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jueves, 3 de abril de 2008

La sociedad secuestrada por el poder político

Hoy hablaba con un amigo y me relató una anécdota ocurrida hace años, él, funcionario público, tras darse cuenta del excesivo gasto que suponía una determinada gestión, se decidió a escribir a su jefe de Madrid para comunicarle que con unos ligeros cambios, se podría ahorrar un 90 % de los gastos de personal, tres meses después, su jefe le contestó diciendo: "no te molestes, no vas a conseguir nada, porque son los sindicatos los que controlan el asunto y son los suyos los que se benefician del exceso de gasto, no pierdas el tiempo".

Hoy también, coincidiendo con una funcionario de otro sector me dijo que en la huelga de justicia que se está celebrando no se ha hablado del principal argumento para reivindicar la igualdad salarial, porque los sindicatos que controlaban el asunto no querían hablar precisamente del origen de la injusticia: "la desigualdad que existe en España entre los trabajadores que realizan las misma tareas en comunidades transferidas y las que están por transferir, porque eso es tema tabú".

Estos dos ejemplos anecdóticos me sirven para lanzar una denuncia pública que espero sea valorada por nuestros lectores. Realmente, que se puede esperar de unos sindicatos, unos partidos políticos o unas organizaciones no gubernamentales que viven al albur del gobierno correspondiente, en la defensa de los derechos de los ciudadanos.

La sociedad española está tomada por la política, hasta el punto de que ya no son los partidos los que deciden lo que les da la gana, sino las organizaciones que habían de enfrentárseles en la reivindicación de los derechos de los ciudadanos, las que actúan en connivencia con los partidos que se encuentren en el poder a nivel nacional, autonómico o municipal.

¿Qué ocurre cuando los defensores de nuestros derechos forman parte de los que han decidido conculcarlos?. Cada día se hace más necesario que los ciudadanos nos agrupemos en la lucha individual por nuestros derechos, más allá de las organizaciones establecidas, creando agrupaciones provisionales orientadas a la resolución de problemas concretos.

Si ayer denunciaba la representación democrática de los partidos políticos, hoy quiero hacerlo con los sindicatos, los colegios profesionales, las organizaciones no gubernamentales, y toda la estructura social creada en connivencia con el poder gubernamental correspondiente.

Los españoles estamos atrapados entre un gobierno más una oposición política que defiende sus intereses utilizando el poder adquirido con engaños en las urnas- recordemos a Solbes diciendo aquello de: "crisis, ¿qué crisis?, o a Pizarro vendiendo soluciones improbables, por no decir imposibles -, pero también por la inmensa mayoría de las organizaciones sociales que deberían defender nuestros derechos, desde las organizaciones de consumidores hasta los sindicatos, desde las ONG hasta las asociaciones de defensa del ciudadano, desde iglesias y sectas hasta organizaciones en defensa de intereses particulares.

Todas están contaminadas por subvenciones e intereses, es tal el grado de corrupción política en nuestra sociedad que los ciudadanos no podemos esperar ninguna solución que provenga de lo existente, y estamos obligados en defensa de nuestros intereses a crear algo nuevo, no contaminado e inmune a la influencia política del administrador del poder correspondiente.


Biante de Priena

miércoles, 2 de abril de 2008

Yo Soy Nacionalista


Janario
UPyD ya se ha mimetizado con el nacionalismo catalán, y lo ha hecho a la manera de Piqué.

Rodeadas de personajes secundarios, nuestras protagonistas de la viñeta de hoy son la mierda que hay en el suelo y la mosca que acude a ella encantada. Podría haber dibujado una rosa encima de la mierda -en plan: de una mierda también puede nacer algo hermoso-, pero en la vida hay que ser elegante, al menos un poquito.

Terele Pávez, de la cartelera a los cartones



En un país como el nuestro, tan avanzado, tan solidario y con un gobierno tan proclive a la defensa de los intereses de los desfavorecidos, sorprende que una actriz como Terele Pávez, se haya convertido en "homeless" en las calles de Madrid, y la SGAE haciendo cejitas, mientras se les ponen los ojos como al Tio Gilito. Motivos para creer no nos faltan.

Por la erradicación de los intermediarios políticos




En las democracias "consolidadas", la representación política se encuentra en vías de extinción, creo que esta legislatura será la última en que los dos grandes partidos, PSOE y PP, se disputen el derecho a gobernar en España. Se van a producir vertiginosos cambios en los próximos tres años

No se acaban de enterar los políticos de que los ciudadanos del siglo XXI no están por la labor de ser representados, sino por la auto representación, por la defensa directa de sus intereses. ¿Es que acaso necesitamos ser representados políticamente?.

Eso estaba bien cuando la ignorancia inundaba el país, pero actualmente con una población no analfabeta, con criterio suficiente sobre lo que le conviene en la vida, con acceso a más información de la que podrán consumir, con unas posibilidades de comunicación ilimitadas, y con una tecnología que permite la decisión inmediata, no hay ninguna necesidad de tener 350 diputados y 260 senadores, representando a los ciudadanos, por la sencilla razón de que los ciudadanos pueden representarse a sí mismos.


El sistema representativo español ha alcanzado unos niveles de perversión inimaginables, cuando en 1978 se aprobó la Constitución española, nadie pensaba que 30 años después ibamos a estar así. Realmente, ¿para qué sirven los parlamentarios?, no veo su la utilidad, alguien que accede a un puesto representativo con el único criterio de que su jefe de partido le imponga en el puesto, no reúne méritos para representar a nadie. Si al menos superaran los exámenes que tiene que hacer cualquier opositor a auxiliar administrativo, cualquier mínmima selección de personal en relación al puesto que van a ocupar.

El Parlamento español está desprestigiado y es absolutamente inútil para resolver los problemas que tenemos los españoles, largas discusiones inanes, una frivolidad rayana en el espectáculo, una falta de rigor dramática, y una presencia mediática insoportable, convierte a esta colección de privilegiados en una reunión de aprovechados. Ya no hay nada más allá del interés personal y partidario en la representación política.

En Italia, que mantiene un sistema democrático al que cada día nos parecemos más, los ciudadanos ya se están cuestionando que utilidad tienen los políticos que les representan. En Japón, el sistema no permite que los políticos controlen el poder que está habitualmente en manos de los funcionarios. En Suiza, nadie conoce al presidente porque lo cambian todos los años, para que no le dé tiempo a corromperse. En Francia, Bayrou, el tercer candidato más votado en las elecciones presidenciales, se ha desplazado hacia el movimiento ciudadano abandonando el sistema tradicional de partidos, y en España, estamos comprobando que no hay alternativa política que realmente represente los intereses de los ciudadanos, a pesar de que un 70 % de la población haya votado por partidos políticos, hay un 30 % que no lo ha hecho, y que realmente no participan de la representación teatral que cada cierto tiempo nos ofrecen con el gran espectáculo de las elecciones.

Los medios de comunicación viven de la controversia política, del futbol, y de los programas viscerales, alguna serie de televisión, alguna película, algún documental y para de contar. Necesitan de la política de forma directa para las subvenciones e indirecta para la publicidad. Pero también están llamados a modificar su programación, porque en menos de un año la oferta de canales por internet será impresionante. Se está acabando un modelo, al tiempo que nace otro que nada tiene que ver con el anterior.

De la prensa y las emisoras de radio se puede decir lo mismo, y también de las grandes agencias informativas, hoy la información fluye por la red, y un buen porcentaje de la población utiliza la red como única fuente de información.

El único problema que veo en dar el paso que necesitamos hacia la representación directa de los ciudadanos en la política es que precisamente depende de los ciudadanos el hacerlo, porque los políticos se opondrán por activa y por pasiva a perder sus privilegios, en este caso serán los rivales a batir.

Los políticos han acabado con la gallina de los huevos de oro que les suponía el "velo de silencio" que rodeaba sus actos, y realmente no tenemos absolutamente ninguna necesidad de ser representados, si nos podemos representar a nosotros mismos.

La próxima revolución política es la de conseguir que los ciudadanos podamos representarnos directamente -sin intermediarios-, defendiendo nuestros intereses en el sistema político. Y mientras tanto, tenemos que avanzar hacia el "voto dinámico", es decir, los ciudadanos conceden un voto a un partido, pero si les defrauda se lo puede retirar, en un ámbito en que la confianza ha sido defraudada tantas veces, solo queda el control directo de las gestiones políticas de nuestros representantes. En realidad, que más nos da que nos represente el PSOE, el PP, los nacionalistas, IU o UPyD, si todos son más de lo mismo.

Desde el comienzo de esta legislatura, hace falta dar un giro copernicano en la democracia representativa, eso de obtener un acta de diputado y pasarse cuatro años cobrando del erario sin tener que dar cuentas de lo que se ha hecho es algo que debe resolverse, y solo se puede hacer desde el control ciudadano.

Es hora de que hagamos un seguimiento de los diputados que hemos votado, uno a uno, al igual que de los senadores, por mi parte voy a hacerlo, y sería bueno que todos hiciéramos lo mismo, o al menos unos cuantos. Seamos la sombra de nuestros políticos, exijamos rendimiento y eficacia, al fin y al cabo, con nuestro voto hemos contribuido a que sean contratados en el servicio público, con buenos sueldos y un horario de trabajo que no les va a causar demasiados trastornos en su vida, algo que pagaremos entre todos.

Si queremos luchar por la igualdad, lo primero es acotar los privilegios de los políticos, si queremos luchar por la libertad, tenemos que zafarnos de los que oprimen nuestra existencia, si queremos luchar por la justicia, no debemos consentir que nos sigan tomando el pelo. ¿Seremos capaces de defender nuestros propios intereses?, ojalá sea así. Que nadie decida por ti, exige tus derechos.

Erasmo de Salinas

Más memoria histórica: Himno de la Corriente Zanahoria



Ciudadano UbU

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