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domingo, 23 de diciembre de 2007

NO a la estampita del 9-M


Faltan dos meses y medio para las elecciones generales. Presentadas como el mayor evento político de 2008, no son más que un espejismo y un anzuelo.

Volvamos la vista atrás y repasemos algunos acontecimientos y fenómenos del año que termina:

La política del gobierno español, entre delirante y conscientemente destructiva de la Nación, ha alcanzado grados de contradicción insalvables, incluso para mentirosos y miserables tan poco escrupulosos como quienes oKupan ministerios y palacios. Necesitan aire, y Eta se lo ha dado, a su manera, matando pero sólo un poquito y "sin querer". ¿Qué son dos ecuatorianos y dos números de la Guardia Civil comparados con las ansias de paz? Los recogenueces también le han dado el oxígeno necesario, votando presupuestos y otras menudeces a cambio de lentejas moquetadas de rojo. Para todos ellos, asesinos, separatistas, antiespañoles o delincuentes de la izquierda oficial, el nuevo Rubicón es el 9-M. Pasarlo sin demasiada corriente, quizás de noche y sin ruido, les permitirá, eso piensan, fumar la pipa de la rendición e iniciar la segunda fase de la ruptura de España. La primera parte se ha logrado en parte, poniendo al PP a menudo contra las cuerdas, pero se ha estrellado contra millones de huéspedes de la calle, inesperados y sorpresivos: quiénes, de la mano de AVT y Foro Ermua, han dicho que NO.

Sin embargo, la anti-España ha logrado grandes victorias:

Por ejemplo, resquebrajar el frente político democrático, nacional y patriótico, defensor de las libertades, encarnado a priori por el PP, en la medida en la que recibió un encargo de diez millones de votos para tal fin. Hoy, ante la satisfacción de Rubalcaba, se prepara para las elecciones una oposición dubitativa, acomplejada y con miedo a perder, pero también a ganar. Rajoy cristaliza perfectamente la indefinición y la flaqueza del proyecto que encarna el PP, a todas luces insuficiente para enfrentar el desafío histórico que se avecina.

Otros ejemplos: los microproyectos entre cívicos y psicológicos, plasmados en Ciutadans primero, y en UPD después. Con matices (pues uno ha desaparecido ya estrepitosamente por ineficiencia y traición a los principios que lo sustentaban, y el otro es un andamiaje precario que se desbarata en estos días ante nuestros ojos), ambos han fracasado. Tendré la oportunidad, en un futuro cercano, de analizar con distancia y frialdad el porqué, aunque el componente táctico y de distracción, destinado a neutralizar energías ciudadanas rebeldes y democráticas, cobra cada día más fuerza en mi comprensión de uno de los timos más significativos de nuestra estampita democrática.

Por consiguiente, no hay alternativa político-electoral para salir de la crisis histórica, de cara a la cita del 9 de marzo. ¿Por qué? Porque soluciones que consistan en regresos a consensos constitucionales, con eventuales rectificaciones de "errores" y reformas homeopáticas no están a la altura de los daños causados durante estos tres años, por no decir durante buena parte de la transición, desde la llegada al poder de un Psoe corrupto, atraído por el terrorismo de estado, la muerte de Montesquieu y la estética PRI. Y porque el error quirúrgicamente incorregible de la dinámica autonomista, que entregó las escuelas y los fondos públicos del mangoneo local a nacionalistas iletrados y malignos, fanáticos en su identificación con patrias impaginarias, ha desembocado en una situación político-administrativa incontrolable desde el estado, tal y como está conformado y funcionando hoy, tanto en Zarzuela como en Moncloa o en la carrera de San Jerónimo.

Llego pues a la conclusión de que la ruptura con el régimen de 1978 es inevitable. Puedo entender, pero les digo que se equivocan, a quienes se aferran de buena fe a la Constitución, frente a quienes ya han emprendido tareas de demolición para edificar no sé qué modelo de co-soberanía, disfraz del separatismo aprovechado, pues el mercado de lo que quede de España seguirá siendo apetecible, y dinero, mucho dinero, es y será necesario para perpetuar en el poder y en sus respectivas provincias a los hijos del racista Arana, del criminal Companys o del cretino Infante, por citar sólo a algunos padrecitos de minipatrias.

Más allá del modelo de estado stricto sensu, llega la hora, cuando pase el bulo del 9-M, de la reconstrucción democrática de España. Supone decir NO a todos los partidos y propuestas que se harán en estas elecciones-trampa, pero exige ver más allá, y decir NO a los territorios étnicos que se vienen consolidando, a sus cortijos lingüísticos, a la tiranía de los partidos y de sus componendas de sinvergüenzas, pactadas por los pasillos del congreso con el máximo desprecio hacia la gente, esos españoles que sólo sirven para costearles el sueldo, las dietas, el canon y la vanidad. Llega la hora de la res publica como sujeto de soberanía y de poder democrático, lo que supondrá, por las buenas o por las malas, echar a los mercaderes que humillan la Nación y ensucian nuestros espacios institucionales con sus excrementos progres y/o nacionalistas.

La verdad, la justicia y la libertad, amenazadas y maltratadas desde el felipismo, y particularmente en estos tres últimos años, no las va a defender nadie en las próximas elecciones: ni Rajoy, por cobardía y tacticismo cedista, ni Rosa Díez y sus lobos socialistas vestidos de corderos transversales, ni mucho menos los traidores y sus colaboradores, desde Ajuria Enea hasta San Jaime, pasando por Ferraz o los seminarios de la iglesia vascoetarra.

La palabra la tenemos nosotros, más que nunca. Millones de personas salieron a la calle desde 2004, muchas de ellas nunca se habían metido en política. La indignación frente a la injusticia y el apego a España, garantía de libertad y de democracia, les ha movido, y sólo es el comienzo. Se llama movilización popular.

Dante Pombo de Alvear

5 comentarios:

Montes¿quien? dijo...

Dante, coincidimos muchos cientos de miles con tu análisis, pero no serviría de nada ni siquiera aunque todos los que más o menos pensamos así votasemos en blanco.

Así que ¿Qué se puede hacer?

Pupilo de la Academia CRED, dijo...

Sr. Dante, impresionante, mejor no se puede decir, ni diferente de esa descripción es la realidad española y su futuro inmediato.

Y a pesar de todo, la Constitución actual, sus libertades consagradas y sus valores históricos conseguidos en España, tienen en la defensa del texto, como en la bandera nacional, el símbolo que une a los españoles y la consigna de su unitaria lucha.

Enhorabuena por la claridad, sencillez y verdad del escrito.

Hoja de Ruta nacional, dijo...

Organizarse, hay que organizarse donde se pueda, como se pueda, cuando se pueda; sin ese acto individual y elemental, no se puede caminar.

¡¡¡Hay que echar a los que nos perjudican!!!

Erasmo dijo...

Excelente análisis FINAL, Dante. Hasta aquí hemos llegado, no se puede seguir manteniendo este circo que nos han montado para solaz del personal.

Han llevado la realidad fuera de sus límites por pura ambición personal, por negación de la inteligencia a los ciudadanos, por su feudalismo, por su
estupidez.

Montes, el siguiente paso se verá en las próximas dos semanas, esta maltratada España estuvo muchos años bajo la amenaza de un golpe de Estado, ahora nos viene continuar lo comenzado en 1812, hay que acabar la obra de nuestros padres de la patria, que ya estoy hasta las gónadas de que aquí los héroes patrióticos sean los de los demás países.

Lo que viene es sencillamente si España existe o no, ese es el punto de inflexión; los políticos que tenemos por activa o por pasiva han renunciado a la defensa de nuestros derechos y deberes en su seno, para
experimentar nuevas fórmulas que benefician exclusivamente a nuestros principales adversarios, los nacionalistas.

O rehacemos y nos rehacemos en esa fortaleza histórica que es nuestra nación, o nos deshacen la historia y nos inventan de nuevo a su medida.

La deción última será de todos los ciudadanos de este país. Hemos pasado del Golpe de Estado, al Estado como golpe contra lo que somos.

Erasmo

El Cerrajero dijo...

Hoy por hoy, la esperanza de muchos se basa en que gane --y gobierne-- el PP, como paso necesario para que en el P$o€ tumben a Rodríguez el Traidor y sus camaradaZ, dando paso a los más cercanos a la social-democracia --¿queda alguno?-- y dando de lado a los 'rojos radicales'.

Ya me gustaría que pasase algo así pero lo veo bastante improbable.

En cualquier caso, está claro que el sistema actual está agotado y necesita una profunda revisión. El problema: los 'mecánicos' no están por la labor.

Votaría en blanco si sirviera para algo más que como derecho al pataleo.

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