La nueva política en España parte de un año cero: el atentado del 11-M. Ahí se rompió toda continuidad de nuestra historia, los terroristas lograron su objetivo que no era otro que desestabilizar España. Hoy nos damos cuenta mejor de lo ocurrido. Aznar hizo un intento de cambiar las alianzas tradicionales de nuestro país, para coger peso internacional y tuvo el coraje de hacerlo, uniéndose a nuestros aliados británicos y norteamericanos. Pero alguien no podía permitir que España se reuniera con naciones liberales, repitiendo la historia de los cien mil hijos de San Luis que torcieron la deriva hacia la libertad de nuestra nación tras el trienio liberal, hace aproximádament doscientos años.
Durante este tiempo hemos conocido un PSOE sin alma, que traiciona sus propios ideales, las esperanzas de sus electores, que se ha convertido en una maquinaria electoral cuyo único objetivo es alcanzar el poder, a cualquier precio, aunque sea el de dejarnos en la ruina y la desmoralización más absoluta a los españoles, es un PSOE egoista, extraño, insolidario. Hay otro PSOE, callado, quieto, paralizado por el miedo, ante las cosas que está haciendo el gobierno que patrocina. Se ha visto en las primarias para la candidatura a la Comunidad de Madrid y en las quejas justificadas de sus históricos.
Pero ahora estamos asistiendo a algo que resulta inconcebible, bien está que el PSOE entregue su alma a Mefistófeles en sus faústica deriva, pero es absolutamente extravagante que el PP, en su trayectoria de acompañamiento al rival, haga lo mismo con su partido. ¿Se va a quedar el PP sin alma?. ¿Traicionará también sus principios para triunfar en las elecciones?. ¿Todo vale?
Mientras el asesor aúlico de Rajoy, Pedro Arriola, le recomienda que se vaya a dormir hasta que el PSOE se caiga, dejándonos en la ruina, con una política de tierra quemada que impedirá cualquier solución; el ideólogo actual del partido el señor Lasalle, escribe un libro que parece la interpretación socialista del pensamiento liberal, fundamentando el liberalismo español en las propuestas de Rawls, cuando es España el lugar de nacimiento del término Liberal en el Cadiz de 1811, desconociendo que la Revolución Liberal española fue la única que se puede comparar con la Revolución Norteamericana en Europa. Renunciando a los orígenes políticos de la Nación española. Apartándose de lo que es el PP, de sus principios, de sus valores, de sus creencias tradicionales, para tunearlo acorde con los tiempos.
No son capaces de comprender en el PP la experiencia de su rival político, el PSOE, en plena agonía política, “a punto de morir de éxito”, precisamente por abandonar sus principios, valores y creencias. En el PP parece que quieren superar el despropósito. ¿Acaso no se dan cuenta de que cuando el futuro es incierto, la mejor alternativa es regresar al pasado y tomar el camino correcto, para no volver a equivocarse, para no volver a equivocarnos?.
Francisco Álvarez Cascos representa el camino correcto del PP, su presencia en la política es el regreso a la conciencia auténtica de este partido, cuando ha atesorado sus mayores logros. En el PP de Mariano Rajoy se están dejando cegar por el poder, por la ambición, por el triunfo y se están olvidando de lo que representan, de lo que realmente son, quieren alcanzar el triunfo, porque la realidad derrote a su rival, no por el triunfo de sus propias propuestas. Craso error, letal porvenir.
Hay que abandonar la política icónica fundamentada en la imagen y la propaganda, hay que salir de ahí y regresar a la realidad. El PP puede derrotar al PSOE por sí mismo, no necesita la inestimable ayuda de la crisis, de la deriva catalana o la coyuntura vasca, del contubernio político con ETA, o la mirada al paraiso que se aleja, mientras nos vamos quedando en el infierno.
El PP necesita hechos, no palabras. El PP necesita moral, no componendas. El PP necesita SER y no sólo ESTAR. No se puede triunfar en unas elecciones, de ninguna forma, prolongando el engaño al que nos ha sometido el PSOE a los españoles.
La cuestión de la candidatura al Principado de Francisco Álvarez Cascos es mucho más que una cuestión periférica, es la fotografía de una realidad, el retrato de una parsimonia. Siendo el mejor candidato, ofreciendo un triunfo seguro en las encuestas, reuniendo más seguidores directos confirmados por notario que ningún político en la historia de la democracia española está siendo relegado por su partido, humillándolo a él y a todos sus avalistas, entre los que se encuentra el Presidente Aznar. Si el PP le dice que no a Cascos será la demostración irrefutable de que se ha quedado sin alma y ya no es el PP, sino otra cosa muy diferente a lo que la gente se imagina.
En estos momentos Cascos, además de otras muchas cosas es un test, decirle que sí a su disponibilidad es asumir que el PP es lo que es y no quiere ser otra cosa, ofrece confianza y seguridad a los electores, garantía de trabajo y servicio a los ciudadanos, honestidad y principios a los españoles. Decirle no, es reconocer que el PP se ha quedado sin alma, sin pasado, sin futuro, que el PSOE ha logrado absorberlo en su adanismo para convertirlo en un engendro, porque Zapatero necesitaba distinguirse del PSOE para hacerse con el partido, pero Rajoy no lo necesita, en sí mismo representa todos los valores del PP reunidos, el pasado, el presente y el futuro.
Mariano Rajoy es inteligente y se dará cuenta, de que todos aquellos que en su partido rechazan a Cascos, por las mismas razones que aducen, estarían dispuestos a rechazarle a él. Creo que ha llegado el momento de que Rajoy muestre su inteligencia, permitiendo que Francisco Álvarez Cascos sea el candidato del PP para todos los asturianos. No hacerlo sería suicida para Rajoy, para el PP, y para los españoles y no estamos para experimentos.
Enrique Suárez
Durante este tiempo hemos conocido un PSOE sin alma, que traiciona sus propios ideales, las esperanzas de sus electores, que se ha convertido en una maquinaria electoral cuyo único objetivo es alcanzar el poder, a cualquier precio, aunque sea el de dejarnos en la ruina y la desmoralización más absoluta a los españoles, es un PSOE egoista, extraño, insolidario. Hay otro PSOE, callado, quieto, paralizado por el miedo, ante las cosas que está haciendo el gobierno que patrocina. Se ha visto en las primarias para la candidatura a la Comunidad de Madrid y en las quejas justificadas de sus históricos.
Pero ahora estamos asistiendo a algo que resulta inconcebible, bien está que el PSOE entregue su alma a Mefistófeles en sus faústica deriva, pero es absolutamente extravagante que el PP, en su trayectoria de acompañamiento al rival, haga lo mismo con su partido. ¿Se va a quedar el PP sin alma?. ¿Traicionará también sus principios para triunfar en las elecciones?. ¿Todo vale?
Mientras el asesor aúlico de Rajoy, Pedro Arriola, le recomienda que se vaya a dormir hasta que el PSOE se caiga, dejándonos en la ruina, con una política de tierra quemada que impedirá cualquier solución; el ideólogo actual del partido el señor Lasalle, escribe un libro que parece la interpretación socialista del pensamiento liberal, fundamentando el liberalismo español en las propuestas de Rawls, cuando es España el lugar de nacimiento del término Liberal en el Cadiz de 1811, desconociendo que la Revolución Liberal española fue la única que se puede comparar con la Revolución Norteamericana en Europa. Renunciando a los orígenes políticos de la Nación española. Apartándose de lo que es el PP, de sus principios, de sus valores, de sus creencias tradicionales, para tunearlo acorde con los tiempos.
No son capaces de comprender en el PP la experiencia de su rival político, el PSOE, en plena agonía política, “a punto de morir de éxito”, precisamente por abandonar sus principios, valores y creencias. En el PP parece que quieren superar el despropósito. ¿Acaso no se dan cuenta de que cuando el futuro es incierto, la mejor alternativa es regresar al pasado y tomar el camino correcto, para no volver a equivocarse, para no volver a equivocarnos?.
Francisco Álvarez Cascos representa el camino correcto del PP, su presencia en la política es el regreso a la conciencia auténtica de este partido, cuando ha atesorado sus mayores logros. En el PP de Mariano Rajoy se están dejando cegar por el poder, por la ambición, por el triunfo y se están olvidando de lo que representan, de lo que realmente son, quieren alcanzar el triunfo, porque la realidad derrote a su rival, no por el triunfo de sus propias propuestas. Craso error, letal porvenir.
Hay que abandonar la política icónica fundamentada en la imagen y la propaganda, hay que salir de ahí y regresar a la realidad. El PP puede derrotar al PSOE por sí mismo, no necesita la inestimable ayuda de la crisis, de la deriva catalana o la coyuntura vasca, del contubernio político con ETA, o la mirada al paraiso que se aleja, mientras nos vamos quedando en el infierno.
El PP necesita hechos, no palabras. El PP necesita moral, no componendas. El PP necesita SER y no sólo ESTAR. No se puede triunfar en unas elecciones, de ninguna forma, prolongando el engaño al que nos ha sometido el PSOE a los españoles.
La cuestión de la candidatura al Principado de Francisco Álvarez Cascos es mucho más que una cuestión periférica, es la fotografía de una realidad, el retrato de una parsimonia. Siendo el mejor candidato, ofreciendo un triunfo seguro en las encuestas, reuniendo más seguidores directos confirmados por notario que ningún político en la historia de la democracia española está siendo relegado por su partido, humillándolo a él y a todos sus avalistas, entre los que se encuentra el Presidente Aznar. Si el PP le dice que no a Cascos será la demostración irrefutable de que se ha quedado sin alma y ya no es el PP, sino otra cosa muy diferente a lo que la gente se imagina.
En estos momentos Cascos, además de otras muchas cosas es un test, decirle que sí a su disponibilidad es asumir que el PP es lo que es y no quiere ser otra cosa, ofrece confianza y seguridad a los electores, garantía de trabajo y servicio a los ciudadanos, honestidad y principios a los españoles. Decirle no, es reconocer que el PP se ha quedado sin alma, sin pasado, sin futuro, que el PSOE ha logrado absorberlo en su adanismo para convertirlo en un engendro, porque Zapatero necesitaba distinguirse del PSOE para hacerse con el partido, pero Rajoy no lo necesita, en sí mismo representa todos los valores del PP reunidos, el pasado, el presente y el futuro.
Mariano Rajoy es inteligente y se dará cuenta, de que todos aquellos que en su partido rechazan a Cascos, por las mismas razones que aducen, estarían dispuestos a rechazarle a él. Creo que ha llegado el momento de que Rajoy muestre su inteligencia, permitiendo que Francisco Álvarez Cascos sea el candidato del PP para todos los asturianos. No hacerlo sería suicida para Rajoy, para el PP, y para los españoles y no estamos para experimentos.
Enrique Suárez


