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domingo, 25 de marzo de 2007

La realidad y los enemigos de la libertad

Desde que estudio antropología, he ido descubriendo algunas cosas interesantes. Creo que la complejidad del ser humano, es un buen punto de partida para hablar de la realidad. Las dificultades del cambio de paradigma y la trampa viscosa del relativismo en la que permanece atrapado el pensamiento occidental, requieren que elijamos bien el comienzo

El ser humano es un prodigio de complejidades y complejos, que se autodesarrolla en un medio hostil, natural y cultural, por un singular proceso de autopoiesis. Esa es la realidad humana, independiente de los perceptores, ajena a los intereses, eximida de juicio, indeterminable.


La realidad también es relativa, por supuesto. Pero del propio relativismo de la realidad surgen algunos fenómenos interesantes, que han recobrado especial interés en la época que vivimos, gracias a la eclosión de la tecnología. La realidad se ha ampliado, con términos como hiperrealismo, realidad virtual, mundo aparente, falsedad auténtica (Umberto Eco).

En un mundo tan interconectado y comunicado como el nuestro, la realidad ha dejado de ser individual, para convertirse en algo social, una creación colectiva; se considera por tanto, que la construcción de la realidad se hace desde la sociedad (constructivismo social), desde el conjunto de seres humanos agrupados que definen lo que hay, o lo que hubo, o lo que habrá. Es la perspectiva compartida la que permite crear planteamientos comunes y válidos.

Esa mirada de dos o más, nos separa de la perspectiva emocional del yo de cada uno. Aunque no se debe descartar que dos enamorados vivan la experiencia de la contemplación de una puesta de sol en el Cabo Sounión, con las sensaciones que provienen de sus neurotransmisores (realidad interna) y no del astro rey que observan desde ese lugar (realidad externa), pero esto forma parte de otro debate.

En general se acepta, que cuando dos miran algo al mismo tiempo, las cosas se aprecian mejor que cuando lo hacen por separado, en cuestión de tiempo o espacio, pero tampoco es algo que pueda demostrarse. “Cuatro ojos ven más que dos”, dice el refrán castellano.

Es el mirar lo que define

El perspectivismo, fue estudiado por la Teoría de la Gestalt hace muchos años, pero también por filósofos como Ortega y Gasset. Es el mirar lo que define. Yo no soy yo, yo soy yo y mis circunstancias. Y esas circunstancias, que son culturales, educativas, históricas o personales, ofrecen la plataforma desde la que se mira la realidad.

El microscopio, el telescopio o el calidoscopio desde el que interpretamos lo que estamos viendo con nuestro criterio más adecuado. No son nuestros ojos los que definen lo que vemos, sino el color de los cristales de nuestras gafas.

El criterio es importante, y se establece sobre lo aprendido, que es lo conocido, y lo conocido es lo que se ha visto de la realidad, porque hay muchas cosas que nos pasan desapercibidas por que nuestro criterio no es suficiente para apreciarlas. Un paciente ve fiebre en la fiebre, un médico, sin embargo, anticipa su origen y prevé su resolución.

Criterio y percepción se retroalimentan, la percepción depende del criterio y el criterio de la percepción. Por esto la perspectiva de las cosas es individual, única, e intransferible y depende de la percepción posible y del criterio suficiente.

La realidad se construye socialmente desde una determinada perspectiva compartida, que a su vez es una solución dialéctica establecida desde los criterios (opiniones, juicios, definiciones) y percepciones, más o menos afortunadas, de los que realizan su evaluación en unas determinadas circunstancias.

Pero con la llegada a nuestra existencia de los elementos virtuales, fabricados sobre soportes cibernéticos, las cosas han cambiado. La realidad se ha ampliado.

La expansión de la realidad

Ocurrió lo mismo con la llegada de las emisoras de radio y televisión a mediados del siglo pasado, y primero había sucedido con el telégrafo y el teléfono. Todos ellos son medios de comunicación pasiva, activa o interactiva.

Añadimos un nuevo elemento al problema. La realidad de la que se informa y que se conforma, no es exactamente la realidad que se comunica. La realidad que se transmite no tiene por que coincidir con la realidad auténtica, es decir, lo que nos dicen sobre la realidad puede ser erróneo, porque depende del juicio o criterio de aquellos que nos informan, y no solamente puede ser erróneo por azar o equivocación, sino que puede ser erróneo a conciencia y voluntad, porque hay un interés particular en que nos creamos lo que nos cuentan.

Como cada día nos cuentan más cosas y nuestro acervo cultural se fundamenta mucho más en la información que nos hacen llegar que en la que percibimos directamente por nosotros mismos, con nuestra propia experiencia, debemos estar atentos para advertir que si no ponemos remedio a la cuestión, llegará el día en que sabremos sólo lo que algunos quieren que sepamos y poco más. Es decir, sabremos lo que interesa a algunos que sepamos y no sabremos lo que no interesa que sepamos. Esta es la tendencia actual.

Nuestros hijos ya no podría prescindir de internet en sus vidas, como nosotros no podríamos prescindir por mucho tiempo de los medios de comunicación anteriores a la red. Nos hemos educado con demasiados elementos ajenos y eso nos hace cada día más dependientes de lo externo, y posiblemente, menos seguros de nosotros mismos, y también más desconfiados.

Sin embargo, creo que hay un proceso de autenticidad en todo este juego de influencias, y es que la complejidad que nos define se está trasladando por primera vez, sin cortapisas, al mundo en que vivimos, y por eso nos parece cada día más complejo esto del arte de vivir.

La realidad virtual

A mi hijo de doce años, le acaban de hacer alcalde de un pueblo imaginario en un país imaginario pero que imita y simula los países reales, el está muy orgulloso de su proeza. Baudrillard, recientemente fallecido, nos habló de los simulacros con profusión. Nuestra vida cada día es más simulada, pero esto no quiere decir que sea menos real.

Por una parte veo bien que mi hijo sea alcalde imaginario, porque es una forma de retornar a la mitología y la leyenda que hemos perdido con tanta tecnología y precisión, pero por otra parte me preocupa que se espete contra las frustraciones de esa forma de vida irreal de forma precoz y esto pueda afectarle en su vida real. Lo mismo ocurre con otros videojuegos, en este mundo paralelo que se construye en las consolas y ordenadores.

Es cierto que ahora podemos ser caballeros en la Edad Media, o pilotos de aeronaves, o navegantes oceánicos sin salir de nuestra propia casa. Está bien, la virtualidad de los juegos nos permite experimentar cosas que de otra manera quedarían fuera de nuestro alcance, todo esto hace crecer nuestra experiencia, pero de forma limitada y encerrada, diferente del contacto físico con el mundo real.

Perdemos buena parte de las sensaciones que acontecen en un encuentro con la realidad, que en su conjunto conforman una plataforma privilegiada de captación de sensaciones, que construyen nuestra peculiar sensibilidad, de la que surgen las emociones, los sentimientos, el dolor, el placer, el frío y el calor, entre otras muchas cosas.

Tal vez estemos huyendo de ese mundo sensible y natural, porque no podemos controlarlo, porque conecta nuestras neuronas más primitivas con el miedo a la realidad no controlada, y como de esa relación se pueden producir problemas de interacción, eludimos por comodidad, el contacto directo con lo que puede ocasionarnos frustración o conflicto.

Sin embargo, de la mezcla con el mundo real surge buena parte del aprendizaje, y cuando se producen problemas, se aprende a afrontarlos y superarlos, lo que nos convierte en seres más independientes, asertivos y determinados, y nos hace sentirnos más seguros y tranquilos en la vida.

Pero también las experiencias virtuales nos hacen resolver miedos, frustraciones o complejos, que de otra forma, resultaría más complicado y costoso resolver en un escenario real. La simulación no sustituye a la realidad, solo nos ofrece un ensayo controlado, sobre la misma.

Solo hay una realidad

Desde mi criterio, considero que
ambas realidades son necesarias, la auténtica y la virtual, al contrario de lo que muchos piensan, la realidad sustancial no puede ni debe sustituirse con una realidad virtual, pero tampoco debe ocurrir lo contrario, que se integren, y es precisamente lo que está aconteciendo en nuestras vidas.

La realidad cotidiana más humana y natural, va perdiendo importancia e influencia sobre la formación de nuestro criterio en relación a la realidad virtual. El concepto que tenemos sobre nosotros mismos y el mundo en que vivimos, cada día depende más de algo ajeno y externo a nosotros, que proviene de la tecnología.

Ssupongo que llegara el día que su influencia se equilibre en nuestro beneficio, hay que ser optimista al respecto, pero no hay que bajar la guardia. Mientras tanto habrá que seguir observando con prudencia como se va construyendo socialmente –y tecnológicamente- la realidad, con espacios y tiempos dedicados a lo existente y lo inexistente.

Cuando era niño, la realidad virtual era muy primitiva y tenía poca importancia, en la definición del criterio; eso me permitía leer libros, ver películas, e imaginar. Hoy los niños siguen imaginando, pero con imágenes virtualizadas que otros diseñan y que son elegidas por criterios determinados, y en muchas ocasiones, interesados.

Estos avances culturales contribuirán a crear una fantasía homogénea y compartida. Los sueños serán más parecidos cada día. Las princesas se parecerán a una nieta de la Barbie y los príncipes a un biznieto de Robin Hood. Los malos se parecerán a Osama Ben Laden y los buenos a Gandhi. Todo con el fin de hacer homogéneos nuestros criterios.

Es el precio que pagamos por el progreso: la identificación indexada. Nos están preparando para la clasificación última, para catalogarnos con algo más complicado que una serie de cifras. Están dibujando nuestra silueta del futuro y una vez que se haya desarrollado el proceso será irreversible. Llegaremos a algo parecido a un mundo feliz, como el descrito por Aldoux Huxley. Estaremos clasificados exhaustivamente y por lo tanto, quedaremos determinados.

Si no hacemos algo y lo hacemos pronto, creo que la libertad dejará de asociarse a nuestra existencia, porque a alguien con suficiente poder, se le ocurrirá que si se conocen las cualidades positivas para ser algo determinado, no se deberá (por el criterio moral de turno) ser otra cosa, por razones de eficacia y ese principio de autoridad dogmática, definido como bien común. Esto me recuerda a la realidad esclava de otros tiempos, en la época de los egipcios, griegos o romanos. Cierto es que no nos legaron la esclavitud exclusivamente.

La construcción socializada de la realidad

La construcción social de la realidad, dejará paso a la construcción socializada de la realidad, pero lo socializado es algo de origen político, no social. Es algo determinado por alguien que detenta el poder, según un criterio ajustado a las necesidades del sistema clasificador, sea persona o grupo.

Seremos lo que algunos con poder suficiente para determina nuestro destino nos permitirán ser. Seremos solamente juguetes para su juego. Esto resulta muy peligroso y debemos estar atentos para rechazarlo e impedirlo.

Debemos establecer criterios, ahora que aún podemos, para defendernos de la determinación que se nos viene encima con la globalización. El mundo ya se ha dividido en dos categorías: mayoritariamente productores (los países menos avanzados) y mayoritariamente consumidores (los países más avanzados), este proceso que ha comenzado es irreversible, y estamos solo al comienzo.

El siguiente paso en la globalización es determinar quienes van a ser mayoritariamente más beneficiados (cada vez menos) y quienes mayoritariamente perjudicados (cada vez más). Esto conduce a diversas formas avanzadas de oligarquía, con oligopolios de consumo exclusivistas.

El mundo está entrando en una dicotomía imparable, que conduce a una realidad dual, jerárquica, impermeable, cerrada, y extraña. Estamos asistiendo a una revolución que bien podría denominarse feudalismo económico en un sistema de aparente democracia política. Esta es la auténtica realidad de nuestra cultura, sobre la que asienta la civilización occidental en la actualidad.

Decía Rapapport, un antropólogo muy interesante, que el ser humano crea la cultura en la que vive para tratar de dar significado a un mundo que no lo tiene. Estoy de acuerdo con él. Somos arañas que tejemos con la tecnología de la que disponemos, una cultura en forma de red virtual en la que estamos quedando atrapados.

La realidad que estamos construyendo será la realidad que acabará destruyéndonos. Y perdón por la redundancia, esta es la auténtica realidad. No en vano, siempre hemos sido seres efímeros con pretensiones, nihilistas, acomplejados, y susceptibles para el adoctrinamiento y la propaganda.

Las termitas o las abejas son seres más avanzados desde una perspectiva ecológica y global, construyen sus propios espacios, pero no destruyen el mundo con sus creaciones como nosotros. El mundo, a la larga, será de los insectos, nosotros somos demasiado soberbios como para permanecer en la cresta de la ola evolutiva.

Esa será la realidad que algún día verán nuestros descendientes, cuando la incoherencia y la incongruencia de nuestros actos, de nuestra construcción irracional e inhumana de la realidad, acabe con la especie.

Superar el hiperrealismo

Hoy estamos asistiendo a una nueva forma de canibalismo, una antropofagia existencial, ochocientosmil años después de que el Homo Antecessor poblara la sierra de Atapuerca. Nos estamos comiendo el futuro de generaciones venideras, con la exención ecológica y antropológica que nos concedemos.

Esa es la realidad que no cambia, la de nuestro enfrentamiento permanente, por que este mundo se ha construido siempre sobre los conflictos, reales o irreales, inventados o consecuentes, pero al fin y al cabo, evitables con un poco de cordura y algo menos de orgullo y prepotencia.

El peligro no se encuentra en el hiperrealismo que han denunciado Baudrillard, Eco o Boorstin, no, ese no es el problema. El auténtico conflicto se establece con el precio que debemos pagar para evolucionar, negar la realidad más auténtica, y aceptar la realidad más virtual que nos ofrecen, cada día un poco más.

La hiperrealidad es un envoltorio de la realidad, establecido desde el exterior (fetichismo de la mercancía que diría Marx) para transformar la realidad en un bien apto para el consumo y el negocio.

Es el precio que nos exige nuestra civilización occidental para seguir avanzando, que nos deshagamos de nuestra realidad propia y auténtica para poder comprar y consumir la que nos ofrecen. Es decir, para incrementar el negocio y la producción que convierte en ricos a los mismos de siempre.

Ante esta agresión inhumana, recomiendo clavar los dedos en la tierra, darse un baño en el mar, abrazar un árbol, recoger el aroma de una flor o contemplar las estrellas en una noche de luna llena, si es posible en compañía de otros. Sentir, es la mejor forma de vacunarse contra la locura de los usurpadores.

La globalización es la puerta del futuro, del camino de esperanza que conduce a un mundo mejor, en el que nuestros deseos puedan hacerse realidad; como decía Bachelard, reivindiquemos el derecho a soñar; no permitamos nos fabriquen sueños a la medida para luego vendérnoslos, aunque cada día sean más asequibles, son extraordinariamente perjudiciales para nuestra libertad.


Biante de Priena

sábado, 24 de marzo de 2007

La burla y el sarcasmo, armas irrisorias contra el fanatismo



"Se garantizó la libertad de prensa en el país de Dreyfus, de Clémenceau y de l’Aurore. Es bueno. Mi pregunta, sin embargo, es acerca de la Libertad: aceptando que la risa sea liberadora, y probablemente lo es, ¿qué puede la sátira contra el fanatismo?" ...

"Quien se ríe de todo ya no se indigna por nada, pues no admira nada ni sabe de nada. Es como el soldado renano y su carcajada frente a la pipa de Magritte o al Ubu Imperator de Max Ernst. La servidumbre ha invadido su conciencia, como un cáncer terminal. Escribía el poeta Louis Aragon: Riez gens sans amour qu’à rire tout incline." "

Esta semana, tal y como se sabía por adelantado, la justicia francesa ha dejado libre y sin cargos al responsable de la revista satírica Charlie Hebdo, denunciada por asociaciones musulmanas, con el apoyo de alguna asociación antirracista, por haber publicado las viñetas danesas de Mahoma.


Charlie Hebdo fue defendida y apoyada por testigos de excepción: hombres políticos de derecha, centro e izquierda, dura y regularmente ridiculizados y vilipendidados por los feroces e iconoclastas humoristas de esa redacción. Nicolas Sarkozy envió una carta, pues estaba en le extranjero durante el proceso; François Bayrou y François Hollande se presentaron y declararon. Los tres dijeron lo mismo, que la libertad de prensa es uno de los bienes más valiosos de la República, y hay que conservarlo. Miles de ciudadanos, entre los que me encuentro, también dirigimos cartas de apoyo a la revista.

En Francia existen leyes parecidas a las nuestras, que consideran delito injuriar, ridiculizar o humillar al prójimo por cuestiones de creencias. Los jueces debían pues pronunciarse sobre ese supuesto en particular. Las viñetas, tanto las danesas como las que Cabú y otros crearon para la publicación, denunciaban de forma mordaz el islamismo y sus abusos contra la libertad individual de las personas, así como el terrorismo. Es cierto que no había, en ninguna de ellas, ofensas contra el islam en sí o quienes profesan esa gran religión (al contrario, una de las viñetas más criticadas, en la que Mahoma trata de imbéciles a algunos de sus seguidores, que llevan bombas en las manos, se puede entender como un reconocimiento de la religión musulmana).

Se garantizó la libertad de prensa en el país de Dreyfus, de Clémenceau y de l’Aurore. Es bueno. Mi pregunta, sin embargo, es acerca de la Libertad: aceptando que la risa sea liberadora, y probablemente lo es, ¿qué puede la sátira contra el fanatismo?

No leo Charlie Hebdo, ni me gusta. Cuando lo compro, un par de veces al año, me desagrada el sarcasmo convencional y omnipresente. El conformismo de su burla. No denuncia los prejuicios, más bien los explota y los refuerza en la mirada del contrario lector. Cuando la risa es colectiva, cuando todos se ríen de lo mismo (en Charlie Hebdo, se trata de satirizar, esencialmente, las religiones como instituciones y los partidos políticos, con excepción de la extrema izquierda), una mayoría -en este caso, los lectores- termina riéndose de una minoría, censurando sin querer cualquier tipo de singularidad o de diferencia.

Kierkegaard expresaba la idea de que la ironía es cosa de solitarios. Si se convierte en uso colectivo, es algo distinto, parecido a la grosería de la turbamulta que sanciona lo que le incomoda.
En una conferencia reciente, Alain Finkielkraut aludía a multitud de testimonios sobre los soldados alemanes durante la ocupación nazi en Europa: reían y se reían de todo y de todos, permanentemente.
A la inversa, me viene en memoria el resistente Jean Moulin, torturado hasta la muerte por la Gestapo sin conseguir que denunciase a sus compañeros: cuando ya no podía hablar porque ni tenía labios, ni dientes, ni boca, le entregaron un lápiz y un papel, para que escribiera los nombres de sus amigos. Si lo hubiera hecho, se lo habrían agradecido satisfaciendo el mayor deseo del torturado: matándolo inmediatamente, abreviando así el sufrimiento. Pues bien, ¿qué hizo Jean Moulin? Un dibujito, una caricatura de su verdugo. No había público para reirse, nadie se rió, y nadie se ríe.

A veces pensamos que la risa es la expresión de la indignación, porque se denuncian en clave de humor las injusticias y los abusos. Puede ser, en algunas circunstancias, no lo excluyo. Sin embargo, recordemos a Bergson: la risa precede la insensibilidad, y no es compatible con la ira. Su eficacia contra el tirano es nula, y mientras el pueblo oprimido ríe, pasa el tiempo y la rebelión espera.

También está la puesta en ridículo del mal, eso significan las viñetas danesas. Sin embargo, cuando el mal es violencia fanática, ¿cómo combatirlo? ¿con la risa?

Charlie Hebdo es una eterna adolescente, como sus redactores y dibujantes, la mayoría con barba blanquecina y pelo gris, rebeldes del 68 (y los más jóvenes, émulos de los ancianos) que jamás aceptaron rendirse. Sus amigos de antaño son ahora ministros, diputados, altos funcionarios, escritores, universitarios, admirados periodistas. Charlie Hebdo es el Fort Álamo de quienes siguen buscando la playa debajo de los adoquines. Como esos quinceañeros que se ríen de todo, porque no quieren ser distintos, ni dejar que la emoción aflore en público.

Quien se ríe de todo ya no se indigna por nada, pues no admira nada ni sabe de nada. Es como el soldado renano y su carcajada frente a la pipa de Magritte o al Ubu Imperator de Max Ernst. La servidumbre ha invadido su conciencia, como un cáncer terminal. Escribía el poeta Louis Aragon: Riez gens sans amour qu’à rire tout incline.

Siempre defenderé Charlie Hebdo, tan opuesto estética y espiritualmente a muchas de mis convicciones. Porque Zola se lo merece, y porque estos envejecidos muchachos atrincherados en su arcadia juvenil nunca han pretendido ofender a la gente por sus orígenes, su condición, el color de su piel o sus creencias (a diferencia de los repugnantes y despreciables dibujos de Montoya, cuyo objetivo es insultar una religión e indignar a los católicos). Y porque, a pesar de su convencimiento antisistema, siempre han denunciado la violencia terrorista de oriente y de occidente.

Debemos sin embargo buscar la verdad detrás de la burla, e interrogarnos sobre nuestra cultura del escarnio público y su capacidad para extenuar las libertades.
Contra el fanatismo no pueden nada las caricaturas ni los sarcasmos. Porque al fanático se le secó el corazón. Sigamos buscando.

Dante Pombo de Alvear, Crónicas de Calypso

jueves, 22 de marzo de 2007

La conjura de los necios


Tengo un amigo que ejerce de misántropo, ahora anda por tierras de la Bretaña, en no sé que bosque, buscando la tumba del mago Merlín. También es misógamo, y sería misógino si no fuera por que el instinto le puede. Entre unas cosas y otras, avatares de la vida, se ha desterrado a sí mismo y va por ahí ejerciendo de antropólogo de lo cotidiano, de Poirot del gesto y la prosodia.

Mi amigo, coincide con Karl Poopper, aquel señor que escribió “La sociedad abierta y sus enemigos”, en que nuestra sociedad está cediendo demasiado terreno a sus potenciales agresores y eso no va a traer buenas consecuencias.


Por cierto, esos agresores no son los inmigrantes del tercer mundo, sino los que son incapaces de emigrar a ningún sitio, por que se han acomodado tanto a una vida fácil, sedentaria y apoltronada que cada día están más fosilizados, hasta el punto de que cuando algo no ordinario y esperado ocurre en sus vidas, se cabrean por que los demás no acuden inmediatamente a resolvérselo.

Vamos que por renunciar al movimiento , han perdido hasta el reflejo de orientación. Los nacionalistas son un ejemplo de estas cosas, orientados a la tradición y el hecho diferencial que les distinga, contra la modernidad y la globalización, que les iguala con los demás. En este caso se podría hablar de la “conjura de los nacios”.

Creo que exagera, no hay tantos parásitos, aunque hay muchos. Sin embargo, estoy de acuerdo con él en que la cultura actual fomenta la indolencia y la necedad. Según me dice, estamos gobernados por simples, trepas, inanes y corruptos, y opositados por corruptos, inanes, trepas y simples. Más de lo mismo.

Las pruebas son evidentes, sanciona en las reuniones de barra de bar, con una cerveza en la mano. Sólo hay que mirar alrededor para comprobar que cada día se produce un hecho que confirma el desaguisado, que luego se amplifica y glorifica en la cajatonta.

Son tiempos de cambio, le digo. Pero él insiste en que si se pierden determinados valores en la criba “rebolucionaria” (con b, que es una forma de boluda y analfabeta de revolución), se dará un paso atrás, pero no para coger impulso, si no para comenzar un largo descenso por caída libre hasta el sótano.

Creo que es un poco fatalista, pero alguna razón lleva. Tiene un pensamiento tan “incorrecto” desde el punto de vista político, que parece un terrorista de salón, esto le crea profundas enemistades según me cuenta, entre algunos arribistas, rentistas, y burócratas instalados, que conforman el actual “establishment”, pero le da absolutamente igual, hasta me dice que disfruta viendo sus caras de perplejidad.

Es que hay mucho ignorante mandando, me dice. La política se ha convertido en un lugar colonizado por los que han sido incapaces de hacer otra cosa con su vida, y se han ido especializando en vivir del cuento. Y como son unos ineptos, lo logran más por cargarse los méritos de los demás que por desarrollar sus carencias.

La política se ha reducido a retórica decadente, y tantas palabras vacías de contenido, y tantos incapaces prometiendo que van a promover cambios sociales relevantes, que casi ni comprenden, se queda solo en guiños seductores a los votantes diversos y dispersos, que agrupan en singulares granjas de clientes.

Pues en estas estamos, cuando le digo que si se le ocurre algo para cambiar las cosas. Entonces se queda pensativo, reflexivo, como si fuera a revelarme los secretos del código da Vinci y me contesta que sí, con la sequedad de un sargento de reclutamiento el primer día de galones, ante una tropa expectante.

Está escribiendo las ideas que se le van ocurriendo , se le ha quitado la vergüenza de decir lo que piensa y se ha propuesto dejar huellas de su criterio que trasciendan el presente. Le azuzo para que me vaya contando, así como quien no quiere la cosa y me dice que algunas de sus propuestas son las siguientes:

· Restringir el ejercicio de su poder a los políticos hasta el máximo posible, que será no impedir el funcionamiento del sistema. Devolverle el poder a los ciudadanos en sus organizaciones sociales, pero fundamentalmente como individuos.

· Revisar los contratos de los funcionarios periódicamente, por que no se comprende que el estado genere dos tipos de trabajadores y fomente el mercado dual laboral en franca competencia desleal con los mercados no públicos. Unos con todas las ventajas y otros con todos los inconvenientes

· Replantear la Constitución en términos reales. Dejarse de tonterías con los derechos a la salud, al trabajo, a la educación, que sólo son derechos de papel, ilusiones que nunca se verán realizadas.

· Apoyar a los jóvenes en su emancipación, con créditos blandos a largo plazo, para que puedan estudiar, adquirir una vivienda e independizarse. Cuidar de que a los mayores no les falte lo necesario, incluido el afecto.

· Perseguir la corrupción allí donde se encuentre, por que según dice, si se eliminaran los fraudes, la renta per capita de este país se multiplicaría por dos, y ahora solo se multiplica por mil la de algunos espabilados. Eliminar también los rentismos, que son muchos y diversos, incluidos los de nuestro país con la CEE.

· Revisar las instituciones existentes del Estado, y las que no sean necesarias, eliminarlas sin reparos. Hay numerosas organizaciones subvencionadas que no sirven absolutamente para nada, incluso algunas que resultan perjudiciales por su sectarismo.

· Celebrar consultas populares cada poco tiempo con cada tema importante que se vaya produciendo. Establecer leyes-referendum sobre temas que resultan importantes para todos: inmigración, terrorismo, desempleo, etc. Se puede hacer sin gastar mucho, por que los avances técnicos y organizativos lo permiten. Se puede votar sistema cajero y no tiene por que ser en un solo día.

· Establecer un programa coherente y flexible de funcionamiento del sistema que sea contrastado y eficaz, para organizar los servicios públicos, erradicando de los mismos la chapuza y el cretinismo de la gestión que se fundamenta en el apego a la poltrona de los gestores y su consecuente glorificación, así como el acceso por enchufe de todos los que cuentan con poder en el asunto, pero que no redunda en lo que reciben los ciudadanos.
Llegados a este punto, ya se hacía tarde, pero el tenía ganas de continuar contándome todas las cosas que había pensado para que el mundo en el que vivía funcionara mejor.

Cuando ya le había dejado, me fui pensando que algo de razón tiene en sus propuestas y que tal vez se necesite un cambio radical en nuestra forma de entender las cosas y llevarlas a la práctica.

El cambio sería que todos pasáramos a la acción, propusiéramos lo que nos parece bien y mal, y que después salieran adelante las propuestas que fueran menos rechazadas, que en consecuencia serían las más aceptadas. Realmente esto sería algo democrático.

Mi amigo tiene razón, hay una conjura de necios que impide que la democracia se desarrolle por completo, por que saben que si así ocurriera, ellos (que son muchísimos) deberían dedicarse a otra cosa y deberían trabajar mucho más para conseguir lo mismo.

El único problema que los ciudadanos tenemos para resolver el dilema de nuestra organización social, es que el mayor porcentaje de conjurados se encuentran ocupando todas las jerarquías de poder.

Es cierto que hay una conjura para que las cosas no funcionen, pero pienso que los necios somos los que no estamos en ella, los necios somos los que no vivimos de explotar a los otros por que no nos sale, mientras los que sí tienen cuajo para vivir a nuestra costa, lo hacen sin el menor reparo.

Cuanto más conozco a los políticos que dirigen nuestras vidas, más me fascinan los jefes de las tribus del Amazonas, o los tobriandeses, o los !kung. La política que se ejerce en nuestro país, es más un negocio personal, que una acción por el bienestar de todos. De eso no cabe la más mínima duda.

A este paso, la honestidad se extinguirá de la faz de la tierra. Tal vez sea una cualidad innecesaria para el desarrollo de la especie.


Enrique Suárez

Ciutadans y medios de comunicación

En la pasada campaña al Parlament de Cataluña, si de algo nos quejamos en Ciutadans fue de la escasa presencia que se nos brindó en los medios de comunicación catalanes, tanto públicos, como privados. Sin embargo en medios nacionales, hubo algunos que nos apoyaron más, los que se asocian a posiciones más conservadoras (Libertad Digital, COPE, El Mundo), y otros que nos ningunearon o incluso se confrontaron abiertamente con nosotros (El Periódico, Avui, Elplural de Enric Sopena), la mayoría, sin embargo, ofrecieron información sobre nosotros con mayor o menor intensidad.

Con los medios audiovisuales, ocurrió algo parecido, aunque el caso más sangrante fue el de la televisión pública catalana, que no fue capaz ni de hacer una entrevista a nuestros candidatos. Así gritaban los compañeros el día que se consiguieron los escaños, “toma 3 TV3” en las puertas del hotel donde celebramos nuestro triunfo electoral.

En la campaña del Estatuto de Andalucía ocurrió lo mismo, pero con menor profusión, también por que la campaña se hizo con pocos medios, pero con mucha ilusión. Sin embargo, quienes nos apoyan de forma permanente son algunos de los blogs más leídos de este país, y no voy a dar nombres, para no olvidarme de ninguno. Suplimos la presencia con un hermoso tanguillo que mucha gente llegó a conocer.

Con algunos periodistas ocurre lo mismo, cuanto más adscritos se encuentran a una opción política más tratan de acosarnos, según los intereses correspondientes del partido político que abanderan.

Recientemente nos han acusado en un par de medios de la red (El Semanal Digital, y Diario Crítico), de no haber presentado ninguna iniciativa parlamentaria, cuando deberían saber que para ello se necesita el apoyo de cinco diputados y nosotros solo contamos con tres. Pero al parecer no lo saben.

Y hoy mismo, contemplamos absortos como el señor Enric Sopena desde su singular obra periodística, y uno de los que más críticos ha sido con nuestra formación política, sale defendiéndonos de Federico Jiménez Losantos, que a su vez considera que Ciutadans debería afianzarse en Cataluña y dejar de quitar votos al PP en las generales.

Observando la forma de actuar que tienen los medios de comunicación en relación a nuestro partido, lo primero que tenemos que decir es que Ciutadans es un partido, que al contrario de los demás, no tiene un apoyo significativo de ningún medio de comunicación en particular, lo que en cierta forma nos satisface. A veces es mejor que algunos apoyen a los rivales.

Por otra parte, el discurso de Ciutadans llega a la gente por vías alternativas, bien por comentarios espontáneos de la gente en la calle, o por lo que se dice de nosotros en la red, pues en todos los foros de política de este país, nuestro partido aparece con frecuencia.

Nuestros diputados, y algún otro compañero, así como varios de los padres fundadores del proyecto, como Arcadi Espada, Xavier Pericay, Felix Ovejero, Felix de Azua, y otros muchos, hablan con frecuencia de nosotros, y en sus blogs suelen exponerse fórmulas políticas o ideas y proyectos, que más tarde suelen formar parte de los debates que terminan produciendo nuevas propuestas políticas.

Ciutadans se presenta a las municipales en Cataluña, y en algunos otros lugares donde la infraestructura lo ha permitido

La campaña actual se fundamentará, una vez más, sobre nuestros recursos humanos, y la presencia en internet, y también en los lugares donde nos den cancha; sabemos que alguno de nuestros rivales políticos trata de que no aparezcamos demasiado, porque numerosas circunscripciones políticas, por ejemplo, gran cantidad de municipios en Cataluña, si Ciutadans obtiene un buen resultado tendrán que cambiar sus pactos habituales, y eso les resulta muy incómodo, sobretodo después de llevar muchos años haciendo pactos cómodos, sin problemas

Ahora somos más de 4000 militantes en toda España, muchos en Cataluña, y evidentemente no vamos a quedarnos de brazos cruzados ante las próximas municipales. Y tampoco pensamos desnudar a nuestra candidata a la alcaldía de Barcelona, pero ya tenemos pensadas unas cuantas sorpresas, que sobresalen de eso que se ha denominado lo políticamente correcto.

Aspiramos a obtener concejales en numerosas corporaciones, y posiblemente sean claves para tomar decisiones políticas muy importantes, que van a transformar la idea que actualmente se tiene de Cataluña, con un tripartit en la Generalitat, y muchos municipios gobernados por los mismos desde hace décadas.

Cataluña y España necesitan cambios, ante el actual estado de crispación. En Cataluña se necesita romper la inercia del tripartit, en España la inercia de la confrontación entre el PP y el PSOE. Y para ambas cosas estamos preparados.

Los medios de comunicación serán testigos de la profunda transformación que vamos a infundir en la política tradicional, tanto autonómica, como municipal, o estatal; otra cosa será que quieran hacer partícipes a los ciudadanos de lo que estamos haciendo.

Pero a nuestro futuros electores les decimos algo que a veces comentamos entre nosotros, cuando hacemos una propuesta importante y pasa desapercibida en los medios: otro día que no salimos en los diarios, parece que vamos bien, no hablan de nosotros porque no hagamos política, no hablan de nosotros, precisamente porque hacemos política independiente, y eso a muchos medios de comunicación no les gusta. Aún así, hay pocos electores que no conozcan nuestro grito de guerra: Endavant Ciutadans – Adelante Ciudadanos, prueba de que los medios de comunicación no lo pueden callar todo.


Ciudadanos en la Red

Ciutadans en Esplugues 27-M / 19 hs

Con Albert Rivera
Gracias, Córcoles.

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