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martes, 11 de septiembre de 2012

Como resolver el paro en España


Diez sugerencias para evitar que lleguemos a los seis millones de parados:

1) Bajar los impuestos, directos e indirectos: está comprobado que subir los impuestos se asocia al crecimiento del desempleo en una correlación significativa y una proporción directa

2) Bajar los precios: evidentemente, algo realmente relacionado con los impuestos, por tanto que depende en buena medida de las políticas erróneas que los suben. Se ha comprobado que cuanto más volumen monetario está en manos de la gente, más trabajos se producen

3) Reducir los gastos del Estado: adecuando el tamaño de “lo público” a las necesidades reales de la gente que nos podamos permitir en una situación de crisis. Realmente en España sobran políticos, empleados públicos, sindicalistas, también instituciones, institutos y observatorios. El sector público se ha convertido en un inmenso pesebre en el que todos los partidos políticos han colocado a su gente a nivel Estatal, autonómico y municipal, incrementando la burocracia en este país hasta una situación delirante. Es necesario prescindir de lo prescindible y mantener lo imprescindible, porque si no también tendremos que renunciar a lo que realmente necesitamos y no a lo que necesitan los políticos para crear sus ganaderías electorales.

4) Cambiar la mentalidad de los parados: sencillamente en este país se premia la pasividad y se castiga la actividad, algo en lo que han influido poderosamente los agentes sociales. Aceptar un contrato de media jornada por quince días puede suponerte perder unas subvenciones que luego resultaría muy difícil recuperar. Parece que el sistema fundamentado en el Estado Providencia está dando los últimos coletazos, pero hay mucha gente interesada en que eso no ocurra, porque realmente su porvenir depende de que las cosas no vayan bien. Cuantos más perjudicados mejor para ellos, si no hay perjudicados pueden perder sus privilegios y beneficios.

5) Cambiar el sistema de prestaciones: no se puede seguir insistiendo en el error cuando las cifras de desempleo siguen creciendo mes tras mes. La igualdad en las prestaciones es extraordinariamente injusta, porque iguala a todos los receptores en el nivel más bajo de inactividad, pareciendo que aquel que intente hacer algo es un desertor insolidario que pone en peligro los subsidios de aquellos que no hacen nada. El sistema de prestaciones del paro debe fundamentarse en alguna fórmula que permita a los más activos obtener ventaja sobre aquellos que han elegido la pasividad como fórmula de existencia, entre otras cosas porque posiblemente la complementen con alguna bufanda proveniente de la economía sumergida. No se trata de obligar a nadie a hacer nada, pero aquel que se preste voluntario a hacer algo debe recibir alguna compensación. Les pongo un sencillo ejemplo, los que participen en actividades orientadas al bienestar común, podrán cobrar las prestaciones sin límite, mientras que aquellos que no hagan nada tendrán un límite similar al que ofrece el modelo alemán.

6) Exigir responsabilidades a los que utilizaron de forma irresponsable los recursos públicos: es importante sentar un precedente que acabe con la inmoralidad estúpida de aquellos que dijeron que el dinero público no es de nadie. El dinero público es de todos y cuando se gasta irresponsablemente se hace daño a todos, no a nadie. Es inadmisible que a estas alturas de la crisis todavía no tengamos a miles de políticos en la cárcel, después de todo lo que ha ocurrido en España

7) Despolitizar la justicia: sin justicia todo lo demás cae, es necesario exigir a los políticos que promuevan leyes anticorrupción, que afecten tanto al banquero que se lleva el dinero público como al parado que trabaja en la economía sumergida. De hecho sería muy recomendable modificar los códigos legislativos para agravar las penas de aquellos que cometan fraude y corrupción con el dinero público: alguien que maneja dinero público debe dar pruebas de su inocencia, no tiene que ser el pueblo el que tenga que demostrar su culpabilidad.

8) Despolitizar los medios de comunicación: durante los últimos diez años se han producido más intoxicaciones periodísticas y censuras en este país que en ningún otro lugar del planeta. Tenemos una casta parasitaria en los medios de comunicación que va a costarnos quitarnos de encima. Los parados deberían organizarse por sectores para mostrar a los españoles lo que realmente está ocurriendo en este país, y en el sector de los medios de comunicación es imprescindible.

9) Eliminar los agentes sociales de su intermediación en el trabajo: tanto sindicatos como empresarios se benefician de que la situación en España sea penosa, no es posible que España esté en el puesto 50 en la productividad mundial, en el 120 en la competitividad, y seamos el país que ocupa el quinto puesto mundial en pérdida de bienestar, calidad de vida y riesgo de empobrecimiento.

10) Visibilizar continuamente la situación de los parados españoles: porque parece que no existen y se han quedado cosificados en una cifra, dejando de ser ciudadanos con plenos derechos y soberanos, hasta que encuentren trabajo. Es hora de que conozcamos a Juan, Pedro, Dolores y Susana, parados con nombres y apellidos, que los medios de comunicación nos censuran instigados por los amos políticos a los que sirven. Si cada día dedicáramos una hora a conocer a cada parado español, tardaríamos más de 13.000 años en conocerlos a todos, aunque estuviéramos 24 horas diarias dedicados al asunto. Esto es inconcebible en un país normal.

¿Encuentran ustedes algún parecido entre estas propuestas y lo que está haciendo el Gobierno de Mariano Rajoy?
, pues pónganse en lo peor, llegaremos a los seis millones de parados y luego nos dirán que fue debido a la coyuntura internacional.... y nos lo acabaremos creyendo, seguramente.

Enrique Suárez

jueves, 6 de septiembre de 2012

12.700 euros deben a los españoles, cada uno de los afiliados al PSOE de Andalucía


Verán ustedes, hasta que no le pongamos nombre a la cosa y definamos el asunto no saldremos del lodazal, así que vamos a dejarnos de chorradas de una puñetera vez.

Aunque una fianza no es en realidad más que una cifra simbólica relacionada con el daño causado, una cantidad, a mano alzada, de lo que se ha trincado, la cuestión es que hay 671 millones de euros en el alero como anticipo final de los EREs protagonizados por sindicatos, Gobierno andaluz, PSOE e IU. El cuatrero de los carritos, bien podría dedicarse a buscar ese dinero y encontrarlo, que permitiría alimentar a los 1,8 millones de andaluces que han dejado los del PSOE en la pobreza después de treinta años ininterrumpidos de Gobierno, en vez de dedicarse a dar el bochornoso espectáculo que no conmueve más que a los descerebrados que le aplauden.

Es hora de ir poniendo un poco de orden en este país, así que cada uno de los 53.000 afiliados al PSOE en Andalucía, o los que queden, ya puede ir depositando en Hacienda 12.700 euros para sufragar la estafa que se ha cometido en nombre de su formación política, porque es de suponer que en estos momentos han de ser solidarios con los españoles y no reclamar más dinero para seguir trincando, esos mil millones que ha pedido Griñán. Lo mismo se podría decir de Cataluña, Valencia o Castilla-La Mancha, pero ahora vamos a ocuparnos del sur, que está la carne en el asador y huele a podrido. Además, estoy plenamente seguro que si alguien se ha beneficiado de la estafa están incluidos en más de un 90 %, en esos 53.000 ciudadanos que apoyan al PSOE en Andalucía.

Se ha acabado la fiesta compañeros y también el cachondeo, y eso solamente por lo de los EREs que está lo de Mercasevilla, lo de Jerez y vete tú a saber lo que nos queda. Es la hora de la restitución y ya no tienen donde esconderse, ni sobre sus soflamas contra la justicia, ni en el mismo turbante de Blas Infante.

La juez Alaya debería aplicar la responsabilidad civil al Gobierno de Andalucía, por ende al PSOE que es el que lo ha ocupado a lo largo de la historia, y como el PSOE, más que un partido político se ha convertido en una máquina de estafar, debería hacer responsables a todos sus afiliados del dinero que ha desaparecido en Andalucía, porque seguro que en algo se han beneficiado, algo habrán trincado y algo se habrán quedado esa legión de miserables que han arruinado su comunidad hasta la pobreza extrema y el paro galopante para esquilmar a sus votantes y no votantes, contándoles cosas sobre los motivos para creer.

Y si les parece injusto a los socialistas de Andalucía lo de poner los 12.700 euros por cabeza, que hagan un Congreso extraordinario y lo distribuyan de la forma más justa que les parezca, pero el PSOE andaluz le debe a España 671 millones, y de ahí no nos bajamos los españoles, es hora de ir cobrando los pufos a los sinvergüenzas que se han aprovechado de la democracia para hacer el negocio de su vida.

Es hora de cobrar y si no tienen liquidez, seguro que hay patrimonio de donde tirar para recobrar el dinero, ¡anda que si lo hay!, sólo habrá que preguntar a sus vecinos. Hay que ayudar a los socialistas andaluces a que recobren el camino de los cien años de honradez que han perdido.

Enrique Suárez

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Ciudadanos en la Red logra su mejor resultado en el ranking de blogs políticos españoles


Gracias a todos los que lo han hecho posible

Un Gobierno que mande bien


La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos. George Bernard Shaw

Definitivamente, ¡que se le va a hacer!, este país no está maduro para otra cosa que un Gobierno que le mande y hay que rogar que lo haga bien. Un pueblo soberano ha de dar la talla en las circunstancias difíciles, y nosotros, ¡maldita sea!, no la damos.

Nos quejamos de la casta política, pero no es otra cosa que un fiel reflejo de las hordas ciudadanas, lo que podríamos denominar la costra ciudadana; quise pensar que no era así, pero lamentablemente, es. Nos quejamos de la casta económica, pero tampoco es otra cosa que un paralelismo con los ciudadanos que viven a costa de los demás. Todo lo que se ve en la política, se engrandece aún más en la ciudadanía, porque la política sólo es un reflejo de lo que hay en la ciudadanía, vean algunos programas de televisión y podrán comprenderlo.

En estas condiciones, a lo máximo que podemos aspirar es a un gobierno o unos gobiernos (no demasiados ¡por Dios!) que manden bien, que no roben mucho y que se corten un poco a la hora de cometer injusticias, no porque la justicia que tienen adherida sirva para detenerlos, sino por algo parecido a la decencia. También que algún periodista denuncie de vez en cuando sus perrerías y no escriba al dictado de la voz de sus amos. No damos para más.

Verán ustedes, en este país hay auténticos talibanes que presumen de demócratas, fascistas que dan lecciones morales y estalinistas que tratan de llevarnos al horizonte. No solo los hay en la representación política, sino en cualquier sector de la ciudadanía. Somos un país de envidiosos y soberbios, mezquino y cutre, donde la estupidez proclama su imperio. Aquí, al que destaca por algo que se debe a si mismo, se le aplica de inmediato la Santa Inquisición del todos iguales, por aquellos que no han levantado un palmo de país en su vida, pero han destrozado todo lo que ha estado a su alcance. Y lo peor es que vale lo mismo, la opinión de un tarugo parásito, que la de un experto que se lo ha currado. ¿Acaso la democracia no es la igualdad de opiniones, independientemente de que unos voten por lo que les dicten y otros por haber descubierto que todo es una farsa? Y cuidado con los talibanes, que te pueden asediar sin fin, como les expongas que eso no es democracia, sino la más depravada tiranía del despotismo más delustrado: la oclocracia de los caciques y las muchedumbres.

En este país, se vive de quejarse de los demás, pero la inmensa mayoría somos incapaces de hacer una autocrítica. Pondré mi ejemplo, llevo seis años tratando de conseguir que este país avance hacia la democracia, dando mi opinión, exponiendo mi criterio, luchando por mi libertad de expresión, que al fin y al cabo es luchar por la de todos los demás, y por cada apoyo espontáneo que he recibido han surgido varias críticas, habitualmente urdidas con la mala baba del anonimato, porque de cobardes también está este país lleno. Pues me sigo empeñando en que las piedras hablen, díganme ustedes si no es contumacia.

Recientemente he leído un libro sobre la injusticia cometida por este país con una de sus glorias nacionales: el general Riego, el libro se titulaba: “Riego, proceso a un liberal” del magistrado del supremo Tuero Bertrand, en él se relata magistralmente toda la miseria y mezquindad de este país, casta y costra, con una de las figuras más relevantes de su Historia, personaje con luces y sombras, pero honesto y entregado a la causa del común. Al fin y al cabo, las mismas hordas que tres años antes salían a recibirlo por los pueblos de Andalucía y toda España, tras su pronunciamiento, que trajo la libertad a España y las colonias hispanoamericanas, eran las mismas que vitoreaban tres años después su ejecución en la Plaza de la Cebada de Madrid, tras un proceso inquisitorial, del que tan solo doce años después, fue rehabilitado por la regente Maria Cristina, por suponer una ignominia de difícil digestión por un país normal.

España es un parasitorium natural, en el que se cultiva la estupidez y la villanía, con la torpeza de los pueblos que no avanzan, porque los reaccionarios, de todas las latitudes, forman legión conjunta en nombre de cualquier sinrazón, para que los de la casta y la costra, puedan vivir magníficamente, mientras los demás, una inmensa mayoría, les sufragamos la existencia con nuestro votos y euros salidos del trabajo honesto. Triste, muy triste, pero es así.

Ahora comprendo, y mira que me resistí, a los primeros liberales que pagaron con su vida o cárcel el haber luchado por su pueblo, a los que vinieron después, a Unamuno, Ortega o Marañón, a Baroja, Fernando de los Ríos, Giner de los Ríos, e incluso, si me apuran, al último Adolfo Suárez. No hay nada que hacer, los españoles somos incompatibles con la democracia, porque utilizamos la libertad para reclamar al árbitro cuando pita contra nuestro equipo, que se habrá creído el muy imbécil, como se atreve a cometer una injusticia flagrante pitando un penalti a los nuestros, cuando es un incapaz, que alguien habrá colocado ahí para jodernos. Esa paranoia española de todos vienen contra mí, posiblemente sea la raíz más profunda de nuestros males: la demolición del otro, como sea; paranoia, envidia, soberbia, estupidez, mezquindad, odio y miseria, son ingredientes culturales indispensables para cultivar españoles, como anunció hace muchos años Fernando Díaz Plaja, en su obra: "el español y los siete pecados capitales".

Así que lo mejor es dedicarse a la filosofía de lo cotidiano, excluyendo la política y la macroeconomía de nuestras vidas, como el turco le dijo al Cándido de Voltaire al final del libro: cuida tu jardín, deja que el mundo se haga a si mismo. Pues eso.

Me voy a dormir la siesta españoles, y que os salve Zapatero o Rajoy, y si no Llamazares, igual me da. Algún día comprenderéis que vosotros tendríais que ser los que os salvarais de Zapatero, Rajoy y Llamazares, pero para que eso ocurra tienen que pasar décadas.

A ver si nos rescatan de una puñetera vez y alguien es capaz de poner orden en este desquiciado manicomio. Me da igual que sean hombres de negro que vestidos de faralaes o lagarterana.

Que tengáis una buena estancia en el infierno, yo me voy a buscar paraísos por ahí, que alguno quedará. Creo que estoy comenzando a comprender a los políticos españoles, los de la casta, y eso me está dando vértigo. Mejor me retiro por una temporada, antes de acabar dándole la razón al que mande, no porque la tenga, sino precisamente porque todos los demás no son capaces de alcanzar la razón, ninguna razón que sirva para la democracia y la libertad, sino todas aquellas que sirven exclusivamente a sus mezquinos intereses egoistas.

Enrique Suárez

lunes, 3 de septiembre de 2012

Resucitan a la momia de Alfonso Guerra para que dé un mitin en Rodiezmo


Insólito lo acontecido en las montañas de León en la recreación histórica que se permiten en estos tiempos los líderes de la UGT y el PSOE para mostrar al mundo que la razón es suya y socialista, aunque este país se haya ido a la mierda gracias a ellos, a los otros y a los que están por venir.

Lo de Rodiezmo cada día recuerda más al Parque Jurásico de la política española, una reunión de autosatisfacción, bastante narcisista, a la que acuden los prejubilados de la minería que vendieron su historia, notoria por cierto, por un plato de lentejas, para que sus descendientes tengan que buscarse la vida en otros lugares; por la sencilla razón de que los fondos mineros recibidos de Europa no sirvieron para su propósito, que era regenerar una estructura socioeconómica agotada, sino para repartir privilegios, beneficios y prebendas entre todos los que a ellos accedieron.

Lo de Rodiezmo viene a ser la historia de un fracaso, otro más, como una reunión de los dirigentes políticos de las Cajas de Ahorros que celebraran no haber ido a la cárcel después de todo lo que trincaron. Pero estas cosas siguen ocurriendo en este país, que siempre fue de pandereta, aunque algunos trataran de ocultarlo con mucho talante y propaganda.

Sin embargo, hay un hecho que me ha sorprendido: el regreso de Alfonso Guerra, esa momia política que siempre se caracterizó por su mala baba y su defensa del socialismo, a cualquier precio, aunque fuera contra la democracia, la libertad y la justicia. Un matón parlamentario sobrealzado que cubría con gracietas y chascarrillos su solemne insidia, hasta convertirse en un entrañable vampiro de la libertad, un franquito socialista, con aliento estalinista.

En fin, en este país puede triunfar cualquier tarugo si induce los más bajos instintos, como este personaje de vodevil sevillano. Que lleva treinta años sin explicarnos porque su hermano trincaba desde la Junta de Andalucía con despacho y su permiso, siendo uno de los primeros casos de corrupción organizada que se produjo en este país.

Que el PSOE es un partido democrático, también es un “motivo para creer” porque los hechos apuntan todo lo contrario. La gente se ha olvidado de los orígenes totalitarios del PSOE, de su reciente pasado marxista, de su afición por el totalitarismo, de las amenazas de Pablo Iglesias a Maura en el Parlamento, de la participación en la dictadura de Primo de Rivera, el padre del fundador de falange, del pucherazo en las elecciones que condujeron a al guerra civil española, y ya en la presente época democrática, del GAL organizado por Felipe González, de los numerosos casos de corrupción política como FILESA, MATESA y TIME SPORT, de Roldán y la misteriosa desaparición del dinero público que jamás fue encontrado. La oclocracia socialista siempre ha jugado fuera del tablero de la democracia, tanto para acceder al poder, como para mantenerse en él, el Nunca Mais, el 11-M, las huelgas sindicales cuando España iba 100 veces mejor que hoy que se guarda un silencio cómplice desde los agentes sociales. Todo perfectamente urdido y envuelto con propaganda para el consumo fácil de los electorados desinformados y creyentes.

Alfonso Guerra es un producto acabado de este PSOE demagógico y agotado, cuando asesinó a Montesquieu una tarde para imponer el totalitarismo en este país o cuando reveló que el que se moviera en su partido no saldría en la foto, para decir que todo aquel que se le opusiera sería expulsado del pesebre público del buen vivir. La lucha por la poltrona ha sido la bandera de todos los dirigentes socialistas en los últimos treinta años, aunque para eso nos hayan tenido que prometer pleno empleo y un viaje a la luna. Nunca en la historia occidental, tantos embaucadores se reunieron en una formación política sin haber sido corridos a gorrazos por sus afiliados o votantes. Y seguimos esperando que algún votante del PSOE los mande a la mierda, pero creo que no hay ninguno que tenga agallas, salvo Ángel Gimeno, en un momento de desesperación viendo la molicie que le circundaba.

Lo único que nos faltaba era ver a la momia de Alfonso Guerra adoctrinando el país hacia la subversión, (precisamente él, inventor del "ventilador" para apartar el olor a podredumbre de sus corrupciones); ¿con qué legitimidad este cacique, que lleva en la política treinta años destrozando todo lo que ha podido, puede pedir algo a los españoles?, ni clemencia, debería concluir su vida en la cárcel, que es su lugar natural desde hace treinta años. Ya nos ha hecho bastante daño. Y por favor, Alfonso, a Adolfo Suárez ni lo menciones, ni para bien, ni para mal, para ti ya sabemos que fue el tahúr del Mississipi y así está bien.

Lo que nos faltaba, grandísimo truhán, es que ahora concedieras medallas democráticas, tú, precisamente, que has sido el mayor nazi de la política de este país, antidemocrático y totalitario, con todos los españoles, incluidos los que han votado a tu partido, a los que habéis destrozado la vida. Sólo te faltó el carrito (con el que os llevastéis los dineros públicos que no son de nadie), para la próxima no lo olvides.

¡Ay, si en este país hubiera justicia!
, pero como va a haberla si este personaje la hizo dependiente de la política para organizar todo el putiferio que se ha montado (lo que demuestra que todo fue urdido con intención y sevicia). Preparando un escenario de injusticia, para luego trincar lo que ni se sabe. Ya va quedando menos para que rindais cuentas y os dejéis de cuentos.

Enrique Suárez

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