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martes, 20 de noviembre de 2012

Un año con Mariano Rajoy en La Moncloa




"Una sola cosa nos explica bien la historia y es en qué consisten los malos gobiernos" Thomas Jefferson.

Posiblemente sea la pregunta que nos hacemos más españoles en estos momentos, al menos coincidimos en algo: ¿por qué no salimos de la crisis?

Se ha cumplido un año desde la llegada al Gobierno de Mariano Rajoy y todavía recuerdo a los ilusos que decían que había que darle cien días, para ver resultados. Bien, han pasado 365 días y estamos peor que hace un año, tenemos un millón más de parados, un millón de inmigrantes han salido de este país y 400.000 españoles han cogido las maletas, sino tendríamos 2,4 millones de parados más, en tan solo un año. Nos vamos acercando a los seis millones de parados, en una lánguida decadencia que parece no tener fin. Mariano Rajoy se justifica ante los españoles diciendo que no podía hacer otra cosa que lo que ha hecho, algo que ya no se cree nadie. El Presidente del Gobierno ha tapado la mierda de Zapatero bajo la alfombra, para que la Casta siga conservando sus privilegios.

Ningún partido ha acumulado tanto poder en España en la historia de la democracia, como tiene el PP en estos momentos. No solo mayoría absoluta en el Gobierno, sino el gobierno de 13 autonomías y la mayoría de los ayuntamientos de este país. Todo el poder para no hacer nada que resuelva nuestros problemas, prueba de su insoportable inutilidad. Si comenzábamos el año con una prima de riesgo de 405 puntos, hoy estamos en 450 puntos y durante todo el año estamos pagando nuestra deuda a un interés del 6 %, perdiendo competitividad con respecto a nuestros competidores. Los españoles hemos perdido de media un 25 % de poder adquisitivo en lo que va de año, estamos pagando más impuestos que ningún país de Europa para nuestra renta. Y nuestro endeudamiento público ya se aproxima al billón de euros, si no lo ha sobrepasado. 

Eso sin contar los rescates a la banca pública de la estafa de las Cajas de Ahorros, 50.000 millones de euros que vamos a pagar los españoles, porque los directivos no saben donde están los 300.000 millones de euros que se han esfumado, y algunos tienen de pensión 60 millones de euros en Cajas quebradas como la de Novo Galicia. Nuestro déficit no acaba de bajar, a pesar de la fuerte carga impositiva que se ha acumulado sobre los pobres españoles con trabajo, cada español que trabaja debe más de 50.000 euros de deuda pública. Se ha recortado en sanidad, educación, justicia, bienestar social, dependencia, cultura, infraestructuras, es decir en servicios que ofrece el Estado y están empeorando paulatinamente.

En este país teníamos 3,2 millones de empleados públicos, 1,2 millones prescindibles, pero eso no se toca que es el cinturón protector de la Casta. En este país tenemos infraestructuras deficitarias, aeropuertos, AVES, desaladoras, energías renovables, televisiones autonómicas, pero nadie ha hablado de externalizar la deuda, aunque han comenzado por reducir los hospitales, las escuelas y el número de funcionarios útiles a la sociedad, manteniendo a los que se han ido apalancando gracias a algún pariente o su carnet. Resulta dramático pensar que en este país, al mismo tiempo que tres millones y medio de españoles perdían sus puestos de trabajo, las administraciones públicas incrementaba sus plantillas en 600.000 trabajadores, absolutamente innecesarios, pues tras la revolución tecnológica, tendrían que haberse reducido en 600.000 los empleos públicos, pero se ha hecho exactamente lo contrario.

Los sindicatos, agentes parasitarios, empeñados en mantener los privilegios de sus dirigentes a cualquier precio no han dejado de convocar huelgas y manifestaciones, aunque en la última solo se produjo un 12,5 % de descenso de consumo eléctrico y un espectáculo bochornoso protagonizado por los piquetes a sueldo, posiblemente algunos contratados para la ocasión. Algunas manifestaciones del 15-M o del 25-S, promovidas y controladas por la izquierda, para que se ve que en este país hay reacción, pero que no han servido para nada, como estaba previsto por los organizadores.

Del PSOE y su extinción, no hay noticias, de Zapatero y el recuento de nubes tampoco; del Fiscal General del Estado, que sigue ciego, nada se sabe, cuando es el encargado por ley de vigilar el interés público en este país. Caen alcaldes por corrupción, presidentes de parlamentos, ex ministros y no pasa nada. Se descubren tramas mafiosas en partidos como CIU con evasión de capitales incluida y tampoco ocurre nada. Los desahuciados se van suicidando, y el PSOE-PP no son capaces de llegar a un acuerdo, porque deben prevalecer sus intereses sectarios antes que los generales. Y en toda esta historia, nos surge Peter Pan, dispuesto a convertir  Cataluña en independiente, por sus santos atributos, aunque sea contra la voluntad de más de un 50 % de catalanes, según las últimas encuestas.

También tenemos la cuestión europea, hemos perdido la soberanía económica y política y no hemos visto un apoyo claro de nuestros aliados, ni cuando la prima de riesgo estuvo por encima de 600 puntos, eso indica que no va a haber ayudas de Europa, salvo las de los bancos-Cajas de Ahorros que vamos a pagar. A mí me parece fascinante, que con la que está cayendo, cada español, hasta los recién nacidos, tengan que pagar 1.200 euros para salvar a los bancos, cuando mejor los utilizaban en salvarse a sí mismos. Hemos descendido varios puestos en el ranking de países avanzados a nivel mundial, nuestros indicadores de desarrollo humano están en caída libre.

Mariano Rajoy, nos ha brindado a los españoles un magnífico ejemplo de lo que es un anti-líder, el Presidente del Gobierno que ningún país querría ni para sus peores enemigos. Su PP se ha convertido al “socialismo de derechas”, con una política inerte fundamentada en ocurrencias, como la que nos ofreció Zapatero durante la última legislatura. Rubalcaba está camino del patíbulo catalán. A los demás ni se les ve, ni se les verá. Así que los españoles no es que estemos mal representados, sino sin representación alguna, porque los usurpadores, impostores y detentadores que habitan en el poder y sus aledaños, sólo velan por sus propios intereses y los de sus partidos, aunque sea enterrando las últimas esperanzas de los españoles con pobreza, miseria e indignación. 

Como será la cosa, que Rajoy se ha convertido en menos de un año en el peor Presidente de Gobierno que ha habido en España desde 1812, incluso superando a Zapatero, que al menos en la primera legislatura puso intención en cambiar este país, aunque en la segunda nos hundió en la miseria para los próximos treinta años. Y esto es lo que hay, queridos lectores, el próximo año, recordaré este artículo para mostrarles que no me equivoqué cuando dije que todavía vamos a estar mucho peor que ahora:  se van a perder medio millón de puestos de trabajo más mínimo, no vamos a reducir el déficit, se va a seguir incrementando la deuda pública, pero no se preocupen, que todo lo pagarán los españoles que no hayan perdido su trabajo, reduciendo otro 25 % su poder adquisitivo de nuevo durante el próximo par de años. También lo hice el año pasado, y los anteriores

¡Como disfrutan estos energúmenos disparando con pólvora del pueblo!, como tienen inmunidad por ley, pueden actuar con toda impunidad y no pasa nada;  y ellos felices -lo arreglen o lo estropeen más-, porque a los demás, como si nos parte un rayo, eso no les importa lo más mínimo, mientras haya de donde seguir trincando, aquí paz y después gloria.

Y los españoles, pues continúamos hipnotizados por los medios de comunicación que nos mantienen entretenidos con las últimas novedades de la intoxicación, en confusión permanente y coma profundo tras el "shock" de lo acontecido; mientras, va pasando el tiempo y vamos perdiendo la libertad, lo mismo que perdimos justicia y derechos, nuestra soberanía, la democracia, el pasado y el futuro. Es la modernidad, la ingeniería social, el progreso hacia la miseria, nunca hemos avanzado tanto hacia atrás. Mientras La Casta sigue descubriendo que la culpa es de los españoles que no saben lo que quieren, y por esta vez, van a tener razón 

Enrique Suárez

jueves, 15 de noviembre de 2012

Adios a las pancartas



 "La codicia trae consigo voluntad determinada de hacer el mal"  Juan de Mariana

Hoy, concluye una época, aunque sus protagonistas todavía no lo sepan. La apuesta era arriesgada: de todo o nada, al final, ha sido nada. Nada más que un 12,5 %, por muy desigual que haya sido el seguimiento de la Huelga General en distintas comunidades, es todo el apoyo que han logrado reunidos el PSOE, IU, CCOO, UGT, el 15-M, el 25-S, los nacionalistas catalanes, la Junta de Andalucía, los antisistema, etc. A pesar del engaño que han tratado de colocarnos los sindicatos con la manipulación tradicional (reconociendo que esta huelga había sido un 12,5 % inferior a ladel 29-M pasado, para que la confusión sirviera para que no conocer la realidad: que el consumo eléctrico había disminuido de media un 12,5 % EN TOTAL, no diferencialmente), lo que está claro es que el consumo eléctrico en la pasada huelga descendió en un 22 %, mientras que en esta ocasión sólo ha descendido un 12,5 % , lo que supone una octava parte del consumo nacional. En algunos lugares como Euskadi, apenas ha tenido seguimiento. Posiblemente estemos ante la huelga general con menor seguimiento de la historia de la democracia reciente en España. La Delegación de Gobierno de Madrid ha dado un seguimiento en la manifestación final de la capital de 35.000 personas, difícilmente se habrá alcanzado el millón que nos ofrecían los sindicatos, aunque sumáramos todas las manifestaciones que se han producido en España, y en este país somos 46 millones de habitantes.

Se acaba una época, treinta y cinco años de dominio de la calle por la izquierda finalizan para siempre, porque nunca volverán a tener la capacidad de convocatoria que hoy han perdido, algo que correlaciona con la pérdida de credibilidad y confianza por parte de los ciudadanos hacia las formaciones políticas de izquierdas y los sindicatos, al mismo tiempo que el Gobierno nacional esté siendo más refutado por los españoles en los últimos treinta y cinco años. En realidad el Gobierno permanece acantonado en la fortaleza del poder, porque si hoy se repitieran las elecciones de hace un año, a la vista de sus incumplimientos y decisiones, no obtendría ni la mitad de los resultados que obtuvo.

En realidad, a lo que asistimos es a la consecuencia inevitable de lo que ha ocurrido en España a lo largo de los últimos seis años, todo comenzó cuando en mayo de 2008, Zapatero negaba la crisis económica, mientras recibía la llamada de Obama para decirle donde nos estábamos metiendo. Al iluminado de las cejas no se le ocurrió otra cosa que, para evitar que se viera su desastrosa gestión de los asuntos públicos, comenzar a tirar de deuda –más de 350.000 millones de euros- para tapar sus ineptitudes y las de sus Gobiernos. La consecuencia fue inmediata, el déficit público se elevó hasta el 11,5 %, estuvimos gastando cada año 100.000 millones de euros más de los que se ingresaba, como ocurrirá también en el año que se cierra. Al mismo tiempo comenzó a destruirse el tejido productivo, fundamentalmente por dos razones, la primera que con el elevado nivel de corrupción de las empresas afines al poder, las que no participaron de la misma no pudieron competir y terminaron cerrando; segunda, que las empresas afines al poder, acostumbradas a cobrar 2 o 3 veces el precio justo de sus tareas y obras, para poder repartir con los políticos de turno, cuando la crisis atenazó la cuestión, decidieron el cierre, a pesar de las fuertes subvenciones públicas millonarias que habían recibido, dejando en el paro a miles de trabajadores. Así que en España nos hemos quedado sin empresas privadas asfixiadas por la sectaria intervención pública que favorecía a los amiguetes, y también sin estas últimas, cuando los chanchullos y las corrupciones desaparecieron. Dos millones de parados ha sido la consecuencia, no solo de empresas constructoras e inmobiliarias, sino de miles de empresas que nada tenían que ver con la construcción.

Algo similar ocurrió con las Cajas de Ahorros transformadas en bancos quebrados, que además de haber sufrido un desfalco de proporciones insólitas -250.000 millones de euros- hoy tienen que recibir 50.000 millones de euros más, para evitar su quiebra, y posiblemente la imputación y condena de los miembros de los partidos y sindicatos que formaron parte de sus Consejos de Administración.  Alguien ha calculado que la gestión de Zapatero de los últimos cuatro años nos ha costado a los españoles alrededor de un billón de euros, es decir, el PIB de todo un año dedicado exclusivamente a pagar las ocurrencias de alguien que se ha marchado sin decir adiós y que no ha sido, siquiera, convocado al Parlamento para dar explicaciones de su gestión, ni tampoco imputado en ningún delito criminal de los muchos que ha cometido. Así se revela que la inmunidad se ha transformado en impunidad en este país, no sólo para el anterior Presidente del Gobierno sino para todos los que estaban por debajo de él.  

Cierto es, que mientras este país se hundía, Mariano Rajoy estaba leyendo El Marca, a pesar de contar con 150 diputados en el Congreso, Zapatero nunca podría haber cometido tantos desmanes con una oposición rigurosa, pero el PP ha sido, cómplice necesario, de todo lo que hizo el PSOE en los últimos cuatro años, además de haber cometido un delito de anuencia al no defender los intereses de los españoles, algo a lo que se había comprometido. Pero de la palabra de Mariano Rajoy, mejor no hablar, alguien que dijo que no subiría los impuestos para ganar las elecciones hace un año y desde entonces no ha dejado de hacerlo, o no se enteró del país en el que estaba viviendo entonces, o nos engañó miserablemente a todos los españoles.

La casta extractiva es así, entre el PSOE y el PP, junto con los nacionalistas y los sindicatos, han disfrutado prácticamente del 100 % del poder en este país que han arruinado, por lo tanto tienen prácticamente el 100 % de responsabilidad en lo ocurrido. Lo ocurrido  lo conocen ustedes en sus propias existencias y no es necesario explicarlo, pero lo que llama poderosamente la atención es el Pacto del Duerno que han establecido entre partidos mayoritarios en este país para no reclamarse mutuamente nada al respecto, porque en realidad funcionan como un cártel oligarca que implanta su voluntad en su propio beneficio, aunque sea en perjuicio de sus gobernados. La pretensión que ambas formaciones políticas tienen de pasar página y que los españoles nos olvidemos de lo ocurrido con el billón de euros que se ha desviado desde el erario público a cuentas privadas, es posiblemente, la mejor dimensión de su desfachatez, vesania e inquina. Se están ensañando con los españoles y eso tendrá consecuencias.

Pero sin duda, hoy, hemos avanzado; la próxima vez que las calles sean tomadas en este país no será una operación tutelada por los partidos de izquierda y los sindicatos, se acabaron las pancartas y las banderas de partido o sindicato, que han ocupado la protesta habitualmente, para impedir daños colaterales a la caja común o duerno del que todos los de la casta se nutren. Creo que en la próxima manifestación o protesta que se produzca en este país, no serán necesarias las pancartas, ni las banderas de los partidos o sindicatos, que por cierto, seguramente serán excluidas. La próxima protesta será inolvidable, estará formada por los no representados por los partidos y sindicatos de la casta y será una manifestación contra el poder de los partidos políticos y sindicatos que han gestionado los asuntos públicos de este país durante las últimas tres décadas, como el Lazarillo de Tormes con el ciego cuando hacían reparto, quedándose con más de lo que el ciego recibía. Se acaba una época de oprobio, molicie y desmesura. Comienza una reacción de libertad, justicia y democracia por parte del pueblo español. Veremos como acaba todo

Enrique Suárez

domingo, 11 de noviembre de 2012

Cataluña: el poder de las emociones, no hace razón



"Una nación es un resultado, nunca un propósito" Max Weber

Es una pregunta que no he dejado de hacerme desde que el President de la Generalitat convocó nuevas elecciones en Cataluña con una proclama independentista. En las elecciones de 2010, CIU obtuvo 1.198.010 votos, un 28 %, lo que se transformó en una representación de 62 escaños, pero, ¿qué pasaría si CIU obtiene 61 escaños o menos votos de los que logró en las elecciones pasadas?

Creo que hay varios factores que no ha tenido en cuenta quien se ha lanzado a la hoguera electoral de forma tan gratuita, teniendo una mayoría holgada para gobernar, exclusivamente porque no le dieron la razón en el Gobierno de España, como ha venido ocurriendo en otras ocasiones a lo largo de los últimos años. Expongo a continuación,  algunos factores que van a cambiar en estas elecciones los resultados que nos ofrecen las encuestas.

  1.       En Cataluña no hay libertad para expresar la voluntad electoral, así que no es extraño   que CIU, el partido gobernante, salga triunfante en todas las encuestas, otra cosa será en las urnas
  2.     En las elecciones autonómicas la gente vota menos que en las generales y lo hace de forma diferente, en las generales suele triunfar el PSOE-PSC, mientras que en las autonómicas suele hacerlo CIU, hay una horquilla de 800.000 votos que no se sabe, si ante la proclama de Artur Mas, votarán o no votarán en estas elecciones autonómicas.
  3.      La crisis está imponiendo su clima en relación con los políticos españoles, incluidos los catalanes, crece el descrédito y la voluntad de imponerles un correctivo. No hay que olvidar que CIU gobierna en Cataluña, imponiendo recortes y medidas que la gente rechaza.
  4.       La situación económica de Cataluña es grave, posiblemente de peor pronóstico que la de España en su conjunto. No es la mejor alternativa saltar a oscuras en el vacío sin saber si hay agua suficiente en la piscina, haciendo el salto del ángel con barretina y envuelto en la estelada.
  5.      Entre las elecciones anteriores y las actuales se han conocido datos sobre la corrupción que previamente se desconocían, como la fianza de 3,2 millones de euros de CDC por el caso Palau, algo que ha hecho que el señor Durán no aparezca en la campaña prácticamente.
  6.         La propuesta secesionista de Cataluña no está sentando muy bien al conjunto de los españoles, y hay algunas empresas catalanas que ya han comenzado a irse de Cataluña, lo que en tiempo de crisis puede agravar todavía más la situación de la economía catalana. 
  7.      El "Espanya ens roba” se ha quedado pasado de moda, porque la gente se da cuenta de que también existe el “Catalunya ens roba” practicado exclusivamente por políticos catalanes y que es de mayor proporción al argumento con el que ocultan su desfalco público.
  8.       La operación de independencia catalana, no ha sido bien acogida por instancias internacionales, ni el viaje a Moscú, ni el viaje a Bruselas, han despertado más que dudas sobre la deriva secesionista de Artur Mas. En un momento en el que especialmente España mira a occidente, pues no en vano en las recientes elecciones norteamericanas las papeletas se presentaban en inglés y español, y el mismo presidente Obama solicitaba el voto en español.
  9.           Por mucho que se empeñen los medios de comunicación catalanes en convencer a sus lectores de las ventajas que ofrece una segregación territorial de España, parece que las cosas no están tan claras, y al menos hay razones tan poderosas como las que arguyen que demuestran exactamente lo contrario.
  10.       Por último, la más importante es la realidad, el sentimiento de independencia en Cataluña no es compartido por una mayoría aplastante como algunos se empeñan en manifestar. La realidad es muy diferente, en muchas de las convocatorias populares de propuesta de referéndum –una forma de hacer recuento- no se produjo ni un 5 % de votación; en la votación del Estatut, máximo apogeo de la cosa, con apoyo del PSC incluido, sólo se obtuvo un 38 % de apoyos de todos los posibles. Ese 38 % es el que quiere que cambien las cosas y no es una mayoría suficiente.
Hay otras numerosas razones importantes, incluso más que las expuestas, pero he tratado de ceñirme a la lógica, porque para que Cataluña pueda ser algo legítimamente, los españoles deben ser convocados previamente a referéndum y estar de acuerdo en sus propuestas, la soberanía de la nación española sigue residiendo en el pueblo español, no en el Parlamento como algunos se creen. Además, para realizar cambios en el Estatut se requieren 2/3 del Parlament y eso son 90 escaños, por último, nadie ha expuesto como se podría realizar una segregación legítima de Cataluña y lo único que se ha proclamado es el deseo de que eso pueda ocurrir, pero lo importante sería saber cómo piensan hacerlo, algo de lo que nadie habla.

En fin, creo que Artur Mas, nuestro querido Peter Pan, al menos nos está ofreciendo un magnífico espectáculo arrojándose al vacío, a oscuras, para intentar hacer el salto del angel con barretina y envuelto en la estelada; como no haga bien el cálculo de las mareas puede lograr exactamente lo contario de lo que se ha propuesto, además de destrozarse la cabeza y los delirios. 

Es bueno recordar que Cataluña nunca tuvo rey, y en el Reino de Aragón esas cosas de estar por encima de los demás no eran bien vistas, no en vano sus nobles fueron los adalides del "princeps inter pares", no entre impares. En fin, que Alá reparta suerte en Cataluña, es hora de escuchar a los profetas sus predicciones sobre la próxima llegada del mahdi.

Enrique Suárez


Testimonios inolvidables para una España imposible (04)

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