desde 2.006 en Internet

lunes, 7 de abril de 2014

Se resuelve lo de Cataluña



Al final ha tenido que ser un catedrático de estructura económica de izquierdas el que diera con la solución a los problemas de laindependencia de Cataluña, como estaba previsto, y precisamente ocurre hoy, cuando mañana se debatirá en el Paralmento Español lo del referendum que es una consulta y a saber en lo que queda. Eso sí, deberían ponerle un símbolo del euro en la estrellita a la estelada, para recordar el entrañable momento

Su propuesta dejará a todo el mundo contento y feliz y consiste en hacer un federalismo económico en un Estado político unitario, y todos felices.

Artur Más logrará la independencia económica de Catalunya, será recordado como el President que más hizo por los hechos diferenciales en la prolongada historia de la lucha catalana por su independencia. Más, Artur Mas, Más, y mucho más.

Oriol Junqueras se transformarán en el líder independentista de Catalunya otra vez y se liará a emitir soflamas desde el Ampurdán contra la traición a Catalunya, que es de lo que lleva viviendo ERC toda la vida

El chico de IU, del que no recuerdo el nombre, dirá que ha sido un comunista el que ha encontrado la solución y se quedará feliz

Mariano Rajoy salvará la Unidad política de España y posiblemente la unión económica regional dentro de Europa, lo venderá como un avance hacia la integración europea y un respeto a la Constitución.

Rubalcaba considerará un triunfo del socialismo el avancehacia el federalismo y Navarro dirá que el hecho diferencial del socialismo catalán era pensar en términos catalanes la configuración del Estado y que gracias al PSC se ha logrado un acuerdo bueno para Catalunya

Los demás, pueden decir misa o hacerse las cinco oraciones musulmanas, para lo que van a contar.

Así tendremos un nuevo triunfo de la casta, para que todo y todos sigan igual para hacer más de lo mismo. Se reclutarán 20.000 empleados públicos más entre familiares, amigos y gente de reputado carnet para hacer el proceso acorde con la nueva configuración estructural diseñada por la comisión correspondiente.

Esto hará que el conflicto se traslade hacia las Comunidades Solidarias de Andalucía, Asturias, Murcia, Extremadura, Castilla La Mancha y Canarias, pero seguro que con diálogo y 100.000 empleados públicos con carnet más, seguro que se resuelve.

¿Todavía alguien tiene dudas de para qué sirve la política en España? el café para todos está servido y el que no tenga café, que tome té, y espere su turno.


Enrique Suárez

¿Por qué las regiones europeas con más empleados públicos son más pobres?



Magnífica demostración de que aquellas comunidades con más empleados públicos son más pobres que aquellas con menos empleados públicos. El problema de España es que cada día hay más empleados públicos en relación a la población activa. En algunas comunidades como Extremadura hay un empleado público de cada tres trabajadores. Aproximadamente, los empleados públicos directos en España son 3 millones, pudiéndose añadir 2 millones más indirectos, de aquellas empresas que trabajan prácticamente de forma exclusiva para la administración pública. Entre empleos públicos directos e indirectos, aproximadamente 5 millones de trabajadores españoles lo hacen a expensas de las administraciones públicas, esto supone un 30,67 % de trabajadores españoles que reciben sus salarios del Estado.

domingo, 6 de abril de 2014

Adelgazar el poder de los impostores con una austera dieta electoral


Hace mucho tiempo que he convertido en vocación pública mi cruzada personal contra los políticos españoles, contra los partidos que los congregan, contra la inmunidad e impunidad que se conceden ante los delitos y corrupciones con las que se benefician

No hago con ello, algo diferente de lo que hicieron otros que me precedieron en la lucha contra opresión del poder desde hace siglos. Ralph Dahrendorf concedió la denominación de “erasmistas” para aquellos “guardianes de la democracia y la libertad” que se oponen a la farsa representativa, a las imposiciones del poder, a las censuras e intoxicaciones mediáticas, a las servidumbres de la justicia al poder, a los simulacros de impostura de las manifestaciones que tratan de usurpar la representación del pueblo y a todas aquellas argucias, trampas, y miserias, de las que los que detentan el poder hacen uso y abuso, para mantener al pueblo en subsidio de su estupidez, en larga y penosa peregrinación hacia el totalitarismo.

“Ecrasez l´infame” (aplastad al infame), recomendaba Voltaire como acto de repudio público de todos aquellos que simulaban ser salvadores y eran verdugos, sin embargo, una vez más ha sido Tom Paine el que nos concedió una revelación de sentido común: “La mayor amenaza a nuestra democracia no viene de aquellos que abiertamente se oponen a nosotros, sino de aquellos que lo hacen en silencio junto a nosotros”. Ciertamente es así, la democracia no evita que sus enemigos se instalen en ella para destruirla, como podemos comprobar cada día en la evolución de la política española, su proceder siempre es el mismo, primero anular la libertad de los demás, y luego implantar su versión propia de la moral que ampara sus intereses.

Lo hemos visto en Cataluña con la deriva secesionista de sus instituciones representativas, pero también en Euskadi con la reinvención del lenguaje para denominar a los criminales hombres de paz, olvidando sus crímenes. Pero también en los páramos desolados de higiene en los asuntos públicos de Valencia o Andalucía.

Lo hemos constatado en las ofertas saduceas del PSOE o el PP, ambos obstinados en revelarnos que su visión del mundo es la única posible, ambos con sus mitologías particulares, ambos en la representación inolvidable de su impostura y su farsa, y en la impunidad que se conceden con aforamientos y Fiscales Generales del Estado que actúan como brazos ejecutores del poder político en el poder judicial, precisamente para hacer lo contrario de lo que está en sus obligaciones: tapar la corrupción, en vez de perseguirla.

La connivencia entre el poder político y el poder judicial en España, elimina cualquier atisbo de democracia en nuestra organización del Estado, lo podemos comprobar en la designación de los miembros de las más altas instancias jurídicas: Tribunal de Cuentas, Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial.

Si ayer se denunció cualquier posibilidad ontológica o formal de existencia de democracia en nuestro país, hoy vamos a hacerlo sobre sus contenidos, fundamentados en los motivos para creer.

La política en España es el arte de prometer lo que no se va a cumplir e incumplir lo que se ha prometido. Si alguien se dedicara a analizar lo que se ha ofrecido en los proyectos electorales y lo que se ha conseguido en los hechos gubernamentales, podría comprobar que todo es una farsa, una mentira, un atentado contra cualquier razón, lógica o sentido común. Sólo hay que recordar la frase del Presidente Mariano Rajoy: “me siento satisfecho de haber cumplido con mi deber, aunque no haya cumplido con mi programa”, es decir, se siente satisfecho de haber embaucado a los españoles y se queda tan fresco.

Pero quizás la mejor forma de desenmascarar a los farsantes de todos los partidos sea la apelación al padre de la dialéctica, Hegel, cuando pronunció aquella magnífica frase: “la lechuza de Minerva extiende sus alas al anochecer”, invitándonos a pensar que todas las benévolas propuestas de mejorar el futuro se olvidan de resolver los problemas del presente.

Sean los derechos sociales defendidos por el PSOE, sea la austeridad del Estado defendida por el PP, no resuelven los problemas de los cinco millones de parados, de la desorbitada deuda pública que tenemos, del déficit del Estado que proviene de la inflación de empleados públicos que tenemos en este país, único sector en el que ha crecido el empleo en un 25 % mientras que el desempleo se iba hasta el 25 % en la población general. No se puede admitir que en España tengamos dos o tres empleados públicos para resolver los mismos problemas que en Alemania resuelve uno solo.

Quizás haya llegado la hora de que los españoles reflexionen y lo hagan con serenidad, prudencia y perseverancia, porque todas las promesas realizadas e incumplidas por los políticos, en sus grandes revelaciones electorales, convierten el escenario de la política española en un ámbito religioso donde el paraíso siempre se traslada a la utopía que alcanzan los buenos votantes que confían en ellos, siempre en el más allá, mientras en el más acá, sufren la inmisericorde estupidez de aquellos que han elegido para amargarles la vida.

Es hora de desconfiar en los políticos (de todos los partidos), tanto como hasta ahora habíamos confiado en ellos. Es hora de adelgazar su poder, imponiéndoles una dieta electoral adecuada, fundamentalmente por salud pública.


Enrique Suárez

sábado, 5 de abril de 2014

¿Hay democracia en España o seguimos en el "atado y bien atado"?



En este país inmerso en la ignorancia política desde hace doscientos años la gente sigue confundiendo la democracia con la demagogia. La mayoría de los españoles se consideran demócratas, sin saber siquiera que es la democracia. Muchos se consideran españoles sin saber nada de la nación española y otros se consideran socialistas, defensores del Estado y de lo público, sin tener otro conocimiento sobre el socialismo que lo que han visto por la televisión.

Si me lo permiten, quiero felicitar a la casta política española por haber logrado tomarnos el pelo durante dos siglos y posiblemente seguir haciéndolo durante los próximos doscientos años. Es el destino de los pueblos que ven la televisión y jamás abren un libro, la ignorancia se paga con el paro, la miseria, la pérdida de libertad, la desigualdad, la corrupción y la esclavitud. De eso no es responsable la casta, sino los ciudadanos de este país en su infinita ingenuidad e irresponsabilidad.

Verán ustedes, como diría Don Mariano, el 99 % de los españoles piensa que la democracia es una forma ecuánime de distribución del poder, pero desconocen todo, absolutamente todo, sobre ella, porque no se han molestado en enterarse y viven en el mito de la democracia que les han contado los partidos políticos, para seguir defendiendo su pesebre.

La democracia surgió en Atenas hace 2.500 años aproximadamente, pero no para distribuir el poder de forma ecuánime desde las urnas, eso sólo es una función instrumental de la democracia, que es la única que conoce la gente; muy pocos conocen, porque no se lo han contado y no se han ocupado de saberlo, que la democracia surge en Atenas para controlar el poder, para limitar el poder de los más afortunados, los más notables y los más ungidos por los dioses, para impedir la formación de castas, sectas, lobbys y partidos. Los partidos estaban prohibidos en la democracia clásica, porque los ciudadanos se representaban a sí mismos o por medio de los que elegían entre ellos por sorteo, en muchas ocasiones.

Las primeras Constituciones, la de Solón (creando una Timocracia), la de Clístenes (creando una Democracia incipiente) se ocupaban de impedir que los poderosos acabaran con los recursos de los que menos tenían, impidiendo que acumularan deudas que no podían pagar los campesinos, limitando las formas de esclavitud a los extranjeros, concediendo a todos los ciudadanos (no a las mujeres) el mismo poder con su voto para elegir a sus representaciones políticas.

En la democracia griega había isocracia, que es la igualdad entre gobernantes y gobernados, no había 10.000 aforados que terminan forrados, sino isonomia, igualdad ante las leyes de todos los ciudadanos e isegoría, igualdad en la librtad de expresión, no limitar la libertad de expresión a los miembros de una casta, secta o partido, partidos, todos los ciudadanos podían hablar en la asamblea, los medios de comunicación no existían por entonces.

En España, desde el atado y bien atado de Franco, se decidió establecer un modelo de isogonía (igualdad de todos para intervenir en las administraciones públicas), pero en este caso referido y limitado a las instituciones que conocemos como partidos políticos, usurpándose de esa forma la igualdad entre gobernantes y gobernados, la isocracia. Los partidos políticos se convierten de esta forma, en una nueva aristocracia, que representa sus intereses contra los de los gobernados, estableciendo una controversia artificial entre ellos para entretenimiento de los futuros electores que deben decidir entre las opciones que les ofrecen. Pero se perdió para siempre la igualdad entre gobernantes y gobernados, la isocracia, que es el fundamento de todo sistema democrático.

De esta forma el espacio público de opinión pierde la isegoría, porque sólo pueden expresarse aquellos que hablan en nombre de un partido político y pierde la isonomia, porque no hay igualdad ante las leyes de los gobernantes y gobernados, con fórmulas como el aforamiento, y la utilización de los recursos concedidos por los ciudadanos para boicotear y bloquear la justicia cuando trata de condenarles, se ha perdido también la diké, que es la justicia, porque los que acaban juzgando a los políticos, son precisamente los jueces que los políticos han colocado, repartiéndose los puestos de poder en el CGPJ, en el Tribunal Constitucional, en el Tribunal de Cuentas y en la mayoría de las instituciones jurídicas, como la figura del Fiscal General del Estado, encargado de vigilar la corrupción y que sólo es el bombero que apaga todas las imputaciones a políticos y representantes del poder en este país.

Por eso españoles, siento desilusionaros, en España no vivimos en una democracia, sino en un simulacro que proviene del franquismo, el atado y bien atado del poder. Los griegos de hace 2.500 años no hubieran consentido semejante tomadura de pelo, semejante farsa representativa del poder, semejante ignominia a la que los de la casta y sus acólitos consideran democracia, y que muy pocos españoles (cada vez menos), sabemos que es una depravación, una profanación, una injuria a la democracia, un vulgar, detentador e irracional despotismo,  y ni siquiera, ilustrado.

Enrique Suárez

viernes, 4 de abril de 2014

Un español menos legitima a la casta

La soberanía de la nación española reside en el pueblo español

CE 1978 Art. 1.2. "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado."

 

No necesitamos nada más para comenzar una insurrección contra los usurpadores que detentan el poder y que ya sólo se representan a sí mismos en todos los partidos. 

La nación es la fuente de la legitimación del Estado, y su soberanía no está en la Corona, ni en el Parlamento, ni en el Gobierno o todos los gobiernos. Sin la legitimación de los españoles en su conjunto, como pueblo español, las instituciones del Estado no se pueden sostener en una democracia, ni en un Estado de Derecho. La condición de soberano no es arbitraria, como ciudadanos somos súbditos del Estado y debemos someternos a las instituciones, es sólo desde nuestra condición soberana, la del pueblo español en su conjunto, desde la que legítimamente y legalmente, podemos exigir que el Estado se someta a la voluntad del pueblo.
 
¿Cómo enfrentarnos a la casta? por medio de un agregado de voluntades contra la impostura del poder en que nos hacen vivir. Para eso somos pocos, pero somos suficientes para comenzar, no hacen falta revoluciones, ni actos violentos, para romper el contrato social, sólo es necesario algo tan sencillo como retirarles la legitimación, no en las urnas que manejan a su antojo, sino desde ahora mismo. Una campaña cívica de apostasía política en un sistema demagógico impuesto por el poder, que hace tiempo que ha dejado de ser una democracia, es algo sencillo y demoledor. Con cada firmante, hay un español menos representado en la farsa de los detentadores.

Un texto sencillo, miles de firmas, el sistema se resquebrajará tarde o temprano, podemos hacerlo y podemos lograrlo, todos trabajando en la misma dirección, con SENTIDO COMÚN y podemos hacerlo ahora, sólo hace falta que comencemos y ya nadie lo detendrá; tenemos las redes sociales a nuestra disposición y después las calles, para recoger firmas. El texto puede ser el siguiente:

"En mi condición de español, soberano de la nación española, manifiesto mi expresa desconfianza en todos aquellos que dicen representarme desde las instituciones políticas, utilizando la democracia en su provecho y en contra de los ciudadanos. No les concedo legitimación alguna para lo que están haciendo.

A mí ¡NO ME REPRESENTAN!"

SÓLO ES EMPEZAR Y SERÁ SU FIN, LA REACCIÓN EN CADENA SERÁ IMPARABLE, SE HA ABIERTO UN GRUPO EN FACEBOOK CON TAL PROPÓSITO



Campaña Cívica: Un español menos legitima La Casta

El símbolo de la campaña puede ser el de BORRADO, y todo aquel que quiera puede ponerlo como señal de identidad y apoyo a la campaña.

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...