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domingo, 15 de abril de 2007

España es poesía (07): José Hierro

José Hierro del Real, (3 de abril de 1922 † 21 de diciembre de 2002) Poeta español. Pertenece la llamada primera generación de la postguerra dentro de la llamada Poesía desarraigada (publicó en las revistas Espadaña y Garcilaso).

Nació en Madrid aunque la mayor parte de su vida la pasó en Cantabria, puesto que su familia se trasladó a Santander cuando José contaba con apenas dos años. Allí cursó la carrera de perito industrial, pero se vio obligado a interrumpirla en 1936, al comienzo de la Guerra Civil Española.


Al finalizar la guerra fue detenido y encarcelado por pertenecer a una "organización de ayuda a los presos políticos", uno de los cuales era su propio padre. Pasó cinco años en prisión y fue liberado en enero de 1944 en Alcalá de Henares; hasta 1946 vivió en Valencia. Desempeñó entonces divesos oficios pane lucrando; en 1944 hizo su primera crítica pictórica -sobre la obra de Benito Ciruelos-, labor que continuó ejerciendo en distintos medios de comunicación, especialmente en Radio Nacional. En 1949 contrajo matrimonio con María de los Ángeles Torres. Funda la revista Proel y hasta 1952 dirige las publicaciones Cámara de Comercio y Cámara Sindical Agraria, para instalarse al fin en Madrid, donde reinició su carrera de escritor. Trabaja en el CSIC y en la Editorial Nacional. Colaboró en las revistas poéticas Corcel, Espadaña, Garcilaso. Juventud creadora, Poesía de España y Poesía Española, entre otras. Participó en los Congresos de Poesía de Segovia, 17 al 24 de junio de 1952 y Salamanca, 5 de julio 1953; fue elegido miembro de la Real Academia Española en abril de 1999, pero no llegó a leer el discurso de ingreso porque poco después, en 2000, sufrió un infarto de miocardio que se le complicó con un enfisema por tabaquismo, de lo cual murió el 21 de diciembre de 2002.

Poseía la curiosa superstición de no poder escribir nunca en su propia casa; era normal verlo en la cafetería de Avenida Ciudad de Barcelona, en Madrid; en ella y en otros cafés escribió toda su obra. Era sin embargo un trabajador lento y minucioso: algunos de sus poemas tardaron años en encontrar la forma definitiva. También se dedicó al dibujo ocasionalmente.

José Hierro fue Premio Adonais en 1947, Premio Nacional de Poesía (1953), Premio de la Crítica (1958 y 1965), Premio de la Fundación Juan March (1959), Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1981, Premio Nacional de las Letras Españolas 1990, Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 1995, Premio Europeo de Literatura Aristeión 1999, Premio Cervantes 1998.

Doctor Honoris Causa de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo en 1995 y en 2002 por la Universidad de Turín. Hijo Adoptivo de Cantabria en 1982. En 2002 el Ayuntamiento de Madrid le concedió la Medalla de Oro de la ciudad

CANTO A ESPAÑA

Oh España, qué vieja y qué seca te veo.
Aún brilla tu entraña como una moneda de plata cubierta de polvo.
Clavel encendido de sueños de fuego.
He visto brillar tus estrellas, quebrarse tu luna en las aguas,
andar a tus hombres descalzos, hiriendo sus pies con tus piedras ardientes.

¿En dónde buscar tu latido: en tus ríos
que se llevan al mar, en sus aguas, murallas y torres de muertas ciudades?
¿En tus playas, con nieblas o sol, circundando de luz tu cintura?
¿En tus gentes errantes que pudren sus vidas por darles dulzor a tus frutos?

Oh España, qué vieja y qué seca te veo.
Quisiera talar con mis manos tus bosques, sembrar de ceniza tus tierras resecas,
arrojar a una hoguera tus viejas hazañas,
dormir con tu sueño y erguirme después, con la aurora,
ya libre del peso que pone en mi espalda la sombra fatal de tu ruina.

Oh España, qué vieja y qué seca te veo.
Quisiera asistir a tu sueño completo,
mirarte sin pena, lo mismo que a luna remota,
hachazo de luz que no hiende los troncos ni pone la llaga en la piedra.

Qué tristes he visto a tus hombres.
Los veo pasar a mi lado, mamar en tu pecho la leche,
comer de tus manos el pan, y sentarse después a soñar bajo un álamo,
dorar con el fuego que abrasa sus vidas, tu dura corteza.
Les pides que pongan sus almas de fiesta.
No sabes que visten de duelo, que llevan a cuestas el peso de tu acabamiento,
que ven impasibles llegar a la muerte tocando sus graves guitarras.

Oh España, qué triste pareces.
Quisiera asistir a tu muerte total, a tu sueño completo,
saber que te hundías de pronto en las aguas, igual que un navío maldito.

Y sobre la noche marina, borrada tu estela,
España, ni en ti pensarías. Ni en mí. Ya extranjero de tierras y días.
Ya libre y feliz, como viento que no halla ni rosa, ni mar, ni molino.
Sin memoria, ni historia, ni edad, ni recuerdos, ni pena...

...en vez de mirarte, oh España, clavel encendido de sueños de llama,
cobre de dura corteza que guarda en su entraña caliente
la vieja moneda de plata, cubierta de olvido, de polvo y cansancio...

José Hierro (1952)

2 comentarios:

maty dijo...

Curioso, esta semana releí ésta y otras poesías de Hierro, buscando poemas contemporáneos donde apareciera la palabra España, a cuenta de "un pique" con Quiñonero.

Una temporada en el infierno España, víctima y madrastra de los españoles

************************************

Consejo

Las anotaciones largas procurad editarlas un poco si queréis que sean leídas y tenidas en cuenta.

- Un saludo -

maty dijo...

Semanas atrás cambié de "casa". Toca actualizar el enlace del lateral.

http://nauscopio.nireblog.com

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