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domingo, 16 de enero de 2011

Democracia en Asturias


Si de algo está sirviendo la “galerna Cascos” en la política española es fundamentalmente para dirimir el posicionamiento de los medios de comunicación, de los antiguos compañeros, de los detractores de siempre y de todos los españoles, que aún se atreven a opinar en el clima de manipulación e intoxicación política en que estamos viviendo.

Hay un Gobierno en exilio desconocido, asediado por la realidad económica y la debacle institucional; hay un partido que le apoya todavía, el PSOE, mirando hacia otro lado y avergonzado por lo que se le ha hecho a los ciudadanos de este país en nombre del socialismo. Hay una oposición que mira al futuro, el PP de Mariano Rajoy, sin saber muy bien, ni explicar a los españoles que ha ocurrido en el pasado, que espera heredar la ruina del PSOE, habiendo consentido que ocurriera. Luego hay otros partidos pequeños dispuestos a sacar tajada del río revuelto, en el que se encuentran los nacionalistas y los outsiders que abjuran de la democracia.

Pero sin duda, el fenómeno fundamental de la epopeya democrática que comienza, es la conjunción alquímica entre una “demos” espontánea formada por ciudadanos hartos de lo que ocurre en la política española y un candidato ineludible, que les ha dicho que tienen razón, abandonando el engaño a que son sometidos por hastío y abanderando un futuro prometedor para la comunidad histórica más antigua de España, algo a lo que se oponen desde su intervención conspicua los medios de comunicación, haciendo un alarde de propaganda interesada

Resulta simpático comprobar como desde los grandes diarios nacionales hasta los pequeños periódicos regionales, desde los digitales aguerridos hasta los complacientes con el poder, desde las emisoras de radio hasta las cadenas de la TDT, todos realizan un análisis interpretativo de lo que está aconteciendo, más soportado por sus fantasías y miedos, que por la realidad.

Es magnífico observar a reputados columnistas, diversos y variopintos, criticar las acciones políticas de un candidato promovido por los ciudadanos de forma directa, con el mismo tesón que emplearían para defender sus lentejas, poniendo en la intención y la voluntad de Francisco Álvarez Cascos toda la suerte de estereotipos que se le han asignado, lo que han oído y lo que han “leído en los periódicos” hecho con el mismo rigor que lo que ellos mismos producen. En fin, es penoso ver a los “guardianes de la opinión pública” convertidos en edecanes y siervos del poder, y lo que es peor, en jugadores de lance afortunado que miran exclusivamente por su futuro.

De todos los artículos que se han hecho sobre Cascos en la prensa española y asturiana, de todos los comentarios radiofónicos, de todos los programas de televisión que han tratado su circunstancia, una inmensa minoría ha captado lo que realmente está ocurriendo: un hecho democrático solemne, un pueblo o una parte de él que se une a un candidato libremente y promueve su presencia en la vida política porque confía en su trayectoria y palabra. Así, lo que es democracia singular, se convierte en demagogia plural, invirtiendo el sentido que corresponde a los medios de comunicación, que no es otro que el de informar de lo que ocurre y no transformar lo que ocurre en lo que a ellos les interesa.

Asturias, que está viviendo una auténtica Primavera Política, en el sentido que se concedía al concepto en los países del antiguo telón de acero, es una comunidad pequeña en la que “el boca a boca” funciona y la gente se fía más de lo que le cuenta el vecino que conoce que de lo que sale en los telediarios. Además, el fenómeno internet, en franca competencia con los medios del sistema, está permitiendo que la gente se aparte de los engaños y la propaganda a que está siendo sometida por los medios de comunicación.

Pero lo más triste es contemplar en lo que se han quedado los medios de comunicación de este país, simplemente en serviciales lacayos del poder de cualquier tipo que están en plena decadencia, algo que no es de extrañar porque para contar películas cualquiera lo puede hacer hoy en día desde un blog o un foro y expandirlo por las redes sociales. El fenómeno Cascos se corresponde con un episodio más de un cambio de era, en las relaciones entre el poder, los ciudadanos y los medios de comunicación; la gente está harta de los partidos políticos que defienden los intereses de sus partidarios y sus cúpulas, antes que los de los militantes y los ciudadanos; pero también de los medios de comunicación que viven al pairo del poder en el más de lo mismo, cambiando algo para que todo siga igual, ocultando la realidad, tergiversándola o maquillándola según los intereses que defiendan.

Ni un solo medio de comunicación de difusión nacional ha tenido el coraje de alinearse con el único movimiento social democrático de relieve que existe actualmente en la política española, porque supondría hacer lo que ha hecho Cascos, abandonar el burka informativo a que nos someten, como el candidato asturiano lo ha hecho con su partido político. La prensa cautiva del régimen (PP-PSOE) siempre nos ofrecerá la verdad conveniente a que el poder siga en las mismas manos, mientras los españoles nos vamos a la ruina. ¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación en lo que ha ocurrido en España durante los últimos seis años tanto en su defensa de las boutades de José Luis Rodríguez Zapatero y el PSOE , cómo en las chuminadas nacionalistas o en las ausencias impotentes e incompetentes de la oposición de Mariano Rajoy?

Ahora, apoyan la alternativa del PP, ¿qué alternativa?, ¿qué más da cambiar a unos por otros si la causa de nuestros males es la representación política no democrática que nos ofrecen todos los partidos políticos españoles? No vamos a cambiar nuestros problemas, porque cambiemos de secuestradores de la opinión pública.

Los asturianos queremos libertad y democracia, algo que Cascos nos ofrece, confiamos en su palabra, por eso recibirá nuestro apoyo el próximo 22 de mayo en las urnas.

Enrique Suárez

viernes, 14 de enero de 2011

La epopeya de Cascos y el despertar de los astures


La gente comienza a pensar que el próximo Presidente del Principado de Asturias, Francisco Álvarez Cascos posee el don de la ubicuidad, o al menos de la bilocación, como el Conde de Saint Germain, lo mismo está en Madrid invitado por una cadena de televisión a una tertulia, que asiste a una entrevista a una emisora local de Asturias, que se reune con cientos de sus leales en un acto público, que los diarios transmiten que asiste al funeral de la madre de José Ángel Villa. No puede ser que haya un solo Cascos, tiene que haber por lo menos seis o siete.

Lo peor de la conducta frenética del ex general secretario del PP, es que sirve para comparación y contraste con el elenco que se dedica a confeccionar listas electorales en los partidos políticos y hace una declaración a la semana, si es en Asturias, cada dos meses, y parece que todo el mundo se tiene que sentir orinado de colonia. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero mientras Cascos, esa entidad plural, se va creciendo, todos los que le rodean en el escenario público se van jibarizando por si mismos, a veces incluso, hasta delante de las cámaras de televisión.

Sabemos que Asturias da ciudadanos rápidos, adictos a la velocidad, ahí tenemos a Fernando Alonso ganando mundilaes, a Villa marcando goles, o a Leticia Ortiz haciéndose princesa. Parece que la velocidad es una reacción de algunos asturianos a la parsimonia intelectual e institucional que caracteriza al Principado, gracias a al imbuido letargo a que los herederos de Pelayo han sido sometidos por sus representantes políticos del partido único, formado por el PP-PSOE y sus aventuras.

Además, es una enfermedad contagiosa, ayer precisamente en el canal 10 de Vocento se vio una catarata de reacciones a las considerables memeces que proporcionaban los contertulios invitados: Carmelo Encinas, casi se enfrenta con un televidente; Ignacio Camacho, quedó en ridículo y enojado ante las acertadas puyas de los mensajeros; Fernando Jaúregui, se enfadó y se puso nervioso, derivando hacia el yo pasaba por aquí al ver que le dejaban en pelotas; y Fernando Fernández, como anticipó que era asturiano, simplemente fue advertido. Hasta Ángel Expósito, se sorprendió de la furibunda reacción de los espontáneos y advirtió a Encinas de que se callara. Al menos ellos ya saben que algo pasa en Asturias, quedando patente que no tienen ni puñetera idea de lo que ocurre, lo que no impide que se pavoneen de conocer los entresijos de lo ocurrido.

Nunca se había visto algo igual, los televidentes al asalto, tomaron Canal 10 como si fuera La Bastilla al grito de “Aux armes citoyens”, nada que ver con lo ocurrido en Intereconomía cuando asistió Cascos, porque censuraron los mensajes que favorecían a Cascos, más de cien según se ha sabido después, al contar los que habían remitido los seguidores de Cascos, una vez finalizado el programa.

Pero quizás el hecho más significativo de todo lo que acontece en torno al “movimiento social” de apoyo a Cascos, es que funciona a su ritmo pero de forma espontánea, cada día hay mucha gente que dedica horas a esta causa, participando en las redes sociales, recogiendo firmas, escribiendo a los periódicos, dando su opinión en emisoras de radio o en cadenas de televisión, asistiendo a los actos que se convocan, en algo que recuerda a una pequeña revolución.

Hay ambiente festivo en la legión de picopaleadores, que en plena libertad van expandiendo por Asturias la buena nueva de que Cascos está disponible, organizando equipo, provocando que sus detractores queden enmudecidos ante la vorágine, da igual que sea a nivel nacional que a nivel autonómico o local. Nadie quiere enfrentarse con el candidato ineludible, de vez en cuando alguno dice una tontería, como Lastra con lo de que tener orgullo de ser asturianos era de extrema derecha o Espinosa infamando a su rival y ex compañero diciendo que tiene “lagunas mentales” cuando los que no recuerdan ni su nombre son Maria Dolores de Cospedal o Mariano Rajoy, que precisamente son los que la han aceptado tras propuesta de puchero de Gabino de Lorenzo.

Mientras tanto, Cascos ha sido menospreciado en el PP al tiempo que reconocido como el estadista que es y ensalzado por sus “paisanos del país asturiano”, que no tienen complejos, ni reparos, al decir que se sienten tan asturianos como españoles, y quedarse tan frescos. Si alguno se atreviera a preguntar, les dirían sin tapujos: verá usted, nosotros somos lo que nos da la gana, siempre que no nos obliguen a ser lo que no queeremos, ni nos importa, pero que nadie trate de definirnos, ni desde dentro de Asturias, ni desde fuera de ella, lo que somos, porque los asturianos nos definimos a nosotros mismos y no para ir contra nadie, ni a favor, sino porque somos soberanos y libres, porque a nosotros no nos hace el Estado, estamos hechos por nuestra cultura y concepción propia. Precisamente eso es lo que nos distingue y nos hace diferentes, a veces somos región, otras país, y otras patria, según corresponda. A veces nos unimos y otras nos separamos. Pero que nadie trate de definirnos como el 2 % del PIB de España, o la alejada comunidad tras las montañas.

Por eso lo que está ocurriendo con Cascos sólo se puede producir en Asturias y en ninguna otra comunidad española, porque nosotros somos independientes, aunque hayan tratado de encadenarnos a la dependencia del Estado por decreto. Tantas ocasiones como Asturias tuvo de levantarse contra el poder, tantas se hizo, mientras todos los demás españoles asumieron a lo largo de la historia alguna forma de imposición, en Asturias nos levantamos contra invasores, monarquías, repúblicas y dictaduras. Pero no solo eso, lo hicimos en Asturias y fuera de ella, desde Cádiz hasta Mexico o Cuba. Lo del carácter indómito lo da la tierra. Somos un survival, posiblemente el último reducto en el que se conservan las claves para que esta gran nación que es España recupere su brío de otras épocas y abandone definitivamente el burka que le han impuesto los socialistas aliados con los nacionalistas, en connivencia con la ausencia del PP.

Los españoles nos miran, estos asturianos deben estar locos, ¿cómo se les ocurre enfrentarse al poder?, y es que no lo comprenden, han despreciado a uno de los nuestros públicamente, sin motivo, exclusivamente por intereses que nos perjudican, si no nos rebeláramos dejaríamos de ser asturianos, eso es lo que nos motiva, algo más profundo que unas elecciones, en la que vamos a dejar a Cascos de presidente, lo que nos empuja es que no vamos a ser incoherentes con nuestra historia, y Cascos, que es asturiano, lo sabe y lo siente, sencillamente nos lo ha recordado, con eso es suficiente. Nadie tiene que dirigirnos, porque todos sabemos que es lo que tenemos que hacer. Sabemos que formamos parte de la leyenda de esta tierra.

Enrique Suárez


jueves, 13 de enero de 2011

Epílogo de la partitocracia española


Comienza el último capítulo de la partitocracia en España, que durará lo que tarden los españoles menos informados en enterarse del auténtico vodevil que se representa desde la más impune demagogia partidaria. Se avecina un cambio radical en la mentalidad de los españoles, que si hasta hace poco tiempo consideraban que los políticos podía promover soluciones a los problemas de nuestra sociedad, hoy están convencidos, en su inmensa mayoría, de que los partidos políticos, el PSOE, el PP, y todos los demás, son el principal origen de sus problemas.

La representación política existente en España no es democrática actualmente. No lo es porque los partidos políticos no son democráticos en su funcionamiento interno, como se ha comprobado recientemente en casos como el de Francisco Álvarez Cascos en el PP y Antoni Asunción o Angel Gimeno en el PSOE. También en la intentona fallida de José Luis Rodríguez Zapatero de imponer a Trinidad Jiménez frente a Tomás Gómez en las primarias del PSOE de Madrid, resultando elegido este último por los electores socialistas.

Los partidos políticos se han convertido en engendros más ocupados en su triunfo electoral que en los problemas de los ciudadanos. Se han deshumanizado, han perdido su esencia y su única sustancia es promover su existencia y perpetuación. El modelo teocrático del poder absoluto fue abolido en España en 1820, al igual que la Santa Inquisción, sin embargo ambas instituciones siguen estando vivas en los partidos políticos españoles, asentados en los principios del despotismo más delustrado. Resulta inadmisible que auténticos indigentes intelectuales y morales, ocupen cargos de representación pública con el único mérito de poseer un carnet y mostrar su actitud servil con el líder o la dirección de su partido.

Ni Mariano Rajoy, ni Maria Dolores de Cospedal sabe el nombre exacto de su elegida para representar al PP en Asturias, pero han rechazado a Cascos, porque cumple los criterios de una selección negativa, los requisitos para formar parte de la actual kakistocracia (gobierno de los peores) frente a un político con rango de estadista como es Francisco Álvarez Cascos, al que ni siquiera se ha permitido competir en un Congreso para que los afiliados al PP asturiano decidieran sobre su candidato. La dirección nacional del PP no ha dudado en cometer un sonoro pucherazo, con tal de apartar al “general secretario” de sus filas. Este PP, cada día recuerda más al PSOE, puesto que la mencionada candidata que ha desplazado a Cascos ha dicho que “ella sin las siglas del partido no es nada”. ¿Qué era entonces antes de estar en el partido o siempre estuvo en él?. ¿Qué puede aportar a una formación política alguien que no trae nada y solo es algo cuando se encuentra bajo sus siglas?. ¿Qué distancia enorme separa a esta candidata de los ciudadanos con su concepción estamental y feudal de lo que es el poder?.

Mariano Rajoy ha dicho, con acierto por una vez, que Cascos es “historia pasada” en el PP, evidentemente lo es porque recientemente ha abandonado este partido, al que perteneció durante 34 años y al que entregó su inteligencia, trabajo y sabiduría hasta lograr empujarlo hacia sus mayores éxitos. Mariano Rajoy ha dicho que “ya está en el futuro”. ¿Cómo se puede estar en el futuro desconociendo el presente, inhiibiendose de la catástrofe política y económica del país que aspira a gobernar?.

En tan solo una semana, Francisco Álvarez Cascos ha demostrado que tanto el PSOE como el PP si son historia pasada, no están a la altura del nivel político que este país necesita para salir de la crisis, porque ambos suponen un más de lo mismo que cambia de color, el puño ya no atrapa una Rosa (que se ha escapado a la UPyD, de idéntica factura) sino una gaviota asfixiada. Mariano Rajoy se ha equivocado con Francisco Álvarez Cascos, se lo advertimos desde este blog en su día, en varias ocasiones, diciéndole que el lider asturiano era el talón de Aquiles del PP, como así se demostrará en el futuro.

Rajoy tiene poca idea de lo que es la política, porque al desdeñar al ex general secretario ha mostrado su debilidad, su miedo, su soberbia y su mendacidad. A nadie se le ocurre hacerse el harakiri en el hígado a cinco meses de unas elecciones, con un 18 % de ventaja sobre su rival inmediato, el PSOE. Pagará un elevado precio por haber despreciado a Cascos, que no es enemigo pequeño, sino todo lo contrario.

Rajoy tendrá que explicar a sus electores, porque su partido ha derivado hacia un engendro social-liberal (obra de Lasalle, su ideólogo de cabecera, el que empujó a María San Gil a abandonar el PP), porque ha permitido que el PSOE haya hundido España (por no hacer oposición y vivir de los réditos de los errores del rival, como le ha indicado Arriola) y por qué ha permitido la infamia y el desdén hacia su antiguo compañero de Gobierno, el más leal discípulo de Manuel Fraga, el más fiel bastión de José María Aznar, y el compañero más venerado por su eterna adversaria Esperanza Aguirre (por indicaciones de Maria Dolores de Cospedal). No es costumbre de la casa despedir a los mejores, para aupar a los peores, que no han ganado jamás unas elecciones, como es el caso de Javier Arenas.

Pero Rajoy se ha equivocado sobretodo con Asturias, esa pequeña comunidad que aporta el 2 % del PIB y el caudal histórico más importante de la historia de España (también “historia pasada” supongo), se ha equivocado con los asturianos, que nunca han aceptado dominio ni servidumbre. Si España es hoy una nación, tiene su origen intelectual en Asturias, con Campomanes, Jovellanos, Argüelles, Flórez Estrada, Toreno, San Miguel, Riego y otros muchos.

Rajoy, en su inmensa torpeza, se columpia en un futuro ilusorio guiado por las encuestas de Rubalcaba, mientras los cimientos sobre los que asienta sus deseos se están convirtiendo en arenas movedizas. No ha tenido en cuenta que al considerar a Francisco Álvarez Cascos como representante de la “historia pasada” le ha convertido en la mayor esperanza para los asturianos, que harán lo inimaginable por recobrar el orgullo que les han arrebatado, al alimón, un cártel conformado por el PSOE y el PP asturianos, que ha convertido Asturias en la región que ha perdido más importancia política y económica entre todas las españolas, la más devastada por la política parasitaria que se ha ejercido desde los partidos convencionales y sus intereses económicos particulares.

Pero los errores se pagan, la primera factura llegará en mayo en Asturias, a partir de entonces surgirá una competición política que hará que una formación liberal-conservadora con orientación ecuánime, transversal y pragmática, sustituya al PSOE en La Moncloa en el año 2012, lo que dudo mucho es que sea el PP de Mariano Rajoy y sus dinosaurios autoritarios disfrazados de jóvenes castores.

El PSOE se dirige hacia una refundación, también lo habíamos anunciado en este blog hace tiempo, que cuando José Luis Rodríguez Zapatero abandonara el poder se llevaría consigo hacia el olvido, a ese engendro en el que se ha quedado el partido que pilota, en el que hasta Alfonso Guerra se siente un extraño.

Internet ha concluido con la era de los dinosaurios que son los partidos políticos españoles y comienza la era de los pequeños roedores. Al PP y al PSOE les espera un auténtico purgatorio, porque se han quedado en el limbo, entre el cielo de la veneración ciudadana y el infierno del desprecio público. Purgatorius se llamaba el primer roedor que sobrevivió a los dinosaurios y Francisco Álvarez Cascos se ha renovado y desprendido a tiempo del Titanic partitocrático para ser el primer político de una nueva era.

Antes de que Rajoy se dé cuenta, formará parte del olvido por su portentosa inanidad, ni de la historia pasada siquiera, algo que no le ocurrirá a su rival, José Luis Rodríguez Zapatero, del que los españoles vamos a acordarnos durante las próximas décadas por haber hundido el país por pura inepcia, vanidad y soberbia.

Enrique Suárez

miércoles, 12 de enero de 2011

Cascos se convierte en líder del PP auténtico


En este adanismo que nos invade, que recuerda el velo de olvido de Rawls para establecer la justicia, pero en esta ocasión con la razón (Lasalle, toma nota), estamos asistiendo a un auténtico espectáculo político de vodevil o reality show, protagonizado por los adversarios y rivales (nunca enemigos) de Francisco Álvarez Cascos, mientras “el último mohicano del PP” diserta con parsimonia por los medios de comunicación que le reciben, com si fuera el mismo Winston Churchill de gira, recogiendo laudatios y honores.

Es tan abismal la distancia política que separa los discursos de Isabel Pérez Espinosa, candidata de puchero por Asturias y Javier Fernández, heredero neófito del autodesterrado megaTini Areces, que cualquier comparación resulta insólita. Para comparar dos especímenes deben pertenecer a la misma categoría, cosa que no ocurre. El reto que se avecina en Asturias, cuando Cascos –que se lo seguirá pensando- decida presentarse como candidato, es saber si superará los treinta escaños y cuantas alcaldías asturianas quedarán fuera de su determinación.

Mientras los votantes del PSOE van abandonando la galera que nos ha llevado hasta el limbo a los asturianos, los antiguos votantes del PP se adhieren con entusiasmo al proyecto de Cascos, sea el que sea, muchos, desde allende las montañas, pensarán que los asturianos adolecen de una patología “mesiánica” al adherirse a un proyecto todavía desconocido, pero se equivocarán, porque lo que están haciendo los asturianos es alejarse de lo conocido, de lo que están absolutamente hartos desde hace treinta años. Parece mentira, pero hay jóvenes asturianos que nacieron con el PSOE y llevan una década sin trabajo gracias a este partido y a la connivencia de su oposición, formada por el PP, incapaz de ganar unas elecciones, pero también de hacer algo más que no sea perderlas, siempre con la misma cadencia.

Asturias se ha considerado políticamente desde hace décadas como la Albania española, tan alejada de España, como Albania de Europa. Asturias es el último reducto del social-sindicalismo en España y posiblemente en la Unión Europea, los asturianos somos un vestigio estatalizado, con una demografía que asusta, una estructura social insólita, con 3 pensionistas por cada 2 trabajadores, la economía más paralizada del país y la decadencia más prolongada entre las comunidades españolas. En Asturias lo mejor que pueden hacer los jóvenes es emigrar, porque como tengan que sostener lo que se les viene encima terminarán aplastados, los emigrantes ya lo saben, por eso Asturias es la comunidad que menos inmigración tiene de España.

Pero lo peor de todo es el abatimiento de los asturianos, otrora orgullosos y arrojados, mientras hoy permanecen cautivos en una cárcel mental perfectamente construida por el PSOE en la dependencia del Estado, condenados a ser parásitos obligatorios, salvo que emigren. En Asturias ya no hay iniciativa privada, todo está sometido a la subvención y el patronazgo público, por tanto a la determinación política, fundamentalmente del PSOE, y en la capital del PP, que se reparten armónicamente los privilegios que otorga el dinero público que no es de nadie.

En estas condiciones, Francisco Álvarez Cascos, no tiene alternativa posible, sencillamente arrasará si al final decide presentarse a las elecciones autonómicas y municipales. Sin embargo, él, que maneja los tiempos como un relojero suizo trabaja en varios niveles al mismo tiempo, pero siempre con el horizonte de hacer que Asturias salga del prolongado letargo en el que se encuentra.

El primer nivel es el de su partido, el PP, porque Cascos siempre será del PP, sea militante o no lo sea, pero del PP de toda la vida y no de los experimentos arriolanos que han convertido al partido de la derecha en un PSOE alternativo, simétrico en su deriva al PSOE auténtico, tan desconocido para Alfonso Guerra, como el PP es para Cascos. En este rango Cascos espera una rectificación por parte de la dirección nacional.

El segundo nivel es el de Asturias, Cascos se ha propuesto devolverle a su comunidad de origen el brillo de otras épocas y al mismo tiempo sacarla definitivamente del siglo pasado. No lo tendrá fácil en esta ocasión, no por ganar las elecciones, sino por la escasez de recursos con los que contará, pero donde hay ingenio e inteligencia, todo es posible, así que Asturias está dispuesta a convertirse con Cascos en la pequeña región española que destacó en otras épocas a lo largo de la historia. Los asturianos estamos entregados a esa causa, fundamentalmente alejándonos de lo existente, que nos conduce de nuevo al más de lo mismo.

El tercer nivel es personal, se puede decir que hasta lúdico, Cascos es un hombre de acción y emociones fuertes, apasionado, que apunta maneras heróicas en tiempos cochambrosos, y creo que se ha planteado demostrarse a sí mismo que está en plena forma. Cascos es un idealista pragmático, reflexivo en su pensar, y riguroso en su obrar. Extraordinariamente dinámico, y Asturias ya le debe en estos momentos haber salido en los medios más en una semana que en la última década. Donde va Cascos, como cualquier asturiano, se habla de Asturias.

Parece mentira, pero analizando las informaciones que salen en el google, se habla más de Asturias en las últimas semanas que de Cataluña o Andalucía, con lo que se demuestra que para que algo exista lo primero que se debe hacer es que sea visible, porque lo que no se ve no existe y se olvida, en la era icónica que vivimos. Cascos va a demostrar que hace más el que quiere que el que puede, sencillamente con su ejemplo, tanto es así, que parece que en la política española hoy existe Cascos y todos los demás. Cuanto más tiempo va pasando más va viendo el país el enorme error que cometió Mariano Rajoy al rechazar su candidatura en el PP por Asturias, no lo quería de león y ahora lo tiene de dragón, que puede comer en su mano o dejarlo manco.

En los planes de Rajoy Asturias cuenta poco, porque de no ser así, hubiera permitido que los asturianos del PP hubieran elegido en un Congreso a su candidato, pero el gesto autoritario que ha cometido con Cascos, antiestatutario por cierto, ratifica que el PP ya no es un partido democrático, en el que se admiten los chanchullos y no se respetan las reglas. Mala cosa para sus intereses electorales, quisieron abandonar su modelo tradicional para lograr algunos votos del PSOE y ahora se puede quedar sin muchos votos propios, porque para que acudir a votar si el PP cada día se parece más al PSOE, porque pesan más las siglas que los principios y las personas.

Enrique Suárez

martes, 11 de enero de 2011

El arte de la política


Francisco Álvarez Cascos es el PP, (no es "del" PP como todos los que se amparan en sus siglas para promocionarse), es un hombre atrapado por su propia obra, más que un militante es uno de los principales autores de esa obra colectiva que es hoy el partido que lidera Mariano Rajoy. Nunca irá Francisco Álvarez Cascos contra el PP, que nadie tenga miedo, al igual que hay buenos cristianos que nunca denostarán la iglesia, aunque si puedan echar pestes de sus representantes.

Mariano Rajoy tiene un grave problema con Francisco Álvarez Cascos, porque le han vendido la especie de que entregue el alma del PP, la caja de las esencias del partido a unos advenedizos ambiciosos que le ofrecen el poder a cualquier precio, incluso al de llegar por fatal accidente de su principal rival, José Luis Rodríguez Zapatero, contra una crisis que se lo ha acabado tragando, y amenaza con tragarse también al PSOE, su partido.

Mariano Rajoy ha decidido dejar decidir a otros algo que concierne a lo esencial de su formación política, él está centrado en el triunfo electoral, advertido de todas las malas artes de sur rivales, alerta a cualquier lance inesperado de sus adversarios, pero no puede dejar atrás lo ocurrido con Francisco Álvarez Cascos, Cascos ha dicho que él no lo haría: “Si Mariano Rajoy necesitara mi voto para ser presidente lo tendría”.

Cascos está jugando limpio, a pesar de que los medios de comunicación que amparan el establishment, ejercen un acoso pertinaz sobre su diáspora. Lo de Cascos es más haber salido a dar una vuelta del PP para refrescar, esperando a que se recobre en su partido el sentido común que se ha perdido.

Hoy mismo, un diario que se anuncia como independiente en Asturias daba la noticia de las declaraciones de Fraga sobre la marcha de Cascos, diciendo que había sido lamentable, cuando las declaraciones textuales de Fraga habían sido que: "había sido lamentable que Cascos no fuera el candidato por Asturias". Inmediatamente todos los altavoces del régimen de Zapatero expandieron la buena nueva. Fraga afea a Cascos su actitud, lo que sería incoherente por parte de Don Manuel, porque no hace mucho consideraba que Cascos era la mejor de las opciones posibles para Asturias. Lo que le ha extrañado es que no haya sido elegido candidato, y se haya preferido a una sustituta desconocida, que “seguro que lo hace bien” ha dicho Don Manuel.

Rajoy viaja el próximo miércoles a un acto para inaugurar en el Parlamento Europeo una sala dedicada a Loyola de Palacio, en compañía de Aznar, Aguirre y Rato. Cascos estaba invitado, pero ha declinado su presencia. Quizás entonces tenga tiempo para reflexionar sobre lo que ha ocurrido.

Creo que se avecinan tiempos difíciles para los detractores de Cascos en su propio partido, con seguridad. Bien porque Mariano Rajoy decida al fin intervenir sobre el asunto, destituir a toda la dirección regional del PP asturiano (auténticos provocadores del conflicto en defensa de su poltrona y del acceso al poder que se vislumbra), nombrar una gestora, realizar un Congreso y elegir a un candidato, que bien podría ser Francisco Álvarez Cascos, tras aceptar las disculpas del partido o bien alguno de sus más próximos en el partido , aunque si esperan mucho no va a quedar ninguno, o bien porque tengan que enfrentarse a su antiguo compañero en las urnas. Todas las malas artes que han utilizado no les van a servir de nada en esta ocasión.

Lo que está claro a estas alturas de la historia es que Cascos no ha abandonado al PP, ha sido el PP el que lo ha abandonado a él. También está claro que él se ha comprometido con los asturianos que le han apoyado para su regreso. Tanta desazón debe sentir con su desamparo en el PP, como alegría al ver el recibimiento que se le ha hecho en Asturias, su tierra, por parte de sus fieles seguidores, donde levanta auténticas pasiones y explosiones de admiración. Cascos, después de lo ocurrido, jamás abandonará a Asturias, tanto desde un retorno breve al PP, como desde un retorno más prolongado, presentándose de forma independiente en Asturias, para regresar en las Elecciones Generales ofreciéndole a su partido su victoria en el Principado.

En el PP, que tiene como Presidente Fundador a Manuel Fraga, nunca se habían hecho las cosas así, no es la costumbre del partido, que siempre ha defendido a las personas y los principios por encima de las siglas. Esa es la idea que los españoles teníamos del PP hasta ahora, pero ahora, en esta nueva versión cuesta trabajo distinguirlo del PSOE, en el que estamos seguros de que las siglas siempre pesarán más que las personas, aunque Zapatero les va a dejar un recuerdo imborrable.

Lo voy a decir una sola vez y no volveré a repetirlo, la victoria de Rajoy en las próximas Elecciones Generales depende mucho más de cómo resuelva la afrenta que el PP ha hecho a Francisco Álvarez Cascos, que del porvenir funesto que le espera a José Luis Rodríguez Zapatero y las encuestas electorales. Cascos es el talón de Aquiles del PP. En la resolución de este escabroso drama se verá si Mariano Rajoy reune las condiciones para ser el próximo Presidente del Gobierno de España y comenzar la recuperación nacional como ha anunciado, tras la política de tierra devastada y quemada que está ejerciendo el PSOE en estos momentos. Si me permitiera aconsejarle, le recomendaría a Mariano Rajoy, que mostrara, en esta ocasión, la magnánima generosidad de un auténtico lider con sus leales, y no la mezquindad de un vulgar y advenedizo aspirante que pretende relumbrar por rodearse de sombras, porque el paso que debe dar hacia La Moncloa debe estar lleno de grandeza, así es como se ha hecho la Historia de España, al menos hasta que llegó Zapatero.

Mariano Rajoy debería recordar en estos próximos días, solo o en compañía de otros, aquellos magníficos versos del Don Juan Tenorio de Zorrilla, porque representan en su esencia lo ocurrido con Cascos, permítanme la sustitución de cielo por PP:

Llamé al PP y no me oyó,
Más si sus puertas me cierra,
De mis pasos en la tierra,
Responda el PP, y no yo.


Enrique Suárez

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