No me cansaré de repetir que el poder y la política sólo
tienen una relación parcial y relativa, aunque la mayoría de los ciudadanos
piensen que es absoluta, no es así. El poder se ciñe siempre a la realidad, a
lo que se hace, mientras que la política
puede deambular entre lo que se dice (la mayoría de las veces) o lo que se
hace, en menos ocasiones.
Hoy ha abdicado Juan Carlos I tras 39 años de reinado, le
sucederá en el trono su hijo Felipe, que reinará con el nombre de Felipe VI. A
pesar de lo que algunos piensen estos hechos nada tienen que ver con la política,
sino con el poder y el error que cometen algunos, pensando que debería hacerse
un referéndum para decidir si el sistema de Estado es monarquía o república, es
semejante a la pretensión inconstitucional de realizar un referéndum en
Cataluña para establecer, la secesión de esta comunidad de la nación española.
Es necesario reseñar que ni los republicanos desde la calle,
ni los secesionistas desde las instituciones autonómicas –que sólo son
representativas del Estado y nada tienen que ver con la nación- carecen de la
atribución legítima para convocar referenda. Los plebiscitos pueden ser
decididos por el Gobierno en casos especiales, en los que sea necesario
consultar directamente a la fuente original de legitimación del poder que en España es la nación, es
decir la reunión de todos los españoles, del pueblo español.
En España se han hecho diversos referenda, los más conocidos
han sido para aprobar la Constitución de 1978 y el convocado para permanecer en
la OTAN en 1986, hubo otro para aprobar la fallida Constitución Europea en 2005,
que resultó vetada por Francia.
La ignorancia de la inmensa mayoría de los que acuden a las
convocatorias para reclamar un referéndum que dirima si el sistema de Estado
que los españoles queremos es Monarquía o República, unido a la malevolencia de
los agitadores que deberían saber que eso es ilegal e imposible en el actual
sistema constitucional español, aunque les permita recolectar apoyos a sus
causas engañando a la gente, puede derivar en la falsa idea de que el proceso
sucesorio es ilegal, cuando en realidad lo ilegal es el procedimiento que
proponen los que protestan.
En España no se puede hacer un referéndum para decidir si
queremos una República o una Monarquía, porque la Constitución no lo ampara, lo
que si puede hacerse en caso de que fuera convocado por el Gobierno es abrir un
periodo de Libertad Constituyente y elaborar una nueva Constitución
republicana, que entonces sí podría ser sometida a referéndum y si fuera
aprobada por la mayoría de los españoles, entonces el sistema de Estado debería
cambiar.
La izquierda más radical de este país en compañía de los
nacionalismos más extremistas no tiene otros objetivos que cuestionar la
legalidad existente, e incluso la fuente de legitimación original de este país
que no es otra que la nación española, es decir el pueblo español reunido, que
se expresa en referéndum cuando corresponde y no cuando le parece a los ilegales
de turno. No hay ninguna vía legítima para convocar un referéndum que
exclusivamente se ocupara del sistema de Estado, como no la hay para establecer
la secesión de una autonomía o las cosas que se le hayan ocurrido a los
iluminados electores. No es posible que profesores de ciencia política como los
incluidos en el partido político PODEMOS desconozcan esta cuestión, el artículo 92 de la Constitución Española de 1978, tampoco
pienso que en IU no haya alguien que le diga a Cayo Lara que eso no es viable,
ni por supuesto en todos los partidos nacionalistas radicales, que llevan años
tratando de subvertir la Constitución. Por tanto, sabiendo que lo que piden es
imposible legal y legítimamente, la única finalidad que pretenden es la
agitación y propaganda para utilizar la causa de la república para atraer
descontentos a sus formaciones, con un engaño bien urdido.
En la barbaridad que proponen los republicanos de todo a cien y las banderas tricolores, el Rey tendría que convocar un referendum para decidir el cambio de sistema de Estado, a instancias del Gobierno, (algo que no puede hacer con la actual Constitución, puesto que como Jefe de Estado no puede hacerlo por ley) y aún así, en el hipotético caso de que se decidiera un cambio de sistema de Estado con los votos de la mayoría de los españoles, nos quedaríamos sin Constitución, porque la actual no serviría para nada. Es decir todo el Estado de Derecho se quedaría deslegitimado, la Constitución debería ser derogada, pero como el Rey ya no sería Jefe de Estado no habría nadie para hacerlo de forma legítima y entraríamos en un periodo de anarquía.
En la barbaridad que proponen los republicanos de todo a cien y las banderas tricolores, el Rey tendría que convocar un referendum para decidir el cambio de sistema de Estado, a instancias del Gobierno, (algo que no puede hacer con la actual Constitución, puesto que como Jefe de Estado no puede hacerlo por ley) y aún así, en el hipotético caso de que se decidiera un cambio de sistema de Estado con los votos de la mayoría de los españoles, nos quedaríamos sin Constitución, porque la actual no serviría para nada. Es decir todo el Estado de Derecho se quedaría deslegitimado, la Constitución debería ser derogada, pero como el Rey ya no sería Jefe de Estado no habría nadie para hacerlo de forma legítima y entraríamos en un periodo de anarquía.
No me extraña el cabreo que se ha pillado D. Antonio García-Trevijano,
la voz más cualificada de este país para hablar de la República, autor de un
libro imprescindible: “Teoría Pura de la República” y dirigente del Movimiento
de los Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC), que lleva más de 45
años luchando para que España sea una República, ciscarse en todos los
impostores y usurpadores, que utilizan la República como arma arrojadiza contra
la Monarquía que detestan, sin importarles siquiera si eso es bueno o malo para
la creación de una República en España.
Flaco favor le hacen a la República, adhiriéndola a los presupuestos del comunismo, el socialismo bolivariano o el secesionismo en España, salvo que pretendan fortalecer a la Monarquía, simulando que quieren una República, porque lo que está claro es que los españoles no están dispuestos a renunciar a su libertad, para concederle a los que quieren reducírsela o quitársela, la oportunidad de que puedan hacer lo que bien les parezca, por muchos votos que obtengan, a esta gente se le ha olvidado que estamos en una democracia.
Flaco favor le hacen a la República, adhiriéndola a los presupuestos del comunismo, el socialismo bolivariano o el secesionismo en España, salvo que pretendan fortalecer a la Monarquía, simulando que quieren una República, porque lo que está claro es que los españoles no están dispuestos a renunciar a su libertad, para concederle a los que quieren reducírsela o quitársela, la oportunidad de que puedan hacer lo que bien les parezca, por muchos votos que obtengan, a esta gente se le ha olvidado que estamos en una democracia.
Los votos que puedan obtener sólo sirven para cumplir las
leyes que existen, para cambiar las leyes tendrían que ser mayoría, y con las trampas,
intoxicaciones y extorsiones a la libertad, en nombre de la democracia y a su
pesar, no creo que lo logren jamás. Por
eso comprendo a D. Antonio García-Trevijano cuando dice que desde el punto de
vista político, toda esta patulea republicana, son “gentuza”, advenedizos, farsantes, charlatanes, que utilizan la retórica para alcanzar el poder y los
privilegios y beneficios que le acompañan, diciendo aquello que la gente quiere oir, aunque sepan que es imposible lo que proponen.
Enrique Suárez