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viernes, 7 de enero de 2011

Cascos va llegando


No hay más opciones, habrá que tomar partido. Por un lado tenemos el sistema organizado, conformado por los partidos políticos, las grandes corporaciones financieras, los medios de comunicación afines al poder (todos) y los propagandistas del régimen. Por otro lado tenemos a los ciudadanos aplastados por el poder en todas sus formas, las urnas y los recursos de la red.

El grado de manipulación de la información y propaganda jamás alcanzó niveles tan elevados en España, ni en la época de la censura franquista, porque entonces había que distinguir entre la verdad oficial y la verdad, pero hoy hay que decidirse entre todas las máscaras de la verdad, las mentiras, las intoxicaciones, con una censura por exceso, más que por defecto. Hoy todo el mundo opina, pero no todo el mundo tiene el mismo criterio para opinar. Si un profesional dice que algo no puede ser, surge un inepto que pregunta ¿por qué no?, gracias a que considera que la democracia permite que todo el mundo opine, algo que es cierto, pero dar una opinión no supone tener razón. Por eso discernir quien dice algo correcto de quien dice algo incorrecto es difícil, pero absolutamente imposible si se trata de política o economía.

Estamos en plena rebelión de las masas, como denunció Ortega y Gasset, en la que dos idiotas pueden quitarle la razón a un sabio si someten una cuestión a votación y se empeñan en denostar la opinión del que sabe. Así nos va, de la quiebra a la ruina y de la ruina a la quiebra. Hay ineptos que han sido elevados a la categoría de ministros, porque han demostrado que son fieles a sus partidos políticos y nada más. Hay directores de instituciones públicas sufragadas con el dinero de todos, guiadas por auténticos petardos que tienen por amigo a alguien poderoso. No puede salir bien de ninguna forma.

En la política se ha producio una selección negativa que favorece el parasitismo y la molicie, en la que los más depravados alcanzan los puestos más elevados y los más honestos se marchan aburridos, al ver que no se puede hacer nada para derrocar la dictadura de la ineptitud que está asolando país y ciudadanos.

Tenemos un Presidente del Gobierno que promete pleno empleo y consigue cinco millones de parados. ¿Cómo va a exigir a los ciudadaons de su país que funcionen las cosas si él es el peor de todos ellos?. Pero los medios de comunicación dicen que es la coyuntura internacional, con la misma placidez que en la época de Franco todos los males del país se atribuían a la pertinaz sequía. Y la gente traga, porque puede cambiar de canal en la televisión con el mando a distancia, para ver distintos cubos de basura, y considera que eso es ser libre, aunque no tenga trabajo, aunque cada día pague más impuestos y aunque tenga dificultades para comer todos los días, pensando además que sus hijos aún lo van a pasar peor.

Pero realmente quienes son los responsables de lo que está ocurriendo: evidentemente los políticos, que no saben gestionar, que no tienen ni puñetera idea de lo que deciden, pero que cobran cada mes como si supieran. ¿Quién va a exigirles nada con un Presidente de Gobierno que dice que no va a haber crisis y vamos a ser el país de Europa que más va a tardar en superarla?. Pero mañana habrá elecciones y todos sus crímenes contra la razón y el pueblo quedarán impunes, sin sanción alguna, por ese milagro de dejar pasar al siguiente.

¿Y quién es el siguiente?. Mariano Rajoy, que en el último episodio de su divagación pretende triunfar en las elecciones esperando a que el cadaver político de Zapatero pase por delante de su puerta, sin hacer nada más que haber permitido todo lo ocurrido. Por que si hoy estamos como estamos en España es gracias a lo que ha hecho Zapatero y a lo que le ha permitido hacer Mariano Rajoy.

¿Qué ocurrirá cuando Rajoy triunfe en las elecciones?, pues lo mismo que ha ocurrido con Zapatero, porque el sistema es el mismo y los representantes del PP actual están “zapaterizados”, abducidos por la ineptitud de sus rivales que los han arrastrado a su campo de juego, porque ese es el misterio de los triunfos electorales del PSOE: haber cambiado el tablero, jugar sin reglas, hacer lo que le dé la gana, y se piensan en el PP que van a ser capaces de triunfar en un escenario del que no controlan absolutamente nada, porque todo está controlado desde el poder por el PSOE, lo único que ganarán son las encuestas.

En esta clave de descomposición y putrefacción política es en la que se debe entender la baja de Cascos en el PP, porque viendo lo que está ocurriendo en la política española, desde la privilegiada atalaya de su experiencia política, ha pensado que este PP es como el Titanic, y da igual que pierda las elecciones que las gane, si las pierde malo porque nos hundirá el iceberg del PSOE, pero si las gana, igual de malo, porque nos hundirán, con absoluta seguridad, los jóvenes castores que rodean a Rajoy (al que le tienen tomada la medida y permanecerá en el poder hasta que lo retiren, cuando ellos lo decidan, mientras no diga, ni haga nada, como hasta ahora, seguirá arriba, pero como trate de moverse, abren la trampilla y se lo entregan a los tiburones para que se den un banquete).

En fin, en Asturias estamos de suerte, dentro de poco vamos a ser la envidia de todos los españoles, porque Francisco Álvarez Cascos va a cambiar la realidad de esta comunidad, desde el conocimiento, la experiencia y la eficacia. La verdad que nos lo merecemos, tras 30 años de gobierno del PPOE al alimón, los políticos asturianos se resisten, pero los habitantes de esta tierra milenaria sabemos lo que nos jugamos, por eso en la primera encuesta que se ha hecho, sin siquiera haber formado un partido político nuevo, Cascos resultaría triunfador en las elecciones. Es la hora de Asturias, ya era hora. Su ideología: lo mejor para Asturias. Su garantía: él mismo. Sus recursos: todos los asturianos, hartos de lo que hay. Gana seguro.

Enrique Suárez

miércoles, 5 de enero de 2011

El pucherazo de Mariano Rajoy


En el espectáculo bochornoso que se ha vivido en el PP de Asturias, acaba de descubrirse todo lo ocurrido, gracias al reconocimiento público del Secretario General del PP asturiano, Fernando Goñi, de que los órganos directivos del PP de Asturias "no se han reunido desde el mes de abril para evitar conflictos" (como se denunció expresamente ante los órganos nacionales del partido por la plataforma “Pedimos la palabra") pero aún así el PP de Asturias (¿quién es el PP de Asturias si no se reunen los órganos directivos?), ha propuesto como candidata a Isabel Pérez Espinosa. Posibilidad que fue rechazada por la propia dirección nacional del partido en primera instancia, pero que más tarde, en franca contradicción con sus propias decisiones, terminaron aceptando (contraviniendo los estatutos, cuando previamente habían rehusado su aceptación por ser ilegal y antiestatutaria).

El comité electoral nacional del PP ha aceptado la candidata propuesta de forma antitestatutaria y no democrática, que han decidido desde la dirección del PP asturiano, sin cumplir los estatutos, de una forma que dista mucho de ser democrática. A pesar de las denuncias, públicas y dentro del partido, incluso a nivel nacional, realizadas por militantes del partido. La candidata ha sido aceptada por el Comité Electoral Nacional –sin escuchar las denuncias de miles de militantes asturianos - por 3 votos a favor (incluido el del Presidente, Arias Cañete), 1 en contra, y 5 abstenciones -. Se han incumplido los Estatutos del PP (6c, 11-1e, 30-1a, 31-2, 32-2, 46 ....). Pero eso no es lo peor, porque este caso incumple también la propia Ley de Partidos, fundamentalmente en su capítulo 2.

El tandem Rajoy-Cospedal ha dado por bueno el resultado, vulnerando los estatutos, y vetando, al mismo tiempo, los derechos estatutarios del afiliado Francisco Álvarez Cascos para presentarse como candidato, a pesar de las numerosas denuncias públicas y en el partido, de miles de militantes, de alcaldes, de los 250 cargos públicos de los 300 existentes en Asturias que solicitaron la celebración de un Congreso extraordinario.

Mariano Rajoy no ha dicho la verdad a los españoles, porque hace unas semanas se comprometió ante los ciudadanos, en el programa “El Gato al agua” de Intereconomía a que la solución del problema de Asturias sería estatutaria y que su obligación era velar por el respeto a las normas del PP.

Precisamente el haber ofrecido una solución no estatutaria, que incumple el respeto a las normas del PP, es lo que ha motivado la solicitud de baja de Francisco Álvarez Cascos del PP tras 34 años de militancia.

Mariano Rajoy no tiene excusa en este caso, porque si no se ha cerciorado de que la candidatata propuesta por la dirección del PP de Asturias no se había promovido de forma estatutaria y democrática, puesto que no se reunieron los órganos del partido en Asturias para tal cometido, es porque no ha querido (o no le ha importado); a pesar de las reclamaciones de numerosos militantes de su partido en Asturias, de lo que se deduce que ha dado un pucherazo solemne en este caso, que ha faltado a su palabra dada a los españoles y que por lo tanto, posiblemente, ha mentido, a su partido, a sus mlitantes y a todos los españoles.

Tiene razón Francisco Álvarez Cascos cuando ha denunciado que en el PP no se respetan las normas, ni la palabra dada por su propio Presidente, pero no a él, sino a todos los españoles. Mariano Rajoy es un mentiroso que da pucherazos (o al menos lo consiente), creo que en alguien así no se puede confiar el próximo Gobierno de España, porque lo que ha hecho con su partido en Asturias es lo más parecido a un Golpe de Estado.

Si realmente su voluntad es la anunciada, la de buscar una solución estatutaria y velar por que se cumplan las nombras del partido, tendría que dar marcha atrás con esta ignominia, destituir de forma inmediata a la dirección del PP en Asturias, nombrar una gestora, convocar un Congreso, no admitir los cientos de bajas que se han producido, entre ellas la de Francisco Álvarez Cascos y pedirles disculpas por el engaño a que ha sido sometido por la dirección del PP de Asturias. Cuando regrese de vacaciones, podremos comprobar si Mariano Rajoy es un mentiroso que da pucherazos en su partido o un hombre confiado, que en su pertinaz contumacia, han engañado unos desaprensivos miembros de la dirección asturiana de su partido.

Por eso Casocs está esperando: ¡a verlas venir!. Ya lo dijo hace unas semanas: "sin principios, sin democracia....todo lo demás cae". Pues ha caido.

Nota añadida (21/01/11): Confirmado posteriormente por las declaraciones de un miembro del Comité de Derechos y Garantías de Asturias que ha presentado su dimisión

Enrique Suárez

¡A verlas venir!


Me fascina ver a la mayoría de los periodistas españoles (columnistas) desgranando juicios categóricos de sus atribuladas opiniones estereotipadas. A los periodistas españoles que se ocupan de la política les ocurre lo mismo que a los políticos, nos ofrecen brotes verdes de futuro de semillas que todavía no han germinado.

De todas las opiniones, sentencias y juicios que llevo recopilados sobre el denominado “caso Cascos” (que en realidad, en otro país más ecuánime, se denominaría el “caso Rajoy”, porque ha sido quien desde el poder ha decidido humillar a su anterior Secretario General, y cuando alguien determina algo, no se cita a las víctimas, sino a los que causan el daño, menos en política, claro) tal vez cuatro o cinco periodistas han hablado con criterio y fundamento, sin recurrir al perjuicio personal o a la bendición de los poderosos, transformando lo ocurrido en su versión particular de los hechos, para seguir recibiendo prebendas y parabienes.

El periodismo español que se ocupa de la política ha degenerado tanto como esta. Hay en el escenario de la opinión pública, personajes siniestros, aventureros, paranoicos, sectarios, inventores, insidiosos, polémicos, propagandistas, manipuladores y mentirosos, distribuidos proporcionalmente según filias y fobias, también hipocondrías, histerias y delirios. Siempre he defendido la libertad de expresión y denostado la libertad de impresión, no de las rotativas, sino de la manipulación de las informaciones, antes de ser empaquetada para su consumo irreflexivo por aquellos que presumen de estar bien informados y que en realidad están más intoxicados que una familia de campistas con una mayonesa caducada. Es lo que hay.

Entre los periodistas españoles los hay que dan su opinión y no aspiran a otra cosa, al menos son honestos, no tratan de engañar a nadie, pero los hay que se atribuyen el único criterio posible desde el dogmatismo más zafio, y se atreven a emitir juicios sobre los hechos, según su interpretación más fundamentada en su previa percepción deformada que en la complicación factual. Es un problema de objetivo desenfocado, que siempre nos conduce a las mismas escenas perfectas, maquilladas con palabras y ornamentadas con insinuaciones. La política es el arte de lo posible y el periodismo político el arte de que no se sepa lo que es la política.

Con lo sencillo que es ceñirse a los hechos para comprender lo que está ocurriendo: un simple caso de mobbing político, porque desde la dirección nacional del Partido Popular se ha decidido promocionar a dedo a alguien con menos recursos, experiencia y posibilidades para triunfar en unas elecciones en Asturias, rechazando a alguien que tenía asegurado su triunfo en las encuestas. ¿Por qué?, pues sencillamente porque Francisco Álvarez Cascos no es ganado doméstico y conserva su independencia de criterio intacta, al igual que sus principios indemnes, una honestidad demostrada y una experiencia política envidiada. ¿Se imaginan ustedes que un equipo de segunda B rechazara la oferta de Cristiano Ronaldo o Messi para jugar en su club?. Pues eso es lo que ha ocurrido en el Partido Popular, que si ahora no es el mejor momento, que si estamos renovando la plantilla, que si pero no, que no queremos ascender, ni ganar partidos, porque en Asturias siempre hemos perdido y ya no tenemos costumbre de triunfar en unas elecciones y menudo trabajo que nos ocasionaría, que pereza.

La reacción de Cascos, que ante todo no desconoce quien es, ni sus virtudes, ni sus defectos, que ahora está más ilusionado porque en el fondo es un romántico y lo que quiere es regresar a casa y dejar Asturias a la altura que le corresponde; tras treinta años continuados de molicie política, porque ya no aspira al poder (eso ya lo tuvo) sino a la gloria. Quiere que un paisano de este país que es Asturias le diga, “Casquinos, que grande yes”, y reirse con él, cuando vea que en el pueblo donde vive al final llegan las cosas buenas de la civilización y se quedan fuera las malas, porque Cascos lo ha hecho posible.

Cascos quiere gestionar, administrar, construir un futuro mejor para Asturias y conoce a su gente, a sus paisanos (de país, concepto cultural y no político, que hay que explicarlo todo), y en Asturias ser paisano es tener palabra y mantenerla, por mucho que cambien las circunstancias, y quiere que los asturianos jóvenes no tengan que emigrar, que en Asturias mejore la natalidad, que es la última de las regiones europeas y se reduzca la tasa de dependencia, la mayor de Europa, con tres jubilados por cada dos trabajadores. "Cascos ye un paisano" se oye por el paisaje asturiano, con una profusión que dejaría sorprendido a todos los que no son de aquí, que aquí las noticias que nos importan no corren, vuelan.

Y estos cronistas de la realidad política, que parecen aficionados, no se dan cuenta de que quien es considerado un auténtico héroe para los asturianos, porque estuvo fuera, triunfó y regresa a casa, no puede permitir bajo ningún concepto que lo traten con desprecio, que lo humillen, que lo rechacen, porque, mira que son mastuerzos, no están rechazando al Cascos político, sino al Cascos más humano, al asturiano orgulloso, campechano, al “paisano” y con él a todos los asturianos, y eso en esta tierra es pecado, que si hieren a uno nos han herido a todos, y a Cascos le ha herido un gallego en Madrid, nada más y nada menos.

Mariano Rajoy, que hace mucho tiempo que dejo de ocuparse de estas cosas para pensar exclusivamente como su ambición, las continuas heridas en su orgullo, su menosprecio público, y su machacona denostación por los rivales (a los que desprecia en la intimidad), tanto en su partido como fuera de él, no podía permitir bajo ningún concepto que un Cascos triunfador, convertido en barón con mando en plaza, se interpusiera entre su posible próximo destino en La Moncloa, como indican las encuestas, que otra cosa será las urnas, sobretodo tras la galerna que se avecina para el crucero de recreo en que ha convertido a su partido.

Cascos, que es más listo que los ratones coloraos, ha jugado la baza que más nerviosos puede poner a los de la dirección nacional de su partido: la incertidumbre, que a diferencia de la gallega, en el caso asturiano es absolutamente reflexiva, impostada y socarrona. Como cuando alguien le pregunta a alguien algo que ya sabe, sólo para ver como se posiciona, eso también lo puede hacer un gallego, pero en un asturiano todavía es más ladino y sinuoso. Al asturiano no se le ve, tanto como al gallego, cuando juega a no jugar jugando, sin embargo todos los asturianos, hasta el de la aldea más remota comprende perfectamente lo que está haciendo Cascos y hasta aquí puedo leer.

Tanto es así, que algunos periodistas en su profunda incomprensión trasmontana han exclamado tras la última rueda de prensa. ¿Pero qué ha dicho?, si no ha dicho nada. ¿Se presenta o no se presenta?. ¿Va a fundar un partido regionalista, se va con otro partido, o se queda en su casa?. ¿Va a largar sobre el PP o va a quedarse callado?. ¿Cuenta con apoyos suficientes o simplemente se está columpiando?. Todas estas preguntas que desquician a los periodistas no asturianos, los asturianos ni se las plantean: todos saben que es lo que va a hacer Francisco Álvarez Cascos, que ahora mismo solo habla de recobrar el orgullo de ser asturiano, que mientras que a esto lo empujaron los suyos ahora será el último en abandonar y que sus seguidores no dejen de seguir utilizando el pico y la pala, que estamos de sextaferia.

Entonces Francisco, ¿qué vas a hacer?. Nada, estoy aquí, en Asturias a verlas venir. Y mientras Cascos se queda expectante, dejando a todos sus antiguos compañeros del PP al borde del infarto y a sus rivales del PSOE rezando para que no se presente, Cascos disfruta porque ahora el poder es suyo, la decisión es suya y todo comienza a moverse a su alrededor, porque los asturianos sabemos que Cascos está aquí, a verlas venir, que es lo mismo que decir que en este mundo traidor, nada es verdad, ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira....y dos huevos duros.

Creo que todo ha quedado suficientemente claro, recuerdo la agenda de Francisco Álvarez Cascos para mañana: RNE a las 8:00 horas, Onda Cero: 8:30 horas, entrevista con los lectores en El Mundo a las 12:00 horas, si hay tiempo igual hay otra rueda de prensa en Madrid, y las sorpresas que correspondan, que en Madrid Cascos es muy querido. Pues eso, a verlas venir... mientras todo se configura alrededor. ¿Ha dicho Cascos que va a presentarse? ¿Ha dicho que no va a presentarse?. ¿Y si triunfa en Asturias, sería capaz de expandir la operación al resto de España?. ¿Quién sabe? Y mientras otros no se sabe si suben o bajan..., igual se quedan hasta sin escalera. Y todo por no saber que ningún rival es despreciable y mucho menos si es asturiano y reclama a los suyos por haberle ofendido. Esto tiene mucho más de antropológico y cultural que de político, con el tiempo se verá.

Enrique Suárez

Plataforma de apoyo a Francisco Álvarez Cascos


lunes, 3 de enero de 2011

Rompiendo el destino de Asturias, tras las huellas de Cascos


Vivimos tiempos contradictorios, que anticipan cambios estructurales profundos en las relaciones establecidas entre ciudadanos y políticos, al fin y al cabo, estos últimos son sus representantes públicos, sobre el papel, aunque la realidad nos venga demostrando lo contrario.

La situación política y económica de España es catastrófica y desgraciadamente no tiene ninguna pinta de mejorar. Sin embargo, como decía Einstein, las crisis son buenas para cambiar, la actual debería llevarse algunas cosas por el desagüe de la historia. Una de ellas, sin duda, es la impostura en la representación pública que los políticos hacen de los ciudadanos. La política se ha convertido en un vertedero, en el que se puede encontrar todo un muestrario de basura, podredumbre, corrupción y miseria.

Los españoles, tenemos que agradecerles siempre a José Luis Rodríguez Zapatero y a Mariano Rajoy, así como a todo el elenco de representantes públicos que viven confortablemente a nuestra costa, que nos hayan llevado a una transición real, que va de la inocencia al conocimiento de que la representación pública en la política, es un oficio extraordinariamente perjudicial para nuestra existencia, para nuestra vida cotidiana. El poder, cuando está en manos ineptas, es un arma muy peligrosa, que puede hacer mucho daño a mucha gente, en plena impunidad irresponsable, sencillamente expurgada por ese proceso ritual que son las elecciones, en la que ciudadanos libres asisten a ratificar a los repreentantes que les imponen los partidos políticos. Ese ancilaje al poder es el arquetipo de la sumisión que los siervos expresaban a sus señores en el Antiguo Régimen.

Preguntarse si la causa de nuestro malestar actual es más responsabilidad del PSOE por gobernar o del PP por no saber hacer oposición es una inanidad, es mejor decir que el tandem PSOE-PP es responsable de que España vaya mal, de que haya 5 millones de parados, de que tengamos un déficit de más del 11 % a pesar de haber subido los impuestos y la inflación de forma artifical, de que la deuda total de los españoles alcance el 400 % del PIB. El resultado de la ecuación es sencillo: el PSOE-PP han fallado y nos han conducido al fracaso, a la ruina y a la desesperanza; hoy los españoles somos un pueblo acosado por los impuestos, por leyes opresivas e inanes, por la desmoralización más intensa e inmensa.

Si en algo tendríamos que ponernos de acuerdo los españoes es en cambiar, cuando algo falla estrepitosamente es necesario buscar alternativas. Este país necesita una alternativa al PP-PSOE, es algo que venimos promoviendo desde hace tiempo en este blog, porque los conflictos que tienen entre el PP y el PSOE en su disputa por el poder no resuelven los problemas de los ciudadanos, que cada día son mayores, más intensos, más graves y dolorosos. Nos afectan a todos y por tanto deberíamos buscar una solución conjunta para atajarlos. Esa solución pasa por exigir un cambio en las relaciones entre políticos y ciudadanos, algo que solo se puede conseguir afrontando conjuntamente la política del PP-PSOE, al fin y al cabo unitaria, en los daños que nos ocasiona a los españoles.

Siempre que hay ocasión, me agrada recordar alegorías mitológicas que reflejen los hechos del presente, considero que la mitología es un arma cargada de futuro, porque nos ofrece su semántica particular para comprender de forma simbólica los sucesos de la vida. Sin embargo, al vivir en una cultura extravagantemente icónica estamos perdiendo la capacidad de soñar por nosotros mismos, algo que denunció Bachelard, para convertir nuestros sueños en reproducciones colectivas, hasta ahí llega la homogeneidad social que nos imponen, al sueño compartido en un abanico de las posibilidades que nos ofrecen.

Los hechos acontecidos durante los últimos meses con el asturiano Francisco Álvarez Cascos nos recuerdan el mito de Prometeo, que en síntesis fue aquel personaje que robó a los dioses del Olimpo el fuego para entregárselo a los hombres, pero también nos retrotrae hasta Sócrates, que prefirió morir ante una acusación ignominiosa para que sus ideas permanecieran, que huir de su suicidio inducido, como le ofrecieron sus amigos. Hay algo de épico en la hazaña de Paco Cascos, algo utópico y ucrónico, su marcha del PP, obra que construyó durante 30 años en compañía de otros y a la que dedicó prácticamente media vida, es un hecho sin precedentes en la política española de los últimos 40 años, con la excepción de aquel Adolfo Suárez que presentó su dimisión, para que la UCD pasara a mejor vida con el Presidente Calvo-Sotelo.

Francisco Álvarez Cascos ha dado el paso epopéyico que conduce del poder a la gloria, en compañía de unos cuantos leales, y en olor de reconocimiento por sus antiguos compañeros más dignos, ha dicho basta, abriendo una brecha moral en el PP, porque al irse se ha llevado consigo los principios y la historia de esta formación política, pero también la carta de naturaleza de su utilidad pública, válida también para el PSOE. Si la política no sirve al pueblo, el pueblo no debe servir a la política, ha sido su sentencia final y resumida sobre lo acontecido. Con su liberación nos ha brindado la oportunidad de que todos salgamos del redil representacional en el que languidece nuestra ciudadanía y recobremos la soberanía que nos han arrebatado, los usurpadores que detentan nuestra representación pública, quizás el hiato de liberación no dure demasiado tiempo, porque los partidos políticos tratan de cerrarlo rápidamente para que no se les escape en fuga el combustible que alimenta su poder y los privilegios de sus designados, es decir, todos nosotros, los ciudadanos, el pueblo español, que mantiene en la detentación al PP y al PSOE y a todas las demás formaciones que nos tienen esclavizados a su voluntad y en interés exclusivo de nuestro despojo para incrementar sus privilegios.

Esta historia puede acabar bien o puede acabar mal, Cascos no ha salido tras 34 años del PP para volver a replicar los errores cometidos que nos han traido hasta donde estamos, hay algo de arrepentimiento y espíritu de enmienda en su acto, porque quiere otra oportunidad que permita blindar democráticamente una formación política para que nadie tenga que pasar por la humillación y vejación a la que le ha sometido una organización sin alma, con el único interés de alcanzar el poder para seguir haciendo lo mismo que ha hecho el PSOE, es decir, cambiar algo para que todo siga igual. Solo hay que ver la hostilidad manifiesta de las dos formaciones políticas mayoritarias de este país hacia Cascos, para saber que su espalda es la mejor brújula. “Sin democracia, todo lo demás cae”, ha dicho y tiene toda la razón. Sin democracia todo es un montaje teatral para engañar al público.

Pero para que su proyecto salga adelante necesita el apoyo de los españoles hartos de la representación política existente, adherida a siglas como PSOE o PP, que se han vaciado de contenido político real. Necesita que las personas recuperan su dignidad, y decidan, desde su libertad, abdicar de su confianza en lo que no sirve para cambiar realmente las cosas. Que la gente transforme sus emociones en acciones, abandonando lo que no es para buscar otra forma de relación entre los que gobiernan y los gobernados, rompiendo la relación exitente entre los que mandan y los que estamos obligados a obedecer.

Paco Cascos ha cumplido con su palabra y ofrece una alternativa a todo lo existente, desde el conocimiento profundo de lo que existe y también de las cosas que hay que cambiar para que la política deje de ser hostil con los ciudadanos, agresiva con su bienestar, despojadora de sus libertades y derechos. Yo he decidido sumarse a su causa y todos aquellos que quieran hacerlo pueden reunirse en un grupo de facebook, por ahora, en el que ya hay más de 3400 miembros, no somos muchos todavía, pero no somos pocos para haber comenzado hace poco tiempo.

Su dirección en facebook es la siguiente: grupo de apoyo a Cascos. Que cada uno sea dueño de si mismo y salga de la cárcel de inseguridad y miedo en la que han convertido su mente desde el poder. El primer escenario de la batalla será Asturias, que tiene tradición en propagar su influencia por España, ya se verá hasta donde llega la hazaña.

Enrique Suárez

domingo, 2 de enero de 2011

Escenas goyescas del PP


Tras la decisión de Francisco Álvarez Cascos de abandonar el partido que construyó con otros muchos, por su descastamiento y errática deriva actual, precisamente en el momento en que las encuestas le ofrecen al PP los mejores resultados de su historia, es necesario hacerse la pregunta de si para que un partido político triunfe en unas elecciones (o al menos en las encuestas) está condenado a abandonar sus principios y fundamentos y convertirse en una maquinaria electoral inhumana y sin escrúpulos. Es exactamente lo que le ha ocurrido al PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, que hoy no lo conoce ni la madre que lo parió, como dijo Alfonso Guerra.

La deshumanización del poder cada día es más descomunal, existe un abismo entre la casta política y los ciudadanos que les mantenemos. Sin duda, la marcha de Cascos de su partido debe inscribirse en este contexto en el que los partidos políticos se han convertido en marcas comerciales, en simples siglas vacías de contenido, que solo atesoran en su haber mentiras, demagogias y falacias.

Francisco Álvarez Cascos se ha dado cuenta de lo que está ocurriendo y ha salido de escena para regresar a la política con mayúsculas, desde los orígenes, apoyado por unos cuantos leales, volviendo a construir desde la nada un proyecto libre de degeneraciones e insidias, más humano, menos autoritario, más libre, equitativo y democrático. Los partidos políticos actuales son dinosaurios próximos a su extinción, por eso la salida de escena de Cascos anuncia que cada día está más próxima; en este divorcio con su obra, el PP, Cascos se ha llevado los principios y le ha dejado a Rajoy las siglas, a las que ahora tienen que dotar de contenido los jóvenes castores del social-liberalismo de Lasalle, los emolumentos de Cospedal, los discursos de patio escuela de Soraya, las ideas de Pedro Arriola y la congregación de inútiles trepas que se acantona en el PP ante los vientos de gloria que anticipan.

Cascos está libre y con el Santo Grial de los principios de la política dispuestos para su aplicación en el momento oportuno, porque el diseño y la apariencia es lo de menos. Cascos sabe que la realidad es lo que cuenta, pero antes de marcharse ha dejado un retrato de la familia del PP (curiosa la felicitación de la familia Brady que han largado en Navidad ¿qué habrán tratado de ocultar?) que recuerda aquel lienzo en el que Goya inmortalizó a la familia de Carlos IV, antes de que España se hiciera una nación política de ciudadanos soberanos y atravesara los horrores de una guerra de independencia contra los franceses de Napoleón y las felonías de una monarquía sin escrúpulos.

Toda la obra gira alrededor de una mujer en el centro del cuadro, entonces la Reina Maria Luisa, esposa y madre de felones, y hoy, Maria Dolores de Cospedal, la matriarca de la dinastía de un PP que se ha convertido en el club de los jóvenes castores ambiciosos, como denunciaba con acierto, José Antonio Martínez-Abarca en sus Crónicas Murcianas, se supone que Mariano Rajoy será Carlos IV y Alberto Ruiz Gallardón, el inolvidable Fernando VII. Enhorabuena Francisco, lo has clavao.

Enrique Suárez

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