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domingo, 26 de noviembre de 2006

Sólo nos importan las personas


Amigo Arcadi:

Estamos asistiendo impertérritos al linchamiento mediático y político de un ciudadano, nuestro presidente Albert Rivera. El motivo fundamental, el delito ignominioso, no es otro, que haber realizado escarceos con una formación política democrática, el Partido Popular. Desde mi criterio, estamos asistiendo a algo más.

Lamento decirlo, además un día como hoy, (25-N, Madrid, más de un millón de ciudadanos en apoyo de la AVT y la dignidad), pero lo que está ocurriendo con Albert, es lo mismo que pasa con muchos ciudadanos en Cataluña o el País Vasco, y los problemas identitarios sobredimensionados por intereses; o con muchos inmigrantes, por problemas de inteligencia social de una minoría arcaica; o a muchos jóvenes, con los que sus padres no podemos comunicarnos como quisiéramos, por qué tratamos de imponerles nuestros canales y mensajes, y no atendemos a los suyos.

Siempre es el mismo problema, en esta sociedad dogmática e irreflexiva en la que vivimos. En la que se ven vigas y pajas, sin remedio, por todas partes, y en la que muchos ciudadanos se enorgullecen de su paranoia y desconfianza, y el temor más inconcebible a lo ajeno.

Arcadi Espada, has dicho lo siguiente, si hubiéramos sabido que había cortejado con el PP, no le hubiéramos elegido como cabeza de lista, tus palabras han sido: “...es la cuestión clave: si, durante el proceso de creación de Ciutadans, Rivera hubiese revelado su antigua afiliación, no habría llegado a ser el líder que es".

Si hubiéramos hecho eso, Arcadi, tampoco hubiéramos sabido que había estado en el PP, ni que era capaz de salir en pelotas en los carteles electorales, ni su logro en sobrepasar la talla esperada como candidato, o en recorrer los medios afilados con gallardía, y por supuesto, contribuir a la obtención de 3 escaños en el Parlament catalán, y también, de paso, consolidar este proyecto.

El sabía de su capacidad, y se volcó por completo en nuestro proyecto, aún teniendo que ocultar algunas cosas que le hubieran estigmatizado, bloqueando su vida política. ¿Habríamos sido honestos nosotros al estigmatizarlo?, creo que no.

¿DECIR LO QUE SE PIENSA, O SENTIR LO QUE SE DICE?

Aprecio cierta acritud en tus palabras, Arcadi, el hijo nos ha salido inesperadamente reservado. Como ciudadano, no distingo muy bien entre vida privada y vida pública, creo que debieran seguir los mismos criterios, sin solución de continuidad.

Pero estamos viviendo en una época singular y rosada, que impide la sinceridad plena, y promueve lo políticamente correcto. Aún así, estoy seguro de que alguien entre los promotores iniciales sabía que esto podía ocurrir y no le dio importancia alguna.

La vida privada de Albert es suya, y no voy a cometer el error de juzgarle por su pasado histórico con 27 años que acaba de cumplir. Prefiero hacer como los escépticos griegos, los de Pirrón de Elis, suspender el juicio, así dejo de obligarme a decidir y sufrir.

No me gustaría estar en la desnuda piel de Albert, en estos momentos, que me recuerda a un San Sebastián ensaetado. Por eso precisamente, he escrito estas palabras.

Si ha actuado así, él sabrá por qué lo ha hecho. Y la verdad, que a mí no me importa, supongo que será por qué le pareció lo mejor, y por la inconsciencia del neófito. No veo pecado, ni delito en ocultar sus veleidades con el PP, el PSC o la UGT. Me importa un bledo su breve biografía política.

Lo mismo que cuando valoro a un ciudadano, no me importa su origen, ni su lengua, ni sus raíces, ni sus creencias, ni sus pecados, ni su inmaculada concepción, ni si es ario, gitano o charnego.

Me importa la persona, lo qué quiere, para qué lo quiere y qué está dispuesto a hacer para conseguirlo. En lo que llevo escuchado a Albert, coincido en casi todas sus propuestas, y acepto su compromiso con las mismas, por que de otra forma, tendría que pensar que su discurso era también “una estrategia”, en esta ocasión, no sólo de Albert, para alcanzar el poder, y a eso me niego por completo, por qué de confirmarlo sería la defunción de Ciudadanos. Prefiero seguir creyendo, en Albert y en Ciudadanos.

No hay alarma alguna. No podemos juzgar a Albert por otra cosa, que por su capacidad de representarnos y su habilidad política, a partir de ahora. Todas esas leyes de la memoria (remota o reciente), que se forjan políticamente, solo sirven a un propósito: conducir al enranciamiento de la vida política, que beneficia a los mismos de siempre, para que sigan haciendo las mismas cosas, vendiéndonos la idea de los hematomas, y las heridas que abren y cierran, a su interés.

A mí me hubiera preocupado que Albert Rivera hubiera hecho un desfalco en la Caixa, entonces sí estaría intranquilo. Seamos generosos y comprensivos con Albert, (si hasta los terroristas pueden alcanzar la indulgencia) y abandonemos la incongruencia de no pasar página a nuestra escasa historia.

El exceso de ingenuidad de Albert, lo único que demuestra es su absoluta inexperiencia política, que está más verde que los prados de mi tierra, pero nada tiene que ver esto con el proyecto que le ha correspondido representar. Si somos generosos con él, también lo estamos siendo con nosotros mismos.

Otra cosa es la estridente escuadra de infantería que nos ha salido al paso, y las intenciones que oculta su denuncia; pero también el delito cometido por los que revelaron sus datos de filiación política. Creo que ahí se encuentran los enemigos del proyecto Ciudadanos y de Albert, querido Arcadi, por qué quien va contra él por representarnos, no va solo contra él como persona, sino contra nosotros como grupo, por la misma razón que a los terroristas les ocupa más el miedo que causan en todos los testigos, que las víctimas individuales de su locura.

Los otros, con sus diversas indumentarias, son los que nos han mostrado los dientes, para marcarnos el tendón de Aquiles de la honestidad, representado en Albert. Pero espera que pase el tiempo y ciudadanos se expanda por España, o se oponga a políticas injustas, o fiscalice los abusos económicos ejercidos desde el poder.

Es inconcebible que no te des cuenta, Arcadi, (quizás necesites expiar tu responsabilidad públicamente), pero lo que han hecho algunos medios que apoyan al PSOE y algunos irresponsables del PP, desde la tenaza del poder, es mostrarnos el miedo que nos tienen; por qué entre ellos sabemos que se llevan fatal, y para seguir, pero no están dispuestos a repartir el pastel del poder con quienes no se sabe si respetarán las reglas del juego.

Verás como se comportan con estos “inadaptados” que somos nosotros, Ciudadanos, que en una de estas, nos da por explicarle al pueblo cómo se gastan los fondos públicos y cómo se hacen realmente las cosas. Eso es lo que les aterroriza. Que se rompa lo que está atado y bien atado, el “establishment”, no el sistema (¡qué barbaridad!), como dicen algunos.

Cuando Ciudadanos comience a llevar a la realidad sus ideas y acciones políticas, comprobaremos cuan afilados son sus dientes y profundas sus fauces.

Ante esta perspectiva, estamos como para detenernos a debatir sobre códigos morales prevalentes y contemplarnos en el espejo de la bondad, cuando tenemos por delante toda una epopeya ética, de dimensiones y consecuencias indeterminadas.

Si Albert no ha sabido ser todo lo coherente que habría de esperarse, seámoslo nosotros en su ayuda, asumiendo su error; sigamos adelante con este gran proyecto, del que Albert sólo es una parte accesoria, un ciudadano más, no como en otros partidos, en los que sería fundamental su liderazgo. Aquí, nuestro presidente es uno más entre todos nosotros, uno de los nuestros, y posiblemente, por lo que se ha visto, uno de los mejores.

Sencillamente, Arcadi, esto es lo que distingue el proyecto Ciudadanos, y estoy seguro de que tú lo sabes, por qué nuestra alternativa, se propone cambiar las reglas del juego; no somos una formación política del pasado, empeñada en que nada cambie, como las otras, con las que compite, y a las que piensa desplazar, o al menos acotar, en la ocupación del poder.

Recibe un abrazo.

Recuerdos a J.

Enrique Suárez Retuerta

7 comentarios:

Anónimo dijo...

no necesito continuar leyendo: linchamiento de un ciudadano... andeyaaa.

es el linchamiento de un politico, cosa ya bastante asquerosa, pero si la respuesta es el victimismo barato, listos vamos.

Anónimo dijo...

Yo entiendo perfectamente a Albert, y a día de hoy, es evidente que ha obrado con inteligencia.

Está claro que él mismo era consciente de que si se llegaba a saber su interés por el PP no llegaría a ninguna parte.

Él ha demostrado conocer a la perfección cómo funcionan las cosas en Cataluña, y dado su pasado, no podía haberlo hecho de otra manera.

Personalmente me alegro de que Albert haya tenido alguna relación con el PP, y también de que se saliera, seguramente por las mismas razones que lo hubiera hecho yo: porque el PP catalán es una aberración que no sirve para nada.

Ánimo Albert. Todas las personas tenemos un pasado, un presente y un futuro.

Tu pasado es tuyo, tu presente es magnífico y tu futuro, probablemente, el de alguien que será clave en la devolución a muchos cientos de miles de personas de la dignidad perdida.

Ánimo Albert. Tu lucha es nuestra lucha, y te queremos.

Anónimo dijo...

hay muchos ciudadanos linchados y callados

Anónimo dijo...

Hay que arropar a Rivera. Es nuestro, no en le sentido batasuno de la palabra, sino ciudadano.

Nos quieren romper. No lo conseguirán.

El Capitán Trueno dijo...

EL PARLAMENT SE ACERCA A LOS CIUDADANOS

Después de muchos años, tantos como desde que Aznar entregó la cabeza del bautista Vidal-Quadras al jefe de los nacionalistas, Jordi Pujol, y convirtió el PP de Cataluña es una "reserva india" dentro del Estado Nacional Catalán, con derecho a vivir pero sin derechos ciudadanos, por fin el Parlament se ha acercado un poco a la ciudadanía catalana.

No se trata de un prodigio, tan sólo de que se ha oído un parlamento en castellano, la lengua habitual del 55 % de los catalanes. Hasta ahora, en la calle se oía predominantemente castellano, aunque también catalán, pero en el Parlament, sólo catalán. ¿Cabe mayor aberración democrática?

Pues bien, el autor de semejante hazaña cívica ha sido Albert Rivera, representante del nuevo partido Ciutadans. Un partido que tan sólo trata de que las escuelas y las instituciones políticas y judiciales reflejen la realidad de la calle, la realidad de los ciudadanos de Cataluña. Se trata sin duda de una política democrática y progresista, opuesta a la reaccionaria política identitaria de los nacionalistas, de sus aliados y de sus siervos.

Ciudadanos es un partido peligroso, porque muestra al rey desnudo, y por eso los nacionalistas, sus aliados y sus siervos van a por ellos. Por eso, los siervos de los nacionalistas han filtrado que el hombre desnudo tapaba sus vergüenzas -¡haber sido simpatizante de su propio partido de siervos!-, los aliados de los nacionalistas han publicado semejante scoop en el periódico que dirige el hermano de su dirigente gironí, y los nacionalistas han respirado tranquilos. Ellos no necesitan defender su corralito, ya tienen quien les haga el trabajo sucio.

Salud, ciudadanos

Anónimo dijo...

muchos ciudadanos linchados y callados?

AL JUEZ! coñe.

Anónimo dijo...

Pucnik:
¿No seras tu el mismo pesado que nos mortificaba con tus ataques anti Ciutadans en edazibao?
Si eres el mismo la verdad es que eres lamentable tio. ¿Con que nick vienes ahora a vomitar a edazibao?

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