desde 2.006 en Internet

sábado, 27 de septiembre de 2008

Los nuevos liberales europeos: CDC y PNV

La alianza de los liberales y demócratas por Europa (ALDE) reúne sorprendentemente en sus filas a dos partidos nacionalistas españoles, CDC (Convergencia Democrática de Cataluña) y PNV (Partido Nacionalista Vasco). Es la tercera fuerza en el Parlamento Europeo con 99 miembros de 22 países de origen.

Convergencia Democrática de Cataluña, partido fundado por el expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, y el Partido Nacionalista Vasco de Ibarretxe, no son liberales, son nacionalistas.

El liberalismo es la antítesis del nacionalismo, y no se puede admitir bajo ningún concepto que quien defiende derechos territoriales, por encima de los derechos humanos pueda ser considerado como liberal.

No se puede aceptar que quien impone opresión cultural en su territorio sea liberal. El liberalismo es opuesto a cualquier tipo de nacionalismo, más bien es antinacionalista.

La defensa de la libertad como eje prioritario de la ideología política no puede confundirse en ningún momento con las enseñanzas racistas del fundador del PNV, Sabino Arana, y con las declaraciones xenófobas de Jordi Pujol en alguno de sus libros.

Que el PNV y CDC formen parte del grupo parlamentario liberal y demócrata europeo es un hecho que avergüenza a los liberales españoles, a los seguidores del constitucionalismo de 1812, a los admiradores de Riego, Argüelles, Flórez Estrada y Torrijos, que lucharon por la integridad de España y contra todos los absolutismos.

Es una vergüenza para la memoria histórica de los liberales españoles que los totalitarios se disfracen de demócratas en Europa, mientras destrozan la convivencia de los españoles y abjuran de la historia de nuestro país. Es denigrante su presencia entre otros diputados que realmente luchen por la libertad de todos los ciudadanos y no sólo de los que habitan en su territorio.

Propongo que todos los liberales españoles, los agrupados en RED LIBERAL, RED antiZP, y a todo ciudadano que tenga su blog independiente, así como a cualquiera que se considere liberal, que escriban una carta de protesta por la presencia del PNV y CDC en el grupo liberal y demócrata europeo (ALDE), para que sean excluidos de ese grupo parlamentario, y ocupen su lugar entre los nacionalistas. No se puede ser nacionalista en España y liberal en Europa, eso es una falacia impropia de cualquier liberal, a este paso ALDE se quedará en ALDEANOS.

El correo electrónico de ALDE es aldegroup@europarl.europa.eu.

Ciudadanos en la Red

Que nadie queme una senyera el día 28

Les contaré un chiste, un borracho abrazado a una farola un viernes por la noche, pasa otro borracho y al ver como aporrea la luminaria le pregunta ¿por qué haces eso?, y el "abrazafarolas" dice que se ha olvidado la llave, y que no le abren, a lo que el borracho curioso le responde: "pues tu insiste que arriba hay luz".

Una nueva manifestación por el bilingüismo en Cataluña para el día 28 de septiembre y convocada por Ciutadans, sigue siendo una acción sin sentido, como las cincuenta anteriores. El único interés que procura es el de encontrarse con los viejos compañeros de lucha y tomarse unas cervezas. Además, si no hay mucha gente, se dirá que el bilingüismo es un problema que no interesa demasiado en medio de la crisis económica y la deflación política que estamos viviendo.

Otra cuestión para los convocadores es evaluar las fuerzas, por ejemplo viendo como UPyD Cat se ha colocado en la grada de animadores, porque no tiene capacidad de reunir suficiente gente bajo sus pancartas magenta. ¿Se recogerán firmas para el Manifiesto por una Lengua Común?. No creo, ya no queda nadie que lo haga en Cataluña.

El ritual de la muchedumbre bajo cualquier bandera es un episodio épico en sí mismo, la reunión de gente quejándose y protestando tiene un ejemplar brillo solemne, una liturgia propia: "todos a la manifestadicón", pero ¿para qué?.

Ciutadans lleva dos años en el Parlamento catalán, y apenas se ha notado. La promesa se ha ajado como las flores congeladas al contacto con la realidad. Tres diputados para decir algo en español, y mostrar su palmito por la moqueta, no responde al esfuerzo conjunto de muchos ciudadanos que lucharon por la conquista de la representación política.

El futuro del español en la educación en Cataluña ahora ya no es incierto como hace dos años, porque ahora está al borde de la extinción, y no le importa a mucha gente, esa es la realidad, porque entre la supervivencia y el idioma la gente elige seguir comiendo, aunque sea lentejas.

En fin, una nueva escena para la historia de "la casa nostra". Con las proclamas de los manifestantes se hace Montilla tirabuzones y Carod-Rovira se desternilla, y sigue remitiendo dinero a las asociaciones que defienden su noción de nación.

Arcadi Espada pronunciará otro discurso solemne diciendo lo mismo, que tendrá la misma repercusión que todos los anteriores. He llegado a pensar que la reiteración del ritual es como una opción compensatoria de la violencia en la que se vive con el idioma en Cataluña. Cambiando algo para que todo siga igual.

La laminación cultural de lo español se ha logrado y no se va a evitar con manifestaciones, manifiestos o tapas de mejillones al vapor. Está claro que la opresión política no se resuelve con los paseos solemnes y multitudinarios desde Urquinaona, porque en Cataluña ya hay una lengua común y es el catalán.

De poco servirá que se cuente a los niños que la historia que les están relatando es una falacia, que Cataluña nunca fue una nación, ni nada que se le parezca, y que todo el lío que se ha organizada es sencillamente para acotar territorios de poder y privilegio, para los que hablan exclusivamente catalán.

Tanta inocencia molesta y tanta indecencia, también. Mejor no hacer nada, que hacer el ridículo. Cataluña se ha convertido en una comunidad en la que la violencia acumulada es tan inmensa como ocultada y enmascarada. Con el idioma español en Cataluña y la desigualdad que provoca, ocurre como con la libertad en el País Vasco y el miedo a perder la vida.

Incuban el huevo de la serpiente y no lo saben. Un día no muy lejano les estallará en sus propias narices, porque quien siembra vientos termina recogiendo tempestades. El problema en Cataluña no es el idioma, es la violencia contenida, y el idioma es únicamente uno de sus escenarios.

Por cierto, que hacen CIU y el PNV reunidos en ALDE, que es la internacional liberal del Parlamento Europeo. Si los del PNV y los de CIU son liberales, apaga y vámonos. Cualquier partido nacionalista es sectario y atenta contra la libertad individual. ¿Pero cómo van a defender la libertad los carceleros?. Defienden sus privilegios adquiridos contra la libertad de los que oprimen.

Nunca el más de lo mismo ha servido para cambiar las cosas. Si los ciudadanos de este país se acostumbraron durante cuarenta años al franquismo sin hacer prácticamente nada, ¿cómo no se van a acostumbrar a la "democracia"?. La perversión no sólo está en los políticos, porque estos son un reflejo de los ciudadanos que les han alzado al poder. Para que haya un Presidente de Gobierno como Zapatero, ¿cuántos millones de zombis tienen que existir?

Si realmente quieren llamar la atención, que contraten una funeraria abierta al estilo musulmán, un coro de plañideras bereberes, y que depositen un ataud con la bandera española sobre su tapa y el yelmo de Mambrino, con un capote bendecido por José Tomás, que se vistan todos los asistentes de negro, y que hagan un cortejo con velas y cirios pascuales, y al menos saldrán en la CNN y en Euronews.

Es lo que queda en un país de muertos vivientes, pasear por las ramblas de luto o soltar un mihura. Y que no se le ocurra a nadie quemar una estelada cuatribarrada, que seguro que le meten en la cárcel, y le hacen pagar por los desperfectos desde 1978, eso si no le condenan a muerte en los tribunales de la Santa Inquisicón Gencat .


Biante de Priena

viernes, 26 de septiembre de 2008

El Exterminador, por Alpheus Hyatt Verril

Era un magnífico ejemplar de su especie: translúcido, blanco, de rápidos movimientos, con una facultad casi misteriosa para descubrir a su presa e invariablemente triunfante sobre sus enemigos naturales. Pero su rasgo más sobresaliente era su insaciable apetito.

Para matar era tan cruel e indiscriminado como la comadreja o el hurón, pero a diferencia de ellos, que mataban por matar, el Exterminador jamás actuaba así. Cayese sobre lo que cayese, lo devoraba al instante. Habría sido fascinante contemplarlo en esa actividad. Se lanzaba con precipitación sobre su presa, inmóvil durante un breve instante, un aparente titubeo, un leve temblor en su cuerpo... y todo había terminado; el desafortunado ser que había estado moviéndose en su modo acostumbrado, sin sospechar el peligro, había desaparecido por completo, y el Exterminador, con avidez, se apresuraba en busca de una nueva víctima. Se movía constantemente en un flujo invariable de líquido, en absoluta oscuridad: de ahí que sus ojos no le fueran necesarios, y estuviera enteramente guiado más bien por el instinto o la naturaleza que por las facultades que conocemos.

No se hallaba solo. Otros de su especie pululaban a su alrededor, y la corriente estaba atestada por un número incalculable de otros organismos: objetos redondeados de color rojizo que se movían lentamente, culebreantes criaturas semejantes a renacuajos, cuerpos de forma estrellada, gráciles y tenues objetos dotados de vida; criaturas globulares, cosas informes cambiando constantemente de configuración al moverse o más bien nadar; seres diminutos, casi invisibles; organismos filiformes, serpentinos o semejantes a anguilas, e innumerables otras formas. El Exterminador atravesaba la atestada y cálida corriente al azar, aunque siempre con un propósito definido: matar y devorar.

Por algún misterioso e inexplicable mecanismo, reconocía a los amigos y podía distinguir inequívocamente a los enemigos. Evitaba las muchedumbres rojizas: sabía que no había que molestarlas, e incluso en las ocasiones, como a menudo sucedía, en que se veía rodeado, cercado, casi ahogado por verdaderas hordas de aquellos seres, empujado por ellos, permaneció imperturbable, sin efectuar intento alguno de devorarlos o dañarlos. Pero los demás, las criaturas serpenteantes, globulares, angulares, radiantes y semejantes a barras, los organismos rápidamente contorsionantes, parecidos a renacuajos... eran distintos. Entre ellos ejercía una rápida y terrible destrucción. Sin embargo, aun aquí ejercía una sorprendente discriminación. Pasaba ante algunos sin hacerles el menor daño, mientras que atacaba, destrozaba y devoraba a otros con indescriptible ferocidad.

Y todos los de su especie hacían también lo mismo. Eran como una horda de voraces tiburones en un mar rebosante de cabaIlas. Parecían obsesionados por el consuntivo deseo de destruir, y eran a veces tan expeditivos y metódicos que durante largos períodos la corriente siempre fluyente que habitaban quedaba totalmente desierta de presas.

Sin embargo, ni el Exterminador ni sus congéneres parecían sufrir entonces por falta de sustento. Eran capaces de permanecer largo tiempo sin alimento y surcaban, o mejor dicho nadaban por sus dominios lentamente, tan satisfechos al parecer como cuando estaban celebrando una verdadera orgía de matanzas. y hasta cuando la corriente no arrastraba presa alguna al alcance del Exterminador o sus iguales, nunca intentaban dañar o molestar a las siempre presentes formas rojas, ni a los innumerables organismos más pequeños, a los cuales parecían considerar como amigos. De hecho, de haber sido posible interpretar sus sensaciones, se habría observado que estaban mucho más contentos, mucho más satisfechos cuando no había enemigos sobre los que lanzarse que cuando el río borboteaba con su presa natural y se presentaba el incesante impulso de matar, matar, matar...

Y de pronto, la corriente en la que se movía el Exterminador se volvía incómodamente caliente, lo cual hacía que él y sus congéneres despertaran a una renovada actividad en busca de espacio, pero que producía la muerte a muchos de aquellos salvajes seres. Y, siempre siguiendo a estas bajas, las hordas de enemigos aumentaban rápidamente, hasta que el Exterminador hallaba casi imposible el diezmarlas. A veces, también, la corriente fluía lenta y débilmente, y una especie de letargia asaltaba al Exterminador. A menudo, en tales ocasiones, flotaba más que nadaba, con sus fuerzas menguadas y casi apagada su codiciosa apetencia de matar.

Pero siempre, luego, ocurría el cambio: la corriente adquiría un peculiar sabor amargo, e innumerable número de enemigos del Exterminador morían y desaparecían, mientras el propio Exterminador se veía poseído de una súbita e inusitada fuerza y caía vorazmente sobre los restantes enemigos. En tales ocasiones, el número de sus congéneres aumentaba siempre de una manera misteriosa, como lo hacía también el de los seres rojos. Parecían salir de ninguna parte, más y más, hasta que la corriente se encontraba atiborrada de ellos.

El tiempo no existía para el Exterminador. No sabía nada de distancias, ni de días, ni de noches. Únicamente era susceptible a los cambios de temperatura de la corriente donde siempre había vivido, y a la presencia o ausencia de sus enemigos y aliados. Aun cuando quizá se percatara de que la corriente llevaba un curso irregular, de que discurría a través de al parecer interminables túneles, que se retorcían y giraban y se extendían en ramales proyectados en innumerables direcciones formando un laberinto de corrientes más pequeñas, no sabía nada de por dónde circulaban sus cursos, ni de sus fuentes o límites, sino que nadaba o más bien derivaba al azar por todos los lugares. No había duda de que en alguna parte, en el interior de los cientos de túneles y ramificaciones, había otras bestias tan grandes, tan poderosas y tan insaciablemente destructoras como él mismo. Pero como él era ciego y no poseía el sentido del oído ni otros de los que permiten a formas de vida más elevadas observar y juzgar sus alrededores, no se percataba en absoluto de la proximidad de tales compañeros. Y así fue el único de su especie en sobrevivir el indeseado acontecimiento que ocurrió eventualmente, y por cuyo hecho merecía ser llamado con el nombre de Exterminador.

Durante un período desacostumbradamente dilatado, la corriente en el túnel había sido molestamente cálida, y había abundado en una incalculable cantidad de enemigos que, atacando a las formas rojas, las habían diezmado. Se había experimentado también una desastrosa disminución en los congéneres del Exterminador, y él y los pocos supervivientes se habían visto obligados a esforzarse al máximo para evitar ser dominados. Y a pesar de ello las hordas de enemigos culebreantes, danzantes, zigzagueantes, parecían aumentar con mayor rapidez de la que eran muertos y devorados. Comenzaba a parecer como si su ejército fuera a vencer, y vencidos el Exterminador y sus congéneres, destruidos, aniquilados por completo, repentinamente la lenta y cálida corriente cobró un extraño sabor acre y picante. Casi al mismo tiempo descendió la temperatura, aumentó el caudal y disminuyeron las enjambreantes huestes de innumerables formas extrañas, como si estuvieran expuestas a un ataque por gas. Y casi instantáneamente también aparecieron como de ninguna parte nuevos congéneres del Exterminador, y se lanzaron vorazmente sobre los supervivientes enemigos.

En un espacio de tiempo sorprendentemente breve, las vengativas criaturas blancas exterminaron prácticamente a sus multitudinarios enemigos. Un enorme número de organismos rojizos colmaban ahora la corriente, y el Exterminador seguía abalanzándose acá y allá buscando probables presas. En los remolinos y túneles menores tropezó con algunas, destrozándolas y engulléndolas casi al momento. Guiado por algún inexplicable poder o fuerza, surcó a lo largo de un angosto túnel. Se dio cuenta de pronto que tenía ante él a un grupo de tres seres filiformes, sus más mortales enemigos... y se precipitó a la caza. Alcanzaba ya a uno, estaba a punto de apresarlo, cuando ocurrió un terrible cataclismo. La pared del túnel se hundió, se produjo una gran grieta, ya través de ella se desbordó la contenida corriente.
Arrastrado desvalidamente por ella, el Exterminador remolineaba locamente en la abertura. Pero su única obsesión, una devoradora ansia de matar, superó todo su terror, todas sus demás sensaciones. Mientras el líquido elemento lo precipitaba hacia no sabía dónde, asió al culebreante enemigo y lo engulló vivo. En el mismo instante los otros dos los arrastraba la precipitada corriente. Con un esfuerzo supremo, se lanzó sobre el más próximo, y mientras aquél desaparecía en su estómago fue arrastrado desde la eterna obscuridad a la cegadora luz.

Instantáneamente, la corriente cesó de fluir. El líquido se estancó y los innumerables seres rojos que rodeaban al Exterminador se arracimaron como para prestarse mutuo apoyo. En algún lugar próximo, el Exterminador sintió la presencia del último miembro superviviente del trío que había estado persiguiendo cuando ocurrió la catástrofe. Pero en el denso líquido estancado, obstruido por los seres rojos, no podía moverse libremente. Pugnó por alcanzar a aquel enemigo restante, pero fue en vano. Se sintió sofocado, cada vez más débil. y estaba solo. De todos sus compañeros, él era el único que había sido arrastrado a través de la grieta del túnel que durante tanto tiempo había sido su morada.

De pronto se sintió alzado, arrastrado hacia arriba junto con algunos seres rojizos y una pequeña porción de su elemento nativo. Luego fue arrojado con los demás y, al caer, sintió correr nueva vida por su interior, al percatarse de que su enemigo hereditario –aquel ser filiforme– se hallaba muy próximo, que aún podía abalanzarse sobre él y destruirlo.

En el siguiente instante, un objeto pesado cayó sobre él, y se sintió aprisionado allí, con su gran enemigo a una distancia infinitesimal de su cuerpo, pero desesperadamente fuera de su alcance. Le recorrió un demencial deseo de venganza. Estaba perdiendo fuerzas rápidamente. Los seres rojos que le rodeaban estaban inertes, sin movimiento; únicamente él y aquel ente filiforme mostraban aún señales de vida. y el líquido se estaba espesando con rapidez. Repentinamente, durante una fracción de segundo, se sintió libre. Con un espasmódico movimiento final alcanzó a su enemigo y, triunfante al fin, quedó convertido en una cosa inmóvil e inerte.

–¡Es extraño! –murmuró una voz humana al examinar su poseedor a través del microscopio la gota de sangre en la plaquita de vidrio–. Hace un momento podría haber jurado que capté el vislumbre de un bacilo, pero ahora no hay la menor huella de él.

–Esa nueva fórmula que inyectamos produjo un efecto casi milagroso –observó una segunda voz.

–Sí –convino la primera–. La crisis ha pasado, el paciente se encuentra fuera de peligro. Ni un simple bacilo en esta muestra. Jamás lo hubiera creído posible.

Ninguno de los doctores se daría cuenta jamás de la parte que había desempeñado el Exterminador. Para ellos era, simplemente, un blanco corpúsculo yaciendo muerto en la gota de sangre que se secaba rápidamente sobre la plaquita de vidrio.


Alpheus Hyatt Verril (1931)

Crónicas desde el Carmel: "Por qué voto al PSC"

¿Este Grusó tiene algo que ver con el relojero que le subvencionaba las campañas a Don Albert Rivera del Duero?

Mire, como no se aclare usted, aquí los del Carmelo volvemos a votar al PSOE, como toda la vida. Que són los únicos que se preocupan por pobres trabajadores y los charneguitos, que también semos de dios ¿Sabeusté?

Vale que Don Yusep nos dice que tenemos que ser agredecidos, y aprender de una puñetera vez la lengua del patrón, que para eso nos dieron trabajo cuando llegamos con la maletica de cuadros y los pantalones amarraos con soga de pita, que daba penica vernos, oiga, de lo españolazos que aterrizamos en estos benditos descampaos. Pero es que tienen razón. Qué son ya muchos años, y no nos hemos desasnao ni una miaja, y seguimos sacando la sillica a la puerta en el verano, cuando refresca, y nos reímos a grito pelao, y ya tenemos rayadas las casetes de don antonio molina de tanto sentir "el emigrante" y otras coplillas, que se nos saltan las lágrimas na más que de pensar en España.

Pero ya vamos a siendo mejores con los amos. Y al chaval le tuvimos hasta los catorce en escuelas de mucho provecho, donde le enseñaban lo malismos que hemos sido siempre los castellanos, aunque yo sea de Güesca y mi señora de Linares. Y yo estoy mu, pero que mu contento con la maestra que tuvo, aunque no la entendía un carajo en las reuniones, porque soy mu burro oiga y no se me dan las lenguas, y tenía mucha vergüenza de que me señalasen al hijo porque su padre era un cafre de aquellos que vinieron con el Conde-Duque de Olivillas a matar a los Barceloneses, el mismo día que pasó lo del bin laden, que pa mi que también fuimos nosotros, y los pobres segadores que se morían a espuertas por defender su tierra, y gritaban como locos "¡Despierta Perro! ¡Despierta!", que hasta los deícos manchaetes de sangre se dejaron en la arena de puritita rabia, que aluego se hicieron de esto una bandera a la que llamaron la "Señora", en honor a una mujer muy buena, esposa de un rey austriaco que hizo todo lo que pudo, el pobrecico, por liberar cataluña de Franco, pero que no pudo ser porque los nazis vinieron a tirarles bombas, que hasta hubo un catalán que se llamaba Pedro Picachu que pinto un cuadrazo de todo ello, más rebonico que un San Luis, pero que se lo han quedao en Madrid porque ellos si que eran amigos de los nazis, y se dedicaban a jugar al julepe mientras a los pobres catalanes los masacabran los fachas en la Batalla del Jarama, que es un río que pilla por ahí por la Garrocha, y no se cuantas cosas más que me contaba el chiquillo que le habían dicho en el colegio, que estaba tan ilusionado el zagal, que le compré una bandera señora de esas, con una estrellica como la de los cubanos, y una zamarrilla del Barça, y un tirachinas, y hasta le pague unas rastas, que son como un nido de urracas de pelo natural, que da grima de verle y olerle al angelito.

Pero yo estoy contento, señor Erasmo, porque el chiquillo ya tiene diecisiete y se me está integrando muy bien. Y ya que yo no he podido, que me hecho viejo dejandome los cojones en la ferralla, que no sabe usté lo puta que esa vida, que tengo pa mí que me echao yo solo los cimientos de medio Hospitalet... pues eso, que ya que yo no he sío capaz de sacar tiempo pa hacer las cosas como es debido, me consuelo pensando que el zagalico si que va a ser uno de ellos.

Y no me importa tener que ver a escondidas los partidos del Zaragoza, porque no se imagina como se le hincha la venica al crío cuando le quitamos la TB3, que nos llama colonos murcianos, que no se de donde s'habrá sacao estas cosas, si de chiquitillo le llevabamos al pueblo con los agüelos, y sabe de sobra que está en Güesca, ahí al laíco de las cinco villas, que yo no se que le dio a este muchacho, que no ha querido ni volver a pisarlo, con la de amigos que tenía, y lleva el agüelo esperándole cinco veranos y ná, qué se nos va a no se qué campus de la Yuvent, y vuelve hecho un basilisco, con un mal café y una mirada vidriosa que parece que su madre y yo le dieramos más ascazo que un gorrino.

Fijesé usted que un día nos tiró por la ventania un cenicero que ponía "recuero de segovia", y otro día nos rajó la marina del salón que nos regaló mi suegra, porque decía que esos eran a lo menos los barcos de don Felipe Pinto.

Pero tiene buen fondo, don Erasmo, y hace las cosas sin pensar, pero sin malicia ninguna. Qué aquello que le pasó esa vez fue una chiquillada, aunque menos mal que estaba de servicio el primo de mi señora, y le sacó a tiempo por la puerta de atrás del cuartelillo. Que nos lo trajo al pobre dormidico en el asiento de atrás, y daba gloria de verlo con su nido de urracas, y su camisetita de Kortatu, como un angelico, de lo cansao y arrepentido que estaba el muchacho. Qué le liaron, don Erasmo, que le liaron. Qué el no se va a ir a quemar un cajero de Caja Soria como si fuese uno de esos vascos que salen por la tele haciendo el animal. Qué esto es Cataluña, y aquí las cosas son de otra manera, los catalanes son gente muy europea y saben tratar a los de fuera como si fueramos personas.

En fin señor Erasmo. Que a mi esas cosas que me cuenta de Don Volter y don Grusó, me parecen de perlas, pero que a estas alturas no me arriesgo yo ha votar a esos dos señores. Que yo me voto a mi PSOE, que siempre me ha ido bien con ellos, por que lo que quiero es que a mi hijo no le pase que me a pasao a mí, y se quede hecho un bruto y un ignorante pa toa la vida.


Manuel Pijoaparte (un amigo de Guachefe)

jueves, 25 de septiembre de 2008

Campaña: "yo estoy contra Zapatero"


Proyecto de una acción conjunta desde internet contra el Gobierno de Zapatero a celebrar el próximo día 6 de diciembre de 2008, trigésimo aniversario de nuestra Constitución.

Como ensayo de acciones venideras, propongo que el próximo día 6 de diciembre, cuando se cumplirán 30 años de la aprobación de la Constitución Española por los ciudadanos de este país, abierto a todos los blogs y medios que quieran participar en una acción política conjunta desde internet, establezcamos un acuerdo para publicar exclusivamente un único mensaje, el mismo en todos los lugares, y ningún otro, en el que se manifieste el hartazgo y la saciedad ante tanta estupidez institucional por parte de los que utilizan el Estado como negocio.

El diagnóstico sobre la realidad fantasmagórica en la que se está desarrollando la política de este país, no admite ya más que matices o reacciones inmediatas ante nuevas barbaridades. Creo que ese camino no conduce a ningún lugar más que al de desempolvarnos de la violencia de Estado a la que nos están sometiendo los políticos a todos los españoles.

Se abre concurso de ideas para recabar propuestas, y para que quienes, desde internet o desde la calle, deseen participar en el homenaje a nuestra Constitución y la reprobación de Rodríguez Zapatero se inscriban en este comentario. Mi propuesta es la siguiente:

Yo estoy contra Zapatero, es mi propuesta de lema para la campaña, sin menoscabo de alternativas más impactantes y eficaces que se puedan presentar.

Es hora de pasar a la acción, una acción conjunta de todos los blogs que estamos contra la política de Zapatero, es una prueba de fuerza que demuestra no sólo que el malestar es general, sino que la contestación política puede ser unitaria.

En Italia han funcionado alternativas similares con los programas de Beppo Grillo y Manos Limpias, es hora de que los blogueros españoles tomemos la iniciativa y mostremos el valor de la unión, cuando el propósito es la crítica de un Gobierno que en vez de afrontar la crisis en la que estamos metidos, se permite aplaudir los delirios de grandeza de quien lamentablemente nos representa, mientras hace el ridículo ante el mundo.

Yo estoy contra Zapatero

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...