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miércoles, 16 de enero de 2008

50 días que cambiaron España

Quiero leerlo en el futuro en los titulares de “El País” si es posible. Ha comenzado la campaña electoral en la que se dirimirá que modelo de nación queremos los españoles.

El Estado gradual de Rodríguez Zapatero se viene abajo, no solo por los errores cometidos, que son demasiados, sino por las veleidades que nos ha hecho vivir para su mayor gloria; es hora de que los ciudadanos de este país le digan a sus políticos lo que no quieren, lo que no queremos.


No queremos vivir en la crispación, ni en el engaño cotidiano a que nos somete un gobierno, que lo único que pretende es su perpetuación a cualquier precio, incluida la cesión de lo que somos si fuera necesario.

Queremos que se respete la Constitución mientras siga vigente, los políticos no puede jugar con nuestros derechos fundamentales, según convenga a sus intereses.

También queremos que definitivamente en este país se hagan las reformas necesarias no las electoralmente beneficiosas para algunos.

Queremos servicios de calidad, profesionales competentes, y organizadores consecuentes. Es hora de que no se nombren exclusivamente cargos por afinidad política, necesitamos a los mejores, no a los especialistas en el trepismo, que tragan con cualquier corrupción que les permita incrementar su poder.

Es hora de plantar cara a tanta mezquindad, y solo los ciudadanos podemos hacerlo, en las urnas, en la calle, en cualquier lugar. Es hora de hablar de política y decir lo que pensamos, y lo que sentimos.

Quedan cincuenta días para el 9 de marzo, ni un solo día sin dejar sobre la mesa una pregunta: ¿tú quieres seguir siendo lo que eres?, ¿o prefieres qué te organicen la vida?.

Vamos directos hacia la confrontación entre dos grandes frentes políticos, por una parte la coalición PSOE-nacionalismos, progresista, actualista, pragmática, e incrustada en el poder. Por otra, un PP renovado, sin miedo a sí mismo, bien pertrechado, y dispuesto para cambiar el curso errático de una fantasía política; y una UPyD que ya no puede pasar desapercibida, con un modelo válido de futuro en su equipaje, entre el socialismo y el liberalismo, en ese espacio transversal en el que cabemos todos.

Estas son las alternativas, nosotros debemos elegir que es lo que queremos para el futro en España. Si triunfa el frente progresista, durante la próxima legislatura nos vamos a quedar como el rosario de la Aurora. Si vence el frente constitucionalista, nos recuperaremos y las cosas volverán a ser normales, sin estridencias, ni frikismos innecesarios.

Es bien sencillo, los que quieran que progrese la Alianza de las Civilizaciones que voten PSOE, los que quieran que España permanezca que voten PP, los que quieran seguir viviendo del cuento, que voten nacionalismo, y los que quieran que los ciudadanos entren en el parlamento con propia voz, que voten UPyD.


Erasmo de Salinas

5 comentarios:

Gul Pah Go dijo...

Tiempos históricos, si. Como siempre.

Y es que la libertad no entiende de vacaciones.

Difiero en un detalle final: El 9 de marzo hay que votar por la jubilación del psicópata y su clan. En cada circunscripción habra un voto mas util para ese fin. Pero no hay que olvidar cual es la primera necesidad.

Cuando hayamos alejado los fantasmas guerracivilistas, ya discutiremos sobre carreteras y medicos.

Felonía histórica, dijo...

Una precisión política, el Estado no es "gradual" es TRAIDOR, nos está dejando al pairo de TODO, participando en su completa inutilidad en lo referente a lo acordado en su momento, seguridad, democracia, terrorismo casolano y de fuera, laicidad -y no el laicismo que combate a la Iglesia, mientras se torna comporensivo con otras iglesias-, control económico, S.S., empleo, educación, cultura...

Es decir, el Estado está al servicio de intereses extranjeros que quieren conseguir de España un balneario, un taller y un hotel para los ricos internacionales, creando un páramo salvaje donde existe una Nación.

Esto es lo que ocurre en España y ante ello los Rajoys y las Rosas ponen cara de circunstancias diciendo que ZP lo hace mal y ellos lo harán mejor.

No nos engañemos más tiempo que es peor.

Erasmo dijo...

El concepto de Estado gradual se corresponde con la diferencia del Estado en los distintos lugares de España, gracias a los nacionalistas.

No hay Estado unitario, esa es la cuestión, y un Estado que no sea unitario, ni es estado, ni es na.

Erasmo

el mismo, dijo...

Tú lo has dicho, si no es ná, no puede ser “gradual” ni puede ejercer en ninguna parte.

El Estado español sólo existe en la actualidad para destruir a la nación, o lo que es lo mismo, es un Estado traidor a su Nación porque ha dejado de cumplir su papel Constitucional en todos los sentidos.

Y no se trata solamente de incumplir los elementos fundamentales para los que este Estado existe según nuestro acuerdo nacional del 78, es que se dedica a destrozar arquitectura, métodos y fines técnicos-sociales-políticos, y a pervertir cualquier elemento que pueda servir de apoyo y unidad de la sociedad para neutralizar su ataque en toda regla y sin cobertura legal de ningún género.

Lo que ha sido gradual es el golpe de Estado que se está cometiendo ante nuestros ojos y que ha dejado en manos de caciques locales decisiones que sólo pueden tomar la soberanía popular, es decir, todos los españoles.

Es comprensible que todavía queden personas sin percibir esta realidad, pero ya la irán viendo con el transcurso de más hechos y más espectáculos electorales, como muchos de nosotros ya lo hemos visto, denunciado y descrito.

Erasmo dijo...

Lo dejo aquí, porque no sabía donde colocarlo, a partir de que es un producto congelado, creo que nadie en los últimos tiempos ha definido con mayor precisión a Gallardón que Aníbal Malvar en el artículo:

Las otras verdades de Gallardón

Disfrútenlo, hasta donde conozco todo lo que dice es cierto.

Saludos

Erasmo

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