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jueves, 26 de abril de 2012

Tres mil entradas para no encontrar una salida

Casa de Locos - Francisco de Goya

España es un problema sin solución, estamos hechos a golpes de enfrentamiento; si algo caracteriza a nuestro país es la oposición dialéctica sin establecer síntesis alguna. En España, lo que permanece es aquello que no se alcanza a destruir, todo lo demás es asequible a la demolición. Somos la tierra y el pueblo del conflicto permanente, sin embargo, algo hemos avanzado: ya no hay dos Españas, hay cientos de ellas, cada día más, lo que incrementa nuestra diversidad hasta tal punto que hace imposible cualquier cohesión que sea duradera. España es el país en el que sólo podemos vivir los españoles, aunque tampoco lo comprendamos demasiado, nos hemos acostumbrado a que no haya acuerdo alguno para salir adelante, para no volver atrás nos aferramos a no seguir adelante. Estamos estancados, pero no solo económicamente o políticamente, sino mentalmente, conductualmente, realmente.

Ningún país de Europa tiene acumulados más conflictos abiertos, algo que se ha incrementado extraordinariamente en los últimos años. Somos incapaces de elegir una opción compartida que sea buena para todos, algo que en otros países hacen cada día, a nosotros nos resulta imposible.

Pero realmente, a pesar de ese enfrentamiento permanente entre todos los españoles, además de complejos e inmadureces, histerias y delirios, contumacias y cerrazones, si fuéramos juzgados por un observador externo por las noticias que publican cada día los medios de comunicación, parecería que estamos al borde de la guerra total, y sin embargo, la sangre no llega al río. Tampoco se ve tanta conflictividad en la gente por las calles o en actos públicos, hay discusiones y grescas, pero posiblemente no tantas como se esperaría que hubiera.

Lo que nos indica que la “conflictividad real” no es tan extravagante, como la que se deriva de la ausencia de cualquier acuerdo entre posiciones políticas, sociales, filosóficas y culturales. Ocurre como en el fútbol, hoy más de media España está triste porque ni el Madrid, ni el Barsa jugarán la Copa de Europa. Al fin y al cabo, eso es malo para todos, al menos para los que les gusta el fútbol, sin embargo los seguidores del Barsa se alegrarán de la derrota del Madrid y los del Madrid se alegrarán de la derrota del Barsa, peor hubiera sido…

Esta entrada hace el número 3.000 en este blog, desde que hace seis años fue creado por unos cuantos amigos España no acaba de encontrar la salida del túnel en el que entró tras los acontecimientos del 11-M, se puede decir que hemos sido testigos de la evolución de nuestro país durante este tiempo. Lo que ha hecho el PSOE, lo que han hecho los nacionalistas, lo que ha hecho el PP y los demás partidos políticos. Pero también de lo que no se ha hecho para recobrar un camino común y compartido, y ahora, cuando nos enfrentamos a la peor crisis económica en la que hemos vivido la mayoría de los españoles, comprobamos que haber perdido el horizonte, haber jugado a la política experimental, haber disuelto el concepto de Nación unitaria, y no establecer acuerdos políticos permanentes es la razón más poderosa de nuestra extravagante deriva.

Quizás sean pecados de inmadurez, porque la situación de España es la misma –en muchos ámbitos- que la de una pareja que quiere divorciarse pero no encuentra la forma de hacerlo, porque no se ponen de acuerdo ni para separarse, ni para seguir unidos, ni para cualquier otra opción. Así que siguen viviendo juntos, cada día más desesperados, cada día con más problemas, cada día con más dificultades, cada día odiándose más, pero sin mover un dedo para que disminuya el conflicto, que ha terminado convirtiéndose en la razón más poderosa que guía sus vidas: acabar con el otro como sea, vencer o morir en el intento. ¿No es esta conducta un prodigio de irracionalidad?

Sin duda lo es, una invitación a la reflexión y por supuesto a la tolerancia, todavía nadie se ha dado cuenta de que en esta batalla eterna no puede haber vencedores y a lo más que se puede aspirar es a que los daños no sean tan letales que acaben con ambas partes al mismo tiempo, entre otras razones, porque los que no están en la batalla, los que realmente deberían ser los adversarios de todos, aprovechan esta coyuntura infernal para debilitarnos cada día más hasta convertirnos en esclavos de sus intereses.

Con lo sencillo que sería ponernos de acuerdo apelando a que nuestro conflicto y todas las disputas en las que andamos provienen de un problema de comunicación, no de la condición de las partes o las personas que las representan. Nadie se ha parado a pensar en este país que todos los problemas que tenemos se derivan de que no hablamos el mismo idioma y manejamos los mismos conceptos. Es imposible que dos se pongan de acuerdo para subir a la cima de una montaña, cuando uno dice que hay que hacerlo por el sur y otro por el norte, y se empeñan dogmáticamente en que el otro es el que se equivoca. Somos un país demasiado dogmático, ese es nuestro problema, todos los conflictos que existen en España provienen del desconocimiento de que todas las cosas son relativas a la percepción e interpretación de los observadores.

Seguiremos eternamente congelados en el tiempo, mientras los demás países avanzan, gracias a que mientras unos dicen que para que este autobús pueda avanzar hacia el futuro lo que se necesitan son ruedas, mientras que otros dicen que lo imprescindible es la gasolina, y aún otros un conductor experto, cuando otros se empeñan en que si no se tiene un mapa es imposible iniciar la ruta. Y eso sin entrar en como se sientan los pasajeros en el viaje, cuanto equipaje se les permite y si pueden cantar o no cantar en el trayecto. En España hace muchos años que consideramos que la libertad consiste en opinar libremente sobre lo que ocurre, no nos damos cuenta de que la libertad precisamente consiste en hacer que no ocurra lo que no deseamos que acontezca. Del dicho al hecho hay mucho trecho.

Esa es la realidad de España, la de seguir discutiendo eternamente, mientras los demás autobuses de nuestro entorno ya nos sacan cientos de kilómetros de ventaja. Pero si al menos nos hace felices no ponernos de acuerdo, para que no jueguen ni el Barsa ni el Madrid la Copa de Europa, pues que se le va a hacer, que la jueguen el Bayern y el Chelsea, así sufriremos menos, al menos tendremos el consuelo de que "nuestros rivales" tampoco disfrutarán. No hay país en el mundo en que los rivales internos sean de mayor rango que los externos, así nos va.

Enrique Suárez

lunes, 23 de abril de 2012

Cambiemos todo para que algo siga igual

Gracias Elentir

"Al principio de las catástrofes, y cuando han terminado, se hace siempre algo de retórica. En el primer caso, aún no se ha perdido la costumbre; en el segundo, se ha recuperado. Es en el mismo momento de la desgracia cuando uno se acostumbra a la verdad" Albert Camus.

Estamos en recesión, en realidad ahora estamos “oficialmente” en recesión, porque en recesión encubierta llevamos desde mayo de 2008, aunque para que no se notara ese prodigio de inteligencia que habitó en La Moncloa no dudó en multiplicar por dos la deuda pública española (de medio billón de euros a un billón de euros) de 2008 a 2011, condenándonos a la ruina, con el único objetivo de que el PSOE no saliera perjudicado en las urnas y pudiéramos seguir viviendo en “el feliz Socialistán” en el que nunca tantos españoles vivieron sin hacer nada, ni bueno, ni malo, a costa de que todos los demás vivieran cada día peor, trabajando mucho más.

Lo vengo denunciando desde hace tiempo: todo esto no ha ocurrido por casualidad, no sean ingenuos. La estrategia ha sido urdida con vesania y malevolencia por unos degenerados mentales que han tratado de darle lecciones al mundo desde su más profunda ignorancia irredenta. Sigo insistiendo, mientras no logremos llevar a unos cuantos socialistas a la cárcel, pasando previamente por los tribunales, este país no comenzará a resolver la crisis en la que se encuentra. ¿Cómo van a confiar los mercados en un país de tarugos en el que han sido esquilmados sus ciudadanos hasta la emaciación y nadie exige responsabilidades? Parecemos la Argentina de las incautaciones y vivas a la patria.

Bien, ahora estamos al borde de la estanflación, el mes de marzo, en pleno estancamiento productivo y recesión, los precios han subido ya un 0,7 %, cuando en febrero lo hicieron en 0,1 %. En abril todavía subirán más, porque somos cada día más pobres y todo nos cuesta más caro, el mercado ya no puede hacer más ajustes, en estos momentos más del 70 % de las empresas de este país están en pérdidas y empeorando.

La única salida para la crisis pasa por reducir la deuda pública de inmediato, aunque sea vendiendo la prospección de petróleo en las Canarias y El Prado a los chinos. Si no reducimos la deuda nos acabará asfixiando, porque el sector privado todavía está más endeudado que el público y no puede absorber ni una mínima cantidad. La deuda actual de España sobrepasa los 2,85 billones de euros, 1 billón de euros público y el resto privado. El dinero dejará de fluir próximamente por este país, porque cada día será más escaso. Además en España han salido los inversores extranjeros huyendo (así va la Bolsa) porque no tienen ninguna confianza en que los chicos de Mariano Rajoy resuelvan el asunto con su política de recortes, ajustes y su canesú.

El mundo ha perdido la confianza en España y esa es precisamente, la cuestión en que más daño le hizo a este país el PSOE de Zapatero, porque nos han llevado a los páramos de la miseria y se han quedado tan frescos, exclusivamente para mantener al medio millón de “protegidos” que vivían de la secta, exprimiendo a todos los españoles para prolongar “la paz social” (que los sindicatos nos sigan manteniendo en el mercado del siglo XIX y que la gente se piense que vivimos en el país de Jauja y el gratis total). Los socialistas se han cargado el Estado de Bienestar para siempre, los del PP sólo ejecutan la sentencia y condena que ellos decidieron, pero no sólo eso, también se han cargado lo público, este país no se puede permitir un sector público como el que tiene bajo ningún concepto, porque además de resultar improductivo (ver resultados educativos, por ejemplo) está orientado a que nuestra economía no sea competitiva jamás. Olvídense de tonterías emocionales, aquí lo social es un rango de nobleza aristocrática para que unos cuantos mangantes, con baja formación en su mayoría, mala leche y mucha ignorancia, sigan viviendo como la élite de nuestra democracia, a costa de un Estado descomunal, y la ruina de todos los españoles.

Es cierto que el PSOE ha hecho todo lo que ha hecho con el ánimo de crear una política de tierra quemada para los que vinieran detrás, alejando a los ciudadanos de la realidad de este país para conducirnos al Socialistán de sus delirios. Si el PSOE hubiera triunfado en las elecciones, algo que resultaba prácticamente imposible y lo sabían, ahora ya estaríamos intervenidos por Europa.

Rajoy lo único que está haciendo es ponerse de perfil, como buen gallego, sube un escalón en los recortes y ajustes, mientras baja otro en el no tocar las cosas que más les molesta a los socialistas y nacionalistas. Pero no le queda otra más que intervenir algunas autonomías (Cataluña, Valencia, Andalucía, Castilla La Mancha, Asturias) porque de no hacerlo, será Europa la que intervenga España y rápidamente. Así que lo único que nos queda, no hagan caso a las plañideras del PSOE que van de boquilla, es cambiar todo para que algo siga igual. O lo que es peor aún, permitir que nos lo cambien nuestros amigos europeos por la gracia de la Kaiser.

Queridos socialistos, perdón, noespañoles, esto se va a la mierda de cualquier forma, España ya no existe más que en el recuerdo, como aquel país que no supo resolver sus propias incoherencias e incongruencias, gracias a los políticos nefastos y nefandos que decidieron concederse los habitantes de un país anticuado e intoxicado para que resolvieran sus problemas. Sic Transit Gloria, y lo que nos queda por ver… volveremos a ver miseria, mucha miseria, en las calles de España gracias al socialismo y a los que no hicieron nada, mientras pudieron, para apartarlos de sus delirios, y ahora ya es demasiado tarde...



Enrique Suárez

domingo, 22 de abril de 2012

¿Por qué permitimos que el PSOE siga reventando este país?


Si el analfabetismo ha crecido con el PSOE en las comunidades en las que ha gobernado durante los últimos treinta años, tanto en su forma absoluta como relativa (analfabetismo funcional), supongo que no habrá sido por culpa de la derecha. Lo mismo se puede decir del paro, de la pobreza, de la desigualdad, y de la injusticia. No alcanzo a comprender como en un país en el que ha gobernado el PSOE durante ocho años los de abajo están hoy mucho más distanciados de los de arriba. ¿Qué ha podido ocurrir?

La realidad virtual que se ha creado en este Socialistán tan bien construido que nos han legado los seguidores del contador de nubes (mejor hubiera contado parados) se va desvaneciendo cada día que pasa cuando la realidad que todos vemos y en la que todos vivimos, menos los socialistas, nos muestra la configuración del abismo en el que nos encontramos. El socialismo español hace décadas que abandonó la racionalidad, para reconvertirse en un movimiento fanático y fundamentalista que busca el bienestar de su secta, aunque sea a costa del malestar de todos los demás.

No es posible ningún diálogo con los talibanes del socialismo español, porque su mundo irreal que han patrocinado con el bienestar de los españoles, sus hijos y sus nietos, no tiene cabida en el mundo de todos los demás países de nuestro entorno. La última barbaridad del PSOE ha sido que la mayoría de los eurodiputados de este grupo han votado contra las sanciones europeas contra Argentina, por pasarse por el forro los acuerdos internacionales y haber incautado una empresa española, Repsol, que paga buena parte de sus impuestos en España. Carmen Romero, la ex de Felipe González y López Aguilar, el cabeza de cartel, entre ellos. El 90 % del Parlamento Europeo vota a favor de sanciones contra Argentina, incluidos muchos socialistas europeos, pero 16 socialistas españoles votan a favor de Argentina y contra España ¿Les habrán pagado por ello?

El socialismo español está absolutamente desnortado, dividido entre una versión socialista tradicional y otra socialista nacionalista y también altermundista. Tiene mal pronóstico la aventura, porque las posibilidades de unificar doctrina son exactamente imposibles.

Pero lo más fascinante es el rasgado de vestiduras que nos ofrecen cada día que al PP de Mariano Rajoy le da por decidir alguna medida que nos aleje del Socialistán y sus legiones de parásitos organizados en el arte de hundirnos para sobrevivir, al precio que sea, con los privilegios que han acumulado a lo largo de estos años, a costa de nuestro perjuicio, nos representan, una vez más, el drama social al que nos tienen tan acostumbrados. Se han gastado el bienestar de los españoles en su égida sectaria y ahora reclaman a los demás que no paguen el pufo que han dejado. No me extraña que voten a favor de Argentina o Corea del Norte. ¿Ustedes lo entienden?

Realmente ya no queda nadie en el PSOE que razone más allá de la imposición de su totalitarismo como sea. La jugada de convertir España en Socialistán para crearse el mejor de los escenarios posibles ha acabado resultando fallida. Todavía hay gente que se pregunta como se puede ser tan desalmado para haberse gastado medio billón de euros, 324 millones de euros por día, que son 56.000 millones de las antiguas pesetas, durante los años que van de 2008 hasta 2012, de dinero que no teníamos, es decir de DEUDA, para que no se notara la crisis, ocultando la situación en la que nos encontrábamos y practicando una política de tierra quemada para los que vinieran detrás. ¿Cómo pueden esperar que cualquier español que no sea idiota pueda establecer con ellos una relación que no sea la del desprecio?

Todavía estamos esperando millones de españoles que algún socialista de los que han gobernado tenga la decencia y la dignidad de reconocer ante todos los españoles que se han equivocado, al menos que digan que trataron de lograr convertir España en el país de jauja y el gratis total para todos, los que trabajan y pagan, y los que no trabajan y cobran, y que no resultó posible.

No hace falta que recordemos lo de la desaceleración, la economía sostenible, los brotes verdes o el que viene la derecha; no hace falta que recordemos lo que han dilapidado, lo que han robado y lo que se han corrompido; tampoco hace falta que les mostremos a los españoles que estos sinvergüenzas intentaron con todas sus fuerzas reventar el Estado como fuera, política, económica e institucionalmente, manipulando a todo el mundo, comprando los medios de comunicación, anulando a la justicia e imponiendo su opresión a todos, .... y ahora se presentan como los salvadores de la humanidad.

No se engañen, no querían salvarnos, lo decían para salvarse ellos, a costa de todos nosotros. Su oficio era, es y será sobrevivir, aunque sea condenándonos a la miseria. Son vulgares parásitos.

Enrique Suárez

sábado, 21 de abril de 2012

Explicación de la crisis económica española para ciudadanos y ciudadanas de Socialistán


"Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado" Alberto Moravia

Sin prisa y sin pausa, con perseverancia de franciscano, este país nuestro se va desentumeciendo poco a poco de las cadenas que aherrojan su presente y las cárceles mentales del pasado que atenazan su futuro. España ha tenido que llegar al borde del abismo, empujada por su transformación en Socialistán, para que la inmensa mayoría de los españoles se den cuenta, definitivamente, de que en los tiempos actuales, no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo, ni con la inmensa mayoría de los medios de comunicación a su servicio. 

La crisis económica que atravesamos en España se explica en un párrafo, sencillamente el PSOE se ha dedicado a inflar el Estado para perpetuarse en el poder, gastándose todos los impuestos y medio billón de euros de deuda pública durante los últimos cuatro años, mostrando una Tierra Prometida más falsa que un billete de 400 euros a los electores, mientras nos conducía a la ruina, la quiebra del Estado y del Bienestar, con la parsimonia que un niño zangolotino se carga el jarrón chino de la abuela por hacer experimentos. 

La estrategia para borregos no era mala, mostrar una Tierra Prometida gratis total a costa de endeudar a nuestros nietos, como un espejismo en el que pudieran quedar deslumbrados los electores más analfabetos de este país. Menos mal que la crisis nos salvó de Zapatero, y no le dio tiempo a concluir el engaño, porque bien que lo intentó quedándose 18 meses rezagado mientras Rubalcaba nos hablaba de lo mala que era la derecha, aunque para ello incrementara en 200.000 millones de euros de deuda sin inmutarse, ni mover una ceja. 

No se piensen ustedes que la argucia fue casual, porque estuvo perfectamente urdida: mostramos la Tierra Prometida para que la gente nos vote, mientras arruinamos el país por si vota al PP y le dejamos una tierra quemada que no van a levantar si no recortan España en trocitos. ¿Qué hubiera ocurrido si hubiera ganado el PSOE?, pues sencillamente que estaríamos como Grecia, con la gente en las calles y nos habrían intervenido en Europa, ocasión que habría servido al PSOE para decir que habían hecho todo lo que estuvo en sus manos para salvarnos pero resultó imposible.

 Dice un amigo mío que con los socialistas, piensa mal y siempre te quedarás corto. Se calcula que para volver a estar como estábamos en el año 2004 cuando el iluminado llegó empujado por la yijad del 11-M a La Moncloa, no será antes del año 2.025, así que gracias al progresismo del contador de nubes los españoles, todos los españoles, hemos perdido veinte años de nuestras vidas, además del Estado de Bienestar, la credibilidad, la viabilidad económica, y la esperanza. Más de cinco millones de españoles han perdido su trabajo, tenemos un 25 % de españoles viviendo bajo la línea de la pobreza (en el 2004 era un 19 %), además de tener una nación fragmentada, desnortada y angustiada, en la que se han perdido libertad e igualdad, no se respeta la ley y tenemos el Estado lleno de parásitos sociales con carnet dispuestos a incendiar España, en compañía de los sindicatos y las asociaciones cultivadas con el erario público, como alguien se atreva a echarlos a la puta calle.

No me cabe la menor duda que dentro de cincuenta años, nuestros descendientes recordarán primero a Zapatero que a nosotros, como la lumbrera que cambió España para siempre, para alimentar su soberbia y su papanatismo. Tiene razón Aznar: nadie le ha hecho tanto daño a tanta gente en tan poco tiempo como Zapatero, y se puede añadir que en plena impunidad, sin responsabilidad alguna en el despropósito, y sin haber siquiera pedido disculpas a los españoles por sus crímenes contra la razón, la salud y el bienestar de sus víctimas; éste sí que trata de "esconder el elefante", para que no se vea, tras unas cejas. Pero no se piensen que sólo ha sido por tremenda estupidez la obra que nos ha legado, ¡quía!, estoy seguro de que su maldad ha superado con creces a su inocencia, porque no se puede ser tan estúpido sin no ser previamente un extravagante e ignorante malvado.

Enrique Suárez

viernes, 20 de abril de 2012

Lo público lo pagamos todos y lo cobran los de siempre


No me gusta el término que entraña "lo público", prefiero lo común o lo compartido, lo público está cargado de ideología, por contraposición a lo privado. Hay gente que considera, en su fanatismo, que todo lo público es bueno y todo lo privado es malo, lo público se convierte entonces en un arma semántica e ideológica que tiene utilidad para algunos, habitualmente los que viven de su existencia y sobredimensionamiento. En este país hay demasiada gente viviendo de lo público, más de la que podemos permitirnos.

Lo público es una palabra sagrada para los movimientos políticos de la izquierda española, tan sagrada como el nombre de Alá para los mahometanos. La defensa de lo público se ha convertido en una auténtica cruzada, para aquellos que consideran que cuantas más cosas sean públicas mejor para todos, también para ellos, pero eso no lo dicen. Pero lo público también es la mayor fuente de corrupción política, que ha alcanzado cotas de crimen sin castigo en numerosas ocasiones en la historia reciente de este país.

Cuando en este país se añade la condición de público a cualquier cosa, los que viven de lo público lo celebran, cuando alguien se atreve a decir que tenemos más sector público del que podemos permitirnos, algunos, los que viven de lo público fundamentalmente, se rasgan las vestiduras y condenan al desaprensivo a la hoguera del mayor de sus desprecios. Creo que lo primero que debemos hacer en este país es bajarnos del guindo de una vez, antes de que nos convenzan de que es preferible hacer las necesidades en un servicio público que en el retrete de tu casa.

 Nunca antes el papanatismo había imperado como lo hace hoy en este país. No sé ustedes lo que pensarán, pero a mí me parece que lo público no es una condición sobrehumana, y que se puede considerar como cualquier otra condición de nuestras vidas, hay cosas públicas que son buenas y otras que son malas, también hay cosas públicas que son muy caras, para la utilidad, el servicio o las necesidades que pretenden asistir. A mí me ha fascinado siempre la memez de los españoles que absortos aplauden la defensa de lo público de políticos de izquierda que cuando tienen un problema de salud acuden a servicios privados, envían a sus hijos a colegios privados, o cuando tienen que viajar utilizan sus vehículos privados y no los servicios públicos. Siempre me ha parecido una tremenda incoherencia por su parte, defender lo público para los demás pero no para ellos, también una hipocresía. 

Pero lo que ya me parece denigrante es cuando alguno de los políticos que tenemos en este país que amenazan con inmolarse a lo bonzo si se toca lo público, luego resulta que se sirven de lo público para hacer negocios privados, para favorecer a sus amigos, para comprar y contratar servicios con aquellos que les son afines y para competir deslealmente con aquellos que, al final, son los que pagan con sus impuestos lo público trabajando en lo privado.

¿Qué ocurriría en este país si elimináramos lo público?, pues posiblemente que comenzaríamos a crecer como nunca, que millones de trabajadores que están en el paro podrían trabajar, que tendríamos muchos menos impuestos, seríamos más ricos y tendríamos más libertad para elegir lo que deseáramos, fuera público o privado. Antes de que me salten al cuello los que viven de defender a la humanidad de sí misma, los que apuestan por un Estado fuerte y un sector público descomunal, decirles que a mí me parece que lo público simplemente es una estrategia para mantener un determinado sector del electorado preso de sus redes, porque entre otras cosas, vivir de lo público es mucho más fácil que vivir por tu cuenta en esta vida.

Todos los que viven de lo público son unos afortunados seres en comparación con todos los que no viven de lo público, que además pagan lo público y lo suyo. Evidentemente hay cosas que están bien que sean públicas, nuestro sistema sanitario, judicial o educativo, los servicios administrativos fundamentales, los servicios municipales básicos, transporte, la atención de los recursos naturales o culturales, el sistema de seguridad social y pensiones y algunas cosas más. Pero también deben ajustarse a las condiciones de crisis en las que vivimos actualmente, porque de no hacerlo están condenadas a su desaparición.

Lo que me parece inmoral es que hoy algunos nos hablen de que lo público no se puede tocar, cuando se han gastado entre el año 2008 y el 2012 más de medio billón de euros de deuda (duplicando la deuda existente en 2007), todos los recursos ingresados por el Estado vía impuestos y rentas, y no ha servido para asegurar el Estado de Bienestar, sino para llevarnos a una situación de precariedad insólita, cargándose la existencia de lo público para siempre y exigiendo a los que ahora están en el Gobierno que no recorten nada, cuando por no recortar nada ellos para no perder votos y mantener a la gente en el engaño de que no ocurría nada, nos han llevado a la quiebra del Estado y no se les ocurre otra cosa que decir que arreglen los demás lo que ellos han estropeado para siempre. Me parece de una caradura impresionante y de una hipocresía inaudita.

Tiran el país abajo y ahora exigen a quienes les han sucedido que lo levanten, pero que no se les ocurra tocar lo público. Desgraciadamente lo público ya está tocado de muerte gracias a ellos y va a ser muy difícil que se pueda sostener por muchos esfuerzos que se hagan. Siempre me han fascinado los desalmados que se cargan el futuro de todos, incluso de ellos mismos, y luego protestan ante los demás por no saber resolverlo. ¿Se puede cometer mayor impostura?

Enrique Suárez

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