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viernes, 25 de julio de 2014
jueves, 24 de julio de 2014
La representación política como expolio ciudadano
"Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?" Marco Tulio Cicerón
Los catalanes hoy han recibido
dos alegrías, la primera, que las balanzas fiscales desmienten que sean los que
más contribuyen al erario nacional y por tanto los más perjudicados, la
segunda, que la chorrada secesionista tendría sus consecuencias, como ha
declarado con contundencia el oriundo catalán que hoy es Presidente del
Gobierno en Francia, Manuel Valls.
Los socialistas han recibido
también un varapalo correspondiente a su federalismo irredento, además del tirón
de orejas del Presidente del Parlamento Europeo, el socialista Martin Schultz
por haber faltado a su compromiso de apoyar a Junker para presidente de la
Comisión Europea.
Al PP se le van dos de sus
puntales levantinos a la cárcel, el señor Matas, expresidente de la comunidad
de Islas Baleares, y el señor Fabra, exdiputado plenipotenciario de la
provincia de Castellón. Bárcenas sigue dentro.
En Andalucía se descubre que la
Junta no ha tenido nada que ver con los EREs más que la solemne tontería de haber concedido el
dinero de los andaluces a los compañeros de la UGT y otros compañeros, mientras cultivaban las tasas de paro más elevadas de Europa para que no se acabara el negocio.
Un ex secretario de Estado de
Telecomunicaciones del PSOE, al parecer concedió más de un millón de euros de los españoles a Gowex para tras abandonar
su cargo ser nombrado consejero de la compañía que ha quebrado. Sería bueno
hacer una auditoría personal del personaje para saber a quienes les ha
concedido subvenciones
Por lo demás, Pablo Iglesias
sigue avanzando hacia La Moncloa, acompañado de aquellos que quieren erradicar del poder
a la casta del PP, pero no la del PSOE. Ahora se ha declarado
abanderado de los desahuciados en el Parlamento Europeo, tratando de conseguir
algo tan interesante como defender que aquel que ha querido comprarse un piso y no ha podido
pagar su hipoteca se quede en él, aunque sea de alquiler social. Una innovación que está
atrayendo la atención de todos los inversores extranjeros a este país, que
ahora nos ven, gracias a Podemos, como un país con la misma seguridad jurídica
que Venezuela.
La hija de Willy Meyer el
eurodiputado de IU, ha sido nombrada algo en la Junta de Andalucía para
compensar las pérdidas de su padre al renunciar como eurodiputado tras haber
sido pillado con su dinero en una SICAV de Luxemburgo, de los 30 eurodiputados
que estaban en la misma condición, entre ellos Elena Valenciano o Rosa Díez en
su día, nada se sabe. Parece que e a ellos lo de evadir impuestos les sale gratis total.
Sin embargo, todos ellos aseguran
que quieren lo mejor para este país, sería interesante que realizaran una
reflexión autocrítica, antes de seguir contando cuentos a los españoles. ¿No
sería lo mejor para este país que todos desaparecieran del panorama político
español? ¿Por qué tenemos que aguantar tanta estupidez si en este país sólo el
42 % de los españoles con derecho a hacerlo votaron por alguno de ellos en las pasadas Elecciones Europeas?
Los españoles no les necesitamos, son ellos los que nos necesitan a nosotros para expoliarnos sin fin, diciendo que nos van a arreglar la vida. Los partidos políticos españoles no tiene nada que ver ya con la democracia, son una agencia de colocación para parásitos sociales, una empresa de expolio a los españoles, una auténtica mafia que debería pagar el impuesto de sociedades y tener responsabilidades civil y penal por sus actos.
Los españoles no les necesitamos, son ellos los que nos necesitan a nosotros para expoliarnos sin fin, diciendo que nos van a arreglar la vida. Los partidos políticos españoles no tiene nada que ver ya con la democracia, son una agencia de colocación para parásitos sociales, una empresa de expolio a los españoles, una auténtica mafia que debería pagar el impuesto de sociedades y tener responsabilidades civil y penal por sus actos.
Enrique Suárez
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sábado, 19 de julio de 2014
Un fantoche llamado Žižek
No
sé quien estaría más arrepentido del hijo putativo que les ha salido, si el
filósofo social Karl Marx o el psicoanalista Jacques Lacán, este personaje que
recuerda a un Rasputín en Estrasburgo, que vive de agredir la cultura occidental,
la democracia y la libertad, representando la degeneración del marxismo
psicodinámico que tantas dialécticas interesantes nos legó, con personajes
honestos intelectualmente como Erich Fromm o Herbert Marcuse; me refiero, por
supuesto, al padre ideológico y mentor de Pablo Iglesias y el clan de los erostratistas, el esloveno Slavoj Žižek, máximo exponente del pontificado
esperpéntico del postestructuralismo, que a fuerza de simulaciones y simulacros
tanto se va aproximando al surrealismo.
Cuando
en este país quedamos hartos de la Z, no podía acontecernos algo peor que la
mesiánica pretensión del ZZ, a modo de pesticida de todas las ideas que no sean
loas suyas, con una arrogancia que recuerda a la de Palamedes en el Gorgias,
culpando a los demás de su provocadora osadía, pues considera algo así como que
si la realidad de los demás no es “su” realidad, la realidad se equivoca, pero él, sin embargo,
no.
Los
problemas de comprensión son siempre de los demás y si algunos no le entienden es que
son tontos, arcaicos o psicópatas. Las interpretaciones erróneas nunca son las
suyas. El relativismo zafio en su máximo esplendor, emerge de este pope de la postmodernidad, que desde una filfa insustancial trata de convertirse en paladín del progreso: si llueve no es por que haya
nubes, es porque alguien ha ocultado sol, seguramente con algún interés
político o económico. Sería capaz de vender, intelectualmente hablando, helados en el polo
y arena en el desierto, insultando a los que no le comprenden por su ignorancia y a los que no le compraran la mercancía por su egosimo, sólo así podría resolver su profunda amargura. Sin embargo, lo más fascinante es que su pensamiento sucedáneo de la filosofía, donde más éxito alcanza es entre aquellos que en su vida han abierto un libro de ensayo ni por supuesto le entienden, mientras acogen sus enseñanzas y las de sus discípulos, con fe insultante, como si se tratara de "la verdad suprema" revelada a Moisés por Dios en la península del Sinaí, cuando guiaba a su pueblo en busca de la Tierra Prometida, después de abrir las aguas para cruzar el Mar Rojo, todo porque realmente odian las de los demás.
Este
pensamiento a medio camino entre el animismo y el milenarismo, con aureola de paradigma, se pasea ufano
por los antros del conocimiento que ayer fueron academias, gracias al poder de
los medios de comunicación, siempre al servicio del último papanatas que
proponga una crítica furibunda contra lo existente, por que le da la gana,
simplemente, porque está en su libertad destrozar lo que otros han tardado años
o siglos en crear y no conviene a sus intereses y ambiciones que prevalezca otra verdad que la suya en el inconsciente colectivo: la criminalización de lo ajeno, la exaltación de lo propio.
De tanto luchar contra el absolutismo, ha terminado contagiado de totalitarismo, fanatismo y dogmatismo, convertido en un talibán de todo a un euro. Luchando denodadamente contra la representación de los demás, para imponer la suya, como un mazdeista obligado a mostrar al mundo el bien que el defiende, exclusivamente y el mal, que es obra de los demás, exclusivamente.
De tanto luchar contra el absolutismo, ha terminado contagiado de totalitarismo, fanatismo y dogmatismo, convertido en un talibán de todo a un euro. Luchando denodadamente contra la representación de los demás, para imponer la suya, como un mazdeista obligado a mostrar al mundo el bien que el defiende, exclusivamente y el mal, que es obra de los demás, exclusivamente.
Posiblemente
sea el último sofista del relativismo con cierto éxito entre los frikis, que se
enreda en laberintos silogísticos para ocultar su intransigencia y petulancia,
tras una presencia impertinente, desabrida y acomplejada. Magnífico survival de
la estupidez irredenta es este personaje, que lo mismo alaba a las repúblicas
bolivarianas, que pide censura como una propuesta de libertad, llama psicópatas a los poderosos o exalta la soberanía de los pueblos oprimidos,
a costa de aniquilar la soberanía de aquellos que los forman. Este seudo-todo, es una apariencia antropomorfa que
prefiere la virtualidad a la realidad, la anarquía a cualquier orden, la
procacidad a la reflexión, la violación en sí a la paciencia de lo negativo.
¿Apóstol de la violencia?, si es necesaria... la agitación, la propaganda, la
censura, por supuesto, y la venganza, un motivo legítimo.
Búsquedas de Žižek en google desde el comienzo de la crisis económica
Tanta
parafernalia para no presentarse como lo que es: un enemigo de la libertad, un
intolerante, un desaprensivo intelectual y en su condición ulterior, un
adanista admirador inconfesable de Spengler en busca de un hombre nuevo, porque
lo que existe en la actualidad no le agrada: la humanidad es idiota porque
desconoce a Žižek y su desquiciada gnoseología que no alcanza el grado de
epistemología y debe pagar por ello.
Me
fascina la mentalidad de estos pervertidos intelectuales, que disfrutan
jodiendo a la sociedad realmente existente en su torturado hedonismo, exorcizando a los demás, posiblemente para librarse de sus propios fantasmas de impotencia. Estos parásitos de la
democracia y el conocimiento que nos ha traído la riada de la crisis han venido para quedarse.
Sin duda, su condición de logocidas iconófilos les hace peligrosos cuando tienen un
micrófono y una cámara delante, se han especializado en la retórica del
simulacro, las artes escénicas y la coerción dramática. Una imagen vende más que mil palabras, no hay significado, sólo significante. Son los nuevos profetas del desatino y pueden convencer a los más ilusos de que el suicidio es una
alternativa ante la próxima invasión de los extaterretres.
Quizás lo más extravagante es que este autor, adepto del comunismo, partido al que perteneció hasta 1988, se presentara a las elecciones presidenciales de su país en 1990 por el Partido Liberal Demócrata (LDS, no LSD, no confundir), quedando en quinto lugar, y desde entonces ha regresado a su condición original, tal vez por no haber soportado la fractura narcisista de no haber sido elegido presidente de su país por sus compatriotas, para arremeter contra conservadores, liberales, y nacionalistas, y todo aquel que no le dé la razón, arguyendo su incomodidad, desde posiciones que van desde el radicalismo de izquierdas hasta el hooliganismo.Su pensamiento se puede seguir en los libros que ha publicado y en el diario británico The Guardian, del que es colaborador.
Quizás lo más extravagante es que este autor, adepto del comunismo, partido al que perteneció hasta 1988, se presentara a las elecciones presidenciales de su país en 1990 por el Partido Liberal Demócrata (LDS, no LSD, no confundir), quedando en quinto lugar, y desde entonces ha regresado a su condición original, tal vez por no haber soportado la fractura narcisista de no haber sido elegido presidente de su país por sus compatriotas, para arremeter contra conservadores, liberales, y nacionalistas, y todo aquel que no le dé la razón, arguyendo su incomodidad, desde posiciones que van desde el radicalismo de izquierdas hasta el hooliganismo.Su pensamiento se puede seguir en los libros que ha publicado y en el diario británico The Guardian, del que es colaborador.
La
raiz cuadrada de menos uno y dos huevos duros, en un escenario de paranoia inducida en la criminalización de lo ajeno, contribuyen a crear un excelso pensamiento para las
barricadas del siglo XXI.
Enrique
Suárez
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martes, 15 de julio de 2014
Preparando el golpe de Estado del 9 de noviembre de 2014
«Sociedad de beneficencia» en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora>> Karl Marx
Napoleón acabó con las instituciones revolucionarias francesas en el año 1799, un 18 brumario (9 de noviembre, precisamente el día que coincide con la convocatoria de referendum en Cataluña) para dar lugar al imperio y la invasión de Europa.
Napoleón acabó con las instituciones revolucionarias francesas en el año 1799, un 18 brumario (9 de noviembre, precisamente el día que coincide con la convocatoria de referendum en Cataluña) para dar lugar al imperio y la invasión de Europa.
Menos conocido fue el Golpe de Estado que aconteció en Francia cincuenta años después, perfectamente urdido y diseñado por Luis Bonaparte, reuniendo al lumpen proletariado de la política de una Francia nostálgica e imperial, en un simulacro de revolución inexistente, utilizando una parodia para convencer a los franceses del apoyo que no tenía, mediante círculos organizados, en el que se reunía a los enemigos del orden vigente, en un proyecto de asalto al poder.
Parece que en España se está forjando una convergencia intercoletaria para tomarnos el pelo a todos los españoles, entre las aspiraciones de un instruido en las artes del embaucamiento revolucionario de pacotilla, que emula al descendiente de Napoleón, junto a la ambición de un Catilina catalán que abusa de nuestra paciencia, y con un Nerón en el poder que disfruta pacientemente viendo como arde España, tocando la lira y leyendo El Marca.
La fecha para la convergencia entre las aspiraciones secesionistas de Artur Mas y Oriol Junqueras, y las revolucionarias de Pablo Iglesias y su troupe, posiblemente sea una fecha tan señalada como el 18 brumario, 9 de noviembre de 2014, día del referendum de Cataluña y también aniversario de la noche de los critales rotos de los nazis y también de la caída del Muro de Berlín, y dejándolo en su datación anglosajona, 9/11, sería el atentado de las Torres Gemelas en Nueva York, pero el 9 de septiembre también se celebra la Diada en Cataluña. Lo que acontezca en España entre el 11/9 y el 9/11 va a ser un episodio histórico con toda seguridad.
En la historia de este mundo hay casualidades y causalidades, yo no creo en las casualidades en política, ni que Pablo Iglesias naciera el mismo día que el socialista que fundó el PSOE me parece una casualidad.
Alguien tan poco sospechoso de conversión como Karl Marx lo describe así en el capítulo V de "El 18 brumario de Luis Bonaparte", dado su interés para comprender lo que está aconteciendo en España se reproduce a continuación un párrafo en el que se relata lo acontecido:
"Cuando la Asamblea Nacional volvió a reunirse en noviembre de 1850, parecía inevitable que estallase, en vez de sus escaramuzas anteriores con el presidente, una gran lucha implacable, una lucha a vida o muerte entre dos poderes.
Lo mismo que en 1849, durante las vacaciones parlamentarias de este año, el partido del orden se había dispersado en sus distintas fracciones, cada cual ocupada con sus propias intrigas restauradoras, a los que la muerte de Luis Felipe daba nuevo pábulo. El rey de los legitimistas, Enrique V, había llegado incluso a nombrar un ministerio formal, que residía en París y del que formaban parte miembros de la comisión permanente, Bonaparte quedaba, pues, autorizado para emprender a su vez giras por los departamentos franceses y dejar escapar, recatada o abiertamente, según el estado de ánimo de la ciudad a la que regalaba con su presencia, sus propios planes de restauración, reclutando votos para sí. En estas giras, que el gran Moniteur oficial y los pequeños «monitores» privados de Bonaparte, tenían, naturalmente, que celebrar como cruzadas triunfales, le acompañaban constantemente afiliados de la Sociedad del 10 de Diciembre.
Esta sociedad data del año 1849. Bajo el pretexto de crear una sociedad de beneficencia, se organizó al lumpemproletariado de París en secciones secretas, cada una de ellas dirigida por agentes bonapartistas y en general bonapartista a la cabeza de todas. Junto a roués arruinados, con equívocos medios de vida y de equívoca procedencia, junto a vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda es masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème: con estos elementos, tan afines a él, formó Bonaparte la solera de la Sociedad del 10 de Diciembre, «Sociedad de beneficencia» en cuanto que todos sus componentes sentían, al igual que Bonaparte, la necesidad de beneficiarse a costa de la nación trabajadora.
Este Bonaparte, que se erige en jefe del lumpemproletariado, que sólo en éste encuentra reproducidos en masa los intereses, que él personalmente persigue, que reconoce en esta hez, desecho y escoria de todas las clases, la única clase en la que puede apoyarse sin reservas, es el auténtico Bonaparte, el Bonaparte sans phrase. Viejo roué ladino, concibe la vida histórica de los pueblos y los grandes actos de Gobierno y de Estado como una comedia, en el sentido más vulgar de la palabra, como una mascarada, en que los grandes disfraces y los frases y gestos no son más que la careta para ocultar lo más mezquino y miserable. Así, en su expedición a Estrasburgo, el buitre suizo amaestrado desempeñó el papel de águila napoleónica. Para su incursión en Boulogne, embute a unos cuantos lacayos de Londres en uniformes franceses. Ellos representan el ejército. En su Sociedad del 10 de Diciembre, reunió a 10.000 miserables del lumpen, que habían de representar al pueblo, como Nick Bottom representaba el león. En un momento en que la misma burguesía representaba la comedia más completa, pero con la mayor seriedad del mundo, sin faltar a ninguna de las pedantescas condiciones de la etiqueta dramática francesa, y ella misma obraba a medias engañada y a medias convencida de la solemnidad de sus acciones y representaciones dramáticas, tenía que vencer por fuerza el aventurero que tomase lisa y llanamente la comedia como tal comedia. Sólo después de eliminar a su solemne adversario, cuando él mismo toma en serio su papel imperial y cree representar, con su careta napoleónica, al auténtico Napoleón, sólo entonces es víctima de su propia concepción del mundo, el payaso serio que ya no toma a la historia universal por una comedia, sino su comedia por la historia universal.
Lo que para los obreros socialistas habían sido los talleres nacionales y para los republicanos burgueses los gardes mobiles, era para Bonaparte la Sociedad del 10 de Diciembre: la fuerza combativa de partido propia de él. Las secciones de esa sociedad, enviadas por grupos a las estaciones debían improvisarle en sus viajes un público, representar el entusiasmo popular, gritar Vive l'Empereur!, insultar y apalear a los republicanos, naturalmente bajo la protección de la policía. En sus viajes de regreso a París, debían formar la vanguardia, adelantarse a las contramanifestaciones o dispersarlas. La Sociedad del 10 de Diciembre le pertenecía a él, era su obra, su idea más primitiva. Todo lo demás de que se apropia se lo da la fuerza de las circunstancias, en todos sus hechos actúan por él las circunstancias o se limita a copiarlo de los hechos de otros; pero Bonaparte que se presenta en público, ante los ciudadanos, con las frases oficiales del orden, la religión, la familia, la propiedad, y detrás de él la sociedad secreta de los Schuftele y los Spielberg, la sociedad del desorden, la prostitución y el robo, es el propio Bonaparte como autor original, y la historia de la Sociedad del 10 de Diciembre es su propia historia.
Se había dado el caso de que representantes del pueblo pertenecientes al partido del orden habían sido apaleados por los decembristas. Más aún. El comisario de policía, Yon, adscrito a la Asamblea Nacional y encargado de la vigilancia de su seguridad, denunció a la comisión permanente, basándose en el testimonio de un tal Alais, que una sección de decembristas había acordado asesinar al general Changarnier y a Dupin, presidente de la Asamblea Nacional, estando ya elegidos los individuos encargados de ejecutar este acuerdo. Se comprenderá el terror del señor Dupin. Parecía inevitable una investigación parlamentaria sobre la Sociedad del 10 de Diciembre, es decir, la profanación del mundo secreto bonapartista. Por eso, precisamente, Bonaparte disolvió prudentemente su sociedad, claro está que sólo sobre el papel, pues todavía a fines de 1851, el prefecto de policía Carlier, en una extensa memoria, intentaba en vano moverle a disolver realmente a los decembristas.
La Sociedad del 10 de Diciembre había de seguir siendo el ejército privado de Bonaparte mientras éste no consigue convertir el ejército público en una Sociedad del 10 de Diciembre. Bonaparte hizo la primera tentativa encaminada a esto poco después de suspenderse las sesiones de la Asamblea Nacional, y la hizo con el dinero que acababa de arrancarle a ésta. Como fatalista que es, abriga la convicción de que hay ciertos poderes superiores, a los que el hombre y sobre todo el soldado no se puede resistir. Entre estos poderes incluye, en primer término, los cigarros y el champagne, las aves frías y el salchichón adobado con ajo.
Por eso, en los salones del Elíseo, empieza obsequiando a los oficiales y suboficiales con cigarros y champagne, aves frías y salchichón adobado con ajo. El 3 de octubre repite esta maniobra con las masas de tropa en la revista de St. Maur, y el 10 de octubre vuelve a repetirla en una escala todavía mayor en la revista militar de Story. El tío se acordaba de las campañas de Alejandro en Asia, el sobrino se acuerda de las cruzadas triunfales de Baco en las mismas tierras. Alejandro era, ciertamente, un semidiós, pero Baco un dios completo. Y, además, el dios tutelar de la Sociedad del 10 de Diciembre."
Pobre nación trabajadora, como decía Karl Marx, caer en manos de unos desaprensivos ambiciosos que tratan de asaltar el poder engañando a la gente.
Enrique Suárez
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Cuando los totalitarios dan lecciones de democracia
Cada día estoy más perplejo con la deriva
de los asuntos políticos de este país, a la falta de respeto habitual de los
políticos de la casta con las instituciones democráticas y el pueblo español,
se suman ahora las lecciones de democracia de los totalitarios líderes de
Podemos.
Sin duda algo no debe funcionar bien en la
cabeza de los representantes del poder en este país, sean partidarios de una
casta casposa o un champú anticaspa. A mí, todo esto me parece una
extraordinaria tomadura de pelo. ¿Hemos elegido los españoles que nos
representen así?, los que han votado por alguna formación política deberían
hacérselo mirar, porque son cómplices y responsables de lo que está ocurriendo.
Si
extraordinario resulta que desde los grandes partidos políticos representados
en el poder todavía no se haya pedido disculpas a los españoles por sus delitos
y crímenes en la usurpación del poder que han ejercido permanentemente durante los últimos años, también
resulta extravagante que la justicia española no haya llevado a la cárcel a
10.000 miembros de los partidos políticos españoles implicados en casos de
corrupción, y no menos alucinante que haya comunidades como Cataluña en la que
algunos políticos incumpliendo la Constitución Española de 1978 se propongan
enaltecer el secesionismo con el dinero público de los españoles, por no
recordar el bochornoso espectáculo de ver a los discípulos de ETA dando
lecciones de democracia desde el Parlamento Vasco.
En este
país, cuando las cosas están mal, todavía se pueden poner peor, y ahora tenemos
una formación política en la que sus líderes, que se declaran partidarios de la república bolivariana de Venezuela,
han colaborado para crear
una casta política en el país de Hugo Chávez que tiene contra las cuerdas al pueblo
con las
más elevadas tasas de criminalidad, miseria y corrupción del continente,
al mismo tiempo se presentan como redentores de la casta política
española, y lo más sorprendente es que reciben 1,2 millones de votos, un 3,41 %
del electorado y parece que son la inmensa mayoría de los españoles no
representados, aproximadamente un 58 % que no votaron por ningún partido en las
pasadas elecciones europeas (ni por la Casta, ni por Podemos), y como no salen en la tele tanto como Pablo
Iglesias o Mariano Rajoy, parece que no existen.
Mientras
tanto los partidos que conforman la casta en este país se felicitan por la
presencia de Podemos, en el PP no mueven ni una ceja, viendo cómo se van a
destrozar en los próximos meses todas las izquierdas representadas en este
país, el PSOE, IU, Podemos y los nacionalistas de izquierdas, muchos de ellos
afines a Podemos.
En el
PSOE, su recién elegido Secretario General, Pedro Sánchez no ha esperado ni un
día para arremeter contra Podemos diciendo que su
programa económico nos llevaría de nuevo a la Gran Depresión del 29 y no pasará una semana antes de que se
produzca el choque de trenes, o más bien de un tren contra un carro que pasaba
por allí. Que gran ocasión va a tener el nuevo líder del PSOE para apartarse de
Zapatero, el nacionalismo y los "totalitarismos benefactores" al mismo tiempo.
Y sin haberlo pedido, los españoles, la inmensa mayoría de los españoles que no hemos votado
por ningún partido político en las pasadas Elecciones Europeas (58 %, recuerdo), seguiremos
asistiendo al espectáculo de lucha por el poder de todos aquellos a los que les
hemos dado la espalda, por no hacer nada por resolver nuestros problemas
reales, por ocupar la democracia con sus ambiciones y corrupciones, por montarse un circo a nuestra costa en el que los gladiadores políticos entretienen al personal, mientras casi seis millones de parados y sus hijos, siguen siendo pasto de las fieras de la miseria, en un expolio genocida al que, desde el poder, denominan crisis, y desde el pueblo, despojo.
Pueden
seguir debatiendo sobre quien es mejor o peor en su pugna hipócrita, a este paso, como sigan así, se quedarán sin
pueblo al que representar y descubriremos que en realidad, sólo se representan
a sí mismos (que es lo que tratan de ocultar). No sería extraño que se acabará cerrando el teatro democrático de este país por falta de público, porque esta compañía teatral formada por el elenco más depravado de nuestra democracia, que vive de nuestros impuestos que nunca le parecen suficientes y gobierna sin responsabilidades de forma inmunda e inmune, con una oposición siempre cómplice, aburre ya a la mayoría de los españoles representando siempre la misma obra: quítate tú, para ponerme yo.
Con lo fácil que sería hacer un sorteo en el que participaran todos los españoles mayores de edad, donde el español más afortunado fuera elegido Presidente del Gobierno y luego decidiera quienes le acompañaban para gobernarnos, lo que nos íbamos a ahorrar en gilipolleces y lo rápido que saldríamos de la crisis, en la que tan confortablemente siguen discutiendo los que la crean, para vivir a nuestra costa.
Con lo fácil que sería hacer un sorteo en el que participaran todos los españoles mayores de edad, donde el español más afortunado fuera elegido Presidente del Gobierno y luego decidiera quienes le acompañaban para gobernarnos, lo que nos íbamos a ahorrar en gilipolleces y lo rápido que saldríamos de la crisis, en la que tan confortablemente siguen discutiendo los que la crean, para vivir a nuestra costa.
Enrique
Suárez
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