la homofobia. En la Red, se ha organizado de forma inmediata la de dios es cristo, han expulsado al partido de Rosa Díez de las celebraciones del Orgullo Gay, y en un singular remdo de la Santa Inquisición a punto han estado de condenar a morir en la hoguera del descrédito a los seguidores de este partido.
El partido magenta, podrá ser criticado por muchas cosas, menos por una, su homofobia, en todo caso podría ser criticado por su ipsifilia u homofilia, pero nunca de homofobia. Pero le tienen ganas los sectarios desde que los partidarios de Rosa Díez denunciaron, con toda la razón, la boutade de una portada de la revista Zero(lo), por haber mostrado un guardia civil con tricornio en posición de hacerle una felación a un terrorista de ETA.
A lo largo de mi vida he conocido mucha gente, el único interés que he tenido sobre su condición sexual ha sido para comprender su perspectiva sobre algunas cuestiones de la vida, para mí no más importante que la edad, la raza, su trabajo, o sus aficiones. Los liberales respetamos a los seres humanos, exclusivamente por su condición humana, algo de lo que son incapaces los socialistas, que consideran que en su cruzada social deben cambiar los criterios de la gente para que acepten, aunque sea por imposición, la normalidad que piensan que no se les concede en la sociedad.
Tengo amigos y amigas homosexuales, me divierto con ellos y apenas hablamos de lo que su condición sexual repercute en sus vidas, es algo que siempre se queda en segundo plano, ni me siento discriminado, ni se sienten discriminados/as conmigo. ¡Qué tremenda estupidez!, discriminar a alguien por su condición sexual, sea la que sea. El clima es relajado y cómodo en nuestras conversaciones. Y sé que eso es lo normal.
Conozco a muchos homosexuales normales que están hartos de las “locas histéricas” que abanderan su condición sexual; piensan que son los elementos más perniciosos para poder vivir en normalidad en nuestra sociedad, por qué su estridencia, su distrofia estética, su tensa alarma, se ha convertido en algo que la sociedad acaba denostando y detestando, como las locuras de Zapatero, el silencio sindical, las barbaridades feministas, las inversiones históricas del olvido o el talibanismo del cambio climático: auténticos timos sociales
El problema de nuestra sociedad no es la homosexualidad, ni para los homosexuales, sino el sectarismo de izquierdas, que desde el victimismo irredento pretende revocar nuestra cultura, la cultura de la inmensa mayoría, para adaptarla a sus pretensiones neuróticas. El problema ya no es la homosexualidad en las sociedades occidentales, sino la rentabilidad del vicitmismo que por medio de los descerebrados legisladores pretende convertirnos a todos en sospechosos de homofobia, para que los colectivos homosexuales sigan viviendo del cuento y el adoctrinamiento de la sociedad.
El único problema que tienen los homosexuales normales en nuestro país, que no en otros como Alemania, Francia, Italia o Reino Unido, es que unos aprovechados de la izquierda, han encontrado un filón de oro del que viven cómodamente, mientras adoctrinan a la sociedad de su culpabilidad por los crímenes históricos que esta sociedad no ha cometido, ni se le ocurriría cometer. Pero mientras resulte rentable política y económicamente para algunos, en este país no permitirán, esta legión de sinvergüenzas organizados para delinquir públicamente, que la homosexualidad sea definitivamente normal, como tantas otras cosas de la vida.
La homosexualidad ya no es un problema para nadie en nuestra sociedad occidental–no lo es-, salvo para los socialistas que lo explotan, por qué no acaban de distinguir lo privado de lo público, para ellos todo es lo mismo. Con un argumento similar, se puede explicar la polémica que el Presidente Rodríguez Zapatero ha organizado con la imagen velada de sus hijas, para que al final se hable hasta la saciedad de la inmortal foto ante el Metropolitan de los líderes cósmicos reunidos, que es lo que realmente le interesa.
Sé que con este artículo acabo de condenarme, pero como no tenía ninguna intención de ser salvado por los sectarios organizados que se empavonan de su condición de homosexuales para vivir del erario público, me quedo tan tranquilo y desde aquí les envío, con absoluta premeditación, un liberal y solemne corte de mangas.
¡Qué os den, "locas"!.
Biante de Priena
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