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viernes, 27 de mayo de 2011

Asturias deja atrás el socialismo


Han tenido que pasar 35 años para que en Asturias se pueda respirar en libertad, la democracia lo ha hecho posible.

La evolución del socialismo ha concluido en su apogeo dejando un legado de pobreza, paro y totalitarismo. El Principado de Asturias es la comunidad española más intervenida desde la política, incluso más que Andalucía. Durante los últimos tiempos el ambiente de putrefacción que se había organizado desde la izquierda asturiana entre censuras, intoxicaciones, manipulaciones de la opinión pública, difamaciones y diatribas recordaba a la Rusia Soviética o a la Cuba castrista.

El fundamentalismo socialista siempre ha brillado en Asturias con un concepto patrimonial de la democracia, pero el discurso que ha rentabilizado el miedo de los ciudadanos se ha agotado. Durante muchos años los socialistas han manipulado a la opinión pública con un programa político que les presentaba como única alternativa posible, porque las reconversiones y deslocalizaciones, así lo recomendaban. En Asturias lo público es inmanente. Ninguna comunidad española tiene tantos empleados públicos en relación a los no públicos como el Principado, incluyendo Andalucía.

Los casos de corrupción del Gobierno del Principado, que ha llevado a un consejero del Gobierno de Areces a la cárcel, junto con otros altos funcionarios, ha sido una imagen fija durante estas elecciones, a pesar de que desde el PSOE se trataba de atemorizar a la población con la irrupción de las derechas, sin dar siquiera una explicación a los ciudadanos de lo acontecido con los caudales públicos. El Presidente de los últimos doce años se ha ido prácticamente sin despedirse, dejándole un legado a su sucesor que realmente sí mete miedo. En las próximas semanas se espera la imputación de más miembros del PSOE en el caso Riopedre, detenido judicialmente para no influir en las elecciones.

Los sobrecostes desmesurados, los contratos irregulares, el patrocinio sectario de las obras más singulares, las subvenciones a las causas más peregrinas han sido elementos que el electorado asturiano no ha podido ignorar, a pesar de la reticencia de los medios de comunicación asturianos, bien subvencionados con dinero público, a publicar sus entresijos. Los asturianos llevan tres décadas con un burka informativo impuesto por el socialismo, la opinión pública no conoce siquiera la punta del iceberg de la corrupción socialista.

La realidad de la gestión económica en el Principado, se conocerá en los próximos meses, ayer mismo, Francisco Álvarez Cascos advirtió en Canal 10 que se disponía a iniciar las auditorías que correspondieran para conocer los misterios que entrañan las arcas del Principado, tras tres décadas de totalitarismo y sectarismo, nadie sabe lo que puede hallarse al revisar las cuentas. Evidentemente, la experiencia de un estadista como el presidente de Foro Asturias es imprescindible para no asumir un estado de cuentas sobre el papel, sin revisión independiente de las mismas.

Por eso no son de extrañar las declaraciones del secretario de organización del PSOE, cuando ha dicho que la victoria de Cascos supone la entrada de la extrema derecha en España. Evidentemente, el derechazo de Cascos, si es verdad que ha tumbado al PSOE, y también a su antiguo partiodo, el PP, al mismo tiempo y de un solo golpe, eso sí es cierto, pero decir que el pueblo asturiano ha votado a la extrema derecha porque no ha votado al PSOE e IU como siempre, es faltarle al respeto a cerca de 300.000 asturianos que han decidido no votar a la izquierda.

Cabe preguntarse que concepto de la democracia tiene el PSOE cuando desde sus filas se hacen estas declaraciones, cuando han perdido las elecciones y ya no se encuentran en el poder. Por cierto las mismas declaraciones que se hacían antes de las elecciones. Lo que está claro es que el pueblo asturiano, con la libertad que le quedaba, tras la asfixia totalitaria a que le ha sometido el socialismo ha decidido en la primera ocasión que ha tenido librarse de los que no dan explicaciones de por qué los miembros de su gobierno han terminado en la cárcel.

Una pregunta que cabe hacerse es cuanto tiempo tardarán los que hoy abandonan las prebendas del poder en salir a la calle para protestar por que han perdido las elecciones, fundamentalmente cuando comiencen a salir los datos reales sobre su gestión económica en el Principado, pero con una gran pancarta pidiendo al próximo gobierno todo lo que ellos no han hecho durante los últimos treinta años.

Aunque no va a resultar fácil la tarea que Cascos tiene por delante, con una administración pública que está plagada de todos los cargos que se han apalancado por tener carnet socialista en los mejores puestos durante los últimos treinta años, desplazando de la libre competencia a otros más capacitados, la remodelación que viene tiene atemorizadas a las plantillas socialistas de la administración pública asturiana.

Al fin, corren malos tiempos para la lírica del puño que asfixia la rosa, no sólo a lo largo de España, sino también en Asturias. Como decía Zapatero a sus rivales en las elecciones del 2007 "hay que acostumbrarlos a que estén fuera del poder", se lo han ganado a pulso. Como decimos en esta tierra: por San Martín, a esconderse.

Biante de Priena

jueves, 26 de mayo de 2011

El cultivo de la indignación


España está indignada, se siente en las plazas, en las urnas, en el PSOE, en las colas del INEM, en Sol, en los empresarios, en los funcionarios, en los pensionistas, en Telefónica. ¿Quién no está indignado en España?, habría que preguntarse. Una vez que sabemos que el país, en general, está indignado sería interesante averiguar con quien está indignado en particular.

Quizás el candidato con más posibilidades para recoger la mayor cuota de indignación nacional, sea el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a la vista de los resultados que ha obtenido su partido, el PSOE, en las elecciones del 22 de mayo. En realidad, menos el 15 % de los españoles que le apoyan a ultranza en las encuestas del CIS, todos los demás estamos indignados con el ente que habita en La Moncloa, hasta ayer mismo todos menos el PSOE, pero tras el batacazo electoral se han unido a la indignación y lo han hecho con vehemencia con un enfrentamiento entre gobierno y partido que no se recuerda en su historia desde lo del GAL y Felipe González.

Hace tres años, en un artículo titulado El Síndrome de China se preveía que algo así iba a ocurrir en España, cuando José Luis Rodríguez Zapatero triunfó en las elecciones generales, porque el día que la realidad alcanzara a los que engañaron a los españoles para triunfar en unas elecciones negando la crisis, ofreciendo lo imposible y creando un poquito de tensión, se iba a armar gorda. El resultado de la política experimental, consentida por el PSOE, mal opositada por el PP, parasitada por los nacionalismos, ha conducido al final a lo que se esperaba, a la debacle nacional, con cinco millones de parados, un endeudamiento galopante, la gente en las calles y el vuelco en las urnas.

Durante siete años hemos vivido en España bajo la hipnosis urdida por las huestes socialistas, empeñadas en demostrar la cuadratura del círculo, cuando trataban de demostrar que el bienestar social dependía de los deseos y no de las posibilidades, de la voluntad y no de la inteligencia, del “tira pal ante” y no del rigor en la gestión, la austeridad en el gasto y el esfuerzo en alcanzar los objetivos. Siempre he pensado que si en vez del PSOE estuviera gobernando el PP y hubiera ocurrido lo mismo, La Moncloa ya hubiera desaparecido, pero como la izquierda de este país tiene patente de iluminación democrática, pues ahí tenemos a los socialistas tratando de convencernos de que la crisis no es para tanto y que los cinco millones de parados es una consecuencia de la presión del capitalismo sobre nuestra sólida economía, es decir, el mismo mantra que llevan repitiendo años.

El PSOE posiblemente desaparezca, gracias a Zapatero (también lo advertimos en su día), porque ha tratado de abrir tanto las fauces para acapararlo todo que se ha quedado con la mandíbula bloqueada en un trismus y la foto le sale con apariencia de tiburón ballena hambriento. En realidad al PSOE de socialismo le queda el recuerdo, y se ha convertido en los últimos años en una agencia de intereses y expoliación pública, un peligro para la convivencia pacífica entre los ciudadanos españoles. Tanta violencia como ha ejercido sobre este país en nombre del progresismo no podía quedar impune, al final la gente se ha dado cuenta de que tanto progresismo sólo incrementaba su poder en provecho del socialismo y que no se podía seguir más allá, dando pasos hacia el abismo de abandonar la condición de españoles para acogerse a la proclama moral de la última república soviética de Europa. En fin, parece que la gente, al final, se ha dado cuenta del engaño.

Pero eliminar a Zapatero y el PSOE de nuestra realidad no va a resolver nuestros problemas, aunque por lo menos vamos a lograr que no sigan creciendo sin fin. El legado que nos va a dejar el PSOE es terrorífico, se han cargado la estructura económica, política, social, cultural e institucional que teníamos en España. El buenismo nos ha resultado pésimo. Hoy tenemos más problemas económicos, políticos, sociales, laborales, institucionales, personales y colectivos, que en los últimos 35 años de democracia. Todo lo acontecido no puede ser casual, sino causal, es decir, promovido con intención y voluntad. No es fruto de la negligencia sino de la imprudencia temeraria y la ambición extrema de una caterva de ineptos que han pretendido demostrar que el mundo se equivoca resolviendo los problemas, mientras ellos tienen razón creándolos, porque las políticas de valor añadido del malestar, la tensión y la crispación, han sobrepasado los límites de la asfixia ciudadana.

Que nadie se equivoque, el PSOE ha cultivado la indignación en España con celo y excelencia, porque en su objetivo estaba sembrar el caos, si no podían resolver los problemas que se presentaban. Soberbia, egoísmo, mezquindad, ignorancia, prepotencia, chulería e indiferencia por el destino al que nos remitían han sido los fertilizantes con los que el PSOE ha cultivado de forma perseverante la indignación en España. Evidentemente ayudados por la inepcia de la oposición y la anuencia de los ciudadanos, que le han dejado hacer las mayores barbaridades pensando que algún día ocurriría un milagro que resolviera el desastre.

A pesar de que el ocupante de La Moncloa no reciba mi simpatía, de nada sirve ahora lamentarse de lo acontecido, ni condenarlo a la hoguera del linchamiento de la opinión pública como chivo expiatorio, a lo que él siempre estaría dispuesto, para redimirnos de nuestros pecados con su espíritu de sacrificio magnánimo. Ya darán buena cuenta de él sus compañeros ahora que van a tener que volver a trabajar a pie de obra y abandonar las prebendas del poder. Apartados Zapatero y el PSOE del poder, seguiremos teniendo los mismos problemas al día siguiente. Así, que en este caso, con acabar con la causa de nuestros problemas no los resolvemos, porque al final tendremos otros con los que vengan.

Sin embargo si tenemos que agradecerle a Zapatero algo antes de que se vaya, y es que nunca tantos españoles se han dado cuenta de que la política no proporciona soluciones a nuestros problemas, sino que los incrementa, sobre todo cuando la representación está fundamentada en los motivos para creer y no en las condiciones de la realidad. Quizás esta experiencia haya servido a los españoles para aprender la lección de que no se puede votar con el corazón, ni creyendo lo que nos dicen los políticos desde la propaganda interesada, porque al final los errores de los ineptos los acabamos pagando todos.

A los indignados que hoy se reúnen en las plazas de España, reclamando pan a los chorizos que les han representado en la política, querría enviarles ánimo y decirles como Punset que no paren, pero eso sería volver a repetir los mismos errores, porque la mayoría ya están parados y lo que deben hacer es parar de estar en el paro, es decir, trabajar. Que despierten del largo sueño hipnótico en el que les han cultivado desde la política es el mejor consejo que puede dárseles. Si el problema es la política, que formen un partido político y triunfen en las elecciones para demostrarnos a todos que sus razones son mejor que las de los demás, los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, decía Lord Acton, están perdiendo el tiempo, las elecciones generales serán pronto, que se olviden de que los demás les resuelvan sus problemas, que creen un partido político con todos los objetivos que se proponen y que se presenten a las elecciones, pero claro, como han sido cultivados en el aborregamiento del Estado Providencia no harán nada para sacarse las castañas del fuego y esperarán a que sean los demás los que les den trabajo, una vivienda, seguridad social gratuita y una pensión vitalicia por haber nacido en el país de los milagros.

Si no les gusta lo existente que se enfrenten a ello, pero claro en un país en que la gente confunde la libertad con los derechos eso es pedir mucho. El nombre del partido ya lo tienen, se pueden llamar INDIGNADOS y elegir entre los suyos a los que mejor les representen, una vez que obtengan la mayoría parlamentaria, pueden promover un cambio Constitucional y convertir España en lo que bien les parezca. Eso de hacer una insurrección cívica para que sean otros los que les resuelvan sus problemas, pudiendo hacerlo ellos mismos, es el colmo de la dependencia y el ancilaje. Mi pregunta es la siguiente, ¿cómo van a conseguir lo que se proponen sin cambiar el sistema? ¿Cómo van a conseguirlo en una democracia sin triunfar en unas elecciones?, ¿cómo van a conseguir cambiar la realidad que no les gusta si permiten que otros sean los que representan sus intereses? ¿Cómo van a dar lecciones a los demás de lo que debe hacerse cuando ellos no están dispuestos a mostrarnos el camino con su ejemplo y esfuerzo?. Yo también les animo, que no paren hasta tomar el Parlamento, pero en las urnas, como los demás, no con la coacción y la coerción de que su verdad es mayor que la de los demás, porque eso hay que demostrarlo en las urnas y no en las calles protestando contra lo que sale de las urnas y no les agrada. Mientras sigan plantados en las plazas, pocos frutos van a lograr, de los que han cultivado su indignación, en esas condiciones, más que indignados podrían denominarse cultivados por los políticos españoles.

Así que menos quejarse de los que les han defraudado y a trabajar y esforzarse por lo que quieren conseguir, a ver si los demás tenemos que renunciar a esta cochambrosa democracia que tenemos, para que ellos puedan dormir a pierna suelta imponiéndonos su versión de la vida y el mundo, como unos dictadores del tres al cuarto. Hace seis meses proponíamos desde este blog una hoja de ruta para la insurrección cívica, sigue vigente, con una buena campaña pueden triunfar en las elecciones, como cualquiera que se presente a ellas, no vamos a cambiar ahora las reglas para que puedan jugar los que no se sienten cómodos con ellas, eso ya lo hicieron los socialistas durante los últimos siete años, desde el poder, y la experiencia ha sido espantosa, como para repetirla ahora desde la calle.

Aunque tengo la sospecha de que no lo harán, de que no formarán un partido político que se llame INDIGNADOS o como les dé la gana, a buena hora se lo iban a permitir desde el PSOE e IU.... y desde el PP y los nacionalistas.

Biante de Priena

martes, 24 de mayo de 2011

El plumero de Rubalcaba


En el PP siguen sin entender nada y a este paso perderán las Elecciones Generales. Tras la euforia electoral vendrá el balance sosegado de resultados, a pesar de la victoria sin precedentes del Partido de Mariano Rajoy, más por el hartazgo de la colección de errores y extravagancias del ínclito de La Moncloa y la legión de ineptos que le acompañan, que por ofrecer alternativas coherentes, el PP necesita hacer cuanto antes una revolución interior, porque de no hacerla perderá las elecciones generales. Al contrario de lo que piensan algunos eufóricos apoltronados en el partido de la gaviota, los españoles han votado por el PP, porque no tenían otra alternativa.

Los resultados electorales no pueden ocultar, de ninguna forma, que si Zapatero ha obtenido en sus horas más bajas, en plena debacle de su partido, con cinco millones de parados y la quiebra técnica del Estado, una valoración por parte de los electores de 3,45, el triunfante Mariano Rajoy sólo ha obtenido una valoración de 3,46; quiere eso decir que el líder del PP obtendría peores resultados que los obtenidos por sus barones y munícipes, pero es que además, con la que está cayendo si se proyectan los resultados de las municipales, el PP aún estaría lejos de la mayoría absoluta, con los 164 diputados que le concede la proyección realizada por El País. Cierto es que el PSOE obtendría tan solo 119 diputados con la misma proyección, pero la fragmentación en pequeños partidos que se anuncia en España nos lleva a una situación que se ausenta de las hegemonías políticas.

En el PP no entienden lo que está ocurriendo en este país, que si ha iniciado el varapalo a los políticos por el PSOE que se ha dedicado a imponer su voluntad a los ciudadanos con criterios totalitarios y sectarios, continuará sin duda por el PP de Mariano Rajoy, que se ha socializado demasiado en los últimos tiempos, en el ánimo de abandonar para siempre su estigmatización conservadora, la etiqueta inhóspita de ser un partido de derechas.

La Moncloa se aleja

No creo que Rajoy llegue a ser presidente del Gobierno y menos con las cuotas de poder que han alcanzado sus barones. Hace meses predije que la errónea decisión de apartar a Francisco Álvarez Cascos de su candidatura al Principado de Asturias, que reclamaban las bases del PP asturiano, sería el comienzo de su agonía política. A un político se le puede perdonar casi todo, ahí tenemos a Zapatero que todavía sigue siendo Presidente del Gobierno y se atreve a salir en la televisión diciendo que el PSOE va a reflexionar, menos una cosa: la negligencia temeraria. Zapatero es un iluminado y España ya lo ha descontado, pero Rajoy, desde su tancredismo expectante no ofrece garantías en la resolución de los problemas que tenemos, ni seguridad, ni confianza, vamos, no es el Aznar de 1996 ni de lejos, ni la Esperanza Aguirre de 2011.

Siempre he pensado que cuando Zapatero, al fin, se vaya, arrastrará a Rajoy con él, porque si el primero es responsable de lo que acontece en España por acción, el segundo lo es por omisión. Ambos son responsables de lo ocurrido, uno por gobernar mal y otro por opositar mal. Y Españá no está para experimentos

Si el PP no inicia cuanto antes una revolución interna, ahora que está en buenas condiciones de hacerlo tras el éxito electoral, posiblemente no triunfe en las elecciones generales que se anticiparán o se celebrarán el próximo año. Zapatero sigue una estrategia sinuosa relacionada con la legalización de Bildu, como ha expuesto Janario, uno de los fundadores de Ciudadanos en la Red. En La Moncloa no ignoraban que la sentencia política y progresista del Tribunal Constitucional en contra de la sentencia jurídica y racional del Tribunal Supremo les traería una quiebra en sus resultados electorales, pero también allanaría el camino al próximo candidato del PSOE, Rubalcaba o quien sea, si logra permitiendo la entrada de ETA en las instituciones, que ETA abandone la lucha armada definitivamente e inicie su disolución. El canto del faisán está servido.

El Presidente Rodríguez Zapatero ha entregado este país a los nacionalistas, convirtiendo al PSOE, un partido federalista, al nacionalismo. Ha promovido un estatuto catalán inconstitucional, ha legalizado la presencia de ETA en las instituciones, ha fomentado “las explosiones populares” de la oclocracia más pergrina, como el movimiento 15-M. Ha llevado al paro a más de 2 millones y medio de personas (actualmente cinco millones de españoles están en el paro), no ha realizado las reformas económicas y laborales exigidas por Europa y la economía española es un agujero negro de endeudamiento y empobrecimiento de la ciudadanía, con las subidas de impuestos reiteradas y las restricciones salariales. Ha apoyado todas las demandas sindicales, y ha creado pesebres públicos por todas partes.

El PP necesita una brújula política

Mariano Rajoy y su equipo de jóvenes castores de la dirección del PP no se enteran de nada, cegados por el resplandor del poder alcanzado que atesoran como Smeagol , el personaje de El Señor de los Anillos, que disfutaba con su resplandeciente amuleto. El PSOE ha perdido las elecciones autonómicas y municipales, tras haber asfixiado a los españoles, con la intención de que el PP se queme con la crisis. El estado autonómico es inviable, las políticas sociales son insostenibles, los cinco millones de parados son un volcan a punto de entrar en erupción, y lo de democracia real ya!, es un ensayo de su capacidad de agitación y propaganda, para perfeccionar la calle como un arma contra la democracia.

Dentro de unos meses el PP acabará siendo responsable de la crisis que el PSOE ha creado y no resuelto, preparando el escenario del resurgimiento electoral del socialismo en las elecciones generales, tras haber entonado el mea culpa en un proceso de refundación interno del partido y realizando un proceso de expiación público de sus errores, siempre por el bien de la sociedad, con la inmolación política de algunos gerifaltes del partido, en un proceso de simulación democrático, real como la vida misma.

Mientras, el Gran Jefe Rubalcaba desaparece de la escena del fracaso del PSOE, dispuesto a convertirse en el líder que este país necesita para salvarse de sus enemigos, es decir, ETA, el PP, las muchedumbres despojadas, la confrontación violenta, la banca inmisericorde, los empresarios explotadores y la crisis que nos asola. Dispuesto a heredar el fracaso de Zapatero en nuestra salvación, porque realmente no tenía suficiente carácter y era demasiado bueno. Todavía veremos a Rajoy dando explicaciones de los errores del PSOE como si el PP fuera el que los hubiera cometido. Al tiempo. El canto del faisán está servido, a Rubalcaba, el Gran Jefe, se le ve el plumero.

Enrique Suárez

lunes, 23 de mayo de 2011

Bildu, es la clave para que Zapatero no convoque elecciones generales


Desde anoche estoy pensando que ayer asistimos a otro acto perfectamente calculado, y que las elecciones municipales y autonómicas fueron algo parecido a una farsa de la democracia.

¿Por qué el PSOE ha legalizado a Bildu sabiendo que la mayoría de sus votantes no estarían de acuerdo, y que esa decisión le llevaría a perder muchos votos en toda España y a herir de muerte el pacto PSE-PP de Patxi López y Basagoiti?

La legalización de Bildu no tiene sentido, a menos que exista una enorme contraprestación que beneficie al PSOE, y esa no puede ser otra que la entrega de las armas por parte de ETA, en un tempo perfectamente calculado para que el PSOE se marque un tanto histórico y PNV-Batasuna se queden con el país vasco.

La consecuencia de esto será que Zapatero pasará a la historia como el presidente que ha terminado con el terrorismo, y el PSOE volverá a tener opciones de posicionarse para ganar las elecciones generales del 2012.

Por lo tanto, creo que antes de fin de año asistiremos a la entrega de las armas por parte de ETA, y que, con el apoyo activo del PSE, los secesionistas se irán quedando con el País Vasco y Navarra, hasta tener -más adelante- la posibilidad real de reunificarse y escindirse.

Es más, si ETA deja las armas de aquí a fin de año, creo que un PSOE eufórico y con Rubalcaba de Jefe (y corresponsable del exitazo) ganará las elecciones generales del 2012.

¿política ficción o posibilidad real?

Saludos.

Janario.

La rebelión asturiana



Asturias ha elegido un nuevo camino para alejarse del destino al que estaba sentenciada y condenada. Lo ha hecho de forma discreta, aunque apasionada. Contra viento y marea, como se definen las causas dífíciles. Contra la molicie del poder y contra los engaños de los medios de comunicación. Contra la anestesia a que hemos sido sometidos los asturianos durante largos años Asturias se ha liberado de treinta años de demagogia y lo ha hecho de forma natural, sencilla y singular.

Mientras en toda España el PP ha derrotado al PSOE, cambiando los ocupantes de los centros de poder, en Asturias hemos elegido el camino más difícil y el más glorioso, librarnos, al mismo tiempo del bipartidismo que asola España desde hace 35 años, sin hacernos, por ello nacionalistas, para defender nuestro país. También hemos cerrado para siempre el camino del nacionalismo, que se abre con más fuerza en el País Vasco, se mantiene en Cataluña y se recupera en Galicia o Canarias. Durante los últimos meses en Asturias se ha escuchado un lema: más Asturias es más España, para que nadie se confunda, ni confunda a la opinión pública.

Los asturianos somos diferentes, no hace falta que el Estado nos conceda su estatus desde el poder, nosotros lo sabemos y ejercemos con criterio propio. En Asturias somos igual de diferentes que cualquier español, no más, ni menos. Eso es lo que se relata en nuestra historia particular desde hace 1300 años, pero dentro de la historia de España, desde la misma fecha. Si España existe como nación, posiblemente haya sido, con más esfuerzo de los líderes asturianos que de los de ningún otro pueblo. Si España adquiere una constitución en 1812, para cambiar de régimen y erradicar el poder absoluto de la monarquía, tal vez sea porque los asturianos comprendemos que vivir en sociedad, es seguir siendo diferentes, pero al mismo tiempo caminar en común, igualando las oportunidades para todos. En Asturias, la opresión siempre ha sido un motivo para remontarse, sin mirar el color del opresor, sino la ignominia de la opresión.

Cierto es que España es un desastre tras la violencia extrema y delirante que el socialismo ha ejercido sobre el pueblo español, con una sonrisa; pero también es cierto, que lo ha hecho con la anuencia y connivencia del PP que hoy ha triunfado hegemónicamente en las urnas de España. La vía asturiana es novedosa, porque se zafa del maniqueismo tradicional, al que hemos estado sometidos en la democracia española desde hace tres décadas. Ahora queda saber si nos detenemos en Asturias o seguimos adelante, todo dependerá de las necesidades de España y la actitud de nuestros adversarios. Foro Asturias no es sólamente una escisión del PP, nada tiene que ver, en nuestras filas hay gente que viene del PP y gente que viene de otros lugares. Foro Asturias es una vía novedosa en la política española, que se aparta del maniqueismo tradicional, al mismo tiempo que de los nacionalismos extemporáneos. Foro Asturias está hecho en Asturias, para Asturias y para España, si fuera necesario.

Cuando en las plazas de España se reunen en protesta los indignados sin especificar los autores de su indignación, los asturianos hemos elegido la vía de la política para hacer frente al futuro, zafándonos de los autores de la indignación y tratando de recobrar el rumbo de la nave comunitaria, con las últimas fuerzas que nos quedaban, con lealtad y confianza en un político, que se ha apartado del juego sucio de la política cuando este ya resultaba insoportable.

Francisco Álvarez Cascos se ha ofrecido, cuando en esta tierra estábamos reclamando rigor y dignidad a los políticos, cuando demandábamos restitución y denunciábamos la corrupción existente; y los asturianos, en tan solo cinco meses, hemos logrado una hazaña inolvidable. Desplazar del poder con un partido, que más parece una reunión de sextaferia, a los que han permitido la decadencia de Asturias y de España, desde su egoismo, ignorancia, propaganda e insidia. Y lo hemos logrado, a pico y pala, a tres turnos, sin detenernos ni un instante, cuando veíamos que en la TPA, el organo mediático del PSOE, o en La Nueva España, el órgano mediático del PP de Gabino de Lorenzo, se nos ponían todas las trabas y se mentía con intención sobre nuestra realidad y nuestros objetivos. Pero también nos hemos enfrentado a todos aquellos que desde dentro de Foro Asturias nos decían que era imposible y generaban los infundios más chabacanos sobre las intenciones de Cascos; desde la ausencia de democracia, hasta que todo ésto era un negocio. Todo queda atrás, tras la victoria es necesario pasar página, aunque a nadie que lo haya vivido se le olvidará lo acontecido mientras viva.

Hemos podido con todo, Cascos ha podido romper, con la ayuda de los suyos, el yugo que nos oprimía, como Alejandro Magno rompió el nudo gordiano con su espada cuando le pidieron que lo deshiciera. En la victoria hay que ser generosos con los derrotados. Foro Asturias podrá relacionarse con cualquier partido de Asturias, tanto con el PSOE, como con el PP o con IU, siempre que respeten las reglas del juego, pero para ello, nuestros adversarios deben hacer una profunda reflexión interna y posiblemente desplazar a los representantes que se han apoderado del poder en sus filas y que han vulnerado todos los principios democráticos y la representación de sus afiliados. Ese no es nuestro problema, cada uno deberá resolver los suyos.

Por delante tenemos en Foro Asturias una de los objetivos más apasionantes que se han dado en la política española en los últimos años, lograr que la política sea en realidad una representación de los ciudadanos y no un mecanismo de opresión ejercido con violencia sobre los ciudadanos, para convertirlos en sus siervos. En estos momentos en Asturias está naciendo una nueva era en la política, que bien podría recordar al trienio liberal o a la Atenas de Pericles.

Quizás la emoción del partidario me embargue, al contrario que otros muchos no pienso que Francisco Alvarez Cascos sea alguien especial, pero sé que es un político esencial que Asturias necesita. Me recuerda a Agustín Argüelles, y contaré dos anécdotas sobre este ilustre asturiano, que aprendió todo con Jovellanos (cuanto se parece a Manuel Fraga, el ilustrado gijonés, que no se me olvide). Agustín Argüelles djo un día que él solo servía para diputado, para político, que en todo lo demás sería un inútil y lo dijo como lo sentía. La otra anécdota nos lleva a cuando reclamó un sueldo al Gobierno por haber sido nombrado preceptor de Isabel II (la verdad, que posiblemente haya sido el político español más pobre de nuestra historia) y el Gobierno le concedió 180.000 reales anuales de pensión, al día siguiente, Argüelles les respondió que el país no estaba para alharacas y que con la mitad, 90.000 reales, él se arreglaba. Cuando Argüelles falleció, más de 50.000 madrileños le acompañaron en sus exequias, de forma espontánea. El preámbulo de la Constitución de 1812 y la primera Constitución española, se deben a su concepción de la política.

Lo dije cuando parecía imposible, lo repito cuando se ha conseguido: ¡A tus órdenes Presidente!, haz que Asturias recobre su orgullo, hazlo como sepas y como quieras. Confío en tu criterio, los asturianos seremos leales, no a tu persona, sino a la representación que vas a ofrecernos, la que nos merecemos, y para la que te hemos elegido en libertad y democracia.

Como termina nuestro himno:"... hemos cogido la flor", después de habernos subido al arbol. Mi enhorabuena a todos los que lo han hecho posible.

Enrique Suárez

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