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martes, 14 de septiembre de 2010

Motivos para no creer


Cuando hace años leí La Democracia en América de Alexis de Tocqueville, me llamó poderosamente la atención la diferencia radical que establecía entre los norteamericanos y los europeos al evaluar el Estado. Los europeos consideran al Estado un sucesor natural del Dios cristiano, representación del poder absoluto, gracias a los jacobinos y socialistas que nunca se han atrevido a superar el complejo de Edipo acabando con el Padre autoritario, de lo que se deriva una actitud de servilismo y sumisión, que enmascaran con la apelación a la decisión colectiva, como si no estuviera suficientemente claro que todas las decisiones colectivas son un derivado de la irresponsabilidad más infantil, porque supongo que en el PSOE nadie habrá decidido que estemos en la ruina y tengamos cinco millones de parados en una asamblea, por poner un ejemplo.

El dinero público no es de nadie, se gobierna con buenas intenciones pero si las cosas salen mal la culpa siempre es de los demás. En realidad el problema es más grave, porque una oligarquía partidaria toma las decisiones y luego, posteriormente las somete a juicio de los que eligen, para ratificarlas. La España actual es un ejemplo claro de lo que expongo.

Los norteamericanos al contrario, nunca han tenido una representación del Estado Providencia como tenemos los europeos, más bien consideran que el Estado es un mal necesario porque es el único con capacidad de recortar su libertad. Si en Estados Unidos se produce una avería en una comunidad aislada, los vecinos la resuelven y luego le pasan la factura al Estado, que por supuesto les termina abonando su tiempo invertido y los materiales que hayan utilizado. Algo parecido en la España actual, permitiría que la avería que fastidiaba a todo el mundo estuviera el tiempo que fuera necesario hasta que el Estado decidiera resolverla, concitando las quejas de todos los vecinos, que cruzados de brazos esperarían a que les resolvieran los problemas, cuando si decidieran ponerse a ello lo tendrían arreglado en unas horas. Pero en Europa hay conciencia de que lo público depende del Estado y la Sociedad es un sujeto pasivo que no tiene capacidad alguna de resolver sus problemas, otra consecuencia del infantilismo jacobino, que concede al Estado la exclusividad del poder y por lo tanto de la acción pública.

Las fraternidades de izquierdas y también las cofradías conservadoras, funcionan en nuestro país con el rigor de las órdenes religiosas, con una jerarquía establecida en las decisiones que recuerda al funcionamiento de un monasterio. En realidad lo que se ha producido en nuestro país es un sincretismo político-religioso, porque el poder político ha desplazado al religioso para ocupar su lugar en el ámbito de las creencias. Motivos para creer y promesas en un más allá paradisiaco les permite a nuestros políticos vendernos humo, apoyándose en nuestras creencias, pero no en la realidad de los hechos consumados. Pura mitología al servicio del poder. Hasta que los ciudadanos españoles, y también todos los europeos no se den cuenta de que el Estado y las instituciones es la nueva religión dogmática en la que estamos viviendo, con sus mandamientos y pecados, con sus arbitrariedades y dogmas, nada habrá que hacer.

En España se necesita un antipartido político que se enfrente desde los hechos a los mitos y los engaños con los que se embauca a los ciudadanos cada día en la política, tanto desde la izquierda como desde la derecha, en esa competición maniquea que tienen algunos por convertirse en el dios cuatrianal por potestad de las urnas y sus estrafalario proselitismo.

Es hora de que surja una facción política que se enfrente a todos los partidos políticos en democracia, mostrando sus patrañas, denunciando sus corrupciones, enfrentándose a sus opresiones, y a su tiránica administración del poder. Ese antipartido sólo puede ser liberal, con una mirada clara a lo que hicieron los norteamericanos para liberarse del yugo estatal, pero también recordando que en España fue el lugar donde surgió la primera opción liberal en este mundo, que se anteponía al poder en defensa permanente de la libertad. ¿Quién ha dicho que el Estado beneficia a la Sociedad?. ¿Y si resultara que utilizado de forma despótica e ignorante, como está ocurriendo en la actualidad, nos acabara perjudicando a todos?

El Estado debe estar al servicio de los ciudadanos, no los ciudadanos al servicio del Estado, porque en ese caso nos estamos enfrentando a una perversión de la democracia que ha derivado en una organización totalitaria del poder, todos los poderes son uno y todos los que se anteponen a ellos también, como ejemplo es el caso de los sindicatos, que organizan una huelga a la medida del PSOE, o incluso ETA, que presenta un armisticio para favorecer los intereses del Gobierno. Por no hablar de la Justicia, que tiene en el Fiscal General del Gobierno la máxima representación de la connivencia entre poderes ejecutivo y judicial, algo que se refuerza con la elección política de los principales órganos de dirección de la Justicia y los más altos Tribunales.

Una sociedad sin contrapoderes es una sociedad inerme, indefensa, ante la opresión del Estado. Creo que cada día vamos acumulando más motivos para dejar de creer, si hace un año teníamos muchos, hoy sin duda tenemos muchos más. Nuestros problemas tienen mucho más que ver con nuestra capacidad de seguir creyendo las mentiras de los partidos políticos que con todas las meteduras de pata de nuestros gobernantes y representantes de la oposición. El problema no son ellos, los políticos, sino nosotros ,, los ciudadanos, que no sabemos ejercer el poder que nos corresponde como soberanos y ciudadanos, porque nos han instruido durante décadas en la pasividad, el consumismo y la indefensión.

El día que dejemos de creer en ellos, España dejará de tener problemas y se pondrá en marcha hacia las auténticas soluciones y no los apaños para que los mismos sigan arriba y los mismos sigan abajo, como en la Edad Media.

Biante de Priena

Igualdad de cuernos en Cataluña


Detengamos el genocidio catalán de caracoles. Stop a la inquisición de moluscos. cornudos. Hay que acabar con las costumbres salvajes de otras épocas.

Recojamos firmas para que Cataluña se convierta en la primera comunidad de España donde los caracoles puedan vivir libres y felices, sin depravados que los quemen vivos y luego se los coman.

CATALUÑA TIERRA DE CARACOLES LIBRE, culpa tendrán los animales de tener cuernos, ser lentos, hermafroditas, babosos y arrastrados. No es razón para quemarlos vivos y comérselos. Miles de caracoles terminan cada año en parrilla s catalanas quemados, simplemente por el placer de comérselos. Incluso hay establecimientos que los venden al público y lo único que hacen las autoridades catalanas es comprobar si está rotulada en catalán su oferta.

España no debe consentir semejante depravación, recojamos firmas para prohibir esta barbarie legalmente, las costumbres no están por encima de la vida. Acabemos con el exterminio de caracoles españoles, los catalanes tienen costumbre de recoger caracoles castellanos, aragoneses y valencianos los fines de semana, creando un desequilibrio ecológico sin precedentes en las comunidades autónomas vecinas. Acabemos con la depredación del molusco cornudo. Ahora o nunca!!

lunes, 13 de septiembre de 2010

La sharia laboral y los talibanes sindicales


Hay pocas diferencias entre los sindicalistas de UGT y CCOO y los talibanes islámicos de Al Qaeda, todos ellos se guían por principios dogmáticos para ejercer su tiranía, unos fundamentándose en las enseñanzas del Islam según su interpretación y otros recreándose en la éxegesis del marxismo. Ver un piquete de liberados sindicales en acción es una de las experiencias que más nos pueden aproximar a la forma de actuar los talibanes con aquellos que no comparten sus ideas. Hoy mismo, Cándido Méndez a denunciado a Esperanza Aguirre por reducir 2000 liberados sindicales en Madrid que nos cuestan 77 millones de euros al año.

El sindicalismo de clase está agotado en España, fundamentalmente por su participación activa y silenciosa en la creación de más de tres millones de nuevos parados (sumando todos los que buscan trabajo) en connivencia con el Gobierno del PSOE de Rodríguez Zapatero.

UGT y CCOO que en los últimos seis años han perdido aproximadamente 300.000 afiliados saben que se la juegan en la próxima Huelga General que han convocado para limpiar su deteriorada imagen de explotación de los parados, por medio de su conservación en los rediles sindicales en los que les ofrecen todos los cursos que permitan sacarse un sobresueldo a los liberados y contratar a los hijos y nietos de los que mandan.

El sindicalismo de clase no pacta con los Gobiernos, no dejando parados en el camino, que son como la carne de cañón de recibir los beneficios que les procura el Gobierno porque permanezcan callados. La huelga general va a ser un fracaso, entre otras razones porque está hecha contra los empresarios y no contra el Gobierno.

Parece mentira que gente tan ignorante como los talibanes Méndez y Toxo sigan tratando de convencer a los españoles de que son ellos quienes defienden a los trabajadores como una clase homogénea. Los sindicatos solamente defienden los intereses de sus patrocinados liberados, son una organización mafiosa que juega con el trabajo de la gente para seguir viviendo en el privilegio de los brazos cruzados.

No se han enterado todavía estos talibanes de que España es además de el país avanzado con más paro del mundo (20,3 %), el lugar donde la productividad laboral es una de las más bajas de Europa, y que esta crece a menos de la mitad del ritmo que otros países vecinos. No se han enterado de que el World Economic Forum ha señalado que España ha pasado en competitividad del puesto 23 en el año 2003, al 42 del mundo en el año 2009. Y esto a pesar de que en España hay un 13 % de población inmigrante, que multiplica por dos a la población autóctona, y tiene entre el doble y el triple de productividad que los españoles oriundos.

Recientemente el Fondo Económico Internacional ha denunciado que la estructura laboral existente en España es más apropiada para países del tercer mundo que para un país europeo. La mayoría de los organismos internacionales independientes han considerado que la estructura laboral en España es el elemento que más está perjudicando a nuestra salida de la crisis económica.

Sin embargo, a estos lumbreras que dirigen los sindicatos, no se les ocurre más que promover una Huelga General contra la creación de empleo y las reformas imprescindibles del mercado laboral si queremos continuar siendo un país de la Unión Europea, perdonándole los errores al gobierno del PSOE, que es gracias a su tremenda ineptitud e incapacidad el principal causante del incremento del paro en este país a cifras absolutas jamás alcanzadas.

Para resolver los problemas que tenemos los españoles no se les ha ocurrido otra cosa que inventar “la sharia laboral”, que es la ley sagrada que pemite que unos sindicalistas vivan como señores de la aristocracia laboral, mientras que el país va camino de los cinco millones de parados.

La huelga general va a ser un estrepitoso fracaso, nos vamos a hartar escuchando a los del gobierno del PSOE promoverla, diciendo que los derechos sindicales son fundamentales y que respetan aunque no comparten la convocatoria de paro general de los sindicatos. ¿Pero cómo se puede ser tan mentecatos para querer convencer a los que han perdido el trabajo gracias a la cohesión de gobierno-sindicatos de clase de que la protesta es imprescindible?. No sé, pero sería lo mismo que convencer a los parados de que están sin trabajo porque realmente no quieren trabajar, y no por qué gracias a los sindicatos talibanes y el gobierno fundamentalista han eliminado con su opresión devastadora la creación de empleo, asfixiando la economía, dilapidando los recursos públicos, y convirtiendo en absolutamente dependiente a una población de desempleados que amenaza con cargarse toda la estructura económica del país si no se pone remedio, y todo ello, mientras los países de nuestro entorno económico ya están reduciendo el paro y mejorando sin prisa pero sin pausa, su economía, mientras aquí todavía no sabemos siquiera la profundidad del abismo en el que estamos, gracias entre otras cosas a “la sharia laboral” y los talibanes de los sindicatos.

Biante de Priena

Fósiles políticos


Partidarios

Nos vamos acercando a un cambio de paradigma social, los avances culturales están transformando despacio la sociedad de masas concebida por el poder en una sociedad de seres humanos libres concebida por los ciudadanos; esos seres humanos que quieren recobrar su integridad, identidad, y libertad, para dejar de ser carne de cañón en la explotación de todos los poderes y los grupos privilegiados que expolian la sociedad. Las nuevas tecnologías que permiten la información y la comunicación instantáneas y el hartazgo inconcebible de las nefastas y nefandas acciones de los políticos, auténticos indigentes intelectuales, más propios del siglo XIX que del siglo XXI, va fraguando el metal que acabará con los funambulismos de la posibilidad y la rentabilidad propia de la representación pública.

La próxima etapa de la civilización occidental no será entre partidarios de las izquierdas y partidarios de las derechas, algo absolutamente superado menos por los telediarios que difunden la información que sostiene a los tiranos alzados por sus partidarios en el poder, en diversas formas de oclocracia y behetría. El conflicto del siglo XXI será entre partidarios y ciudadanos libres.

El poder se apoya en sus partidarios, sean de izquierdas, derechas o nacionalistas. Unas veces triunfan unos y otras otros. El triunfo siempre proviene más de la propaganda y la manipulación de la información que de los alcances logrados, siempre son promesas lo que guían el discurso de los podersos, más que constatación del cumplimiento de las promesas anteriores. Los partidarios son fieles de una doctrina dogmática que considera que su ideología es la única verdadera, la única que transforma el mundo en su interés, la única que realmente merece la pena. Los partidarios son victimas de los engaños de los políticos, que siempre reinciden en su error, configurando la democracia como un instrumento que deteriora permanentemente la vida social armónica, equilibrada. Muchos de los políticos que repreentan a los ciudadanos partidarios, serían incapaces siquiera de ser presidentes de su comunidad de vecinos, sin armar algún grave conflicto, creando problemas sin cesar.

Ciudadanos Libres

Sin embargo, cada día son más ciudadanos los que se declaran no partidarios, es decir libres de la esclavitud de tener que defender la ideología que apoyan sus familias, amigos o compañeros de trabajo, cada día son más los rebeldes que piensan por sí mismos lo que les conviene y deciden en consecuencia, sin mirar a otro lado que a sus intereses personales, que acumulados conforman el interés general de la sociedad.

El único problema al que se enfrentan estos ciudadanos libres es su configuración operativa, pues doscientos años de partidos políticos y cincuenta años de opresión informativa permanente no permiten liberarse de lo existente con facilidad. Pero es fácil detectarlos en una conversación rápidamente, los ciudadanos libres son los que consideran que da igual que gobierne un partido que otro, porque a la larga ellos saldrán perjudicados, la democracia no puede quedar restringida a la elección del que menos daño se espera que nos haga.

Estos ciudadanos están conformando de forma espontánea un antipartido político, que en resumen es una nueva facción que busca su participación en la política superando los modelos de organización política existentes, una facción que se enfrentará a todos los partidos políticos por igual, evitando caer en la trampa del maniqueismo de preferencia de la menos mala de las alternativas.

La revolución del poder ciudadano

Es difícil establecer cuanto tiempo tardarán en configurarse las facciones no partidarias conformadas por ciudadanos libres, en las que la autoridad provenga de la horizontalidad en los criterios en la decisión democrática directa y no de la jerarquización de las decisiones conformada en el autoritarismo partidario, sea colectivo o individual. Los partidos políticos han comenzado su agonía. El futuro se escribirá desde la individualidad y la libertad. ¿Por qué razón van a representarnos otros si somos capaces de representarnos a nosotros mismos?. La libertad avanza más cada día para abrir las puertas de nuestras cárceles mentales, mientras que el poder, en su representación partidaria, se atrinchera en el más de lo mismo, mostrando su incapacidad de evolucionar y ofrecer el cambio que la sociedad demanda.

Al contrario que lo ocurrido en las revoluciones de finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, ahora no será necesario ejercer la violencia para apartar a los absolutistas dogmáticos del poder, sencillamente con dejar de atenderlos se desvanecerán, porque es nuestra atención, y no su esencia, lo que les mantiene vivos. Vamos hacia el poder ciudadano, que será un poder colectivo que se representará a sí mismo, un poder soberano, configurado en la unión de los ciudadanos contra el poder y los partidarios de que las cosas sigan igual que hasta ahora.

El mejor partido político es el partido político muerto, si nadie está en posesión de la verdad, los políticos tampoco lo están con sus dogmas y doctrinas, son un vestigio del pasado que reciben su energía del poder y no de los ciudadanos representados. El parte meteorológico de la historia anuncia vientos huracanados de libertad que van a arrasar con todo lo inútil e inservible. Sólo permanecerá lo auténtico y los partidos políticos son la apoteosis de la hipocresía y el embaucamiento, son dinosaurios burocráticos y sectarios al comienzo de su extinción. Estamos en el mismo inicio de una nueva era, una nueva etapa de la civilización en libertad, que convertirá en fósiles las actuales estructuras de poder y a los que viven de ellas y de nosotros.

Biante de Priena

domingo, 12 de septiembre de 2010

Fiscal General del Gobierno


Dice en la página de presentación del Fiscal General del Estado:
"El Fiscal General actúa con imparcialidad y es independiente, sin que pueda recibir instrucciones ni órdenes del Gobierno ni de ningún otro órgano administrativo o judicial. En todo caso, el Gobierno podrá interesar del Fiscal General del Estado que promueva ante los Tribunales las actuaciones pertinentes en orden a la defensa del interés público. El Fiscal General del Estado, oída la Junta de Fiscales de Sala, resolverá sobre la viabilidad o procedencia de la actuación interesada. Los órganos de Gobierno de las Comunidades Autónomas pueden dirigirse en similares términos al Ministerio Fiscal a través del Fiscal Superior de cada Comunidad".
El señor Cándido Conde Pumpido es posiblemente uno de los principales artífices del desmadre que ha acontecido en este país, no solo en la justicia, sino también en la política, y por supuesto, responsable en impunidad de su nefasto servicio al Estado.

No se le conoce a lo largo de su mandato siquiera una intervención en sentido contrario a las propuestas del Gobierno. Sin embargo se le conocen muchas en defensa de los intereses partidarios del PSOE y del Gobierno. ¿De qué sirve un sistema judicial que está amputado en su cabeza políticamente?

El señor Fiscal General del Estado ha defendido con parcialidad y connivencia los intereses políticos del PSOE, antes que los de los ciudadanos españoles, antes que los del Estado que representa. Actuaciones de este tipo son más propias de los regímenes totalitarios que de una democracia, o de la degeneración de la democracia en una oclocracia.


Es necesario hacer una pregunta en voz alta, que se hacen muchos magistrados y fiscales entre los numerosos ciudadanos atónitos con lo que ocurre en este país. ¿Es el señor Cándido Conde Pumpido el Fiscal General del Estado o el Fiscal General del Gobierno?.

Biante de Priena

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