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domingo, 12 de agosto de 2012

La quiebra moral de España


Quizá más importante que la hecatombe económica o el marasmo político que sufrimos en España, de la que son autores todos los políticos que nos han representado, sea más grave y perjudicial, la quiebra moral, la desmoralización con la que nos enfrentamos a salir del profundo abismo existencial en el que nos han introducido los que han regentado el poder con la confianza de las urnas.

Por mucho que se empeñen los partidarios de las formaciones políticas con representación parlamentaria, lo que estamos viviendo en los últimos años en España poco tiene que ver con una democracia, más bien es una tiranía que ha utilizado la democracia para segregar al pueblo español en dos categorías bien diferenciadas: la masa y la casta, la primera obligada a obedecer las leyes aunque sean injustas, mientras que la casta las incumple cada día, permaneciendo inmune e impune ante los acontecimientos.

El diccionario de la RAE dice que desmoralizar es: “corromper las costumbres con malos ejemplos o doctrinas perniciosas” y también es sinónimo de desalentar. Precisamente a comienzos de año denunciamos que en este país se estaba fraguando una nueva doctrina política a la que se denominó “desmoralismo” y que consiste en hacer pensar a los españoles que la única solución a nuestros problemas, exclusivamente puede provenir de los que los han creado, es decir, los políticos españoles que han gobernado y hecho oposición durante los últimos años; también de los jueces politizados y corruptos que han impartido una justicia diferente para los ciudadanos que para los políticos, y por supuesto, los medios de comunicación que, sin otro criterio que el de procurar su supervivencia con subvenciones, porque ya no cuentan con audiencias suficientes, nos han censurado, intoxicado, embutido en propaganda y distraído sin interrupción para que no pudiéramos conocer quienes han sido los autores de la catástrofe.

En las últimas semanas estamos asistiendo a la apoteosis del esperpento, con escenografías revolucionarias protagonizadas por parásitos sociales que llevan viviendo del poder desde hace treinta años; con jueces que han sido apartados de sus puestos por corrupción mientras otros se niegan a presentar cuentas de sus gastos; con periodistas que advierten de que están siendo amenazados por altos cargos policiales; con políticos que han espiado a otros partidos para erradicar la libertad; con miembros de la familia real que han participado en historias de corrupción; con banqueros que están en los tribunales por haber expoliado las arcas de las Cajas de Ahorros que se transformaron en bancos quebrados para ocultar la corrupción de todos los partidos políticos y sindicatos que contenían.

Sin embargo, a la mayoría de los españoles que no son imbéciles, no se les oculta que esto es una cortina de humo creada por todos aquellos que han tenido alguna responsabilidad en lo ocurrido, por todos los parásitos del erario público que han mirado exclusivamente por sus intereses egoístas sin pensar siquiera en las asfixiantes circunstancias que supondría su ineptitud, soberbia y mendacidad.

España está llena de ladrones, de corruptos, de sinvergüenzas de todos los partidos y jerarquías, de todas las profesiones y cargos, que se han unido en el único objetivo de echar tierra sobre el asunto para que nunca sepamos quienes han sido los autores del fracaso de este país, sin embargo los españoles sabemos que los autores de todo lo ocurrido han sido los miembros de la casta que se ha bañado en los lodos de la corrupción, y que ahora quiere borrar pruebas de sus delitos con una representación teatral a modo de ultimatum y amenaza contra los españoles: o nosotros o el abismo.

Habría que ser muy idiota para elegirles a ellos que han sido precisamente los que nos han llevado al abismo, aunque todavía no están completamente identificados, el círculo de la sospecha se cierne cada día sobre sus cuellos, al PSOE ya lo ha silenciado, a los nacionalistas apenas se les escucha, y los del PP ya ni hablan; la justicia española ni está ni se la espera, salvo que sea para condenar a unos ancianos por robar una lata de anchoas y exculpar al yerno del Rey o a miles de políticos corruptos al mismo tiempo, que se han llevado muchos millones de euros. Y los medios de comunicación españoles, nos siguen hablando de la prima de riesgo, de los eurobonos, de lo mal que estamos y lo mal que nos pondremos, fundamentalmente para crear el clima de miedo atenazante que nos obligue a olvidarnos de lo que ha ocurrido y pasár página sobre los responsable. Gracias a su colaboración, que bien la cobrarán, los españoles estamos viviendo permanentemente en el sobresalto.

Pero no se nos olvida que la casta parasitaria formada por políticos, sindicalistas, jueces y medios de comunicación, con la connivencia de todos los funcionarios y empleados públicos que les han consentido tal nivel de corrupción, deben presentar cuentas y dejarse de cuentos. Cada día más españoles estamos enfrentados con la casta y dentro de poco tiempo ya no les quedará donde esconderse, aunque todavía queda mucho trabajo por delante.

Los españoles exigimos que los responsables de lo que ha acontecido en España sean llevados a tribunales independientes no politizados, aunque haya que juzgarlos en Alemania, porque en España la justicia está desacreditada por completo y también que restituyan todo lo que han robado, nos da absolutamente igual que su motivación sea dar de comer a los pobres, contratar a los afines, crear la Alianza de Civilizaciones, o hacerse un chalet en Mónaco.

Los ladrones no se distinguen por su origen político o las causas que defiendan, sino por la cantidad que han expoliado al pueblo, con el agravante de haberlo hecho desde la política, cuya función era precisamente la de haber evitado la corrupción, el robo y la molicie que han ejercido sobre los españoles.

La mayoría de los españoles, de izquierdas, derechas, nacionalistas, apolíticos, y abstencionistas sabemos que la única forma de salir adelante que tenemos, es lograr que los responsables de lo que ha ocurrido devuelvan lo que han robado y se pasen una temporada en la cárcel, recobrando un orden legal que se ha vulnerado y envilecido hasta cotas de despropósito. Hacerlo posible, es una labor del pueblo español reunido con el único objetivo de liberarse de la tiranía de la casta, aquellos que han defendido sus propios intereses sectarios frente a los que, de forma activa o pasiva, les hemos permitido alzarse con el poder para ejercer su tiranía.


Enrique Suárez

sábado, 11 de agosto de 2012

La España infestada

Parásito: dicho de un organismo animal o vegetal; que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo, sin llegar a matarlo

La plaga de parásitos que asola la tierra de Cervantes cada día se va adueñando de más circunstancias y vidas, alcanzando cotas de epidemia, este país está lleno de delincuentes, unos con corbata y otros con Kufiyya, pero la mayoría todavía no han sido identificados.

El erario público es el principal terreno que habitan los parásitos españoles, que en nombre de las más sacrosantas y nobles intenciones han vaciado las arcas del Estado para los próximos veinte años. Unos lo han hecho desde los consejos de administración de las Cajas de Ahorro, formadas por los principales partidos políticos de este país y los sindicatos; otros lo han hecho directamente desde las administraciones públicas, desde el Estado, desde las autonomías, desde las diputaciones, desde los ayuntamientos; aún otros han creado empresas fantasma para transferir fondos desde lo público a lo privado; algunos se dedican a cobrar las prestaciones sociales en este páramo laboral que nos ha legado la izquierda del pleno empleo y los sindicatos de van a acabar con todo, que han creado 3 millones de nuevos parados, y cientos de miles de puestos de trabajo en la economía sumergida.

Por si fueran pocos los nacionales, también hemos ido recogiendo parásitos internacionales que se vienen a tratar de los problemas de salud desde países más ricos que el nuestro y otros desde países más pobres. Por último tenemos a todos los empleados públicos que se han instalado desde el enchufe en los últimos años con patente de funcionario, gracias a los partidos políticos que los han colocado y que no bajan de medio millón. Si a ellos añadimos los políticos, sindicalistas, cantantes y sonantes, que forman legión, España es sin duda el país con más parásitos del planeta.

¿Y cómo se puede resolver una infestación como la que sufre España con cientos de miles de parásitos viviendo de lo público?, pues sencillamente reduciendo lo público hasta su más mínima y necesaria expresión, no hay otra manera, por mucho que se empeñen algunos de culpar a la banca, a los partidos políticos, a los sindicatos, al grupo Bildelberg, a Alemania o a Perico de los palotes, sólo hay una forma de resolver esta epidemia, reduciendo lo público y aislándolo de los parásitos, con un control exhaustivo de los recursos por parte de los órganos correspondientes, que a su vez deben ser vigilados de cerca por algún medio de control creado ex profeso por el Gobierno y en seguimiento permanente por el Parlamento, los Medios de Comunicación y la Justicia española.

Cuanto más tiempo se tarde en hacerlo, más graves serán las consecuencias; debemos abandonar definitivamente la propaganda y las campañas orquestadas para ocultar esta situación porque corremos el grave peligro de no poder resolver por nosotros mismos nuestros problemas, como dejemos que la cuestión se relaje.

En estos momentos la situación de España es muy grave, tan grave, que si no se toman las decisiones acertadas y oportunas nos veremos arrojados a una situación como la que se vive en Grecia donde están pensando en bajar el SMI de 730 euros a 500 euros, cuando un café cuesta en cualquier bar cuatro euros. Por supuesto ya se han reducido las pensiones y los salarios públicos en más de un 50 %.

Por mucho que la gente se ocupe de saber si en España hay más parásitos de izquierdas o derechas, populistas o nacionalista, a los efectos es lo mismo, da igual que unos sean el 70 % y otros el 30 %, o viceversa, al final roba igual un parásito de izquierdas que de derechas y roban lo mismo a los que votan por las izquierdas, las derechas o los nacionalismos.

Los españoles no se acaban de dar cuenta todavía (y hay muchos que tratan de confundirlos más) del auténtico conflicto que se vive en España, que es el de los parásitos que viven de lo público (ojo, hay gente que vive en lo público que hace magníficamente su trabajo, que no es poco, a esos no me refiero), frente a todos los demás que los pagamos.

Hasta que los habitantes de este país no se den cuenta de que ese es el único y grave problema que tenemos en España, seguiremos discutiendo sobre el singular color de las nubes que cuenta Zapatero y la elocuencia de sonora de los silencios de Rajoy.

Enrique Suárez

Aló, Gordillo, ¿cómo va todo?


En política, todo lo que no tiene explicación oculta alguna intención. Tras la representación teatral que nos ha ofrecido IU la última semana, con la escenografía venezolana de la revolución bolivariana en marcha, cabe preguntarse hasta que punto no está el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez de director teatral de la obra representada.

Un país en crisis, como en estos momentos está España, atenazado por la deuda, la opresión de los mercados y la ineficacia del Gobierno en la resolución de sus problemas, es terreno propicio y abonado para que aquellos que viven del capitalismo y contra él, puedan ofrecernos soluciones mágicas a nuestros problemas, que siempre pasan por convertirlos a ellos en los mejores representantes del pueblo porque están contra el poder, del que precisamente viven confortablemente.

El objetivo, posiblemente, sea desviar la atención de la opinión pública sobre los focos que indican la autoría o connivencia de IU en numerosas irregularidades que se han venido cometiendo a este país, comenzando por los EREs de Andalucía que han terminado apoyando aliándose con el Presidente Griñán, no en vano sus intereses sindicales están implicados en el asunto, hasta la participación en los consejos de administración de numerosas Cajas de Ahorro que han quebrado al transformarse en bancos, y que han quedado, casualmente, con las arcas vacías.

El lavado de cara de la izquierda extrema tras los beneficios y privilegios que han recibido al unirse con los intereses del gran capital es algo imprescindible para que los creyentes no abandonen sus huestes. En realidad, hay mucha gente de IU que ve peligrar su futuro parasitario de lo público y que ha preferido anticiparse a los acontecimientos que se prevén. Sencillamente, no es lo mismo detener a un diputado, consejero, alcalde que ha trincado como cualquier aprovechado, que a un talibán de los derechos sociales que roba a los ricos para repartirlo con los pobres. Demasiada literatura solidaria es lo que le sobra a este país. Hay muchos malvados que viven magníficamente del “buenismo”.

La cuestión es la siguiente, a los de IU les interesa que no se resuelvan los problemas económicos, políticos e institucionales de España y los españoles, porque de esa forma podrán cosechar mejores resultados electorales. No hay más, ni menos. Así que si pueden ayudar a que no se resuelvan no se lo piensan ni un momento, por eso desde IU se habla de denunciar a Mariano Rajoy nada más y nada menos que por “crímenes contra la humanidad” ante el Tribunal de la Haya, al mismo tiempo, que la prensa internacional, fundamentalmente la alemana y la progre europea y norteamericana, está inflando “el atraco de los carritos” (con evasión de impuestos, porque marcharse sin pagar de un supermercado es robar no solo al supermercado sino a todos los españoles) a preludio de un conflicto irresoluble, algo que seguramente le interesa a los acreedores de España y a los seguidores de IU, pero que nos hace la puñeta a todos los demás, que vamos a tener que pagar las consecuencias de la campaña de propaganda con millones de euros, para que se diviertan los de La Internacional.

Quizás haya que fijarse en algunos detalles que puedan explicarnos lo que está aconteciendo: en mayo pasado el señor Sánchez Gordillo viaja a Venezuela en business con un importe del billete de ida y vuelta de 6.000 euros, al igual que ha hecho en otras ocasiones a Nicaragua o Cuba –extrañamente no hay ninguna foto de su encuentro con el presidente Hugo Chávez en toda la red, algo que hace pensar que no interesaba que se les viera juntos-, por fin se ha sabido que tras la expropiación de YPF que se hizo a Repsol en Argentina había intereses venezolanos, y por último, la amplia repercusión de la hazaña del cuatrero de tetrabriks en los medios oficiales del régimen chavista, donde lo ensalzan hasta la categoría de héroe.

No cabe más que preguntarse cuanta pasta ha invertido el gobierno de Hugo Chávez en Marinaleda, además de las subvenciones de las administraciones públicas españolas (de las que viven el 78 % de sus 2700 habitantes) para crear el Parque Temático Bolivariano que se han montado en la localidad de la que Sánchez Gordillo es alcalde desde hace 30 años, con un historial que daría para hacer una película de terror en el supermercado. Más que el sosías de Gandhi, aquí me parece que lo que hay es mucha gandalla.

Lo que no me acabo de explicar es como admirando tanto al régimen chavista, el señor Sánchez Gordillo no se va a vivir a Venezuela en compañía de sus acólitos, lugar que considera el paraíso en la Tierra del viento y se sacrifica por seguir cobrando del Estado español en un régimen capitalista deleznable que le paga el sueldo todos los meses por reinventar el bandolerismo, en versión cutre.

Enrique Suárez

jueves, 9 de agosto de 2012

Desincrustando del poder a la izquierda y la derecha


No van a resolver nada, van a complicarlo todo, cada día más. La gente no se da cuenta de que eso es lo que viene ocurriendo en este país desde hace muchos años. El origen del problema viene de lejos, no sabría identificar el principio de la catástrofe, pero si hay cosas que han ido acumulándose hasta llegar a la penosa situación en la que nos encontramos.

En primer lugar quiero reseñar, la causa fundamental de todos nuestros problemas: la democracia tutelada por los partidos políticos que disfrutamos en España. Cuando se hizo la Constitución en 1978 quienes participaron en ella provenían en su totalidad del imaginario del franquismo de la postguerra, y porque no decirlo, de los fantasmas latentes de la guerra civil de 1936-1939, de la Segunda Guerra Mundial posterior, de la guerra fría de los años sesenta, de los bloques Este-Oeste y Norte-Sur, del capitalismo enfrentado al socialismo. Quienes diseñaron nuestra Constitución tuvieron miedo a la libertad, no confiaron en que el pueblo pudiera gobernarse a sí mismo y crearon una intermediación inefable: los partidos políticos, que cumplieron su función para canalizar el deseo de una participación política en los primeros años de democracia, pero posteriormente se han ido convirtiendo en organizaciones sectarias, corruptas y mafiosas que han actuado más por mecanismos de supervivencia propia para sus miembros y cofradías, que por una función social o de servicio público.

En segundo lugar, desde 1975 hasta ahora se ha producido una paulatina desideologización real de las formaciones políticas, que al mismo tiempo se han ido cosificando en bloques cotrapuestos, por la izquierda y derecha, por los nacionalismos y particularismos. La izquierda ha abandonado la autocrítica para abrazar la perpetuación en el poder, la derecha ha dejado atrás su modelo autoritario para confundirse con la izquierda en propuestas sociales, llegando a mezcarse ambas en un partido único, híbrido y alternante. La coerción ejercida desde las cúpulas de las formaciones políticas, tal vez también la ineptitud de sus dirigentes y la selección inversa, alzando a los peores sobre los mejores, ha terminado creando aparatos de poder que cada día se han alejado más de la democracia, aproximándose al sectarismo, el nepotismo, y la decadencia sin fin de sus miembros. La izquierda se ha convertido en la izmierda (legión de parásitos que viven de lo público sin merecérselo) y la derecha en la deshecha (legión de parásitos que viven de adorar a sus jefes), aunque a veces se intercambien los patrones, entre ambas forman la casta, auténtico órgano de opresión y coerción que ejerce la tiranía política en España.

Todo esto se ha acompañado de una desbordada avaricia de los miembros de la casta formada por todos los partidos políticos, incluidos los nacionalistas que solo son versiones locales de los anteriores que aducen sus diferencias para trincar más en sus lugares de origen. Los sueldos de los políticos se han multiplicado por cinco mientras el SMI (salario mínimo interprofesional) apenas ha subido un 25 % en los últimos diez años.

Un tercer factor, relevante ha sido la presencia de la fragmentación del poder y los recursos del Estado con el proceso de transferirlo a las autonomías, algo en lo que los nacionalistas tienen la máxima responsabilidad, pues al tiempo que iban exigiendo cada vez más control de su gestión de recursos, eso ha hecho que todas las demás comunidades no nacionalistas vayan detrás, para no crear una desigualdad insoportable entre ellas. La gestión ha sido nefasta, cara, sinsentido y sinrazón durante muchos años, más orientada a repartir recursos entre los que favorecían la segregación de España que su unidad y cohesión, a ello han contribuido el PSOE, representante máximo de la izmierda española y el PP, representante supremo de la deshecha española, débiles en sus posiciones, siempre confrontadas, atenazados para sacar los presupuestos adelante, cediendo poder del Estado o renunciando a cualquier ley con sentido común si no satisfacía a todo el mundo.

El cuarto factor ha sido precisamente ese, la baja calidad democrática y política de los gobernantes de este país desde hace décadas, más orientados a su propio narcisismo y organizar los pesebres para sus feligreses que a resolver los problemas de los españoles. Eso ha conducido a un enfrentamiento sectario sin precedentes, a una tensión inusitada, a una censura y una peste de propaganda incesante, que cada día ha ido a más, impidiendo que la mayoría de los ciudadanos pudieran conocer, ni de lejos la realidad del país en el que vivían. Aquí nos hemos entretenido con las mayores chorradas que se les ha ocurrido a los mesiánicos líderes espirituales que nos ha concedido el destino, olvidándonos del origen y procedencia de las lentejas que tenemos que comer todos los días.

El quinto factor ha sido la corrupción, el PSOE administró durante los ocho últimos años que gobernó cerca de nueve billones de euros, lo que en las antiguas pesetas es más de 1.500 billones, no fue suficiente con lo recaudado, y a Zapatero no se le ocurrió otra cosa que endeudarnos a todos en medio billón de euros para tapar la catástrofe que había organizado, mientras Mariano Rajoy leía El Marca cada día diciendo que él ya se encontraba en el futuro, esperando a que se cayera por si mismo el rival, porque fue incapaz de derribarlo por sus propios medios, y una vez que ha llegado al Gobierno, apresurarse en ocultar todo lo ocurrido a los españoles no vaya a ser que ocurra algo peor de lo que ocurre, sin pedir responsabilidades a nadie por el fiasco y mendigando ayuda de Europa para seguir manteniendo la estructura de la mangancia que se ha creado en este país.

A todos estos factores se añade la ausencia de los mecanismos de control de una democracia que hubieran evitado la catástrofe y que en España han sido inexistentes, porque la casta política no ha sido capaz de legislar nunca contra sus privilegios, aunque supusieran un perjuicio para los ciudadanos; la justicia española ni está ni se la espera para juzgar los crímenes contra la razón que han cometido los políticos y los medios de comunicación nunca han ido contra el poder desde que se murió Franco, entre otras cosas porque la inmensa mayoría viven más de las subvenciones que les proporciona el poder que de las audiencias que son capaces de mantener. Si a esto añadimos que los funcionarios españoles se han limitado a pasar desapercibidos y sostener su posición a pesar de las barbaridades contempladas, ya tenemos el ecosistema complejo que permite que las cotas de corrupción en nuestro país sean inestimables. No podemos olvidarnos de las Cajas de Ahorros transformadas en bancos quebrados para ocultar los desmanes cometidos, que ahora serán intervenidas para seguir ocultándolos hasta que ya nunca podamos saber como entidades que eran rentables hasta hace una década se han ido a la mierda, yo creo que tras su quiebra está la participación de todos los partidos políticos y sindicatos que formaban sus Consejos de Administración y literalmente las han vacíado, para propósitos inefables e inexplicables, como crear redes de privilegio para los suyos.

¿Y los ciudadanos qué hemos hecho?, la inmensa mayoría lo que les enseñó Franco: no meterse en política que es una cosa muy fea, acudir a las urnas cada cuatro años como borregos para votar por aquellos que movieran sus motivos para creer aunque les estuvieran despojando y someterse a lo que mandaran los señores políticos, que este pueblo tiene muy incrustado el ¡viva las caenas!. Nada más, ahora darse cuenta de la estafa, quejarse, reclamar al maestro armero , pero ya de poco sirve.

Nos espera un panorama desolador, no hay solución para los problemas que tenemos, si no se toman las medidas adecuadas como reducir el coste de la administración pública un 50 % y realizar una persecución de la corrupción y el fraude con diez o doce años de efecto retroactivo, haciendo que aparezca el dinero que han trincado los miembros de todos los partidos políticos, aunque sea vendiendo sus patrimonios personales y reclamando sus fondos en paraisos fiscales, a ver si podemos pagar parte de la deuda pública que nos está asfixiando. Aquí se ha robado mucho y en algún lado debe estar, ¿pero van a investigarse el PSOE-PP entre ellos?, no creo, como no sea a la fuerza, para eso tendríamos que tener unas instituciones que funcionaran, unos medios de comunicación libres adheridos a los intereses ciudadanos y una justicia independiente del poder político y también del económico, así que mis queridos compatriotas pónganse en lo peor o más allá.
Enrique Suárez

miércoles, 8 de agosto de 2012

Carta al señor Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda y diputado en la Junta de Andalucía


Señor mío,

no es referencia formal, sino real, porque el sueldo que usted cobra se paga con los impuestos de los españoles, de los que formo parte, y por tanto, usted pertenece a la casta que impone su voluntad a las gentes de este país en nombre de los intereses de su secta, IU y su sindicato, el SAT, aunque se disfrace de lagarterana, cuatrero de tetrabriks o militante de la causa palestina.

Verá usted, estoy más que harto de pagar el sueldo a impresentables como usted, que en nombre de su particular causa y fanatismo tratan de adoctrinar a las masas, aprovechándose de que este país ha perdido el norte, para sacar tajada para los de su secta y para usted. A mí, personalmente, me fascina su hipocresía, su irresponsabilidad, su mezquindad y su miseria, solo un patán con su iluminación podría en estos momentos incitar a la rebelión popular para hacerse el imprescindible, eso sí, con una inmunidad parlamentaria conferida no para hacer lo que hace, sino para defender a los ciudadanos, y no enfrentar a unos ciudadanos con otros.

Usted no es un demócrata, ni nunca lo ha sido, sino un fanático que utiliza la democracia para alcanzar su utopía, pisando los derechos de los demás, ciscándose en la libertad del prójimo, como cualquier fascista o estalinista que considera que su verdad es más verdadera que la de los demás, y que la justicia es lo que a usted le brota de los meninges y no la ley que ha de imperar sobre todos en un mundo civilizado.

Si usted no fuera tan imbécil como es, se daría cuenta de la repercusión de sus actos teatrales, porque hoy, sin ir más lejos un guardia municipal ha fallecido en Madrid a manos de unos magrebís que atracaron una oficina de correos, porque seguro que también tenían hambre y su causa era muy justa, y al final, como lo que hay en los supermercados o el dinero público no es de nadie, pues que más da. Y si se producen altercados, usted se envuelve en la kufyya y ahí se las den todas, de martir por la vida y aspirante a mahdi. ¡Que asco de demagogia!

He estado mirando los sueldos de Marinaleda, población de 2700 habitantes de la que usted es alcalde y he descubierto que no vive usted tan mal como parece, ni los que le acompañan tampoco:
el alcalde de Marinaleda, cobra 70.367 € al año, el primer Tte. de Alcalde 52.739 €, el segundo tte. Alcalde 47.000 €, la secretaria del Alcalde 36.259,-(Prima de este), el responsable de prensa 38.388,- (Cuñado), el consejero juridico del alcalde 50.024 €. (Un ruso de la antigua Unión Soviética que no sabe castellano), el jefe de la policia municipal cobra 68.000 €. Además, creo que usted no ha renunciado a su acta de diputado, sueldo y prebendas que le acompañan, sino es porque el Tribunal Constitucional emita sentencia al respecto. Pero lo más importante es que de los 4,4 millones presupuestados, por el Ayuntamiento de Marinaleda el 78 %, proviene de subvenciones y ayudas de otras administraciones.

Verá usted, si quiere ser solidario renuncie públicamente a sus sueldos y que los pasen directamente al banco de alimentos, pero no lo haga a costa de los demás, pedazo de hipócrita, no lo haga agrediendo a los trabajadores de un supermercado, para robar a una empresa española, que además es de las pocas que ha creado trabajo en este país.

Señor Gordillo, hágame un favor: ¡váyase usted a la mierda!, ya tenemos bastantes problemas para tener que resolver las gilipolleces de un iluminado que trata de darnos lecciones morales, cuando lo que tendría que estar es exigiendo a sus comparsas donde se ha ido todo el dinero público que ha desaparecido por la corrupción de Andalucía, que por eso es por lo que cobra.

Me despido de usted, con mi más soberano desprecio a un miserable. Que tenga usted una buena estancia en la cárcel.

NOTA ADJUNTA: dadas las buenas relaciones que el alcalde de Marinaleda mantiene con Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, con el que comparte "compromiso histórico" desde hace tiempo, no sería de extrañar que el dictador venezolano subvencionara todo el milagro de Marinaleda (2700 habitantes), del gratis total para convencer a los creyentes españoles de las ventajas del comunismo bolivariano, por una parte se hace propaganda en España y por otra, miles de posibles votantes creen en el milagro de una gestión impecable.

Todo son ventajas para los que estafan al pueblo, pero sin el pueblo... y en tiempos de crisis, siempre se puede vender como una alternativa viable. El alcalde de Marinaleda, podría haber viajado en mayo a Venezuela en clase turista y se hubiera ahorrado para comprar comida los seis mil euros que le costó el viaje, aunque sin duda fue un invitado solemne de Hugo Chávez, que se lo habrá pagado amablemente, quien sabe si para hacerle la encomienda de organizar una revolución bolivariana en España, aprovechando la crisis economíca que atraviesa nuestro país.

Enrique Suárez

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