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miércoles, 24 de febrero de 2010

Aznar no le gusta al Partido Comunista Asturiano

Habría que saber quien organizó el boicot a Aznar, lo que sabemos es que en una página del Partido Comunista de Asturias presentan el vergonzoso vídeo como un trofeo, con todos los cortes en los que los “héroes boicoteadores” salen interrumpiendo la conferencia del ex Presidente del Gobierno en la Sala de Grados de la Facultad de Económicas de Oviedo. Contemplándolo se sabe mejor lo que hizo que Aznar levantara el dedo. ¿No lo habrían hecho ustedes?

¿Cuántos de los boicoteadores pertenecen al Partido Comunista de Asturias?. ¿Cuántos no estudian en la Facultad de Económicas?. ¿Cuántos no pertenecen a la Universidad?. Seamos consecuentes, algunos miembros o exmiembros del Partido Comunista Asturiano estaban entre los boicoteadores, incluso alguno que ocupó cargo público. Creo que es de justicia reconocer que no han sido solo estudiantes –aunque los medios de comunicación lo han repetido hasta la saciedad- los que boicotearon el acto de Aznar.

¿Con qué derecho pueden increpar, insultar e injuriar a un conferenciante, sea quien sea, los representantes de una ideología totalitaria que quiere asfixiar la libertad de expresión?. Los mismos, a los que la vicepresidenta De la Vega ha apoyado, los mismos que han sido apoyados desde El País o Público, la Cuatro o la Sexta.

Evidentemente no podemos esperar desde un partido que preconiza el totalitarismo que respete la democracia, pero nadie lo ha dicho, la agresión sufrida por José María Aznar y todos los asistentes a la conferencia que dictó en Oviedo, no fue a Aznar sino a la Democracia, la Libertad de Expresión y la Constitución de todos los españoles. Los boicoteadores, no los estudiantes, nos han dado una hostia a todos los demócratas en la cara de Aznar. Les ha llegado la hora de promocionarse políticamente, ahora que el PSOE se desinfla, y vuelven a probar suerte con el discurso de "No a la guerra", pero sin decir nada de Afganistán, ni de Zapatero que es quien la sigue promocionando y va contando discretamente víctimas mortales, musulmanas y españolas, en su agenda. HIPÓCRITAS.

Vendrán cosas peores, ya lo verán ustedes, los totalitarios son así y están de campaña.

Erasmo de Salinas

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Cuando la solución es un problema


Todavía hay gente en este país que no comprende al Presidente del Gobierno, va a concluir su mandato y todavía no se habrán enterado de los ejes fundamentales de su política. Con lo fácil que es entender su forma de actuar. José Luis es un liberal que abjura de la libertad, un socialdemócrata que abomina del capitalismo, un progresista que considera que progreso es acabar con todo lo existente para crear un mundo nuevo y más justo, en fin, un antifascista que considera la autoridad como algo deleznable y depravado. ¿No lo han entendido?, pues no se lo puedo exponer de forma más sencilla. Más atentos a partir de ahora.

José Luis Rodríguez Zapatero es lo contrario exactamente de aquel refrán que hacía al muerto tocar las campanas, es un “nini”, ni piensa, ni falta que le hace, ya piensan todos los demás gracias a él como van a llegar a fin de mes, como van a encontrar trabajo, como van a pagar la hipoteca, como van a sobrevivir. El actúa de acicate social, de estímulo propulsor. Es el Génesis del Apocalipsis y al mismo tiempo, el Apocalipsis del Génesis. Es todo eso y al mismo tiempo no lo es. ¿Está claro, no?.

Es hueco, pero no vacío. Representa la plenitud de la evolución humana en sí mismo, los medios que justifican el fin. Es un padre que respeta la identidad gótica de sus hijas, los trinos de su mujer estoicamente y que el país se vaya a la mierda: la mejor intervención en política es ninguna. La cuestión es reunir palabras interesantes y muy actuales, de plena vigencia, por ejemplo, puede comenzar un discurso diciendo: la economía sostenible es social, pero también puede decir la economía social es sostenible, o incluso la sostenible economía es social, esto son las propiedades conmutativas del discurso. ¿Lo entienden, verdad?.

Luego con añadir que la derecha es irresponsable porque no acepta la existencia de la crisis que legó a su gobierno Aznar, mientras concluye con el agradecimiento a los sindicatos por su buen hacer y un recuerdo a los hombres de paz, ya tenemos un gran discurso. Si ya se quiere que el discurso pase a inmortal, sólo tiene que añadir con efusión: mi Gobierno nunca jamás se olvidará de los parados, cada parado, cada uno, es preocupación prioritaria para este Gobierno, Maria Teresa ya ni duerme y sólo es ojeras de lo que trabaja. Mientras tanto la directora del Instituto de la Mujer ha cobrado 750 euros al mes de kilometraje y no tiene ni carnet, ni coche. ¿Verdad que está claro?.

En este país hay aproximadamente 4 millones de personas que viven bien gracias a que el PSOE está en el Gobierno, exactamente el mismo número de personas que no trabajan gracias a que el PSOE está en el Gobierno. Los cuatro millones de personas que viven bien gracias a que el PSOE está en el Gobierno, están convencidos de que el PSOE en el Gobierno es lo mejor que les había podido ocurrir en la vida, y saben que sin el PSOE en el Gobierno, muchos de ellos, gracias a su indemostrable capacidad estarían en las colas del INEM, mientras que muchos de los que están en las colas del INEM, piensan que sólo conseguirán trabajo si el PSOE está en el Gobierno, y no piensan que los que tienen trabajo gracias al PSOE, se lo están quitando a ellos, gracias al PSOE ¿Ahora lo comprenden, no?.

Es lo de siempre, unos viven bien, para que otros vivan mal, cuando los que viven bien están en los puestos de trabajo que se merecen por sus recursos propios, no pasa nada, el problema es cuando los que viven bien, están en sus puestos de trabajo, por la explotación de los recursos ajenos, es decir, gracias a que los que se merecerían ocupar los puestos que ellos ocupan, están haciendo cola en el INEM.

El socialismo es el sistema que permite que esto pueda ocurrir, fíjense ustedes a Don José Blanco de Ministro de Fomento y Obras Públicas sin tener ni pajolera idea, mientras que hay miles de ingenieros, arquitectos, aparejadores y economistas en el paro, pero no sólo eso, dentro del ministerio hay aproximadamente dos mil personas más capacitadas que él para ocupar su puesto, que asumen que si está donde está por algo será, total, ellos cobran igual con un ministro que con otro, pues si no sabe, mejor, que así menos podrá exigir. ¿Lo han entendido ya?.

Luego dicen en Europa que España tiene problemas de productividad, que en realidad es una entelequia que viene a decir que para que algo funcione se necesita aprovechar los recursos existentes al máximo y obtener resultados proporcionados al esfuerzo realizado. Estos europeos no entienden nada, ¿les parece productividad escasa que un personaje como José Blanco, sin estudios, sin conocimientos, ni generales, ni específicos sobre la tarea que gestiona haya llegado a ministro?. ¿En qué otro país del mundo podría ocurrir algo así?.

Y luego, esos desaprensivos de la derecha se atreven a decir, en unión a los principales analistas económicos mundiales que España necesita una reforma laboral, sin consultar a los agentes sociales, ni nada. Hay que tener poco sentido del ridículo. ¿Una reforma laboral para qué?. ¿Para qué los 300.000 liberados sindicales tengan que regresar a su trabajo y dejar de cobrar por no hacer nada?. ¿Dónde quedaría la lucha social entonces, para qué habría servido?. Los que trabajan deben ser solidarios con quienes les explotan, perdón, quise decir con quien les representa. ¿Acaso les parece mal a los europeos que por cada trabajador que se quede sin empleo en un ERE los sindicatos se lleven 1000 merecidos euros?.

No me extraña que Zapatero hable de conspiración internacional de los mercados contra España –seguro que organizada por Aznar y Rajoy juntos- y les exija responsabilidad. ¿Pero qué es lo que quieren los gurús económicos que en España haya un estallido social?. Pues lo tienen crudo, antes los españoles nos jubilaremos a los 80 años, que ceder a las presiones internacionales, en este país seguimos el ejemplo de la economía más avanzada del planeta, la de Cuba, y ese magnífico ejemplo de amor al trabajo que nos brinda Fidel Castro, en Cuba nadie pasa hambre, nadie, sólo los disidentes se mueren de hambre, porque son unos reaccionarios impostores al servicio del imperialismo yanke. ¿Está todo claro, no?. ¿Cuántos habrán asesinado los asquerosos capitalistas en Guantánamo y no nos hemos enterado de nada?. ¿Cuántos inocentes habrán muerto en la Guerra de Irak?. ¿No recuerda ya nadie los atentados del 11-M por culpa de la soberbia de Aznar, ese que responde con una higa a los pobres estudiantes que le califican de fascista, asesino y criminal?.

En el 2012 todo estará arreglado, y si no lo está, pues lo estará en el 2020, pero España seguirá siendo socialista por el bien de los españoles. Y el que no crea que eso es lo mejor para este país es un fascista. ¿Está claro?.

Resumiendo todo, ¿si hay alguien que sea capaz de tener contentos a todos los suyos, aunque sea teniendo cabreados a todos los demás?, que lo diga ahora, o mejor, que lo calle para siempre.

Biante de Priena

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lunes, 22 de febrero de 2010

La decadencia del Imperio Social de Zapatero

De las inexplicables similitudes entre Felipe II de España y Rodriguez Zapatero de anti-España, para sarcasmo y burla de la progresía que nos acontece y sufrimos

Siempre acaba ocurriendo lo mismo en esta vieja piel de toro donde los políticos nos venden los guisantes como si fuesen melones. Si el de las cejas supiera que quien no conoce la historia está condenado a repetirla no estaríamos como estamos; quien iba a decir que el paladín del progreso nos iba a conducir a una regresión sin precedentes. Es cierto que esto ya había ocurrido en España, es tan español que me da la risa cuando contemplo al de la cara de “yo no he sido” hacer torpes aspavientos para desembarazarse de lo español que es, más español que un botijo con cascos en una Conferencia Internacional.

Mira que este chico de las cejas, con su talante y buenas maneras de pijo de izquierdas, parecía que iba a modernizar este país, denostando la patria, arrojando jornaleros contra los bancos, feministas contra el sentido común, homosexuales contra la Iglesia católica, nacionalistas contra la Historia, pero nada, no se ha logrado. Hemos regresado a la Leyenda Negra de sopetón, porque todo lo que ha hecho el ínclito es más español que las mantillas de tul negro en la Semana Santa de Sevilla, que la montera de un diestro dorado sobre el albero de Las Ventas a la sombra de un Victorino. Por enésima vez volvemos a tropezar los españoles contra el pedrusco del destino, por enésima vez aterrizamos en la realidad tras levitación efímera e inconsecuente de un peregrino de sus ideas.

Y Zapatero nos salió como Felipe II

Aquí y ahora, el émulo de "el prudente" –y de Felipe González- nos ha vuelto a estrellar contra los banqueros de Flandes y la onerosa corrupción interior, otra vez la deuda nos asfixia para que abandonemos toda esperanza de imponer en el mundo del G-20 la pandereta y el fandango social de marchamo hispano. Otra vez la Armada Invencible se ha perdido ante las costas de la pérfida Albión y las borrascas del Financial Times en la City, da igual que se vuelva a casar con María Tudor, que visite a Gordon Brown, los británicos siempre nos verán como exóticos.

Otra vez, la defensa imperial de la Fe, en esta ocasión en la doctrina social universal, la ecoteología sostenible, nos ha llevado a enarbolar el pabellón de la bondad y la Alianza de Civilizaciones, y el tiro nos ha salido por la culata. Esa nueva Cruzada que se ha urdido desde La Moncloa – por ser más papistas y progresistas que el Papa Obama- , la realidad nos ha arrojado de nuevo al vertedero del porvenir. Otra vez, la riqueza que proviene de la esquilmada América, en forma de inmigración, de beneficios de las multinacionales y participaciones en cogestión con las hermanas repúblicas bolivarianas, se va por el sumidero de la derrota.

Otra vez tenemos a los tercios en lucha contra el infiel en Afganistán, Líbano y aledaños (tras el “no a la guerra” de Irak, que conste); otra vez - tras la batalla de Lepanto nos ocurrió lo mismo-, tendremos que pagar rescates por los secuestrados del Magreb. Otra vez, los piratas bajo el pabellón de la media la luna nos atrapan los galeones que van de pesca, y los corsarios financieros se hacen con la riqueza de nuestras empresas y apuestan contra nosotros en ese océano del capital atlántico que es Wall Street.

Otra vez nos advierten desde Europa de los excesos cometidos y otra vez se empeña medio país en que la razón de un iluminado es más importante que la realidad de todos los alumbradores, mientras que el otro medio se acuerda de sus antepasados. Otra vez perderemos la posición de privilegio, para convertirnos en líderes incuestionables de los países del Tercer Mundo, que es la singular penitencia de este país de conejos por nuestros pecados serviles, al concedernos dirigentes alienados por su narcisismo y soberbia.

Otra vez la misma dilapidación de lo heredado. Otra vez, Pérez Reverte vomitando El Quijote de nuestro tiempo por fascículos. Otra vez la Santa Inquisición de la SGAE campa en los páramos de la cultura hispana. Otra vez Sonsoles no está ni se la espera, y otra vez, las niñas se nos visten de desdén para visitar a los amigos importantes. Si vivieran Velázquez o Goya, habrían inmortalizado para la historia aquella inolvidable escena de Los Rodríguez en visita a la Casa Blanca, para colgar después el óleo en El Prado, entre “Las Meninas” y “La Familia de Carlos IV”.

España nunca supo mantenerse en su grandeza, la anti-España, tampoco. La misma soberbia, la misma vanidad, la misma egolatría, la misma estupidez; tras quinientos años, no hemos aprendido nada, nuestros dirigentes no pueden evitar ese orgullo acomplejado de dar lecciones a los demás de cómo se hacen las cosas, porque somos incapaces de comprender que la realidad no es la que surge de la ocurrencia tras nuestro ensueño de siesta, sino la que nos corresponde por lo que determinan los demás.

Un pacto por el amor de Dios

Y ahora, tras el cordón sanitario contra la razón, el Felipe II de nuestro tiempo quiere abrazarse a alguien para no derrumbarse solo, con pactos y prebendas. Y su antecesor, retirado en Yuste, tras sus azarosas alianzas y su propia cruzada contra infieles, anda con el dedo enhiesto por los telediarios, porque no hay nada como levantar algo, aunque sea el dedo, cuando todo se hunde alrededor. De no ponerse el sol en lo que abarcan los satélites, vamos a pasarnos las próximas décadas pagando el experimento y mirándonos el ombligo, porque el mundo está lleno de demonios y pecados y no deja que desde la Reserva Espiritual de Occidente se le adoctrine en “paz y amor”, ni con Avatar en las carteleras, y eso que esta vez íbamos de anticlericales –al otro extremo de Felipe II-, pero ni con esas.

Quizás sea nuestro destino y de una santísima vez tengamos que asumirlo, porque mal que le pese al cejado: “España es diferente”, parece que en un instante vamos a ser civilizados como los demás occidentales, pero de repente, algo se tuerce y volvemos a empezar de nuevo; quizás sea pánico escénico, quizás una sumisión al poder que aún consideramos depositario del designio de los cielos, quizás esa mezcla entre un carácter indómito y una desidia ante los acontecimientos que reconocemos siempre imponderables, quizás que la talla entre nosotros no tenga nada que ver con la talla entre los demás, o quizás la nacional improvisación, realmente no lo sé, pero algo hay que nos descarrila de los raíles de la historia cuando vamos a toda marcha hacia el futuro. Nos ocurre siempre cuando tratamos de salir al mundo, nos estrellamos contra nosotros mismos. A ver lo que hace La Roja en Sudáfrica, si al menos nos queda algo para recordar de esta época y contárselo a nuestros nietos, que de su triunfo nos alegraremos todos, hasta los cachorros de ETA, como se ha visto en el facebook.

La anti-España imperial y social se ha ido a la mierda, pero de esta salimos, no tengan la menor duda mis queridos compatriotas - españoles y antiespañoles-, siempre lo hemos hecho. En esta tierra del viento y los molinos, estamos acostumbrados a transitar con dignidad entre el hundimiento definitivo y el glorioso milagro, toda la vida llevamos así, a hostias hemos aprendido que lo único que se puede hacer cuando nuestros gobernantes nos tumban en el presente, es volver a levantarnos en el futuro.

España es lo que queda – ¡que va a ser discutida y discutible! -, un espacio público para debatir acaloradamente sobre el futuro, mientras somos incapaces de resolver el presente. Ese enfrentamiento eterno entre dos formas maniqueas de ver las cosas es la nación española. Entre el yunque y el martillo, se forja la espada, y esa espada es España.

Como me gustaría decirle cuatro cosas en privado al próximo Presidente del Gobierno, que cuando se les sube el poder a la cabeza a todos les ocurre lo mismo, por mostrarle al mundo el imperio de la Ley Suprema de su ideología personal– hoy yunque, mañana martillo, nunca martillo y yunque al mismo tiempo-, su singularidad histórica, su diferencia sublime, su reverenciado papanatismo, para terminar dejando siempre divididos y vencidos a los españoles, el precio de su osadía lo acabamos pagando todos.

Al final, siempre ocurre lo mismo, la ambición de gloria de los poderosos siempre se termina costeando por los sufridos súbditos. A ver si se enteran de una puñetera vez que la pólvora nunca ha sido del Rey –“el dinero público no es de nadie”-, porque es el Pueblo quien la acaba pagando siempre, hasta la que usan contra el Pueblo. Que mendaces son estos políticos de ahora.

Enrique Suárez Retuerta

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sábado, 20 de febrero de 2010

Arriando la bandera social


Ha llegado la hora de evolucionar, la bandera social ya no representa en exclusividad a los ciudadanos occidentales, ha concluido su imperio, se agota su influencia, deja de estar de moda. Con la misma perplejidad que algunos cristianos viejos contemplaron a Darwin, Nietzsche o Freud en sus argumentos, a Voltaire en su deísmo, a Marx en su socialismo, serán leídas estas palabras por la inmensa mayoría y fundamentalmente por los apóstoles de la doctrina social. ¿Cómo este hereje se atreve a ofender el fundamento de nuestra coexistencia colectiva?. Sencillamente porque la realidad no es exclusivamente lo que nos muestran los detentadores, mi obligación racional es mostrarla, demostrar mi refutación de lo social.

En las últimas décadas del siglo pasado, lo social como categoría hegemónica de juicio, como criterio supremo de valoración, invadió la realidad; en los años sesenta del pasado siglo lo social era un arma cargada de futuro, la revolución del 68 fue social, la caída del muro de Berlín fue social, la devastación del imperio soviético fue social, y social fue el nacimiento confederal de Europa. Las cosas eran buenas si eran sociales, malas en caso contrario, lo mejor era lo social.

¿Pero qué es lo social?

Acelerada la realidad en las últimas décadas del siglo pasado, gracias a la invasión del espacio público por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, las sociedades occidentales no se han detenido a reflexionar sobre sus fundamentos. Se ha aceptado que el desiderátum colectivo era sin duda lo social, se ha asumido su imperio sobre cualquier otra condición del ser humano. Pero lo social, en su exclusividad paradigmática, es tan pernicioso para nuestra civilización como lo ha sido cualquier mitología que excluya la razón de sus presupuestos. La nueva verdad revelada se ha apoderado del mundo, como lo hizo el cristianismo tras Agustín de Hipona.

Verán ustedes, lo social no es nada, o mejor dicho, es un invento que ha resultado muy rentable para los políticos que han tenido que gobernar tras la rebelión de las masas. Sin duda, lo social no es el acmé de la civilización, ni mucho menos. Más bien es una nueva alienación del ser humano, que lo ha invadido todo. La utilización de la propaganda con fines de dominación política por parte del socialismo post marxista ha encontrado en lo social su auténtico canal de expresión, proyección ideológica, y proselitismo. La propaganda ha funcionado.

Cuando un ser humano nace no es social, es hijo de su padre y de su madre, oriundo de su localidad, ciudadano de su país, pero el sistema le atrapa de inmediato para convertirlo en uno de los suyos haciéndolo social, se le hace social para conveniencia del poder, se le concede una identidad pública etiquetada y preparada para la indexación, le guía por un camino determinado a través de la educación, le convierte en un ciudadano que en reunión con los demás ciudadanos forma una sociedad, que a la larga termina siendo sierva de un Estado (cuando tendría que ser al contrario). La sociedad es el sujeto de referencia político, tras la alienación y anomia de los seres humanos en su disolución como entidades individuales y diversas. Lo social es tan importante para los occidentales como puede serlo el Islam para los musulmanes, al fin y al cabo, una creencia más, y nada más que una creencia.

Nuestra civilización padece un sociocentrismo fanático. El profesor Gustavo Bueno en su última obra (“El fundamentalismo democrático") y en todas las anteriores, nos ha advertido sobre lo pernicioso del término reiteradamente. España, es sin duda, uno de los países que más ha sufrido los efectos del adoctrinamiento colectivo y que en estos momentos se encuentra más perjudicada por su agresión, porque lo social no deja de ser una nueva alienación del ser humano, una nueva anomia de la identidad humana, una violencia ejercida desde el poder político contra los seres humanos. Parece que los españoles estamos obligados por decreto a ser exclusivamente sociales o en su defecto, unos psicópatas, que extraordinaria extravagancia.

El fanatismo del sociocentrismo

Lo social es un mito-timo urdido por los políticos para controlar de forma feudal a las masas desde el Estado. En nuestro país, lo social es una religión de obligado cumplimiento, tiene su propia jerarquía eclesiástica de sabios reconocidos –Savater, Marina, Tezanos, ...-, todo el dinero invertido en su promoción desde la Administración socialista, unos medios de comunicación que viven cómodos de las subvenciones haciendo omisión de la verdad, una legión de proselitistas aupada con dinero público a todas las instituciones y una población mantenida en unos niveles de ignorancia y opresión singulares, para que los privilegios de los nuevos profetas de la única verdad puedan seguir manteniendo sus posición aventajada sobre todos los demás. Lo social es un argumento de privación de derechos fundamentales, en aras de lo social se han cometido numerosos crímenes contra la razón, la democracia, la justicia, la igualdad y la libertad. En definitiva, enarbolando la bandera de lo social, paradójicamente, se ha perjudicado a la sociedad en su totalidad, para beneficiar a determinados sectores de la sociedad, los nuevos privilegiados.

Lo social asfixia la libertad, no hay nada parecido a una libertad social, pero ya tenemos democracia social, justicia social, bienestar social. ¿No se dan cuenta ustedes de que lo social se ha apropiado de todo lo demás?.

Lo social ha desplazado a la razón, porque también existe una razón social, para justificar la irracionalidad, por una razón exclusivamente social tenemos en La Moncloa a un personaje tan sugerente como el Presidente Rodríguez Zapatero y toda su corte de bienhechores sociales alzados a la política. ¿Y qué me dicen ustedes de los sindicatos, que aún imbuidos de su baja representatividad real, determinan el horizonte de nuestro futuro porque se autodenominan “los representantes sociales”?

Por interés social, los seres humanos hemos dejado de tener nombre e identidad propia, todos somos uno más de los muchos más que forman la sociedad, todos iguales, como clones. La pluralidad realmente existente de los seres humanos se subsume y deaparece en lo social, agujero negro de todas las identidades humanas. Así nos reconocen como usuarios de los servicios, contribuyentes del estado, votantes de los partidos, consumidores y productores del mercado. Etiquetas de identidad colectiva genérica para anular las identidades individuales distintivas.

Lo social es una creencia, que aprovecha el declive religioso del cristianismo y el auge de las religiones musulmanas tras la inmigración, para terciar entre ellas y alzarse con el poder, en puro sincretismo, aboliendo cualquier otra creencia de forma totalitaria. Lo social es antídoto de la democracia, no puede existir una democracia social, y mucho menos, como ocurre en nuestro país, una democracia social que someta a la Ley y no se someta a ella. Si dos sujetos no tienen razón y no cumplen la ley, pueden prevalecer en nuestro país sobre un sujeto que cumpla la ley y tenga razón, gracias a lo social. El bienestar social será el de dos contra uno, por tanto, por pura y dura violencia de la mayoría, someterán al ciudadano racional y legal, a su irracionalidad e ilegalidad, gracias al interés social, algo que siempre es interpretado desde el poder, no emergente de los ciudadanos atrapados en lo social.

Si queremos que nuestra sociedad avance, porque la sociedad sí existe, no debemos reducirla a su exclusiva vertiente social, abstracción susceptible a todas las interpretaciones arbitrarias y acciones irracionales por parte del poder, estamos definitivamente obligados a arriar la bandera social.

El ser humano es social, pero no es exclusivamente social. Los ciudadanos somos sociales, pero no exclusivamente sociales. La sociedad existe, pero lo social es una cosificación materialista de usurpación de lo humano. Lo social se ha convertido en una facción política, en un interés partidario, en una connotación sectaria, en el argumento que permite a los opresores políticos que lo enaltecen, permanecer incrustados en el poder y disfrutar de sus privilegios.

No se puede defender lo social sobre lo humano, es una estupidez la reducción de lo humano a lo social, pero sin duda, es una operación muy rentable para los detentadores del poder. Definitivamente, lo social está superado, la plenitud de su trayectoria ha concluido con la mayor crisis económica de la historia occidental, como era de prever.

Apelar a lo social es un negocio político como otro cualquiera, y además, extravagantemente ruinoso para la inmensa mayoría. Es hora de reflexionar.

© Enrique Suárez Retuerta - Sociólogo

Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

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viernes, 19 de febrero de 2010

El despotismo iletrado


Hace muchos años que en España no se vivía una etapa de decadencia como la actual. En la Sexta han dicho que José Blanco es un cisne de la política. Ayer unos manifestantes trataron de boicotear una conferencia de Aznar –sin conseguirlo- interrumpiendo hasta en ocho ocasiones una reunión a la que asistieron más de 400 personas. Hoy, los periódicos del régimen han ocultado lo dicho por Aznar y han elevado a la condición de héroes a los alborotadores. España está mal y peor que se va a poner.

El despotismo iletrado ha venido para quedarse, apropiándose de todo, estableciendo un totalitarismo de intensidad media porque en este país hay mucha gente que vive del pesebre muy bien, sin otras opciones en caso de que Zapatero deje de ser presidente, ni se sabe lo que pueden llegar a hacer si llega el caso por mantenerlo en La Moncloa. Regresar a un trabajo de mierda después de haber sido director general, sin mérito alguno y destrozando todo lo que se ha tocado, cuesta un huevo y parte del otro. Dejar la concejalía, el coche oficial, las comidas y cenas, la tarjeta del ayuntamiento, el poder de conceder subvenciones y colocar a los hijos de los amigos, para regresar a un miserable puesto de trabajo sin futuro o irse directamente al paro, es algo que mueve a los socialistas a luchar por supervivencia hasta dejarse la vida en el empeño si es preciso.

Las cosas tienen mal remedio, tenemos el país secuestrado por los “sans culottes” que hasta que no lo lleven a la ruina no se detendrán. El objetivo es acabar con toda posibilidad de riqueza, menos la suya, para ello elevarán los impuestos, bajarán las pensiones, suspenderán pagos, disminuirán los sueldos a los funcionarios, y los empresarios españoles con iniciativa se irán a invertir a Polonia o Portugal, donde serán recibidos con los brazos abiertos.

En menos de un año alcanzaremos los cinco millones de parados, el déficit sobrepasará el 20 %, los impuestos subirán mucho más del 2 % de IVA anunciado, y la deuda total española se disparará hasta el 400 % (ya está en el 300 %).


Ayer lo decía Aznar, algo que no se ha escuchado suficientemente debido a la intervención de los que favorecen los intereses del Gobierno con sus agitaciones y ensalzamientos mediáticos, con tal de que no se escuche lo que el Presidente que nos metió en el euro tiene que decir, antes de que el Presidente actual nos haya sacado.

El resumen es sencillo, el consenso de la transición se ha acabado, el PP ha sido amordazado de una forma sutil –impidiendo que su discurso se escuche, para decir después que no tiene discurso-, estamos peor que en 1996 cuando Felipe González llevó este país hasta el 25 % de paro y los niveles más elevados de corrupción de su historia y por último, ni el Gobierno actual, ni su Presidente, ni su equipo reúnen condiciones, ni siquiera autoridad moral para que les permitamos que nos vuelvan a engañar con nuevos planes condenados al fracaso de antemano, porque el problema no es que puedan proponer soluciones, que eso lo hace cualquiera, sino que las soluciones deben ser eficaces, y entre todos reunidos no saben, ni sabrán resolver los problemas de este país. Esto es lo que no querían que se escuchara los insultadores -seguro que alguien les subvenciona- y los medios de comunicación afines al Gobierno, que es prácticamente lo que pensamos la mayoría de los españoles.

El despotismo iletrado va a hacer estragos, hasta que los que han votado al PSOE –once millones- no comiencen a reconocer que se han equivocado, Zapatero seguirá en el Gobierno. Pierdan cualquier esperanza de derrocar al déspota, hasta que los que le han concedido su confianza para que llegue a La Moncloa, no las empiecen a pasar putas, los mendaces seguirán ofreciendo paraísos. Cualquier polémica u oposición les da vida. Sin duda, que los votantes del PSOE las empiecen a pasar muy mal, es cuestión de tiempo, como mucho seis meses, este partido se juega a muerte, si el PSOE lo pierde, tendrá que disolverse, y lo que pretende ahora es conseguir arrastrar al PP en su caída si tal cosa ocurre.

El despotismo iletrado se resume en un gobierno que estafa al pueblo impidiéndole que conozca la realidad, diciendo que vela por su bien cuando le está destrozando el futuro, tras haberse cargado el presente y haberle condenado a mirar al pasado para corregir los errores -del pasado, que ni son suyos, ni tienen solución-, como forma de penitencia. La memoria histórica nos ha costado 16.500 millones de euros.


Si yo estuviera en el PP me comportaría con el PSOE como si tuviera la lepra, realmente los socialistas son peligrosos, pueden contagiarnos de estupidez a todos los no socialistas, mejor ni aproximarse y eludir cualquier tregua-trampa, hay que dejarles espacio para que se caigan solos, y si el país se hunde, que los votantes del socialismo les pasen la factura. Que se mantenga la sangre fría, hasta que no veamos gente pasando hambre real en las calles esto no lleva remedio. Procuren ahorrar mientras tanto, consumir lo menos posible y ni se les ocurra invertir, los precios van a bajar extraordinariamente, lo que hoy puede comprar por 100 dentro de seis meses lo podrán obtener por 50.

En septiembre, todo lo más, tras la peor campaña turística de los últimos 30 años, caerán como fruta madura. Démosle tiempo a la realidad para que realice su obra completa. Ahora ser un patriota es no mover pieza, ni compren, ni vendan, ni consuman, ni produzcan más de lo que necesiten para vivir, ni inviertan, ni traten de que las cosas no vayan a peor, porque irán, estamos en la etapa de sálvese quien pueda, se puede decir que prácticamente ya no hay Estado, las instituciones están arruinadas, política y económicamente.

No ayudemos a los déspotas, a partir de ahora hay que boicotear cualquier cosa que pueda hacerles más fácil el camino; España se merece otro Gobierno, un gobierno que no les mienta ni les arruine, cuanto más luchemos porque Zapatero no siga metiendo la pata, más tiempo estará en La Moncloa.
La economía no tiene ninguna posibilidad de mejorar sin cambios que no están dispuestos a hacer en el Gobierno, porque serían perjudiciales para el PSOE electoralmente, y lo primero es lo primero. Están atrapados y no tienen salida, que se cuezan en su propia salsa.

Lo que hay que ofrecerles es un pato, en vez de un pacto, para que juegue con el cisne Blanco antes de que emita su último canto en compañía de su amigo el Presidente, asistamos al espectáculo que nos brindan, que poco les queda.


Biante de Priena

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