Mal remedio tiene el dilema de retroceder para avanzar, un partido monolítico como el Ciutadans actual ha perdido su esencia fundamental, la perplejidad que provocaba en los electores y en los políticos de este país, en los medios de comunicación, en el establishment.
Ese soplo de aire fresco que comenzó apenas hace un año, se ha convertido en un estertor agónico, porque a algunos les ha interesado asfixiar el proyecto y muchos han colaborado en el propósito, unos con conocimiento y otros sin esperanza.
Es lo que hay, y poco más habrá, el ineludible enranciamiento de la realidad. No hay partido para crecer, no hay mensaje nuevo, no hay ánimo que soporte la hemorragia de afiliados, no hay futuro, ni esperanza.
En este Congreso, el único que ha perdido es Ciutadans, el propio partido, el proyecto requería más inteligencia, y menos ambición por parte de algunos, pero ahora ya es demasiado tarde para corregir los errores cometidos.
Liliana de la Sota