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viernes, 11 de mayo de 2012

Para salir del túnel hay que ver la luz


Como tras las grandes batallas de la historia, pasada la crisis económica que estamos viviendo, algún día tendremos que contar las bajas humanas, que pudieron ser evitadas, si quienes gobernaron este país se hubieran ocupado, prioritariamente, de evitar daños innecesarios a cualquier precio. No fue así y el retraso voluntario en la toma de decisiones o la toma de decisiones erróneas (algunas establecidas con insidia) nos ha conducido a una extravagante situación, en la que a pesar de haber comprobado que se cruzaron todas las fronteras del desatino y el despilfarro, todavía no tenemos a ningún responsable ante los tribunales o en la cárcel.

La irresponsabilidad de los que han gobernado este país es tan extraordinaria, que parece mentira que todavía nadie de los gobiernos de los últimos años, del PSOE, de los tribunales de cuentas, de la justicia española, de la oposición, de los que se llevaron el dinero a paraisos fiscales, no hayan sido conducidos ante la justicia española por los crímenes y delitos cometidos por aquellos que tomaron las decisiones que nos trajeron hasta aquí. Evidentemente, las decisiones no las tomó el viento, aunque sea el dueño de la Tierra, según algún iluminado.

Queridos compatriotas, no permitan que les sigan tomando el pelo, de los 5,6 millones de parados, 3,2 millones le deben la pérdida de su trabajo a la Z de Zapatero, a los defensores de la alegría que nos hacían hermosas canciones, a un partido político que dio, da y seguirá dando vergüenza, me refiero al PSOE, por supuesto; a los sindicatos y sus liberados, a los empresarios de la CEOE y sus apañados, pero también a la oposición, nacionalistas y PP, de la mirada para otro lado, y a todos los que lo hicieron posible. Entre ellos once millones de españoles que votaron engañados –dejándose engañar- por un partido que ha traído a este país, paro, ignorancia, pobreza, mezquindad y mucha miseria.

Se calcula que entre 45.000-60.000 millones de euros, sería la cantidad mínima de dinero que se desvió de las arcas públicas a manos privadas durante las dos últimas legislaturas, bien en forma de sobrecostes, pagos sobre obras inexistentes, operaciones dudosas, o directamente en forma de subvenciones, algunas a fondo perdido, a empresas de familiares y amigos, como los casos de Chaves o Blanco, o dádivas a los proyectos más peregrinos cobrados a precio de obra de arte japonesa.

Con esa cantidad se podrían pagar los subsidios a los parados durante todo un año, haber reducido en 200 puntos la prima de riesgo y no viviríamos ahora asfixiados porque los socialistas dejaron las arcas del Estado llenas de pagarés y deudas. Pero lo más extraño, es que no haya habido nadie que sea responsable de ningún error, tras el mayor desfalco que ha sufrido España en su historia. Ni siquiera una acusación por negligencia por el mal uso de dinero público, aunque en estos momentos hay abiertas unas cien por malversación a miembros del PSOE, entre ellos algún ministro, consejeros de distintas autonomías y otros altos cargos socialistas.

¿Por qué desde el PSOE se sigue negando que con su propaganda, que se ha engañado al pueblo, que se cometieron delitos fiscales, actos de corrupción y se ha puesto en peligro el bienestar de todos los españoles, con la estrategia de tierra quemada para el que viniera detrás?

No sé ustedes, pero yo lo tengo claro, mientras no veamos a algún miembro de los gobiernos de Zapatero en la cárcel, este país no recobrará el sentido común, seguiremos disfrutando de las bacanales sociales y los entramados parásitos que se crearon en los últimos ocho años. No es que el PP o los nacionalistas no tengan miserias que ocultar, que también las tiene, pero en proporción de menos del 1 % de las que cometieron los del PSOE.

Sigo sin comprender que tipo de pacto o acuerdo han establecido los del PSOE con los del PP para pasar página a tanta molicie, no tiene sentido que el PP cargue con el legado de miseria que les dejaron los del PSOE sin decir ni una palabra contra nadie que haya sido responsable, cierto es que se echarían a la calle las hordas de apesebrados, pero van a hacerlo igual, así que no se entiende como si hay que sacrificar el PSOE para que los mercados internacionales vuelvan a confiar en España, no se hace.

Hay demasiada oscuridad en este túnel, lo extraño es que hayamos cambiado de gobierno y a nadie se la haya ocurrido encender la luz, para ver con claridad la situación real en la que nos encontramos y posteriormente exigir responsabilidades a los que la causaron. Sin duda, si se viera esa firmeza en el Gobierno de Mariano Rajoy los mercados internacionales volverían a confiar en España, pero como van a hacerlo si en Andalucía siguen jugando al país de las maravillas de Zapatero, como si no se hubieran enterado de que este país está hundido para un par de décadas, gracias al socialismo.

Enrique Suárez

jueves, 10 de mayo de 2012

Aquí algún político se está forrando y no quiero señalar a nadie


Lo de Bankia tiene su aquello, en agosto de 2011 se crea como banco y en mayo de 2012 se nacionaliza para que no entre en quiebra. La diferencia de su valor accionarial entre entrada y salida del IBEX tan sólo se reduce en un 40 %. Las inversiones del Estado en el proyecto de privatizar algo que era público para luego hacerlo público de nuevo, se explican con detalle en Principia Marsupia, incluso con la participación de todos los partidos y sindicatos en su gestión desde el Consejo de Administración, ese en el que un delegado de UGT cobraba 180.000 euros al año por representar los intereses de los trabajadores.

Lo de Bankia no es un hallazgo extravagante de la situación a la que nos han llevado los políticos y sindicatos en España, con sus sabias decisiones, porque habrá que recordar que la transformación de las Cajas de Ahorros en Bancos fue un proceso perfectamente urdido, perdón diseñado, por esa eminencia que dirige el Banco de España y los más listos entre los listos de nuestros gobernantes. Insisto, no es un hallazgo extravagante, una espuria casualidad, una barbaridad ocurrida, al contrario, es un ejemplo palmario de como está la situación financiera de este país, sin mencionar a los bancos privados, que esa es otra. Recordemos los millones que se invirtieron en Caja Castilla La Mancha o el caso de la CAM, con unos agujeros negros que compiten con los de los lugares más oscuros del Universo, y por los que todavía no hay ni un solo autor en la cárcel, ni uno, ¿a qué parece imposible?.

Apropiarse del dinero público desde cargo oficial es un delito de cohecho, vulnerar la ley desde un cargo público para beneficiar a alguien es un acto de prevaricación, inmunidad es no verse afectado por las legislaciones que afectan a los demás, e impunidad, no recibir sanción habiendo incumplido la ley, por último, víctimas, son las personas que sufren daños o perjuicios por la acción de alguien que habitualmente es considerado culpable si tiene intención en causar el daño.

Las cosas que están ocurriendo en este país nos conducen a un pensamiento definitivo y determinante: en España no existe una democracia, sino una aristocracia política, en la que el cumplimiento de las leyes distingue a los súbditos de los poderosos, como antes de 1812. Nos han robado la Constitución y se han quedado tan frescos. No puede haber una democracia porque nuestra Constitución dice que todos los españoles somos iguales ante la ley, y eso es una falsedad flagrante, pues los políticos disfrutan de inmunidad e impunidad en sus actos, mientras que las leyes sólo sirven para el control político de los súbditos (no ciudadanos) y la imposición del gravamen correspondiente a los desmadres de los que se gastan nuestro dinero; es necesario recordar que Zapatero se ha gastado lo que no teníamos (medio billón de euros entre 2008-2011), para que Rajoy nos expolie de lo que tenemos. Pero ni un culpable, ni siquiera un responsable o un arrepentido que pida perdón a los españoles por lo que ha ocurrido; algo que continúa ocurriendo y ocurrirá en un futuro inmediato.

Llegados a este punto habrá que ir pensando en hacer algo, porque si esto no es una democracia, ¿para qué vamos a seguir pagando impuestos?, ¿para qué se los gasten unos tarugos en lo que les plazca sin rendir cuentas a los que pagamos, mientras nos siguen contando cuentos?. Creo que se va cociendo algún movimiento de resistencia fiscal, porque los ciudadanos no sólo tenemos derecho a votar en unas elecciones, sino a exigir que se cumpla y se haga cumplir la ley, y desde luego, que no se despilfarre el dinero público que proviene de nuestros impuestos para que miles de explotadores vivan magníficamente a nuestra costa, mientras los españoles cada día tenemos peor calidad de vida, menos ingresos, menos trabajo y más impuestos.

Estoy convencido que los políticos que tenemos en este país se piensan que los españoles somos idiotas, y por eso no dudan en seguir tomándonos el pelo, expoliándonos y riéndose de nosotros con acciones, que en cualquier país normal serían suficientes para echarlos a la puta calle a todos. ¿Cuánto más vamos a resistir tanta memez? ¿No se dan cuenta de que tienen al país harto y al borde de echarse a la calle para acabar con tanta bazofia inhumana que regenta nuestro destino contra nuestra voluntad, en nuestro perjuicio y a nuestra costa?

Enrique Suárez

miércoles, 9 de mayo de 2012

Ciudadanos en la Red en Facebook


Este blog nació hace 6 años con la intención de ofrecer opiniones diversas sobre la realidad política y social española, ante la deriva que se preveía por entonces y que al final se ha confirmado; en algunas ocasiones nos hemos ocupado también de cuestiones internacionales, y de otras temas relacionados con la economía, la cultura, las tecnologías, las comunicaciones o el humor. Siempre procurando salirnos del rédil informativo y las versiones para el consumo de masas. Hemos sido heterodoxos y herejes del lavado de cerebro persistente a que se ha sometido a los españoles desde hace casi una década.

Está web se creó inicialmente por cuatro personas, aunque en ella han colaborado muchas más. Hemos sufrido ataques cibernéticos, denuncias judiciales, y un montón de peripecias para llegar hasta aquí. Siempre hemos sido extraordinariamente críticos con el pensamiento políticamente correcto, con las versiones oficiales y con la propaganda a que este país ha sido sometido en los últimos años. La libertad de expresión ha sido nuestra bandera desde el primer día hasta hoy y seguirá siéndolo.

Sabemos que tenemos seguidores en diversos lugares de España y en diversos países del mundo, al menos eso nos revelan las estadísticas. Gracias a las Redes Sociales, hoy tenemos la oportunidad de reunirnos y poder establecer debates sobre los temas que nos interesen, por eso se ha decidido crear la página de Ciudadanos en la Red en Facebook, a la que queremos invitar a todos nuestros lectores. Sed bienvenidos.

Página de Ciudadanos en la Red en Facebook

Gracias por vuestro apoyo a lo largo de todos estos años.

Ciudadanos en la Red

La España devaluada. ¿Cómo va a devolvernos la confianza Mariano Rajoy si no la tiene ni en sí mismo?


"El que no cree en si mismo miente siempre" Friedrich Nietzsche

Siempre que veo a Rajoy decir que sus medidas son el resultado de las nefastas políticas de los últimos gobiernos que le precedieron en La Moncloa, pienso que hay una parte importante de verdad en su afirmación, pero también una colección de mentiras acumuladas que hacen dudar de su credibilidad, no sólo a los españoles, sino también a los mercados internacionales, que le han pillado la intención al gallego, inmortalizándolo en la escena de no saberse si sube, baja, o se queda parado en la escalera del sentido común. Entre otras cosas, porque han tenido previamente experiencias con otros países que han hecho lo mismo: Grecia, Portugal e Italia.

Los españoles, posiblemente muchos más de los que nos cuenta el CIS, comenzamos a dudar de Mariano Rajoy cuando se permitió hacer lo mismo que su antecesor: mentir, para ganar las elecciones, diciendo que no iba a subir los impuestos y aumentando los tramos del IRPF; abogando por sectores que no se tocarían como Educación y Sanidad y haciéndolo sin miramientos; postulándose para hacer una defensa de los intereses nacionales tanto en territorio español como ante la Unión Europea, para cumplir las instrucciones que le dicta Merkel cada semana.

La cuestión está bien clara, por si algún español no se ha enterado, el objetivo es empobrecer este país y a sus habitantes en un 30-40 % de los recursos que perciben, dinero que pasará directamente al Estado para enjugar los déficits y deudas que el descerebrado que le precedió dejo acumulados, en una política de tierra quemada inconfesable y suicida, para que el gobierno que le sucediera no pudiera resolver los problemas de los españoles, salvo con grandes sacrificios, reduciendo su bienestar y calidad de vida para las próximas décadas.

Una buena prueba de la deriva abisal que ha tomado nuestro país es la pérdida de valor de la bolsa española en un 20 % en los últimos cinco meses, lo que indica la estampida de los capitales extranjeros que desconfían de la genialidad del lector de El Marca para resolver los problemas que tiene España. Más de un mes lleva la prima de riesgo, que es ya como de la familia de todos los españoles, sin descender de los 400 puntos; el paro sigue creciendo, las empresas cerrando, y los bancos recibiendo dinero público. Realmente no creo que sea para mostrar orgullo por sus hazañas económicas.

No sé, pero me parece que el Gobierno de Mariano Rajoy carece de sentido común, que dicen que es el menos común de los sentidos. Sus políticas intervencionistas, que apenas se distinguen de las realizadas por sus predecesores, poco tienen que ver con los mecanismos que pueden hacernos salir de la crisis y eso es lo que está generando gran desconfianza entre los españoles y los inversores internacionales. Quizás sea un problema de ausencia de criterio o total desconocimiento de como se resuelven y se han resuelto las crisis económicas en otras ocasiones y en otros lugares.

Aportaré mi opinión al respecto, si España está como está, es fundamentalmente por una razón: el Estado descomunal que se ha creado en un proyecto socialista que tenía como objetivo promover exclusivamente una economía intervenida, convirtiendo al Estado español en el principal motor de la economía, por la vía de captación de ingentes cantidades de impuestos que luego se distribuían según las luces del que manejara el dinero público, en cuestiones necesarias o delirantes, según se cruzara el cable al factótum de La Moncloa.

Mariano Rajoy no se ha enterado todavía de que para convertir España en Socialistán, fue necesario asfixiar la economía de este país, al igual que ha ocurrido siempre con los gobiernos socialistas en la historia de la humanidad, así se derrumbó el imperio soviético. Un mercado intervenido por el Estado es el legado que nos han dejado los socialistas y la losa que no es capaz de romper de un hachazo el habitante de La Moncloa. ¿Por qué no lo hace? Tanto que presume de su objetivo en cumplir con las medidas de austeridad, lo tiene bien fácil, que tome las riendas de la economía de este país y que se deshaga de todo lo que nos sobra, desmontando el tinglado que heredó con la celeridad de un rayo.

Algunas ideas al respecto, recortar los recursos del Estado que reciben todas las organizaciones parásitas que se han creado en la era socialista. Los 70.000 liberados sindicales y los 30.000 liberados empresariales, para proseguir con los 400.000 funcionarios-políticos en los que se ha incrementado la administración pública en los últimos años. Obligar a todas las entidades financieras que provienen de las cajas de ahorros a que renueven sus consejeros con profesionales competentes y eliminen a los consejeros políticos que han impuesto los partidos. Evidentemente, lo más importante es reducir el Estado como sea, hay que acotar lo público hasta su mínima expresión, entre otras cosas porque la única razón de su existencia es que muchos parásitos políticos sigan viviendo confortablemente a costa de que los españoles paguemos más impuestos. Gestión privada y profesional de lo público, competitiva y eficaz, y erradicación de toda presencia política en las decisiones sobre su funcionamiento.

Verán ustedes, no es cierto que los españoles hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades –especie con la que tratan de criminalizar a los ciudadanos de este país para que sintiéndose culpables sean menos resistentes a pagar las alzas de impuestos-, los que han vivido más allá de sus posibilidades han sido los que han hecho tremendamente mal las cosas para los intereses generales de los españoles, aunque no para los suyos, y ahora ni asumen su responsabilidad en el estropicio, sino que se ponen a la cabeza de la manifestación de la protesta por las consecuencias que se derivan directamente de su gestión de la realidad.

Socialistán no es España, Mariano Rajoy, sino su deformidad delirante proyectada por la vesania de un narcisista desquiciado que quiso convertir este país en el modelo mundial del socialismo y nos ha dejado en la ruina. Para salir de esta crisis lo primero e indispensable, es eliminar todo lo que hicieron los que se fueron con un modelo que nos hablaba del cambio climático, las energías renovables, el crecimiento sostenible, los brotes verdes, la Alianza de Civilizaciones y el talante de los “hombres de paz”. Un modelo fundamentado en la gilipollez, la inanidad y el despilfarro. No importan las consecuencias, para salir del infierno cualquier vía es buena, lo peor es sentarse, improvisando castillos de fuegos artificiales, mientras pasa el tiempo y crece la desconfianza en todos los que observan el espectáculo.

Para recobrar la confianza de los españoles y los mercados internacionales, es decir, que la gente vuelva a consumir e invertir, lo imprescindible es que el señor que está en La Moncloa, salga en la tele, diga como dejaron las arcas del Estado los que se fueron y a continuación establezca cinco propuestas concretas para los seis próximos meses y las cumpla. Pero claro, para hacer eso hay que tener confianza en sí mismo, algo de lo que carece Mariano Rajoy. ¿Para qué le sirve una mayoría absoluta y el gobierno de su partido en la inmensa mayoría de autonomías y ayuntamientos importantes si no sabe hacer uso de ella?. ¿De qué le sirve el poder, casi absoluto, a alguien que no sabe convertirlo en gobierno eficaz?. ¿Cómo va a devolvernos la confianza Mariano Rajoy si no la tiene ni en sí mismo?

Enrique Suárez

lunes, 7 de mayo de 2012

Rajoy, mételos en la cárcel antes de que nos sepulten en la miseria

"La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia"
Amos Bronson Alcott

Estaba escuchando la radio y de pronto me encuentro con un alcalde de una capital de provincia española que dice que en su ayuntamiento están asfixiados gracias a que la autonomía les va dejando cada vez más competencias de las que pueden asumir. Contaba que una residencia asistencial de competencia autonómica, era mantenida íntegramente por su Ayuntamiento, pero que la autonomía había impuesto un modelo que hacía que las plazas salieran un 60 % más caras que a precio de mercado, también refería el caso de un colegio público que al final terminaba costándole cada niño 1.000 euros al mes, cuando la competencia era autonómica, pero entre pitos y flautas esto era lo que sufragaba el Ayuntamiento, y decía el alcalde que le valía más enviar los niños a estudiar a Harvard con todos los gastos pagados, y no le faltará razón.

Este es el país que nos ha dejado el PSOE, en mantener esta locura se ha gastado el contador de nubes medio billón de euros en los últimos cuatro años de égira, elevando la deuda española hasta tal punto que la prima de riesgo se ha convertido en nuestra sombra. La verdad que tener ineptos en el poder supone un precio muy elevado tarde o temprano. Nadie podrá decirle a Zapatero que no ha hecho justicia social, cuando llegó había en este país 2,3 millones de parados, cuando se fue había 5,5 millones, nadie en la historia de España ha destruido tantos puestos de trabajo como él y los sindicatos de Toxo y Méndez, al alimón.

Ayer leía en un periódico que el Estado se ha gastado más de 1.200 millones de euros en construir AVEs que resultan deficitarios, y por lo tanto, innecesarios. No quiero ni acordarme del dinero que le concedió a las cajas de ahorros para que se convirtieran en bancos, eso sí, con el paquete de consejeros políticos de su partido y de los demás en el trasvase. Y todavía está la cosa sin arreglar, como hemos podido comprobar hoy con lo de Bankia.

A pesar de que este país cada día tiene menos recursos, menos población y menos necesidad de funcionarios, al iluminado no le impidió incrementar en medio millón los funcionarios de las administraciones del Estado, tampoco puso coto ni freno a que España se haya convertido en el país que más “funcionarios políticos”, es decir, nombrados a dedo, tiene de toda Europa por habitante, 450.000 colocados por la gracia de sus cejas. Por fin nos hemos enterado de los sindicalistas liberados que viven a costa del Estado directamente, aproximadamente 70.000, al igual que de los empresarios, unos 30.000, que juntos son denominados “agentes sociales”, cuando en propiedad habría que definirlos como “parásitos estatales”. Paz y Amor... y "el plus" para el PSOE.

Pero lo que más me preocupa de todo lo que está ocurriendo es que aferrados al poder, viviendo de lo público, tenemos una legión de innecesarios dispuestos a quemar el país como a alguien se le ocurra moverlos de su puesto. Podríamos decir que nos tienen secuestrados a todos los demás. Estos son los que matan por la defensa de lo público, y no me extraña, viviendo como viven de ello, como para que les cierren el negocio y se tengan que ir a la puta calle como los que no han tenido la oportunidad de colocarse por tener un carnet entre los dientes. Sin contar el daño que pueden causar unos ineptos sobrealzados a la toma de decisiones que nos afectan a todos sin tener ni puñetera idea. La justicia social va a consistir en eso, en que unos vivan bien a costa de los demás jodiéndoles la vida y cobrando, al mismo tiempo, lo que no soñarían en un país normal por lo que saben hacer, por organizar el estropicio.

Con que cariño recordamos los españoles en estos momentos aquellas palabras de ánimo que nos brindaba José Luis cuando decía que España estaba en la champions de las economías mundiales, cuando Solbes negaba la crisis, cuando conocimos lo que era una desaceleración, los coches eléctricos y las energías renovables. Sin contar las conjunciones interplanetarias y otras cosas de imposible olvido.

Mariano Rajoy no se ha enterado en el país en el que vivimos los españoles, tiene demasiado talante o le falta suficiente talento para mostrarnos en su plenitud y apoteosis el legado de sus antecesores, subiéndose al púlpito de TVE y entonando aquella máxima sapientísima de Maximilien Robespierre: “porque me compadezco de los oprimidos, no puedo compadecerme de sus opresores” e informar a continuación que se han cursado las denuncias judiciales correspondientes contra sus predecesores, por todos los crímenes que han cometido, porque auténtico crimen es enviar al paro a tres millones de españoles por la soberbia de un personaje con delirios y la corte de mendaces que le acompañaron, y dejar a 47 millones de españoles en la incertidumbre, al borde de la quiebra del Estado y la miseria compartida, por haber convertido España en el país de los sueños de un inútil narcisista, despreciable y desquiciado.

Realmente estoy anhelando ver las críticas del próximo libro sobre economía, creo que será el primero y último, del iluminado que habitó en La Moncloa durante los últimos siete años, la osadía no tiene límites cuando se sostiene en la ignorancia; el que aprendió economía en dos tardes y destrozó un país con sus delirios ahora pretende dar lecciones al mundo de su obra; parece una tomadura de pelo, pero un narcisista como Zapatero lo dice en serio, sin duda alguna; sin embargo, hay que tener la cara más dura que el basalto, porque Zapatero escribiendo de economía es lo mismo, o peor, que si viéramos un tratado de cirugía firmado por el Dr. Jack "el destripador".

Rajoy mételos en la cárcel, antes de que nos lleven a la miseria. Échale agallas hombre, que ellos no dudaron ni un instante en jodernos la vida para enriquecerse y asegurarse el futuro. Se lo merecen.

Son unos miserables.

Enrique Suárez

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