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domingo, 2 de septiembre de 2007

Repartido ciudadano

Rosa Díez abandona el PSOE, y lo hace ahora, justamente. Su objetivo manifiesto es contribuir a la formación de un nuevo partido político desde la Plataforma Pro, filial emergente de la organización Basta Ya. Sus compañeros en esta hazaña heroica son el filósofo Savater y el politólogo Martínez Gorriarán, por ahora, pero como han anunciado habrá sorpresas entre las incorporaciones.

Arcadi Espada y Albert Boadella, se han apurado a brindar su apoyo al nuevo partido, y han recordado la existencia de Ciutadans, el partido que ayudaron a crear, y que hoy se encuentra en un proceso catártico tras el congreso de Hospitalet y su redefinición estratégica e ideológica.
Han surgido las primeras discrepancias entre ambas formaciones, por una cuestión de mutuo reconocimiento, si bien Ciutadans espera con los brazos abiertos la llegada de Plataforma Pro, los de Plataforma Pro, parece que no tienen muy claro que Ciutadans sea necesario para consolidar su proyecto, fundamentalmente por la errática aventura de la dirección actual del partido.

En esta coyuntura, lo más probable es que Plataforma Pro se configure en Cataluña en torno a la gente de Basta Ya, los muchos simpatizantes que tiene en Barcelona, y los Ciutadans discrepantes en el pasado congreso, la candidatura de Regeneración Democrática (consenso amplio de liberales y socialistas), que ha dado lugar a dos asociaciones, la propia de Regeneración democrática (transversal) y la de Alternativa Ciudadana, incorporada coyunturalmente en la anterior, pero que ahora se configura de forma independiente, más a la izquierda, bajo los auspicios de Félix Pérez Romera, uno de los promotores iniciales del partido Ciutadans.

Hasta donde se conoce, el ideario de la Plataforma Pro y el del partido Ciutadans original, el del espíritu del Tívoli, propondrán lo mismo o algo muy parecido, sin embargo, en lo que se discrepa es en la forma de hacer las cosas, y en la configuración organizativa.

Desde la Plataforma Pro, con los matices correspondientes por su adscripción original a Basta Ya y el fuerte impacto del problema del terrorismo de ETA que hay en sus raices, la visión de los problemas de nuestro país converge con la que se tiene en Ciutadans, aunque no lo hace tanto en la forma de afrontar la acción política.

Ciutadans ha quedado maltrecho tras el último congreso, fundamentalemente porque se han ido sectores importantes que le apoyaban inicialmente, tanto independientes, como liberales, socialistas, y Boadellistas. El partido se ha quedado circunscrito a un ámbito electoral solapado al del PSOE, el espacio del centro izquierda, con una ejecutiva Riverista, la organización a nivel nacional bastante resentida, y los sectores más socialdemócratas del partido, que al erigirse en hegemónicos, han contribuido a la marcha de los demás, no por declararse excluyentes con los otros, sino por haberse excluido en su peculiar percepción de la realidad desde los ojos de los problemas existentes exclusivamente en Cataluña.

Sin embargo, el partido que forme Plataforma Pro, por activa o por pasiva, está condenado a heredar el trabajo hecho con anterioridad por los militantes de Ciutadans, que son los que han sacado el partido adelante hasta ahora, mucho más que sus dirigentes.

Ciutadans 2.0

La Plataforma Pro será posiblemente, Ciutadans 2.0, una nueva versión de Ciutadans, más sólida, más heterogénea, más realista, y más española. Pero en lo que realmente se distinguirá del partido de los Ciudadanos, será en su forma de actuar, Rosa Díez no ha abandonado el PSOE después de 30 años para contemplar la puesta de sol de la política española. Savater no necesita estar en política, y Carlos Martínez Gorriarán estaba muy cómodo en Basta Ya.

En los hechos, es en los que se verá la diferencia, en las acciones políticas tantas veces reclamadas a Ciutadans por sus militantes, en la presencia pública, en el enganche popular, y en la madurez del liderazgo de las personas que han dedicado su vida a conseguir los objetivos de los que sus respectivos partidos abominaron.

El nuevo partido político acude para regenerar la vida democrática de este país, para contribuir a la conclusión de la transición, para erradicar determinados vicios y hábitos recurrentes en la administración pública, para presentarse sin complejos como una alternativa a lo existente, y para aportar soluciones, que existen, al problema de los nacionalismos y el terrorismo que sufrimos los españoles cada día.

Para esa hazaña será necesaria la unión de todos los comprometidos, la fuerza de todos los que creen que este país tiene otra forma de responder a los problemas de nuestro país más allá de las que aportan los partidos “nacionales” PSOE y PP, y los nacionalistas.

Sin duda, los militantes de Ciutadans serán por derecho propio bien recibidos, a estar entre los convocados para este gran proyecto político, siempre que tengan bien claro que esta opción política necesariamente será transversal en su invitación ideológica, y ciudadana, en sus objetivos políticos.

Pero son los dirigentes de Ciutadans los que tienen que comprender que la propuesta de Plataforma Pro es más amplia y concreta políticamente, que la alternativa socialdemócrata que ellos han decidido ofrecer, y sus partidarios han aceptado en el último congreso del partido.

En Francia, Bayrou ha creado una gran organización política transversal y ciudadana, bajo las siglas de Partido Demócrata; el proyecto de Plataforma Pro será similar, en ella los militantes de Ciutadans tenemos nuestro espacio propio, pero son los dirigentes bajo la batuta de Albert Rivera, los que decidirán si Ciutadans será parte del todo, o el todo de una parte.

Sería interesante que dentro de la formación política Ciutadans se abriera un proceso de elección abierto a todos los militantes para decidir su incorporación a la Plataforma Pro o su andadura independiente como formación política paralela, recóndita, y limitada a los problemas específicos que hasta ahora ha sido capaz de tratar este partido político, que no son precisamente los problemas que los ciudadanos españoles necesitan resolver de una vez por todas.

España necesita un partido ciudadano, de los ciudadanos y para los ciudadanos, coherente y congruente con la realidad española actual, y no un poder repartido con marchamo de ciudadano, por que eso es una opción política, para nada ciudadana. Solo la fuerza de todos juntos puede permitirnos alcanzar un futuro ciudadano en la política española. Seamos generosos con nuestros hijos.


Biante de Priena

1 comentario:

vix dijo...

Estoy casi totalmente de acuerdo contigo, pero vamoavé, no entiendo esa fijación de algunos en convencer que Plataforma Pro es heredera del movimiento del que surgió Ciutadans.

Aunque ambos vengan impulsados por una indignación ciudadana contenida, y converjan en algunos de sus diagnósticos sobre la sociedad española, las motivaciones de cada uno me parecen bastante diferentes.

Pro nace ya con el objetivo de ofrecerse a los partidos nacionales para dar estabilidad al conjunto de la Nación, que hasta el momento han estado dispuestos a venderla a los enemigos de ella.

Y Ciutadans nace tras un manifiesto encabezado con la letra "Por un nuevo partido en Cataluña", tras comprobar la desgracia política de la falta de alternativa al nacionalismo catalán en ningún otro partido, que se veía como una necesidad que lo hubiese. Es por tanto un producto focalizado a un problema local.

A la vez y tras la llamada de los intelectuales, se llega al convencimiento de lo que Pro ofrece ahora, pero lógicamente a esa llamada responde en su mayoría la gente que padece directamente el problema atendido, y los que acudan conformarán su militancia. Por eso en el anterior congreso quedó claro que la mayoría de los militantes buscaban un PSC no nacionalista al que poder votar, aunque, evidentemente, su problema es consecuencia de lo que PRO alerta ahora.

Se asemejarán pues en que ambas posturas podrían ser herramientas válidas para un objetivo global, muy útiles sin duda. Pero como un tornillo y una llave inglesa, cada una está especializada en una funcionalidad bien definida y concreta, pero diferente en su aplique, que además se venden en la tienda en estuches diferentes.

Por otro lado, tampoco parece muy conveniente que un grupo tan numeroso como los que han pasado por ciutadans pudiesen trasladar a esa nueva casa lo vivido hasta ese momento en las suyas, sus clientelismos y sus modos políticos. Sería revivir a gran escala la experiencia de INN en el primer congreso. ¿Os imagináis a un Rivera de secretario general de ese partido y a la valdunciel como secretaria vendiendo pisos desde la sede del partido en la calle Serrano? Yo sí.

Luego, está por demostrar esa posibilidad de que los partidos políticos hereden al movimiento cívico que los creó. Esos movimientos son algo pasional y romántico que nunca han encontrado su lugar en la política, que es como la avaricia hecha burocracia. Fijaos pues en el poder de convocatoria actual de Ciutadans, ¿quizás 500 personas?, el movimiento original llamaba a 4000 personas en actos como el del Tívoli. Por tanto digo que Ciutadans no representa ahora a ese movimiento que le dio origen y no me equivoco. Quizás a sus 3000 militantes y también a los asesores parlamentarios, que cobran, pero poco más.

Por eso, la negociación entre Pro y C's sólo podrá hacerse en los mismos términos que lo harían 2 paisanos para utilizar una cuadra común ("yo aporto 2 bueyes, una mula y 10 vacas","pues yo 30 cabras y un burro"). Pero nada más.

Es triste, sí, pero es la vida.

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