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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Al vent del món



"La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida" Miguel de Cervantes

Cuando Zapatero pronunció aquella inolvidable frase en la que decía que la Tierra era del viento, al asesor literario se le debió olvidar completarla, posiblemente porque la haya pillado de alguna página de internet de frases anónimas. En fin, esta frase no es ninguna estupidez, como algunos han pensado, sino una profunda invitación al pensamiento de Hegel, que por haber sido expuesta con la frivolidad que Leire Pajín pretendía cambiar de sexo al PIB, quedó reducida a estupidez altisonante prorrumpida por un deslustrado patán.

Voy a tratar, por esta vez y sin que sirva de precedente, de congraciar al ex presidente Rodríguez Zapatero con la razon, ya sé que es algo escatológico, pero la sofística y la retórica lo soportan todo. Nuestro eximio máximo representante, tal vez quiso decir algo que fue incapaz de comunicar la metáfora que entraña esta frase: la Tierra es del Viento.

La Tierra es del Viento, es un concepto en sí mismo que nos define el Zeigeist de una época, la fuerza compartida por todos los individuos de una cohorte determinada, independientemente de sus naciones o pueblos originales (Volksgeist) y también de otras condiciones, que se reúnen en un objetivo común. El Zeitgeist, sería así, el “genius séculi” del romanticismo alemán.

Se introduce de esta forma una comparación entre el estado de un individuo y el espíritu de una nación. En el proceso de su formación, el individuo sufre varios cambios sin perder su identidad. Como una parte de la historia mundial, una nación -exhibiendo una cierta tendencia expresada en su volksgeist - tiene su rol- en el proceso total de la historia mundial. Pero una vez que contribuye su porción a la historia mundial, ya no tienen un papel en el proceso de historia mundial. La sumersión en el proceso total previene el renacimiento cultural de las personas, porque han agotado su creatividad en el crecimiento histórico del espíritu que los guía (zeitgeist - wikipedia).

De esta cuestión surgen distintas opciones, la filosofía nazi del gran hombre spengleriano, entañada por Adolf Hitler, la filosofía materialista de la disolución del hombre en la sociedad encarnada por Lenin o Stalin y los socialismos, la existencialista que nos conduce a la nada del ser humano de Jean Paul Sartre, o la nihilista de Nietzsche y Freud. También hay otras más positivas como la estancialista de Ortega y Gasset, o la racio-vitalista de Bertrand Russel. 

El viento del mundo, también es el título de una magnífica novela de Pierre Pelot de ámbito prehistórico que nos habla del nacimiento de la cultura humana en el Árica oriental hace 1,7 millones de años. El viento del mundo construye y destruye la historia de la Tierra y los seres humanos que la habitan.
De esta forma, “el viento del mundo” (el zeigeist de una época) sí sería el dueño de la Tierra, si con esta metáfora queremos reconocer al clima de un momento que influye, más allá de la historia y de sus historias, sobre los individuos que comparten tiempo vital en el planeta. Hubo épocas de vientos catastróficos, como las guerras mundiales, mientras hubo otras de vientos gélidos como la guerra fría y otra de periodos cálidos como el Renacimiento o tal vez, la globalización.

El mayor problema que puede tener un país al igual que las personas que lo forman es no saber de donde sopla el viento del mundo en un determinado momento de su historia, algo que le está ocurriendo a Artur Mas, el Peter Pan catalán que se ha empeñado en orientar su feudo contra los vientos que soplan sobre España en estos momentos.

Sin agotar el tema, ayer mismo fue elegido Presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama, por segundo mandato. Quizás mucha gente no sepa que ha sido el primero en emitir su discurso de convocatoria a elecciones también en español (ya lo hizo en la ocasión anterior), dado que la pujante comunidad hispana de los Estados Unidos, con casi cincuenta millones de habitantes, cada día está haciendo valer más su impronta cultural en el país del Tío Sam, tanto es así, que en muchos estados las papeletas electorales para votar a su Presidente, Congresistas, Senadores y Gobernadores, se encontraban en dos idiomas, inglés y español. Los vientos del Oeste favorecen a la cultura española en esta época, algo que redundará cuando salgamos de la crisis en unas relaciones cada vez más estrechas entre España y Estados Unidos.

Sin embargo, hay gente en este país que no es favorable a tal cosa, entre ellos los socialistas, más orientados desde hace dos siglos a la servidumbre colonial francesa (una vez que el socialismo real se ha descompuesto en sus múltiples mafias), o los nacionalistas, como Artur Mas, que se ha aventurado hasta Moscú para recabar apoyos del Kremlin a su proyecto, sin haber vendido ni una butifarra, a pesar de todas las energías y recursos que invirtió en el proyecto. A los nacional-socialistas todo lo que huela a España y libertad les pone incómodos, por eso es normal que cuando el viento del mundo, que no es otro que el de la libertad comienza a expresarse en español, ellos traten de proteger de forma mezquina, sus intereses partidarios, no vaya a ser que sus seguidores se den cuenta de su cuento.

Si sólo había que escuchar a Raymon, aquel cantautor valenciano que se transformó en catalán por nacionalismo cuentacorrentista; hay que hacerle caso “al vent del món”, que hoy, desgraciadamente para algunos, se expresa en español, afortunadamente para todos los que disfrutamos de la lengua que convertía gigantes en molinos y molinos en gigantes, en la época de Cervantes.

Enrique Suárez

martes, 6 de noviembre de 2012

Una larga serie de catastróficos manifiestos



"Un intelectual es una persona cuya mente se mira a sí misma" 
Albert Camus

Si bien ayer, criticaba el manifiesto de los intelectuales de El Paíspatulea de meretrices sectarias-, con el que tanto disfrutó Rubalcaba; hoy no puedo alegrarme del publicado por los intelectuales de El Mundo; aunque observo que se ciñe mejor al mundo real y no a una entelequia imaginaria como el anterior, debo reconocer que no me agrada ese tufo “no nacionalista” que tanto daño le ha hecho a las relaciones entre Cataluña y el Estado español, a pesar de que entre los firmantes esté mi admirado Albert Boadella, “traidor nacional de Cataluña”, no puedo aceptar que todo concluya con un aquí no ha pasado nada y vamos a ser todos buenos y llevarnos bien. Bien podrían haberle echado un poco de imaginación, al menos, como hicieron los firmantes del manifiesto de mayo de 2012, "Somos Europa", pero no, vamos a repetir el más de lo mismo que es el mejor mecanismo. Por cierto, he visto que Mario Vargas LLosa y alguno más, firman los dos, como si fuera lo mismo una España unitaria que una España federal, en fin, todo esto me parece una tremenda tomadura de pelo a los españoles, encima de la que está cayendo.

Que quieren que les diga, yo echo de menos un manifiesto español por los cuatro costados, y no por dos o tres, más acorde con el espíritu natural y original de la Constitución de 1978 y todas las anteriores, en las que se expone con claridad que el único pueblo soberano de este país es el pueblo español, como indica acertadamente el artículo 1.2 de la Constitución Española de 1978. No es tiempo para las equidistancias morales, sino para el compromiso ético. Este manifiesto que han hecho los abajo firmantes de El Mundo, me recuerda aquel otro en defensa de la “lengua común” que patrocinó la UPyD, El Mundo, Libertad Digital, algún otro medio y los no nacionalistas de toda la vida.

La identidad no se fabrica de la nada

A ver si tengo paciencia para explicarlo, una vez más. En toda condición de identidad hay dos aspectos  concomitantes, desde una perspectiva cultural,  uno el nomotético, que se refiere a lo común y compartido, y otro el idiográfico, que se refiere a los hechos diferenciales y las particularidades. Difícilmente se puede sostener en un contexto racional que un español de Cataluña tiene más hechos diferenciales que un español de Melilla, de religión musulmana y raza magrebí, o que un canario de rasgos guanches de Fuerteventura, o que un gallego que no habla español –porque no lo habló en su vida- de una aldea próxima a Becerreá, quiere esto decir que lo de los “hechos diferenciales” siempre es algo subjetivo y difícil de cuantificar, la perspectiva idiográfica no nos revela solución alguna, más que la de que cada uno pueda sentirse lo que le dé la gana, pero otra cosa es que pueda serlo objetivamente. 

Por eso, establecer las diferencias entre diversas culturas requiere que veamos también las semejanzas, quizás a algunos de nuestros lectores les pueda sorprender que según el INE los primeros treinta apellidos de Barcelona, Lérida, Gerona y Tarragona, así como los de Áláva, Vizcaya y Guipúzcoa, son tan españoles como los de Huelva, Teruel o Badajoz, la larga serie de García, Martínez, Álvarez y Pérez es homogénea en todo el país. Los apellidos que tenemos los españoles no se adquieren en los supermercados, quiere eso decir que provienen de generaciones anteriores y evidentemente, no son exactamente oriundos de Cataluña y Euskadi, aunque García es probable que tenga origen vasco y Pérez sea de origen catalán, pero lo que está claro es que este argumento es una prueba indiscutible de la imbricación entre españoles de todos los lugares que se han movido libremente por el territorio nacional a lo largo de generaciones, y eso es, precisamente algo que trata de impedirse con experimentos secesionistas.

Si desde una perspectiva antropológica, resulta imposible discernir si es más catalán un señor que se apellide García que uno que se apellide Balcells, desde una perspectiva política asistimos a uno de los mayores esperpentos que se ha producido en la variopinta y singular Historia de España. En primer lugar, Cataluña nunca ha sido independiente a lo largo de su historia, en segundo lugar, su inextricable unión histórica con Reino de Aragón, hace que algunos de sus monarcas estén enterrados en el monasterio de Poblet, al igual que ocurre con otros provenientes del Reino de Valencia. La noción de una Cataluña unitaria proviene del siglo XIX, con los movimientos románticos que impulsaron nacionalismos tardíos, pero nunca fue una opción mayoritaria ni en Cataluña, ni tampoco lo fue el secesionismo en Euskadi o Galicia, históricamente. Sin embargo, si ha sido motivo para que determinados grupos políticos hayan impuesto su perspectiva tras la muerte de Franco, en una democracia en que la impostura ha sido más costumbre que excepción, gracias a la ineptitud de los que desde el Gobierno de la Nación permitieron la deriva nacionalista, incumpliendo la Constitución Española, exclusivamente por intereses partidistas y acomplejamientos inconfesables.

De políticos ineptos, todo, menos conceptos

Efectivamente, no solo la vesania de los creadores de nuevas naciones y cuentas corrientes diferenciadas,  ha sido el único elemento de digresión, no menos responsabilidad recae sobre partidos políticos de implantación nacional, como el PSOE o el PP, que han consentido auténticas barbaridades, con el amparo del Tribunal Constitucional que ellos mismos impusieron. Si hay que hablar de traición a la soberanía nacional de los españoles, no nos quedemos exclusivamente señalando a los nacionalistas, sería injusto, los nacionalistas no podrían haber estirado tanto de la cuerda, sino fuera con la connivencia del PSOE y el PP, que ahora tratan de vendernos alternativas plausibles, cuando con su negligencia e impertinencia han sido los principales agentes que han logrados llevarnos a la situación de quiebra institucional y legal en la que nos encontramos.

Si ustedes leen con detenimiento y sin anteojeras la Constitución Española de 1978, llegarán a la conclusión de que a pesar del Título VIII que se ocupa de las autonomías y las transferencias de poder desde el Estado, las cosas están muy claras y palmarias, no como nos vienen vendiendo desde hace años desde todos los foros del adoctrinamiento en el pensamiento políticamente correcto. Tan sencillo es comprenderlo todo que sólo hay que acudir al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para comprender que el ambiguo término “nacionalidad”, con que algunas autonomías han hecho valer su condición histórica, como si las demás no la tuvieran –el Consejo de Asturias y León tuvo más relevancia política que la Generalitat de Cataluña, por poner un ejemplo, acuñando hasta su propia moneda, y en la Revolución de Octubre del 34, Asturias se declaró independiente de España, como también lo hizo en 1808, precisamente para defender la patria del francés-, pues como decía, el término “nacionalidad”, tiene en español cuatro acepciones, las dos primeras se refieren a términos generales y las dos segundas a términos particulares, que en el relativo contextual de España, se refieren a “entidades autonómicas” (administrativas), nada que ver con asuntos de soberanía, sino de ciudadanía, es decir del Estado, no de la Nación.

Es importante la distinción entre Estado (órgano de poder y administración política) y Nación (espacio de soberanía), que nada tienen que ver, ni han tenido que ver nunca. La nación es previa al Estado, pero no queda subsumida en él, como algunos pretenden. Por pertenecer al Estado español, los españoles somos ciudadanos españoles, por pertenecer a la Nación española, los españoles tenemos nacionalidad española. En España, nunca ha existido desde su fundación como Nación política en 1812, otra soberanía que la nacional, nunca hemos tenido una soberanía popular o ciudadana como por ejemplo la de los franceses. El craso error cometido por los políticos de este país se debe esencialmente a un cruce de posiciones ideológicas, en la que los socialistas han mantenido una extraordinaria ambigüedad que ha terminado escapándoseles de las manos, como se está viendo ahora mismo.

La soberanía nacional reside en el pueblo español

Los socialistas son partidarios de la República y de la soberanía popular, como  la que tienen los franceses, pero al contrario de estos que son extraordinariamente centralistas, son partidarios de un sistema federal, aunque han sido capaces de vivir confortablemente en un régimen monárquico durante 35 años; en realidad, al haber alcanzado el apogeo de su deriva extravagante, ahora son partidarios de un régimen republicano y federalista, que les permita arreglar sus divagaciones estridentes, siguiendo su tradicional huída hacia adelante. De esta ambigüedad socialista, se han aprovechado los nacionalistas, partidarios de una segregación y distanciamiento de la nación española, y en cuanto a los conservadores del PP, jamás han sabido, ni querido establecer un lectura legítima y rigurosa de la Constitución Española, por miedo a que les atribuyeran reminiscencias franquistas. Así que la nación española se ha quedado huérfana, como los españoles, de una defensa de su soberanía, exclusivamente por miserables intereses partidarios.

Estas cosas son las que se omiten a la hora de hacer balance sobre la situación, y el contenido de los manifiestos, porque la hoguera que se ha encendido por la ineptitud de los políticos que han representado a los españoles, ahora trata de apagarse con manifiestos de otro mundo es posible, cuando como dice un antiguo proverbio chino: "cuando se va por el camino erróneo, no importa lo que se lleve recorrido, es necesario retroceder". Si ustedes le permiten a este viejo liberal admirador de los padres de la nación española, los de 1812, (no los padrastros de 1978), todos los partidos políticos nos han traicionado a los españoles, incumpliendo la Constitución Española de 1978, exclusivamente por defender sus intereses partidarios, por eso me llama poderosamente la atención la eclosión de manifiestos que nos están brindando los intelectuales de todas las facciones, cuando todavía no he visto a uno solo que nos pueda decir realmente lo que ha ocurrido en este país. Me parece que su soberbia les impide asimilar estoicamente su petulancia e impertinencia. 

Hay cuatro intelectuales vivos, al menos, que si han definido las cosas con claridad, posiblemente haya muchos más, pero voy a darles los nombres de este cuadro selecto, ante tanta decrepitud moral y estulticia rimbombante como estamos contemplando: Gustavo Bueno, Arturo Pérez-Reverte, Roberto Centeno y Antonio García-Trevijano,  cualquiera de ellos nos puede decir con claridad  lo que es España, como ayer nos lo podrían haber dicho Manuel Azaña, Fernando de los Ríos, José Ortega y Gasset o Santiago Ramón y Cajal;  a ver si se enteran de una vez, los abajo firmantes de El País y El Mundo de que coño están hablando, que España no es lo que tienen en sus cabezas e intereses, sino en la realidad que vivimos todos los días los españoles: la España que hemos construido los españoles a lo largo de generaciones y que han destruido los políticos de todos los partidos, con su ineptitud, incompetencia y arrogancia, acompañados del silencio cómplice de los supuestos intelectuales que permanecieron callados hasta ahora, que corre peligro su modus vivendi.

Enrique Suárez

domingo, 4 de noviembre de 2012

Patulea de meretrices sectarias



¡Indescriptible el apogeo de la estupidez!, una vez más, el diario del régimen parademocrático español, conocido como El País, al borde de la quiebra definitiva,  emite su perentorio canto del cisne con un manifiesto, pletórico de intelectuales de servicio (al poder, al dinero público, a lo que sea menester);  en el que advierte a los españoles (o amenaza, no sé), con ese pontificio tono que adopta para las grandes ocasiones histéricas, de todos los males, plagas y miserias que acontecerán en un futuro inmediato, de no hacer lo que nos recomienda su doctrina oficial del  pensamiento políticamente correcto.

Nadie nos advirtió desde El País de todas las miserias, plagas y males que nos brindaría su protegido y protector, Rodríguez Zapatero. Mientras hubo orgía de dinero público, nadie dijo ni una palabra; ahora, en época de vacas escuálidas, Cebrián dicta doctrina y los edecanes aplauden, al borde del éxtasis, firmando manifiestos o la sentencia de muerte de la nación española, si es preciso y necesario. Pobrecillos ¿de qué van a vivir todos ellos si cambia el régimen y los deja a pie, en la cuneta del destino, después de haber cabalgado, como dioses del Olimpo, sobre nuestros impuestos?

Sólo una cosa más. ¿Qué hace ahí  un liberal como Mario Vargas Llosa legitimando la estupidez con su apoyo? ¿Le han vuelto a engañar otra vez los de Rosa Díez, como con aquello de "la lengua común”, pretendiendo transformar el idioma español que le ha hecho Premio Nobel en un no se sabe, de nueva creación, réditos y dividendos?  Como siga usted con esta gente va a terminar de liberal de pacotilla, sr. Vargas LLosa y créame, le aseguro que no se lo merecen. Deje usted de legitimar manifiestos progresistas de otro mundo es posible, ni usted lo necesita, ni los españoles tampoco; ellos sí, claro que lo necesitan, es vital para su futuro.

Sin embargo, me agrada extraordinariamente contemplar, que en esta ocasión, no han pillado a mi admirado Albert Boadella, "traidor nacional de Cataluña" con el carrito de todo a cien, probablemente, porque sepa mucho mejor que todos ellos de que va la cosa y ya no tenga otro interés que defender aquello que le florezca de sus mismas gónadas. El otro día le preguntaron en un programa de la Cope si era de izquierdas y respondió, con esa sorna que sólo él sabe ejecutar con perfección: "lo fui, tiene usted razón, ahora ya no sé lo que es la izquierda, me quedaré en liberal, porque siempre he defendido la libertad".

¡Como si para ser considerado intelectual en este país, fuera imprescindible firmar manifiestos!. Los intelectuales no crean rebaño, ni aunque sea para llevar a las ovejas descarriadas al redil de sus intereses, privilegios y beneficios. Bueno, en esta España decadente y nihilista, sí, forma parte del negocio, es lo que habitualmente hacen los que forman la nomenclatura elitista de la izquierda, inexplicablemente sobrealzados por el "establishment socialista" a la condición de intelectuales.

Enrique Suárez

sábado, 3 de noviembre de 2012

No hay democracia en España



Dedicado a Pedro San José Orellana (EPI, Liberto): la lucha continúa...

Una democracia no puede quedar reducida a la segregación entre dos categorías bien diferenciadas de ciudadanos: los que mandan y los que obedecen, eso es más bien una tiranía.

Podría escribir un ensayo reflexivo sobre los orígenes de la Democracia en la Grecia Clásica, pero creo que ya se han hecho muchos posiblemente mejores que aquel que yo pudiera hacer. Sin embargo, voy a hacer otra cosa, voy a hablar de la Democracia, para decir lo que considero más importante en este sistema que termina dividiendo siempre a la sociedad en dos clases: los que mandan y los que obedecen.

Dicho así: los que mandan y los que obedecen, no parece un sistema muy equitativo y justo, pero esa es la realidad. La Democracia permite establecer dos clases de ciudadanos bien diferenciadas: los que tienen poder y los que no tienen poder, también se puede decir de otra forma: los poderosos y los desposeídos.

Creo que seguimos sin encontrar las bondad al sistema, ni siquiera su superioridad sobre otros sistemas,  a mí me sigue pareciendo injusto, ¿por qué alguien va a disfrutar del poder, mientras otros van a sufrir sus decisiones? Sin duda, dicho así, la Democracia no es un sistema ecuánime para el reparto de las funciones en una comunidad.  Le falta algo más.

Efectivamente, una Democracia no es nada, si no cuenta con tres pilares fundamentales en los que apoyarse, que ya fueron descritos por Aristóteles:

Isocracia: que viene a ser el acceso en igualdad de condiciones de todos los ciudadanos al poder. Sin embargo, esa condición no se da en las democracias actuales, aunque sí se producía en la antigua democracia griega. No se da la condición de isocracia, porque al poder sólo pueden acceder aquellos que son designados por las cúpulas de unas organizaciones parasitarias de la democracia: los partidos políticos. Así los electores no pueden elegir a quien quieran para que les represente, sino a quienes proponen los intermediarios de los partidos políticos. Es decir, no hay isocracia.

Isonomia: es otra de las condiciones necesarias para la existencia posible de una Democracia. Consiste fundamentalmente en la igualdad ante la ley. Desgraciadamente tampoco acontece en las democracias actuales cuando comprobamos cada día que la vara de medir se convierte en lecho de Procusto si juzga a políticos o ciudadanos. Los políticos habitualmente son irresponsables de todo lo que hagan desde el poder. Los ciudadanos, sin embargo, son responsables de todo lo que hagan, aunque no tengan poder alguno. Parece que el poder ha abolido el imperio de la Ley común para todos, creando segregaciones inadmisibles en una democracia. Es decir, no hay isonomia.

Isegoría: es la tercera condición necesaria para la existencia de una democracia, consiste fundamentalmente en dos cuestiones, una la de que todos los ciudadanos tengan las mismas posibilidades de acceder a la opinión pública, expresando libremente sus opiniones y criterios, y otra, no menos importante, es la participación abierta en las cuestiones comunes, por extensión, la vida pública, para todos los ciudadanos. Tampoco se cumple en nuestra Democracia, porque los seis millones de parados ocupan menos del 1 % de los espacios informativos, hablando sobre los políticos, mientras que los doscientos mil políticos que tenemos en este país ocupan el 99 % de la información, referida a los ciudadanos. Un ciudadano cualquiera, cualquier ciudadano,  no tiene las mismas condiciones para expresar su libre opinión que un político, al menos para que esta pueda ser difundida en las mismas condiciones. No obstante parece que la llegada de internet está cambiando las cosas. Es decir, no hay isegoría.

Definitivamente, en nuestra democracia no se dan las condiciones para ser considerada de esa forma, sino como una demagogia extrema que trata de ocultar a los ciudadanos que los políticos se han convertido discretamente y con sigilo en una aristocracia, que impone su voluntad al pueblo que les alza al poder, precisamente eludiendo los pilares fundamentales de la democracia, las reglas de obligado cumplimiento a las que debieran plegarse. Por eso, nuestra democracia, se puede reducir a su forma más simple y precaria, precisamente la establecida desde el poder por los tiranos, que en nombre de la democracia y a su pesar, detentan el poder. La democracia en España no es otra cosa que un sistema que permite dividir a los ciudadanos en dos clases bien diferenciadas, separadas por un abismo insoslayable entre ambas: los que mandan y los que obedecen. 

Sean ustedes prudentes con sus votos, votar no les hace demócratas en este sistema, sino cómplices de unos tiranos.

Enrique Suárez

viernes, 2 de noviembre de 2012

Cataluña, un satélite ruso en la península ibérica




"Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar. Perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo" Proverbio Ruso

Cuando un amigo de Barcelona, me contó que se estaban estableciendo vínculos con el Kremlin desde la Generalitat, al menos desde hacía tres o cuatro años,  me pareció una broma. Sin embargo, como confío en mi amigo, que no es dado a mofas, ni guasas, al menos con estas cosas, archivé el soplo en la agenda de cosas pendientes, para investigar su verosimilitud más adelante. Hoy tenía tiempo y lo he hecho, no sé si será cierto o no lo que me dijo, pero lo que está claro es que desde hace unos años se han venido incrementando las relaciones entre Cataluña y Rusia, algo que ha pasado desapercibido hasta ahora.

Tras una seductora y entrañable historia que nos habla del hermanamiento de Barcelona con San Petesburgo en 1985, el País ya refería en agosto de 2010 la presencia creciente de turistas rusos en la capital catalana, y nos anunciaba la próxima inauguración de la Casa Rusia tras la concesión en alquiler por 25 años al Gobierno ruso del Palau Alfarrás, cerca de Colón, antigua sede del Sindic de Greuges, a instancia del vicepresidente ruso Alexander Zhukov.

Efectivamente, al año siguiente se inauguraba en Barcelona la institución privada, que reúne a las principales empresas rusas (Gazprombank, Transmasholding) y miembros destacados de la nomenclatura rusa, inaugurada por el propio Alexander Zhukov. Lo que no habíamos dicho hasta ahora, es que el señor Zhukov es  uno de los miembros más prestigiosos de "la vieja oligarquía” asociada a la expansión de importantes negocios rusos en Occidente, y alguien muy próximo al Presidente ruso, Vladimir Putin. 

De hecho la operación de la presencia rusa en Barcelona ha sido establecida al máximo nivel, pues el presidente del patronato de la Casa Rusia es el anterior embajador ruso en España entre 1991-1995, Igor Ivanov, ex ministro de AAEE, y su director general, Ivan Popov, diplomático y reconocido hispanista. Es necesario recordar que Rusia tiene Consulado General en Barcelona, de rango similar a una embajada desde hace varios años. Al igual que la Generalitat dispone de varias sedes diplomáticas en Moscú (Turismo, Acción Comercial, etc)

Conociendo la política de la Generalitat, no es difícil intuir que desde hace unas semanas, exactamente desde la proclama soberanista de Artur Mas, ha comenzado una furibunda carrera por convencer a los catalanes o al menos, hacerles creer las bondades que supone para Cataluña la presencia de intereses rusos en su comunidad. Siempre prevaleciendo intereses económicos,  se ha hablado de la  mayor presencia de turistas rusos en Barcelona, para continuar con el próximo acuerdo para que el Hermitage de San Petesburgo abra una sede filial en la capital catalana.

No por casualidad, Artur Mas, que  se encuentra hoy mismo en Moscú inaugurando el Foro Cataluña-Rusia, ha comenzado a “internacionalizar el conflicto” desde la capital rusa. Entre sus declaraciones figura su descarada impostura: “A nosotros, como catalanes, nos interesa mucho seguir nuestro camino desde el punto de vista de nuestra apertura al mundo", al mismo tiempo que ensalzaba la capacidad exportadora catalana y despreciaba la del resto de España: “el año pasado, por primera vez, Cataluña exportó más al resto del mundo que a España, un hecho que, según Mas, tiene "gran importancia" y "resalta esta vocación de apertura comercial, inversora, tecnológica, universitaria, etcétera, de Cataluña como sociedad y como país" y ha continuado resaltando el papel destacado de Cataluña sobre España: “Ha recalcado también que entre el 37 y el 38 por ciento de la exportación española a Rusia tiene su origen en Cataluña y que si se suman las cifras de exportaciones e importaciones del año 2012, aproximadamente un tercio de la relación comercial entre España y Rusia pasa por Cataluña”

Según el gobierno catalán, Rusia es el mayor socio económico de Cataluña en toda Europa del Este, ya que las exportaciones catalanas a este país han crecido un 66 % entre 2006 y 2011, según la Generalitat. Además, Cataluña aglutina el 34 % de todas las exportaciones y el 20 % de las importaciones entre Rusia y España.
Sin duda la estrategia de Artur Mas se viene urdiendo desde hace tiempo a espaldas al Gobierno español y a expensas de denostar a España y al mismo tiempo, resaltar  Cataluña, en los foros internacionales, para esto han servido sus irrenunciables embajadas. No hay inocencia alguna en sus actos, sino una estrategia malvada que trata de imponer su versión particular en el mundo, en contra de los intereses de los españoles.

¿Hasta cuándo el Gobierno español va a permitir que un aspirante a suceder a Peter Pan en la historia de El País de Nunca Jamás, siga vendiendo nuestras miserias políticas por el mundo?. Desconoce el delfín de Pujol en su necedad y soberbia, el viejo adagio ruso: "es mejor volver atrás que perderse en el camino" Señor García Margallo: es su turno
De paso, podría abrirse expediente al ex ministro Solbes y al ex presidente Rodríguez Zapatero, así como al ex Gobernador del Banco de España, para tratar de averiguar lo ocurrido en la operación denominada "el oro de Moscú", por la que España se deshizo en 2008 de la mitad de sus reservas en oro que fueron a parar a la capital de Rusia, poco antes de que comenzara a subir su precio exponencialmente. A ver si al final, lo del Estatut y "el oro de Moscú", va a tener alguna relación inconfesable.


Enrique Suárez

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