
Dice la noticia de El Periódico que de los 1.350 médicos que se colegiaron en Barcelona en el 2007, el 46,5% eran extranjeros, frente al 38,4% nacidos en Catalunya y el 15,1% en el resto de España. Un 70% de los colegiados extranjeros provienen de América Latina, principalmente de Argentina, Colombia y Perú. Un 11% de la Unión Europa, encabezada por Francia, Alemania e Italia y un 4% de la Europa del Este, procedencia que ha crecido más en los últimos años.
Preocupante es que la Generalitat y el Ministerio de Sanidad hayan preparado un decreto para acortar los procesos de homologación. Llama la atención especialmente una cifra, un 15,1 % provienen del resto de España. Cuando hace unos años esta cifra pasaba del 60 %. ¿Por qué no quieren los médicos españoles ejercer en Cataluña?.
La razón, evidentemente es política, la mayoría no están dispuestos a plegarse ante los criterios nacionalistas que les obligan a hablar en catalán. Por la misma razón, los médicos que engrosan el servicio catalán de salud, provienen en su mayoría de países del tercer mundo, de culturas diferentes, de esquemas mentales heterogéneos, eso antes de que sean españoles, porque el tripartit necesita siervos de su política y no profesionales con criterio propio. Primero la política y luego la ciencia. Las repercusiones se verán en los próximos años en los indicadores de salud de los residentes en Cataluña.
Igualmente ocurre con otras profesiones relacionadas con el bienestar humano, cómo la justicia, dentro de poco también tendrán que contratar jueces en otros lugares; como la educación, pocos maestros y profesores no nacidos en Cataluña quieren ejercer en esta comunidad, salvo que no les quede más remedio; con las fuerzas de orden público, que salen en cuanto pueden de la inefable política de la generalitat, los "mossos de esquadra" se han convertido en un instrumento político al servicio del tripartit.
Se puede extender el criterio a todas las profesiones, abogados, psicólogos, enfermeros, trabajadores sociales, ingenieros, arquitectos, aparejadores, etc. Si pueden elegir, no irán a Cataluña, y el déficit se completará con extranjeros gracias a la Generalitat. Pero también a los estudiantes, en proporción con otras comunidades de España, el lugar donde se ha notado más el descenso de Erasmus, mientras que en todas las comunidades españolas ha aumentado.
El declive de los servicios en Cataluña no es reciente, hace varios años que se ve que esta comunidad se ha convertido en foco de problemas en los servicios públicos, atracción para profesionales formados en países con menos recursos, y por lo tanto con peores condiciones.
Me alegro por los que vienen, si encuentran su futuro entre nosotros, pero realmente es penoso ver como la histeria nacionalista sacrifica la salud, la educación, el bienestar, la seguridad, la igualdad y la libertad de sus ciudadanos para seguir consolidando su causa.
Saben que nadie protestará. Tras la inmersión lingüística, vendrá la inmersión definitiva, tanto jugar a sumergirse, se terminarán ahogando en su propia mierda, y lo terminarán llamando Estrategias Nacionalistas de Progreso, en catalán, claro.
Biante de Priena
Preocupante es que la Generalitat y el Ministerio de Sanidad hayan preparado un decreto para acortar los procesos de homologación. Llama la atención especialmente una cifra, un 15,1 % provienen del resto de España. Cuando hace unos años esta cifra pasaba del 60 %. ¿Por qué no quieren los médicos españoles ejercer en Cataluña?.
La razón, evidentemente es política, la mayoría no están dispuestos a plegarse ante los criterios nacionalistas que les obligan a hablar en catalán. Por la misma razón, los médicos que engrosan el servicio catalán de salud, provienen en su mayoría de países del tercer mundo, de culturas diferentes, de esquemas mentales heterogéneos, eso antes de que sean españoles, porque el tripartit necesita siervos de su política y no profesionales con criterio propio. Primero la política y luego la ciencia. Las repercusiones se verán en los próximos años en los indicadores de salud de los residentes en Cataluña.
Igualmente ocurre con otras profesiones relacionadas con el bienestar humano, cómo la justicia, dentro de poco también tendrán que contratar jueces en otros lugares; como la educación, pocos maestros y profesores no nacidos en Cataluña quieren ejercer en esta comunidad, salvo que no les quede más remedio; con las fuerzas de orden público, que salen en cuanto pueden de la inefable política de la generalitat, los "mossos de esquadra" se han convertido en un instrumento político al servicio del tripartit.
Se puede extender el criterio a todas las profesiones, abogados, psicólogos, enfermeros, trabajadores sociales, ingenieros, arquitectos, aparejadores, etc. Si pueden elegir, no irán a Cataluña, y el déficit se completará con extranjeros gracias a la Generalitat. Pero también a los estudiantes, en proporción con otras comunidades de España, el lugar donde se ha notado más el descenso de Erasmus, mientras que en todas las comunidades españolas ha aumentado.
El declive de los servicios en Cataluña no es reciente, hace varios años que se ve que esta comunidad se ha convertido en foco de problemas en los servicios públicos, atracción para profesionales formados en países con menos recursos, y por lo tanto con peores condiciones.
Me alegro por los que vienen, si encuentran su futuro entre nosotros, pero realmente es penoso ver como la histeria nacionalista sacrifica la salud, la educación, el bienestar, la seguridad, la igualdad y la libertad de sus ciudadanos para seguir consolidando su causa.
Saben que nadie protestará. Tras la inmersión lingüística, vendrá la inmersión definitiva, tanto jugar a sumergirse, se terminarán ahogando en su propia mierda, y lo terminarán llamando Estrategias Nacionalistas de Progreso, en catalán, claro.
Biante de Priena




