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sábado, 31 de marzo de 2007

Als Ciutadans praguntan:



Paraprogresismo: la doctrina de ZP

Una sociedad que no aspira a su máximo desarrollo, es una agrupación de seres humanos sin esperanza, inerte y vacua de contenidos. A lo largo de la historia hemos conocido ejemplos de sociedades agónicas, habitualmente recubiertas de esplendor populista y semiótica trascendental, nos referismos a los absolutismos.

Las ideologías dogmáticas compiten con las religiones en el ámbito de las creencias, con la intención de desplazarlas y sustituirlas. El fascismo y el comunismo son los ejemplos más conocidos, ambos se distinguen en un aspecto fundamental, los fascismos enaltecen al héroe divinizado, los comunismos, al pueblo divinizado. Los fundamentalismos, no emulan nada, son movimientos religiosos en sí mismos.


Todos los movimientos políticos aspiran en la intimidad, aunque no lo expresan públicamente, a implantar su ideologías en la sociedad, por medio de la propaganda y el marketing de sus valores, por las legislaciones que producen, por las prácticas que muestran, por la representación pública de su cultura particular y la presencia mediática de sus líderes. Los progresistas aspiran a implantar avances sociales rápidos, los conservadores avances sociales lentos.

Sin embargo, los avances sociales no se establecen en el vacío, en la tábula rasa, en la hoja en blanco, este es el error que cometen algunos imprudentes políticos de izquierdas; porque no comprenden que la sociedad que tratan de representar y cambiar, se encuentra estructurada con su propia orografía de costumbres y tradiciones. Es cuestión de antropología. Negar la evidencia de partida conduce a numerosos errores y barbaridades políticas.

El paraprogresismo del PSOE

En las sociedades más avanzadas, los partidos ubicados en la izquierda democrática presumen de su lucha por el progreso. El gobierno de Zapatero, y en general la administración gestionada políticamente por el PSOE, quiere vender a la sociedad española su colección de modernidades, y su capacidad de implantar cambios rápidos en nuestra sociedad, por medio del decreto-ley.

Cegados por el poder e insuficientemente preparados para afrontar el gobierno de un país de 45 millones de habitantes, han injertado en nuestra sociedad determinados cambios sociales que responden más a sus necesidades de reafirmación y captación electoral que a la demandas reales de la sociedad española

La gestión política de estos cambios, traerá a la larga numerosos problemas a nuestra sociedad, pero como lo único que importa a los políticos socialistas es quedar bien ante sus futuros electores, entran en la dinámica rupturista con la tradición y la costumbre, por simple estrategia de captación de votantes. No ya con la religión, lo que era de esperar, sino con la política, o la estructura social vigente.

Ni el país está preparado, ni la sociedad española demanda cambios radicales, pero el PSOE se ve obligado a ofertarlos para dotarse de contenido político, ante su incapacidad de hacer precisamente lo que se esperaría de un gobierno de izquierdas, que sería promover la igualdad social, afianzar la igualdad laboral, expandir los derechos existentes, ofreciendo seguridad jurídica a los que cuentan con menos recursos, facilitar el desarrollo independiente de los jóvenes, en temas laborales, de vivienda, de ayudas familiares y sociales; pero también organizar la asistencia de los mayores en términos de calidad de vida y bienestar.

En este país se necesita más una odontología gratuita, una psicología pública, o una plenitud de derechos laborales de los autónomos, que una ley de violencia de género; pero las primeras requieren un esfuerzo político considerable, y no reportan grandes beneficios electorales; mientras que la segunda, establece una organización institucional, una red de feministas defensoras de las ideas de izquierda que se encargarán de hacer proselitismo político favorable a los partidos de izquierda, aunque para ello tenga que promover desigualdades insoportables y discriminaciones inadmisibles que terminarán perjudicando la convivencia en nuestra sociedad.

Con la ley de dependencia, la política de inmigración, las de igualdad jurídica de los homosexuales, las concesiones a los nacionalismos, o las contemplaciones con los terroristas de ETA, ocurre otro tanto de lo mismo. El PSOE busca afianzar su poder anclándose en determinadas bolsas electorales, al precio de su función de granero permanente a sus propuestas políticas.

Asistimos al secuestro económico de grupos electorales importantes dentro de nuestra sociedad, que al ser obligados a la polarización última pierden todo su valor de reivindicación justa para convertirse en movimientos domesticados, al servicio del poder. Evidentemente que se requiere igualdad jurídica en el caso de las mujeres o los homosexuales, pero lo que no se necesita es el apoyo al feminismo, o al gaycismo, porque son movimientos en su mayoría sectarios, y tenemos un presidente que se declara profundamente feminista, si Rajoy dijera que se declaraba profundamente cristiano, seguro que sería criticado por los progres.

El PSOE se está cargando la convivencia de los españoles, con conocimiento de causa. Pretendiendo con sus decisiones políticas causar un impacto social, y un cambio favorable de la mentalidad de los electores de este país hacia sus presupuestos ideológicos. Pero la bolsa de valores nunca ha subido tanto, y la de la compra tampoco, jamás ha habido tanto nepotismo en la administración pública, y los negocios corruptos se expanden como una epidemia. La política de un gobierno, que se autoproclama de izquierdas, debería suponer el contrapunto a los excesos plutocráticos, y sin embargo se ha establecido como su más preciado sostén.

El populismo reaccionario del PP

Decía Marx lo siguiente, y no estaba equivocado:

Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o con su expresión jurídica que son las relaciones de propiedad dentro de las cuales se ha desenvuelto hasta entonces. Con el desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas para el progreso. Abriéndose de esta forma una época de revolución social.

Ante el progreso surge la reacción, pero ante el paraprogreso brota la crispación social. El paraprogresismo del PSOE ha conducido al PP a la toma de la calle, al enfrentamiento permanente, a plantarse ante los desmanes de los socialistas en aras del avance social, a la ruptura de la inercia establecida en la transición política, y a la disolución del consenso en cualquier tema político. La convivencia ciudadana ha alcanzado grados de exasperación y de regresión a etapas conflictivas superadas hace décadas.

Está claro que el PP defiende la tradición y la costumbre en sus políticas, como una fuente de identidad y seguridad ante la realidad existente.

Los socialistas se han olvidado de que la derecha de este país proviene del monopolio de valores, religiosos y políticos, que se forjaron en una dictadura de cuarenta años. No es una derecha moderna, sino que permanece anclada en su burbuja ideológica de nación, religión, y propiedad. Sus acciones políticas son más conservadoras que en otros lugares de Europa, porque va resolviendo sus complejos lentamente, pero de forma paulatina lo ha ido consiguiendo.

No hay una derecha en España que pueda soportar el caso De Juana Chaos, o la libertad de Otegui por dictamen del fiscal impuesto por el PSOE.

La derecha española se ha ido democratizando, al mismo paso que los socialistas han ido abandonando el marxismo. Hasta ahora había progresado adecuadamente, pero con las provocaciones del insigne ZP y el aislamiento político que le ha impuesto como cordón sanitario, nuestra derecha ha vuelto a afianzarse en sus posiciones más dogmáticas, que se pueden resumir en respeto a las tradiciones, la exaltación del nacionalismo español, y la oposición permanente a los cambios sociales, que no resulten imprescindibles.

El terrorismo light de ZP

Zapatero ha tensado la cuerda de la democracia, en una huida hacia delante, ante la incapacidad de abordar los auténticos problemas de la sociedad española, porque no cuenta con capacidad política para acometer la búsqueda de auténticas soluciones.

Sin embargo nos ha llenado de colorido esta legislatura, siguiendo los postulados que Marx estableció para el fetichismo de la mercancía: el presidente Zapatero nos está “vendiendo” progreso, porque es incapaz de conseguir que nuestro país avance socialmente. Socava las estructuras sociales vigentes, en una suerte de terrorismo light de pedrada al sacristán, en domingo de ramos.

En el ámbito internacional, tras la salida de Irak por las bravas, nos ha condenado al ostracismo y al aislamiento; de estar a la cola de los países occidentales, hemos pasado a estar a la cabeza de los movimientos latinoamericanos revolucionarios. Somos el padre Estado, donde fuimos la madre patria.

En el ámbito nacional, no se han logrado transformaciones importantes en la sociedad, más bien al contrario, los problemas que han surgido y van a desarrollarse con los nacionalismos, moderados o extremos, nunca habían sido tan importantes. Tantas concesiones hacen peligrar la identidad española, y eso es algo que no puede tolerarse a ningún político. Pero a la izquierda la nación siempre le ha molestado, y prefiere el estado como argumento.

En el ámbito económico, los ricos cada día se enriquecen más, y los pobres se empobrecen más. El sistema de igualdad social establecido por el PSOE ha conducido en el balance final a una sociedad más acogotada económicamente, con cada vez más sectores dependientes, en la que ya no se respetan ni las legislaciones laborales, y en la que los jóvenes, los mejor preparados de la historia de este país, naufragan cada día en la imposibilidad de alcanzar la independencia de sus padres.

En el ámbito político, jamás se había alcanzado tanta crispación en España a lo largo de los últimos treinta años, ni tras la muerte de Franco. La política de provocación esgrimida contra la derecha, impide cualquier posibilidad de diálogo sobre temas importantes para nuestro país; sobretodo esos temas que cruzan varias legislaturas, y eso la gente lo sabe, y no va a seguir consintiéndolo.

En el ámbito social, los españoles no disfrutan de más recursos en su vida diaria, pero cada día les cuesta más sostener su sistema de vida, y todo por beneficiar a determinados sectores sociales que benefician electoralmente al PSOE. El precio del estancamiento social de todos, para que avancen los que ZP patrocina, que serán los que terminarán votando por él, sin duda.

El paraprogresismo consiste precisamente en vender progreso social, cuando en realidad lo que se hace es patrocinar a los amigos y seguidores, en prejuicio de todos los demás. Es pura apariencia de avance social, muy ajustada a los planteamientos de alguien que cree vivir en el país de las maravillas, donde los cafés cuestan 80 céntimos.

El progresismo de Zapatero es como el cuento de la lechera, pero la vaca la pagamos entre todos, mientras que la leche la reparte entre los suyos, hasta que se rompa el cántaro. Zapatero es un reaccionario camuflado, quiere matar a Franco a disgustos, ahora que lleva más de 30 años muerto y enterrado.

Un héroe antifranquista fuera de plazo, que funciona con el chip de rehabilitar la memoria histórica, necesita someter a su pueblo a una colección de hazañas y genialidades, para ser recordado eternamente, aunque sea por sus errores y el rechazo de su pueblo. Al final, este antimaquiavelo de la política lo logrará, será recordado y aborrecido por todos.


Biante de Priena

Proyecto ZaZa (19): Así ven a ZP en la RAI


Recuperamos el viejo proyecto ZaZa con este vídeo que nos remite nuestro corresponsal en Palermo, Giancarlo Rossetti, en el que se puede observar a nuestro eximio presidente del gobierno congraciándose con los ciudadanos y las ciudadanas de Italia, para convencerles de que el futuro pasa inexcusablemente por la Alianza de las Civilizaciones civilizadas de los civilizados civiles cívicos. Una gran propuesta que introducirá las ideas magníficas del ínclito sujeto en las crónicas épicas del sufrimiento popular, nacional e internacional.

NI RAZA, NI MAZA, TODO POR LA PAZ(a)

Gracias Hereje!

jueves, 29 de marzo de 2007

Hijos de Babel

La evolución también ha alcanzado la comunicación humana. El acto de comunicarse cada día resulta más fácil gracias a los avances técnicos, pero sin embargo, el proceso de comunicarse cada día resulta más complejo, por un problema básico del lenguaje, que solo permite transferir conocimientos, pero tiene enormes dificultades para transmitir todo lo relacionado con las emociones.

Hoy está suficientemente aclarado que la biología no define lo esencial de nuestra especie. Desde que Darwin erradicó la mano de Dios de la evolución humana, nos hemos hecho cada día más dueños de nuestra existencia, aunque esto no quiere decir que seamos demasiado conscientes y responsables, en cuanto a muchas de las pautas por las que discurre nuestra vida.


Somos seres culturales, que disponemos de la capacidad de comunicarnos, lo que posiblemente ha contribuido más que ninguna otra cualidad humana a la transformación del mundo que habitamos.

Foucault, entre otros autores reconocidos, explicó la futilidad de las convenciones lingüísticas para comprender o explicar las cosas de la vida y el mundo. Mac Luhan nos dijo que en esta aldea global, el medio era el mensaje. Chomsky descubrió los conceptos de la gramática generativa.

El lenguaje es relativo a la cultura, eso se conoce bien desde la antropología. ¿Cómo explicarle a un bantú que habita en una aldea africana los problemas de tráfico que hay en Madrid?. Tendremos las mismas dificultades que a él le asaltarían, si se propusiera explicarnos por que sus rituales espantan a los demonios.

El lenguaje es pura convención, aunque estamos convencidos de su utilidad, no acabamos de comprender correctamente su relatividad. Pero el lenguaje es insuficiente como mecanismo de comunicación, aunque esto no impida que mantenga su hegemonía a la hora de que transfiramos contenidos informativos.

Tal vez sea necesario evolucionar en la comunicación, incorporando nuevos canales de transmisión y otras formas de almacenar los contenidos y sus representaciones.

Los jóvenes, a los que siempre debemos estar atentos, se están cargando el lenguaje en sus conversaciones de MSN, en los mensajes telefónicos SMS, en los chats; parece que la fidelidad del lenguaje sólo permanece en el habla, aunque también se establezcan nuevas jergas, que los adultos entendemos con dificultad.

Esta forma de actuar es un mensaje en sí mismo, quiere decirnos que lo importante es comunicarse, aunque sea cargándose la gramática, la ortografía o el idioma. En cierta manera es una deconstrucción, y al mismo tiempo una peculiar señal de identidad.

Una vuelta de tuerca a la espita que promoverá la explosión controlada de los valores sobre los que se ha asentado la evolución cultural de nuestra especie, tal y como la hemos conocido hasta ahora.

Pero este des-hacer, tiene algo de regresivo al mismo tiempo, de expresión animal, o de grito gutural primigenio ante la asfixia tecno-económica y organizativa en que se ha convertido la existencia de los ciudadanos que habitan el mundo occidental.

En Francia se han producido hace menos de un año, gestos de destrucción promovidos por jóvenes inmigrantes que reclaman espacios nuevos y se dedican a incendiar automóviles, uno de los símbolos fundamentales de la civilización occidental. Siendo el automóvil a nuestra civilización, como las torres gemelas a los Estados Unidos, que también fueron incendiadas, como los trenes de Atocha.

El fuego catártico y purificador, que tanto le agradaba estudiar a Bachelard, es una vez más el instrumento elegido para destruir lo que existe, para cambiar el espacio y las relaciones entre los humanos y las cosas.

Creo que estamos mucho más sometidos de lo que creemos a una dictadura de las palabras, del lenguaje, que ha desplazado en su expansión a otras formas de comunicación más primitivas, pero no por ello irrelevantes.

Los jóvenes parecen saber, tal vez nosotros se lo hayamos enseñado, que la comunicación es más importante por los contenidos que transfiere, que por las formas establecidas y asumidas de transmitirlos.

Se vive un nuevo romanticismo, y todos los romanticismos son antirepresivos y regresivos a la vez, quizás un poco depresivos y melancólicos, pero marcan y definen el punto de nuevos avances que vendrán posteriormente. Son pasos atrás para tomar nuevo impulso, recreos que se toma la especie para contemplarse a sí misma.

Los grandes alpinistas saben que escalar no es sólo ascender, alcanzar la cima solo es el resultado final, se asciende como adición de otras muchas acciones, entre las que saber descender o quedarse quieto también es importante. Los buenos montañeros, como los grandes viajeros, conocen que el placer no está en alcanzar el destino previsto, sino en disfrutar del recorrido que nos conduce hasta él. La vida es un viaje maravilloso.

La evolución de nuestra especie, el progreso de la cultura, el desarrollo de un mundo nuevo, pasa inextricablemente por la destrucción de la hegemonía del lenguaje como forma de comunicación (que no por la destrucción del lenguaje).

El camino hacia el mañana pasa por la construcción de la torre de Babel (o de Google, como ustedes prefieran).

El futuro no necesita superhombres ensalzados por Spengler o idealizados por Nietzsche, necesita hombres (y mujeres) superándose, saliendo de sus complejos, desprendiéndose del lastre de sus miedos y vergüenzas.

El mañana comienza ahora, enterrando los silencios del lenguaje, que son todas aquellas cosas que no pueden expresarse con palabras, y que guían nuestras vidas mucho más que la gramática. En otra ocasión lo dije, a pesar de los esfuerzos de los poetas, los sentimientos que se han expresado con palabras son sentimientos muertos. Las palabras son las tumbas en las que se entierran las emociones.

El próximo paso evolutivo será clasificar las emociones humanas para poder representarlas literalmente, después se hará lo mismo con las relaciones, y por último, las sensaciones se organizarán en categorías que permitan su organización.

Como de las emociones se derivan fundamentalmente los valores y las creencias, se logrará una construcción armónica de todos los elementos estableciendo alguna suerte de principio jerárquico, para concluir en alguna presentación estándar. El mundo, tal y como lo conocemos, está desapareciendo cada día, al tiempo que surgen nuevas formas de representar la realidad. Prueba del cambio que está ocurriendo es la desaparición paulatina de la vida privada, apagar el móvil o el ordenador es como renunciar a la vida, una pequeña muerte social.

Sin embargo, corremos el peligro de quedar atrapados en nuestra propia obra, el hombre-masa que tan bien describió Ortega y Gasset tiene más capacidad de destruir lo existente que de construir algo realmente nuevo. La naturaleza de las masas es el consumo desaforado y reiterativo, antes que la genial creación o la producción de novedades que vayan sustituyendo lo consumido. Por primera vez en la historia de Occidente, los seres humanos nos estamos consumiendo a nosotros mismos, en una especie de autocanibalismo.

Como matizaría Cortázar, si aún viviera, no perdamos de vista la cuestión, porque podemos encontrarnos con la ingrata sorpresa de que no somos nosotros los constructores de Babel, sino Babel la que nos construye, o nos destruye.


Erasmo de Salinas

miércoles, 28 de marzo de 2007

Ecoteología

Dedicado a Albert Boadella,
¡va por tí, maestro!.


Tras la decadencia de los pensamientos únicos, camino que conduce al olvido de todos los dogmatismos, (religiosos, sociales, ideológicos o políticos), brotan opciones compensatorias de forma continua, antes de la perentoria extinción.

Ideas de cambio, de transformación de la sociedad, de erradicación de la maldad, de "buenismo", de respeto puritano al medio ambiente y a los demás, de acciones no violentas a medio camino entre las propuestas de Buda y las de Gandhi, de orgullo zen de aquí no pasa nada aunque pase, y otros maravillosos sueños fundamentados en la resolución de la culpa irredenta de haber sido expulsados del paraíso por nuestros pecados.

Todo este compendio de deseos e ilusiones, fundamenta un retorno del poder divino en forma de sucedáneo, no solo el Islam remonta el vuelo. En Occidente, tras la decadencia del Imperio Romano, algunos avezados y persuasivos filósofos estoicos, mutados al cristianismo, implantaron la fe de Cristo, que tras la Teoría de la Evolución de Darwin, quedó desinflada y destronada.

Cuando la idea de Dios no se puede mantener ante la crueldad que el hombre manifiesta por instinto, entonces se sustiye por una forma menor de representación del orden divino: la Naturaleza, que representa la fuerza de la vida, que contiene ese halo de misterio que conduce de nuevo a la creencia, aún en esta epoca de descifrado del genoma.

La vida tiene mucha mitología. Al parecer, de la vida que ha existido en la Tierra desde los orígenes, han desaparecido más del 99 % de las especies que alguna vez habitaron el planeta. La muerte, también tiene mucha mitología, y además da miedo, lo que le concede un gran poder simbólico para persuadir de otras cosas.

El laberinto sin minotauro

Cuando se compran filetes en el supermercado (lo que en cierta forma recuerda por extensión a una representación del "maná"), se hace desde la pérdida de todo conocimiento de su origen, de su proceso de producción. Se consumen sin pensar a que ternera pertenecen. Ese olvido inducido forma parte de nuestra civilización, porque si supiéramos que era de la "Lucera", esa vaca feliz que vimos en aquel prado pastando y nos da leche, posiblemente no nos la comeríamos.

Después de visitar un matadero, uno puede imaginarse como fue Auschwitz. La vida se elimina de forma mecánica. Desde hace muy pocos años, en los pueblos se ha prohibido acabar con la vida de las vacas, también se llevan al matadero.

No sé por que la vida de la pobre vaca que pasta alegre por los prados, tiene menos derecho a ser elogiada e incluso defendida ante el inusitado poder depredador de la especie más violenta y carnívora. Hablando del derecho a la vida creo que debemos ser igualitarios. Tanto monta el toro de lidia como la vaca de prado o ¿tal vez no?.

En Asturias y otras tierras del norte de España hay una costumbre que es el San Martín o la matanza, se coge un cerdo, se le cuelga boca abajo, se clava un cuchillo en la arteria correspondiente, por el aficionado matarife de turno y se espera a que se desangre entre chillidos insoportables. ¡Pobre bicho!. Luego se celebra invitando a los comensales. Los cerdos también sirven en otras culturas para los ágapes, por ejemplo en los lejanos mares del sur en una ceremonia de despilfarro.

La morcilla se hace de sangre, también los chorizos. Todavía no he oído a ninguna comunidad espiritual- ecológica que haya manifestado algo al respecto, y eso que la costumbre está muy extendida, tal vez sea por eso por lo que no dicen nada. No sé por qué los cerdos, al igual que las vacas, no pueden tener defensores aguerridos de su derecho a la vida. Pero como no es fiesta nacional, sino costumbre tradicional, se respeta porque no tiene interés político ir contra ella.

La cultura, a pesar de todo, y de todos, incluye la muerte; y también la crueldad, porque toda muerte producida es una muerte violenta. Recordemos lo que decía Voltaire, que la civilización es la forma más desarrollada de barbarie. Se considera que los primeros actos culturales conocidos fueron enterramientos, además de la producción de algunas toscas herramientas. Somos seres mortales, y todos los seres vivos nos caracterizamos, entre otras cosas, por que alguna vez habremos de morirnos. La muerte es inherente a la vida.

La Cultura es una elaboración humana, al menos nadie se ha atrevido a decir que provenga de la Divina Providencia. Los seres humanos somos carnívoros por tradición y conveniencia proteica, aunque también podamos ser vegetarianos, lo que es muy respetable; pero en ese caso, deberíamos preocuparnos también por la vida de los guisantes, porque también es vida, y cabe preguntarse ¿qué derecho tenemos a acabar con ella?. Y qué decir de la vida embrionaria que impedimos cuando nos comemos un huevo frito.

Volviendo al arte de Cúchares, insisto, forma parte de la tradición, de nuestra cultura española. A mi no me gustan, particularmente, he acudido en una ocasión a ver al bombero-torero con mi hija y me divertí, no había muerte, pero si un montón de enanos que hacían de bufones, también me pareció cruel, pero es una forma de ganarse la vida, no he vuelto.

Yo no contribuyo a que sobreviva la fiesta nacional, pero está ahí, y la respeto, por que no me considero con criterio para proponer la abolición de ninguna tradición cultual, porque supongo que quienes las crearon en su momento por algo lo harían y por qué representan elementos valiosos para nuestra existencia, aunque sean arquetípicos o simbólicos. Conservar las tradiciones, también es una forma de hacer ecología, y de luchar por la libertad, lo que no significa ninguna suerte de fijismo o inmovilismo, que no se malentienda.

Los nuevos profetas

Pero estoy en contra de la ECOTEOLOGIA, esa creencia proselitista que viene a ocupar el espacio dejado por las religiones tradicionales; estoy en contra de sus dogmas, fruto de una doctrina panfletaria, organizada al socaire de consignas políticas que pretenden objetivos ajenos a lo que proponen, mientras las mejor intencionadas buscan una vez más la redención del pecado original, estoy en contra de los "paraprogres", esa secta infame que vive de las rentas producidas por la veneración a la estupidez.

Sin embargo, no estoy en contra de la ecología, por que es una ciencia humana, que por cierto, según Hawley y otros, también alcanza a nuestra especie. Aunque tampoco es para dramatizar, y hay muchos intereses creados sobre el tema, que rentabilizan el desconocimiento de muchas cosas.

La ecología debe ser humana, y debe ocuparse de respetar también las tradiciones y los ecosistemas culturales. Los políticos ecologistas más serios, como Al Gore, aquel candidato que disputó el poder a Bush, hablan de cuestiones como el protocolo de Kioto, el efecto invernadero o la capa de ozono, pero también de las crueles guerras que devastan el planeta, del hambre y del sufrimiento humano. La ecología tiene cosas mucho más importantes a las que dedicarse, para ocuparse de los toros.

Del tema de la tauromaquia se ocupan diversos grupos “anti-establishment”, los nacionalistas, los ecologistas de izquierdas, los arribistas, y un grupo menor de gente bien intencionada y sensible que realmente no sabe a quien sirve con sus propuestas.

Por supuesto que la ecología deber ocuparse de recordarnos que hay que respetar la vida, pero no la vida de laboratorio, la vida simulada, sino la vida tal como es, la vida en un mundo habitado por seres humanos y otros seres vivos. Resultando que como el ser humano se concede una cultura desde hace muchos milenios, pues también debe defender la vida cultural del ser humano.

Al respecto de las intenciones humanas hay cuatro posiciones bien diferenciadas: una que propone que el ser humano es malo, representada por el Leviatán de Hobbes; otra que considera que el ser humano es bueno, expuesta en la parábola del buen salvaje de Rousseau; otra, con la que coincido, que dice que el hombre es bueno y malo, y que puede representarse con las obras de Locke o Voltaire, en su tratado sobre la tolerancia, y por último, la que niega que el hombre sea bueno o malo, que forma parte del radicalismo anti-sistema.

Yo creo en la cultura humana, que por supuesto integra el hecho religioso, porque soy de los que piensa que en estas cosas de la creación, como decía el Rig Veda hace 35 siglos: “lo mortal ha hecho lo inmortal" y no al revés; lo que quiere decir que no hay nada vivo que pueda ser inmortal.

Una de dos, o la ciencia se equivoca por completo o de Dios sólo existe su idea, como diría Gustavo Bueno, y por lo tanto no nos ha creado, sino que hemos sido nosotros quienes le hemos creado en forma de idea. Pero ese tema da para un largo debate y no lo vamos a desaprovechar ahora.

A pesar de ser laico, defiendo que la gente pueda tener creencias religiosas, no soy beligerante al respecto, no practico el laicismo. Solo considero necesario que la gente asuma en libertad los principios morales que le parezca, pero siempre que se ubiquen en su espacio, que es el mundo de la fe, los rituales y los mitos, que considero muy interesantes, incluso imprescindibles para configurar nuestra forma de pensar y hacer, pero irrelevantes a la hora de razonar, o de entender las cosas desde la ciencia o la filosofía, y por supuesto, evitando todo adoctrinamiento, cada uno tiene la libertad a creer en lo que le dé la gana y nadie tiene derecho a imponer su creencia a los demás.

Las enseñanzas críticas: de Marx a Darwin.

Es curioso, como hablando de la fiesta de los toros se puede llegar a interpretar la creación del Universo. Tal vez, los toros sirvan para eso, para estimularnos a que hablemos de otra cosa; al igual que el futbol es una representación simbólica y desinflada de la guerra, la tauromaquia representa simbólicamente nuestra relación cruel con el medio, por qué somos seres salvajes, carnívoros, agresivos y violentos, que jamás podremos ser domesticados, de lo que me alegro.

Somos animales con un insano instinto de crueldad, por eso hemos dominado el planeta, por instinto de supervivencia y dominación del resto de las formas vivientes; la cultura, la civilización, la educación, la tolerancia, los buenos propósitos, sólo son redenciones y compensaciones de nuestra naturaleza hostil, solo necesitamos sentirnos amenazados y el despliegue de sevicia puede ser inagotable.

La civilización occidental está organizada por el capitalismo que es una forma de depredación incomensurable, y sin embargo nos ha procurado las cotas de bienestar material más elevadas del planeta, pero también nos ha convertido en consumidores esclavos de muchas cosas innecesarias, que la propaganda interesada ha convertido en imprescindibles. Creo que habría que volver a leer a Marx, olvidando el marxismo.

Sobre la crueldad humana hay numerosos ejemplos: campos de concentración nazis, vuelos de la muerte en Argentina, exterminio del 95 % de otras formas de cultura, explotación de niños en diversos países, guerras permanentes en todo el planeta, hambre que podría resolverse con los excedentes alimenticios, negación de los derechos fundamentales al 80 % de los pobladores del planeta.

Esto ocurre hoy, ahora, y seguirá ocurriendo, porque forma parte del juego tonto de que los filetes lleguen al supermercado, y los comamos todos los días, aunque en la vida hayamos visto una vaca. La alternativa sería volver a la prehistoria y salir a cazar animales salvajes para poder comer carne.

Es el precio que debemos pagar por que nuestra civilización sobreviva, el de reconocer que somos autores por colaboración y consentimiento de todos los desaguisados humanos que ocurren en el mundo, y nadie va a hacer nada por cambiarlo en muchos, muchos años; más bien al contrario, haremos lo posible porque no cambie nada, aunque nos redimamos de la culpa haciendo manifestaciones contra la guerra y la globalización.

La cultura se ha creado para que no nos asesinemos y nos comamos unos a otros, el fuerte dominará al débil, sea humano o animal. Y que lo diga y lo reconozca, no significa que lo apruebe, pero negarlo es ponerse una venda en los ojos. Los paraprogres pretenden ser los gurús de la civilización occidental, que ocurrió sin su participación, pero con coche y televisión.

Yo puedo escribir lo que me dé la gana por qué tengo la fortuna de ser occidental, la suerte de habar nacido en la cultura que domina el mundo, y tengo tiempo, dinero y ordenador conectado a internet para poder comunicarme, y una sociedad con sistemas de protección, de distribución de alimentos, de seguridad, y de ventajas adquiridas por las generaciones que nos precedieron y que sufrieron e hicieron sufrir a otros para llegar aquí.

Pero que nadie me culpe de no cambiar las cosas, quizás sea más sincero que otros, porque llegado el momento, no me imagino a los "revolucionarios oportunistas" renunciando a nada, más bien lo que desean es liderar el proceso de cambio para beneficiarse, aunque sea perjudicándonos.

No pienso renunciar a nada de todo ésto, incluidos los toros, por qué es mi cultura, que está hecha sobre océanos de sangre, asesinatos de inocentes y riqueza inmerecida, y claro que habrá que cambiar poco a poco, y espero que cada vez seamos mejores y hagamos las cosas mejor, pero eso no quiere decir que seamos buenos, siempre, en cualquier condición o circunstancia, por que no lo somos, ni lo vamos a ser, y quien diga o proponga lo contrario miente como un bellaco, y busca su propia ventaja, posiblemente.

Erradicar a los paraprogres, me quedo con los toros

A mucha gente se le llena la boca con palabras como solidaridad, justicia universal, equidad, erradicación de la crueldad y la violencia, defensa a ultranza de la vida, derechos, responsabilidad, crecimiento sostenible, ahorro energético, paz, democracia, que sólo son palabras piadosas y nada más. Los que tenemos la fortuna o desgracia de vivir en el mundo occidental estamos condenados a mantenerlo como sea, y al precio que sea. De lo contrario, nos veremos mirando a La Meca cinco veces al día o trabajando como los chinos por 50 euros al mes, muchas más horas que las que aquí trabaja cualquiera.

La solidaridad, hermosa palabra, es un sucedáneo de la caridad cristiana, que les gusta pronunciar más a los paraprogres. Pero tambien ellos, seguro que antes de renunciar a lo que son y a lo que tienen, que es lo que realmente les hace, se dejarán la vida en el empeño, por qué renunciar a lo que uno es para que otro sea, no es solidaridad, es idiocía. Ya veremos cuando tengan que abandonar el poder como nos muestran a todos su generosidad magnánima.

Recordemos que la democracia se fundamenta en la competición, no en la cooperación. El sistema económico que nos acoge es la representación de la selección natural, y la ley de la oferta y la demanda, es más poderosa que cualquier forma de justicia.

Pero yo también quiero un mundo mejor, un mundo Disney, una arcadia feliz, una utopía global en la que todos seamos muy buenos; yo no necesito ser malo o cruel para ganarme la vida, pero sé que otros si lo van a ser, por eso la utopía forma parte de mis sueños y no de mi realidad. Aunque luche cada día por intentar que el mundo mejore.

Como Freud decía en "El porvenir de una ilusión", soy pesimista sobre los auténticos cambios en la condición humana que se requieren para transformar la sociedad, de forma que pueda cambiar la forma de vida de nuestros hijos, y que esos cambios permanezcan transformando el mundo del mañana; no sobre los aparentes, que son muchos, y demasiado cacareados por los funestos miembros de la clase política y sus aparatos propagandísticos.

Decía Wallon, que con la educación se puede convertir a los niños en asesinos o santos, no estoy de acuerdo. La santidad es un propósito inalcanzable, y si no leánse Las confesiones de San Agustín, pero se puede mejorar y a eso dedicamos nuestro esfuerzo algunos.

Esto no quiere decir que no haya habido seres humanos buenos, claro que los hay, los hubo y los habrá, como no iba a haberlos. Sócrates, Jesucristo, Abraham Lincoln, Che Guevara, Martín Luther King, Robert Fitcherald Kennedy, Gandhi, Isaac Rabin, Miguel Angel Blanco, Ernest LLuch, o Tomás y Valiente, pero resulta patético que todos hayan muerto asesinados. Esto no lleva remedio. Somos crueles hasta con nuestros mejores semejantes.

Hay que tener mucho cuidado con lo que se propone, cuando a una civilización se le quitan sus tradiciones, sus mitos, sus dioses, sus ritos, y su vida organizada desde las costumbres consecuentes, habitualmente se extingue o se autodestruye.

Por la sencilla razón de que otra con otras violencias nuevas y más inteligentes e intrasigentes, vienen a ocupar el nicho ecosistémico vacío. La civilización occidental es al menos conocida y mejorable, respeta más principios políticos que cualquier otra, y procura defender los derechos humanos, tanto en su seno, como fuera de él, por eso hay que ser prudentes en las propuestas de cambio. La Alianza de Civilizaciones es un invento pueril, porque no puede detener el choque de civilizaciones descrito por Hungtington.

Antes de abrir la caja de Pandora de la justicia universal por ser simplemente buenos, pensemos lo que puede ocurrir si realmente somos malos, o si otros lo son. En realidad, somos buenos y malos, es la conjunción de ambas características la que nos hace humanos, criminales y santos a la vez, como decía Voltaire. Quizás sean las circunstancias las que nos condicionen en la bondad y la maldad, o tal vez las relaciones entre nosotros.

Concluyo recomendando un libro clarificador sobre la cuestión: "El extraño caso del Dr. Jeckill y Mr. Hide" de Robert Louis Stevenson, en el que se puede observar la lucha interna del hombre por resolver su dualidad moral.

Si se ponen pesaditos los muchachos antitaurinos, quizás este verano me decida a acudir a ver mi primera corrida de toros, me han dicho unos amigos que José Tomás vuelve a los ruedos el 17 de junio en Barcelona, hasta ahora no le conocía de nada, pero voy a empezar a interesarme por la vida y obra de este diestro.

Los toros es España, a muchos no les gusta nuestro país, y lo de los toros lo usan para sus propósitos secesionistas e interesados, o será que les molesta el valor del torero ante la bestia, que al final representa el valor de los españoles contra grupos nacionalistas, como ETA-Batasuna o ERC.

Claro, ahora me explico por qué los de izquierdas están contra la guerra de Irak, ¡porque no les gustan los toros!.


Biante de Priena

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