desde 2.006 en Internet

sábado, 20 de febrero de 2010

Arriando la bandera social


Ha llegado la hora de evolucionar, la bandera social ya no representa en exclusividad a los ciudadanos occidentales, ha concluido su imperio, se agota su influencia, deja de estar de moda. Con la misma perplejidad que algunos cristianos viejos contemplaron a Darwin, Nietzsche o Freud en sus argumentos, a Voltaire en su deísmo, a Marx en su socialismo, serán leídas estas palabras por la inmensa mayoría y fundamentalmente por los apóstoles de la doctrina social. ¿Cómo este hereje se atreve a ofender el fundamento de nuestra coexistencia colectiva?. Sencillamente porque la realidad no es exclusivamente lo que nos muestran los detentadores, mi obligación racional es mostrarla, demostrar mi refutación de lo social.

En las últimas décadas del siglo pasado, lo social como categoría hegemónica de juicio, como criterio supremo de valoración, invadió la realidad; en los años sesenta del pasado siglo lo social era un arma cargada de futuro, la revolución del 68 fue social, la caída del muro de Berlín fue social, la devastación del imperio soviético fue social, y social fue el nacimiento confederal de Europa. Las cosas eran buenas si eran sociales, malas en caso contrario, lo mejor era lo social.

¿Pero qué es lo social?

Acelerada la realidad en las últimas décadas del siglo pasado, gracias a la invasión del espacio público por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, las sociedades occidentales no se han detenido a reflexionar sobre sus fundamentos. Se ha aceptado que el desiderátum colectivo era sin duda lo social, se ha asumido su imperio sobre cualquier otra condición del ser humano. Pero lo social, en su exclusividad paradigmática, es tan pernicioso para nuestra civilización como lo ha sido cualquier mitología que excluya la razón de sus presupuestos. La nueva verdad revelada se ha apoderado del mundo, como lo hizo el cristianismo tras Agustín de Hipona.

Verán ustedes, lo social no es nada, o mejor dicho, es un invento que ha resultado muy rentable para los políticos que han tenido que gobernar tras la rebelión de las masas. Sin duda, lo social no es el acmé de la civilización, ni mucho menos. Más bien es una nueva alienación del ser humano, que lo ha invadido todo. La utilización de la propaganda con fines de dominación política por parte del socialismo post marxista ha encontrado en lo social su auténtico canal de expresión, proyección ideológica, y proselitismo. La propaganda ha funcionado.

Cuando un ser humano nace no es social, es hijo de su padre y de su madre, oriundo de su localidad, ciudadano de su país, pero el sistema le atrapa de inmediato para convertirlo en uno de los suyos haciéndolo social, se le hace social para conveniencia del poder, se le concede una identidad pública etiquetada y preparada para la indexación, le guía por un camino determinado a través de la educación, le convierte en un ciudadano que en reunión con los demás ciudadanos forma una sociedad, que a la larga termina siendo sierva de un Estado (cuando tendría que ser al contrario). La sociedad es el sujeto de referencia político, tras la alienación y anomia de los seres humanos en su disolución como entidades individuales y diversas. Lo social es tan importante para los occidentales como puede serlo el Islam para los musulmanes, al fin y al cabo, una creencia más, y nada más que una creencia.

Nuestra civilización padece un sociocentrismo fanático. El profesor Gustavo Bueno en su última obra (“El fundamentalismo democrático") y en todas las anteriores, nos ha advertido sobre lo pernicioso del término reiteradamente. España, es sin duda, uno de los países que más ha sufrido los efectos del adoctrinamiento colectivo y que en estos momentos se encuentra más perjudicada por su agresión, porque lo social no deja de ser una nueva alienación del ser humano, una nueva anomia de la identidad humana, una violencia ejercida desde el poder político contra los seres humanos. Parece que los españoles estamos obligados por decreto a ser exclusivamente sociales o en su defecto, unos psicópatas, que extraordinaria extravagancia.

El fanatismo del sociocentrismo

Lo social es un mito-timo urdido por los políticos para controlar de forma feudal a las masas desde el Estado. En nuestro país, lo social es una religión de obligado cumplimiento, tiene su propia jerarquía eclesiástica de sabios reconocidos –Savater, Marina, Tezanos, ...-, todo el dinero invertido en su promoción desde la Administración socialista, unos medios de comunicación que viven cómodos de las subvenciones haciendo omisión de la verdad, una legión de proselitistas aupada con dinero público a todas las instituciones y una población mantenida en unos niveles de ignorancia y opresión singulares, para que los privilegios de los nuevos profetas de la única verdad puedan seguir manteniendo sus posición aventajada sobre todos los demás. Lo social es un argumento de privación de derechos fundamentales, en aras de lo social se han cometido numerosos crímenes contra la razón, la democracia, la justicia, la igualdad y la libertad. En definitiva, enarbolando la bandera de lo social, paradójicamente, se ha perjudicado a la sociedad en su totalidad, para beneficiar a determinados sectores de la sociedad, los nuevos privilegiados.

Lo social asfixia la libertad, no hay nada parecido a una libertad social, pero ya tenemos democracia social, justicia social, bienestar social. ¿No se dan cuenta ustedes de que lo social se ha apropiado de todo lo demás?.

Lo social ha desplazado a la razón, porque también existe una razón social, para justificar la irracionalidad, por una razón exclusivamente social tenemos en La Moncloa a un personaje tan sugerente como el Presidente Rodríguez Zapatero y toda su corte de bienhechores sociales alzados a la política. ¿Y qué me dicen ustedes de los sindicatos, que aún imbuidos de su baja representatividad real, determinan el horizonte de nuestro futuro porque se autodenominan “los representantes sociales”?

Por interés social, los seres humanos hemos dejado de tener nombre e identidad propia, todos somos uno más de los muchos más que forman la sociedad, todos iguales, como clones. La pluralidad realmente existente de los seres humanos se subsume y deaparece en lo social, agujero negro de todas las identidades humanas. Así nos reconocen como usuarios de los servicios, contribuyentes del estado, votantes de los partidos, consumidores y productores del mercado. Etiquetas de identidad colectiva genérica para anular las identidades individuales distintivas.

Lo social es una creencia, que aprovecha el declive religioso del cristianismo y el auge de las religiones musulmanas tras la inmigración, para terciar entre ellas y alzarse con el poder, en puro sincretismo, aboliendo cualquier otra creencia de forma totalitaria. Lo social es antídoto de la democracia, no puede existir una democracia social, y mucho menos, como ocurre en nuestro país, una democracia social que someta a la Ley y no se someta a ella. Si dos sujetos no tienen razón y no cumplen la ley, pueden prevalecer en nuestro país sobre un sujeto que cumpla la ley y tenga razón, gracias a lo social. El bienestar social será el de dos contra uno, por tanto, por pura y dura violencia de la mayoría, someterán al ciudadano racional y legal, a su irracionalidad e ilegalidad, gracias al interés social, algo que siempre es interpretado desde el poder, no emergente de los ciudadanos atrapados en lo social.

Si queremos que nuestra sociedad avance, porque la sociedad sí existe, no debemos reducirla a su exclusiva vertiente social, abstracción susceptible a todas las interpretaciones arbitrarias y acciones irracionales por parte del poder, estamos definitivamente obligados a arriar la bandera social.

El ser humano es social, pero no es exclusivamente social. Los ciudadanos somos sociales, pero no exclusivamente sociales. La sociedad existe, pero lo social es una cosificación materialista de usurpación de lo humano. Lo social se ha convertido en una facción política, en un interés partidario, en una connotación sectaria, en el argumento que permite a los opresores políticos que lo enaltecen, permanecer incrustados en el poder y disfrutar de sus privilegios.

No se puede defender lo social sobre lo humano, es una estupidez la reducción de lo humano a lo social, pero sin duda, es una operación muy rentable para los detentadores del poder. Definitivamente, lo social está superado, la plenitud de su trayectoria ha concluido con la mayor crisis económica de la historia occidental, como era de prever.

Apelar a lo social es un negocio político como otro cualquiera, y además, extravagantemente ruinoso para la inmensa mayoría. Es hora de reflexionar.

© Enrique Suárez Retuerta - Sociólogo

Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

Si te ha gustado el artículo, puedes manifestarlo aquí

viernes, 19 de febrero de 2010

El despotismo iletrado


Hace muchos años que en España no se vivía una etapa de decadencia como la actual. En la Sexta han dicho que José Blanco es un cisne de la política. Ayer unos manifestantes trataron de boicotear una conferencia de Aznar –sin conseguirlo- interrumpiendo hasta en ocho ocasiones una reunión a la que asistieron más de 400 personas. Hoy, los periódicos del régimen han ocultado lo dicho por Aznar y han elevado a la condición de héroes a los alborotadores. España está mal y peor que se va a poner.

El despotismo iletrado ha venido para quedarse, apropiándose de todo, estableciendo un totalitarismo de intensidad media porque en este país hay mucha gente que vive del pesebre muy bien, sin otras opciones en caso de que Zapatero deje de ser presidente, ni se sabe lo que pueden llegar a hacer si llega el caso por mantenerlo en La Moncloa. Regresar a un trabajo de mierda después de haber sido director general, sin mérito alguno y destrozando todo lo que se ha tocado, cuesta un huevo y parte del otro. Dejar la concejalía, el coche oficial, las comidas y cenas, la tarjeta del ayuntamiento, el poder de conceder subvenciones y colocar a los hijos de los amigos, para regresar a un miserable puesto de trabajo sin futuro o irse directamente al paro, es algo que mueve a los socialistas a luchar por supervivencia hasta dejarse la vida en el empeño si es preciso.

Las cosas tienen mal remedio, tenemos el país secuestrado por los “sans culottes” que hasta que no lo lleven a la ruina no se detendrán. El objetivo es acabar con toda posibilidad de riqueza, menos la suya, para ello elevarán los impuestos, bajarán las pensiones, suspenderán pagos, disminuirán los sueldos a los funcionarios, y los empresarios españoles con iniciativa se irán a invertir a Polonia o Portugal, donde serán recibidos con los brazos abiertos.

En menos de un año alcanzaremos los cinco millones de parados, el déficit sobrepasará el 20 %, los impuestos subirán mucho más del 2 % de IVA anunciado, y la deuda total española se disparará hasta el 400 % (ya está en el 300 %).


Ayer lo decía Aznar, algo que no se ha escuchado suficientemente debido a la intervención de los que favorecen los intereses del Gobierno con sus agitaciones y ensalzamientos mediáticos, con tal de que no se escuche lo que el Presidente que nos metió en el euro tiene que decir, antes de que el Presidente actual nos haya sacado.

El resumen es sencillo, el consenso de la transición se ha acabado, el PP ha sido amordazado de una forma sutil –impidiendo que su discurso se escuche, para decir después que no tiene discurso-, estamos peor que en 1996 cuando Felipe González llevó este país hasta el 25 % de paro y los niveles más elevados de corrupción de su historia y por último, ni el Gobierno actual, ni su Presidente, ni su equipo reúnen condiciones, ni siquiera autoridad moral para que les permitamos que nos vuelvan a engañar con nuevos planes condenados al fracaso de antemano, porque el problema no es que puedan proponer soluciones, que eso lo hace cualquiera, sino que las soluciones deben ser eficaces, y entre todos reunidos no saben, ni sabrán resolver los problemas de este país. Esto es lo que no querían que se escuchara los insultadores -seguro que alguien les subvenciona- y los medios de comunicación afines al Gobierno, que es prácticamente lo que pensamos la mayoría de los españoles.

El despotismo iletrado va a hacer estragos, hasta que los que han votado al PSOE –once millones- no comiencen a reconocer que se han equivocado, Zapatero seguirá en el Gobierno. Pierdan cualquier esperanza de derrocar al déspota, hasta que los que le han concedido su confianza para que llegue a La Moncloa, no las empiecen a pasar putas, los mendaces seguirán ofreciendo paraísos. Cualquier polémica u oposición les da vida. Sin duda, que los votantes del PSOE las empiecen a pasar muy mal, es cuestión de tiempo, como mucho seis meses, este partido se juega a muerte, si el PSOE lo pierde, tendrá que disolverse, y lo que pretende ahora es conseguir arrastrar al PP en su caída si tal cosa ocurre.

El despotismo iletrado se resume en un gobierno que estafa al pueblo impidiéndole que conozca la realidad, diciendo que vela por su bien cuando le está destrozando el futuro, tras haberse cargado el presente y haberle condenado a mirar al pasado para corregir los errores -del pasado, que ni son suyos, ni tienen solución-, como forma de penitencia. La memoria histórica nos ha costado 16.500 millones de euros.


Si yo estuviera en el PP me comportaría con el PSOE como si tuviera la lepra, realmente los socialistas son peligrosos, pueden contagiarnos de estupidez a todos los no socialistas, mejor ni aproximarse y eludir cualquier tregua-trampa, hay que dejarles espacio para que se caigan solos, y si el país se hunde, que los votantes del socialismo les pasen la factura. Que se mantenga la sangre fría, hasta que no veamos gente pasando hambre real en las calles esto no lleva remedio. Procuren ahorrar mientras tanto, consumir lo menos posible y ni se les ocurra invertir, los precios van a bajar extraordinariamente, lo que hoy puede comprar por 100 dentro de seis meses lo podrán obtener por 50.

En septiembre, todo lo más, tras la peor campaña turística de los últimos 30 años, caerán como fruta madura. Démosle tiempo a la realidad para que realice su obra completa. Ahora ser un patriota es no mover pieza, ni compren, ni vendan, ni consuman, ni produzcan más de lo que necesiten para vivir, ni inviertan, ni traten de que las cosas no vayan a peor, porque irán, estamos en la etapa de sálvese quien pueda, se puede decir que prácticamente ya no hay Estado, las instituciones están arruinadas, política y económicamente.

No ayudemos a los déspotas, a partir de ahora hay que boicotear cualquier cosa que pueda hacerles más fácil el camino; España se merece otro Gobierno, un gobierno que no les mienta ni les arruine, cuanto más luchemos porque Zapatero no siga metiendo la pata, más tiempo estará en La Moncloa.
La economía no tiene ninguna posibilidad de mejorar sin cambios que no están dispuestos a hacer en el Gobierno, porque serían perjudiciales para el PSOE electoralmente, y lo primero es lo primero. Están atrapados y no tienen salida, que se cuezan en su propia salsa.

Lo que hay que ofrecerles es un pato, en vez de un pacto, para que juegue con el cisne Blanco antes de que emita su último canto en compañía de su amigo el Presidente, asistamos al espectáculo que nos brindan, que poco les queda.


Biante de Priena

Si te ha gustado el artículo puedes votarlo aquí

jueves, 18 de febrero de 2010

Aznar: "lo que hemos perdido vamos a tardar mucho tiempo en recuperarlo"


Los alborotadores de la conferencia de Aznar celebrada hoy en Oviedo eran bastantes menos que los periodistas que trataban de cubrir el acto. Hasta ocho veces llegaron a interrumpir, entrando y saliendo de la sala los agitadores organizados. Los cuatrocientos asistentes al acto les respondían con gritos de “presidente, presidente, presidente”. Aznar ni se inmutó.

Al acto organizado por Nuevas Generaciones de Oviedo y celebrado en el paraninfo de la Facultad de Económicas, asistieron estudiantes, algunos gerifaltes del PP en Asturias y público diverso.

La línea del discurso fue clara y sencilla y se resume en los siguientes apartados:

“Creo en la nación española. Cuando fui presidente serví a mi nación, no me serví de ella.

La transición fue una obra compartida que se fundamentó en tres objetivos: mirar al futuro, dos grandes fuerzas constituyentes y moderadas, y una descentralización paulatina, a condición de respetar lo común. El objetivo era lograr una gran transformación en nuestro país. Algo que se logró entre todos. ¿Por qué se abandona este objetivo?.

¿Por qué se pone en peligro este objetivo?. ¿Por qué se nos obliga a mirar el pasado, por qué se excluye al PP, por qué las autonomías se dirigen a la secesión?. Nadie había puesto en peligro los logros de la transición hasta ahora. Lo que hemos perdido ha sido demasiado y ¿para qué?.

Se han parado las reformas emprendidas, se ha negado la existencia de la realidad y se ha olvidado lo que este país necesita, y ahora se pretende resolver todo con un pacto, ¿un pacto para qué?, un pacto no resuelve nada si no se hace sobre un acuerdo honesto.

Hoy la situación es más preocupante que en 1996. El jefe de los pirómanos no puede ser el capitán de los bomberos

Los que hoy gobiernan se han fundido el país y no tienen autoridad moral para decirnos a los españoles como vamos a resolver los problemas que ellos han creado.

Quien hoy está de Presidente de España, ni tenía, ni tiene condiciones para ser Presidente de Gobierno y menos, para ser un buen Presidente de Gobierno, ni tenía equipo, ni lo tiene para resolver los problemas, ni tiene actitud para resolver los problemas de este país, ni la va a tener a partir de ahora".

Se fue, aplausos y gritos de “presidente, presidente, presidente” le acompañaron en su marcha. En la salida le esperaban los reventadores para despedirle. ¿Cuántas veces le ha convocado Zapatero en La Moncloa para pedirle asesoramiento?. ¿Quién es el paladín de la soberbia y la mendacidad en este país?: ¿Aznar o Zapatero?

Ciudadanos en la Red

Ciudadanos en la Red presente en la manifestación de la Carrera de San Jerónimo



Como estaba previsto, no dejaron que los manifestantes se acercaran a Las Cortes, por lo que tuvieron que quedarse en la Carrera de San Jerónimo.

Ver reportaje en nuestro FORO

miércoles, 17 de febrero de 2010

El mayor problema de España es político, no económico


El almirante está borracho y da la orden de estrellarse contra los arrecifes. ¿Qué debe hacer la tripulación?. Evidentemente debe desoir su orden, relevarlo y recluirlo en su camarote, con doble guardia en la puerta. De lo contrario nos espera lo peor.

Así está España, Zapatero se ha embrigado de imprudencia y temeridad, sigue sin reconocer la caótica situación económica en la que se encuentra el país que preside, fundamentalmente porque eso implicaría admitir su responsabilidad en el descalabro.

El mayor problema de España no es económico, sino político. Hoy hemos asistido a la ceremonia del desasosiego, con un Presidente del Gobierno suicida, en una huída sin precedentes, que reta a su tripulación a reducirlo y detenerlo. Hace unos años sería inconcebible el espectáculo al que estamos asistiendo los ciudadanos españoles, hoy nos parece normal cualquier cosa.

Si hay una crisis, de dimensiones extraordinarias comparada con otros países del entorno en los que ya se está saliendo de ella, es evidente que tiene que haber responsables de la situación, no sirve con esconder la cabeza bajo tierra como hacen los avestruces. La realidad es la que es, si todo el mundo la ve y quienes tienen poder para corregir el porvenir no se enteran, es imprescindible que alguien haga algo.

Zapatero nos está llevando a la ruina sin posibilidad de retorno. Siempre ha ocurrido lo mismo cuando un gobernante socialista se siente poderoso como un dios, está loco de remate, absolutamente ciego de poder, no tenemos ninguna posibilidad, absolutamente ninguna, de que un incapaz demostrado como él nos pueda sacar de la crisis, ni siquiera de que sea capaz de detenerla.

El paro llegará al 30 %, Europa nos retirará la soberanía económica, las decisiones que hoy retrasamos nos conducen al hundimiento sin posibilidad de recuperación posible.

En este país hay mucha gente que vive de representarnos y que nos han llevado a la ruina, y como son los que deciden, evidentemente se eximirán de toda responsabilidad

Con Zapatero jamás saldremos de la crisis, él lo sabe, lo tiene calculado, sabe perfectamente que cuanta más miseria haya en España más votos obtendrá el PSOE. Y no tiene la menor duda de que lo que debe hacer es empobrecernos y acogotarnos porque eso le producirá más votos. Permítanme que no diga lo que pienso de su acción deleznable. Este tío es capaz de sacrificar la vida de todos los españoles por continuar en el poder con los suyos. Es un criminal que debería ser juzgado por genocida de nuestro bienestar.

Biante de Priena

Vota aquí el artículo si te ha parecido interesante.

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...