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miércoles, 11 de febrero de 2009

La urdimbre de la corrupción

Reconozco que la riqueza del idioma español es ofensiva para las lenguas que se construyen a golpe de decreto, fondos públicos y personal contratado para tal actividad, con la osadía de los arquitectos universales, que crean la urdimbre antiespañola con sus ideas delirantes y el dinero de todos. Tan grasientos son los nacionalismos para nuestra nación española, que pasarán años, tras entonar la tolerancia cero con los usurpadores, para que nos libremos de su pernicioso legado.

Urdimbre, que hermosa palabra, procedente del latín al que tantos países y tantos millones de personas debemos tanto, y la moda de gárrulos y lentejuelas ha apartado de la cultura convencional

Urdimbre, proviene del término “ordidiri”, que en su polisemia se puede comprender como "preparar los hilos en el telar" o bien, "tramar una intriga", para el tema que nos ocupa nada más acertado, porque menudo “telar” que hay montado y está claro que se ha organizado para intrigar, que no es otra cosa que . Actuar con astucia y ocultamente para lograr algún objetivo.

Pues definido el concepto y observando que su semántica resulta apta como referencia, podemos pasar a desentrañar lo que está ocurriendo en la actualidad en nuestro país: una auténtica plaga de corrupción, el sistema esta absolutamente podrido.

La razón es la política, o mejor dicho, los políticos que detentan el poder en su propio beneficio, y en perjuicio de todos los demás. Esto puede ocurrir, porque la política ha contaminado las instituciones del Estado de forma depredadora, y ejerciendo su influencia sobre la vida social de los españoles. Hay miles de políticos que son literalmente unos “chorizos”, y eso es hora de que cambie en nuestro país.

Las formas de intervención de la ciudadanía, los auténticos usufructuarios y propietarios temporales de la cosa pública, se pueden reunir en múltiples y diversas alternativas. Pero la más importante, sin duda, es la toma de conciencia de que hay políticos que se están aprovechando de la representación pública para beneficiarse y perjudicarnos. No están nuestros intereses comunes en buenas manos, mientras estén en las suyas.

Los ciudadanos debemos actuar de forma responsable y recuperar lo que nos han arrebatado, que es el control de nuestros propios intereses de forma directa. Se puede hacer de muchas formas, pero no se puede hacer mientras permanezcamos en acomodaticia posición de votar cada cuatro años y desentendernos de lo que ocurra, confiando en que nuestros asuntos colectivos están en buenas manos.

Los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones sociales subvencionadas por el poder, están a punto de recibir la puntilla, y no lo saben. En los partidos políticos no hay democracia, hay caciquismo, no hay libertad, hay seguimiento del líder, y no hay vergüenza alguna, porque no son ajenos, sino partícipes, de la corrupción de la que se nutren.

Hay que dejarse de medidas épicas y heroicas, para acudir a lo práctico. Y nada mejor que dejar las cosas claras desde el principio, nada de manzanas podridas y manzanas sanas, y otras chorradas.

Quizás la palabra ultimátum suene fuerte, moleste algunas membranas timpánicas sensibles, prefiero utilizar advertencia, que es políticamente correcta, o aviso que tiene connotaciones con la tauromaquia.

Con crisis o sin crisis, con cambio climático o sin él, con Dios o sin Dios, pero con gónadas, los españoles tenemos que darles un plazo, breve, intenso y definitivo, para que pongan en orden sus “negocios públicos”, no más de tres meses. La justicia no está para muchas filigranas, y menos con la huelga imposible e inevitable, y la contaminación política que la caracteriza en estos tiempos.

Hay fiscalías anticorrupción en España que no están haciendo su trabajo, posiblemente por el exceso de casos que deben resolver, hay una fiscalía general del Estado, dirigida por el señor Cándido Conde-Pumpido nombrado por el gobierno, que está a su servicio, hay un Consejo General del Poder Judicial que no representa los intereses de la justicia independiente, ni los de los ciudadanos, sino los de los partidos que los han nombrado.

El problema no es por ausencia de instituciones, sino por el mal uso o el abuso que se hace de las mismas desde la política. El poder judicial debe ser independiente de los políticos y de la política, y si no se hace rápidamente, quedará salpicado por el tsunami de transparencia que se avecina.

Lo que está ocurriendo no es un hecho casual fruto del azar, o de la mala fortuna, sino precisamente lo contrario, una organización de la delincuencia desde los partidos políticos para perjudicar a un tercero, que es el pueblo español, que somos todos los ciudadanos españoles.

Seamos civilizados, porque esto del asunto del poder al final es un contrato social, y si una de las partes no cumple con su responsabilidad, es muy posible que la otra, los ciudadanos, dejemos de cumplir con nuestras obligaciones de pagar impuestos, o nuestra voluntad general de acudir a las urnas. Evidentemente, yo no soy ciudadano europeo para mantener a unos chorizos, y los que no lo son, están a tiempo de denunciar a todos los que lo son, caiga quien caiga, porque si no lo hacen, mejor dicho, si no lo han hecho, están participando de la urdimbre de corrupción. Es hora de recuperar la democracia, es hora de hacer justicia.


Biante de Priena

martes, 10 de febrero de 2009

La democracia es una trampa

Lo de Madrid

Ciertamente, hace tiempo que no veía a Pablo Sebastián tan contundente, desde aquello de El Independiente de nunca más se supo, precisamente cuando comenzaba a marcar influencia, pero hoy se despacha con claridad y contundencia en su diario La Estrella Digital, y pide la dimisión de Aguirre o en su defecto de Rajoy, formación de una gestora del PP en Madrid y volver a empezar, otra vez, esto parece la película de Garci, se van a hacer viejos los protagonistas y van a seguir comenzando.

Del artículo de Federico Jiménez Losantos en Libertad Digital, destaco las siguientes palabras irreversibles, que suenan a desinterés con el desenlace:

“Sois tontos hasta almorzar y después todo el día. Sois un desastre, una calamidad, una ruina para la Nación y hasta para vosotros mismos. Si no ganáis las elecciones gallegas y tenéis un mínimo de decoro, el mismo 1 de Marzo por la noche deberíais estar convocando un congreso extraordinario antes de que en las europeas os llevéis una costalada, un castañazo como no se ve desde tiempos de UCD.

No, no creo que lo hagáis porque como habéis acreditado sobradamente con María San Gil, Sirera y Esperanza Aguirre, sois malignos sin llegar a diabólicos y rastreros sin atreveros a resultar criminales. Estáis muertos y no os habéis dado cuenta. Pero ya no tenéis que preocuparos por nuestra cercanía. Muchos no iremos a vuestro entierro”.

El nunca bien ponderado maestro Raúl del Pozo, que se desliza grácil por el verbo que domina para dejarnos un epitafio cotidiano:

“El PP es un escándalo, una niebla filistea a punto del hundimiento. Hace falta un nuevo mediador para que apacigüe la lucha entre los clanes, pero a los partidos no les preocupa tanto la defensa de su honor como a los caballeros andantes y a los pobres de honra espantadiza. Si creemos a José Blanco, un vendaval de espías, de mangoneo, de paraísos fiscales recorre al PP. No se preocupen: ya se ha verificado que los ciudadanos saben que los partidos se financian irregularmente y siguen votando.

¿Que entre qué gente estamos, qué república tenemos, como se preguntaba Tulio? Ya lo ven, estamos adoctrinados por una tropa de tramoyistas, ladrones y mentirosos. La polilla de la monarquía parlamentaria organiza actos de partido y luego construye supermercados en los pinares y trineos en Vicálvaro antes de llevarse la pasta a Miami.

Habíamos hecho un gran país en 30 años y lo estamos hundiendo en 30 días”.

En fin, para concluir la serie mencionaré a Andrés Aberasturi, porque le tengo cosa, me parece tan ecuánime como sincero desde hace mucho tiempo:

“Está el PP perdido en su propio laberinto de pasiones, tan atónito frente a lo que le está pasando como el Gobierno frente a la crisis. No reaccionan ni el uno ni el otro. Tan ensimismados están los dos, que la crisis sigue galopando y ellos discutiendo de lo suyo. Y lo peor de todo: nosotros, o sea los medios, haciéndoles el juego indirecta o quién sabe si directamente. Así no puede ser., así no hay forma de que lleguemos a ninguna parte. No es verdad que cada país tiene los políticos que se merece; nosotros, desde luego, no”.

Pues en este invierno tan infernal, a algunos se los está llevando el destino a marchas forzosas hacia el olvido. Pero a grandes males, grandes remedios, esta es la clase política que tenemos en este país, lo advertimos en su día en este blog, la crisis va a apretar duro y va a mostrarnos las cosas nunca vistas, aquellas, de las que Marco Polo presumía haber visto en el Libro de las Maravillas, no van a ser nada comparado con lo que viene, porque si el PP está hasta el cuello, el PSOE está hasta las orejas, y habrá que esperar que todavía no ha empezado la campaña electoral, para comprobar hasta donde llega el espectáculo.

Tapando la crisis con humo y votos

Cierto es que El País, El Periódico, Público y El Plural, más la SER y CUATRO (la PS4) han encontrado faena y no sueltan la presa, pero también es cierto que en esta ocasión no todo es recreado al servicio del poder como en otras ocasiones, y que hay varias cuestiones que resulta necesario explicar a los españoles de forma inmediata.

Sigo pensando que los corruptos y las cucarachas son las dos especies menos vulnerables a la extinción, pero las cucarachas al menos se comen los detritus y luego desaparecen, sin embargo los corruptos, solo aparecen cuando se les saca la foto con el cazo puesto, y lamentable es que esto no sea un hecho aislado, sino un ejemplo de lo que hay: por cada político corrupto que se detecta, hay otros cien que pasan desapercibidos. Y esto no lo vamos a resolver guillotinando cuatro chivos expiatorios, en un ritual depurador. Es hora de que alguien tire de la manta, caiga quien caiga, o seguiremos así otros treinta años.

España no se merece esto, y los españoles deberíamos quedarnos en casa en las próximas convocatorias electorales como protesta. Pero claro, tampoco se puede, porque sería entregarles el poder a los nacionalistas, que sí acudirán a votar.

La democracia es una trampa en la que caemos de forma desapercibida, y luego seguimos criticando la realidad como si no hubiéramos sido partícipes (y responsables) de lo que está ocurriendo. Con nuestros votos sancionaremos los derroches, la corrupción, y la falta de respeto de los políticos por los ciudadanos.

Regresan las cucarachas a España, pero ahora con corbata, maletín, piso en Miami (o Arosa) y cuenta en las Islas Caimán.


Erasmo de Salinas

lunes, 9 de febrero de 2009

Un psiquiatra para Zapatero, o para todos los demás

Los que tengan trabajo estable (hoy sólo los funcionarios), los pensionistas, y sus familias están obligados a consumir como deber patriótico, a poder ser, productos españoles como dice el Ministro de Industria, Miguel Sebastián (imitando de forma pertinaz a Barack Obama, como si lo que queda de España, fuera Estados Unidos).

“Estos romanos deben estar locos”, como decía Obelix a Asterix en un acto reflexivo inolvidable. Siguen con Keynes, la demanda interna –fundamentalmente de obra pública -, hará que el sistema se reanime y se ponga de nuevo en marcha, y antes de que acabe la legislatura se alcanzará el objetivo prometido por el Presidente del Gobierno del pleno empleo –jamás, en ningún país de más de un par de millones de habitantes se ha logrado tal cosa, ni siquiera en Cuba, porque siempre hay un 5 % de población de recambio laboral, que bien pueden ser en su mayoría inmigrantes, al paso que vamos-.

Consumir, hartaros de consumir malditos,nos arengan desde los púlpitos mediáticos estos sectarios inmarcesibles; pues un consumidor inteligente hará precisamente lo contrario, más allá de lo cotidiano, porque tal como están las cosas los precios bajarán –como está haciendo el sector de la vivienda y del automóvil- y es que no se puede soportar tanta indigencia intelectual pagada por todos. Además de habernos llevado a una situación de ruina técnica, ahora encima nos embaucan con el "todo por la patria" como si estuviéramos militarizados.

Lo que hay que hacer no es consumir, es invertir, exactamente lo contrario, para los que quieran arriesgarse, y en su defecto ahorrar, hasta que se aclare la cosa. Los bancos adquieren liquidez con el ahorro, no con el consumo, pero el Estado recauda fondos con el consumo (de forma inmediata), y el problema que hay en España es precisamente la futura quiebra del Estado, que lo hará antes que los bancos al paso que vamos (debe 8.000 millones de euros a las empresas), con la política económica diseñada por Zapatero y sus centenas de asesores, y que solo busca no incrementar aún más el déficit de las arcas del Estado, vía impuestos, porque habla de que no se abaratará el despido –con cuatro millones de parados sobre la mesa, hay que tener caradura, blindar encima los contratos de los que no han perdido el trabajo, contra los que lo han perdido, y presumir de que va a favorecer a los más esquilmados-.

Dice Zapatero que no se perderá el bienestar alcanzado, pues para mantener el Estado Providencia nos vamos a endeudar hasta que nos echen del Euro y posiblemente de Europa. Ahora, hay que tener en cuenta que lo que dice y hace Zapatero, nunca coincide, así que prepárense porque la criba laboral va a ser de altura, entre otras razones porque el mercado necesita desahogarse y rectificar posiciones, y lo hará disminuyendo la producción (una nueva merma de impuestos), y echando a los trabajadores que no necesite. Y atentos a la cuestión, no sería extraño que el Estado también se acogiera a algún ERE en las empresas de servicios que controla, de forma directa e indirecta, o que redujera las pensiones o los sueldos de los funcionarios -como para derrochar está la cosa-.

Así que gracias a Zapatero, los españoles por primera vez en nuestra historia democrática vamos a disminuir en renta per cápita, vamos a ser más pobres gracias a la política de este ilustre iluminado, y eso no es lo peor, lo que está haciendo con su política de inversión pública de pan para hoy y hambre para mañana, es generar una deuda que acabarán de pagar nuestros nietos.

Estos sinvergüenzas se están cargando el futuro de nuestros hijos, porque estarán condenados a trabajar por sueldos de miseria, de forma intermitente, y con la mayor formación profesional de todos los tiempos. Está generando una legión de esclavos, con tal de salirse con la suya, que es ver este país destrozado, sin posibilidad alguna de levantar cabeza durante décadas.

Alguien debería solicitar un peritaje psiquiátrico, porque estoy seguro de que cuando todo se vaya a la mierda, argüirán enajenación mental transitoria para eludir responsabilidades. Este individuo se ha leído el cuento de la lechera y ha pensado que era un tratado de economía. La próxima vez que alguien le regale un simulador, aunque sea por suscripción popular, para que se entretenga, y por favor, alguien de sus próximos que todavía no haya perdido la cabeza, que le diga que lo deje, porque ni reseteando el país, lo volvemos a poner en marcha. Estoy seguro que él se sentirá más cómodo en el momento que le permitan escaparse, y no le dejen en el escenario para recibir todos los tomatazos y zapatazos; sin duda, se llevará tanta paz como nos dejará. La disyuntiva está clara o se trata él, o terminaremos tratándonos todos, porque nos va a volver locos.


Biante de Priena

domingo, 8 de febrero de 2009

Hacia el choque de civilizaciones

En 1.991, Huntington describió lo que ocurriría en los próximos años, en su libro The clash of civilizations. Hoy, uno de nuestros colaboradores, Brétema, ha expresado su lamento en nuestro foro, con un artículo que expone con claridad la estrategia urdida por los etnicismos, y le he respondido a continuación, con mi opinión sobre la cuestión, pues el etnicismo nacionalista que estamos viviendo, sólo es una de las caras del problema global en el que estamos inmersos.

Les dejo el artículo de brétema y a continuación mi respuesta


SE ACABÓ LA HISTORIA, CON EL NACIONALISMO ETNICO ES IMPOSIBLE EL PACTO (por Brétema)

A algunos ya hace bastantes años que nos resulta evidente que con el nacionalismo étnico los españoles hemos cometido un error: pensamos en los momentos iniciales de la transición que concederles autogobierno, competencias, cultura y educación les haría sentirse cómodos en España, y nos hemos equivocado. Nos hemos equivocado porque el nacionalismo étnico no es un nacionalismo cívico, que pueda respetar a su pueblo, un pueblo mixto en el que la identidad es compleja y dual. Los etnonacionalistas son fundamentalistas de la identidad, y por tanto quieren imponer los rasgos de una etnia incontaminada imaginaria sobre todo el territorio que consideran propio, como Euskalerría o Els Paisos Catalans. Y este delirio les lleva a no renunciar al ideal de la patria absoluta más que coyuntural y tácticamente, pero buscando la realización completa de su imagen soñada en un proceso que consideran orientado a ese objetivo final.

Para ello necesitan disponer de un Estado y soberanía, por lo que la pertenencia a España, el sometimiento a sus intereses generales y a sus leyes, constitucionales u ordinarias, lo harán siempre que no tengan más remedio, pero a regañadientes y preparándose para dar el próximo paso cuanto antes.

Por eso el pacto fundacional de la democracia española del 78 ha fracasado: nunca se sentirán cómodos en el marco de un Estado que no sea el propio, porque eso supondría pactar la renuncia parcial y definitiva a su religión política, para acomodar a otras etnias y rasgos extraños en el territorio del que se consideran propietarios. Nunca se sentirán cómodos en el pluralismo, y eso es lo máximo que les puede ofrecer una España que no puede renunciar a su pluralidad.

Los etnonacionalistas son tan fundamentalistas como los islámicos, que después de haber invadido medio Mundo consideran que los territorios ocupados están consagrados al Islam, y no pueden ser ocupados por infieles, por lo que siempre estarán en guerra para recuperarlos ---el caso de Al Andalus, por ejemplo--- o expandir su religión a todo el Mundo. Por eso, con unos y otros, no es posible el pacto, sino el establecimiento de límites, el levantamiento de muros de libertad que ellos sepan y sientan que nunca podrán traspasar. Pero para hacer esto, que es inevitable e inaplazable si se quiere que la libertad sobreviva, es vital tener claro que se han de acabar los pasos atrás, y que incluso es necesario recuperar terreno ya perdido. Por ejemplo, en España, es vital el control de la enseñanza de la religión islámica, o el control del sistema educativo en los territorios etnonacionalistas, porque nunca se acabará su búsqueda de la sacralidad y el absoluto definidos por la religión, que al ser fundamentalista es siempre política: su objetivo es conseguir un poder que pueda imponer su etnia ---vasca, o catalana, o aria--, o su religión islámica a los que de momento son distintos. Y en la realización de ese objetivo arrasarán con la libertad, con la Nación española, con la Constitución y con el Estado.

Por eso, frente a ellos, es preciso ser conscientes de que la defensa de la libertad con firmeza es irrenunciable, y que la única Nación y el único nacionalismo que encajan en la libertad y la democracia son el nacionalismo cívico español y la Nación española basada en el reconocimiento de la pluralidad y la libertad de todos. Pero reconocimiento sólo hasta el punto en que el equilibrio de la pluralidad no se rompa; sólo hasta el punto en que algún grupo intente imponer su ganga tóxica a los demás. A partir de ese punto está el Muro de la mayoría, y el que intente romperlo o sobrepasarlo incurrirá en ilegitimidad e ilegalidad, con la consiguiente represión democrática.

Y esta actitud de base implica cambiar el pacto fundacional de la democracia del 78, que se basaba en que era posible el acuerdo: porque lo que hay frente a la democracia española es un nacionalismo étnico, basado en la imposición y la defensa táctica de la pluralidad de puertas afuera, para imponer estratégicamente la homogeneidad de puertas adentro, una vez que se cruzan las fronteras del Ebro, Alava o el Bierzo. El error fundacional de la democracia española actual es pensar que estábamos tratando con un nacionalismo cívico, que defendía la libertad, cuando lo que defiende es la imposición y la homogeneización.

Y esa Historia se ha acabado: no queda más remedio que el gran Pacto de Estado de los españoles, que somos la mayoría, contra los que quieren destruir la España de la libertad y el pluralismo, la España de la unidad desde la pluralidad. Es preciso el pacto de la gran mayoría que asuma un nacionalismo cívico, en el que España sea reconocida como la Patria de todos, irrenunciable, frente a las minorías delirantes y fundamentalistas.

Si ese Pacto de Estado no se activa de una vez, ya podemos despedirnos de la democracia, de Europa y del progreso: iremos para atrás, como ya estamos empezando a ir, a velocidad crecientemente acelerada. En lugar de un Muro para defender la libertad, ya dispondremos de unos Pirineos que nos separen de Europa de nuevo, que separen las taifas tribales de la libertad del Mundo avanzado.

Respuesta de Erasmo

HACIA EL CHOQUE DE CIVILIZACIONES

Brétema, el progreso y el nacionalismo étnico compadrean perfectamente, y despotrican contra la nación clásica, histórica, establecida, constitucional, porque sus intereses son convergentes, y la nación es la única institución que les puede hacer frente, tras su apropiación del Estado.

El progreso es desarrollo material, científico, institucional, técnico, y su urdimbre es el concepto de civilización de origen francés, su consecuencia inevitable "la cultura de masas" -telebasura, consumo futbolero, negación del arte, de la cultura, de la educación independiente, relativismo, postmodernidad, pensamiento blando-. La civilización, ya no es cultura en el sentido alemán de sublimación, ni en el inglés de ecuanimidad, es, sencillamente, la toma del poder por los "civilizados incultos" que buscan cambiar el escenario de poder, de la verdad racional y contrastada, a la verdad democrática incontrastable, la de la mayoría: si una multitud ve un cerdo volando, los cerdos voladores existen.

Por otra parte, la etnicidad tiene varios frentes, la cultura de las "naciones sin Estado", la cultura de las naciones étnicas a las que de poco ha servido el Estado, ni la democracia (como las sudamericanas), y por otra parte, se adhiere antes a los programas de las naciones de otras civilizaciones (árabes, asiática, africanas...) que abjuran de la democracia, que a la que pertenecen. Es un frente común, bien trazado, contra la hegemonía occidental de valores y principios, de costumbres y tradiciones, que nos han traído hasta aquí, es una reacción contra el establishment económico-político.

Bretema, estamos viviendo la segunda edición de la Revolución Francesa a escala global, pronto llegará el terror si Obama no lo impide, QUE LO IMPEDIRÁ. Zapatero, es uno de los principales cabecillas de la revuelta, que no dudará en instalarnos en el régimen del TERROR con tal de salirse con la suya; estamos viviendo los prolegómenos de la Revolución Cultural China o la del Kmer Rojo, o el puro estalinismo soviético, que en esta ocasión, y de una forma discreta, va apartando a los mejores, a los que se esfuerzan, a los que realmente luchan, a los herederos de los que han logrado que la humanidad haya llegado hasta aquí, para sustituirlos por cualquiera que les venere, que les apoye, que comparta su cosmovisión delirante.

El progreso nos ha conducido a la tiranía laica, no hay dios, pero hay tiranía democrática contra todos los valores incrustados en la civilización occidental; es la lucha contra la globalización, contra el sistema de mercado, contra la democracia, contra la ley, el Estado de Derecho, la autoridad racional, el orden establecido a lo largo de siglos. La crisis es el primer ataque masivo contra la civilización occidental, no es la consecuencia del fracaso de la democracia, el capitalismo, y los valores occidentales, es la usurpación de los mismos por los políticos para acabar con lo que somos e implantar un nuevo modelo retrógrado, regresivo, caótico, y tiránico, desde el poder que ha sido controlado por los destructores, organizados contra el capitalismo y la democracia, en numerosos canales que van desde el cambio climático hasta la alianza de civilizaciones.

Nos llevan a la nada directamente, para modelarnos posteriormente al servicio de sus intereses. Sólo reunidos bajo el pabellón de la libertad podremos salvarnos de los opresores.


Brétema / Erasmo de Salinas

sábado, 7 de febrero de 2009

Los viejos políticos abandonan la cosa

Hay noticias que pasan desapercibidas, por qué rápidamente, los que programan la propaganda en los grandes partidos (y los pequeños) procuran ocultarla entre un montón de preocupaciones nuevas que nos ofrecen gratuitamente y que sirven a sus intereses de desprestigiar a los rivales. Crear preocupaciones es una actividad bien remunerada en estos tiempos, sobretodo en la política, pero también en la economía.

Cuando los humanos tenemos muchas preocupaciones al mismo tiempo, entramos en una situación de pensamiento confuso, en la que nos resulta difícil tomar decisiones, nos quedamos paralizados, y el miedo nos invade. Tratamos de lograr más información sobre lo que zahiere nuestra tranquilidad, pero con las intoxicaciones organizadas, cuanto más conocemos, menos sabemos.

La información se está convirtiendo en un arma agresiva, con la que los partidos políticos fustigan al personal, mientras siguen construyendo sus respectivas pirámides, en las que enterrarán con seguridad su historia, antes de sucumbir definitivamente.

En este juego de “enmierdar el asunto”, la crisis del Grupo Prisa (Ser, El País, Cuatro), compite con otras alternativas informativas, como La COPE, El Mundo, ABC, La Razón, Onda Cero, Antena 3, y medios de internet como Libertad Digital y Periodista Digital. Ningún medio de comunicación español se salva de la desmesura en estos tiempos.

Soy de los que piensa que hay que regresar al ser humano como sea y cuanto antes. Los materialismos, tanto el capitalista como el socialista, nos han conducido directamente al infierno. La organización del bienestar mantenido ha fallado, también por la desmesura, la codicia y la ausencia de profesionalidad en los políticos.

Por eso cuando ves a un comunista y socialista de 78 años irse del PSOE, después de haber dedicado su vida a los partidos de izquierda, habiendo ocupado todos los cargos posibles en el entramado representativo, diciendo que se va por qué hoy no hay democracia interna en el PSOE, invita a realizar una profunda reflexión. En el PP, ocurre otro tanto de lo mismo, y aunque no se ha comentado, con la marcha de María San Gil y Ortega Lara, me consta que han sido varios los exdiputados y exsenadores, que de una forma discreta y desapercibida, se han dado de baja del partido después de décadas de afiliación.

Hoy el PP y el PSOE se han convertido en auténticas empresas electorales, poco tienen que ver con la política, y los aparatos de los partidos controlan la situación con zarpa de hierro en el más puro estilo estalinista (los partidos nuevos, como Ciutadans y UPyD hacen exactamente lo mismo). El acto político de elegir a los representantes públicos se ha convertido en el acto mercantil de consumir un producto que resulte menos nocivo que sus alternativas.

Hasta los políticos auténticos que se han dedicado toda su vida a la cosa pública, nos están advirtiendo de lo que está ocurriendo con su marcha de la política. Aunque sea de una forma discreta, que pasa desapercibida ante el marasmo informativo, hay gestos honestos en los viejos políticos, que separan su nombre de las formaciones políticas que han contribuido a levantar, para desentenderse de todo lo que pueda ocurrir. Nos envían un mensaje muy claro: eso ya no es mi partido político, es otra cosa.

Se bajan del barco antes de que se hunda definitivamente, tras estrellarse contra los ciudadanos y el sentido común. No van a participar en el engaño que quieren hacer los políticos a los ciudadanos, ese es su mensaje. Otros se quedan, porque sus intereses no son la defensa de la democracia y de la libertad, sino del poder y el negocio. Ellos, los que se van, saben que la política es algo más que un espectáculo.


Erasmo de Salinas

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