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viernes, 6 de abril de 2007

La resolución ciudadana

Vamos a cambiar el mundo, ¿por qué no?.

Los ciudadanos no podemos permanecer impasibles ante las cosas que ocurren, y que habitualmente están organizadas por inercias irracionales y sustentadas por los políticos que nos gobiernan, y los que se les oponen.

Debemos apartar a los políticos del escenario de las decisiones, no son merecedores de nuestra confianza. Se han organizado en la defensa de sus propios intereses y lo único que hacen es promover sus beneficios personales, contra los de todos sus representados. Los principales adversarios de los ciudadanos son los políticos, todos los políticos, de cualquier color y condición.


En relación a la forma de hacer las cosas en política, creo que algo que no satisface a nadie requiere su sustitución por algo alternativo. ¿Nos gusta lo qué hay?. A mí, particularmente, no. Me parece que tenemos una cohorte de ineptos gobernando-opositando, en nombre de la voluntad general, pero al servicio de voluntades particulares.

Si contemplamos la obra de Rodríguez Zapatero en esta legislatura, es como para repensar la democracia, y no volver a pisar las cabinas electorales, ni cada cuatro años. La que ha organizado este individuo y su corte pesebrera.

La ministra de sanidad estructurando “por nuestro bien” la vida privada de los sufridos españoles, con criterios puritanos, pero sin recato alguno; la de vivienda, inventando panteones a los que llama minipisos; Moratinos, haciendo la política más desastrosa en Asuntos exteriores desde que en 1957 España ingresó en la ONU.

Solbes, ese hombre tan venerado, poniendo en práctica el liberalismo económico más extremo y vendiéndolo como socialdemocracia; Caldera, creando el sistema dual de trabajo más acelerado del mundo occidental y disfrazando la solidaridad de esclavitud con los inmigrantes; Alonso y las fuerzas de paz en Afganistán, que en realidad están en guerra encubierta; la Narbona, anegando la Constitución con desaladoras; la vicepresidenta, inundando de millones a las escuadras feministas, y a otras organizaciones sectarias y rompiendo la transición democrática por decreto-ley; Rubalcaba, ay, Rubalcaba, donde no estará.

Del presidente no diré nada, bueno sí como no voy a decir nada: la paz, la Alianza de las Civilizaciones, el pensamiento Alicia, el sectarismo, la memoria histórica, para que seguir. ETA le aplaude, con eso es suficiente. De Juana Chaos, Batasuna, Carod-Rovira, los principales enemigos de nuestro país no dicen nada contra él, por algo será. ¿Quién no quiere a Zapatero?, y ¿Quién lo quiere?.

IU ya no se sabe ni lo que es, y lo peor es que se ha convertido en un fiasco político, porque no puede ser comunista, ni verde, ni altermundista, ni nada de nada, mejor se integraban en el PSOE, como López Garrido; Llamazares haría bien de portavoz en su sustitución.

La oposición queda circunscrita al PP, porque todos los demás son invitados a la gran mesa del poder. Rajoy, a pesar de ser gallego, no manifiesta la ironía suficiente para delatar la ineptitud de sus rivales.

Comete demasiados errores, apoyando estafatutos, echando a la gente a la calle más de la cuenta, cuando lo que tiene que hacer es plantarse en el Parlamento, y hacer huelga de hambre en los pasillos, hasta que ZP lo indulte del ostracismo, y para que se vea en la CNN, como está la cosa. ¡País!.

No, tampoco me convence esta oposición mecabreo-contemplativa. Acobardada nos anda esta gente de la derecha, que temen decir algo fuerte, no vaya a ser que les consideren fascistas, cuando ellos aspiran a ocupar el centro político en este país. Mira que tenemos una derecha tontorrona, que se deja guiar por sus contrarios.

De los nacionalismos pues poco se puede decir, que siguen ejerciendo el poder feudal que extraen de la Constitución con el consentimiento del PSOE. En el País Vasco no se vive en libertad, en Cataluña y Galicia, tampoco, porque hay gente que está y se siente oprimida por el poder autonómico que organiza los servicios públicos a su interés.

El tema de la lengua tanto en el ámbito educativo como laboral es sangrante en Cataluña; el tema de la mordaza vasca, con la pistola en la nuca, ya resulta insoportable. El tema de la implantación del galleguismo a calzador, también resulta agobiante

¿Y los Ciudadanos?

Pues hasta ahora, a verlas venir; pero aquí estamos, dispuestos a sobrepasar la mediocridad que nos circunda y atenaza, aunque sea saltando la valla de la historia reciente de este país amedrentado.

Que ya estamos hartos del juego de me votas-te represento-hago lo que me da la gana. Pues no, eso se ha acabado. Vamos a reemplazar a los políticos por ciudadanos, y lo vamos a hacer lo antes posible. ¿Pero se han creído estos caciques que el pueblo es idiota?.

Tenemos los elementos suficientes y necesarios para ocupar los lugares que nos corresponden en la política, que evidentemente son todos. Desde la presidencia del gobierno hasta la pedanía del pueblo más remoto. El poder es de los ciudadanos, no de los políticos.

La resolución ciudadana es algo más que una revolución, en la que se suele dispersar demasiada energía y al final siempre son aplastadas por el poder. Hemos aprendido de la historia vivida.

La resolución de los ciudadanos es una determinación, la de representarnos a nosotros mismos. Nada de intermediarios, ¿para qué los necesitamos?. Y además, lo caros que nos salen. Nos llevan engañando toda la vida con el cuento de las ideologías, que si izquierdas, que si derechas, que si centro, que si nacionalismo.

Pues en lo de las ideologías, ninguna, y todas. Hemos llegado a la conclusión de que no importa tanto la lealtad a unos fundamentos ideológicos, como la coherencia con los mismos. Que más da que nos digan que son de izquierdas, si luego actúan con más egoísmo que si fueran los dueños de las petroleras tejanas. Que más da que nos digan que son de derechas, si luego terminan haciendo políticas socialdemócratas para quedar bien con todos.

Nuestros políticos no nos representan bien, y además, bloquean e impiden la solución de la mayoría de los problemas sociales y económicos, por no decir culturales, que tenemos en la actualidad. Su bienestar se deriva del malestar de todos, o mejor dicho, del retraso en el bienestar que deberíamos tener si hicieran las cosas bien.

Los Ciudadanos no tenemos una ideología predeterminada, aunque de tener alguna, seguro que no es de izquierdas-derechas o nacionalista-no nacionalista; nuestro objetivo es superarlas, porque llevamos décadas soportando la estupidez de los que gobiernan, y la estupidez de los que se oponen. La praxis ciudadana va más allá de la confrontación permanente, y desde luego, tampoco busca la trampa del consenso. Es todo mucho más sencillo, se trata de hacer las cosas bien, y honestamente.

Se puede ser de izquierdas y derechas, y al mismo tiempo de centrista y libertario, y por supuesto, resolver el problema de los privilegios que se autoatribuyen las minorías nacionalistas, para continuar imponiendo sus hechos diferenciales a todos los demás, sean patrióticos o cosmopolitas.

Ya está bien de inventar culturas, leyendas, cuentos, mitos y ritos. La antropología es una profesión muy respetable, pero no una necesidad imperiosa en la política de este país. Aquí no hay más leña que la que arde.

Los políticos viven en su Olimpo particular, que pagamos todos. No respetan nada con tal de afianzarse en el poder, aunque tengan que recurrir a los fines más arteros; todo lo que hacen, es con el objetivos de instrumentalizar nuestras vidas para hacerse más poderosos cada día, sin importarles los daños que causan.

Así que todo es cuestión de tiempo, los ciudadanos tardamos en salir del letargo, pero cuando lo hacemos no es para volvernos a casa dejando las cosas como estaban. Las revoluciones están un poco anticuadas, no son necesarias en una democracia que está obligada a asumir la libertad y los derechos humanos, es mejor pasar a la resolución.

La resolución ciudadana es echar a los políticos de la política, que se vayan a sus casas o a sus trabajos anteriores, que seguro que estaban encantados (por eso no regresan a ellos); no queremos políticos profesionales, y cuanto antes los expulsemos de la organización de nuestras vidas al criterio de sus intereses, mejor para todos.

Ciudadano, piensa a quien le entregas tu confianza, porque a saber que es lo hace con ella. El cambio de las cosas no proviene de cambiar entre dos iguales, a uno poro otro, sino de cambiar a todos los políticos por ciudadanos, como tu.

A veces lo imposible se consigue fácilmente, porque en realidad nos habían engañado, era posible, pero no querían que lo supiéramos. Ahí están todas las revoluciones como testimonio.



Ciudadano resuelve, vota Ciutadans

Biante de Priena

He's so gay

He's so gay


martes, 3 de abril de 2007

La inducción del olvido

Las técnicas de persuasión se han convertido en algo inherente a nuestras vidas. Cada día asistimos a la presencia de numerosas prácticas que tratan de influir en nuestras decisiones. La publicidad y la propaganda, o los discursos de esperanza establecidos desde las creencias ideológicas o religiosas, nos van ahormando a las necesidades del sistema.

De tal forma que nos convertimos en consumidores de productos que algunos han decidido que consumamos, en electores de opciones políticas que nos salvan de la maldad de sus contrarios, en trabajadores no remunerados cuando ponemos gasolina, visitamos una hamburguesería o un supermercado.
El sistema nos clasifica, fija el rango de nuestros objetivos y nos diseca con el aerosol de sus bondades, para que ocupemos el nicho que nos corresponde en el cementerio existencial que se ha organizado con la llegada de la globalización.

Vivimos en el sistema más civilizado que ha habido nunca, según sus mentores. Todos los que quieren representarnos y utilizarnos, nos hablan en sus discursos del bienestar que nos procurarán, cuando en realidad nuestro bienestar habría de proceder de lo que nos quitan, de lo que nos falta, de lo que nos resta, de lo que sustraen de nosotros.

No trato con estas palabras de ensalzar el regreso al mundo feliz de Rousseau y su parábola del buen salvaje, o a la arcadia feliz de los griegos o a otras mitologías que renuncian al progreso, para retornar al paraíso.

Sencillamente reivindico las cosas que nos pueden hacer felices, que con los niveles de productividad y consumo que se exigen actualmente para sobrevivir en nuestra civilización, cada día resulta más difícil alcanzar.

Pero además hay otro peligro añadido, y es que nos estamos olvidando de que nosotros somos los que tenemos que determinar nuestras auténticas necesidades y deseos. Cada día resulta más difícil leer alguna colección de palabras que nos despierte del adormecimiento, ver un programa de televisión interesante que nos haga pensar, una película que invite a la reflexión, o escuchar una melodía "inolvidable".

Si, inolvidable, ese concepto se está reduciendo cada vez más en nuestras vidas, hay una conspiración para asfixiar lo inolvidable, que es precisamente lo que somos, por que la vida sólo es una colección de recuerdos inolvidables, esos momentos culminantes de nuestra existencia que descollan en el escenario de nuestros deseos, ilusiones y sueños. Que nos conducen a la heroicidad extraordinaria de habernos sentido absolutamente humanos y plenos, y haber tomado conciencia de ello.

En esta sociedad que algunos califican de avanzada, estamos condenados a repetir, se nos educa para repetir, como si fuéramos máquinas; todo son protocolos establecidos, actos mecánicos, excelencia organizacional, magníficas rutinas para acortar las dudas y erradicar los errores.

En estas condiciones es necesario un programa conductual para hacernos olvidar, para inducir una amnesia de lo que somos y como somos, para posteriormente obligarnos a renunciar a ser nosotros mismos, y poder someternos a la existencia canalizada que se ha previsto para nosotros.

Si somos buenos, y no ofrecemos resistencia, podremos disfrutar de los logros de nuestro opulento sistema económico que nos permite comer todos los días, dormir bajo techo y contemplar decenas de canales de televisión. Para aviso de reaccionarios, bien se encargan de mostrarnos las pateras, las miserias y las hambrunas de otros lugares.

Quiero reivindicar el derecho a recordar, a tomar conciencia de lo que he sido, para saber quien soy y lo que puedo y espero ser; pero no es posible, si no me excluyo y me aíslo lo suficiente, porque en esta vorágine entusiasta de toma y daca, todos padecemos una extraña enfermedad llamada amnesia. Habrá sido por los golpes que nos han dado en el camino.

Procurar en estas circunstancias el bienestar individual, y por supuesto el colectivo, es un auténtico acto de lucha por la libertad.

Hago una última recomendación, recordemos permanentemente lo que somos, para saber lo que realmente queremos, y no solo lo que quieren de nosotros. Si lo hacemos así, estamos contribuyendo a que algún día las cosas sean diferentes y sin duda mejoren, y si no alcanzamos a verlo, por lo menos preparemos el camino para que los que vengan detrás puedan vivir en un mundo mejor.

Recordar es revolucionario, olvidarse, es la muerte de la existencia libre.


Erasmo de Salinas

domingo, 1 de abril de 2007

Als Ciutadans praguntan: 2007-02




Proyecto ZaZa (20): Ukranian Link

Publicaban en libertad digital lo siguiente: el proyecto estrella de Zapatero en política Exterior gira en torno a la Alianza de Civilizaciones. El propio Gobierno reconocía que poco se había hecho por este plan. Por ello, se han puesto manos a la obra y, este martes, tras un encuentro de expertos, han hecho pública su gran propuesta. Bajo el lema "La imaginación como capital social" y "De la mano del rap como educador", los organizadores anunciaron que "crearemos una red de raperos europeos y latinoamericanos para que eduquen en valores y se conviertan en embajadores de la Alianza de Civilizaciones". También pretenden crear una Alianza local de Civilizaciones, que aglutine territorios como Leganés, Alcorcón, Móstoles o Parla.

Pues bien, hemos encontrado la conexión ucraniana de nuestro presidente en un grupo que se llama como él, ZP, ¡oh cielos!, hemos descubierto la facción ucraniana del proyecto Alianza de las Civilizaciones, ustedes mismo pueden constatarlo si entienden un poquito de ruso. Nos lo temíamos, sabíamos que los soviets andaban detrás de todo esto. ZP es mucho más que un presidente del gobierno, es el nombre de una conspiración internacional organizada desde el Kremlin. Nuestros espías en Kiev seguirán informando.
A la conexión Ucraniana



NI RAZA, NI MAZA, TODO POR LA PAZ(a)

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