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domingo, 18 de abril de 2010

El día que Zapatero asesinó a Franco


Tan solo tenía 15 años, era un chaval apuesto, espabilado, desgarbado, discreto, le gustaba mucho leer, se había aficionado a Gaceta Junior y la compraba todas las semanas. José Luis, estudiaba en el mejor centro escolar de su ciudad, un colegio de élite, el colegio leonés, jugaba al baloncesto y no lo hacía mal; por aquella época tenía muchos amigos y comenzaba a tener alguna amiga. León era una capital de provincias donde su padre, el prestigioso abogado Juan Rodríguez García-Lozano, se postulaba al decanato el Colegio Profesional, la familia era gente de pasta, su abuelo materno era pediatra en Valladolid. De su abuelo paterno se hablaba poco en casa porque había sido asesinado por los nacionales cuando la guerra y aquellas cosas no se contaban a los niños.

José Luis vivía feliz, era algo despistado, sus notas no eran de las mejores, cuentan sus compañeros, pero era divertido, se le ocurrían cosas interesantes aunque bastante peregrinas, eso le traía muchos problemas con los demás, que no tenían su sensibilidad, que ya por entonces encantaba a sus compañeras. En alguna ocasión se le vio llorando por los pasillos del cole, cuando un compañero le llamaba cagado o marica, en aquella época era habitual que los chavales se dijeran de todo menos bonito. José Luis no era violento, no le gustaba la violencia, procuraba alejarse de los líos, y aunque era alto, tampoco era un atleta, más bien era el típico adolescente larguirucho que trastabillaba con frecuencia y se daba golpes contra todo lo que sobresalía, esto provocaba las bromas y los chascarrillos de sus compañeros, que se mofaban de él un día sí, y otro también.

Aquel verano, José Luis se fue de vacaciones a Luanco, como todos los años, donde también tenía bastantes amigos, y fue allí, dando un paseo por la playa donde besó a su primera novia, la hija de un guardia civil, sonrojándose, porque con las chicas era bastante tímido. Más tarde se fueron a reunir con los demás chicos al atrio de la iglesia que era dónde habitualmente quedaban, para hablar de las cosas que harían y de las que no hicieron.

Aquel fue un verano tranquilo e inolvidable, a pesar de la novedosa influencia de las hormonas, la playa, los besos, y las sardinas en el puerto lo convirtieron en un verano plenamente azul, tanto porque José Luis conoció el amor, como porque al mismo tiempo descubrió el odio, algo que suele ocurrir con frecuencia.

El odio le llegó a José Luis de pronto, sin avisar, cuando un día al atardecer su padre hablaba con su madre sobre unas algaradas que se habían producido en Mieres, las Cuencas Mineras tenían fama de indómitas y cada poco tiempo se armaban jaleos, huelgas y manifestaciones, que a veces llegaban a convocarse en la capital, Oviedo. Aquel día, José Luis se enteró de que a su abuelo lo habían asesinado en la guerra los nacionales, los franquistas, fue el día en que José Luis descubrió el odio, e hizo responsable a Franco personalmente del crimen de su abuelo.

Nadie le contó a José Luis, que su abuelo había sido uno de los que en 1934 a las órdenes indirectas de su postrero asesino y directas del General López Ochoa, se había cargado a unos cuantos mineros, posiblemente padres, o familiares de aquellos que ahora protestaban, y que José Luis en su inocencia consideraba unos héroes, posiblemente si lo hubiera sabido, en su cabeza la historia se hubiera construido de otra forma, pero nadie se lo dijo.

Poco a poco José Luis, aquel chico rizoso de mirada tranquila, fue trazando un plan, sin decírselo a nadie, en absoluto secreto, con el que se proponía asesinar a Franco para vengar la muerte de su abuelo, una imaginación que acababa de salir de la infancia, era terreno abonado para la fantasía y todavía estéril a la razón.

Cuando regresó a León siguió elaborando el estratégico plan para acabar con la vida del dictador fascista, comenzó por informarse de sus costumbres, le gustaba pescar, salía poco, y por entonces se decía que estaba enfermo. Las cosas fueron encajando poco a poco, la fecha sería en noviembre, cuando con sus compañeros realizaría un viaje de estudios para visitar El Escorial y Madrid, pensó en El Pardo, lugar donde residía el generalísimo, pero supuso que sería muy difícil por las extraordinarias condiciones de seguridad. Lo que sí fue elaborando fue la forma de acabar con el tirano, debería ser de una forma discreta, sin llamar demasiado la atención, sin levantar sospechas. Si algo inesperado ocurría, como su padre era abogado sabría resolverlo. Pero en el fondo soñaba con convertirse en el héroe de todas las víctimas del dictador, de vengar la muerte de su abuelo y todos los que como él, habían caído por defender sus ideas.

Se apreciaba el nerviosismo en José Luis el día que con sus compañeros tomó el autobús que le conduciría al lugar del crimen. Visitando el Escorial fue urdiendo su plan hasta los últimos detalles, aquel 20 de noviembre casi era de noche cuando se acercaban a la gran urbe que el ya conocía de un viaje anterior con su familia. Entonces, los acontecimientos comenzaron a sucederse con celeridad inusitada, el profesor acompañante les dijo que iban a pasar delante de la Residencia La Paz, donde Franco estaba ingresado, muy grave, y que iban a rezar una oración por su curación.

En ese momento José Luis aprovechó para poner en marcha su malvado plan, cerciorándose de que nadie le miraba, cerró fuertemente los ojos, y pronunció con voz queda las palabras mágicas: “muérete asesino”.

Al día siguiente, la televisión en blanco y negro no dejaba de repetir las imágenes de un compungido Arias Navarro, diciendo aquello de: “Españoles....Franco ha muerto”. Nadie se enteró jamás de que José Luis había asesinado a Franco, ni siquiera Sonsoles. Es su secreto mejor guardado, desde entonces sabe que es un ser especial, con poderes, capaz de cambiar el rumbo de la realidad con solo desearlo. Sólo él sabe que fue el héroe que acabó con la dictadura del tirano y nadie lo sabrá jamás.

Debemos estar tranquilos, aunque las cosas parezca que van mal en nuestro país, contamos con un elemento sorpresa, es verdad que últimamente se le ven los párpados hinchados y los ojos irritados a José Luis, incluso Sonsoles anda un poco mosqueada porque a veces se lo encuentra ante el espejo con los ojos fuertemente cerrados diciendo: “se acabó la crisis”, “se acabó el paro”, "se acabó el déficit". Ella sabe que está muy preocupado y alterado con las cosas que están ocurriendo, que duerme mal por las noches, pero como no se mete en política no le dice nada, ya se le pasará.

Biante de Priena

¿Dónde están los socialistas?


La última moda entre los votantes menos analfabetos del PSOE, es la de decir que José Luis, el emperador del cejalismo, no tiene nada que ver con las ideas y la práctica del socialismo, ni siquiera con las teorías socialdemócratas o las enseñanzas del progresismo. Resulta fascinante comprobar cada día como gente que sabe leer y escribir, que incluso ha leído algún libro en su vida, abjura de todo lo que ocurre en este país bajo la potestad de un Gobierno formado por un elenco de vodevil y farándula y luego sigue viendo el telediario, mientras su vida se deteriora paulatinamente.

¿Qué ha ocurrido con los defensores de la izquierda en este país?. Aquellos que, como Alfonso Guerra, retaban al destino de opresión de los afortunados –siempre los otros, hasta que se forró su hermano-, o como Julio Anguita, que hacía competir a la izquierda con el mismo Dios; se echa de menos aquella izquierda heroica de los cien años de honradez hasta que se descubrió lo de Filesa y el GAL. Ahora la fraternidad de la ceja sólo puede ofrecernos espectáculo sin fin, como el de la hija del patriarca Bono pagando una hipoteca de 110.000 euros con diez años, aquí los defensores de la igualdad se han escondido en la bodega del pecio, a devorar las provisiones del viaje a ninguna parte.

A mí me fascina la bondad del socialismo, el derroche sin límites, que persuade a los parados de que la prestación por desempleo y el subsidio se lo abona directamente el PSOE desde Ferraz, cuando somos los españoles esquilmados los que tenemos que apretarnos la vida para que unos auténticos inútiles sigan en el poder, y otros auténticos inútiles no tengan agallas para enfrentarse a la estafa a la que les han sometido.

¿Pero dónde están los socialistas?

El PSOE se ha convertido en el mayor cacique de España, denostando el caciquismo; en paladín de la igualdad creando las mayores desigualdades de nuestra historia en todos los ámbitos: político, social, cultural. El PSOE nos hace cada día más diferentes a los españoles, ampliando las distancias entre los afortunados que conservan su trabajo y los parados que crean con la misma facilidad que derrochan el dinero. El PSOE habla de libertad cuando en realidad nadie ha oprimido más a los españoles con sus leyes sectarias que han vuelto a crear presos políticos en este país, por no compartir el pensamiento único que patrocinan.

Quiero ver a los socialistas en la calle, protestando contra la infamia, quiero ver a los socialistas enfrentarse con los usurpadores del socialismo, quiero ver a los socialistas denunciando las arbitrariedades y los despropósitos de los afortunados del cejalismo. Pero no lo harán, me quedaré con las ganas, les sobra cobardía para enfrentarse al amo, son unos miserables, unos auténticos mezquinos, que esperan recibir algo de José Luis, callan y esperan. El Estado Providencia proveerá, claro que proveerá de ignorancia, miseria, desigualdad, opresión, expolio y odio.

¿De qué vive el socialismo más que de tomar el pelo a la gente diciendo que defiende los intereses de los más desfavorecidos cuando en realidad lo único que hace es alimentar a un elenco de sinvergüenzas que se aprovechan de su prójimo como los más depravados explotadores del pasado, haciendo que los más desfavorecidos crezcan sin límite?.


¿Dónde están los socialistas?, insisto.

Sencillamente están callados, unos pillando lo que pueden vendiendo su victimismo, y otros esperando a pillar cuando los anteriores se hayan saciado. Mientras tanto, los demás, los que no somos socialistas, pagamos la fiesta, esperando a que triunfen en las elecciones los del PP para que sigan haciendo lo mismo.

¿Cuánto tiempo necesitamos para darnos cuenta de que los políticos españoles son unos ladrones miserables que deberían estar en la cárcel, porque el que no roba directamente, es cómplice del que lo está haciendo sin decir ni hacer nada, y en su defecto idiota de libro, por no saberlo, y estar cobrando un sueldo todos los meses por velar por los intereses de los ciudadanos sin cumplir con su función?

Resumiendo, los políticos, de todos los partidos que hay en España, son ladrones, cómplices o idiotas, motivos suficientes para su inhabilitación de por vida.

¿Estamos esperando a que los socialistas que se han convertido en los más sectarios, fanáticos, aprovechados y miserables entre los españoles, nos resuelvan los problemas?. Pues vamos listos, que nos vayan abriendo la tumba, cuando se acabe el dinero que nos han robado a todos, seguro que promueven una revolución contra los opresores; mientras haya leche gratis, no se moverán del comedero.


Biante de Priena

sábado, 17 de abril de 2010

Dan pena

Corrupción en España 2009

Corrupción en España 2003-2007

Estos conserjes aupados a ministros, a ellos y a ellas me refiero, por supuesto. En la historia de España que es extraordinariamente rica en personajes deleznables, arteros e infames, jamás se había contemplado espectáculo más abominable y espeluznante que el brindado por el Gobierno de José Luis y sus palmeros. Sólo pueden competir en opacidad intelectual y carencias, con la colección de impresentables que acompaña a ese prisionero de las ausencias que es Mariano Rajoy.

Sin embargo hay una pequeña diferencia entre aquellos que gobiernan y aquellos que ejercen la oposición, como nos recuerda Ralf Dahrendorf: “El gobierno requiere talentos distintos a los que exige el ejercicio de la oposición, incluso virtudes diferentes, una “ética de la responsabilidad” práctica en lugar de la pura “ética de la convicción”. En este país, ni Gobierno, ni oposición tienen ética de la responsabilidad, y en vez de talento, del que carecen la inmensa mayoría de los máximos representantes públicos españoles, apañan la figuración con una elegía al talante.

Muchos españoles, cada vez menos afortunadamente, viven en la ilusión democrática de sentirse representados por el Gobierno que detenta el poder en este país, nada más lejos de la realidad, porque la democracia se ha convertido en una coartada del poder para someter a los ciudadanos a servidumbre, volvemos a ser súbditos de un régimen opresor, represor, coercitivo, exactamente igual que en el franquismo.

A los pobres ilusos que piensan que en este país existe una democracia, nada más decirles que un Gobierno que trata de subvertir las reglas del juego es un Gobierno en rebeldía y una oposición que se enajena de su responsabilidad de controlar al Gobierno, por sus intereses exclusivamente electorales, es una oposición infame. La representación política en España está más devaluada que la peseta, que ya no existe. La única representación que existe en España es la de las oligarquías que regentan los partidos políticos, que se han convertido en auténticos proxenetas de esa hetairas que dicen representarnos denominados políticos.

La putrefacción institucional en España es inextinguible por sí misma, necesitamos un proceso de desintoxicación inmediato e inaplazable. La opinión pública responsable, la conciencia de los ciudadanos comprometidos con el futuro de su país, los funcionarios de carrera –no los enchufados por la puerta de atrás-, los jueces ecuánimes que son la inmensa mayoría, los medios de comunicación libres, y las diversas instituciones del Estado no contaminadas, deben establecer una alianza por la regeneración de la política en España.

La situación es tan penosa que sólo se resolverá cuando los políticos restituyan todo el daño que han hecho y paguen con su libertad por el irremediable destino funesto al que nos han arrojado. Hasta que no veamos a miembros del gobierno diputados y militantes de partidos, sindicatos y colectivos en la cárcel, este país no podrá seguir escribiendo las páginas de la historia que se merece. Es hora de que rindan cuentas ante los españoles todos los que han robado, estafado, mentido, y se han aprovechado de la ingenuidad y la ignorancia de los ciudadanos desde la política, con la política, en la política, por la política. Tenemos delincuentes en el partido que patrocina el Gobierno y en los partidos que le hacen oposición. Tenemos los delincuentes que nos merecemos por habernos callado y haber consentido que nos tomen el pelo. El pueblo no tiene la capacidad de gobernarse a sí mismo, pero si tiene la capacidad de expulsar del poder a los que lo administran en su propio interés y beneficio, gracias a la representación que les hemos concedido, tras haber sido embaucados por sus promesas que nunca se cumplieron, ni se cumplirán, ésto debe conducir a una rescisión de contrato.

Cualquier trabajador de este país, por muchos menos errores y disparates de los que ha cometido este Gobierno y esta oposición, habría perdido su puesto de trabajo. ¿Por qué tenemos que conformarnos con unos agentes contratados que nos están robando, mintiendo y asfixiando económicamente? Cómo decía Lord Acton, "los problemas de la democracia se resuelven con más democracia", seamos demócratas, ejerzamos nuestros derechos, expulsemos del poder a estos sinvergüenzas. ¿A qué esperamos?

Biante de Priena

jueves, 15 de abril de 2010

Nostalgia de Franco


Comenzaré diciendo que servidor siente tanta nostalgia de Franco como simpatía por José Luis, y los que saben lo que aprecio a ese egregio representante público que habita La Moncloa me comprenderán. Los demás, que hagan los deberes.

En fin, a lo que quiero referirme en esta ocasión es a la esperpéntica escenografía del elenco político, judicial y cultural de este país, que magnífico espectáculo contemplar a un fiscal que juró los Principios del Movimiento Nacional, despotricar contra la Sala Segunda del Supremo por aplicar el Estado de Derecho a un juez que ha dado más tumbos por la política que los calzoncillos de Don José Blanco. Y esos artefactos, perdón, artistas, a punto de encerrarse solidariamente a comer marisco mientras critican al pobre Fariñas por hacerle una huelga de hambre a esos "magníficos demócratas" que son los hermanos Castro, entre los que seguro que se cuenta Victor Manuel, que le hacía canciones de homenaje al dictador cuando era más joven. ¿No me digan que no es goyesco el cuadro?

En este país, la derecha padece neurosis obsesiva y un poquito de paranoia, pero la izquierda está desquiciada e histérica, y la influencia de la política española sobre los ciudadanos está resultando extremadamente perjudicial para su salud mental. A este paso nos llevan a la psicosis, de tanto promulgar sus delirios.

Pero lo que quería comentarles es lo que echa de menos la izquierda a Franco, que ya no le sirve ni el PP para encontrar fachas, a los que acusar de todos los males que han ocurrido, ocurren y ocurrirán. La izquierda de este país es tremendamente dependiente de la historia, muy soberbia y muy inculta, y tras los descomunales errores que ha cometido, no puede asumir la responsabilidad de haber metido la pata y habernos conducido a la peor crisis económica y la mayor cifra de desempleados de la historia de España.

Los de la ceja, los defensores de la alegría sienten nostalgia de Franco, ¿por qué no existirá Franco para seguir echándole la culpa de lo que ocurre y justificar así seguir viviendo del chollo?. Están desquiciados, no funciona nada, ni las estrategias, ni la propaganda, ni la tensión, ya no saben que hacer, cualquier día se presentan en el Valle de los Caídos y descubren que la tumba de Franco se ha convertido en cenotafio y que en realidad el dictador sigue dirigiendo el país desde la sombra, por eso todo lo que hace José Luis fracasa. La culpa será entonces de Franco, vivo o muerto, da igual, siempre será culpable de lo que haya hecho (y lo que haya dejado de hacer), porque la izquierda no permitirá que se pase página al franquismo que es su gallina de los huevos de oro, aunque hayan pasado mil años.

La culpa de lo que ocurre no puede ser de José Luis que es mucho más infalible que el Papa cristiano, sobretodo desde que se encontró con Obama en el encuentro interplanetario de aquel desayuno, dónde fue saludado por el lider norteamericano, mientras nuestro Mr Bean particular babeaba como un foxterrier y repetía "jelou, jelou" con una enorme sonrisa. ¡País de tarugos y mendrugos!


Biante de Priena

Garzón secuestra el Estado de Derecho


Antes de que el agit-prop subvencionado de la izquierda embarulle más el asunto de las crónicas de Garzón, la cuestión que está sobre la mesa es que un juez ha prevaricado presuntamente y el Estado de Derecho representado por el juez Varela y la sala segunda del Tribunal Supremo ha decidido incoar expediente previo a su juicio.

Los indigentes intelectuales que se han apropiado de las subvenciones, la SGAE y de todos los contratos festivos de los ayuntamientos socialistas, se han constituido en Consejo General de Idiotas que dicen representar la cultura española, como si la cultura española fuera homogénea y representable, y reivindican la admonición del Estado de Derecho vigente en este país, considerándolo una secuela del franquismo, en una soflama revolucionaria, impresentable y desquiciada. ¿Pero qué coño de cultura pueden representar unos sectarios que defienden el régimen cubano como ejemplo de respeto a los Derechos Humanos?.

Los sindicatos han enviado 1000 manifestantes a una convocatoria de apoyo al juez Garzón (500 la UGT y 500 CCOO), el fiscal Villarejo ha deslegitimado a las más altas instancias jurídicas del Estado, atribuyéndoles en su difamación una pléyade de improperios que deberían considerarse motivo de querella, el rector por delegación del Gobierno de la Complutense, Berzosa, ha amparado y apoyado con su presencia el espectáculo en la primera Universidad española. El ministro Sebastián ha dicho otra tontería y Patxi López, el tontolari de turno, insta a los jueces a frenar la utilización perversa de la acusación popular. Incluso se ha realizado una inversión en procurar una idea deformada a la prensa internacional, para confundir las causas con los motivos, en la que posiblemente se haya participado desde el Gobierno. Algunas de las principales instituciones del Estado se han declarado en rebeldía, con el beneplácito del Gobierno. Esta situación extravagante no tiene precedentes en nuestra historia democrática.

No parece más que Garzón tiene tanta mierda que ocultar en sus archivos que toda la izquierda se ha apurado para brindarle su blindaje popular, no vaya a ser que tire de la manta, y nos acabemos enterando de quien era Mister X y quien está detrás del faisán que voló.

El Estado de Derecho está secuestrado en estos momentos en España por el juez Garzón, por eso los magistrados de la Sala Segunda del Tribunal Supremo han convocado a los medios de comunicación internacionales, para explicar con detalle lo que está ocurriendo, en un alarde de responsabilidad pública que debemos agradecerles.

Mientras tanto, el Tribunal Constitucional continúa en el ágape interminable, y su presidenta amenaza con hacer valer su voto de calidad para determinar la sentencia final sobre el Estatut de Cataluña, algo inconcebible, porque tal cosa pudo hacerla en el primer borrador y vamos camino del quinto. Algo así sería como invalidar la sentencia por motivos políticos y acusar a que los apoyen de prevaricación.

Pero sin duda, todo este espectáculo al que estamos asistiendo absortos la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles, nos muestra hasta que punto está politizada la justicia en este país, y como trata por todos los medios que se evite la inversa, es decir la criba judicial de la política en España, que de aplicarse de forma exhaustiva puede conducir a una situación extrema en el escenario público español, con jueces enfrentados a políticos y políticos a jueces, como en las mejores democracias de los países bolivarianos.

Quiero suponer que Garzón no ha sugerido al Gobierno su indulto a priori para guardar silencio y que el Gobierno no está agitando a la opinión pública contra el Estado de Derecho vigente en España, para procurarse una coartada por aclamación popular, porque de ser así, estaríamos asistiendo a una operación propia de la mafia siciliana, que convertiría las instituciones del Estado en un monumento nacional a la corrupción generalizada. Estamos asistiendo al apogeo y éxtasis del régimen de la ceja, la próxima etapa puede ser declarar la República Bolivariana por decreto ley y abolir la monarquía. ¿Qué no será capaz de hacer José Luis con tal de seguir en el poder?

Biante de Priena

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