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sábado, 11 de octubre de 2008

Violencia y socialismo

La asociación del pacifismo con las ideologías políticas de izquierda, herederas del marxismo, es sin duda la falacia más fecunda y mejor contada de la historia humana. La difusión de este equívoco por los aparatos de propaganda socialista, ha venido disfrazando al lobo político con piel de cordero social desde la conclusión de la segunda guerra mundial.

La historia refuta que el socialismo pretende la paz, más bien nos muestra lo contrario: el socialismo, en sus formas iniciales, ha provocado más violencia en nuestro planeta que ninguna otra ideología pasada o presente, por que al contrario que las demás, el socialismo no utiliza la violencia exclusivamente en tiempos de guerra, sino que se organiza en su abuso, también en tiempos de paz. No en vano, el marxismo es una ideología que bendice el uso de la violencia, tanto para acceder al poder, como para mantenerse en él y no abandonarlo más que a la fuerza, de los votos o de las armas. Los ejemplos de China o Cuba están presentes.

Sólo las ideologías totalitarias consideran la exterminación de los contrarios como un triunfo, y el socialismo es una de ellas, junto con el nazismo, y el islamismo. La socialdemocracia, al menos en nuestro país, solo es un socialismo más refinado, que enmascara la violencia en la búsqueda del bienestar común, por medio de sutiles mecanismos que sustituyen la fuerza por la opresión.

Por qué la violencia es inherente al socialismo en todas sus formas, tanto en las más sangrientas, de la escuela de Stalin o Mao Tse Tung, como en las más sutiles de la academia castrista de perpetuación en el poder, de la que Hugo Chávez y Rodríguez Zapatero son aprendices.

La violencia es consecuente con el socialismo, por medio del materialismo, sacrificando lo mejor de los seres humanos para extraer exclusivamente lo que le resulta útil, asfixia lo esencial para extraer lo sustancial. Destruye la integridad del ser humano, para convertirlo en herramienta al servicio de una idea. Como todo sectarismo, desprecia la individualidad y la libertad, lo único y diferente, y sólo le interesa lo común.

El socialismo despoja al ser humano de su identidad o identidades, de su condición de ciudadano libre, de sus principios, valores y creencias para convertirlo en un esclavo mental de su propaganda. Bajo la tiranía encubierta del socialismo, los ciudadanos pierden su libertad, dejan de ser sujetos diferenciados, para convertirse en una masa informe y amorfa de gente, que se reclasifica y reidentifica con el criterio correspondiente a la necesidad del Estado, y no a las necesidades del ciudadano. El socialismo no trata con seres humanos si no los uniforma previamente en contribuyentes, consumidores, usuarios, clientes, o votantes. El socialismo disuelve a los seres humanos tras exprimirlos para hacer un zumo social.

El socialismo se opone a la autodeterminación en libertad del ser humano, por eso nunca habla de libertades y siempre lo hace de derechos. El derecho a decidir, por ejemplo, en el que llevan los nacionalistas atrapados toda su vida escuchando las sirenas de la igualdad, por qué tener un derecho no implica disponer de la libertad de ejercerlo. El derecho a un trabajo o una vivienda, no implica que se pueda acceder a trabajar o a tener una casa propia. El derecho a la educación o la salud, tampoco exige que se vaya a recibir la necesaria, sino que “debería” recibirse.

El concepto de justicia que maneja el socialismo es singular, porque para el socialismo no existe otra justicia que no sea social, por eso el ser humano deja de ser sujeto de derechos para convertirse en referente de políticas. No importa perjudicar a uno, aunque sea haciendo una injusticia, si así se consigue beneficiar a dos. ¿Puede haber mayor injusticia que la de la parcialidad interesada?.

La administración de la justicia es un arma política en manos del socialismo, por eso tratan por todos los medios de ocupar los órganos del poder jurídico, desde el CGPJ hasta el Tribunal Constitucional. Los socialistas no desconocen que su concepto de justicia, exclusivamente social, contraviene y se contrapone al sistema legislativo existente, y a un criterio de imparcialidad y equidad, pero no les importa, por eso han llegado a implantar en nuestra cultura y nuestros códigos legislativos, principios tan infames como la paridad o la discriminación de género, leyes sectarias inadmisibles en una democracia, que promueven un determinado modelo de sociedad, y que no se acomodan a la realidad existente. El uso que se está haciendo de la ley de violencia de género, por ejemplo, es una bomba contra las relaciones de pareja y la formación de familias, contra la cultura en la que se asienta nuestra sociedad. La violencia de género, ha instalado en nuestra sociedad, la violencia entre hombres y mujeres como criterio de relación, destacándolo sobre cualquier otro.

El socialismo, y en este caso el español es ejemplar, comete un grave error en la estrategia de su camuflaje al ocuparse antes de cómo alcanzar la muerte que de cómo mantener la vida, ¿puede haber mayor violencia?. Cierto es que el socialismo, en su versión más ecologista, ha convertido a los primates en seres humanos, pero en realidad su pretensión es la contraria, la de convertir a los seres humanos en póngidos.

La violencia socialista es enorme, pero se hace discreta y sinuosa en el discurso, al tiempo que trata de amortajar al ser humano en la bandera blanca de todas sus rendiciones, mientras promueve su redención. El reciente discurso de Rodríguez Zapatero en la ONU solicitando una moratoria mundial para la pena de muerte, es un acto de propaganda que ha pasado desapercibido, y sin embargo, el socialismo español promueve la ampliación de la legislación en los temas del aborto, la eutanasia, y el suicidio asistido, al tiempo que bajo su gobierno nuestro país se ha convertido en el octavo exportador de armas mundial, especialmente a los países menos democráticos y más pobres, en un alarde notorio de hipocresía.

Las contradicciones del socialismo resultan habitualmente insoportables por alguien que no sea analfabeto, por ejemplo su promoción de creencias alternativas al cristianismo, exclusivamente para reducir la influencia de la iglesia en la sociedad. El socialismo arrasa con las tradiciones culturales españolas, y además las criminaliza, como hace con la tauromaquia, con tal de imponer su doctrina en la sociedad.

El socialismo construye la sociedad a su manera, por eso no es democrático, implanta su modelo por decreto, no por necesidad, se autoperpetúa en su recreación. La nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, avalada exclusivamente por ilustres socialistas, es un claro ejemplo de sus pretensiones, que promueven una nueva escala de valores, los suyos, contra los realmente existentes. En vez de ocuparse de que todos los españoles puedan aprender el idioma de su nación, se ocupan de concederle a su versión particular de la memoria histórica, el rango de verdad absoluta, un auténtico dogma.

El socialismo es nocivo para la sociedad, para cualquier sociedad, sea subdesarrollada o avanzada, entraña excesiva violencia, como la que se opuso a la guerra de Irak, la de los sindicatos de clase cuando estaban otros gobiernos, la comprensión de los verdugos de ETA y la condena de sus víctimas. El socialismo busca la tensión permanente en las relaciones humanas y en la convivencia, crispa demasiado y acusa de crispación a quienes crispa, nos vende el humo de la paz, mientras alimenta la hoguera de la violencia genérica y general. En la lucha de todos contra todos, y no en la cooperación, obtiene sus mejores resultados. De los engaños políticos, es el más pernicioso, algo que se identifica con un puño cerrado poco tiene que ver con la paz. Alguien debía contárselo a nuestros hijos.



Publicado simultáneamente en Argenlibre
Enrique Suárez Retuerta

Democracia restringida contra Democracia liberal

Tras la caída del muro de Berlín, en el año 1989, el decadente modelo del socialismo real, vigente en los países al otro lado del telón de acero, se derrumbó tan deprisa como un decorado teatral se retira del escenario tras el cambio de programa. China comenzó a aproximarse al sistema capitalista manteniendo todo el poder en manos del Estado, y las democracias latinoamericanas se “cubanizaron” considerablemente.

En la década de los noventa, en algunos países occidentales, como España o Reino Unido –antes había ocurrido en USA, Francia, Alemania, e Italia sin mayor fortuna-, comienza una cruzada de ocupación institucional por parte de los socialistas, re-presentados como socialdemócratas (su versión más light); su intención es cambiar el sistema democrático existente de origen liberal, abierto y plural, por una democracia restringida de finalidad supuestamente social, con fortalecimiento de los poderes del Estado, y exclusión paulatina de las alternativas que no compartieran credo con los nuevos predicadores, que poco a poco, van imponiendo la “dictadura de lo políticamente correcto” y comienzan a expandir su fe por Europa y Norteamérica. El candidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama, que es liberal y no socialdemócrata tiene un recorrido social, pero nunca más allá del sentido común, pero el presidente español, Rodríguez Zapatero, Toni Blair y Gordon Brown en Reino Unido o los últimos secretarios generales de la ONU, los socialistas franceses, italianos, o alemanes son representantes conocidos de esta iniciativa.

En España la democracia liberal es sustituida por la democracia social, (en Reino Unido lo intentaron) lo que no pudieron hacer con un modelo político alternativo en el socialismo real, debido a la inadecuación política de las propuestas, la corrupción de las burocracias, y los planes quinquenales prevén conseguirlo en el seno de las democracias capitalistas, recortando la libertad de los ciudadanos al tiempo que incrementan el poder del Estado.

El poder del Estado, la libertad de los ciudadanos

La ocupación de la democracia liberal por la socialdemocracia conduce inicialmente a un cierre atenazador del Estado sobre las posibilidades evolutivas de la ciudadanía. Desde entonces, el modelo socialista sostiene que no hay más democracia que la social, la que se ocupa del bienestar común, y la que para ello no ve inconveniente en la restricción de las libertades individuales, reunificando los poderes públicos en un totalitarismo light, en la dictadura cultural de valores solidarios, y en el aplastamiento de otros criterios que no sean aquellos que sirven a los que han tomado el poder con los votos, para quedarse en él como sea, manipulando la información, ejerciendo la propaganda hasta cotas insoportables, cada día más extravagantes.

Los once millones de inconscientes españoles que le dieron su voto al PSOE, además le han entregado su libertad de poder elegir otra alternativa. La normalidad es socialista, todo lo demás es anormal. La justicia deriva en justicia social, la comunicación en comunicación social, la política en política social, y el bienestar en bienestar social. Menos mal que todavía no se han atrevido a proponer que la única libertad debe ser también social.

La prevalencia de lo humano o lo individual sobre lo social, es calificada como no democrática, porque -a su entender- el ser humano sólo puede ser social. Se establece un código implícito de funcionamiento cultural, que discrimina entre lo bueno y lo malo de forma inmediata. Los pobres son buenos, los ricos malos. Los que piensan en términos exclusivamente sociales son demócratas, los que hablan de libertad son fascistas, los que critican a los socialistas no son buenos, los que no creen en los nuevos dioses son enemigos declarados, así se promueve el Islam, no por defender la libertad de creencia, sino para tratar de desplazar el cristianismo, como una fuente de valores tradicionales, y se preconiza el laicismo del Estado, cuando en realidad lo que se trata es de implantar una nueva doctrina desde el Estado que es el socialismo.

Deus ex machina

En la política ocurre lo mismo, quien no defiende lo social es un enemigo de la democracia y del pueblo, cuando en realidad quien defiende lo social es el mayor enemigo de la democracia y la libertad, de una democracia de ciudadanos libres y no ahormados a los intereses de los políticos socialistas.

El catecismo social trata de implantarse por medio de todos los recursos disponibles, con la Educación para la ciudadanía en la enseñanza, con la dictadura de la corrección política en los medios de comunicación, con la tutela de la justicia, y por supuesto, con la búsqueda de la destrucción de lo existente: comenzando por la nación española y acabando por la Constitución. Las legislaciones que se hacen desde hace años amparan el modelo, y la aplicación de las mismas las consolida.

Sólo hay un orden democrático posible y suficente, dicen, el que establecen demonizando los valores reales, naturales, culturales e historicos de la sociedad, para imponer el modelo alternativo: pacifista, feminista, revisionista histórico , social, liberticida, intolerante, unitario , represor y totalitario.

Cuando hablamos de crisis económica, como la que se está viviendo en el mundo, hay que pensar en términos políticos antes que económicos. El mercado no busca el bienestar social, sino el individual, se basa en la competitividad, no en la solidaridad. Por eso la crisis económica que estamos viviendo es una expresión de la libertad ante su potencial secuestro por las economías sociales, es una reacción de quienes poseen los recursos ante la usurpación de quienes pretenden poseerlos, sin merecérselos, utilizando el Estado como instrumento de ocupación, opresión, y privilegio.

Cuando los distintos Estados occidentales intervienen en el mercado, no están salvando el mercado, ni mucho menos, que ya se salvará por sí mismo, sino las empresas que se han ido al cuerno por haber sido ocupadas por los defensores del Estado, por quienes patrocinan una economía intervenida y dirigida, como en España es el caso de muchas Cajas de Ahorros ya quebradas. Estamos viviendo en España y a una escala discreta lo ocurrido anteriormente en los regímenes del Telón de Acero, en que las burocracias del partido crecieron tanto que acabaron con los recursos, conduciendo a la pobreza y el declive a los pueblos que estaban sometidos bajo el yugo del socialismo.

El dinero busca la libertad, la competitividad, el esfuerzo, el trabajo, en definitiva, su supervivencia en un mundo libre, y huye de las intervenciones estatales, de la ocupación de su territorio por la política, de la última vuelta de tuerca que pretenden los totalitarios sociales disfrazados de hombres de negocios, para imponer un orden pervertido de redistribución de los recursos, concediendo a los afines más de lo que les corresponde, mientras detraen a todos los demás mucho más de lo se debiera en justicia. Fíjense ustedes en el modelo de liberados sindicales, no para defender a los trabajadores sino para hacer propaganda favorable al Gobierno y tendrán un magnífico ejemplo de lo que está ocurriendo.

Por eso las bolsas bajan mientras le inyectan dinero desde el Estado, y bajarán más hasta que no las dejen respirar por sí mismas. El mercado no es una institución de bienestar social, sus reglas no dependen de la bondad pretendida de los propagandistas, su trayectoria se guía por cuestiones racionales y no por delirios pasionales. El crédito es una cuestión de confianza y libertad, pero es la ambición por su control por parte de algunos, con sus intervenciones, la que está destruyendo su fluidez.

El mercado ajeno al Estado es la mayor garantía de nuestra libertad. Cuando la bolsa desciende se está sacudiendo las cadenas que tratan de imponerle los predicadores de la socialdemocracia, que vienen a salvar el mundo, a costa de los demás. El mercado es inherente a la democracia liberal, todo lo que vaya contra la libertad va contra el mercado, la imposición de un modelo social unitario, de un orden mundial si se prefiere, que venga establecido por otra doctrina que no sea la liberal, no puede tener éxito. Con el régimen de Zapatero se pueden hacer negocios, otra cosa es creer en su bondad salvífica que forma parte exclusivamente de su arte propagandístico y sus oscuras intenciones de perpetuación en el poder, utilizando el cambio social como argucia, cuando los únicos que han cambiado es tres millones de españoles que se han quedado sin trabajo y un millón de apesebrados de la izquierda española que han mejorado sus condiciones de vida a costa de los demás.

Todo por no haber estudiado en su día que la democracia es hija de la libertad, no su madre, por eso ponen el carro delante del burro y esperan a que se ponga en marcha por si solo, y como tal cosa no ocurre, le echan la culpa al mercado, la carretera, el capitalismo, la derecha o el "sursum corda", que más da.

La democracia social es una versión restringida de la democracia, la única democracia con garantías de equidad, pluralidad y respeto a la diversidad es hoy, como ayer lo fue y mañana lo seguirá siendo, la democracia liberal, aquella que proviene de la libertad y no de su coerción.


Biante de Priena

viernes, 10 de octubre de 2008

MentiraZ

Zapatero exíliate, aún estás a tiempo, y llévate a Rajoy contigo

Hace tiempo que no pasan por aquí nuestros críticos habituales, que por supuesto son socialistas - de Ciutadans, UPyD, y PSOE-. De la estancia en Ciutadans aprendí que la estrategia de la desaparición cuando la verdad apremia, es propia de los socialistas, enmascarados desnudos, o travestidos. Por cierto, con un descenso espectacular de las bolsas de valores, a pesar de las garantías del Estado, el Gobierno está desaparecido. Coño Zapatero, sal por la tele ahora y di que no hay "crisis", venga hombre, que tienes al país expectante.

Cuanta estupidez hay en el mundo, y en España la incrementamos Once millones de Zapatero-fieles, nos han dejado a los pies de los caballos del apocalipsis económico a todos los españoles.


Ayer leí a un hispanista que decía que la Guerra Civil en España se produjo por los desacuerdos entre los socialistas de este país, que si Negrín, que si Besteiro, que si Largo Caballero, y ya la tuvimos armada. Estas son las cosas que le debemos al PSOE.

Se acabó la fiesta, todas las formas del socialismo español -PSOE, Ciutadans y UPyD- son la representación de la inutilidad extrema. El PP tiene una ausencia de liderazgo rayana en el nihilismo. Y los nacionalistas carroñeros, atentos al marcador a ver si sacan tajada.

A ver, desempleados votantes del PSOE, escuchad al oráculo de Delfos, el chico de las cejas, tan simpático y titiritero os ha convertido en pobres de solemnidad. A ver, autónomos votantes del PP, que derroche electoral votar la incapacidad del más de lo mismo, ¿sin Rajóy hubiera sido posible lo de Zapatero?.

A enterarse, aunque duela, Dominique Strauss-Khan, el sucesor de Rodrigo Rato en la dirección del Fondo Monetario Internacional ha dicho que: "el mundo está al borde de una recesión global, por lo que demanda una respuesta rápida y coordinada de las democracias occidentales", antes de que llegue la tiranía de la miseria.

¿Para qué quiere Zapatero 666 asesores?. Entre todos no son capaces de evitar que siga diciendo tonterías por donde quiera que va, atropellando la razón, y dejando en ridículo la representación de España ante el mundo, de lo que depende que cuando se recupere la economía mundial del caos presente, vengan a invertir a nuestro país desde el extranjero.

Zapatero ha despilfarrado el dinero de los españoles, ha dedicado los sudores de los ciudadanos de este país a sus obsesiones particulares: memoria histórica, igualdad de género, cambio climático, inversiones en el nacionalismo, y ahora estamos sin un euro.

El Estado español está en quiebra gracias a Zapatero y sus "gilipolleces". Los funcionarios van a cobrar el mes de diciembre en marzo, los deudores del Estado , ya medio asfixiados, van a ver como crecen los lirios en primaver, pero no van a ver un euro. El Estado español ya no tiene crédito, lo ha dicho el mercado, con una inyección de miles de millones euros, la bolsa ha bajado.

Y vamos a dejarnos de seguir las instrucciones de Pepiño, que trata una y otra vez de indicarnos que el problema de la economía española es consecuencia de la política de Bush, además de un ignorante es un bocazas. España no tiene el problema de las subprime, las hipotecas españolas están avaladas con bienes tangibles no como en Estados Unidos, España está en crisis galopante gracias al PSOE.

El origen de la inflación de nuestro país está en el Gobierno español, en los políticos ignorantes, incapaces, y "garrulos", contratados a dedo para gestionar la administración pública de los recursos de todos los españoles, que han despilfarrado miles de millones de euros en resolver su complejo de inferioridad, porque se saben unos mediocres sobrealzados por el destino, la fortuna, y la demagogia a la que llaman democracia en la que han votado como ciudadanos libres, una masa enorme de borregos que tenían motivos para creer. Y los que han votado al PP, exactamente igual de borregos.

En las europeas va a ser necesario sacar una lista de ciudadanos, que tengan como objetivo desplazar del poder a los políticos, y eso como ensayo de lo que habrá que hacer en las próximas elecciones generales. La mayoría de los políticos españoles no dan la talla. Hay que echarlos del poder como sea, o pagaremos las consecuencias de no hacerlo. Y en el momento que se pueda es necesario hacer una auditoría general al Estado, para que devuelvan todo el dinero que han despilfarrado, hasta el último euro. Zapatero exíliate que estás a tiempo, que este pueblo español es impredecible, que ya lo dijo Napoleón. En Isla Margarita con Chavez estarás de maravilla y Sonsoles podrá hacer un coro feminista de camisas coloradas, mira lo que le pasó a Betino Craxi en Italia, luego no digas que no te lo advirtió nadie.


Erasmo de Salinas

jueves, 9 de octubre de 2008

Adios, Mister Marshall

El origen de la crisis

Según cuentan los expertos, parece que la crisis económica que estamos viviendo proviene de la laxitud crediticia de los bancos norteamericanos, otros dicen que se debe a la pujanza de los mercados emergentes asiáticos, otros a la volatilidad de los precios del crudo, sin olvidarnos de los que, siguiendo la escuela estoica, nos hablan del consumo exacerbado y furioso de los ciudadanos que habitamos en países occidentales, pero también otros dicen que es consecuencia de la incorporación al consumismo de los países no occidentales. Los expertos no se ponen de acuerdo, por qué posiblemente sean muchos los factores explicativos.

Las numerosas hipótesis sobre el origen de la crisis económica mundial convergen al fin en lo que se ha denominado en su conjunto como Resistencia del Mercado a la Globalización, que en realidad es una expresión de la inadecuación política de las instituciones disponibles y de ausencia de inteligencia y generosidad de los dirigentes políticos mundiales, para establecer un mercado global que pudiera ser beneficioso para todos, algo bastante improbable, por cierto. La codicia lo impide.

Los sistemas financieros, las grandes corporaciones, las estructuras productivas internacionales no se han ajustado como se esperaba a la demanda de los consumidores: hay más oferta que demanda, lo que conduce a un abaratamiento de los precios, incluso por debajo del valor real de los bienes.

Era de esperar que esto ocurriera, porque la incorporación de la tecnología a la industria, la mejora en las comunicaciones, internet, el abaratamiento del transporte, la inmensa y barata mano de obra asiática, las deslocalizaciones, el GATT, y todas esas cosas, nos han llevado a una situación en la que, por ejemplo un ordenador, un coche, un electrodoméstico, deja una ganancia diez veces menor que hace tres o cuatro años. Y como no se venden estas cosas todos los días, la demanda se encoge, mientras que la oferta no ha dejado de crecer, y hasta que la demanda de los países no occidentales no comience a tirar de la economía, para lo que quedan años, veremos como se desmantela el sistema de mercado ante nuestros ojos, pudiendo hacer poca cosa por evitarlo. Somos menos ricos de lo que se esperaba, o tal vez menos derrochadores. Consecuencia, grandes stocks que esperan comprador, y seguirán esperando.

Por otra parte, la economía occidental soporta un Estado del Bienestar inflado, en el que la producción se ha reducido extraordinariamente, sin que haya afectado prácticamente a los ciudadanos que han pasado del trabajo al ocio obligatorio. La esperanza de vida ha crecido, gracias a la mejor alimentación y los servicios sanitarios, y cada día hay más pensionistas que cobran sus merecidas pensiones, por otra parte la fertilidad de las sociedades occidentales ha disminuido considerablemente, con lo que la pirámide de edad se ha invertido, y si no fuera por la llegada de inmigrantes mal íbamos a tener sostener el sistema de seguridad social.

Las causas de la crisis en España

Hay elementos de la crisis que compartimos con el resto de economías occidentales, sin embargo, hay otros peculiares que se presentan exclusivamente en nuestro país y tal vez en las democracias mediterráneas.

Independientemente de los aspectos peculiares de nuestra economía, todavía inmersa en el subdesarrollo en comparación con nuestros vecinos del norte, extraordinariamente apoyada en la estacionalidad turística, y adherida a la cultura de los pelotazos inmobiliarios, con nuestra eterna balanza comercial deficitaria, y con la ausencia de productos competitivos, tanto por la baja competitividad como por la innovación reducida y acomodada. Aquí los servicios sobrepasan con creces a los bienes producidos, más bien producimos males. La demanda interna es bastante inelástica y la externa, lo dicho en nuestra balanza comercial, nos lleva perpetuamente al déficit.

Creo que la principal causa de la crisis, y no voy a pedir disculpas, es el bajo nivel intelectual de los políticos que rigen nuestros destinos, la baja formación específica y general, la incompetencia supina, y la soberbia petulante en la que desarrollan sus gestiones. Unido a la excesiva penetración y contaminación de la vida pública por parte de la política y los políticos. ¿Qué no es político en nuestro país?.

Unido a los rancios decursos de la burguesía española que no se ha incorporado todavía a Europa, y la economía de supervivencia de los trabajadores más improductivos, unido al exceso de sueldo extravagante de los más productivos, hablan de nuestra competitividad, la más baja de Europa.

España se ha convertido en un país que invierte en el exterior, especialmente en las economías emergentes de Latinoamérica, y en menor grado en los países del Este de Europa y en las economías asiáticas. Sin embargo, en el 2006 la desinversión extranjera en nuestro país fue la mayor del mundo, por encima en números totales de la de los Estados Unidos con cinco veces nuestra población, y un PIB muy superior.

El gasto público se ha incrementado considerablemente con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, lo que en principio no es malo, pero el problema es que no se puede esperar que la economía pública cada día suponga más cuota de la total, que la economía del Estado compita en desigualdad de condiciones con la del mercado, que es lo que está ocurriendo en nuestro país, por qué los políticos no tienen otro criterio para invertir que el de incrementar el negocio alrededor de lo público y en detrimento de lo privado, para volver a triunfar en las próximas elecciones. Recuerden ustedes la inmortal frase de aquella ministra diciendo que el dinero público no era de nadie, para enmarcarla en la lápida de nuestro futuro. Pero esta estrategia de utilizar los recursos públicos sin otro interés que el de la perpetuación política, no es patrimonio exclusivo de la izquierda, ahí tienen ustedes al Alcalde de Madrid, que en la última legislatura ha pasado de tener una deuda por habitante menor que la de otras capitales españoles a duplicarla. Un buen gestor no hace esas cosas, y menos con el interés personal de promocionarse a sustituto de Zapatero.

En fin, todo lo anterior no tiene otra vocación que la de expresar a nuestros lectores que en España, además de la crisis económica tenemos una grave crisis política, con gente muy mediocre ocupando cargos, puestos, y representaciones que no les corresponden y además cobrando por ello mucho más de lo que se merecen. Eso también es inflación, política, pero al fin y al cabo inflación, posiblemente la peor, porque ni tenemos recursos económicos para resolver los problemas que se presentan, ni recursos políticos que nos permitan obtener los recursos económicos. Fíjense ustedes en el señor José Blanco, "el azote de Bush" decidiendo en que se gastan millones de euros.

Como salir de la crisis en España

Para salir de la crisis económica en España es imprescindible subir los impuestos, y reducir los gastos, y el ilustre ocupante de La Moncloa, decidirá exactamente lo contrario, incrementar el gasto y reducir los impuestos, con lo que va a retrasar nuestro país diez años de evolución natural, o tal vez más.

Los Estados Unidos están en crisis, el euro ya está a 1,36 dólares, el petróleo a 81 dólares, en cierta forma la economía europea está obligada desde el Plan Marshall a echar una mano a la maltrecha economía hoollywoodiana norteamericana, en la que conseguir un crédito hasta ahora era tan fácil como comerse una hamburguesa, y lo peor no es que haya sido así, sino que los norteamericanos están acostumbrados a vivir por encima de sus posibilidades gracias a esos créditos y no van a cambiar fácilmente en sus costumbres.

España no recibió un dólar del Plan Marshall, pero ahora, por pertenecer a la Unión Europea estamos obligados a apuntalar la economía norteamericana, y además, nadie va a agradecérnoslo, porque tenemos un Presidente que es un rompehuevos mesiánico, que pretende competir con su pacifismo de parvulario con la estrategia armamentística de los norteamericanos en la que fundamentan su economía, sólo había que ver cuanto tiempo del debate celebrado ayer entre McCain y Obama dedicaron a hablar de armas y soldados, para comprender lo incrustado que tienen los norteamericanos el concepto de seguridad en sus cerebros.
España está condenada con Zapatero a ir perdiendo posiciones en el ranking mundial de la economía, tal vez con Rajoy también lo estuviera, no tengo claro que esté a la altura de lo que se precisa y me parece que más bien se ha ahormado a la inanidad gubernamental. Otra cosa era ese señor de Endesa, Manuel Pizarro, al que Solbes, con un parche en el ojo, como los piratas clásicos, le decía que ¿qué sabrá usted de economía?. Valiente petimetre está hecho Solbes.

Creo que el señor Pizarro, junto con el señor Rato, si estarían a la altura de resolver los problemas económicos de España de forma inmediata, pero en vez de soluciones, tendremos más problemas con las SS de Solbes y Sebastián, y la Z, del pacífico bienhechor de la humanidad. No nos queda nada que sufrir, quien nos verá con un pañuelo en la mano despedir a Zapatero y a Pepiño Blanco, el día que se vayan a buscar a Mr. Marshall para que arregle lo que han estropeado, y preguntando en que equipo de la liga americana de baloncesto está jugando ahora.


Biante de Priena

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