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martes, 23 de junio de 2009

El mito de la democracia española

¿Todavía hay alguien que puede pensar que en España vivimos en un sistema democrático?. ¿De cómo?, que diría un amigo mío.

La gente confunde los términos, en España vivimos en una democracia exclusivamente formal, es decir, una apariencia de democracia. La suficiente para que se puedan enmascarar las acciones de los políticos en un baño de legitimidad.

Alguien se ha encargado de que en este país sólo se hable de democracia en periodos electorales, dando por supuesto que entre elecciones, el curso de la democracia es intachable.

Pero se puede comprobar que en España no hay democracia, sino pura demagogia organizada. No hay separación de poderes, el poder judicial depende del ejecutivo, y en menor medida del legislativo.

Los artículos que no se cumplen de la Constitución Española de 1978 son numerosos, especialmente en las comunidades nacionalistas. El Tribunal Constitucional, que debería regular su cumplimiento, también es elegido por los políticos.

Los partidos políticos son lodazales de corrupción, el caso Gürtel, Filesa en el pasado, el pelotazo paternal de Chaves. Pero además contaminan absolutamente las instituciones, los cargos de designación política se expanden por toda la administración pública, con poder sobre los funcionarios, habitualmente mucho más capacitados para desarrollar las funciones.

Los ciudadanos no pueden elegir más que lo que les ofrecen los partidos políticos, tal como se lo ofrecen, sin otra alternativa que ratificar lo que han elegido para ellos los dirigentes de las formaciones.

Los sueldos medios de los políticos son mucho más elevados que los sueldos medios de los ciudadanos, aproximadamente los triplican. Los políticos tienen derechos que no tienen el resto de los ciudadanos, contraviniendo el principio de igualdad de nuestra Constitución.

Los Gobiernos subvencionan a los medios de comunicación, cuando no los controlan directamente, hay algunos que sobreviven gracias a estas subvenciones, por lo que en agradecimiento ofrecen una imagen fabulosa de las hazañas de los políticos y se olvidan de comentar sus errores.

Los Gobiernos subvencionan a los bancos, a las asociaciones, a los sindicatos, por lo que solo queda la protesta individual ante sus arbitrariedades.

En numerosas ocasiones los políticos nos han mentido, Zapatero con el pleno empleo, la crisis, la negociación con ETA, Rajoy diciendo que no sabía nada de Gürtel. Parece que entre ellos se llevan fatal, pero al final forman parte de la misma empresa que reparte dividendos para todos, y su competición es solo aparente.

Los partidos políticos son bandas organizadas que expolian los recursos públicos, en las barbaridades que se le ocurren al iluminado de turno. Los ciudadanos no tienen ninguna herramienta para corregir la deriva, más que su voto, que no sirve para nada más que para mantener a sus señorías en las cómodas poltronas.

Los partidos políticos son un cáncer en la sociedad española, si no los extirpamos pronto, acabarán con todos nosotros, porque nos llevarán a un futuro de miseria, corrupción, y arbitrariedad, que los ciudadanos tendremos que mantener como siervos, cada día con más esfuerzo y trabajo, para vivir peor de lo que vivíamos hace unos años.

Los partidos políticos están condenados a cambiar hacia un respeto a la democracia en su seno, de no ser así, habrá que cambiarlos desde fuera o desde dentro. Los ciudadanos no podemos seguir asumiendo que nosotros tenemos todos los deberes, mientras los políticos no tienen ninguno y además disfrutan de todos los derechos.

Esto no es una democracia, es una aristocracia encubierta.

Erasmo de Salinas

5 comentarios:

CHOPINGO dijo...

Lo simplificas en el titulo.
Me gusto el post

Anónimo dijo...

"...más que su voto".

¡¡¿¿De cómo??!!

Ciudadano en la Red dijo...

ciertamente, con el voto tampoco se corrige la deriva, añado al artículo "que no sirve para nada, más que para mantener a sus señorías"

ciudadano cristiano. dijo...

Ergo el voto en estas condiciones, más que otra cosa, es una trampa saducea, un insulto público, un señuelo para cándidos, una estafa a la razón, un crimen antidemocrático.

(Ben Jamin, rabino esenio)

Melqart dijo...

Cómo no los obliguemos a cambiar nosotros, las cosas seguirán igual, nos hace falta movilizarnos, todos los ciudadanos estamos apáticos y ellos se aprovechan muy bien de esta circunstancia

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