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viernes, 13 de mayo de 2011

Un engaño, requiere más cautela; el engaño continuado, exige rebelión


Hace 4 años, el Presidente Zapatero hacía campaña electoral considerándose a sí mismo “el defensor de los humildes” y dirigía su discurso a los trabajadores. Zapatero pedía construir una España optimista frente al pesimismo del PP. Reclamaba la participación masiva para que los populares “aprendieran a perder”. Zapatero acusaba a Rajoy de ir «sembrando de pesimismo» por el país cuando no existen motivos para ello. Hoy tenemos cinco millones de parados, un déficit muy elevado, un crecimiento galopante de la deuda, un PIB que ha disminuido, una inflación que no deja de subir y Zapatero ha sacado a pasear el miedo a la derecha extrema, la extrema derecha, la derecha de la derecha. Puede ser soberbia o vanidad o las dos condiciones juntas, pero Zapatero debería pedir disculpas a los españoles por haberles embaucado y defraudado. No lo hará, se irá mirando a su ombligo como ha hecho durante los últimos siete años.

Cuando el PSOE saca a pasear la derecha en procesión siempre trata de ocultar lo que ha hecho la izquierda en el Gobierno. Zapatero ha negado que el dijera que no iba a haber crisis, Solbes está desaparecido tras haber llamdo mentiroso a Pizarro por exponer en la televisión un mapa del futuro bastante aproximado a lo que aconteció. Los españoles no acabamos de aprender la lección con el PSOE, literalmente miente con insidia, engaña a los electores, promete lo que no cumple, y siempre acaba llevando este país a una crisis galopante, tras unos años de gobierno, por el contrario, cuando se encuentra en la oposición, no deja de dar la tabarra en las calles, en los medios y donde puede sobre los errores que cometen los rivales, aunque en los gobiernos de Aznar el paro haya descendido en casi millon y medio de personas y se haya producido superavit económico.

Me parece un exceso de sacrificio, rayano en el masoquismo, que el PSOE sugiera a los españoles que vuelvan a votarles tras haber destrozado la política, la economía y las instituciones de este país de forma gratuita e inopinada. Los españoles no se merecen un Gobierno que les mienta, dijo Rubalcaba en el año 2004, por lo tanto no se merecen al PSOE en el Gobierno, que es precisamente un Gobierno que les ha mentido.

Hace un par de días, el candidato del PSOE a la Presidencia del Principado de Asturias, Javier Fernández Fernández se ha dejado decir que la crisis actual es obra de los gobiernos de Aznar, en los que estaba Álvarez Cascos, en una peripecia retórica que se recordará en los anales de la democracia. Ayer, los trabajadores de Alas Aluminium recibían en Langreo al número dos del PSOE nacional, con gritos de “Pepiño Ladrón”, mientras el ministro de Fomento decía que los trabajadores son la causa del socialismo y pedía el voto de castigo para la derecha, en un mitin estelar en el que no hubo más de 700 personas en Langreo.

El Presidente saliente del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces, se va sin dar explicaciones a los asturianos de los casos de corrupción que han llevado a un Consejero de Educación del Principado durante diez años a la cárcel. El Gobierno saliente dice que hablará del caso Riopedre de corrupción cuando lo considere oportuno.

El candidato del PSOE, Javier Fernández Fernández, ha realizado en la actual campaña electoral 48 intervenciones en las que ha dicho que hay que apartar a la derecha del Gobierno, porque destrozará la sanidad pública, la educación pública, el estado del bienestar y el progreso alcanzado en Asturias durante los últimos 30 años en los que ha gobernado el PSOE, prácticamente de forma ininterrumpida. Tendría que decir que lo público lo han destrozado los que no han sabido crear riqueza para sostenerlo, pero le falta humildad.

Sin embargo, no explica a los asturianos por qué Asturias es la comunidad de España con mayor mortalidad, la que tiene menos natalidad, la que reune más condiciones para su empobrecimiento futuro, la que tiene más tasa de dependencia de sus trabajadores, teniendo además la tasa de actividad laboral más baja de España (diez puntos por debajo de la media nacional), las razones por las que en Asturias hay más funcionarios por trabajador de toda España, se produce un paro juvenil próximo al 50 %, y están emigrando los jóvenes asturianos. Tampoco nos explica porque en Asturias se ha producido pérdida de renta per cápita continuada durante los últimos años. Se ha destrozado el tejido laboral industrial, y los nichos laborales tradicionales de Asturias. Y en estas elecciones, el PSOE, nos habla del peligro de que venga la derecha.

Los asturianos saben hoy, con certeza y confirmación, que el único peligro que tiene Asturias es que los de la izquierda sigan en el poder, primero por qué mienten con descaro a los electores, segundo por qué cuando meten la pata le echan la culpa a los demás y tercero, por qué nunca Asturias ha estado peor en la historia de la democracia y lo que se les ocurre es decir que viene la derecha.

Que venga quien venga, lo que tenemos que hacer en Asturias es que se largue la izquierda, si es posible, para siempre, porque son el mejor ejemplo de kakistokracia en España, un concepto que define los gobiernos con las peores política y los peores políticos. Pero que a nadie se le olvide que para que Asturias haya tocado fondo, antes de convertirse en la Albania Occidental de Europa, el PP ha tenido que colaborar no haciendo oposición, estableciendo acuerdos sospechosos de no agresión, posiblemente condicionado por la ocultación de sus propios casos de corrupción y su ausencia política en el control riguroso del desastre que estaban organizando los socialistas. Tampoco hay que olvidar que el Gobierno del PSOE ha gobernado en coalición con IU que ahora se presenta a sí misma como la izquierda que no fue durante toda la legislatura.

Afortunadamente, en Asturias se presenta una opción alternativa, con un candidato a la Presidencia del Principado que ofrece garantía de experiencia y trabajo: Francisco Álvarez Cascos. Los asturianos podemos elegir que continúe el más de lo mismo, o que se produzca un cambio regenerador de la democracia en un ámbito donde se ha fosilizado la política en el deterioro. Foro de Ciudadanos es la única opción política que se presenta en el Principado de Asturias, con opciones reales de gobernar, que ofrece soluciones lógicas y racionales a los problemas existentes en Asturias. Cada voto que reciban el PSOE, el PP e IU, será un voto inútil, demostrado por los hechos de la pasada legislatura y que no servirá para resolver los graves problemas existentes en Asturias, votar por PSOE, PP, e IU es imponer un pesado lastre al futuro de los asturianos.

En las pasadas elecciones, prácticamente se produjo una abstención final del 32 %, el PP obtuvo 244.225 votos (41,43 %), 20 diputados, el PSOE 243.079 (41,23 %) 21 diputados y IU-B-VA 57.382 (9,73 %) 4 diputados. En estas elecciones se incrementará posiblemente la participación, rondando el 70 % de los votos, lo que equivale a 700.000 votos. Foro de Ciudadanos necesitará obtener alrededor de 320.000 votos para gobernar con mayoría absoluta, alrededor del 42-43 % de los votos emitidos.

A fecha actual es una tarea que resulta posible, considerando que hace cuatro meses no existía esta formación prácticamente; si lo logra será una epopeya a recordar, que demostrará que para lograr un cambio polítco en España sólo se necesita valor, tesón y esfuerzo para cambiar la realidad. Una gran proeza de Asturias, una gran lección de democracia y libertad.


Biante de Priena

martes, 10 de mayo de 2011

¿Quién gobernó en Asturias la pasada legislatura?


Uno de los milagros de la democracia es comprobar, en cada convocatoria electoral, cuando la campaña comienza...que ya no se sabe quien gobernó y quien hizo oposición, sobretodo si las cosas no han ido bien como es el caso.

Ahí tenemos al PSOE, ahora con Javier Fernández, volviendo a ofrecer progreso, tras el regreso de una década que nos ha metido su partido a calzador en la última legislatura. Nunca sabremos a quien se debe el 70 % de incremento del paro de los últimos cuatro años, ocurrió, posiblemente. Ni nos darán explicaciones sobre los 1400 millones de euros de sobrecostes (incluida la variante de Pajares), ni siquiera de por qué el exconsejero de educación Riopedre acabó en la cárcel, donde permanecen una directora general y una alta funcionaria, por lo que dice la prensa vamos sabiendo algo de lo ocurrido y la verdad que da mucha vergüenza. ¿Por qué Asturias tiene la tasa de actividad laboral más baja de todas las comunidades españolas si el PSOE siempre ha dicho que se interesa por resolver el paro, y en Asturias ha gobernado con los comunistas de IU y al alimón con los sindicatos? ¿Cómo es posible que tengamos la tasa más elevada de empobrecimiento de cara al futuro de todas las comunidades españolas?. ¿Qué es el progreso, exactamente, para Javier Fernández?.

Ahí tenemos al PP, ahora con Isabel Perez Espinosa, que dijo que sin las siglas de su partido no era nada, algo de preocupar, porque nada será con ellas también, se supone; de sus palabras se puede deducir que cuando Asturias se encuentre en una encrucijada, preguntará a la gaviota que hace, que es como una versión castiza del pulpo Paul que está en Génova. Tampoco acaban de explicarnos en el PP lo ocurrido en Villa Magdalena y el proyecto de catacumbas para el Campo San Francisco de Oviedo, el alcalde Gabino de Lorenzo parece que no sabe nada. Pero quizás, lo peor de todo sea que tampoco nos darán explicaciones de la ausencia de oposición que ha permitido que en Asturias tengamos el peor gobierno de nuestra historia, algo en lo que se parece a Mariano Rajoy, porque realmente, hay que ser justos, con una oposición que hiciera los deberes y no ejerciera el tancredismo expectante, los gobiernos de Zapatero y sus aliados nacionalistas, no podrían haber cometido las barabaridades que nos han llevado al abismo.

Realmente considero que a estas alturas del partido, y con la que está cayendo, los que nos han hecho el pasado se empeñen también en hacernos el futuro. ¿Qué se puede esperar de quien ha destrozado la economía, las instituciones, el mercado, el trabajo, la justicia y el bienestar de los ciudadanos?. En primer lugar, para corregir los errores hay que reconocerlos, pedir confianza a los ciudadanos, sin reconocer que no se ha gobernado bien, es un acto de soberbia y falta de respeto al buen criterio de los electores en una democracia. Y en segundo lugar, ¿cómo se va a confiar para qué arreglen las cosas los mismos que las han deteriorado, unos en el Gobierno y otros en la oposición?.

No se puede triunfar en unas elecciones haciendo ejercicio exclusivo de demagogia y propaganda. Ni echando balones fuera, ni la culpa al resto del mundo, cuando Asturias es la región más deteriorada de España y España es uno de los países más deteriorados de Europa. No se puede seguir engañando a la gente sin fin, ofreciendo lo que se sabe que no se va a cumplir, tratando de perpetuarse en el poder sin rendir cuentas y contando cuentos. Eso es un ejercicio de irresponsabilidad y caradura, sin paliativos.

Si se eligen los mismo caminos, se llega a los mismos destinos, si se elige a las mismas personas y los mismos partidos que han organizado el desastre, lo único que harán, será tratar de ocultar todos los errores que han cometido, tapar con propaganda todas las meteduras de pata, ocultar su despilfarro y evitar que nadie pueda cuestionar su fiasco. Ayer estuvo Zapatero en Asturias y nos habló de la derecha, como si la derecha hubiera tenido que ver algo en la que ha armado el PSOE, su partido, en Asturias, después de gobernar durante 30 años. A los asturianos ya no nos importan si la izquierda destroza más que la derecha o viceversa, lo que nos importa es que Asturias está deshecha por completo, y como el 22 de mayo no apartemos del poder a los autores materiales e intelectuales del destrozo y su consentimiento, las vamos a pasar aún peor de lo que las estamos pasando. La principal crisis que existe en Asturias es de ineptitud política y de incapacidad manifiesta para abandonar el lodazal político, económico y social, en el que nos han afianzado. Esperar que nos saquen de la crisis, los que han administrado su creación, mantenimiento y perpetuación, sería un milagro o un accidente del azar. ¿Cómo nos van a sacar de la crisis quienes nos advierten de que viene la derecha, exactamente lo mismo que hacían hace treinta años? ¿Cómo pueden hablar de progreso los que ni siquiera han sido capaces de cambiar su demagógico discurso en 35 años?.

Que cada uno vote en libertad, por lo hecho, o en este caso por lo deshecho, y no por la propaganda y la demagogia; si premiamos con nuestro voto a los que lo hacen mal, luego no podremos quejarnos cuando las cosas vayan peor. No pueden ofrecernos soluciones quienes sólo nos han creado problemas.

Biante de Priena


viernes, 6 de mayo de 2011

El PP de Mariano Rajoy se va haciendo de izquierdas


Cuando Isabel Pérez-Espinosa, candidata del PP a la Presidencia del Principado de Asturias pronunció aquella memorable frase el 2 de enero de este año, un día después de que el exvicepresidente Alvarez Cascos hubiera abandonado el que fue su partido durante 34 años: “sin las siglas de mi partido no soy nada y Cascos tampoco, comprendí que si alguien no decía nada para corregir esta digresión, era que el PP se había convertido en una marca más de las qué, en nuestro país, funcionan con cerebro colectivo, y consideran que el bien de la sociedad es prioritario sobre el del individuo y que la justicia social del Estado debe imperar sobre el Estado de Derecho. La renuncia a la defensa de la libertad, en aras de aproximarse al poder, con una posición afable al electorado, a un país que sale de la hecatombe socialista, es más que un síntoma, una enfermedad perniciosa del partido de Mariano Rajoy.

Poco después, la candidata acusaba a su exsecretario general de deslealtad a su partido. Francisco Alvarez Cascos, que tendrá defectos pero también enormes virtudes, ni respondió, cuando podría haber dicho que si su partido abandona la lealtad a los principios y valores que ha defendido a lo largo de su historia, quien se comporta de forma desleal es el PP, y no el afiliado que lo denuncia y decide abandonar lo que ya no puede representarle.

Durante la égida de Mariano Rajoy por los caminos que le permitió Rodríguez Zapatero, nunca por otros, ni siquiera en intento fallido; el PP ha derivado en una trayectoria sinuosa por los derroteros de la realidad, por no decir siniestra. Asumiendo como correctas, propuestas del PSOE que resultan mutantes en su genética. El abandono de la defensa de una España en la que las diferencias nunca sobrepasen la igualdad de todos los españoles, la actitud denigrante en la defensa de las maltrechas libertades civiles y los derechos individuales, ante el acoso y violencia de las legislaciones socialistas; la aceptación de la socialización cultural en valores que no son los suyos, alejados de todo humanismo, cristiano o no cristiano,;los compadreos en cuestiones fundamentales sobre nuestra nación, soberanía, Constitución, independencia de la justicia, y libertades, y por último, la anuencia y ausencia en la oposición política activa, en una suerte de tancredismo con ambiciones electorales, que ha permitido que el PSOE deje España como un campo de patatas tras la cosecha.

¿Se ha contagiado el PP de socialismo?, ¿se ha convertido en una marca paralela del PSOE?, ¿por acceder al poder se pueden abandonar los valores, principios e ideología que sostienen un partido politico y convertirlo exclusivamente en una empresa electoral?. Estas preguntas deben ser respondidas por los electores, antes de depositar su voto en las urnas.

Lo que está claro es que en el PP actual, la ideología que prevalece es el social-liberalismo del señor Lasalle, una ideología que promueve de forma extravagante la claudicación del principio sagrado del liberalismo, que no hay más sujeto que el individuo, el ser humano individual como ámbito y límite de cualquier política que respete la libertad, algo que no se respeta desde las doctrinas colectivas socializantes. También hay políticas de gran endeudamiento como la establecida por el alcalde de Madrid o las Comunidades Valencianas, que tratan de funcionar en código de Estado Providencia, algo válido para las políticas socialistas de Andalucía o Castilla-La Mancha, pero impropio de programas liberales y conservadores, que intentan habitualmente el control del gasto y la eficiencia en el uso de los recursos públicos. Desde el Congreso de Valencia, el PP ha perdido su norte ideológico y se ha convertido en un partido acaparador, un cath-all-party que fundamenta en el populismo y el desgaste del rival su supervivencia, no en sus propios méritos, logros y esfuerzos.

También está claro que en el PP, hay liberales sin complejos, como Esperanza Aguirre por poner un ejemplo, que no aceptan las componendas consensuadas por los cerebros colectivos, y determinan desde su buen o mal criterio, sus reflexiones sobre la realidad.

Algunos dirán que el PP actúa con pragmatismo electoralista, no mostrando si es carne o pescado, por qué le interesa, pero no lo tengo tan claro. Cuando un partido político vende su alma al mismo diablo político que dirige los pasos de sus rivales, por un puñado de votos, es el momento de plantearse si se puede confiar en quien ante las políticas contra el terrorismo del Gobierno da la callada por respuesta, se olvida de las víctimas de ETA o cuando el Tribunal Constitucional aprueba que las listas organizadas por terroristas de ETA según sentencia del Tribunal Supremo se presente a las elecciones, gracias a los magistrados impuestos por el PSOE en el Constitucional, mira a otro lado.

Cuando durante siete años de descomposición y podredumbre política en España, organizada por la debacle el PSOE se ha quedado a verlas venir, sin intervenir prácticamente en la vida pública, en una oposición acomodada, es necesario preguntarse si el PP está en condiciones de presentar una alternativa al PSOE o sencillamente de ofrecernos una solución de continuidad. Es malo en esta vida heredar el poder político por los errores de los demás y no haberlo logrado por méritos propios, eso es una práctica artera que caracteriza a los que abjuran del mérito y los valores, y no de aquellos que los defienden a ultranza, a cualquier precio. Lo que está claro es que la valoración por los ciudadanos, de Zapatero en sus momentos más bajos, apenas se distingue de la de Mariano Rajoy en sus momentos más altos. Si del primero abjura la gente por haber hecho lo que ha hecho, destrozar nuestro país, habrá que preguntarse por qué abjura del segundo, si ni siquiera ha llegado a gobernar y sólo ha hecho oposición.

Biante de Priena

Discurso de dimisión de Adolfo Suárez (1981)


“Hay momentos en la vida de todo hombre en los que se asume un especial sentido de la responsabilidad." Adolfo Suárez

Yo creo haberla sabido asumir dignamente durante los casi cinco años que he sido presidente del Gobierno. Hoy, sin embargo, la responsabilidad que siento me parece infinitamente mayor.

Hoy tengo la responsabilidad de explicarles, desde la confianza y la legitimidad con la que me invistieron como presidente constitucional, las razones por las que presento, irrevocablemente, mi dimisión como presidente del Gobierno y mi decisión de dejar la presidencia de la Unión de Centro Democrático.

No es una decisión fácil. Pero hay encrucijadas tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permaneciendo en su puesto o renunciando a él.

He llegado al convencimiento de que hoy, y, en las actuales cirscunstancias, mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia.

Me voy, pues, sin que nadie me lo haya pedido, desoyendo la petición y las presiones con las que se me ha instado a permanecer en mi puesto, con el convencimiento de que este comportamiento, por poco comprensible que pueda parecer a primera vista, es el que creo que mi patria me exige en este momento.

No me voy por cansancio. No me voy porque haya sufrido un revés superior a mi capacidad de encaje. No me voy por temor al futuro. Me voy porque ya las palabras parecen no ser suficientes y es preciso demostrar con hechos lo que somos y lo que queremos.

Nada más lejos de la realidad que la imagen que se ha querido dar de mí con la de una persona aferrada al cargo. Todo político ha de tener vocación de poder, voluntad de continuidad y de permanencia en el marco de unos principios.

Pero un político que además pretenda servir al Estado debe saber en qué momento el precio que el pueblo ha de pagar por su permanencia y su continuidad es superior al precio que siempre implica el cambio de la persona que encarna las mayores responsabilidades ejecutivas de la vida política de la nación.

Yo creo saberlo, tengo el convencimiento, de que esta es la situación en la que nos hallamos y, por eso, mi decisión es tan firme como meditada.

He sufrido un importante desgaste durante mis casi cinco años de presidente. Ninguna otra persona, a lo largo de los últimos 150 años, ha permanecido tanto tiempo gobernando democráticamente en España.

Mi desgaste personal ha permitido articular un sistema de libertades, un nuevo modelo de convivencia social y un nuevo modelo de Estado. Creo, por tanto, que ha merecido la pena. Pero, como frecuentemente ocurre en la historia, la continuidad de una obra exige un cambio de personas y yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España.

Trato de que mi decisión sea un acto de estricta lealtad.

De lealtad hacia España, cuya vida libre ha de ser el fundamento irrenunciable para superar una historia repleta de traumas y de frustaciones; de lealtad hacia la idea de un centro político que se estructure en forma de partido interclasista, reformista y progresista, y que tiene comprometido su esfuerzo en una tarea de erradicación de tantas injusticias como todavía perviven en nuestro país; de lealtad a la Corona, a cuya causa he dedicado todos mis esfuerzos, por entender que sólo en torno a ella es posible la reconciliación de los españoles y una patria de todos, y de lealtad, si me lo permiten, hacia mi propia obra.

Pero este profundo sentimiento de lealtad exige hoy también que se produzcan hechos que, como el que asumo, actúen de revulsivo moral que ayude a restablecer la credibilidad en las personas y en las instituciones.

Quizás los modos y maneras que a menudo se utilizan para juzgar a las personas no sean los más adecuados para una convivencia serena. No me he quejado en ningún momento de la crítica. Siempre la he aceptado serenamente. Pero creo que tengo fuerza moral para pedir que, en el futuro, no se recurra a la inútil descalificación global, a la visceralidad o al ataque personal porque creo que se perjudica el normal y estable funcionamiento de las instituciones democráticas. La crítica pública y profunda de los actos de Gobierno es una necesidad, por no decir una obligación, en un sistema democrático de Gobierno basado en la opinión pública.

Pero el ataque irracionalmente sistemático, la permanente descalificación de las personas y de cualquier solución con que se trata de enfocar los problemas del país, no son un arma legítima porque, precisamente pueden desorientar a la opinión pública en que se apoya el propio sistema democrático de convivencia.

Querría transmitirles mi sentimiento de que sigue habiendo muchas razones para conservar la fe, para mantenerse firmes y confiar en nosotros los españoles. Lo digo con el ansia de quien quiere conservar la fuerza necesaria para fortalecer en todos sus corazones la idea de la unidad de España, la voluntad de fortalecer las instituciones democráticas y la necesidad de prestar un mayor respeto a las personas y la legitimidad de los poderes públicos.

Yo por mi parte, les prometo que como diputado y como militante de mi partido seguiré entregado en cuerpo y alma a la defensa y divulgación del compromiso ético y del rearme moral que necesita la sociedad española.

Todos podemos servir a este objetivo desde nuestro trabajo y desde la confianza de que, si todos queremos, nadie podrá apartarnos de las metas que, como nación libre y desarrollada nos hemos trazado.

Se puede prescindir de una persona en concreto. Pero no podemos prescindir del esfuerzo que todos juntos hemos de hacer para construir una España de todos y para todos.

Por eso no me puedo permitir ninguna queja ni ningún gesto de amargura. Tenemos que mantenernos en la esperanza, convencidos de que las circunstancias seguirán siendo difíciles durante algún tiempo, pero con la seguridad de que si no desfallecemos vamos a seguir adelante.

Algo muy importante tiene que cambiar en nuestras actitudes y comportamientos. Y yo quiero contribuir, con mi renuncia, a que este cambio sea realmente posible e inmediato.

Debemos hacer todo lo necesario para que se recobre la confianza, para que se disipen los descontentos y los desencantos. Y para ello es preciso convocar al país a un gran esfuerzo. Es necesario que el pueblo español se agrupe en torno a las ideas básicas, a las instituciones y las personas promovidas democráticamente a la dirección de los asuntos públicos.

Los principales problemas de España tienen hoy el tratamiento adecuado para darles solución. En UCD hay hombres capaces de continuar la labor de Gobierno con eficacia, profesionalidad y sentido del Estado y para afrontar este cambio con toda normalidad. Les pido que les apoyen y que renueven en ellos su confianza para que cuenten con el necesario margen de tiempo para poder culminar la labor emprendida.

Deseo para España, y para todos y cada uno de ustedes y de sus familias, un futuro de paz y bienestar. Esta ha sido la única justificación de mi gestión política y va a seguir siendo la razón fundamental de mi vida. Les doy las gracias por su sacrificio, por su colaboración y por las reiteradas pruebas de confianza que me han otorgado.

Quise corresponder a ellas con entrega absoluta a mi trabajo y con dedicación, abnegación y generosidad. Les prometo que donde quiera que esté me mantendré identificado con sus aspiraciones. Que estaré siempre a su lado y que trataré, en la medida de mis fuerzas, de mantenerme en la misma línea y con el mismo espíritu de trabajo.

Muchas gracias a todos y por todo.

jueves, 5 de mayo de 2011

Diez momentos inolvidables del PSOE


Defender la alegría -
Cantantes: LA BANDA DE LA CEJA


Lo tienen complicado en el Partido (está dividido) Socialista (jajajaja) Obrero (anda, ¡no jodas!) español (y de Andaquetrinque -antes Andalucía-, los paissos catalans y Euskadi); porque Zapatero les ha dejado menos oportunidades para ganar las elecciones que el Barsa al Real Madrid en la liga. Con motivo de tan infausta noticia...para ellos, quiero recordar algunas de las más gloriosas hazañas humorísticas que nos han brindado para el esperpento durante estos siete años de “todo por la fratria de los socialistas”, en los que han dejado España como un vertedero, y las arcas públicas con más telarañas que la mazmorra de El Conde de Montecristo.

En fin, quedan poco más de dos semanas para decirles adios para los próximos siglos y es hora de recordar lo que mañana será leyenda urbana y rural, y que figurará en los anales de la Historia de España como siete años en el limbo, que es el lugar en el que han ubicado La Moncloa de la economía sostenible y los brotes verdes. Tras una encuesta entre los amiguetes, las diez mayores chorradas del PSOE que merecen recordarse son las siguientes:

1) Leire Pajín: Conjunción planetaria



2) José Luis Rodríguez Zapatero: Pleno Empleo



3) José Luis Rodríguez Zapatero: "No estamos en una crisis económica"



4) José Luis Rodríguez Zapatero: Los "accidentes" de ETA y la T4



5) Pedro Zerolo: Los orgamos repetidos con ZP



6) Pedro Solbes: Algunos hablan de crisis...



7) José Blanco: "Este presidente que siempre dice la verdad a los ciudadanos"



8) Leire Pajín: "El problema del PIB es que es masculino"



9) Isabel López i Chamosa: Sobre las pensiones "Yo no entiendo nada" y es la portavoz de la comisión de pensiones del PSOE en el Congreso



10) Alfredo Pérez Rubalcaba: "Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta"



Hay más, pero para una primera entrega es suficiente por hoy... visto así, con el paso del tiempo ¿alguien esperaba que esta gente no destrozara el país como ha ocurrido?. Les doy mi palabra, no es una invitación al sarcasmo... porque ha ocurrido en realidad, la mayoría de esta gente ha formado parte del Gobierno durante los últimos siete años. El 22-M hay elecciones, que a nadie se le olvide lo que ha ocurrido cuando acuda a votar, y en la campaña electoral, que no les cuenten lo que van a hacer para arreglar lo que han destrozado, que les expliquen lo que han hecho para destrozar el país, el por todo lo logrado con que embaucaron a los españoles en las pasadas elecciones, los cinco millones de parados y todo lo demás.

Ciudadanos en la Red

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