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lunes, 3 de junio de 2013

Nunca las cosas de la política volverán a ser iguales en España


Desde hace varios años vengo analizando la deriva política de este país y advirtiendo de los problemas que se han ido acumulando, gracias a la estupidez de los gobernantes que nos hemos concedido. Eso me permite discernir con suficiente claridad lo que está ocurriendo, en el mar de confusiones que se van promoviendo desde partidos políticos, medios de comunicación y  espontáneos voluntarios. Ahora que los partidos políticos que conforman la casta política en España, fundamentalmente los que han tenido acceso a los distintos gobiernos nacionales, autonómicos y municipales, se disponen a establecer grandes acuerdos y pactos con el único objetivo de tapar todos sus delitos y pasar página sobre su infausta desventura. 

Pero no creo que les sirva de mucho, ha sido tan grave la degeneración y tan generalizada que esto no se arregla con soluciones que provengan exclusivamente del poder, demasiados daños colaterales en las instituciones, demasiados desfalcos financieros, demasiada impostura y detentación. A la inmensa mayoría de los españoles ,no resultaría difícil  ponerlos de acuerdo, por mucho que se empeñen Rubalcaba y Rajoy en ofrecerse como salvadores, más bien las soluciones que este país precisa, requieren abandonar las que provengan del PSOE, el PP, y los demás partidos, sindicatos y organizaciones paralelas al poder camufladas con todos los disfraces. Muchos españoles sabemos que lo único que buscan esos acuerdos es evitar que las cosas cambien definitivamente.

Si realmente los partidos políticos quisieran poner a los españoles de acuerdo no tendrían ninguna dificultad, siempre que se pusieran en primer lugar los intereses de los españoles y no los de los miembros de la casta política, como no ha ocurrido hasta ahora. Es tan fácil poner a los españoles de acuerdo, fíjense cuantos se negarían a firmar el siguiente decálogo para comenzar a reconstruir este país en ruinas.


1)    Todos los españoles son iguales ante la ley, cuando la justicia discrimina a los poderosos del resto de los contribuyentes, es necesario cambiar la estructura jurídica, porque está ejerciendo una sutil forma de prevaricación
2)    Los problemas que se crearon con el Gobierno de Zapatero, nada tienen que ver con los problemas que se crearon con el Gobierno de Rajoy. El Gobierno de Zapatero es responsable de los problemas que creó, y el Gobierno de Rajoy de los que está creando. No hay continuidad entre los problemas, es falso que Rajoy trate de resolver los problemas que creó Zapatero, mientras estuvo en la oposición se dedicó a leer El Marca y no a cumplir con su trabajo.

3)    Durante el Gobierno de Zapatero se despilfarró demasiado dinero, hubo graves casos de corrupción, nepotismo y sectarismo, que no han sido depurados. Es necesario que en el PSOE comiencen a pedir disculpas a los españoles por los delitos que han cometido y por la traición que cometieron con sus votantes. Es hora de que restituyan los daños que ocasionaron por las actividades delictivas que se cometieron en nombre de su partido.

4)    Durante el Gobierno de Mariano Rajoy se ha seguido agravando la crisis, es una falacia que se estén compensando los errores del Gobierno de Zapatero, que es la mejor forma de ocultar a los españoles que se han tomado las decisiones erróneas y que eso no ha contribuido a mejorar las cosas, sino a agravarlas. Es hora de que Mariano Rajoy y el PP pidan disculpas a los españoles y respondan de las actividades delictivas que se han cometido en nombre de sus partido. 
5)    Los partidos políticos deben cumplir la ley, si no cumplen la ley se convierten en organizaciones mafiosas fuera de la ley, que deben ser tratadas como cualquier otra organización delictiva. Si los miembros de los partidos políticos se amparan en sus formaciones para eludir el peso de la justicia, esas formaciones son cómplices de los delitos y los jueces que lo permiten son prevaricadores.

6)    España no se puede permitir una organización territorial fundamentada en el despilfarro y el expolio de los ciudadanos, no se puede gastar en particularidades lo que no se tiene para sostener los servicios públicos que deben ofrecer las diversas estructuras del Estado.

7)    No es normal, ni justo, ni admisible que en este país, mientras el paro asciende al 27 % y a los 6,2 millones desde 2004 hasta ahora, en el mismo periodo hayan crecido los empleos públicos en un 25 % hasta los 3,2 millones. ¿Cómo puede crecer sólo el empleo público mientras desciende el empleo en los demás sectores?, pues sencillamente porque hay sectarismo y nepotismo. ¿Cuánto han crecido los empleos directivos en las empresas públicas que Rajoy iba a cerrar y ni ha tocado?

8)    Es necesario saber que ha pasado con el dinero que se manejó por los partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales representadas en los Consejos de Administración de las Cajas de Ahorros que luego se transformaron en bancos quebrados. Han desaparecido más de 200.000 millones de euros en los últimos años (el déficit público de casi dos años), que han ido a parar a socios y filiales de los gestores de esos recursos públicos que se han birlado a los españoles en nombre de las organizaciones que representaban. Si se quiere conocer el fraude en España, debe comenzarse por averiguar lo que ocurrió en estas entidades financieras.

9)    Los medios de comunicación españoles que ahora están aireando todos los problemas de la casta política, estuvieron callados durante años mientras recibían subvenciones públicas. Hoy hay muchas empresas informativas que están quebradas, pero que se siguen asistiendo con fondos públicos, por algún acuerdo que excede a la opinión pública española.

10)                      Cuando en España se habla de fraude, parece que el único fraude existente es el fiscal, cuando en realidad en este país se ha cometido el mayor fraude social en la historia de Europa. En España hay fraude por arriba, por abajo y por el medio, en los que se llevan el dinero a Suiza y en los que perciben recursos públicos gracias a las concesiones sectarias e ilegales de algunas formaciones políticas, porque es la mejor forma de tener atados sus votos en una forma de caciquismo más propia del franquismo que de una democracia.
Pues aquí tienen ustedes algunas propuestas en las que, posiblemente, la mayoría de los españoles nos pondríamos de acuerdo, cuando no se ofrecen es porque no quieren ofrecerse, por una sencilla razón, quienes debieran ofrecerlas serían los responsables de las penurias y dificultades que hoy se atraviesan en este país, por eso, hay que exigirlas desde la ciudadanía, porque lo que está claro es que los que conforman la casta no se van a seguir manteniendo en el poder como si no hubiera pasado nada, cuando las cúpulas de partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales, deberían estar en la cárcel.

Nunca las cosas de la política volverán a ser iguales en este país, aunque nos intoxiquen sin interrupción y censuren todo lo que no llega a la opinión pública. Los españoles ya sabemos que caerán, sólo es cuestión de tiempo.


Enrique Suárez

martes, 28 de mayo de 2013

La crisis de España en cinco indicadores y los intelectuales positivos




Se preguntan los españoles sobre el origen de la crisis total que atravesamos en España, sería muy difícil comprenderla con la información que nos proporcionan desde dentro del país, porque pasa de la indigencia moral, a la intoxicación, para llegar a la propaganda. 

Lo único que se sabe es que en España hay una casta poderosa formada por un 1 % de españoles que se ha acantonado en el poder y que se enfrenta al 99 % de los españoles, con impuestos, tasas y recortes, imposturas y corrupciones,  dejando caídos por la CASTA al borde de los muros que protegen a los detentadores, que han usurpado la democracia para imponer su tiranía, 6,2 millones de parados, 3 millones de empresas quebradas, son sus triunfos más notorios, junto al empobrecimiento en más de un 30 % de todos los españoles.

Si no hubiera una CASTA, que dominara el poder político, jurídico, e informativo, y una población servil ¿cómo podrían explicarse estos datos de los que no nos informan los medios de comunicación como se debiera?


1)    En España HAY UNA DEMOCRACIA DEFECTUOSA

En estos momentos, España, que se encontraba en el último lugar de 25 entre las democracias completas, está a punto de encabezar la lista de las democracias defectuosas, son los datos que nos ofrece The Economist, en su análisis de 2011.  

2)    En España NO HAY LIBERTAD DE PRENSA

Esta es la conclusión a la que han llegado Reporteros Sin Fronteras en su informe de 2009, es para sentirse orgullosos que ocupemos el lugar 44 de 50 países avanzados

3)    En España NO HAY LIBERTAD ECONÓMICA

Es el indicador que nos ofrece Libertad.org,  ocupamos el lugar 46 entre las economías mundiales, con países como Perú, Macedonia o Jordania que nos superan por tener mayor libertad económica. Este indicador viene a confirmar que una casta apoltronada maneja de forma férrea desde partidos y sindicatos el control de la ECONOMÍA INTERVENIDA POR EL ESTADO, es decir, por LA CASTA PARASITARIA, que ha convertido lo público en su pesebre particular.

4)    En España HAY EXCESIVA CORRUPCIÓN POLÍTICA

Es la conclusión que se establece de los informes de la organización Transparency International, en los que España no ha dejado de descender en los últimos años, mostrando que el poder de la CASTA cada día se hace más fuerte y opresor.  Este es un problema que se comparte con los demás países del sur de Europa, en los que las castas políticas ejercen su tiranía

5)    En España LA JUSTICIA ES INEFICAZ, LENTA Y DESIGUAL

A pesar de los recursos que recibe del Estado, siendo utilizada por la casta parasitaria que reside en la política en su interés, algo que pueden comprobar todos los españoles cuando lo que se juzga son cuestiones relacionadas con el poder político y la corrupción. En España se dejan prescribir casos de corrupción en connivencia con el poder político, porque el poder jurídico es subsidiario y dependiente de la CASTA. Son las conclusiones que se derivan del reciente informe emitido por la Comisión Europea en 2013


Ante esta situación, una colección de intelectuales apesebrados, que también conforman LA CASTA,  ha decidido concederle un balón de oxígeno a LA CASTA, de la que forman parte y con la que mantienen connivencia, para que se pueda regenerar desde dentro. Debería caérseles la cara de vergüenza a todos ellos por su escueta defensa de la libertad de los españoles, de la democracia, de la justicia y de la equidad en este país.  Recuerdan a la Nomenklatura soviética en los estertores previos a su desaparición, que también trataron de resolver la cosa "desde dentro", mientras otros intelectuales denunciaban sus crímenes figurando en las listas negras del régimen.

Ante lo que ocurre no se hace un manifiesto para regenerar algo que ya no lleva regeneración, sino para denunciar y derrocar un sistema corrupto inadmisible para alguien que se pueda conceder a si mismo el notable título de defensor de la libertad, la democracia y la justicia, como el que suscribe este artículo, humilde discípulo de Tom Paine, Albert Camus, y Ernst Jünger, que en las únicas listas que figuraron fue en las de los poderosos que querían acabar con ellos por su defensa de la libertad .

LOS DETRITUS NO SE PUEDEN REGENERAR, SÓLO PUEDEN, SI ACASO, SERVIR DE ABONO A UN NUEVO CONTRATO CONSTITUYENTE ENTRE CIUDADANOS, Y POLÍTICOS QUE RENUNCIEN A SER CASTA.

Enrique Suárez Retuerta





lunes, 27 de mayo de 2013

La construcción de una España para la casta

Hace unos días, escuché a uno de los “padres” de nuestra Constitución vigente, disertando en un programa de Radio Nacional de España sobre su último libro: “Cádiz a contrapelo 1812-1978: dos constituciones en entredicho”, advirtiendo de antemano que su formación no era la de un historiador, sino la de un jurista riguroso.


Se destacan entre sus conclusiones el afán desmitificador de “La Pepa”, la negación de su origen liberal que él muta en emulación de la Revolución Francesa y de la “Constitución” de Bayona (en realidad un Estatuto Real que no alcanza la categoría de  Constitución); la negación de España como nación unitaria, debido a su afán centralista fundamentado en un supuesto “imperialismo” castellano; y la negación y olvido de las cuestiones circunstanciales (España invadida por Napoleón, la nación levantada en armas antes de ser constituida, y la presencia de la Corte más oprobiosa, egoísta y traidora a los intereses comunes de este país, por prevalecer en sus privilegios).

Parece mentira que al señor Herrero y Rodríguez de Miñón le haya servido de tan poco ser residente temporal en Asturias en estiajes y solaces. Y resulta imperdonable que no se haya imbuido, estando en esta tierra, del espíritu liberal y social, y sin embargo nacional, que todo lo invade sin perder, por ello, su idiosincrasia particular.

No se podría comprender la Constitución Española promulgada un 19 de marzo de 1812 sin conocer que, una vez más, notables asturianos se pusieron a la cabeza de España para que los españoles alcanzáramos la soberanía nacional y no popular, más propia de una República, como todas las que derivan de la Revolución Francesa, a excepción de la norteamericana. En España, la nación es soberana desde 1812 y la nación, no es otra cosa que todo el pueblo reunido en un momento dado, representando al pueblo reunido a lo largo de su historia. La condición de cada individuo como sujeto nacional, proviene del nacimiento o la adquisición de compromiso, no de la nada, ni de las invenciones en las que algunos se sienten cómodos, para poder encajar la historia en su pensamiento. El señor Herrero de Miñón parece haber leído más a Sieyes y Mancini, que a Tom Paine y los liberales españoles.

El espíritu nacional existía en España antes de la invasión napoleónica, prueba de ello son las palabras pronunciadas por el diputado asturiano García del Busto en la Junta General del Principado el nueve de mayo de 1808:

"Si nos declaramos contra el opresor de la humanidad, nuestra voz sera de alarma en toda la peninsula, el Leon dormido despertara, su rugido llegara a Londres, Viena y San Petersrburgo, saldra la Europa de su letargo y conseguiremos ver derrotado al coloso... pero no basta librarnos del yugo de la Francia: preciso es reformar nuestras instituciones, poner coto al poder, hacer que prosperen las ciencias, las artes, la industria, el cornercio y la agricultura, sacandolas de la ayecci6n en que se encuentran; y finalmente cuanto conduzca al bien de la Nacion"

Asturiano era el ilustrado Jovellanos, que propuso una soberanía compartida entre Rey y Nación, para evitar las derivas revolucionarias del país vecino, pero sus tesis, representadas en Cádiz por el candamín Alonso Cañedo y Vigil, fueron derrotadas. También era asturiano el llanisco Cardenal Inguanzo, líder del bando conservador en las primeras constituyentes y el riosellano Agustín Argüelles, líder de los liberales, y auténtico padre de la nación española y de la Constitución de Cádiz,  al igual que el Conde de Toreno, que se dirigió a Londres en comisión tras la breve independencia de Asturias de la España ocupada por Napoleón para reclamar ayuda a los británicos contra el invasor francés, siendo recibidos y aplaudidos en el Parlamento de Westminster  Asturiano también fue el General Riego, liberal que obligó a Fernando VII a sancionar la Constitución, por lo que fue ahorcado por su orden tres años después en la madrileña Plaza de la Cebada.

Realmente es desolador ver a un padre de la Constitución Española de 1978, inventor de nacionalidades y promotor de la creación de una “nación de naciones”, tratando de cambiar la historia de este país para que pueda encajar en sus propuestas, gratas a los “liberales” del PNV y CDC. Como también da coraje ver al PP de Mariano Rajoy ir asumiendo poco a poco el concepto jacobino de “nación de ciudadanos” importado por el profesor Françesc de Carreras, que convirtió en su día el partido Ciutadans en una formación literal “de izquierda no nacionalista”, todo para encajar con la España discutible y discutida de  ese farsante que fueJosé Luis Rodríguez Zapatero, que impone Estado sobre Nación, que es lo mismo que imponer casta sobre pueblo,  a la que cada día se va incorporando, sin prisa pero sin pausa, el Partido Popular de Mariano Rajoy, aceptando la idea de “nación de ciudadanos”, sin saber siquiera el auténtico significado del concepto de nación española, tras su deriva doctrinaria y antiliberal.

Ante tanta impostura, fraude e inmoralidad, este liberal no sometido a las argucias de los impresentables, hace suyas las palabras del Marqués de Santa Cruz del Marcenado pronunciadas el mismo día que García del Busto hablaba en la Junta General del Principado de que España debía ser una nación:

"La tierra que pisamos quisiera yo se abriese en este instante y nos tragase a todos para que sepultase en sus entrañas tanta pusilanimidad y cobardía. Quédense en su abyección y en su egoismo los que se resignen a ofrecer sus cuellos a las argollas que les remachará el usurpador pero yo marcharé solo a encontrar sus legiones en el confín de Pajares con un fusíl, cuya bayoneta clavare en el primero que intente poner en el su planta. Me matarán y pasarán sobre mi cadaver, si no lo hiciesen pedazos, más la posteridad sabrá que hubo un astur leal y bizarro que murió resistiendo solo en la invasion de este noble suelo" 

Y se confirma una vieja teoría que he expuesto con anterioridad en numerosas ocasiones, este país no está como está por las acertadas y permanentes agresiones de sus enemigos, sino por la negligencia, traición de los adanistas de la casta que se promovían como sus defensores, para no hacer defensa alguna más que la de sus propios intereses.

España está asediada por todos los miembros que conforman la casta partidaria en este país, que han ocupado las instituciones, arrasado con la historia auténtica e impuesto un lavado de cerebro a las próximas generaciones para posibilitar sus más abyectos intereses. Hoy los invasores de nuestra condición soberana no vienen de otros países, sino del nuestro, han ocupado el poder y se proponen acabar con lo que hemos sido durante los últimos doscientos años, porque ya no les permite seguir imponiendo su impostura.

Españoles, nuestra nación, está en peligro y con ello, también nuestra soberanía, libertad, equidad, en el ámbito de la justicia, para imponernos e implantarnos un diseño pergeñado por la casta política que detenta el poder en este país. La España para la casta inventada por Herrero y Rodríguez de Miñón, Zapatero y Rajoy. Compatriotas, nosotros tendremos la última palabra, que nadie se quede callado porque de hacerlo, ya no volverá a tener voz de soberano en su vida ni en la de sus hijos, quedando reducidos a ciudadanos de un Estado en el que la soberanía pasará a la casta política que actualmente detenta el poder.

Enrique Suárez Retuerta


sábado, 25 de mayo de 2013

En el nombre de las palabras



Durante la última semana, hemos asistido los españoles a una nueva entrega de las ceremonias de la confusión urdidas por la casta para entretenernos mientras sigue sin resolver la crisis acontecida por su soberbia egoísta,  que hoy  estamos pagando entre todos,  menos los que la forman, unos con su vida y otros con su futuro.

De nada han servido las advertencias de Michel Foucault, Noam Chomsky, Hayek, Revel o Milosz. Cautela con el lenguaje nos recomendaron, porque si por convención nos permite la comunicación, con inquina y estulticia se puede convertir en el arma más poderosa contra el sentido común.

La apropiación del lenguaje ha sido siempre la primera cota a tomar por los adoctrinadores, siempre presuntos totalitarios dispuestos a imponer su percepción e interpretación de la realidad para crear un mundo a su medida. El español, ha perdido con la casta sus propiedades semánticas, para convertirse en una herramienta de distracción masiva.

Ocurrió con el PSOE durante las pasadas legislaturas y acontece con el PP en el presente gobierno. Eso es lo que ha venido a recordarnos José María Aznar, pontífice del pasado de esplendor que convirtió este país en una empresa de construcción, pero también lo que nos ha ocultado el dicharachero José Luis Rodríguez Zapatero una vez más, tras su retórica de pedir permiso para seguir embaucándonos con sus delirios mesiánicos y su gestión de reparto de bienes entre colegas y afines.

Que inmensa felicidad deben sentir ambos al contemplar la extraña deriva de sus formaciones políticas sin ellos como líderes y leyenda, sin darse cuenta siquiera de que lo que ocurre hoy en el PSOE y el PP, es precisamente su obra más acabada. Aznar pecó de soberbia y Zapatero de estupidez, así tienen sus partidos y así tenemos el país gracias a sus partidos.

Tratan de ocultar con palabras sus errores y equivocaciones, en el caso de Aznar, el hacernos más ricos sin merecerlo, consintiendo una red de corrupción, fraude y evasión fiscal a su sombra, donde gorrinos y gorrones se pusieron morados; y en el caso de Zapatero, el hacernos más pobres para poder seguir teniendo electorado, mientras repartía el dinero común, entre todos los que le hacían la ola, convirtiendo el sector público en un pesebre para los cerdos. Hace años consideré que la crisis en España no era similar al resto de las crisis europeas, por mucho que se empeñen en convencernos de ello desde los sanedrines respectivos de la casta. 

La crisis en España se ha cebado en las clases más desfavorecidas, fundamentalmente los jóvenes, como en ningún otro país, gracias al embaucamiento del PSOE, que nunca más volverá a levantar cabeza electoral y posiblemente concluya en desaparición. Pero eso ha ocurrido gracias a la oposición inexistente del PP que felizmente llegó al gobierno bajo el burka que le impusieron sus adversarios, convirtiendo la derecha en la mano tonta, mientras la mano izquierda se lo llevaba todo.

Al fin y al cabo, los españoles tenemos en el poder a la casta que hemos elegido, para regresar al antiguo régimen de señores y vasallos. Mariano Rajoy ha dicho que va a seguir haciendo lo mismo, es decir, seguir hundiéndonos, porque según él, está cumpliendo con su deber, que más bien es nuestro deber, durante los últimos tres años nos seguimos endeudando en más de 120.000 millones de euros anuales, con un déficit que supera el 10 %, con 6,2 millones de parados y pagando la tasa de impuestos más elevada de Europa para mantener a la casta y sus siervos viviendo sin problemas, mientras todos los españoles cada día las pasamos más putas para sobrevivir.

No, no es igual la crisis de España que la de otros países, aquí los de la casta se han pasado de frenada ante el abismo que les espera. Confiar nuestro futuro en esta gente, es como encargarle a un estafador que nos lleve la contabilidad y nos ingrese el sueldo en el banco. Para hacérnoslo mirar.

Enrique Suárez



jueves, 23 de mayo de 2013

El PP antiliberal de Mariano Rajoy




La entrevista realizada por Gloria Lomana a José María Aznar el pasado martes en Antena 3, ha levantado ampollas entre las huestes estatalistas y estacionarias de Mariano Rajoy, que sigue empeñado en un acto de soberbia que raya con la estupidez, en que su política es la única posible para sacar a este país de la crisis. Será la única posible que se le ocurre a él y su legión de edecanes, que habiendo llegado al poder prometiendo bajar impuestos han logrado implantar una política socialista que ni siquiera Zapatero se hubiera atrevido a imponer. 

Los hechos están a la vista, si con Zapatero nos endeudamos en su último año de Gobierno en 120.000 millones de euros, con Rajoy llevamos dos años endeudándonos al mismo ritmo, mientras en el PP presumen de haber contenido el descalabro, cuando en realidad seguimos descalabrándonos al mismo ritmo que con el PSOE.

Mariano Rajoy ha convertido su partido en algo parecido a una socialdemocracia de derechas, donde las estructuras del Estado y las administraciones públicas resultan intocables en su configuración, prefiriendo esquilmar a todos los españoles antes que reducir el Estado que nos sobra, la paz social que está consiguiendo, posiblemente pactada en secreto con sindicatos y PSOE, nos está saliendo a los españoles por un empobrecimiento del 20 %, un millón de parados más, un déficit que no se reduce, una deuda que no deja de crecer y además con más impuestos, tasas, recortes y encarecimiento de los servicios prestados por el Estado y las administraciones públicas, y la reducción de su calidad.

Subir los impuestos, precisamente lo contrario de lo que prometió en su campaña electoral para triunfar en las elecciones, no es precisamente una política liberal, sino socialdemócrata. También es socialdemócrata hacer que el Estado acumule más poder, nacionalizar bancos quebrados, y renunciar a la defensa de la Nación como elemento de cohesión entre los españoles. Las únicas medidas de derechas que trata de imponer el PP son una ley de educación más dogmática y una ley del aborto que restringe las posibilidades existentes en la época de Aznar.

Hasta ahora no se ha encauzado ninguno de los problemas que realmente interesan a los españoles y que se resumen en cinco: instituciones, corrupción, deuda, déficit y paro, ni se espera que se resuelvan.

Por eso no es de extrañar que desde los sectores más liberales del PP surjan voces discrepantes de alto nivel, Esperanza Aguirre hace unos días y José María Aznar ayer mismo, (aunque su programa político ya lo manifestó en 2008, sin que nadie en el PP se haya enterado todavía de su existencia)  para recordar que de la crisis se saldrá cuando se bajen impuestos y no cuando se suban que es lo que no ha dejado de hacer el Gobierno de Mariano Rajoy.

Tal parece que al Presidente del Gobierno le han diseñado el programa de acción desde lejanos lugares y que gobierna al dictado de los acreedores del BCE a los que adeudamos 400.000 millones de euros. La trayectoria de Mariano Rajoy ha pasado de Tancredo expectante en la oposición a Rodríguez Zapatero, a títere europeo bajo las faldas de Ángela Merkel.

Realmente cabe hacerse una pregunta, ¿está cualificado un presidente ausente como Mariano Rajoy para lograr que los españoles salgamos de la crisis algún día? Parece ser que ese ha sido el mensaje último de José María Aznar, al contemplar como su sucesor en la presidencia del PP puede dejarnos aún peor de lo que hizo su sucesor en la presidencia del Gobierno. 

Lo que ha venido a decir el expresidente, es que Mariano Rajoy no tiene su confianza, para sacar de la crisis este país con las acciones políticas que ha elegido, que es exactamente lo mismo que pensamos la inmensa mayoría de los españoles, y que está dispuesto a regresar a la política activa antes de que el “heredero” que él mismo eligió, traspase con sus erráticas políticas, devastadoras y acomplejadas, la delgada línea roja que hundiría a este país, a sus habitantes y por supuesto, a su propio partido, para siempre.

La cuestión que está sobre la mesa ya no es si hay o no hay crisis en el PP, sino cuándo acontecerá la noche de los cuchillos largos en el partido de la gaviota transformada en pingüino.

Enrique Suárez

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